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Por odracir - 23/09/2012 1:16:38 [denunciar este mensaje]
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Por odracir - 23/09/2012 1:14:34 [denunciar este mensaje]
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Fantasía en el metro por Luis Fernandez
Antes de nada esta es una historia ficticia y una de mis mayores fantasías. Esta es el primer relato que escribo así que perdonar la inexperiencia.

Cualquier día de verano. Visto un pantalón deportivo estrecho que hace remarcar todo mi paquete y una camiseta pegadita a mi pecho. Tengo que ir lejos de donde estoy ahora y por eso tengo que coger el metro.

Es primera hora del día y por eso no hay nadie en el vagón cuando yo subo. Sólo puedo distinguir a una persona, es una chica. Me acerco a ella por curiosidad. A medida que me acerco puedo ir notando que parece guapa y por su perfil parece tener buen pecho. Así que decido sentarme en frente de ella.

Al sentarme puedo darme cuenta que esta dormida. Viste ropa excesivamente estrecha y una mini falda, si se le puede llamar falda a eso tan corto. Debido a su sueño profundo no se da cuenta que tiene las piernas ligeramente abiertas. No puedo resistirme y miro a su interior. Me tiembla el cuerpo cuando veo que no lleva braguitas.

Durante cinco minuto no hago más que mirar esa maravilla de la humanidad, debido a lo cual mi miembro empieza a tomar medidas descomunales, que a causa de mi camiseta estrecha y corta y a mis pantalones también estrechos no puedo ocultar.

Intento ponerme de pie para poner bien mi ya erecto pene en el pantalón para que no se note mucho, cuando de repente el metro frena de golpe en medio del túnel y mi elemento va a parar directamente a su cara. Esto hace que se despierte con esa imagen delante de suyo.

Puedo apreciar en su cara una agradable sonrisa y una excitante mirada de placer. Con el metro averiado dentro del túnel me vuelvo a sentar. Ella no para de mirar fijamente mi paquete y eso hace que me excite todavía más. No lo puedo evitar y me lo toco para colocarlo bien. Veo que le gusta y me quedo con la mano tocando mi tronco. Puedo ver sus intenciones cuando abre ligeramente sus piernas y me devuelve mi favor tocándose ella su sexo.

Creo que voy a explotar y doy el primer paso definitivo. Me bajo ligeramente los pantalones para que se me vea el glande, que ahora esta rojo y a punto de explotar. A lo que ella responde subiendo ligeramente la faldita, lo justo para que pueda ver su conejito sin necesidad de agacharme, y con una mirada que da a entrever lo que está a punto de pasar.

Directamente me bajo los pantalones y le muestro a mi nueva amante mi resplandeciente mástil. Ella como hasta ahora responde y se baja su faldita hasta los tobillos. Cuando voy a dar el primer paso, ella se me adelanta y empieza a masturbarse delante de mí. No me lo puedo creer, ¡¡¡esa es mi mayor fantasía!!! Por lo que ahora me toca corresponder a mí y empiezo a masturbarme.

Todavía no me creo lo que me está sucediendo, cuando ella empieza a gemir como una loca y a mirar a su entrepierna. Lo que yo entiendo que debo pasar a la acción. Así que me agacho y empiezo a lamer su depilado conejito mientras sobo su trasero y sus pechos todo lo que puedo. Cuando ya llevaba un buen rato empieza a moverse con movimientos bruscos y al rato noto en mi boca todo su caliente orgasmo.

Me siento de nuevo, con mi pene ya no tan duro como antes. Tarda en reaccionar por lo que empiezo a pensar que no obtendré recompensa. Pero de repente se incorpora sudando. Se levanta y se quita el top tan prieto que llevaba dejando a la vista sus increíbles pechos, por supuesto también sin sujetador y se me queda delante de mí desnudita.

Por supuesto mi miembro no tarda en ponerse erecto de nuevo. Al ver esto se agacha y empieza a hacerme la mejor cubana que jamás me han hecho. Mientras mi miembro pasa entre sus pechos, todavía llega para que ella se pueda introducir el glande en la boca. A los cinco minutos de esta cubana-mamada noto que no voy a aguantar más. Ella también lo percibe así que me hace poner de pie, me coge de mi culito y me la empiezo a follar por la boca. No llevo dos embestidas cuando dejo derramar todo mi esperma en su boca, lo que ella agradece tragándose todo lo que puede.

En ese momento el metro empieza a funcionar, por lo que me visto rápidamente. Ella hace lo mismo y aprovecha para apuntarme su teléfono en un papelito. Me lo mete en el paquete y me da un beso enorme. Salgo del tren y la miro por última vez. En su cara solo se ve felicidad.

Si me quieres explicar tus fantasías o experiencias escríbeme a: luisfdz77@hotmail.com

UN BESAZO


Luis Fernandez(luisfdz77@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 20:29:01 [denunciar este mensaje]
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Fantasía Brasileña por Bucanero
En la playa la mañana era inmejorable. La sensación de placer era constante desde que habíamos llegado a pasar una semana de vacaciones. La temperatura del aire en combinación con su suave brisa, producía en nuestros cuerpos una sensación que podíamos comparar a la que se siente cuando rozan tu piel con los dedos casi sin tocarte.

Estábamos tumbados en la arena medio dormidos tomando el sol cuando llegaron Naí, Elena y Shu, como días anteriores después de salir de la escuela. Se pusieron delante de nosotros cerca de la orilla.

Nuestras chicas acababan de comenzar el paseo que todos los días les llevaba a recorrer la playa durante algo mas de una hora, dejándonos solos con las mulatitas, con las que cada día ganábamos más confianza, obsequiándonos mutuamente con prolongadas miradas y sonrisas.

Hoy nuestras amigas parecían dispuestas a provocarnos sin rodeos, tocándose sus pechos y culitos al tiempo que nos miraban y se interesaban por nuestra estancia en la villa.

Pronto Naí tomó la iniciativa cambiando de posición en su toalla quedando ahora cabeza hacia el mar y sus piernas hacia nosotros. Después de los primeros instantes en los que se tocaba el pubis por encima del bañador, cogió una lata de cerveza, la abrió y se la derramó en su conejito apartando su tanga con la otra mano para que la cerveza mojase directamente su sexo, mostrándonos claramente toda la operación.

Pepe y yo nos miramos, para asegurarnos que realmente lo estábamos viendo y no soñando. Una vez comprobada la autenticidad de tan agradable visión, seguimos disfrutando de la película que nuestra joven y exuberante mulatita nos ofrecía.

Una vez vaciado todo el líquido amarillo de la lata, deslizó sus dedos por su húmedo chochito arriba y abajo, centrándose posteriormente en un movimiento circular sobre el clítoris.

Ante tal numerito nuestros bañadores experimentaron un crecimiento central, asunto del que se percataron las niñas riéndose y ofreciéndonos más espectáculo. Se levantaron, dirigiéndose a la orilla del mar. Una vez allí se tumbaron boca arriba y, desprendiéndose de la parte superior de sus bikinis, jugaron con la flotabilidad de sus tetas medio sumergidas en el agua.

Durante unos minutos, Pepe y yo seguimos los movimientos de seis nuevas islas surgidas en la orilla, lo cual nos ponía cada vez más cachondos. Después de unos comentarios calientes decidimos sentarnos junto a ellas con la esperanza de que el agua aplacara nuestros mástiles. Una vez en la orilla, ellas seguían con sus juegos sin cortarse lo mas mínimo por nuestra cercanía, más bien al contrario intensificaban sus voluptuosos movimientos mientras miraban los bultos de nuestros bañadores, tocándonos con sus miradas. Después se acercaron y cogiéndonos de las manos nos llevaron hacia el interior, buscando aguas más profundas donde sus manos pudieran tocar nuestras pollas sin que se viera desde la playa.

Al tiempo que nos toqueteaban, nosotros empezamos a acariciar sus culos, pubis, cinturitas y todas las partes de sus cuerpos que el mar tapara, excitándonos cada vez más mientras hablábamos como si nada estuviera sucediendo. Pasados unos minutos, dos de ellas se sumergieron y comenzaron a realizarnos una mamada.

Aquello era sublime y lo hacían con una maestría oriental. De minuto en minuto subían a respirar, bajando rápidamente a continuar la misión que se habían impuesto.

Y como todo lo que bien empieza bien acaba, sus chupadiñas provocaron sendas descargas de semen en esas aguas costeras de Brasil, justo cuando ya se acercaban nuestras chicas después de su paseo mañanero. Nosotros quedamos de maravilla y las mulatitas encantadas de practicar uno sus juegos preferidos.

Bucanero


Por odracir - 07/10/2007 20:25:41 [denunciar este mensaje]
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Mi esposa y mi fantasía (Anónimo)
Hola amigos lectores de relatos eróticos. Creo que al visitar esta historia, ustedes son como yo, calientes y decididos a experimentar emociones distintas a las vistas en la vida social.

Soy un hombre profesionista, de 34 años, hombre que ha tenido la oportunidad de viajar por todo México y parte del extranjero, permitiéndome con ello tomar la vida de una manera distinta a la mayoría. Me gusta mucho la lectura y ella me ha enseñado a liberar mi mente, mis criterios y decisiones (los libros son considerados las llaves de la libertad).

Mi esposa Mary, mujer de 27 anos de edad, poderosamente sensual, coqueta y de excelente cuerpo. Es bajita de estatura (1.58 m) pero con unas curvas más que perfectas para satisfacer la mirada de cualquier hombre, sobre todo al latino que como todos saben, gusta de cuerpos curvilíneos, delineados y bamboleantes (rítmicos), y no los cuerpos parejos, sin movimiento sensual y rígidos. Para el hombre, un buen cuerpo hace que la ropa se vuelva curva tras la tela y una mujer que explota su vestimenta para lucir su cuerpo es una mujer de decisión. El vaivén de las caderas de Mary, la exposición orgullosa de sus senos bajo escotes atrevidos y su coquetería natural, resulta ser el símbolo más femenino de ella.

Mary, como les he dicho, posee un cuerpo delicioso y tal vez parezca repetitivo con las demás historias que han leído, pero en este caso, les puedo asegurar que la descripción de ella, es verdadera.

Todo sucedió después de haber cumplido tres años de casados. Cualquier lector de esta sección, casado sabrá que ahora en día el apetito sexual dentro de los matrimonios, se acaba peligrosa y rápidamente lo que motiva que el hombre o mujer, tengan sueños con más y variadas fantasías sexuales. La mujer es más reservada y eso lo entendemos ya que es su naturaleza; al ser la mujer más reservada, conserva en silencio sus fantasías y aun llega a negarlas frente a su pareja. El hombre tiende más a hablar sus fantasías y planteárselas a su mujer.

Por ello, Mary, siendo una mujer deliciosamente atractiva, despertó desde el noviazgo, un deseo sexual en mí, que incluso podría rayar en lo lujurioso, ya que su cuerpo me incitó a desearlo y verlo lucir tras ropas atractivas en un principio y cada día más, recortar el tamaño de la misma hasta casi desear verla exuberantemente provocativa: minifaldas, escotes, zapatillas altas, tanguitas, y prácticamente prohibirle usar brassiere y medias en sus piernas, de forma tal que al usar minifaldas, sienta la libertad de no traer nada debajo que le limite la visión de sus prendas íntimas.

Mary se acostumbró a vestir de esa forma y además al salir conmigo a distintos lugares, ha visto que es normal ver a varias mujeres vestidas así, lo que provocó que hasta ella, busque la manera de vestir más atrevida que otras mujeres.

El morbo de verla más atrevida y hasta exhibirse entre la gente nació desde un día que la vi sentada, frente a unos cuatro jóvenes en el restaurante, ella con minifalda y un gran escote. Al regresar yo del baño, logré ver debajo de su minifalda, su tanguita a la vista, resaltando lo blanco de la tela. Ella no se inmutaba de exhibirla tal vez por no darse cuenta o porque le gustaba. Sentí unos terribles celos pero a también un deseo bestial.

El morbo de sentírla con otro hombre nació cuando un día revolcándonos sexualmente en el carro después de salir de una Discoteca, en mi mente no se desaparecería la imagen de ella bailando con un amigo que se encontró ahí, y con el cual bailo unas veces rozándose sus cuerpos ocasionalmente generando en mi un sentído de odio, celos y voyeurismo. Esa noche Mary y yo nos cogimos deliciosamente en el carro, dentro de un estacionamiento y el deleite del sexo, revolucionaba nuestros instintos y nuestras fantasías, generando que ambos gritáramos de placer. Por mi parte, caí en el "error" de plantearle al momento que sentía su máximo placer - Mary, mi amor, qué culo tienes, esta riquísimo... ya veo por qué vuelves locos a todos - a lo que mi querida esposa revolcándose de placer en la parte posterior del auto, sentada de frente a mí y con su mirada dando a la parte posterior del auto, se enrollaba con sus brazos alrededor de mi cuello, agitando su melena corta (que por cierto es algo que me excita sobremanera, ya que despide un aire de puta que me hace venir majestuosamente). Mary me respondió tal vez por deseo o por deleite - Ah sí, tú crees que vuelvo locos a los hombres - a lo que contesté inundado de sudor sexual - No me digas que no te das cuenta que tu cuerpo vuelve locos a todos - decía en lo que la penetración se hacía cada vez más acelerada - Creo que todos al verte desean cogerte incansablemente, meter sus vergas en tu conchita y darte un revolcón de ensueño - Mary con los ojos drogados de placer agitaba su cabeza de un lado a otro sin mirarme y entre gemidos me respondía - no seas loco, sólo quiero ser tuya, soy tu mujer y tú mi hombre, sólo quiero tu verga dentro de mí, ahhhh - sin embargo la naturaleza misma del reto y del placer por dominarla y hacer lo que yo quisiera, me hacían insistirle, y ella a negarse, generando tal vez una situación de placer por dominio. Para ese momento, ambos estábamos por llegar a una explosión increíble, cuando de pronto, sentado yo en el asiento posterior, la volteé dándome la espalda, de forma tal que me cabalgara dándome sus nalgas en mi miembro - Entonces sucedió algo extraño: tenerla así, me causo un encanto maravilloso, ya que al verla reflejada en el espejo retrovisor del carro, me dio la sensación de que era otro quien se la cogía, ya que solo veía parte de su rostro y senos, gimiendo de placer, sin que yo me viera en el mismo. No sé si ella apreció lo mismo, pero sus movimientos se volvieron incansables galopando sobre mí, hasta que próximos a explotar, Mary comenzó a decirme - Mi amor, qué rica verga tienes, me haces feliz y más estando aquí, en tu carro, fuera de mi casa, ahhh, cógeme más, dame hasta que te canses, dame hasta que llegue a la casa escurriendo de tu semen - yo tomé sus palabras como si no me las dijera a mí ya que como casados que estábamos en ese momento, los dos deberíamos llegar a la misma casa (no sé si ella pensó lo mismo, pero yo aproveché y le comencé a hablar como si yo fuera otro) - Así putita, dame toda tu conchita, déjame llenártela toda de mí, para que cuando llegues a tu casa, no sepas qué decir y la emoción te vuelva a surgir cuando te digan de dónde vienes - Mary, quedó pensativa, como dudando de lo que le decía y a la vez como si se sintiera con otro - Hummm, qué rico, ... pero ¿qué crees que me puedan decir? - a lo que sutilmente contesté ya más excitado - No sé, Mary, pero tal vez tu esposo te llame la atención por llegar tarde, tomada y con olor a sexo - Mary ya entrando en el juego me contestó excitada - No me pueden decir nada, ya que saben que adoro el sexo, las vergas y que haría todo por coger con quien me desee - Yo estando ya a los límites de aguantar no colmé en llenarla de besos en su espalda y agarrando sus senos, mientras ella apoyaba sus dos manos en los respaldos de los asientos delanteros, para embestirme directamente y decirme - Te gusté esta noche querido, ya que me has cogido increíblemente, y sólo espero que mi esposo no se dé cuenta de que me has cogido pero sobre todo, que me gusta andar de puta buscando más vergas para que entren en mí - yo estaba ya con la cabeza apoyada hacia atrás, próximo a explotar cuando de pronto hice mi ultima pregunta _ asiiii Mary, assiiiii, ohhhh, qué puta eres ( y se me ocurrió hacerle la pregunta más fuerte) assssii y por cierto Mary... sólo aceptaste salir conmigo sin saber mi nombre - a lo que ella contestó salvajemente - Claro amor, para coger no importa quien seas, pero sabes... vi tu credencial y sé que te llamas... ¡¡¡Eduardo!!! - al decir eso, me vine como nunca ya que ese no es mi nombre y ella llena de deseo, me nombró por otro nombre causando en mí todo lo incontrolable. Ella por su parte comenzó a girar y subir y bajar rítmicamente para exprimir con su conchita toda mi verga que hacia erupción dentro de ella. Sus movimientos eran salvajes y logré ver que su rostro se deformaba de placer pero sin dejar de verse en el espejo, hasta que se retorció echando su cabeza hacia atrás brindándome todos sus senos ante mis manos que la abrazaban por atrás.

A partir de ahí, todos nuestros encuentros sexuales los hacíamos de esa manera, imaginándonos con otros y otras alcanzando orgasmos increíbles y cuantiosos.

Como les comentaba en un principio, el deseo sexual como pareja formal, se acaba y sólo renace cuando sabemos que nuestra pareja no está tan segura con nosotros y que por el contrario, causa emoción y deseo entre otros.

Por ello, comencé a comprarle ropa a Mary, cada vez más juvenil, de moda y provocativa, así como ropa interior sexy que causara en mi persona deseo al sentírla vestida así por dentro.

Después de semanas de hacer el amor así, imaginándonos en locuras, decidí un día que nos fuéramos de reventón por ahí, iniciando a las tres de la tarde de un viernes hasta que ya no aguantáramos más. Para tal efecto la cité en mi trabajo a esa hora, a las tres, ya que es la hora en que salgo a comer, sin embargo yo ya no regresaría pues me iría con Mary.

Al dar las tres de la tarde de ese día, mi esposa Mary llegó a mi oficina, causando estragos en mi mente y en los ojos de mis compañeros de trabajo. Llegó con una minifalda de color azul rey, tela durazno (de esas que se untan al cuerpo sensualmente). El diseño de la minifalda era algo avergonzante, ya que era tan diminuta que apenas cubría las redondeces de sus nalgas. Todo era un conjunto, para lo cual la parte superior cubría su busto dejando un escote amplio, ya que tan sólo se detenía el vestido en la parte superior sólo se sostenía por un pequeño listón que rodeaba su cuello. Su cabello arreglado para la ocasión y un maquillaje que la hacía resaltar su bella boca pequeña, su naricita respingada y esos ojos seductores que lanzan miradas de deseo. Llevaba un par de zapatillas altísimas y lo más impactante: no llevaba medias en sus piernas.

Al pasar a mi privado, se sentó, dejando ante mí un agradable panorama, ya que su minifalda, se recogía naturalmente al sentarse, exhibiendo sus piernas totalmente y mostrando entre ellas, una prenda blanquísima ( su tanguita), provocando que no dejara de verla. Sus senos se apreciaban sin sostén e invitaban a mirarlos detenidamente ya que incitaban por mostrar algo más de sí, por el escote tan pronunciado. En una ocasión en que ella se inclinó brevemente para acomodarse su zapatilla derecha, logré admirar su pezón erecto libremente al extenderse la tela dejando tan maravillosa vista.

Al preguntarle cómo había llegado, me excitó aún más al decirme que había decidido tomar un microbús (transporte pequeño en México, buseta en algunos países sudamericanos), lo que me puso cachondon pues en esos transportes todo se ve, y todo se intenta. Ya me imagino al chofer al verla subir y a los pasajeros al verla sentar.

Ya estaba por recoger mis cosas y Mary me comenzó a platicar algo que me dejó pensativo.

-Mi amor, ahora que nos vayamos a comer, no quiero que me lleves a un restaurante formal, como es viernes, que te parece si me llevas a una cantina (restaurante donde te cobran la bebida, mas no la comida, por lo que es frecuente que la gente salga de ahí ebria).

Otra cosa que me dejó pensativo fue que Mary me indicó, que ella se adelantaba para reservar el lugar y que yo llegara posteriormente.

Y eso ¿por qué, mi amor? - le pregunté inquieto. -Es que déjame decirte que hoy me siento otra, como que deseo romper con las reglas y por eso quiero hoy hacer más cosas -. Salió sonriente y al tomar el elevador, volteó y me sonrió.

A los quince minutos salí corriendo hacia el BAR ANTONIOS, y al llegar realmente tardé en encontrarla. Al verla sentada, me dirigí hacia ella, quien ya había tomado dos copas, según vi en su mesa. Al acercarme más, logre ver una blancura que destellaba bajo su mesa, ya que sus piernas cruzadas, no lograban ocultar su tanguita, por lo pequeña de la minifalda. No sé si ella se daba cuenta pero no tapaba esa situación y enfrente de ella una mesa de ocho individuos bebían y comían admirando a mi mujer. No dije nada aunque dentro de mí sentía un nudo en el estomago por los celos que ello me causaba. En esos momentos, realmente me olvidaba de los que tanto fantaseábamos en la cama, imaginándola con otros.

Cuatro de la tarde de ese viernes y comenzamos a comer. Nos dieron las ocho de la noche y seguíamos, ya no comiendo pero sí bebiendo. Mary ya se notaba acalorada por el vino dentro de ella y yo algo más desinhibido por la situación. Mary más abierta y después de tanta plática de mil cosas, comenzó a abrirse ante mí.

-Ay mi amor, no sabes cómo me he sentído últimamente. Tenemos cinco días de no hacer nada de cositas por tus juntas en el trabajo, y en verdad me siento hervir por dentro. Hoy vine vestida así para que me hagas el amor como tú sabes. ¿O que no te habías hecho la pregunta de por qué venía así vestida?.

La verdad sí me pregunté el porque de la ropa, sobre todo porque esta muy provocativa y no me imagino cómo la pasaste en el transporte -

Uyyy si te contara todo lo que pasé. Desde que salí de casa, ni un hombre se quedó callado y me decían mil cosas, pero el que sí se pasó fue el chofer de la microbús, ya que cuando me bajé el también se bajó y acercándose a mí me dijo - señorita, no sé si mis ojos hoy hayan sido premiados, pero el que no está tranquilo, soy yo, viéndola tan puta, y aunque lo calla, grita por dentro que ya quiere mi verga dentro de usted, nadamás dígame y ahorita bajo a todo el pasaje-

Y tú qué hiciste amor, porque ese cabrón si se pasó - le dije

-Sólo me di la vuelta y sin decirle nada me retiré y aunque él me gritó no sé qué cosas, yo seguí mi camino.-

-Y cómo te sientes amor, porque yo me siento hervir de deseo. Es que vienes..., no sé cómo decírtelo... vienes distinta... vienes... riquísima... no sé, pero vienes...-

-Vengo muy puta, eso es lo que quieres decir verdad- directamente dijo. A lo que yo quedándome callado como buscando una respuesta sólo la miré.

-La verdad es que hoy quiero sentírme diferente, ser otra, hacer otras cosas, no sé, ser una PUTA - al decir esto me heló la sangre, ya que siempre lo habíamos fantaseado pero el sentírla así me incomodaba y a la vez me excitaba. Ya eran las nueve de la noche, y las copas ya habían hecho algún efecto en nosotros, por lo que en una de esas Mary me preguntó:

Oye mi amor, cuál fantasía tienes tú, alguna que sólo te caliente- a lo que le contesté inmediatamente sin ponerme a mirar las consecuencias.

-Pues veras, siempre he querido verte coqueta, putona, como si no te importara nada más que satisfacerte, en un lugar público, donde a la vez hagas travesuras sin que yo me de cuenta-

Ella me completó la fantasía diciéndome: sabes amor, algo similar he pensado yo, pero sabes cómo; Cuando me haces el amor, imagino que estamos en un lugar lleno de gente, donde todo es posible y lo que no , se inventa para lograrlo. Ahí tu ves chicas guapas y buenotas, y de vez en vez, te las ingenias para manosearlas, tocarlas o guiñarles el ojo como si yo no te viera. Y que yo por mi lado, coqueteo con algunos hombres sin que tú te des cuenta.

Sonreí y seguimos tomando pero avanzadas las horas, salí al baño y a mi regreso, Mary sentada, no se daba cuenta que su minifalda de plano estaba muy arriba enseñando todo lo lindo de sus piernas y parte de su tanguita. Al sentarme y sin decirle nada, apreciaba desde donde estaba yo sentado, su conchita, vestida de la delgada tela de la tanguita y de la cual me excitó sobremanera, algunos vellitos de su cuquita a la vista. Yo estaba ya cachondon y le indiqué a Mary que fuéramos a un salón de baile.

Ella aceptó y cuando íbamos rumbo al lugar, ella con unas copas encima, subió su minifalda hasta la cintura, mostrándome su tanguita. Inmediatamente la tomó de ambos extremos y la columpió hacia arriba, encajándose la tela entre su rajita, restregándola y su mirada entrecerrada me deleitaba, al momento en que su lengua jugaba recorriendo sus labios.

Mary y yo ya no podíamos más y me saqué la verga de mi pantalón en lo que manejaba. Mary seguía hundiéndose la tela entre su rajita y yo exhibiéndole mi trozo de carne. Mary se venció y se agachó dándome una mamada infernal en lo que yo manejaba sobre la avenida. Se recostó en su asiento bocabajo, dejando su culito al aire, permitiéndome hundir mis dedos en su culito y en su conchita en lo que ella mamaba con profesionalismo mi verga. Se la hundía hasta el fondo de la garganta y ensalivándola, la recorría con su lengua, para después enrollarla y succionarla con hambre. En cada alto, yo simulaba no pasar nada, ya que los autos que quedaban a nuestro lado, volteaban a ver y Mary, debajo ocultándose pero sin sacarse ese bastón de su boca.

Logré que Mary tuviera un orgasmo ya que mi posición al volante no me permitía hacer mucho, pero sí lo suficiente para que ella se prendiera totalmente. Al llegar a la MARAKA (salón de baile variable), Mary quedó a disgusto por lo inconcluso de este manoseo.

Estando estacionados en lo que el valet parking llegaba, Mary se salió del auto y desde la ventanilla del mismo, me dijo:

-Amor yo compro mi boleto, y para seguir nuestro juego, te espero allá adentro, me buscas eh-

El valet tardó como diez minutos en desocuparse y cuando llegó, le entregué el carro. Al dirigirme a la taquilla, cuál fue mi sorpresa al ver que las mujeres tenían entrada libre y los hombres tenían que pagar boleto, por lo que hice fila para comprar mi boleto. Eso me tardó más de veinte minutos lo que sumado, me daba ya media hora afuera y Mary dentro.

Logre entrar finalmente y tardé en localizar a Mary, ya que estaba bailando la salsa de Celia Cruz de moda. Al no encontrar una mesa, opté por colocarme en la barra y esperar a que terminara la música; no puedo negar que sentí unos celos terribles verla bailar con un desconocido totalmente.

Pero la música no terminaba y ella seguía bailando. Casi media hora después el tipo dio por concluida esa sesión y se dirigieron al otro lado de la pista por lo que tuve que levantarme para ir en su búsqueda. Al llegar a ella, se encontraba sentada en una mesa con dos tipos y una chica. Al verme, y antes de que me sentara se levantó y dirigiéndose a mí, me hizo una seña para que la siguiera. Así lo hice y alejados de esos tipos, me indicó al oído -Hola amor, te tardaste en llegar, mira no encontré mesa pero esos tipos me invitaron a sentarme y además me invitaron unas copas, que por cierto ya me hicieron efecto, porque están tomando otra bebida de la que bebimos antes. Ya llevo dos copas y tu no llegabas. Mira que te parece si jugamos a que no nos conocemos, pero tú me cuidas, en lo que estoy con ellos. Actúa como si yo te llamara la atención y no me quitas la mirada de encima para que ellos vean que me estas echando el ojo, qué te parece. -No me gusta la idea Mary, tú viniste conmigo a divertirte y no con ellos - Mary se adelantó diciéndome - Mira amor, esta noche vamos a vivirla diferente, vamos a ver, ¿cómo me dijiste que querías verme? Coqueta, provocativa, puta, ¿no es así? Pues vamos a jugar a ello, tú me cuidas y yo te doy gusto sí.-

Sin esperar respuesta se regresó al lugar, y sentándose al lado de esos tipos de aspecto corriente, tomó su vaso y echó un trago, cruzando su pierna y mirándome por la orilla de su vaso.

Yo sin decirle nada, pedí una copa más y la admiraba. Sentía unos celos terribles pero me fui tranquilizando en lo que me familiaricé verla sólo platicando y bailando con esos tipejos. Más de una vez, desde mi ángulo de vista, logré ver su tanguita al subírsele la minifalda y por el juego de luces, no lograba ver sus senos desnudos, cuando se agachaba para acomodarse los zapatos. No sé si esos tipos hayan visto sus senos y pezones por estar más cerca de ella, pero lo que sí vi fue que se estaban deleitando con lo que Mary les mostraba.

Nos dieron las dos de la mañana y tanto Mary como yo, ambos por nuestro lado, nos encontrábamos borrachos, ya que nuestras actitudes así nos lo decían. Mary se levantó para ir al baño y en su camino hacia mí, se tambaleaba, pero al estar a mi lado, me sonrió tontamente y abrazándome me dio un beso en la boca y acercándose al oído me dijo: Oye mi amor, se me ocurrió un juego que nos va a retar a los dos... ¿te atreves...?-

Al voltear mi rostro. Vi que las parejas que estaban a mi lado o los meseros, se me quedaron viendo. Yo no pensé nunca que me veían por el hecho de que una mujer se me acercara y me tratara de esa forma, ya que no sabían que ella era mi esposa. En fin, le pregunté a Mary que ahora que pensaba y ella con la lengua trabada por el alcohol, me dijo, plantándome otro beso.

-Sabes mi amor, siempre me has dicho que todos quieren cogerme y darme hasta que se cansen ¿verdad? Pues estaba pensando qué harías tú si yo vestida así, estando como estoy, siguiera con ellos hasta que terminara la fiesta. Seguramente ellos, me darían un aventón a la casa ¿no lo crees?

Realmente no lo acepté, y dando por terminado ese juego, le dije que se viniera conmigo. Ella hizo un gesto de desagrado y me dijo - voy al baño, regreso por mis cosas y nos vamos -

Al momento que ella se iba al baño el mesero me preguntó la hora, indicándole que eran ya las 2:40 am. Pensé en tomarme una copa más y la pedí antes de retirarme y me la ofrecieron. Olvidé el tiempo, pero confiando en que Mary llegaría a mi lugar, di la espalda a la pista para beber mi copa. Acabé con la misma y extrañado volteé a la mesa donde estaba mi esposa. No estaba nadie y levantándome pregunté al mesero por las gentes ahí sentadas

-Hace cinco minutos se retiraron - Mary se había ido con esos tipos. Me lleva la chingada pensé en mí. Salí del lugar y para mi sorpresa mi auto no arrancaba, hasta que pasada una hora logré arrancar la máquina. Salí a dar vueltas como loco pensando dónde estaba Mary. Para eso me dieron las cinco de la mañana y pensé en que ya estaría en la casa. Me dirigí a ésta y al entrar efectivamente ahí estaba mi esposa. Saliendo de bañarse pues el cabello lo tenía húmedo, pero ya estaba con una corsetería sensual.

Al verme, sonrió y me dijo coquetamente - amor por qué tardaste tanto, ya me cansé de esperarte, ya no aguanto más esta calentura sexual. Vino a mí y abrazándome me besó de una manera ardiente, queriéndose comer mi lengua con sus labios y su conchita hervía de placer, y sólo me dijo - Ahora las cosas las hago yo para que no rompas nuestra fantasía y no nos quedemos con dudas. Extrañado le pregunté a qué se refería a lo que Mary me contestó sensualmente - tu fantasía de verme con otros, ya se te olvidó, por eso forcé las cosas para que esos tipos me trajeran a casa en lo que tú te quedabas en otro lugar, y yo con ellos en su carro vestida como iba vestida para ver si aguantabas - Yo con coraje y deseo le pregunté - y bien ¿a qué horas se fueron esos cabrones o dónde te dejaron? -Mary sólo contestó - Mira amor, imagínate sólo que esos tipos me trajeron a la casa, esta bien, y poco a poco te diré las cosas. -

Yo con el coraje me dejé llevar por las caricias de mi esposa y fuimos a la puerta principal donde Mary me dijo _sabes que siempre he tenido la fantasía de que hagamos el amor a las puertas de la casa, tú y yo vendados de los ojos a esta horas de la madrugada, corriendo el peligro de que alguien pase y nos vea. - la idea me gustó y de inmediato comenzamos con ese ritual amatorio sexual, revolcándonos entre deseo borrachera y adrenalina pura. Abrimos la puerta de la casa y fuimos a dar al portón del garage, donde lo entreabrió Mary, dejándolo más abierto que cerrado. Inmediatamente me puso una gruesa venda en los ojos y ella lo hizo después.

En lo que nos besábamos , Mary me preguntó si no quería saber todo lo que pasó con esos tipos desde que los vio en la Maraka hasta ese momento. Yo golpeado por la curiosidad le dije que sí, que me contara todo.

Mira mi amor, cuando llegué, recorrí todo el lugar para encontrar una mesa donde estuviéramos tu y yo, pero todas estaban llenas. Le di una vuelta total y no encontré nada, y uno de los meseros me dijo que estaban todas ocupadas, por lo que esos hombres que viste, me vieron y uno de ellos se paró y me dijo que me sentara con ellos para que no me cansara. Jamás me preguntaron si iba acompañada, pero yo estaba cansada y acepté pensando en esperarte. Como tardaste, ellos me ofrecieron una copa y la acepté por el calor que hacía ahí adentro. Ellos no me preguntaban si esperaba a alguien o iba con alguien, pero me seguían invitando copas. Como vi que tardaste en llegar, no negué cuando uno de ellos me invitó a bailar. Pensé en que sería más fácil para ti verme bailar que estando ahí sentada con extraños. Acepté y la música siguió y siguió hasta que logré verte. Cuando iba hacia ti, una travesura se me ocurrió. Hacerme pasar como extraña para ti, y que los demás vieran qué suerte tenías, ya que al acercarme a ti te plantara un beso. Nadie sabe que estamos casados y eso le genera un morbo Mary seguía relatándome todo en lo que yo acariciaba su culo bello ambos con los ojos vendados y a un metro del portón del garage abierto. Para eso estando con ellos, no creas que no te veía y me gustaba verte enojado porque sabía que tus fantasías eran sólo eso y que no te gustaría verme con otros ¿verdad? Yo estaba entrando en calor y mientras la besaba y llegaba a su conchita, para darle una mamada total y riquísima, le pedí continuara.

Mary siguió poniéndole picante al asunto - Como pensé que ello te haría desistir de decirme que quieres verme con otros, decidí hacer algo que te pondría a todo en prueba. Irme con ellos a la salida y pedirles que me dieran un aventón a mi casa. Cuando fui al baño, ahí me alcanzó uno de ellos y me dijo, que ya estaba pagada la cuenta y que ya nos fuéramos por lo que ya no pasé contigo. En lo que decidí si irme con ellos o contigo, pensé en que la noche se acababa y debía hacer mi sueno realidad y mi travesura mayúscula, por lo que decidí irme con ellos pidiéndoles me dejaran aquí, en lo que les coqueteaba para ver sus impulsos. Así lo hice a sabiendas de que te enojarías conmigo. Cando íbamos en el carro, que por cierto adelante iban el conductor y su chica y atrás el otro tipo y yo. Me dijeron dónde me dejaban y les fui indicando. En el camino nunca dejé de mostrarle mis piernas al hombre de mi lado. En lo que Mary relataba todo, yo estaba ya penetrándola teniéndola a cuatro patas como perrita, ella bufaba de placer pero no dejaba de contarme todo.

Siguió relatándome - era tanto mi calor que me llevé una sorpresa al voltear y ver al tipo con su verga fuera del pantalón y masturbándose discretamente. Yo hice como si no lo hubiera visto y seguí viendo afuera del auto. En un alto, volteé nuevamente y vi su verga paradísima y con un capullo al frente enorme, mucho más enorme que el tuyo y la verdad me sentía nerviosa de tenerlo a mi lado y yo con una fiebre enorme. Me hice la dormida y sentí cómo esa verga rozaba mis manos. Me hice la dormida y comencé a pronunciar tu nombre para que ellos pensaran que sí estaba dormida. Entonces sentí unas manos que me hicieron dar media vuelta para quedar inclinada frente a él. No hice nada y de pronto sentí ese trozo de carne en mis labios y no opté más que por mamarlo. En un principio lo hacía como si estuviera dormida pero posteriormente lo hice con descaro, mamándolo todo hasta las bolas y agarrándolo con ambas manos. Nunca imaginé otra verga en mis manos y mi boca, y realmente fue sensacional.

Yo por mi parte la penetraba lleno de calor pensando que lo de ella era una fantasía. Mary siguió - Entonces después de un buen rato, el chofer se detuvo y yo sin saber por qué, seguí mamándole la verga fuertemente a ese extraño hasta que se vació en mi boca. Nunca imaginé esto pero ya lo hice amor. Me ganó el deseo. Cuando me levanté estábamos estacionados aquí enfrente de la casa.

Vendado de los ojos, Mary intempestivamente se separó de mí y cuando yo quise tocarla, me dijo sin que yo viera algo:

" ¡Tú no! ".

Desnuda, me dijo que estaba entre las piernas de un hombre mientras él le empezaba a acariciar todo su cuerpo. Yo no veía nada y sólo me dejaba llevar por sus palabras. Me decía que sentía cómo se paraba su verga frente a ella, y que se iba a poner de rodillas entre esas piernas, y me indicó, en lo que yo me tocaba la verga, que estaba bajándole el zipper, y que le iba a tomar su verga para empezársela a masturbar muy lentamente, viéndolo a los ojos mientras le preguntaba sonriendo que si sentía rico... Después de masturbarlo suavemente por unos minutos, mi "infiel" y complaciente esposa (dentro de mi imaginación ya que no veía nada), me indicó que sacaría de su bolsa una botellita con aceite que iba a untar con las dos manos en su verga bien parada, para hacerlo gozar aún más, según me decía...

En ese momento, me dijo pero como diciéndole a otro que su anillo de bodas era una tradición solamente, poniendo burlonamente su dedo con el anillo justo en la punta de su verga mientras lo masturbaba con la otra mano... Como insinuándole que se viniera en el símbolo de nuestro feliz matrimonio...

"Imaginaba yo" que el hombre que tenía Mary frente a ella, no podía creer su buena suerte, ya que éste prometía ser el mejor palo de su vida. Y obviamente el hecho de que ella fuera una mujer casada le daba más sabor a la aventura, porque sabía que ella estaba arriesgando su matrimonio con tal de tener su verga, o al menos eso creía yo...

Después de un rato, ella no se conformó con comentarme que le estaba agarrando la verga y que fue acercando poco a poco su cara y su boca para, finalmente, chupársela de una sola lamida desde la base hasta la punta y de regreso a los huevos, en los cuales se entretuvo un rato besándolos y metiéndoselos a la boca mientras lo seguía masturbando lentamente, diciéndole que tenía una verga rica... De ahí, con pequeños besitos de vuelta a la cabezota de su verga gruesa en la que jugaba con la punta de su lengua ya que, según me dijo, la tenía tan grande que no le cabía en la boca.

Al oír esto, pasaban por mi mente imágenes de mi esposa completamente desnuda, excepto por sus tacones, hincada entre las piernas de un tipo que ni siquiera se había quitado la ropa y que sólo tenía la vergota de fuera, para que Mary se diera gusto mamándosela.

Cuando él ya no pudo más, según me decía Mary al haberle mamado la verga como sólo una esposa sabe hacerlo, ella le quitó la ropa, lo acostó a mi lado en plena banqueta de la calle y lo montó para sentarse despacito en su verga bien parada, todo el tiempo mirándolo fijamente a los ojos y sonriéndole mientras me decía que esto siempre lo habíamos pensado e imaginado...

Me decía en lo que yo no dejaba de masturbarme, que lentamente subía y bajaba en ese palo grueso y duro que tanto la hacía gozar mientras él le manoseaba toscamente sus firmes nalgas y sus piernas bien abiertas...

Me explicaba que ella se agarraba las tetas y, sin dejar de mirarlo un segundo, se acercaba lentamente a su boca para lamer su propio pezón, para después ofrecérselo sonriente para que él las chupara, él se las lamió sin dejar un centímetro seco y le mordisqueaba los pezones, mientras ella no dejaba de cogérselo lentamente, clavándose cada vez más en esa estaca que la estaba abriendo como nunca antes lo había hecho nadie, acariciándole los huevos y riendo de felicidad mientras se abría las nalgas.

Yo seguía vendado pero la realidad en las palabras de Mary, me ponían excitadísimo, imaginándome cómo este tipo, que acababa ella de conocer unas cuantas horas antes, se venía, jadeando de placer con su verga bien adentro de mi adorada esposa, llenándola con sus semen mientras yo oía que Mary decía que su verga era más grande y más rica que la mía...

Mientras ella me contaba esto, se reía de mí, diciéndome que mi verga era una simpleza comparada con la vergota gruesa de ese extraño.

" Lo que me he estado perdiendo... " Dijo Mary, mientras apretaba duro mis huevos en su mano hasta ver que me dolía.

" Este cabrón me cogió más rico que tú porque la tiene mucho más grande y gruesa... "Esa sí es verga! " " Y tú eres un pendejo por haberme dicho que tu fantasía era que otro cabrón me cogiera... y debes recordar que siempre te decía que yo sólo era para ti, y que lo que me decías, sólo lo decías para excitarte y yo... nunca quise, pero era tanta tu insistencia que poco a poco se me fue metiendo en la cabeza esa idea tonta tuya, y sin querer, fui sintiendo un cierto placer nada más de imaginarme con otro y por eso, mírate ahora, otro cabrón me esta cogiendo y ahora ¡tú eres una pendejada por dejar que otros me cojan! " Al decirme esto me escupió la cara burlándose de mí y en verdad a mí me extrañó su actitud aun cuando yo tenía vendados los ojos...

" ¡Él sí me hizo sentír mujer! ¡No como tú, poco hombre! " " Nada más mírate, ahí sentado en el suelo, con los ojos vendados y tocándote tu verga en lo que un cabrón me coge de maravillas ... ahhhhh... uuummmm ¡huele cómo me coge! "

Cuando Mary vio que yo tenía mi instrumento bien parado me empujó lejos de ella, y según me dijo, se recostó en el suelo con las piernas abiertas y riéndose de mí, me ordenó que le chupara bien su hoyo donde la acababan de coger, hasta dejárselo limpio...

Yo con los ojos vendados, y siguiéndole el "juego", le obedecí inmediatamente, hincándome entre sus piernas, y empecé, causándome una sensación que me hizo dar un vuelco... su conchita se encontraba humedísima y sus jugos tenían un sabor diferente, por lo que me quedé sin moverme, como queriendo adivinar de qué se trataba todo esto. Mary al ver que me detenía, inquirió inmediatamente - No pares, o ya te diste cuenta que sí me están cogiendo de verdad - ... Ella se retorcía y no dejaba de decir entre gemidos que en ese " hoyote " que yo estaba mamando acababa de estar la vergota gruesa de un hombre de verdad, escupiendo semen y llenándola con su venida... "

" Ándale papito... Cómete su semen... Así... "

Me decía bien caliente, al sentir mi lengua entrándole. Cuando empezó a venirse, se retorcía gritando que yo era un pendejo que no le servía para nada, y que ella había sido una puta porque yo la había orillado a eso y que después de mucho pensarlo se animó, y ahora no se arrepiente, porque con él cogío más rico que yo, y porque ella sabía que eso era lo que yo quería... Que fuera una puta cada vez que estuviera con otro.

Después, me dijo que se lo iba a seguir cogiendo cuando ella quisiera, y que aunque ella ya tuviera compromisos hechos conmigo me iba a dejar plantado si él o ellos la llamaban...

Dijo que yo tenía la culpa, por haberla dejado coger con otro, ahora ya le había gustado... y ¡que yo me tenía que aguantar!

" Nunca me había sentado en un palo tan grande y tan rico como el de él... De todos modos... A ti no te importa que se cojan a tu esposa, ¿verdad?... ¡Pues ahora no te la vas a acabar! " " Además, ¡a ti nunca se te ha parado como se le para a el! " " Ya quisieras tener siquiera la mitad de la verga que él tiene... ¡No eres ni la mitad de hombre que él es!. Entiéndelo cabrón... desde ahora ya nunca me vas a poder coger como él... ¡Nunca! ¡Cornudo baboso! " Pareciera que le gustaba la idea de, siendo una mujer casada, irse a coger con otro hombre mientras su marido la esperaba en casa, ya que me estaba advirtiendo que así iba a ser de ahí en adelante.

Bueno, pues esto fue apenas el sábado pasado, y después de esa situación extraña, ya que nunca vi nada de lo que sucedía, y sólo me dejaba llevar por lo que Mary decía.

Desde entonces nuestras relaciones sexuales se han tornado algo distintas, llenas de calor y de placer que hace que ambos explotemos a extremos insospechados, ya que Mary desde entonces me dice cuando tenemos relaciones sexuales que ha vuelto a ver una vez por semana más o menos a ese hombre, y que en ocasiones, cuando yo estoy de viaje, se ha quedado a pasar la noche entera con él para regresar a la casa, bien cogida, hasta la tarde del día siguiente. Incluso, que se fue una semana entera con él y sus amigos a una casa de campo, allá por Valle de Bravo.

Recuerdo que en una ocasión, compró unos trajes de baño tipo tanga (los cuales nunca había querido usar cuando iba a la playa conmigo) y tan sólo me indicó que los tendría para cuando fuéramos de paseo, pero las veces que hemos salido, nunca los ha llevado consigo, y cuando hacemos el amor, me dice que sólo los usa cuando estoy de viaje y se va con sus amantes.

Cuando estoy por salir de viaje, ella aprovecha la noche previa para probarse esos bikinis tipos tanga frente al espejo sabiendo que yo la observo así como a sus deliciosas nalgas y me pregunta de una manera coqueta.

" ¿Tú crees que ahora que te vayas de viaje, y me vaya a la playa con mi amigo, le agrade si las uso en la playa frente a sus amigos? Quiero que me presuma ante ellos toda la semana, Imagínate, ¡yo seré la única mujer ahí!. " " Mientras él me va a tener a mí para divertirse toda la semana tú sólo tendrás tu mano para jalártela en el hotel ahora en tu viaje, ¡Pobre tonto! "

Cuando estamos en pleno faje y pronto a cogérmela, antes de irme de viaje, Mary me dice que cuando está con su amante siempre es muy cariñosa con él mientras que le platica como gusta humillarme y que cuando está en el cuarto con él, ella le dice :

"¡Me gusta ponerle los cuernos al pendejo de mi marido! Él cree que le cuento mis fantasías sexuales cuando hacemos el amor, pensando que lo hago para excitarlo y él se imagina que estoy con alguien... Si supiera el estúpido que muchas veces vengo a que me des verga sin que él se entere... ¡Que se joda por pendejo! Quien le manda andarme metiendo en la cabeza ideas de que me meta con otro y me este prestando, ¿verdad mi rey? " " ¡Quiero ponerle sus cuernotes al baboso! ¡Déjame bien cogida para el estúpido, para que cuando llegue, me lama tu semen!

¡Cójeme duro con tu vergota mi amor! Para que me hagas el hoyo más grande y no sienta su verga cuando el pendejo me la meta... No quiero que se le olvide nunca que me culeaste ... ¡Tú sí que me sabes dar verga! Cógeme papacito... Asi... Quiero que él se dé cuenta de que estoy bien usada por ti, y que le dejaste bien abierta y bien culeada a su esposa. ¡Quiero que cada vez que me coja por el resto de su vida se de cuenta de que su verga ya me queda chica para este hoyote que me estás haciendo! ¡Por andar prestando a su esposa! "

Lo anterior me lo dice mientras le meto hasta el fondo mi trozo de carne en su conchita, y por lo menos yo pienso que todo esto me lo dice porque siempre me he excitado con la idea de que otros se la están tirando seguidamente

Cuando ve que estoy excitadísimo, me pregunta si quiere que me cuente más de sus "fantasías"a lo que yo le acepto el plan y ella empieza a contarme, que A veces su amante la hace llamarme de algún cuarto de hotel mientras se la está cogiendo por el culo solo para que ella me diga que me ama o para inventarme que va a llegar tarde porque se encontró con unas amigas. A él le gusta ver a mi esposa infiel tratando de controlar mientras ella habla por teléfono con el cornudo de su marido sólo para reportarse y tenerlo tranquilo...

" Si supiera el imbécil " según dice el, riendo. " Ni se imagina que mientras oye la dulce voz de su adorada esposa diciéndole por teléfono que lo ama, la perra está de rodillas en el piso de un cuarto de hotel, ofreciendo su culo bien parado y abriéndose las nalgas para que le metan la verga sin piedad por atrás."

Mary me dice que luego, cuando ella cuelga el teléfono, él le saca la verga del culo y se da los últimos jalones para venirse en la boca y en la cara de mi adúltera esposa, embarrándola de semen toda, hasta su anillo de bodas, mientras los dos se ríen de mí.

A mí me gusta cogérmela todavía caliente, pensando que se la ha cogido otro... Ella me dice que le gusta llegar conmigo chorreando de semen de otro hombre por sus piernas para que yo me los coma y luego me la coja. Estamos de acuerdo.

Cuando le meto la verga, pensando que otro ya se la cogió, siento un placer inusitado como si la hubieran dejado bien abierta y bien llena de venida.

Ella me dice :

" Así papacito... Cógeme en su semen... Méteme tu verga en su venida... ¿Sientes cómo me dejó? Me cogió rico tonto... Y me echó mucho semen y muchas veces... ¡Muchas más que tú! Así... Ahora sácamela y déjame chupar sus semen en tu verga... Mmm... ¿Te gusta verme chupar su semen en tu pito, cornudo? Es que me gustan mucho, mira... Mira cómo me los como... ¡Así me los comí en su vergota!

Métemela otra vez, que quiero que te vengas en su venida... Quiero sentir el semen de los dos bien revueltos en mi hoyo caliente... Así... " " ¿Te estás viniendo ya, papi? ¿Quieres mezclar tu semen con los de un hombre de verdad en el hoyote de tu esposa? ¡Échamelo! ¡Ándale pendejo, lléname tú también con tu semen, porque cuando acabes te lo vas a comer todo! Lo tuyo y lo de él... ¡Así papi!... ¡Quiero que te vengas rico imbécil, para que me eches mucho semen y tengas más de comer!... ¡Cornudo! "

Sin embargo, ahora, después de todo, ya no sé si todo lo que dice tiene un fundamento, o simplemente lo hace para que yo goce cuando hacemos el amor...Ustedes qué opinan... ¿Mary es una mujer de palabra o no y mi fantasía se hizo o no realidad?


Por odracir - 07/10/2007 20:21:30 [denunciar este mensaje]
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Cigarrillos para ellas (Anónimo)
Lo había leído en una revista, uno de esos anuncios de artículos que prometen cosas imposibles, esos que se venden por correo, soy aficionado a ellos, aunque está claro que son un timo, me resulta curioso verlos, me divierto bastante pensando en la cara que pondrá la gente que los compra esperando que realmente funcionen como dice su anuncio. Hace poco compré una cámara que, según el anuncio, permitía ver a través de las paredes, VoyeurCam se llamaba, cuando la recibí, comprobé, (como sabía de antemano, claro está,) que no funcionaba. Era una especie de bolígrafo extraño con una especie de falsa lente en la punta, un timo vaya. Pero lo que acababa de leer sí que era impresionante, el anuncio era de unos cigarrillos, a los que el anunciante atribuía un poder "hipnótico", prometía que si una persona fumaba un cigarrillo, quedaría totalmente "desconectada" de la realidad durante dos horas y después, al despertar, no recordaría nada de lo ocurrido en ese lapso, me harté de reír, menuda tontería, ese articulo tenía que estar en mi colección de cosas absurdas, no lo dudé un instante y lo pedí.

Al cabo de unos días lo recibí en casa. El paquete tenía el aspecto de una cajetilla de cigarrillos normal, pero no llevaba impreso nada, estaba totalmente en blanco y venía acompañado de un pequeño folleto con las instrucciones: "Normalmente bastan unas caladas para que el principio activo comience a funcionar" decía el folleto entre otro puñado de cosas absurdas. En fin lo puse en la estantería donde coloco todas estas cosas que tanto me gustan, pero lejos de olvidarlo por completo, como me sucedía con todas estas cosas, no dejaba de pensar en ello, estaba deseando probarlo, así que me fumé uno, pero como era de esperar no pasó nada, por un momento había tenido una pequeña esperanza, pensaba en lo que hubiese podido hacer si funcionase, en mi facultad hay alguna chiquilla que me pone a cien y gracias a este "invento" podría despachármela a gusto, en fin sólo es una tontería pensé, aun así decidí coger un par de ellos y meterlos dentro de mi cajetilla de Marlboro, el diseño de los cigarros era el mismo con la salvedad de que no llevaba impreso el nombre de la marca comercial. Al día siguiente en un descanso de clase, decidí probar a darle uno a una amiga, sí amiga, porque ella no quería ser nada más claro, se llama Patricia, y esta buenísima la cabrona, mide 1,65 y me encanta su culo, siempre he soñado con poseerlo, por no hablar de sus pechos pequeños pero preciosos. La llevé cerca de los lavabos, y apuré charlando el tiempo para que la hora de la siguiente clase se acercase y se despejasen los pasillos de gente, ya casi era la hora y no había nadie cerca de nosotros, ella me dijo: -Vamos dentro que vamos a llegar tarde-, entonces la ofrecí el cigarro, después de un instante de duda lo cogió, -Vale pero rápido que no llegamos-, no te preocupes que seguro que llegamos.

Me temblaban las piernas, encendí su cigarro, ella le dio una calada y parecía que nada iba ocurrir, yo la miraba fijamente, pasaron unos segundos, dio otra calada, -¿qué tal?- le dije, pero ella no contestó, estaba allí de pie, pero parecía no oírme, entonces, me acerqué a ella y le toqué levemente un pecho, nada, no se inmutó, me acerqué más y la sobé las tetas a gusto durante unos segundos, ella seguía inmóvil, con el cigarro entre los dedos, entonces mi libido se disparó, la pasé el brazo por encima del hombro y la empujé levemente hacia el lavabo de caballeros, entramos y la conduje hacia uno de los retretes, cerré la puerta y la senté en la taza, la quité el cigarro de los dedos y lo apagué, después le quité el suéter rojo que llevaba, y descubrí su sujetador, dios era rojo también de esos transparentes, se lo quité y ante mí quedaron sus pechos desnudos, la polla se me puso durísima, como nunca antes, creí que me iba a reventar, la sujeté por los hombros y la levanté un poco, y no sin dificultad conseguí quitarle los pantalones, dios mío, lleva un tanga precioso, rojo, que deja al descubierto su precioso culito, era precioso pero no tardé en quitárselo para poder ver su precioso coño, dios estaba precioso, tenía el vello recortadito en forma de triángulo. Me bajé los pantalones y restregué mi polla por sus tetas, la tumbé en el suelo, separé sus piernas y comencé a separar sus labios para poder admirar su coño en todo su esplendor, dios qué preciosidad, no me lo pensé más y comencé a penetrarla, tuve que parar porque no estaba lubricada, así que me tumbé en el suelo y la lamí una y otra vez, hasta que su oquedad se convirtió en un río de flujos y saliva, entonces la penetré, me tragó mejor dicho, dios qué placer, notaba su calor, dios su coño estaba bastante acostumbrado a estas lides, como pude comprobar porque deglutió mi polla sin ningún problema, al cabo de unas acometidas su vagina se ajustó a mi pene como un guante, la agarré por debajo de las axilas y me incorporé, entrelacé sus piernas en mi cintura, y comencé a penetrarla salvajemente, dios qué placer, mis embestidas eran brutales, y ella seguía con el mismo gesto de antes, la mirada perdida, como si nada estuviese pasando, la estaba sobando el culo y las tetas, seguro que la iban a quedar cardenales, dios notaba cómo el semen subía desde mis huevos, y reventé dentro de ella, me corrí como una bestia, y me senté con ella encima empalada aún... CONTINUARÁ


Por odracir - 07/10/2007 19:46:32 [denunciar este mensaje]
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Camino al motel (Anónimo)
Mi esposa tiene 28 años, no es muy alta, debe medir unos 160 cm., muy hermosa, blanca, ojos verdes, pelo negro largo... piel tersa y suave, tenues y sensuales curvas, un culo de antología, medianos y compactos senos, maravillosos pezones. Partimos a media noche, como de costumbre ... sube al auto, se acomoda y nos vamos. Al comienzo estamos como indiferentes, conversamos... no nos miramos demasiado, yo finjo poner sólo atención a conducir... sin embargo, sé que basta que le roce la pierna o que la abrace para que se me acerque instantáneamente y no se despegue más. Bueno así fue, la abracé y le pregunté porque estaba tan fría... ella no hace más que negarlo... comienzo a tocar fuertemente sus senos con mi mano derecha mientras continúo manejando, me encanta saber que tengo el control total sobre ella... aunque no necesito decirle lo que haga, basta sólo una insinuación y ella inmediatamente se dispone a realizarlo. Es así como luego, pongo su mano derecha sobre mi pene, que ya esta bastante rígido imaginando todo lo que sucederá. Comienza inmediatamente a sobarlo por fuera de mi pantalón mientras no me quita la vista para ver mis reacciones... desabrocho uno de mis botones del pantalón, lo cual es señal que quiero que me lo saque y me pajee mientras viajamos... no vacila un instante y ahí esta acariciándolo, de arriba abajo, tocándome las bolas... sí que sabe hacerlo, es increíble... me encanta... me caliento. Ella está esperando que tome su cabeza y le insinúe que quiero que me lo chupe... le encanta, la tomo por sobre su cabeza y casi por gravedad su cabeza cae entre mis piernas, se lo mete todo... lo saca, lo saborea, le fascina... me masturba, lo mira, lo admira, lo lame, le pasa la lengua... me gusta tomar su cabeza y mostrarle el ritmo que tiene que seguir, luego me lo chupa cronométricamente como le he señalado, hasta que le hundo su cabeza para que mi pene le entre hasta la garganta. Hace un tiempo, me ha dicho que le molesta un poco aquello, puesto que se ahoga y no puede succionarlo como a ella le gusta, pero que si a mi me da placer, que lo haga sin ningún problema, tan solo que la deje respirar luego de un instante... me gusta que los demás conductores sientan envidia de ver como me lo maman en plena carretera...ellos van solos o acompañados de viejas feas... y seguro envidian la hermosura y el placer que me dan a mí. Esto porque siempre viste jeans ajustados y alguna prenda corta arriba, que al extenderse desde su asiento a mamarme deja ver su maravillosa cintura y se adivina un culo fenomenal... en todos estos años me lo ha mamado tanto que estoy algo inmune a acabar pronto... podría mamarme horas y no acabaría... cuando tengo relaciones con otras mujeres siempre me hacen aquella observación... y es que soy demasiado duro para terminar... lo que más me gusta y ella lo sabe, es que una vez que ya me tiene bien caliente, me lo ha mamado bastante y quiero acabar, se lo digo... no con palabras ... se lo hago ver hundiéndola más seguido contra mi pene... luego de tenerlo en su garganta y sacarlo a intervalos menores, ella me masturba muy rápidamente, mientras su lengua se mueve juguetona sobre mi glande... me vuelve completamente loco... me proporciona un placer increíble... en estos momentos tengo que poner las luces de estacionamiento y detenerme a un lado del camino, sea donde sea... a ella no le importa en absoluto donde estemos... está como bajo hipnosis... como en un trance, desde que comienza hasta que esto termine no se distrae siquiera un segundo en nada, lo hace como si en ello se le fuera la vida... me masturba veloz, con su lengua completamente fuera de su boca y en mi glande... sabe que se aproxima un chorro de mi semen y que debe recibirlo en su boca abierta... así es que continua imperturbable masturbándome y lamiendo, emite gemidos que se mezclan con los míos... me vienen unos espasmos apoteósicos... no puedo evitar gritar... y hacer amplias contorsiones mientras despido mis chorros de semen que en su mayoría van a parar a su boca, mis gritos, espasmos y contorsiones son de tal magnitud que ella dice que HighLander luego de enfrentarse con un inmortal queda reducido a un teletubbie comparado conmigo en el momento de acabar... y no es para menos... sabe que me duele si me continua pajeando y aunque le gustaría metérselo a la boca y continuar mamándome, solo pasa su lengua por todos lados para recoger hasta la última gota de semen que quede... Cuando esto sucede ya estamos cerca del Motel, nos preparamos para entrar... pero eso será de otra historia... Adoro las delicias de la vida conyugal.


Por odracir - 07/10/2007 19:45:06 [denunciar este mensaje]
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BioPlasma PN69 por Raul Edgardo Naidich
En aquel pequeño laboratorio edificado sobre terrenos linderos al I.N.T.I., al costado de la Av. General Paz, la Comisión Nacional de Genética conjuntamente con la Universidad de Buenos Aires, habían desarrollado un polo de investigación líder en Sudamérica.

Hacía dos años que estaban experimentando con biología molecular y biogenomas, alterando el mapa genético de amebas y células nerviosas. La investigación ultrasecreta era conocida en ese ámbito como proyecto Bioplasma PN69.

Estudiaban el extraordinario comportamiento de este producto de laboratorio que fue desarrollado en una gran incubadora blindada de tercera generación y alimentado con oxígeno, plasma humano, semen, excrementos y desechos animales.

De aspecto gelatinoso sólido, blanco azulino, por momentos crepitaba, fluctuaba y se reproducía, ya que actualmente había logrado ocupar un volumen de más de 2 metros cúbicos.

Dentro del monitoreo de su evolución, se habían detectado rudimentarios movimientos por estímulos nerviosos y hasta un cierto tipo de ondas cerebrales simples.

Esa noche, ya el reloj marcaba las 3 a.m. y el joven Dr. Ariel era el único que se había quedado después de hora. Estaba muy agotado, por momentos se le cerraban los ojos y ya había bostezado más de lo razonable.

Pero como estaba muy adormilado para conducir su automóvil, decidió pasar previamente por el vestuario contiguo, para darse una ducha rápida antes de salir al fresco del exterior.

Apagó todas las luces del laboratorio, salvo la luz testigo y se comenzó a desvestir. Primero el guardapolvo, el conjunto blanco y finalmente cuando se sacó el slip, se quedó pensativo, sobándose los huevos y la pija. Se rascó un poco culo peludito y tomando la toalla se dirigió al sector de duchas arrastrando pesadamente las ojotas.

Antes de abrir siquiera el agua, de repente escuchó desde el laboratorio un estampido con claro ruido a vidrios rotos. Enfiló presuroso hacia donde le pareció que provenía el sonido, totalmente desnudo, solo con la toalla en la mano y perdiendo por el camino las ojotas.

La tenue luz testigo fue suficiente para comprobar que había estallado el vidrio de la incubadora y el bioplasma ya no estaba allí. Se desesperó pero no podía arrimarse mucho por estar descalzo y haber vidrios desperdigados.

Se agacho un poco para apreciar mejor el desastre y sintió de repente que por detrás algo le tocaba los pies. Giró asustado y pudo ver que el bioplasma había formado un cúmulo de un metro de diámetro por dos de altura y estaba avanzando proyectándose hacia él.

Pegó un grito de auxilio, pero nadie lo podía escuchar tras las gruesas paredes aislantes. Sus pies quedaron atrapados, por la densa biomasa que pegajosamente se fue adhiriendo a sus piernas, hasta hacerlo trastabillar y caer de costado lateral. Era una situación de terror.

Ariel seguía gritando pero nada podía detener a la masa, que ya lo había recubierto desde los pies hasta la cintura. Estaba atrapado y más se agitaba, más el bioplasma lo sujetaba, como un grueso guante calcado. El engrosamiento lo estaba momificando paulatinamente. Sintió una fuerte presión a la altura de los huevos y ese sector del material comenzaba a rodear la pija, succionándola como queriendo absorberla pero sin lastimarlo.

Con un movimiento ondulatorio lo estaba literalmente ordeñando y la pija se le puso dura desarrollando por lo menos 20 cm. de joven carne indefensa, más un placer irrefrenable que lo colmó.

También se daba cuenta que la biomasa se había apoderado de su cintura y se hacía más fuerte a la altura del culo, sentía como le hurgaba el ano. Ahí le paso por la mente el asunto que la biomasa había sido creada como ávida consumidora de excrementos humanos, y no se equivocaba, la masa había detectado vestigios de caca en el esfínter anal y la estaba procesando. Luego lentamente le ingresó por el ano para absorber lo que encontraba y se formó una dura protuberancia que se engrosaba segundo a segundo, y que para ingresar al sector intestinal le estaba abriendo más y más el orto.

Más se resistía más el bioplasma le entraba en la cola, se sintió más que violado eso ya era categoría recontracogido. La entrada de biomasa también le estaba masajeando la próstata, que sumado a la succión del pito lo estaba transportando a un tremendo orgasmo involuntario.

El Dr. Ariel se fue abandonando y de repente empezó a eyacular. Toda la biomasa comenzó a estremecerse al nutrirse ávidamente de esa leche y trataba de exprimirlo hasta la última gota con nuevas succiones. Hasta hacerlo eyacular copiosamente por segunda vez.

Asi pasaron las horas entre penetración y ordeñada. El Dr. Ariel estaba totalmente inerte de tanta exigencia, pero la biomasa reclamaba más y más.

A las 7 h a.m. cuando ingresó el personal de mantenimiento, se quedaron absortos de verlo dormitando desnudo sobre el piso, mientras la biomasa también parecía dormitar abrazándolo a su lado.

Desde entonces la relación que se estableció entre el Dr. Ariel y el Bioplasma PN69 se hizo cada vez más estrecha.

Y fueron felices.

Fin



Por odracir - 07/10/2007 19:43:36 [denunciar este mensaje]
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La Doma (II) por Natalia ww
Me despertó tironeando de la correa que llevaba en el cuello. El sol sobre mi piel era mágico, me abrazaba y acariciaba como si lo hicieran mil brazos y manos. Me arrupaba entre sus rayos y me adormecía.

Miré a mi señora con ojos somnolientos. Acércate que el sol ahora llega hasta aquí, quiero que duermas a mis pies dijo. Lo hice gateando y cuando llegué a la altura de sus rodillas me acarició y acomodo mi pelo. Pegué mi rostro a esas manos moviéndome como lo hacen los gatos cuando los acarician y le besé la mano por la satisfacción que me daba. Qué haces puta me dijo. Le agradezco mi señora, por favor no se enoje y la miré asustada. Mi señora tomo unas fetas de jamón que tenía sobre la mesa blanca y redonda del jardín y las arrojó al suelo pisándolas con sus pies desnudos. Dale, come algo puta que debes estar muerta de hambre. Eso era cierto, hacía dos días que no comía nada y al ver las fetas de jamón solté un gemido. Me agaché hasta sus pies con gran esfuerzo por las ataduras que me aprisionaban las manos en mi espalda.

Llegué con mi boca a sus pies y gimiendo comencé a lamérselos. Encontré una punta del jamón que sobresalía y mordí y tragué sin masticar. Así busqué todo lo que quedaba alrededor de sus pies y lo comí rápidamente. Esto más que saciar mi hambre la incrementó y comencé a besar y lamer sus pies en su totalidad. Lamí sus dedos, sus contornos, los chupé. Recorrí su empeine y luego de un largo rato ella levantó uno y comí todo lo que éste movimiento había descubierto, luego lamí la planta de su pié impregnada de el olor de la carne. Repetí lo mismo luego con el otro. Puta la verdad que me sorprendes, te estas portando muy bien dijo mi señora y yo me llené de felicidad por su aprobación. Acuéstate y duerme un rato más. Me acomodé a sus pies y los besé infinitamente hasta que me dormí.

Me desperté con frío y vi que ya era de noche. Mi señora estaba en la cocina hablando por teléfono y me observaba a través de la puerta. Me arrodillé, pensando que era lo que querría, y la esperé. Una vez que cortó el teléfono me desató la correa de la silla y me llevó a la cocina. Allí, me volvió a pasar la crema por mis piernas y nalgas, quejándose nuevamente de las marcas. Sabía que las marcas la preocupaban y yo sabía que no me maltrataría por eso.

Te has portado muy bien toda la tarde putita estoy satisfecha, espero que no lo arruines.

Mi señora me ató el collar a una alacena dejándome solo unos pocos centímetros de correa, con lo cual quedaba curvada hacia adelante ya que a la altura de mi abdomen se extendía la mesada y tuve que ponerme en puntas de pie. Mi cola en esa posición quedaba desprotegida pero me tranquilizaba su preocupación por las marcas.

Pensaba en que terminaría todo esto, recordaba las palabras de José "ya que no irás nunca más" refiriéndose a mi trabajo. Pensé en mis tías, pero hacía un año que no las veía. José sabía todo esto. Sabía que nunca había conocido a mis padres y me pregunté si mi señora conocía esta situación. Me pregunté por qué se preocupaba tanto mi señora por las marcas del látigo y pensé en lo de "las llevaban solo las rubias de pubis dorado, que éstas no eran depiladas en esa zona". ¿Hacía esto con otras chicas?

La incertidumbre me ponía ansiosa, deseaba por momentos terminar esto de una vez y por otros quería aprovechar el buen trato que me había dado desde la tarde deseando quedarme así como estaba.

Pensaba todo esto pero quizá quería escapar un pensamiento que me avergonzaba y me confundía terriblemente. El pensar en sus caricias en mi pelo sus pies, el hecho de haberlos lamido con tanta dedicación me excitaba. ¿Por qué no la odiaba? Trataba de alejar este pensamiento como fuera pero no lo lograba. Estaba atada, desnuda y ofreciendo mi cola, me dolían ya las piernas, pero me estaba excitando con estas imágenes que recordaba. Llegué a tal grado de excitación que dejé escapar un gemido transformado en suspiro que pensé mi señora no había llegado a escuchar

¿Que pasa puta? ¿Estas calentita? Me asustaba que supiera cada cosa que pensaba, cada gesto y movimiento mío sabía exactamente que me llevaba a hacerlo.

Lo primero que salió de mi boca sonó con la acentuación de un sí pero con el sonido de las emes. Y a continuación pronuncié "mi señora" como recordándolo en el último instante.

Es increíble, dijo mi señora y agregó: has nacido para esclava ¿Quieres besarme los pies? ¿Cómo sabía que en esto pensaba?

Sí, mi señora, respondí.

Mi señora me desató la correa y las manos, tenía los pezones erguidos y doloridos por los aros. Pero esto me excitaba aun más.

Se sentó en una silla y me obligó a ponerme a cuatro patas. Se cruzó de piernas y me ofreció su pie. Me incliné y comencé a lamerlo Mi excitación crecía a cada lamida dada y comencé a notar que cuando balanceaba mi cola, el aro que llevaba en mi clítoris rozaba la zona causándome un placer inimaginable.

Mi señora vio esto y me pegó con una rama finita en la espalda. Puta sé lo que haces, separa las piernas. Lo hice de mala gana y recibí otro azote aún más duro y me doblé dolorida, aunque enseguida, me metí un dedo de su pie en la boca y lo succioné calmando con esto mi señora.

Lamía ese pie como la fruta más rica que había probado, sentía la excitación vibrando en mi vagina y tenía tal necesidad de ser penetrada que se me escapaban quejidos que emergían desde muy adentro de mi cuerpo.

Podía sentir toda la entrepierna mojada con las brisas que entraban desde el jardín y la necesidad de ser llenada se hizo tan insoportable que dejando de lamer el pie de mi señora levanté mi vista y le supliqué que me penetrara con lo que fuese. Cállate puta, pareces una perra en celo. Por favor mi señora, se lo ruego por lo que más quiera. Déjeme aunque sea juntar las piernas y moverme como lo hacía antes. Mi respiración se entrecortaba y me Joséba pronunciar las palabras. Una vez excitada eres incontrolable puta, deberás aprender a callarte dijo mientras se paraba. Quédate como estás, gritó. Y se puso detrás mío.

Le ofrecí mi culo como nunca lo había ofrecido a nadie. Quería que me pegase, que me hiciera cualquier cosa.

Eres la puta mas puta del universo, exclamó, pero me caes bien y tienes el cuerpo más delicioso que vi en mi vida, así que te dejaré elegir el castigo. Escucha bien puta. Un aro en la lengua y quedar toda la noche parada y atada de ese aro a la pared. O una pija metálica con electricidad que yo controlo en el culo. Piensa que esto es bueno, porque te mantendrá la dureza en tu precioso culito más que cualquier ejercicio.

Mi señora, sé que merezco el castigo pero si lo pudiese elegir preferiría el látigo.

Puta sabes que la doma con el látigo está suspendida hasta que esté segura de que no te queden marcas permanentes. Jódete por puta, por quedar tan lastimada, sufres los castigos más duros por esto. Elige.

Las dos opciones me aterraban y no me decidía a ninguna.

Decide ya o elijo yo, me gritó la señora haciéndome temblar.

El aro mi señora dije.

Muy bien, ponte de pie. Me colocó el collar.

Vamos, me dijo. Así no puta, en cuatro patas como la perra en celo que eres.

Me acomodé en la posición que ella quería y me llevó tirando del collar. El aro de mi clítoris me rozaba con cada movimiento de mis piernas dándome un placer infinito.

Mi señora se dio cuenta de ello y comentó: Ya aprenderás puta, ya vas a aprender

Entramos en una habitación de la casa en la que nunca había estado. En ella vi una camilla y varias vitrinas como las que tienen los médicos en sus consultorios. Hasta el mismo olor había en el lugar.

Bien puta súbete a la camilla y colócate boca abajo. La camilla tenía un agujero para el rostro, como la de los masajistas y coloque allí el mío. Mi señora me ató todo el cuerpo con tiras que atravesaban la camilla y me fijó bien la cabeza. Una vez inmovilizada empezó a levantar la camilla con una palanca para ponerla en forma vertical dejándome apretada contra la pared. Me colocó en las fosas nasales unos ganchos que me estiraban la nariz hacia atrás y que me molestaban horriblemente.

Después dijo: Saca la lengua puta. Saqué mi lengua y la tomó con una pinza que tenía dos aros en la punta y el mango era como una tijera corriente. Me apretó tanto que grité y las lágrimas se escaparon de mis ojos.

Luego me puso dos palillos bien atrás en la lengua, uno arriba y el otro debajo y los ajustó con unas llaves que tenían al costado. Esto impedía que pudiese meter la lengua en mi boca y el dolor que causaba era peor que el de la pinza. Yo aullaba y sabía que nada podía hacer.

Mi señora tomó una aguja igual a la que había usado en mis senos y vagina y luego tomó la pinza y me mantuvo la lengua. El primer pinchazo fue terrible y lo prolongó un tiempo eterno. Luego siguió el camino y pude sentir como mi lengua era atravesada. Yo lloraba a gritos y recién después de un rato me colocó la argolla.

Me culpaba a mí misma por haberme causado ese dolor y me sentía angustiada por esto.

Vamos puta. Volví a la cocina a gatas y derramando lágrimas.

Ya está puta hasta cuándo vas a seguir llorando me gritó mi señora y me fui tragando el llanto.

Perdóneme mi señora me he portado muy mal.

Ja Ja puta no te entendí nada. Con esto aprenderás a estar callada. El aro en la lengua me impedía pronunciar correctamente las palabras y cuando más me esforzaba por hacerlo más me dolía así que me callé. Mi señora me ató a la alacena como lo había echo antes y se preparó algo de comer. Comió y yo no recibí nada. Estaba desfalleciente de hambre y el olor de la comida era una tortura.

Cuando mi señora decidió que era hora de aJosérce me llevó a su cuarto y me colocó contra una pared que tenía varios ganchos. Colocó una cadenita de unos diez centímetros de largo entre la argolla de mi lengua y un gancho que quedaba a la altura de mi boca. Luego me esposó con las manos en la espalda. Quedé ahí parada con la lengua afuera y midiendo cada movimiento de mi cuerpo.

Mi señora apagó la luz y se durmió.

Me aterraba la idea de hacer algún mal movimiento, de quedarme dormida o que mis piernas se cansasen. No se cuanto tiempo estuve así. Fue eterno. Cuando los nervios se me empezaron a quebrar ya no podía aguantar más. Comencé a llorar con un llanto amargo y me desesperé.

Mi señora me sostuvo en el momento que mi flaqueza llegaba a un punto nefasto.

Había pasado 4 horas en esa posición.

Ay putita, no vaya a ser que te lastimes esa lengüita. Mis lagrimas estaban cargadas de nervios.

Me Joséba meter la lengua en la boca. Pensé que se me había estirado kilométricamente. Mi señora me quitó el aro de la lengua de forma ruda y dijo: ¡Ay! Putita mira la carita que tienes. Casi diría que me enterneces. Ponte de rodillas. Lo hice casi cayendo por lo cansadas que tenía las. Mi señora me ató la correa del cuello a la pata de su cama dejándome sólo unos centímetros entre el collar y ésta. Casi mi boca se apoyaba en la pata. Así dormí hasta el mediodía.

Me desperté de muy mal humor. Este se enfocaba a un odio contra mí misma que me amargaba el gusto. Y me propuse darle grandes satisfacciones a mi señora a lo largo de todo el día que comenzaba.

Puta te has despertado. A partir de ahora deberás llamarme mi señora, mi dueña o mi ama según la ocasión y serás tu quien tendrás que darte cual es la adecuada. Recibirás un castigo ejemplar por cada error que cometas. ¿Has entendido?

Sí mi señora, dije con la contradictoria sensación de estar contenta de verla y que me dirija la palabra.

Mi señora, ¿puedo decir?

Di puta.

¿Podría mi señora desatarme los brazos? No soportaba más tenerlos atados tanto tiempo y agregué: por favor.

Aún no puta. ¿Qué es esto? Te has meado de nuevo?. Lo limpias con la lengua y a partir de ahora pedirás permiso para hacerlo.

Sí mi señora. Me desató las manos y comencé a chupar todo lo que había mojado.

Eres un asco. Cuando termines vendrás a buscarme al jardín como perra, esto era a cuatro patas.

Llegué a el jardín y me acomodé de rodillas a su lado. Mi señora estaba tomando sol y sobre una mesita tenía de todo para comer.

Mi señora, ¿podría comer? Dije desesperada.

Sí puta, ahora te daré algo que ya estas muy flaca.

Comí de todo, pollo, ensalada, fiambre, queso, papas fritas, utilizando las manos.

Esto te lo has ganado puta, pero no creas que comerás así siempre.

Se lo agradezco con toda mi alma mi señora dije alegre.

Durante las horas que siguieron mi señora no me prestó atención. Me puso la crema para mis heridas, me bañó con la manguera. Pero pasé largas horas atada a la higuera sin saber nada de ella.

La extrañaba, me sentía sola. Quería verla. Besarle sus pies. Quería demostrarle que haría todo lo que me pidiese esmerándome hasta el límite. Tenía unas ansias locas de satisfacerla

Ya de noche, cuando volvió, me aplicó un enema. Luego de descargar mi vientre me dio un baño pero esta vez con todo cuidado. Me limpió con jabón cada lugar de mi cuerpo, me lavó el cabello con shampoo y me puso acondicionador, me lo desenredó y lo enjuagó suavemente. Me recortó el vello de mi pubis y me cepilló los dientes. Me perfumó y me embelleció las manos y los pies.

Jamás me había sentido tan bien. El suave viento del verano me acariciaba entera. Mi piel olía exquisita y la luna que se asomaba me la emblanquecía como haciendo una oda a mi belleza. Podía respirar profundamente el olor de Buenos Aires y me di cuenta de cuanto lo extrañaba. Era una melancolía que me llegaba como un regalo hermoso y ansiado.

Mi señora me puso un collar de cuero azul ajustado en el cuello. Al tobillo derecho le puso una cadenita también azul bellísima. Me desató y me adornó con dos pulseras de plata las muñecas. Eran estas unas argollas perfectas que se curvaban al caer sobre mis manos. Luego me puso unos zapatos negros de una finura exquisita, eran hermosos, con un tacón altísimo. Me cepilló el cabello y me lo recogió ofreciéndole mi nuca a la brisa porteña con un peinado esmerado.

Quería verme, me moría de ganas, estaba feliz y se lo supliqué a mi señora

Me paré frente al espejo y lo primero que vi fueron mis pechos, erguidos y grávidos se elevaban pesados y tensos. Estaban enormes y hermosos. Los aros embellecían aún más los pezones que se pronunciaban rosados y duros. Mi pelo estaba recogido y algunas mechas doradas me enmarcaban el rostro. Mi mirada era triste y húmeda pero la creí aún más bella por esto. El collar que llevaba era un adorno perfecto para mi cuello, me encantaba tenerlo y sentía que con él le pertenecía aún más a mi dueña.

Estaba flaca y se me notaban algunas costillas, pero esto no me afeaba y resaltaba las curvas de mi cadera. Lo que más me gustó fueron mis piernas, larguísimas y perfectamente delineadas con los zapatos que llevaba.

Giré para verme la cola. Estaba surcada de líneas rojas y recordé el látigo y lo desce en manos de mi señora.

Mi señora dijo que estaba bellísima y me hizo chupar una fresa que aprisionaba entre sus dedos. Me la dio y la saboreé con gusto. Me puso otra en la mano y dijo que me la introdujera en la vagina. Lo hice.

Le pregunté a que se debía tanto honor y me respondió que me presentaría a unas amigas y al ver mi rostro asustado me dijo que no me preocupase por que me iba a encantar lo que me harían. Y me advirtió, llegas a comportarte mal y el castigo que recibirás será tan horrible que desearás ni haber nacido.

Me asustó mucho la amenaza y me dispuse a hacer lo que se me ordenase al pie de la letra.

Me colocó una correa en el collar y me llevó a la sala principal de la casa. Una vez allí ató la correa a una caña que cruzaba el techo y me dejó parada en el medio de la habitación.

Mi señora entró al rato muy divertida entre risas con dos mujeres de su edad. Una llevaba atado a una correa similar a la mía a un chico que era hermoso y muy chico, tendría unos 18 o 19 años. La otra, a una chica bellísima también que tendría mi edad, quizás unos años más. Llevaba una cadena entre los aros que tenía en los pezones. Los ataron de la misma forma que a mí como a un metro de distancia quedando los tres en fila, yo en el centro.

La belleza del chico me impresionó tanto que quedé turbada. Era el ser más bello que había visto en mi vida. Era morocho y el pelo le caía enrulado sobre los hombros. Su pecho era ancho y perfecto. Se distinguía en éste un bello tímido que aún no le animaba del todo. Tenía unas piernas fascinantes y su pene era perfecto y dormía sobre sus testículos. Tenía los ojos verdes muy claros, de un verde cristalino y su boca se dibujaba gruesa y masculina sobre su barbilla lampiña.

No podía dejar de mirarlo. Me había conmocionado tanto su belleza que olvidé por completo lo que me rodeaba.

Me sacaron de este trance mi señora y las dos mujeres que se acercaron a mirarme de cerca. Me tocaron e investigaron el cuerpo entero exclamando grandes elogios que dirigían a mi señora.

Es realmente una exquisitez dijo una y no puedo creer que en tan poco tiempo la tengas tan sumisa.

A esta puta le encanta pertenecerme, creo que ha nacido esclava. ¿No es cierto puta? Me preguntó, Sí mi ama, y agradezco por tenerla como dueña. La mujer que me examinaba la cola exclamó: Pero por qué la has dejado tan marcada. No he sido yo, respondió mi señora y me preocupan esas marcas, ha sido el animal de José, ya saben como es y agregó: igualmente apenas la vi la compré. ¡¡¡Sí!!!, no es para menos. Realmente no me imaginaba que fuera tan hermosa, respondió la mujer que ahora me revisaba la boca.

Dime puta, se dirigió a mí la que no había hablado, ¿Qué edad tienes? 24 mi señora respondí, advertida previamente por mi ama de como me tenía que dirigir a ellas.

Realmente te felicito Ana, me gusto mucho saber el nombre de mi ama y pensé en ello. Ha sido la mejor compra que pudiste haber hecho y estoy pensando en comprártela.

Miré a mi señora aterrada por estas palabras. Pero mira que miedo le ha agarrado a la puta, dijo la que estaba callada, esta realmente metida con vos.

Mi ama puso cara de orgullo y contestó: esta puta me la voy a quedar y creo que no la venderé nunca, es como una obra de arte. Sí, yo haría lo mismo, dijo la que había observado mi miedo y la otra agregó: veremos, veremos Ana si con lo que estoy dispuesta a poner sobre la mesa sigues pensando lo mismo.

Rieron y se fueron a ver a la chica que estaba al lado mío.

Mi ama le manoseó los senos y yo sentí celos por esto. Ésta tiene mucho que aprender todavía, no es tan inteligente como la tuya

Yo, mientras le mostraban a mi ama esta chica, volví a mirar al chico que me observaba con una mirada que me mareaba y me obligaba a bajar la vista. No podía comprender tanta hermosura. Hasta incluso pensaba que al verlo lo ensuciaba y sin embargo tenía que volver a míralo para luego volver a bajar la vista.

27 mi señora Ana escuché a un costado

Cuando fueron a examinar al chico, mi señora que había notado mi perturbación, me gritó, pon la vista al frente puta y ni se te ocurra sacarla de allí.

Tenía que aguantar la ganas de mirarlo. Cuando vi que estaban, las señoras, muy entretenidas miré por el rabillo del ojo y vi que jugaban con su pene y sus testículos. El chico tenía una erección hermosa y ésta lo hacía aún más perfecto. Era como si un dios se hubiera disfrazado de hombre y este disfraz no lograba esconder del todo la naturaleza que pretendía ocultar.

El chico me vio que lo observaba y una de la mujeres percibiendo nuestras miradas le dijo, ¿qué pasa esclavo, acaso te gusta la puta rubia? Contesta imbécil, le gritó.

Es muy hermosa mi ama, contestó y me estremecí.

Mi señora vino directo a mi pidiéndole el cigarrillo que fumaba una de las mujeres.

Puta, ni se te ocurra que te lo voy a entregar, dijo refiriéndose al chico. Sos tan calentona que a veces das asco. No era calentura lo que tenía sino la sensación de haber tocado lo divino, que en nada se parecía en este caso.

A veces puta me enterneces con esos ojos tristes que tienes. Elige donde quieres que te queme. Decide puta de una vez gritó.

En mi cola mi ama, respondí.

Puta me cansaste, sabía yo que no me podía tocar la cola hasta que se asegurara que no me quedarían marcas permanentes y mi respuesta la puso furiosa.

Le devolvió el cigarrillo a su amiga y pidió disculpas por tener que castigarme ejemplarmente y por esto posponer la cena.

Sus amigas se pusieron excitadísimas con el tema de mi castigo y ofrecieron ayudarla.

Va a probar la pija eléctrica en cada agujero. Acomódenla que ahora vuelvo. Dijo mi ama.

Verás puta cómo duele eso dijo riendo macabramente la mujer más vieja.

Me colocaron con mis piernas muy abiertas y levantadas sobre una mesa ratona de mármol negro.

Qué bien que les queda a las rubias estas mesas exclamó una de ellas. Mientras me inmovilizaban.

Cuando llegó mi ama traía un aparato largo y fino que terminaba en una gran bola plateada en una punta y un mango de goma en la otra conectado a un cable. Mi ama no me dio tiempo a prepararme, me metió la bola en la vagina causándome mucho dolor. El cable llegaba a una especie de control con dos perillas y éste, iba enchufado a un enchufe a través de otro cable. Le dio este control a una de sus amigas y le dijo vamos despacio.

La primera descarga me causo un dolor indecible, grité con todo el aire de los pulmones mientras mi ama movía el aparato del mango recorriendo toda mi vagina. Lo sacaba y me lo pasaba por los labios para volverlo a meter. La sensación era escalofriante. Mis gritos se hacían agudos, como si el aparato me cambiase la voz. Pararon la descarga y yo respiraba agitadísima.

Puta eso que acabas de sentir era la mínima potencia y probarás todas.

Perdóneme mi ama supliqué, no lo haré nunca más. Cállate puta y otra descarga desgarradora. Se sentía como si la carne se abriera cortada por un metal al rojo vivo. En la cuarta descarga me desmayé.

Me despertaron enseguida y mi ama me dijo. Qué haces puta. Todavía hay para rato.

Me arrepiento mi ama, me arrepiento decía como podía entre el llanto y el miedo.

Mi ama, me pasó una crema en mi ano y empujó la bola muy adentro. Jugaban a simular la descarga y cuando mi ama decía ahora yo gritaba espantada aunque nada pasaba.

Bueno basta, dijo mi ama, ponle la máxima Emilse.

Sentí como si miles de vidrios estallasen dentro mío. Mis músculos se contrajeron tanto que ni siquiera podía gritar. El aparato recorría el interior de mi culo lentamente. Cuando cortaron la descarga. No lloraba ni gritaba sólo temblaba desorientada y escuchaba como de lejos mi respiración.

Me parece que si le damos otra le va a hacer mal dijo la mujer que manejaba el control.

Sí ya tuvo demasiado, nos pasamos un poco pero me encantó, dijo mi ama. Yo me quedé con las ganas dijo la otra y agregó, ¿por qué no le damos un poco a la mía?

La chica comenzó a sacudirse tratando de escapar, ya lo había probado varias veces y puso tanta resistencia que les costó mucho atarla en la mesa en la cual había estado yo durante el tormento.

A diferencia mía, la ataron boca abajo quedándole las piernas estiradas y un poco abiertas.

Lloraba y gritaba y suplicaba con una angustia terrible. Mi ama dijo que con lo de las marcas de mis nalgas extrañaba un buen castigo de azotes y pidió permiso a su dueña para dárselo antes del otro tormento.

Comenzó a azotarle las nalgas con un manojo de ramas que cortaban el aire produciendo un sonido grave al caer. La chica gritaba a cada golpe y le hacían agradecerlos. Yo tenía muchísima sed y yacía tirada en el suelo al costado de la mesa. Lo único que me aterraba era la idea de que hicieran lo mismo con el chico, a quien, habiendo aprendido, temía mirar.

El tormento de la chica fue bestial, después de que las tres la azotaron, le pusieron la bola no solo en el ano y la vagina, sino también en la boca.

Cuando terminaron la tiraron sobre mí, yo no me podía ni mover y ella se quedó con todo su peso sobre mí. Lloraba inconsolablemente y sentía una gran lástima por ella. Su dueña comentó el aguante que tenía al dolor. Mirá cómo esta la tuya, dijo por mí, y mirá esta rata, como si nada. Bueno ¿comemos? Agregó. Sí pero lo haremos en el jardín dijo mi ama este calor de mierda es agobiante. Ataron a la chica y la dejaron a mi lado. Comentaron con admiración lo innecesario que era hacer esto conmigo y la seguridad que daba mi ama de que no desataría a la chica que tenía a mi lado. Lo que sí hizo fue llevarse al chico pero me tranquilizó que dejaron el aparato.

La chica lloraba y su llanto me desgarraba el alma. Me acerqué y me abracé a ella besándola y calmándola. Le decía que ya todo había pasado y la acariciaba. Ella lloró aún más desconsoladamente. Después de un rato me pidió entre suspiros que la abrazase más fuerte y lo hice. Nos dormimos o desmayamos abrazadas, estábamos destruidas.

Nos despertaron y era ya muy entrado el día, habíamos dormido más de 12 horas. Me llenó el corazón de alegría ver al chico intacto y con una erección de piedra.

Estábamos con las chicas empapadas ya que nos hicimos encima durante la noche y esto me asustó. Pero mi ama comprendía lo difícil que la había pasado y no me castigó.

Nos bañaron con la manguera atadas a la higuera. El chico estaba al sol sentado en el pasto y con su erección sin haber sufrido la más mínima flaqueza.

Me miraba y no me sacaba los ojos de encima. Me recorría el cuerpo entero con sus ojos y era para mí un halago demasiado grande para soportarlo, y esquivaba su mirada.

Su dueña le gritó desde la mesa y tironeó de la correa que le ataba el cuello. ¿Es que tanto te gusta esa puta? Si la quieres ,su dueña me ha dado permiso, puedes hacerle lo que quieras, pero sin lastimarla ¿estamos?

Sí mi ama, contestó.

La noche anterior había dormido con las tres mujeres y yo era como un premio que le concedían.

Le sacaron el collar y se puso de pie amenazante, era hermoso al sol, era imponente y yo no podía hacer otra cosa que bajar la mirada. Era demasiado. Mi ama me entregó dándole la correa que me controlaba. Pidió que me desataran las manos y mi ama lo hizo susurrándome: esta me la debes puta.

El chico me llevó a la sombra haciéndome seguirlo en cuatro patas. Me arrodillé frente a su erección y él me la ofreció. Le pasé la lengua y se la recorrí entera mientras le acariciaba sus durísimos testículos. Su pija no era ni grande ni pequeña. Era simplemente prefecta. Me la metí en la boca y la chupé como deseando tragármela, me la llevaba hasta la garganta y trataba de darle el máximo placer que le jamás le hubiesen dado. Sentí como llegaba al orgasmo. Con un empujón eyaculó en mi boca y traté de no tragar enseguida ese semen divino, lo quería saborear, quería nunca olvidarme de su sabor. Pero él con un gesto me obligó a tragarlo, lo hice y me hizo limpiarle la pija con la lengua haciéndome mirarlo a los ojos mientras lo hacía.

Con mi mirada le dije todo el privilegio que me daba al dejarme darle placer.

Había acabado muy rápido y yo necesitaba seguírsela chupando, pero él me rechazó y lo miré suplicante. Su erección no había perdido ni un solo grado y me obligo a acostarme sobre el piso. Lo hice y le ofrecí mi sexo entero. Pero me tomó un pie y lo lamió. Me lo chupó muy fuerte arrancándome gemidos de placer. Hizo lo mismo con el otro y me lamió y mordió todas las piernas. Cuando pude sentir su aliento sobre mi concha temblé y él se quedó un rato, sin lamerme, sólo haciéndome sentir el calor de su boca para luego subir y besarme el ombligo cogiéndomelo con su lengua. Me quejé con unos prolongados no pero él me levantó la cabeza y mirándome me hizo shhhh shhhh muy suavemente y me callé.

Me tomó los pechos con las manos y estuvo un tiempo eterno chupándolos, luego preguntó a mi ama si podía quitarme los aros y esta le dio permiso, me los sacó muy suavemente ante mis caras de dolor y me calmó con unos besos hermosos, me besó el cuello y me lo mordió entero. A esa altura tenía la punta de la pija apoyada sobre la entrada de mi concha y yo gemía y trataba de empujarlo hacia adentro.

Me lamió el oído y me susurró que era la mujer más hermosa que había visto en su vida. Mientras lo decía me penetró deslizándose lentamente en mi interior. Gemí con un gemido prolongado que acompañó su avance. Comenzó a moverse y apoyó su pecho sobre el mío y me sentí enteramente suya, hasta mi alma le pertenecía.

Cuando estaba por tener un orgasmo él se retiraba y me lamía el sexo para penetrarme nuevamente después, besándome la boca con su maravillosa lengua. No me permitía llegar al orgasmo y esto fue así hasta que le supliqué con el alma en la voz que me permita llegar y él me preguntó cómo me llamaba. Natalia le susurré sé que tu nombre me haré daño pero lo necesito le dije al oído acompañando mis palabras con la lengua. Pablo me respondió eres hermosa y me llevó al orgasmo más profundo que había tenido jamás. Le mordí tan fuerte el hombro que gritó pero me dejó hacerlo. Luego nos quedamos así un rato largo susurrándonos cosas al oído. Su sonrisa lo hacía aún más bello y yo sentía que había vivido algo oculto y prohibido para las personas y le agradecí por haberme elegido.

Esa noche me la pasé llorando y extrañándolo. Mi ama me dio chocolate y dijo que era una esclava única y que nunca me iba a perder. Le pedí dormir con ella en la cama pero me dijo que lo haría pero que antes tenía que terminar la doma y faltaba bastante para esto.

(Continuará...)

Contaré próximamente las posteriores etapas de mi doma, que fueron las que en realidad me convirtieron en las esclava que hoy soy. Mi dirección de e-mail es nataliaww@altavista.com, me encantarían sus opiniones.


Natalia ww(nataliaww@altavista.com)


Por odracir - 07/10/2007 19:40:56 [denunciar este mensaje]
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La Doma (I) por Natalia ww
A los 22 comencé a trabajar en una empresa de software como diseñadora gráfica. De esto hace ya dos años. La edad de mis compañeros de trabajo no superaba los 28 y entre las salidas al bar después de hora y los almuerzos en el mismo restaurante nos fuimos integrando en un grupo que llegó a ser inseparable. Era esto tan así que todos los días, saliendo de trabajar, nos quedábamos hasta la madrugada bebiendo cerveza charlando y riendo. Los fin de semana nos llamábamos y salíamos a cualquier lado juntos.

El grupo estaba integrado por dos programadores José y Marcelo otro diseñador Arturo, Damián y tres mujeres, Analía, Silvia y yo.

Con el correr del tiempo fui fijándome en José, me atraía su inteligencia, su forma divertida de contar las cosas, su vasto conocimiento y su caballerosidad por no hacer hincapié en su mirada que me hacía temblar de ganas cada que la posaba en mí.

Por esos días yo cambiaba de novio cada dos semanas ya que los comparaba a todos con José. Aunque suponía que lo asustaba mi personalidad avasallante y atribuía a esto su falta de una seria intención respecto de mí.

Así transcurrió un año y podría contar miles de detalles eróticos con los cuales jugaba José, desde posar sobre mi muslo su mano mientras viajábamos en un taxi hasta ver películas en su cama uno al lado del otro.

Cuando les conté un día a los chicos mi problemática en encontrar un departamento más cercano al trabajo me sorprendió el ofrecimiento de José de que me mudase a su casa. Él tenía una casa enorme en el barrio de Barracas que había sido de sus abuelos y vivía solo en ella. Me mudé a su casa a principio del verano.

Al ser la casa tan grande realmente no nos molestábamos. Yo vivía en el fondo, atravesando un inmenso jardín en el cual había una higuera gigantesca, y él en el frente. Solo compartíamos la cocina y el televisor, que él tenía a los pies de su cama. Por las noches, cocinábamos por turnos, comíamos en el jardín por el sofocante clima de Buenos Aires en diciembre.

El hecho de verle el torso desnudo, el brillo de la transpiración en su piel, su pantalón de jean cortado hasta los muslos, esa insinuación en su interior Me mantenían constantemente excitada. En realidad me excitaba cada centímetro de su cuerpo.

Así, con esta calentura constante en la cual me tenía adrede, las charlas y juegos eróticos a los que me sometía constantemente me hicieron por fin cambiar mis hábitos de insomnio solitario e ir a su habitación en medio de una noche decidida a todo.

Atravesé el jardín con mi corazón latiéndome en todo el cuerpo, transpiraba y una brisa me había endurecido los pezones a tal punto que me dolían. Entré en la cocina, la cara me ardía, tomé una botella de vino blanco helado y bebí como si fuera agua, me eché un poco del vino en el pecho, el aire quemaba, y bebí unos sorbos mas. Subí la escalera hacia su cuarto, pero me quedé congelada en su puerta.

No sabía qué hacer, ¿qué le diría? ¿Qué pensaría de mi? Estaba viviendo una tortura y mientras mi respiración se hacía cada vez más rápida se abrió la puerta tan rápido que no tuve tiempo de hacer nada.

¿Qué haces? me preguntó.

No le pude contestar, entre el calor, el vino y lo que venía viviendo me había entrado tal estado de debilidad que comencé a llorar.

¿Qué te pasa? mmm estás borracha, vení sentate unos minutos, me tomó de la mano y me llevó hasta su cama sentándome en ella. Él se acomodó en una silla y prendió un cigarrillo.

¿Estás bien? Contame, levanté mi vista y creí percibir una sonrisa en su boca. Entre lagrimas le dije que hacía ya mucho que me gustaba, que me tenía completamente excitada todo el tiempo. Que no podía soportar más esa situación. Me moría de vergüenza y rompí en un verdadero llanto inconsolable.

Era la primera vez que me pasaba una cosa así, siempre había manejado a los hombres como quería y nunca había conocido a uno que no me mirase con intención sexual. Todo ese poder que da la belleza y con el cual había vivido toda mi vida se había esfumado ante él y me sentí completamente desprotegida y avergonzada.

Creo que tomaste demasiado vino, puedo sentir el olor desde aquí.

No por favor, no me rechaces y caí abrazándole sus rodillas mientras lo decía, por favor, por favor haría lo que fuese, cualquier cosa que me pidieses.

Sos una malcriada, seguro que haces todo este teleteatro por que no te presto la atención que querés.

No es cierto, te deseo, dije esto ahogándome en el llanto.

Igualmente, aunque fuera cierto yo no soy un hombre con gustos comunes, y solo existe una forma de que pueda aceptarte.

Lo que sea, lo que sea.

Solo puedo aceptarte como esclava.

No entendí bien a qué se refería pero le respondí que haría lo que me pidiese.

Estas respondiendo por que sí, ni sabes lo que significa, tendrás que pasar por un entrenamiento si lo que sea lo que sea y si algo pude imaginar con lo de entrenamiento no fue más que una gimnasia tonificadora y me sentí fea por primera vez.

OK ¿Quieres empezarlo ahora? Me tomó la cabeza y suavemente me acercó hasta besarme como nunca nadie lo había hecho, sus brazos me envolvieron y sentí todo el amor y brillo de la felicidad en un momento, casi me desmayo. Quise vivir en él para siempre. Separó sus labios, me miró y yo lloré y lloré pero por lo que su beso me había causado.

Bajó sus manos suavemente hasta donde terminaba mi remera, tomó sus bordes y comenzó a quitármela, mis senos quedaron al descubierto y yo sólo deseaba dárselos, que los tocara, que los lamiese y mordiese, su dedicación era para mí una tortura.

Él los contempló largo tiempo y con un gesto de su mano comprendí que quería que me parase.

De la misma forma comenzó a quitarme el short de gimnasia que llevaba y cuando sentí el aire en mi pubis temblé de excitación, continuó bajándomelos hasta que cayeron a mis pies, me levantó uno, luego el otro y quedé completamente desnuda ante él. Jamás me había excitado tanto en toda mi vida. Él se levantó de la silla y caminó alrededor mío mirándome hasta que sentí sus manos sobre mis nalgas, separé mis piernas sin pensarlo, él comprendió y me rozó los labios con sus dedos suspiré y giré para encontrarlo. No, no, me dijo, recuerda que eres mi esclava, harás lo que te diga Me di vuelta de todas formas e intente besarlo, pero me tomó por los brazos mientras le pedía que por favor me cogiese. Todo a su momento, ahora te vas a arrodillar y te quedarás así hasta que yo vuelva. Lo hice sin dudarlo.

Él salió por la puerta, el aire no se movía, el calor me sofocaba y estaba excitada a tal grado que no pude evitar comenzar a tocarme. Cuando él entró, traía una caja enorme, y me vio con las dos manos entre mis piernas gimiendo y con la boca abierta para poder respirar y dijo: Eres una perra, aprenderás a controlarte, detente y dame los brazos. De la caja sacó unas esposas y me las puso muy apretadas, me quejé con un gemido luego, tomando la cadena que colgaba entre mis muñecas, me arrastró hasta el medio de la habitación. Allí ató una cuerda a las esposas y lanzó el otro extremo a través de la viga que cruzaba el techo. Me encantaba estar atada, a sus merced. Empezó a tirar de la cuerda y no tuve tiempo de acompañar el movimiento, las articulaciones me dolieron tanto que dejé escapar un grito, quedé colgada de mis brazos balanceándome, este balanceo aumentaba el dolor en mis muñecas y articulaciones.

Con otra cuerda me ató juntos los pies y me bajó hasta que pudiera tocar el piso sólo con la punta de los dedos. Le pedí que me soltase, que me dolían mucho los brazos y muñecas, él respondió con una sonrisa y de la caja sacó un látigo negro, larguísimo.

Tenía la cara desencajada, eso me asustó más que el látigo en sí, que lo suponía parte del juego, pero el miedo me agarró al verle la cara, los ojos desorbitados y comencé a desesperarme, me sacudí tratando de soltarme, de escapar pero era imposible. Comencé a decirle no, no no pero él pasó y se coloco a mi espalda, no podía creer lo que me pasaba y le empecé a rogar de todas las formas.

Pegó un latigazo en el piso que me arrancó un grito de espanto, luego otro, comencé a llorar y suplicar. Sentí el látigo zumbando en el aire y sobre mis nalgas sentí el más agobiante dolor que jamás haya sentido, luego otro y otro. Los gritos que el látigo me arrancaba parecían exaltarlo y los golpes se hacían más y más fuertes. Un latigazo rodeó mi costado y fue a dar directo en mi pecho, el dolor llegaba hasta mi cerebro como a través de un hilo conectado a donde el látigo caía.

Dirigía los golpes a mis nalgas y piernas y yo lo único que deseaba era no tener esas partes. Después de un tiempo dejé de gritar, estaba en un letargo, entre la vigilia y el sueño, lo único que existía era el dolor intenso, él se detuvo y me desenganchó de la viga haciéndome caer al suelo, me acurruqué en posición fetal y temblaba tanto que pensé que me moría, así me quitó las esposas y me desmayé.

Me despertó dándome terribles palmadas en la cara, me tomó de los tobillos y me dio vuelta. Me dejó boca abajo, con las piernas separadas y mis brazos estirados, yo estaba tan agotada que no podía moverme. Destapó una botella de alcohol y se paró detrás mío, lo roció por las heridas quemándome, me moví y me tomó por un tobillo arrastrándome de vuelta hacia él terminando de rociarme en cada una de mis partes lastimadas.

Me dejó ahí tirada, abierta, yo estaba tan cansada que sólo quería dormir. Cuando caía en el sueño, me daba un latigazo terrible en mis nalgas, yo me retorcía de dolor y él me volvía a acomodar, esto duró mucho tiempo, y otra vez el alcohol quemándome, no podía hablar, sólo gemía y gemía.

Después del último latigazo me levantó de los pelos y me mordió la boca y los senos, me arrastró hasta un gran armario y me metió en él, cerró las puertas y me encontré a oscuras, desorientada, temblando dolorida pero sabiendo que podía descansar, no podía pensar y me dormí.

Cuando me desperté me dolía absolutamente todo, casi no podía respirar ahí adentro y tenía una sed terrible. Al instante pude pensar en lo ocurrido y me agarraron unos escalofríos horribles que recorrían mi cuerpo acompañados de un temblor que no podía controlar. Sentía un olor horrible, el del miedo. No me podía mover, no podía estirar mis piernas que estaban dormidas por completo. Traté de abrir las puertas pero estaban cerradas y lloré y grité hasta que caí agotada y volví a dormirme.

Me desperté nuevamente con unos golpes fuertísimos que pegaban sobre la puerta del armario, y escuché la risa de una mujer y a José explicándole algo que no llegaba a distinguir.

Cuando se abrió la puerta, una mujer, de unos 50 años, de mirada siniestra, me observó tomándome el mentón y obligándome a mirarla. Una rubia, no me mentiste, exclamó, y qué carita tan deliciosa Vio enfermera, y eso que aún no la ve entera contesto José. La sed me mataba y tenía todos los miembros dormidos. "La enfermera" muy suavemente intentó que saliese del armario pero comprendió lo que me pasaba y dijo: Pobrecita, no se puede ni mover y mira qué miedo tiene está aterrada.

La mujer me tomó de los pelos y me arrastró fuera del armario arrodillándome. No sé si por el miedo o por el tiempo que había pasado encerrada no pude controlarme y me oriné encima. Quién te dio permiso para hacer eso exclamó "la enfermera" y tomándome de la nuca me empujó la cabeza hasta llegar al piso y refregó mi cara por todo el pis que había hecho.

Saca la lengua puta, saca la lengua o te la arranco. Con mis mayores esfuerzos ya que me había mordido muchas veces la lengua durante los latigazos la saqué y comencé a lamer. Muy bien puta ahora sigue hasta que no quede ni una gota. Me soltó y yo por miedo seguí lamiendo cada parte de ese charco interminable.

Sentí como me acomodaba para que quedase en cuatro patas y observarme así bien desde atrás. Tenías toda la razón le dijo a José mientras me examinaba las nalgas y yo seguía sorbiendo cada gota de lo que había hecho. Lástima que esté tan lastimada, seguro que ni le pusiste vaselina en la piel antes ¿no? No, contesto José, es una lástima, espero que no le queden marcas replicó la mujer.

El apodo de enfermera me asustaba, la mesa que pude observar, una mesa que habían preparado con una tabla muy gruesa y agujeros de distintos tamaños, y que tenía apoyados sobre ella una cantidad de aparatos metálicos me erizaba la piel.

Parece que la puta tiene sed, dijo "la enfermera" viendo que yo seguía lamiendo como me había dicho que lo hiciera. Sí, hace más de 24 horas que no toma ni una gota le respondió José. Ahora vamos a hacerla descansar un rato que quiero que esté bien lúcida para el examen. Listo putita ahora podés descansar, ponete de rodillas. Lo hice al instante, las manos atrás, bien. Separá las piernas, bien, bien.

Le iba a rogar que no me lastimase pero al ver el gesto de tratar de decir algo me pegó terrible cachetada y gritó enfurecida: Puta, que ni se te ocurra, que ni se te ocurra.

Me quedé en silencio ahogándome en mis lagrimas y con el terror de no saber qué me iban a hacer.

Tráele un poco de agua José. Al rato apareció con una botella y me puso el pico en la boca. Desesperada traté de tomarla con las manos ya que él dejaba caer solo unas gotas en mi boca. Esta puta ya me hartó, gritó la mujer al ver mi ademán de tomar la botella con las manos, A la mesa, dijo. No no, no por favor, no, no me lastimen, se los ruego por favor. Noo

Te vas a arrepentir tanto de haber dicho eso dijo "la enfermera" mientras José me arrastraba hasta la mesa que tanto temía.

Me colocaron boca abajo sobre esa gran tabla. Por unos pequeños agujeros me ataron el cuello a la mesa con tal rudeza que me ahogué y no pude respirar, desesperada comencé a sacudirme tratando de liberarme hasta que me aflojaron la atadura y pude tomar una gran bocanada de aire. Mirá como se asustó la perra comentó José. La atadura de mi cuello seguía ajustada pero podía respirar.

Mientras José me ataba los brazos "la enfermera" me quemaba con algo la cola para que me fuera corriendo levantando las caderas, mi forma de tratar de escapar a las quemaduras la divirtió mucho y rió complacida. Una vez en la posición en la cual deseaba que estuviese, pasó un tronco de madera bastante ancho por debajo de mi vientre y me obligó a aJosérme sobre él. Estiró mis piernas y las abrió tanto que creí que me partiría, grité y ella me las ató en ese estado. El tronco mantenía mi cola levantada y cada músculo de mi cuerpo quedaba tensionado. Luego me ataron la cintura y los muslos.

Me separaron las nalgas con una especie de aparato metálico frío y dentado. Tenía que relajarme para evitar el dolor de los dientes del aparato mientras esa parte de mi cuerpo quedaba completamente expuesta. La lucha entre mantener la relajación y el dolor de los dientes era dificilísima.

Pude sentir como "la enfermera" me tocaba el ano y empujaba un dedo, yo estaba inmovilizada a tal punto que no podía ni siquiera hacer el más mínimo movimiento de resistencia. Esto me humillaba terriblemente.

"La enfermera" siguió inspeccionando la zona pero no me penetró como creí que lo haría.

Qué culo mas delicioso tiene, exclamó, va a ser uno de los mejores enemas de mi vida. Sentí que sus dedos me ponían una especie de crema fría y pude sentir como apoyaba algo duro, grueso en mi ano.

Comenzó a empujar y mientras entraba yo gritaba de dolor. Me ardía y sentía como iba adentrándose. El dolor era terrible y la tensión me hacía tratar de apretar mis nalgas lastimándome con los dientes del aparato que me las separaba.

Una vez colocado profundamente el dolor se hizo más soportable. Bueno putita, ahora vas a aprender como se limpian a las putas como vos por dentro.

Comenzó a entrar en mí un líquido espeso y frió, empecé a gritar con gritos desgarradores mientras el líquido seguía entrando. Podía sentir cómo se llenaba todo mi interior y la sensación era horrible. Enseguida me acostumbré a la baja temperatura de lo que me estaban poniendo pero el líquido seguía entrando.

En un momento pensé que me iban a hacer explotar y no lo soporte más. "la enfermera" aflojó un poco mis piernas y pude levantar un poco el vientre que estaba hinchado. Ella me sostuvo el estómago con la mano y comentó: Aún tiene espacio para otro litro. Me sentía tan mal que no podía gritar, gemía solamente y rogaba a Dios que terminase ese suplicio.

Me llenaron hasta que creí que iba a morirme. Luego "la enfermera" dijo: Ya está, putita, ya está, te portaste muy bien. Y comenzó a retirar el aparato dentado que me separaba las nalgas y el que tenía introducido en el ano. Que no se te vaya a escapar ni una gota o tendremos que repetirlo eh.

Traté de aguantar lo más que pude para que el líquido no se deslizase fuera de mí, estos esfuerzos parecieron divertirla mucho. Mientras luchaba por contener el líquido en mi interior me desataron el cuello y luego el resto de las ataduras.

Me puse en cuatro patas, ya que así podía aguantar mejor. Mira José como aguanta, sí enfermera, respondió José, mírele bien la carita, está preciosa. Bien putita, te estas portando excelentemente dijo la mujer, como premio puedes sacar toda el agua que tienes en ese culito precioso.

El alivio fue tan grande que deje escapar un largo suspiro.

Me senté sobre la mesa agotada. "La enfermera" me levantó la vista de la misma forma que lo había echo cuando me sacó del armario y me observó.

Luego me levantó los brazos y me palpó los senos, me apretó los pezones produciéndome mucho dolor sobre el que había caído el látigo la noche anterior.

Bien, exclamó. Seguimos con el examen.

Esto me aterrorizó y empecé a temblar, ella observó la reacción que estas palabras me habían causado y creo aprovechó la ocasión para ensayar algo nuevo conmigo que tuvo gran éxito: el grado de sumisión que me generaba el miedo que le tenía.

Ahora putita te voy a decir exactamente lo que vas a hacer, de que lo hagas al pie de la letra o no dependerá el grado de dureza que aplique en lo que queda del examen. ¿Entendido? La miré suplicante y asentí con la cabeza. No puta, gritó y temblé, sí, mi señora.

Sí, mi señora, respondí.

Acuéstate boca arriba, lo hice temblando de miedo, levanta los brazos para que José te los ate. Estiré mis brazos por sobre mi cabeza lo más que pude. Ahora puta vas a abrir las piernas todo lo que puedas. Las abrí y ella me ató los tobillos bien arriba, casi haciéndolos tocar mis nalgas. Luego me ató las rodillas aumentando el grado de apertura de las piernas. Me pasaron varias cuerdas por el cuerpo y quede inmovilizada completamente.

Te estas portando muy bien puta, pero apuesto a que ya lo arruinaras con tus gritos. Esto dicho por "la enfermera" me erizó la piel y ella lo notó. La seguía con mi mirada y le observaba las manos, como si con esta atención previniese cualquier ataque y evitase así un nuevo suplicio.

Se paró a mi lado, yo la observaba temblando y con los ojos llenos de lagrimas. José trajo un balde con agua y un trapo que le dio a la enfermera. Ésta lo embebió de agua y comenzó a limpiarme la cara.

Esto fue el mayor placer que había sentido en mi vida, no sólo me aliviaba el espantoso calor y la sed, ya que me dejaba chupar el trapo, sino que lo sentía como una caricia. La caricia afectiva que tanto necesitaba. Le agradecí eternamente con mi mirada.

Me limpió el cuello llenándomelo de agua, recorrió mis senos, mi abdomen. Me inundó la vagina con ese placer fresco, las piernas, mis pies de los cuales dijo que eran una preciosidad. Volvió a permitirme chupar el trapo y mientras lo hacía, mis ojos le agradecían tanto

Bien ya, ya putita has bebido suficiente. No era que no quisiese soltar el trapo que aprisionaba con mis dientes por sed, sino que no quería que terminase eso que yo percibía como una demostración de afecto y que me llenaba de calor el alma.

Ya, puta, te he dicho que lo sueltes. Lo solté, y estaba completamente revitalizada. Sentía ese toque de afecto recorrer todo mi cuerpo como una ola de calor.

"La enfermera" se acomodó entre mis piernas y miro detenidamente mi vagina, la palpó, estiro los labios abriéndolos. Me estiró de arriba para dejar destapado el clítoris y luego tomó un gran pene negro de plástico que me pareció gigantesco, lo mojó en el balde y me separó los labios de la vagina con sus dedos para acomodar el coloso en la entrada.

Empujo y le costó que entrase, así que lo intentó con mayor fuerza. Cuando mis músculos cedieron comenzó a entrar y sentí que me quebraría a la mitad. Con un movimiento brusco lo insertó hasta el fondo de mí y fue tanto el dolor que no pude ahogar mis gritos. Pero la tortura comenzó a continuación con un movimiento frenético de entrada y salida.

La vagina se me desagarraba y cada movimiento me arrancaba gritos de dolor. Cuando por fin me fui acostumbrando, y mis contracciones y gritos fueron cesando, lo retiró tan salvajemente que fue como si me arrancaran una parte de mi cuerpo.

Quedé llorando y terriblemente dolorida, tenía la necesidad de doblarme y el estar atada era una tortura. La mujer no dejó que me recuperase y me insertó, aunque no tan ancho, un aparato similar pero revestido con unas púas anchas y triangulares de forma cónica. Esto no me causó tanto dolor hasta que empezó a girarlo de un lado a otro.

Yo gritaba y pedía que se detuviese por lo que fuera, pero esta tortura continuó, y como la anterior, sólo se detuvo cuando comenzaba a acostumbrarme a ese tormento.

Lo que hizo a continuación fue tomar una especie de jeringa gorda y gigantesca y llena de arrugas en su contorno y llenarla de agua de una olla de donde salía humeante.

Al ver esto comencé agitarme y tratar por todos los medios de librarme de las ataduras y fue aún mayor mi desesperación cuando el artefacto comenzó a entrar en mí y lo sentí terriblemente caliente. Una vez metido por completo comenzó con el movimiento de meterlo y sacarlo pero muy lentamente. Esto lo repitió unas pocas veces y cuando en uno de los movimientos estuvo lo más profundo posible comenzó a soltar el líquido a medida que retiraba el aparato lentamente hacia afuera. No podría describir lo que es quemarse viva en su interior. Trataba de escapar, de retirarme de ese artefacto siniestro.

José se acercó y abriéndome la boca presionando con sus dedos mi mandíbula me metió una bola que ató de unas correas a mi cabeza diciendo que era probable que me mordiese tan fuerte la lengua que terminaría por arrancarme un pedazo.

La tortura era interminable, el dolor era agobiante. Cuando terminó de retirar el artefacto me abrió con los dedos la vagina para que cayese el agua que me llenaba. Me alivié y descansé mis músculos. Pero "la enfermera" volvió a llenar ese aparato siniestro y comencé a llorar como no la había hecho hasta ese momento, ya no trataba de resistir, simplemente me desgarraba en llanto.

"La enfermera" al observar esto se acercó a mi oído y dijo: Realmente dolió ¿no? . Contéstame, duele mucho ¿no es cierto? Afirmé como pude entre el llanto y la bola que me llenaba la boca. Ahora dime putita, se que quieres evitar que te ponga éste, mostró el aparato jeringa en su mano. Traté de exclamar un por favor no y aunque me salió inteligible ella entendió. Bueno pero deberás portarte muy bien y hacer lo que se te ordene ¿estamos? Afirmé tratando de repetir un gracias infinidad de veces.

La mujer se alejó y deposito la jeringa, esto me permitió calmarme. Me soltó una pierna y volvió a atármela estirada, luego la otra. Y se fue a hablar con José que se había alejado de la mesa.

Al rato José se acercó y me dijo que era una lástima, que se tenía que ir de viaje y antes iría a arreglar la situación en mi trabajo ya que no trabajaría más según dijo. Y agregó, de ahora en más, La Doma correrá por parte de "la enfermera" y espero que te portes excelentemente. Me escupió y se fue saludando con un beso a la mujer.

Cuando José ya había dejado el lugar, "la enfermera" estuvo ordenando algunas cosas sobre una banqueta en donde tenía algunos elementos que no pude observar en detalle.

Traté de llamarla y ella me miró con una mirada fulminante que me aterrorizó. A pesar de esto continué tratando de decir algo. Ella se dio vuelta y me dijo: Veo que tienes ganas de charlar, esta bien, quizás te venga bien aprender cómo lo debes hacer.

Me quitó la bola de la boca y le dije: Mi señora, por favor no quiero sufrir más, ¿por qué me hacen esto?

Pedazo de puta cómo te atreves a dirigirme la palabra sin permiso, éste grito me hizo sollozar y emití un tímido mi señora perdóneme por favor, perdóneme se lo ruego.

Esta bien puta, así es como debes dirigirte hacia mí.

Mi señora ¿puedo preguntarle? Dije entre lagrimas.

Que quieras puta, pregunta.

Mi señora. ¿Me va a seguir lastimando?

Sólo hasta que aprendas puta.

Aprenderé, aprenderé lo prometo, no me lastime por favor aprenderé, haré lo que sea, lo que usted me pida mi señora.

Seguro lo harás puta, pero para eso falta.

No me lastime más mi señora se lo suplico.

Cállate, ya cansas y no vayas a empezar a llorar de nuevo.

Me quedé en completo silencio tratando de contener las lagrimas mientras mi señora continuaba acomodando cosas que no podía ver.

Se dirigió luego hacia la mesa y chequeó que las ataduras estuviesen intactas. Luego se retiró a buscar algo de lo que había estado preparando y la vi venir con una aguja larga, ancha y dorada. Te comportas puta eh, ni una palabra quiero oír o te hago conocer el infierno. Temblaba y hubiese preferido tener la bola en mi boca para morderla y evitar las palabras. Como si me hubiese escuchado el pensamiento me la colocó y sabía que yo lo deseaba, me miró como diciéndome: ves que no soy tan mala. Ambas sabíamos lo que me iba a doler lo que venía. A esa altura yo lo único que quería era aprender lo tenía que ella quisiera, sabía que esta era la llave para liberarme del suplicio.

Mi señora se puso a un lado de la mesa y con la aguja me pinchó un poco el costado, sobre las costillas, si bien no fue más que una molestia, me moví y me corrí unos centímetros de la aguja. Mi señora dejó la aguja y pasándome cuerdas por todo el cuerpo, incluso por el cuello, que tanto me asustaba después de la primer experiencia, me inmovilizó por completo.

Volvió a hacer la prueba de pincharme el costado, esta vez con éxito. Luego, para mi sorpresa, se inclinó sobre mi seno derecho y me lamió el pezón. Lo tomó después entre sus dientes y comenzó a jugar con su lengua, me lo mordía, luego lo succionaba estirándolo, lo volvía a morder deliciosamente y lo llenaba con su lengua caliente. La sensación me encantaba, me echó agua fría sobre mi seno y mi pezón parecía que quería explotar. Lo tomó entre sus dedos apretándolo y estirándolo. Para cuando terminó, yo sentía latir el corazón en el pezón.

Había olvidado la aguja, pero cuando reapareció ante mi vista, lo supe y tomé aire, me iba a atravesar el pezón con esa aguja. Cerré los ojos y mordí la bola fuertemente, mi pezón seguía completamente erguido y eso me humillaba. Sentí la punta de la aguja sobre el borde del pezón, transpiraba, aguante la respiración. La aguja comenzó a entrar y se me escapó un ahogado grito de entre los dientes. Pude sentir cuando salió por el otro lado. Mi señora giró la aguja varias veces y se retiró dejándome el pezón atravesado.

Luego me quitó la bola de la boca y me preguntó si me dolía. Sí, mucho. miseñora respondí haciendo fuerza para aguantar el dolor. ¿Crees que lo puedas aguantar sin morderte la lengua ni los labios? Yo que me iba acostumbrado a la aguja clavada le conteste que sí. Muy bien puta, ahora llego a escuchar un solo gemido y te coloco una de estas en el clítoris y me mostró otra aguja que tenía en la mano. Supe que me iba a colocar una en mi otro pezón.

El procedimiento de endurecerme el pezón fue similar al anterior pero más violento y tardó más tiempo en dejármelo tan duro como me había dejado el otro.

Este me dolió profundamente, ya que lo tenía dolorido por el latigazo que lo había alcanzado y a pesar de la espelúznate amenaza de hacerme lo mismo en el clítoris se me escapó un largo gemido que terminó en un aullido.

Mmm putita, no sabes la lastima que siento por ti y por tu botoncito dijo riendo.

Nooo empecé a gritar y mi señora tomando las dos agujas que llevaba atravesadas me estiro los pezones de tal forma que creí que me los arrancaría. Quieres que siga puta, quieres que te los arranque. Ahhh. Gritaba, solo gritaba y ella me estiraba más las agujas y las retorcía. Eres una puta mal agradecida y continuó torturándome los pezones hasta que sentí que me estallaba la cabeza de dolor. Me soltó y me dijo: ya te ganaste el de la concha, ¿ahora quieres que te meta un aro en la nariz como un toro? Te puedo asegurar que duele infinitamente más que estos, más incluso que el de la conchita que te acabas de ganar. Perdóneme mi señora, por favor, perdóneme, le prometo que no gritaré cuando me atraviese mi clítoris, se lo juro dije entrecortada.

Ya lo vamos a ver puta, sabes lo que te juegas. Y se fue a preparar la aguja que me atravesaría la parte más sensitiva de mi cuerpo.

Mi señora ¿puedo pedirle?

¿Qué cosa puta?

¿Puede mi señora volver a ponerme la bola?

¿Estas jugando conmigo puta?

No mi señora, me arrepiento, me arrepiento de haber pedido que me la saque.

Ok puta, pero deja de llorar no vaya a ser que te lastimes esa boquita de chupapijas que tienes.

Gracias mi señora, gracias. Luego me colocó de vuelta la bola en mi boca. Me separó las piernas y me hizo levantar la cadera. Me ató fuertemente y me hizo recordar que al menor ruidito me ganaba el aro en la nariz a lo toro.

Sentí como me apretaba con una pinza y me sujetaba el clítoris fuertemente. Luego, la aguja abriéndose paso. Aguanté la respiración y mordí con tanta fuerza la bola que me dolieron las mandíbulas durante la semana que siguió. Me lo atravesó y yo no emití ni el más mínimo sonido. Sólo soltaba el aire de golpe para luego tragar otra gran bocanada y aguantar la respiración. Por el dolor, los músculos de mi cuerpo se tensionaron tanto que me comencé a cortar con las cuerdas con que estaba atada. Exhalé el aire y tragué nuevamente, sentía latir mi clítoris.

Mi señora movió la aguja y aguanté el movimiento. Despacio el dolor se fue convirtiendo en una molestia y comencé a respirar profundamente. Sentía las lágrimas caerme por el rostro.

Me alivió mi señora al retirarse y decirme: te has portado muy bien puta, no me lo hubiera esperado de ti.

Luego me mostró unos aros, dos eran de oro azul y eran una simple argolla, estos irían en mis pezones. El otro de oro rojo y que tenía una bolita como cuenta que quedaba suelta alrededor de la argolla iría en el clítoris. Mi señora me dijo que esas argollas las llevaban solo las rubias de pubis dorado, que éstas no eran depiladas en esa zona mientras me los colocaba.

Me desató y me quitó la bola de la boca. Me hizo bajar de la mesa y ponerme de pie. Me tocó los aros y exclamó: Quedaste preciosa puta, a ver, separa las piernas, casi caigo al hacerlo por el estado de debilidad que tenía pero me sostuvo del brazo y las abrí. Perfecto exclamo, una joyita. Ahora vamos a limpiarte. Estaba empapada de sudor, sangre, polvo, orina, lágrimas Me llevó al jardín y me ató a una rama de la higuera. Me dejó ahí y al rato apareció con una manguera y comenzó a limpiarme. Me permitió beber del chorro y le agradecí. El sol pegaba fuertísimo y pensé que serían cerca de las cuatro de la tarde. Miré a mi señora, parecía satisfecha y me tranquilicé.

Dejó que me secase al sol y se sentó a unos metros a leer una revista y tomar un trago en la sombra. Luego de un rato se acercó y me esparció una crema por mi cola y piernas, Quejándose como para sí misma de las marcas que me había dejado José. Qué bien se sentían esas caricias, el sol, la brisa que me recorría cosquilleándome por el cuerpo.

Cuando me soltó le pregunté si no podíamos quedarnos un rato al sol, y ella me dijo que sí, que quería tomarlo. Le agradecí con lagrimas de felicidad y ella me desató. Me puso un collar en el cuello con una larga correa y me ató las manos a la espalda. Me llevó a donde había estado hace un rato sentada y me permitió quedarme en la parte en la que daba el sol, me acomodé en el piso, como me pidió, y la observé sentarse y atar la correa que me ligaba a ella a su silla. Me dormí mirándola completamente agradecida.

Había terminado la primera etapa de la doma.

(Continuará...)

Contaré próximamente las posteriores etapas de mi doma, que fueron las que en realidad me convirtieron en las esclava que hoy soy. Mi dirección de e-mail es nataliaww@altavista.com, me encantarían sus opiniones.


Natalia ww(nataliaww@altavista.com)


Por odracir - 07/10/2007 19:39:13 [denunciar este mensaje]
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Dominado por mi hermana por Alsesa
Esta es una historia que se inició hace algún tiempo y en la que me vi felizmente envuelto.

Somos tres en la familia, mi madre, mi hermana y yo, que en aquellos momentos estaba en el último año de la Facultad. Todo empezó el día en que me quedé, con 22 años, a solas con mi hermana, Mónica, de 19. Ella es una hermosa joven, de 1,65 de estatura, con dos pechos deliciosos, castaña, carita de ángel, y por lo que les contaré, mano resuelta.

Debo decir que me he masturbado con las braguitas de mi hermana en multitud de ocasiones, pues el cesto de la ropa sucia estaba en el baño, aprovechando la ocasión cuando estaba excitado.

Nuestra madre no volvería en quince días, ya que había viajado a otra ciudad a visitar a unos familiares y, la había encomendado, como siempre, las tareas de la casa y mi atención: ropa, comida, hacer la cama, etc... Ella, mujer actual, se quejaba de que yo no ayudaba nunca a nada, lo cual crispaba sus nervios de mala manera, y más aún cuando aparecía en mi cara un sonrisa burlona.

Aquella mañana en la que nuestros padres salieron de viaje, me levanté tarde, encontrándome a Mónica con los quehaceres de la casa. Mientras preparaba el desayuno cruzamos algunas palabras y me fijé en ella. Realmente estaba hermosa, con un pijama medio transparente, estábamos en verano, y con solo unas braguitas debajo se movía felina de un lado para otro, con lo que se mecían su media melena y sus pechos lascivamente. Vino hacía mí, y con voz melosa me propuso:

Ramón, ¿por qué no me ayudas un poco y terminamos antes?. Yo, sorprendido contesté: mira Mónica, no seas pesada, hazlo tú o déjalo sin hacer, pero no me fastidies, además, proseguí con sorna, esto es cosa de mujeres. Más que nada esto último la enrabietó, insultándome y llamándome de todo y, si no me aparto, me abofetea la cara.

Yo reconocía que me había pasado, entre otras cosas por que no creía realmente lo que le había dicho, pero que fue mi perdición. Así quedó de momento la cosa, ya que me fui a la calle a encontrarme, como habitualmente hacía, con los amigos. Volví a la hora de comer y todo estaba en orden y la comida preparada. "Esta chica vale un potosí" pensé, aunque no me dirigió la palabra en ningún momento. Comimos en silencio y al terminar me dirigí a ver la televisión mientras ella recogía la cocina.

Cuando terminó se fue a la ducha y después se sentó también, aunque muy seria, a ver la televisión. Se había cambiado y llevaba puesto una camiseta ajustada que marcaba sus pezones y un pequeño short que sólo utilizaba para estar por casa, por lo pequeño y estrecho que le estaba. Yo dejé de interesarme por el programa de televisión y no perdía detalle de su cuerpo, sobre todo cuando estiraba y encogía las piernas, pues dejaba entrever algunos pelillos de su coño. Mi excitación estaba llegando a tal nivel que mi miembro endurecido pugnaba por salir de su encierro. Por mi mente pasaban mil imágenes y fantasías con ella, e intentaba pensar que era mi hermana, pero tal vez era eso mismo, lo prohibido, lo que en definitiva más me animaba. En algunos momentos cruzamos las miradas y supuse que Mónica se había dado cuenta de la situación, pues el bulto de mi miembro era todo un poema, y creí adivinar en su rostro un cierto reproche, pero aún así no cambió en ningún momento su postura.

Decidí terminar con aquella angustia dirigiéndome al baño a pajearme, donde rebusqué en el cesto de la ropa las braguitas que esa misma mañana se había quitado. Las cogí, las olí y empecé una masturbación antológica con ellas. Estaba a punto de eyacular, derramando toda mi leche, cuando la puerta, la cual sorpresivamente no había cerrado, se abrió de par en par apareciendo la figura de mis fantasías masturbadoras, Mónica. Parecía que sabía lo que iba a encontrarse, pues con los brazos en jarra me espetó:

Cerdo, estoy harta de que utilices mis bragas para hacerte pajas, o ¿creías que no me había dado cuenta?. Al mismo tiempo acompañaba sus palabras con una fortísima bofetada, pero que no impidió que en esos momentos eyaculara como un bendito. Eres un pedazo cabrón, pero ya veremos como explicas esto cuando se lo cuente a mamá.

Reaccioné como un chiquillo lanzándome a sus pies.

Por favor Mónica, no le cuentes nada. Te prometo que no volverá a ocurrir. Es más, ahora mismo te lavo las braguitas.

Apareció una sonrisa en sus labios que no presagiaba nada bueno.

Está bien, como te gustan tanto mis braguitas te vas a desnudar completamente y te las vas a poner ahora mismo.

No hizo falta que me repitiera la orden y con la máxima diligencia la cumplí, esperando que pasara ese mal trago cuanto antes. Salí al salón, muerto de vergüenza, donde ella me esperaba. Su sonrisa no había desaparecido y su lenguaje, mientras giraba a mi alrededor, se volvió feroz.

Estas preciosa cariño, tendré que arreglarte un poco pero estoy segura de que serás una buena putita.

Mi miembro, incomprensiblemente, de nuevo estaba en ristre, cosa que no pasó desapercibido a mi hermana, la cual pellizcaba mis pezones y acariciaba mis nalgas con verdadera pasión.

¡Vaya, pero si estás cachondo de nuevo!. A partir de ahora serás muy obediente y sumiso a mis caprichos, si no quieres que te castigue o lo que es peor, cuente a todo el mundo lo zorrita que te sientes con las braguitas de tu hermana. Para empezar, y como has dicho esta mañana que las cuestiones de la casa es cosa de mujeres, quiero que así como estás, empieces a ordenar y dejar como los chorros del oro el baño. Hoy, como eres una putita muy fina y no estás acostumbrada, te explicaré qué se utiliza y cómo se hace la limpieza. Espero que aprendas pronto, porque en caso contrario tu culito lo va a sentir.

No debí cumplir con las explicaciones y expectativas, pues cuando pasó revista a lo encomendado se enfureció sobremanera: Eres una inútil, mira como has dejado todo. Yo balbuceaba pidiendo disculpas y prometiendo que lo haría mejor, pero no contaba con el deseo que tenía mi hermana de disciplinarme cuanto antes.

Ven aquí, y ponte sobre mis rodillas, que vas a aprender por las buenas o por las malas. Totalmente humillado y sin fuerzas para rebelarme, me tendí como me ordenaba. No voy a bajarte las braguitas por que está muy guapa con ellas, y dicho esto me las introdujo por toda la raja del culo, dejando mis nalgas al descubierto.

Empezó acariciándome las nalgas con mucha ternura, mientras me decía:

Ves cariño, no te portas bien y me obligas a castigarte. Al momento sentí un trallazo tremendo, zas, zas, zas, por lo menos veinte veces me azotó con su pequeña pero firme mano. Se me saltaban las lagrimas, hasta que volvió a acariciarme en mis doloridas nalgas y separando la telilla de las bragas buscó el agujero de mi culo y dulcemente lo penetró, primero con un dedo y después con dos. Grité, supliqué que aquello no, pero mi miembro duro desmentía mis palabras y parecía pedir más.

Ella, siempre con voz dulce, me decía: vete acostumbrando hermanito, por que vas a ofrecer tu boca y tu culo a verdaderas pollas, y te sentirás como una reina.

Después de divertirse con mi culo, me hizo arrodillar, se le notaba excitada, sus pezones se marcaban más que nunca y su respiración era agitada. Entonces empezó a quitarse la camiseta y el short estrecho que llevaba, dejando a mi vista sus pechos y un precioso coño arreglado que colmó todas mis expectativas, dando por bueno todas las humillaciones que me había aplicado.

Con voz grave pero tierna, que dibujaba su excitación, me ordenó: Lame mi potorro, zorrita mía, hazlo hasta que me corra. Como un poseso me lancé a comer, lamer, chupar aquella maravilla que me brindaba, mientras sacaba mi polla por un lado de las braguitas y me pajeaba. Ella, al darse cuenta de mis maniobras, tiró de mis cabellos hacia arriba abofeteándome la cara.

Zorra, ¿todavía no te has enterado de que sólo tendrás placer cuando yo quiera?. No vuelvas a hacerlo o tendré que castigarte de nuevo. Dedícate sólo a mi, a mi placer, putita.

Continué lamiendo su delicioso coño, y al mismo tiempo aprovechaba para lamer su lindo agujero del culito. Sus gemidos me enloquecían, hasta que finalmente explotó en un delicioso orgasmo, que bebí como delicioso néctar. Cuando se tranquilizó, con una mirada brillante y su ya mencionada sonrisa, me dijo: Ahora, quítate las bragas y demuéstrame cómo te pajeas con ellas.

Obedecí de inmediato, envolviendo sus/mis braguitas en mi polla e iniciando unas frenéticas sacudidas que me llevaron a obtener el más fuerte y mayor orgasmo de toda mi vida bajo su atenta mirada.

Ahora mi pequeña cerdita, limpia lo que has manchado, suelo y bragas, con tu lengua y vete a dar una ducha, pues esto no ha hecho más que empezar.

Mientras me duchaba, entró en el baño con espuma y cuchilla de afeitar, ordenándome que me depilara completamente las piernas, mi sexo y el ano, ya que en el pecho no tengo pelo. Intenté protestar, pero sólo con su mirada entendí que lo mejor era obedecer, pasando por mi mente las imágenes de la tarde, sin explicarme cómo una joven de su edad, con aquella carita tan dulce, podía ser tan morbosa y perversa.

Cuando terminé de arreglarme según su voluntad y muerto de vergüenza, tenía preparado en su habitación unas braguitas, medias y un sujetador, que ella misma me fue colocando, mientras comentaba: Ves, estás preciosa, vas a causar sensación en todo el mundo. Sólo falta que compremos unos zapatos de tacón de tu medida y una bonita peluca, pero no te preocupes que yo me ocuparé de todo, sonriendo complacida. Pintó mis labios y me dio colorete en la cara, tras lo cual me besó suavemente en los labios, al tiempo que me decía: siempre deseé tener una hermanita, pero ahora voy a tener una putita sumisa que me va a complacer en todo, ¿estás contenta?. Sin pensármelo dos veces y con gran asombro, de mi boca salió un sí rotundo, mientras mi miembro se endurecía baja sus caricias en mis nalgas aún doloridas.

Me sacó al salón donde me hizo desfilar, recomendándome cómo debía mover las caderas, cómo debía sentarse una señorita, en definitiva cómo comportarme en mi nueva condición.

Me hizo sentar mientras ella hacía una llamada telefónica: ¿Pedro?, si soy Mónica, quiero que vengas a mi casa inmediatamente y que traigas tus cositas, tu me entiendes ¿no?.

Pedro era el medio novio de mi hermana, ya que llevaban saliendo más de un año. Era un chico despierto pero bastante tímido, con el que había cruzado pocas palabras. El saber que iba a venir me puso muy nervioso, pero Mónica me tranquilizó.

No te preocupes zorrita, que con mi perrito vas a disfrutar como nunca.

No entendí nada, pero cuando sonó el timbre me ordenó ir a mi habitación hasta que ella me llamara. Oía hablar a lo lejos, pero no distinguía las palabras, hasta que sentí unos ladridos y las carcajadas de mi hermana. A los pocos minutos se abrió la puerta de mi habitación apareciendo majestuosa la figura de mi hermana. Se había cambiado y llevaba el pelo recogido, una falda cortísima de colegiala, medias negras y una blusa blanca que marcaba deliciosamente sus pechos, así como unas sandalias con tacón alto.

Ven putita, ya puedes salir. Espero que te portes como una verdadera señorita y no me dejes mal, pues de otro modo te vas a arrepentir.

Las piernas me temblaban y sentía mi corazón palpitar con inusitada fuerza, conforme nos acercábamos a la puerta del salón. Cuando la franqueamos obtuve la mayor sorpresa de mi vida. Pedro, el que yo creía novio de Mónica estaba desnudo, a cuatro patas, con un collar de perro al cuello y nos recibía con fuertes ladridos. Mónica, entre risas, contemplaba nuestra caras de asombro e inició las presentaciones de rigor:

Mira putita, este es mi perrito faldero. Es con quien me he iniciado en este maravilloso mundo de la dominación. Cada vez que intentábamos hacer el amor, él sólo estaba preocupado de mis pies, por lo que decidí, después de leer algunos relatos de este tema, que asumiese plenamente su condición. Y aquí le tienes como un buen perrito lamedor, adiestrado para complacerme. En la intimidad, solo puede estar en mi presencia a cuatro patas y dirigirse a mí con sus ladridos, nunca con palabras. Después de dicho esto le llamó: Ven aquí perro y demuestra cuánto quieres a tu amita. Le vi avanzar con diligencia lanzando sus ladridos hasta llegar a los pies de Mónica, los que lamió con devoción. Luego me tocó el turno a mi. Explicó, dirigiéndose a su perrito: Te había prometido una perrita, pero sólo he encontrado una putita. Pero no te preocupes por que igualmente la disfrutarás; mira qué bonito culo tiene, decía tocándome las nalgas, y sus piernas están muy suaves, estoy segura de que vais a disfrutar de lo lindo.

Pedro, o mejor dicho, el perrito de Mónica, mucho más acostumbrado que yo a esa situación, contestaba con ladridos a esas palabras sin importarle mi presencia.

Bueno, prosiguió, una vez hechas las presentaciones, y para que seáis buenos amigos, quiero que os conozcáis mucho mejor.

Me ordenó que me arrodillara, a lo que obedecí de inmediato ya metido en mi papel, lo que la complació sobremanera pues me dedicó una sonrisa y una caricia en mi mejilla. Acercó sus labios a mi oído y me dijo: Ahora me vas a demostrar lo sumisa y puta que eres dándole una buena mamada en la polla mi perrito.

Me negué a hacer aquello, ¡qué se había creído!, pero mi hermana se levantó con ímpetu del sofá y me abofeteó sin compasión, mientras me decía: zorra, qué te piensas, tu no tienes voluntad, me pertenece y harás todo lo que te ordene o te muelo a palos. Dicho esto comenzó a golpearme en el culo con fuerza hasta que mi culo enrojecido y mi llanto la enterneció. Yo, aprendida la lección, bajé sumisamente mi cabeza e introduje aquel miembro en mi boca, ensalivándolo, lamiendo y chupando como una experta puta. Al mismo tiempo que crecía ese pollón en mi boca, Mónica, apartando mis braguitas, me penetró con un dedo en el culo, luego introdujo dos, acariciando también mis nalgas y diciéndome: Ves putita, no es tan difícil, solo hay que poner un poco de buena voluntad y obediencia, además, por como se te ha puesto la polla, veo que te está gustando; estoy segura de que serás una magnífica mamadora.

Mónica se desnudó y apareció ante nosotros como una adorable diosa. Pedro, su perrito faldero, como ella lo había llamado, comenzó a ladrar, y a mi mismo, viéndola de reojo, se me endureció más, si cabe, el miembro. Una vez sentada de nuevo en el sofá y con las piernas abiertas me impidió seguir mamando aquella polla, obligándome a amorrarme a su precioso coño completamente humedecido. También se dirigió a su perrito, que se había quedado con la polla dura y a dos velas: no te preocupes, que hoy tendrás tu ración, pero no te correrás en su boca, pues quiero hacer de mi putita una verdadera mujer. Baja sus bragas hasta las rodillas y lame bien su ojete.

Mientras yo lamía aquel maravilloso coño, sintiendo sus espasmos y agitación, mis braguitas resbalaron hasta mis rodillas y la lengua humedecida del perrito penetraba en mi ano arrancándome sensaciones placenteras del todo inimaginables. A una señal de Mónica, el perrito apuntó su fuerte miembro en mi ano y me penetró completamente. El dolor inicial, poco a poco fue dejando paso a un gran placer, que se acentuó cuando, al mismo tiempo que me follaba, tocaba mi polla endurecida.

En pocos minutos y en medio de gemidos y ladridos, los tres nos corrimos deliciosamente, sintiendo como mi culo se encharcaba con la leche del perrito faldero y mi boca se inundaba de jugos celestiales.

Pedro, se desenganchó de mí y rápidamente comenzó a lamer los pies de su dueña. Yo apoyé mi cabeza en sus piernas en muestra de agradecimiento. Mónica, con su sonrisa impertérrita en los labios nos dijo: debo pensar un nombre adecuado para cada uno de vosotros, pues vuestra nueva vida en sumisión no ha hecho nada más que comenzar.

Me encantaría que las mujeres hiciesen comentarios. Y si os ha gustado puedo seguir...

Correo electrónico: alsesa@hotmail.com


Alsesa(alsesa@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 19:37:16 [denunciar este mensaje]
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Contacto sumiso por disquo
Hola, hace dos meses pusimos un contacto que era el siguiente. Pareja dominante en la treintena, busca mujer sumisa y bisex de Madrid. No habrá dolor físico, pero sí sumisión. Abstenerse casadas o con relación estable, si no es con el consentimiento de su pareja. Sólo mujeres de Madrid o que se puedan desplazar. Imprescindible foto. Nos escribieron varias mujeres y después de hablar por teléfono y hacer la selección, quedamos un sábado por la tarde.

Quedamos en una cafetería cerca del Hotel, nos presentamos, nuestra sumisa se llama Loli, mi novia se llama Juani y yo Antonio. Nos tomamos un café y la preguntamos si había cumplido las órdenes que la dimos el día anterior por teléfono, dijo que sí, entonces se levantó Juani y la dijo a Loli, acompáñame al servicio.

A los cinco minutos salieron, me dijo Juani, lo ha cumplido todo, se ha depilado todo su coñito, lleva las bolas chinas metidas en su coño y tiene el tanguita todo meado como la dijimos.

Dije yo, serás una buena esclava y la toqué el coño por encima del tanguita mojado, metiendo la mano entre su falda por debajo de la mesa, en esto Juani, me dijo, ya sabe cómo sabe mi coñito, pues la he dicho que me diera unos lametones para empezar a calentarlo, yo me acerqué a su boca y la di un beso, mientras seguía maniobrando en su entrepierna. En ese momento se levantó Juani de la mesa y dijo vámonos al hotel que me estoy calentado y quiero utilizar a esta cerdita.

Pagamos y nos fuimos al hotel, primero subió ella a los diez minutos subimos nosotros, cuando subimos, estaba como la dijimos, solamente con el tanguita mojado.

Yo la dije, ponte de rodillas perra y empieza a chuparme la polla, se arrodilló, me bajó los pantalones, se sorprendió un poco al ver que no llevaba bóxer, pero más se sorprendió al ver que tenía el rabo completamente duro, no presumo de tenerla muy grande, creo que no esta mal, en torno a los 19 cm, la muy golosa, se la metió en la boca y empezó a chupármerla, se tragaba todo lo que podía, también me pasaba la lengua por los huevos que tengo completamente depilados, me estaba poniendo muy cachondo y la dije para, me di la vuelta y la dije empieza a chuparme el ano, mientras Juani, ya se había quitado la ropa, se había quedado con su tanguita de cuero, lo estrenaba ese día, pues lo había comprado para la ocasión, mientras que Loli, me mojaba el culo, Juani se dispuso a chuparme la polla, me estaban poniendo muy cachondo, a la vez Juani jugaba con su coñito, metiéndose un dedito por dentro del tanguita, fue a hacer lo mismo Loli y Juani, la dijo, ni se te ocurra perra, te tocaras cuando te digamos.

Juani, se estaba calentado y me dijo, necesito que esta zorra me coma el coño, se tumbó Juani encima de la cama, se quitó su tanguita de cuero y se espatarró, le dijo a Loli, ven aquí perrita y cómeme el coño, Loli se incorporó a la cama a cuatro patas, seguía con su tanguita mojado y empezó a lamer el coño a Juani, yo me acerqué a Juani y la di un beso en la boca, luego me puse detrás de Loli, la empecé a meter un dedo en su coño, estaba muy mojada la muy zorra, la ponía cachonda comer el coño a Juani, Juani, cada vez se estaba poniendo más cachonda y cogía de la cabeza Loli para que no dejara de comérselo, yo creo que no era necesario, pues parecía que disfrutaba la muy zorra de Loli, de comer el coño a Juani, la saqué el dedito que tenía dentro de su coño y de un tirón fuerte, la rompí el tanguita, ya solo tenía las bolitas chinas dentro de su coño, estaba encharcada, entre mi dedito de antes, lo que la estaba haciendo a Juani y las bolitas, se la notaba muy cachonda. Saqué de nuestra bolsa de juguetitos un masturbador anal, la puse un poquito de crema lubrificante, primero la metí un dedito, luego dos y por fin el masturbador, como el masturbador vibraba la estaba poniendo muy cachonda, lo mismo que Juani, que empezaba a perder el control, pues parecía que la estaba a punto de venir, su primera corrida de la tarde, Loli se dio cuenta y como ella estaba también a punto, empezó a lamer con más ganas, no tardaron en correrse las dos, primero fue Loli, que no pudo aguantar entre las bolitas chinas y el masturbador en su culo se corrió, seguidamente Juani, que vio que Loli se corría mientras la comía el coño.

Mientras que se corría Juani, la dijo a Loli, ahora te castigaremos zorra, pues no te hemos dado permiso para que te corras y te has ido como una cerda. Loli balbuceaba mientras la comía el coño, perdóname mi ama, pero no he podido aguantarme.

Cuando se corrieron las dos, Juani seguía despatarrada en la cama, quité a Loli y se la metí en el coño a Juani, yo creo que estaba terminando de correrse la primera vez y empezó a gemir otra vez, al sentir mi polla en su coño. Empecé a moverme deprisa, pues estaba muy cachondo, le dije a Loli, que se pusiera detrás de mí y me metiera por el culo un dedo, estaba muy cachondo, Juani, ya se había corrido otra vez, pero yo estaba muy excitado, luego Loli, me metió el masturbador anal en el culo, mientras que yo me follaba a Juani, no podía más y la llene el coño de leche a Juani, ella se volvió a correr otra vez. Descansamos un minuto. Juani, estaba muy cachonda, yo me salí de ella y la dije a Juani, tal como estaba despatarrada, límpiamela, me acerqué a su cara y me la dejo reluciente, yo sabía que tardaría un ratito en recuperarme y que Juani, estaba cachonda, la dije a Loli, túmbate tu ahora en la cama.

Así lo hizo y Juani se puso encima de ella con el coño en su boca y el coño de Loli en su boca, haciendo un 69. Le dijo a Loli, méteme bien la lengua y límpiame la corrida de Antonio, eso hizo Loli, a la vez Juani, le comía el coño a Loli, se empezaron a poner las dos cachondas, mientras yo me senté en una silla y me fumé un cigarro, era como estar en el cine, eso me ponía cachondo y sabía que no tardaría mucho en ponerme en forma.

Ellas seguían a lo suyo, de golpe, Juani, dejo de comerla el coño a Loli y la dijo, abre bien la boca perra, Juani empezó a mearla en la boca a Loli, ella hacía todo lo posible por tragárselo todo, pero no podía. Juani estaba muy cachonda y cuando terminó de mearla, la dijo ahora sigue comiéndomelo, Loli siguió comiéndoselo con la cara y el pelo todo meado, yo me acerqué a Juani y la di un beso en la boca, seguíamos morreándonos, mientras que se corrió en la boca de Loli.

Loli, estaba muy cachonda, no la había dejado correrse Juani y se la veía muy excitada, encendí un cigarro a Juani y se lo di a fumar, mientras seguía en la misma posición, encima de Loli, le dio un par de caladas y se levantó de la posición.

La di otro cigarro a Loli, se lo empezó a fumar nerviosa, se la veía excitada, cuando se fue a incorporar, la dijo Juani, fúmatelo donde estas zorra, queremos verte toda meada, como una guarra. Se fumaron el cigarro, yo ya estaba dispuesto a más caña, abrí la botella de cava que traíamos, le di un vaso a Juani y otro para mí, saqué las bolas chinas del coño de Loli, la dejé así, le eché un poquito de cava en la boca directamente de la botella a Loli, luego fui bajando con la botella, el cava, estaba frío, primero en sus pezones, luego en su vientre y luego en su coño, la eché un buen chorro, esto la excitó, primero por el frío del cava y luego por sentirse cachonda y que no la dejábamos correrse.

La dije levántate de la cama y le dije a Juani y a Loli, que me chuparan, mientras que yo me tumbaba en la cama toda mojada, empezaron las dos a chupármerla, me la pusieron dura enseguida, a la vez se morreaban y se tocaban las tetas.

Cuando la tenía dura, la dije a Loli, ahora te vamos a abrir bien el culo. Yo me quedé en esa posición, tumbado encima de la cama, me puso Juani el preservativo y se montó encima de mí Loli, primero se la metió en el coño, se notaba que tenía ganas. Juani se puso encima de mí, para que yo la comiera el coño, se podían morrear las dos y tocar las tetas, pues estaban una enfrente de la otra. Loli me cabalgaba como una posesa, se iba a correr enseguida, Juani, también se estaba excitando.

Loli se corrió encima de mi polla y Juani, empezó a mojarme mi boca, se estaba corriendo también. Juani se incorporó y le dijo a Loli que saliera de mi polla. De nuestra bolsa maravillosa, sacó Juani dos pollas con correas, ya sabéis de lo que hablo, ¿no? Se las puso y la dijo a Loli que se sentara en su polla, yo por detrás, me coloqué en posición al culo de Loli, Juani, no se movía de momento y Loli, también estaba quieta, tan sólo tenía la polla de goma dentro del coño y Juani la suya. La unté bien el culo de crema lubrificante, me puse un poquito en mi preservativo y empecé a metérsela en el culo a Loli, la sensación era muy especial, pues se notaba que tenía la otra polla dentro del coño. No había mucho espacio y notaba prácticamente pegado a mi polla, la polla del coño. Entró poco a poco, a Loli, la dolió un poquito al principio, pero ya la tenía toda dentro de su culo. Juani, puso en marcha los vibradores de sus colitas y yo empecé a moverme cada vez más deprisa, con mis empujones se movían las dos. Así estuve un buen rato, Loli empezó a correrse y parece que no paraba nunca, se lo estaba pasando muy bien, Juani, también estaba cachonda, pero iba más despacio, pues Loli tenía dos pollas dentro de ella y Juani, sólo una y de plástico, pero se veía venir que estaba a punto de correrse, a mí no me quedaba mucho y más con el ritmo que había puesto.

Apreté fuerte de las tetas a Loli y la dije perra, me voy a correr, Loli dijo qué bien mi amo, Juani a la vez se corría, mi corrida fue larga al igual que la de Juani que había sido prolongado y Loli seguía corriéndose.

Cuando terminé, saqué mi polla, me quité el preservativo y puse mi polla entre las dos y las dije que me la limpiaran, Loli, todavía tenía dentro de su coño la polla de plástico de Juani, se la seguía follando, cuando me la dejaron bien limpia, me puse de pie encima de la cama, enfrente de la cara de Loli, ahora Loli cabalgaba encima de Juani, se iban a correr otra vez las dos.

Yo la dije a Loli que abriera la boca, apunte con mi polla y la empecé a mear, seguía cabalgando encima de Juani, mientras tragaba lo que podía, se la caía mucho hacia abajo, mojándola los pechos y llegando a la cama. Esto las puso más cachondas y se volvieron a correr las dos. Me incorporé, le di un trago al cava, un beso a Loli y otro a Juani, encendí tres cigarros, estábamos reventados, pero felices, le di uno a cada una y yo me fumé el mío. Yo y Juani, nos fuimos a duchar, mientras que dijimos a Loli que se quedara tumbada en la cama, con la orina. Luego se duchó Loli, colocamos eso un poco y nos fuimos a cenar como una pareja con su amiga.

Ya sabéis, si alguna chica bisex de Madrid o que se pueda desplazar, quiere tener una aventura como ésta o mejor, escribirnos a disquo@ctv.es

Esperamos que os haya gustado y gracias por leer nuestro relato.


disquo(disquo@ctv.es)


Por odracir - 07/10/2007 19:33:15 [denunciar este mensaje]
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Mi consultante de Tarot por SexClub
Mi nombre es Daniel, me dedico a leer el Tarot y a todas las cuestiones que tengan que ver con el Esoterismo. Debido a eso es que siempre estoy rodeado de mujeres que buscan la elevación del espíritu y nivel de conciencia. Esta historia comienza hace varios años, en la ciudad de La Plata, ciudad donde resido.

Gloria se presento una tarde en mi casa para realizar una consulta, cuando la vi por primera vez mi impresión fue la de una mujer nada agraciada en cuanto a su belleza, pero con un cuerpo agradable delgada y bien formada. Después de las presentaciones formales me dice que tiene 32 años, casada, un hijo y es del signo de Escorpio. Le pregunto cuál es su consulta. - El problema es que me estoy por separar y quisiera saber cómo me ira. - Al realizarle la lectura descubro que es una persona muy activa en cuanto al sexo y que su marido la despreciaba y engañaba. Entonces le digo, lamentablemente no te vas a separar, sí, te seguirás peleando y conviviendo con una persona que no te valora y que ni siquiera te complace en la cama. Ofendida se retiró de mi consultorio, cosa que para mí no es extraña porque muchos acuden a mí para escuchar sólo lo que les conviene y prefieren que les mienta.

A los tres meses se presenta otra vez Gloria, pidiendo disculpas.

- Usted tenia razón, me siento una estúpida, ahora comprendo sus palabras, ayúdeme Daniel ¡se lo suplico...!

* El problema esta en vos Gloria, no en tu marido, estas atada a tu religión y todo lo ves como pecado quiero que sepas que si quieres tener poder en la vida, para no ser víctima del destino, debes hacer lo que te plazca, sin molestar a nadie, sería bueno que empieces por leer a Platón y su teoría de los Andróginos, y de por qué la iglesia no quiere que se tengan relaciones sexuales más allá del matrimonio.

- Cuénteme maestro, ¡enséñeme el camino !

* Si quieres aprender te diré, que el camino es largo y muy estrecho, solo los que tienen fe logran atravesarlo.

Así fue como Gloria comenzó a recorrer el camino del Esoterismo.

OTRO DIA

- Daniel ¿ha notado algún cambio en mí ?

* Cuando contestes a mis preguntas estarás apta para ser iniciada. Yo sabré si son sinceras. Dime Gloria ¿qué es el sexo para ti ?

Se ruborizo, pero enseguida entendió el mensaje, si tenía temor o vergüenza en responder, daría a entender que todavía no estaba preparada para ser iniciada.

- Siempre tuve deseos incontrolados para hacer el amor, pero debido a mi crianza, siempre los reprimí, nunca le pude decir a mi marido lo que verdaderamente me gustaba y si se lo hubiera dicho seria lo mismo ya que él me desprecia y engaña, siempre me dice que soy fea y que gracias a él tengo marido. Antes me lo creía, pero desde que lo conocí maestro, sé que no es así, que la belleza está en lo que hacemos y en el poder que tengamos para conseguir nuestros objetivos.

* En verdad, me sorprendes Gloria lo rápido que aprendes. Ahora dime, qué deseos son los que tienes y reprimes

- Me gusta mucho hacer el amor, tengo fantasías y espero que me ayude a poder realizarlas, Una de ellas sería ser su esclava sexual, por que sé que de esa forma la mujer se libera de toda culpa y sentimiento contrario al sexo y sirve para el futuro tener una vida sexual plena con una pareja y que ésta la valore más. - * ¿Sabes lo que dices y a lo que te sometes ?. Sé cuales son tus verdaderos deseos, sé que son demasiado perversos para el resto de la sociedad, también sé que es bueno que los experimentes, para que te sientas una mujer plena y realizada. Esto te dará poder sobre los hombres comunes.

- Ayudeme, seré la mejor alumna.

* Bueno Gloria te comento que la dominación, más que una forma, es un arte. Empezaremos con una sumisión grado 1. Todo lo que te pida, sé que son tus deseos y me utilizaras a mí como excusa para tu consiente. A partir de ahora tienes prohibido mirarme a los ojos y a cada palabra mía tu contestaras sí maestro.

- Sí maestro.

* Levántate date la vuelta y sácate esa pollera que tienes que quiero ver tu culo ( aclaro que tuve que cambiar mi léxico ya que el tratamiento así lo exigía ).

Se dio la vuelta, sacó muy sensualmente la pollera, dejando ver una hermosa cola, cubierta apenas por una tanga bien metida entre sus glúteos, se agachó apoyando una mano en mi escritorio y con la otra tomó la tanga, la corrió y me enseñaba su agujerito y su vagina, ésta aparecía bien depilada y empezaba a despedir liquido como muestra de su excitación.

* Ven aquí, ponte de rodillas delante mío bájame el pantalón y el slip hasta las rodillas

Acto seguido me encontraba con una terrible erección y con la boca de ella a un cm. de mi pene. Le ordeno que me empiece a succionar, como si de ello dependiera si seguiría viéndola. Me metió una mano entre mis piernas, haciéndomelas abrir, con la misma mano tomó mis testículos como si los fuera a pesar, acariciándolos muy despacio, con la otra mano tomó mi pene y empezó a masturbarlo haciendo unos movimientos muy exagerados, cada tres o cuatro movimientos cuando la mano llegaba abajo introducía mi miembro en su boca hasta el fondo. Vaya pensé, mira lo que tenemos acá una experta frustrada y pensar que el marido no la aprovecha y deja marchitar, a cuántas les pasa lo mismo. Por suerte gracias a mí preparación, tengo pleno control sobre mi eyaculación, si no ya lo habría hecho Entonces le dije

· Ve hasta esa cama, acuéstate, sácate toda la ropa y toma un consolador de la mesa de luz. · - Sí maestro.

· Ahora levanta las piernas y mastúrbate con ese aparato ( comento que es bastante grande 25x6 ) · Comenzó a introducirlo en su estrecha vagina y la cara se le transformó, parecía la mujer más feliz del mundo, al contrario de otras mujeres ésta no se ponía y sacaba el consolador, lo mantenía fijo y la que se movía era ella, era excitante ver a esa mujer haciendo el amor con un consolador, al tiempo que se lo introducía empezó a jugar con su ano, a dilatarlo con uno de sus dedos, luego se lo introdujo Era momento de intervenir. Me acosté en la cama y me puse arriba de ella en 69, saqué sus manos y comencé mordisqueando el interior de sus muslos, le prohibí hasta que se lo autorizara a tener un orgasmo. Seguí recorriendo con mi lengua los labios exteriores de su vagina, hasta llegar al clítoris al sólo rozarlo ella dio un salto por el placer que le produje, aproveché para sacar mi lengua y hacerla desear, ella no se quedó esperando, empezó a lamer mi cola con su lengua al tiempo que me masturbaba. Entré en éxtasis, empecé a comerle la concha en una forma desesperada. Salí abruptamente de esa posición le ordené ponerse en cuatro patas con la cabeza en la almohada, una vez así, tomé el consolador y comencé a metérselo en la cola diciéndole, ves puta, hago lo que te gusta, cuando llegues a tu casa y mires a tu marido, recuerda el placer que te estoy dando. Una vez que tenía todo el consolador dentro, me coloqué detrás y la empecé a penetrar por la vagina

* Ahora tienes dos pijas en tu interior, ¿quieres que las saque ?

- No, maestro, por favor, ¡déjeme acabar..!

La tomé de la cintura y la cabalgué por espacio de veinte minutos.

* Date la vuelta que quiero acabar sobre tu cara,

Tomé mi pene, comencé a masturbarme, ella abría la boca para recibir mi esperma, cuando acabé fue una eyaculación larguísima debido a la retención que había hecho.

* Ahora junta el semen en tu mano introdúcelo en tu vagina y mastúrbate.

Obedeció de inmediato, debido a la excitación que tenía, con una mano se abría los labios vaginales y con la otra se frotaba el clítoris a gran velocidad, se retorcía de placer dando gritos anunciando el orgasmo, cuando éste se produjo tuve que tapar su boca ya que los gritos asustarían a los vecinos.

Bueno es hora de que te vayas ya te he dedicado demasiado tiempo, quiero que sepas que si vuelves lo de hoy habrá sido un juego de niños, la próxima seré más violento

- Gracias maestro estoy a sus ordenes.

Así concluyó esta primera historia. Continuará

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Por odracir - 07/10/2007 19:29:05 [denunciar este mensaje]
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El Coche por carlose
Ésta es una historia real basada en un diario que accidentalmente pude leer.

Santander 23 de noviembre de 1.996.

Querido diario:

Hace ya mucho tiempo que no te escribo nada. En concreto desde la primavera pasada. Llevaba tiempo pensando en contar a alguien lo que me había pasado. Miedo, vergüenza... Necesitaba hacerlo pero no encontraba la ocasión ni la persona. El problema es que no sabía a quién. Uno a uno fui desechando a todos los amigos y amigas que tenía, incluso llegué a pensar que nadie debía saberlo...

Empezaré a contarte lo que me había pasado el día que recogí a los dos chicos en la gasolinera...

Fue en la primavera pasada... Tenía el depósito casi en la reserva y paré en un autoservicio... Mientras tomaba un café se acercaron a mi dos chicos...

Tendrían como mucho veinticinco años. Me preguntaron dónde iba y me pidieron que por favor les llevara hasta la ciudad. No suelo hacerlo nunca pero accedí. Uno se colocó a mi lado y el otro se sentó atrás. Durante el viaje apenas hablaron, sin embargo cuando faltaban unos treinta kilómetros para llegar, el de atrás me dijo que tenía una navaja y que debía obedecerles. Si no lo hacía me la iban a clavar... No se la vi pero la convicción del tono de su voz no me hizo dudar ni un momento... Fui siguiendo sus instrucciones y girando donde me ordenaban.

Cuando entramos en una carretera comarcal, me mandaron conducir muy despacio.

Al llegar a un camino me indicaron que debía meterme por él. Debían conocer bastante bien la zona y me iban indicando por donde tenía que ir casi de carretilla. A los pocos kilómetros estábamos dentro del bosque en un lugar completamente solitario. Allí me hicieron bajar del coche.

No había luna llena, pero casi, y se veía bastante bien. No hacía demasiado frío... Uno de ellos se situó a mi espalda. Inesperadamente me agarró de las solapas de la americana y tiró de ellas hacia atrás hasta la altura de los codos descubriendo los hombros. No se como, pero tensando la tela me apretaba los brazos y casi ni podía moverlos. Con el otro brazo me rodeó el cuello y me sujetaba con fuerza para que no hiciera nada mientras el otro registraba mi coche.

Completamente pegado a mi espalda podía sentir como su pene se iba endureciendo al rozar mis nalgas y empecé a pensar que no se iban a conformar con quitarme todo lo que tuviera. La sola idea de que pudieran hacerme daño me puso la carne de gallina....

Cuando encontró el bolso lo sacó afuera. Vació todo encima del techo del coche y buscó dentro de la cartera. Contrariado le dijo al otro que había muy poco... Se fue guardando el dinero y todo lo que le gustó. El tabaco, el encendedor, una agenda de direcciones de piel, el llavero de plata...

Autoritario me gritó: ¿Qué tienes en los bolsillos?, Vamos puta danos lo que tengas... Asustada no le contesté... Furioso me pegó un cachete... Luego me registraron. Después de vaciarme todos los bolsillos, me quitaron el reloj y los anillos. El que estaba frente a mi se fijó en el collar. Al soltar el cierre me rozo levemente los pechos. Se guardó la gargantilla en el bolso y volvió a ponerse delante de mí.

Me miró directamente a los ojos y sonrió. Estaba asustada y un poco nerviosa. Suavemente y con tranquilidad empezó a acariciarme los senos con las dos manos rodeando su volumen... Nada más sentir sus manos intenté moverme pero el de atrás apretó con más fuerza mi cuello y me inmovilizó completamente... Me sujetó la cara con una mano y me enseñó la otra con la palma abierta, amenazando con darme una bofetada. Estate quieta, ordenó seco y volvió a cogerme las tetas. Palpó curioso su perímetro y sopesó sus formas... Tiene buenas peras le dijo al otro apretándomelas... Burlón jugó con su pulgar sobre uno de mis pezones.

Después de sobarme todo lo que quiso, colocó sus dedos en torno a los botones de mi cuello. Pensé que tiraría con brusquedad de la blusa y me la abriría de par en par rasgándomela entera como hacían en las películas. Sin embargo hizo todo lo contrario. Fue desabrochando de uno en uno los botones, recreándose en lo que hacia sin apartar ni un milímetro los ojos de lo que iba descubriendo. Cuando llegó a la cintura sacó los bordes de la blusa y la desabrochó por completo.

Con delicadeza fue abriendo sus bordes descubriendo mi torso sin dejar de mirarme los pechos cubiertos aun por mi sujetador blanco... Joder menudo par de bolas, exclamó, esto no son tetas... son balones de playa... Por la forma de mirarlas me hizo avergonzar de su tamaño...

Yo miraba asustada lo que me estaba haciendo y de vez en cuando observaba la expresión de su rostro. Su cara había cambiado... no tenía un gesto definido. Estaba tranquilo, sereno, con una media sonrisa... ahora no parecía violento ni agresivo...

Sin que me diera cuenta de cómo lo había hecho, me encontré con que había sacado una navaja. Apretó un botón y frente a mi rostro apreció brillante su hoja... Me miró a los ojos amenazante, pero no dijo nada. La apoyó en mi mejilla y fue rozándome con el filo... Me recorrió todo el rostro. Me la pasó entre mis labios. Instintivamente abrí un poco los labios. Se quedó mirando su filo. Abre la boca, me ordenó seco y tajante. Obedecí su orden.

Me mandó que sacara un poco la lengua y la fue pasando varias veces haciéndome lamer su filo y humedeciendo completamente su hoja. Ahora si estaba paralizada de miedo y me dejaba hacer sin atreverme siquiera a temblar... Luego fue descendiendo por el cuello hasta llegar a mis pechos. Contorneó con la navaja mis senos y la paseó varias veces por ellos... Jugó con la punta arañando mis pezones... Temí que me la clavase o que con una de sus travesuras me cortase... Luego metió la hoja por el canalillo de mis pechos e introdujo la punta bajo el sujetador. Giró la navaja hasta que el filo quedo contra la tela. Sentí el frío del metal entre mis senos y un escalofrío me recorrió poniendo mi carne de gallina. De un movimiento seco cortó el sujetador por el medio. Mis pechos aun cubiertos dieron un pequeño bote.

Clavó su mirada en mi. Medio sonriendo fue bajando sus ojos hasta mis pechos. Enredando la punta de la navaja en una de las copas del sujetador, fue descubriendo mi busto. Sujetó el tirante entre sus dedos y lo cortó. La copa del sujetador quedó colgando.

Con él desnudo, paseó de nuevo el metal sobre mi piel. El pezón se recogió haciendo destacar un poco su punta. Repitió la operación despacio con el otro. Cuando estuve con los dos pechos al descubierto se quedó frente a mí contemplándolos fijamente sin moverse ni decir palabra...

Colocó la palma de la mano bajo uno de mis pechos y lo alzó para mostrárselo al otro...

- Mira que cacho melones... Tanteó su peso y lo empujó hacia arriba... Sonrió mirando los botecitos que dio al caer...

No sé por qué, pero en vez de asustarme el verle actuar así me tranquilizó. No me daba miedo a que me la clavara o me fuese a hacer algo malo. Tenía claro que me estaba desnudando para violarme y lo aceptaba como algo que tenía que suceder de un momento a otro. Seguramente luego me lo haría su amigo, pero en vez de moverme, luchar o hacer algo, me dejaba hacer esperando pacientemente a que se apoderase de mí profanando mi cuerpo... El único miedo que tenía era que después de hacérmelo, me golpearan o me clavaran la navaja dejándome allí herida... El acto sexual en sí nunca me había importado demasiado... Y en el peor de los casos serían diez minutos de humillación...

Mi tranquilidad me sorprendió y empecé a pensar qué dirían si me estuviesen mirando,... si mi novio me viera así, medio desnuda, a punto de ser violada y yo sin oponerme, sin gritar, sin decir ni una palabra, sin moverme...

Eran dos,... me tenían sujeta y no podía resistirme,... además tenían una navaja... Me parecieron simples excusas que contaría si tenía que explicarlo algún día. Si algún día tenía que contarlo,... aunque tampoco tenía por qué saberlo nadie...

Su mano me agarró apretándome en la nuca y me hizo inclinar la cabeza. Sin prisas fue bajando la cremallera de su pantalón. Metió la mano dentro de su bragueta y con dificultad sacó su pene excitado y duro. Su tamaño no era descomunal, pero tampoco podía decirse que fuera normal... Me pareció grande y grueso, por lo menos comparándolo con lo que yo había visto.

Rodeó el miembro con su mano y se lo acarició delante de mí como si se masturbara mientras oprimía mi nuca para que no cambiara mi mirada de dirección. No hace falta que me sujetes... pensé, te obedezco yo sola... Mis ojos, atraídos como por un poderoso imán, no podían apartarse de su miembro... Sin decirme una palabra entendía qué es lo que me estaba diciendo y adivinaba su pensamiento. Vanidoso me mostraba su herramienta amenazándome, advirtiéndome con sus obscenos gestos lo que iba a hacerme y con qué iba a poseerme...

Cuando soltó mi cabeza, no dejé de mirar su pene... Él comenzó a desabrochar mi cinturón. Luego el botón y la cremallera de los vaqueros. Entonces se agachó en cuclillas y fue tirando de los pantalones. Mientras me los bajaba muy despacio no dejaba de mirar mis piernas. Sabía que estaba disfrutando por anticipado del manjar que dentro de nada sería suyo. Me descalzó un pie y por él me sacó una pernera. Sin entender por qué volvió a ponerme el zapato e hizo lo mismo con la otra extremidad.

Me acarició por entero las piernas. Metiendo las manos en medio presionó un poco en los muslos. Me bastó su indicación y las abrí. Desde abajo miró sonriendo. Acariciándome fue subiendo hasta mi cintura. Se colocó de pie frente a mí y cada una de sus manos se apoderó de uno de mis pechos. La punta de su pene, ya húmeda, rozaba mis braguitas.

Se dedicó a jugar con mis senos tocándome una y otra vez, haciéndome sentir su sexo impaciente. Parecía disfrutar retrasando lo evidente,... torturándome sádicamente con la espera de lo que ya era indudable que me iba a hacer. No... lo que estaba buscando era hacerme saber que era mi dueño, que podía hacerme lo que quisiera, que podía apoderarse completamente de mí, y que sólo me iba a follar cuando él quisiera, sólo cuando él quisiera...

Su mano bajó hasta mi entrepierna y por encima de las bragas palpó mi sexo. No puedo negar que después de sentir su pene tan próximo a mí y sobre todo al notar su caricia estaba algo excitada. No sé el por qué, no debería estarlo, pero mis pezones y la humedad de mi sexo me delataban. Seguramente él se habría dado cuenta de ello y me pregunté qué pensaría de mí. Me lo tocó entero y me masturbó por encima de la tela haciéndose el amo y señor de todos mis rincones.

Sin dejar de tocarme me preguntó si tenía novio..... No respondí. Tensó la mandíbula y sus dedos retorcieron la punta de mi pezón con firmeza arrancándome un quejido de dolor. Repitió tranquilamente la pregunta, como si antes no la hubiera hecho. Asentí que sí con la cabeza. El que me estaba sujetando se río. Él ni se inmutó. No dejábamos de mirarnos fijamente a los ojos. La presión sobre mi pezón había disminuido pero no lo soltaba. Esperaba sin saber el qué. Otra pregunta tal vez. Otra orden, no sé pero no podía apartarme de sus ojos ni podía evitar que sus dedos se fuesen haciendo más y más dueños de mi sexo. El que me sujetaba dijo algo así como que me iban a devolver algo usada a mi novio, no lo entendí bien y de nuevo volvió a reírse, pero él seguía sin moverse.

Por encima de la tela, sus dedos fueron subiendo entre el surco de mis labios alcanzando por primera vez mi clítoris... Creí que se iba a detener ahí, pero en vez de eso siguió subiendo hasta el ombligo acariciando mi vientre... Luego descendieron insinuantemente y separando la goma de mis braguitas se metieron en su interior. Acarició el vello de mi sexo y sus dedos separaron los labios dejándome abierta. Milímetro a milímetro fue recorriendo el camino inverso hasta llegar a mi ano. Comenzaron a hacer el recorrido de regreso, pero deteniéndose por un segundo en mi agujero... Sin ninguna dificultad dos dedos entraron en mi... No pude evitar que un par de gemidos se escaparan nada más tocar mis partes más sensibles...

Dentro de mi cabeza empezaba a entablarse una confusa batalla... Por una lado me resistía o más bien debía resistirme a lo que me estaban haciendo,... debía luchar, mi mente me decía que debía enfrentarme a la excitación que me producían sus dedos... por otro la impaciencia me consumía... la escena me pareció súper morbosa y me encendía cada vez más... Mis ojos no dejaban de mirar ese pene turgente en el que destacaban sus venas hinchadas... mi piel quería esos dedos y no otros,... mi coño quería que se metiese en él, que su capullo abriese mis labios a la fuerza... que mi entrada se dilatase al invadirme...

Estas mojada cacho puta... Le oí decir burlón. Bruscamente sacó su mano. Olió sus dedos y luego los situó frente a mi cara. Olían a mí. Suavemente los apoyó en mis labios y les recorrió enteros... Fueron unas sensaciones electrizantes y mi sexo estaba respondiendo a ellas humedeciéndose más y más... Con la otra mano volvió a cogerme los pechos... Empujó los dedos introduciéndolos en mi boca para que los lamiera. Dentro de mí los hizo moverse en todas las direcciones.

Mientras me hacía esto, su mano pasaba de un pecho a otro sin cesar... Me les acariciaba... me les estrujaba con fuerza... les juntaba tratando de abarcar los dos en su palma... Seguía sintiendo como su pene rozaba mis muslos y se acercaba por encima de mis braguitas a mi abertura. El hechizo de su miembro hacía rezumar mi sexo sin que pudiera evitarlo...

Retiró sus dedos de mi boca con la misma suavidad que los había introducido... Con ellos mojados rodeó mis pezones... Nada más sentirlos, mi pecho se infló de placer aumentando el volumen de mis tetas... Mis pezones respondieron a esas especiales caricias afilándose como nunca... Su lengua les lamía... sus labios tiraban de ellos,... Su boca les comía con una maestría increíble y supe que me les iba a dejar llenos de chupetones y marcas...

Agarró mis senos con las manos apretándolos y haciendo sobresalir sólo la copa de los pezones... Sus dientes les agarraban y tiraban de ellos arrastrando a todo el pecho... Cuando les tenía así de tensos, sólo sujetos por sus dientes, dejaba que la punta de su lengua les lamiera... Tenía los ojos medio cerrados y mi respiración se oía jadeante... Inesperadamente una de sus manos me agarró con fuerza el sexo y presionó entre los labios. No sé si por lo fuerte o por lo inesperado de su movimiento, pero al sentirle gemí intensamente... Un espasmo de placer me hizo cerrar los ojos y las rodillas me temblaron...

En cuclillas me fue bajando las bragas descubriendo despacio mi coño. Agarrando mis mulos por detrás me empujó hasta tener mi sexo frente a él. Pude sentir su aliento. Su lengua húmeda subió insinuante por mi muslo y se paseó por los confines de mí coño empapado sin llegar a entrar en él... Sus manos palpaban mis nalgas... Inesperadamente me mordió. Un trozó de mi carne quedó aprisionado entre sus dientes y grité. Podía causarme placer y dolor, podía ser suave y tierno o hacerme gritar. Siguió bajándome las bragas y me las quitó.... Luego con los dedos separó mis labios hasta hacer asomar tímidamente mi clítoris... La punta de su lengua saboreó mi botón varias veces haciéndome gemir....

Hubiera deseado que siguiese jugando con su boca en mi sexo... Arrogante enseñó mis bragas a su compañero y se las guardó en el bolso de la cazadora.

Ya estoy completamente desnuda, ahora es cuando me van a hacer de todo pensé. Otra vez luchaba dentro de mí... No podía aceptarlo, me negaba a ser ultrajada de esa forma, pero deseaba ardientemente ser doblegada por ese desconocido... Volvió a situarse delante de mí y volvió a tocarme dejando deslizar sus dedos por la humedad de mi coño. Al notarlo tan húmedo sonrió. Joder tío, está calada hasta las rodillas... le dijo a su compañero... ¿ Te gusta eh?... Sus dedos no paraban de moverse y mi respiración se iba agitando... ¿ Qué pasa tu novio no te mete caña o qué?... Espatárrate, me ordenó con tono despectivo... Separé las piernas de forma que los labios de mi sexo se abrieron aún más para él. Sin ningún problema introdujo de nuevo sus dedos haciéndome gemir más fuerte...

Se separó un poco para verme entera... Estás muy buena... Si yo fuera tu novio no dejaría de follarte... Yo no dejaba de mirar su miembro erecto... Sin saber por qué le deseaba... Seguía sin cuadrarme demasiado el malsano deseo de entregarme al miembro del extraño que iba a violarme... Me sentía inquieta... Volvió a acercarse y a tocarme... Sus dedos jugaban conmigo como querían y cuando rodearon mi clítoris no pude contener un gemido de placer...

-. Menuda almeja tienes... ¿Sabes que tienes chocho de puta?... Tu novio se pondrá las botas contigo...

Él parecía satisfecho con lo que estaba haciendo... Cerré un poco las piernas reteniendo sus dedos donde más me gustaba... No se opuso y siguió jugando allí... Dejé reclinar mi cabeza sobre el hombro y cerré los ojos. Fui gimiendo suavemente cada vez que recibía sus caricias en mis zonas femeninas...

Mientras me acariciaba perdí la noción del tiempo y del lugar y casi ni les oía... Eso no me estaba pasando a mí... era como en uno de mis sueños eróticos,... yo estaba profundamente dormida y soñaba que un desconocido me estaba tocando a la fuerza las partes más íntimas causándome placer... Sin embargo aquello era real... Mi respiración entrecortada era real... Iban a violarme y yo estaba disfrutando... Me dejaba tocar en todos los sitios,... mi cuerpo respondía como nunca a sus caricias,... mi deseo me resultaba extraño, pero muy fuerte... como nunca había sentido por ningún hombre.

Vas a hacer que esta tía se corra... dijo el de atrás. Está tan cachonda que se muere de ganas, le respondió fanfarrón. Abrí los ojos. Sonreía. Su mirada estaba fija en mi, penetrante... Debía estar tan sorprendido como yo.

Está salida a tope. Seguro que hace tiempo que no se la calzan... Volvió a decir el que me sujetaba. Sin dejar de manosearme preguntó si mi novio no me lo hacía, si era marica,... No le contestaba a nada... estaba entregada completamente a esos dedos que se movían hábilmente por mi sexo causándome más y más placer... Sin parar de tocarme respondió: "No creo que sea eso", y reafirmó moviendo la cabeza de un lado a otro... Metiéndome más adentro los dedos empujó con violencia... Me hizo daño, pero me gustó... Solo pude gemir..... Aquí la entra de todo... esta lo que necesita es un buen rabo...

Hablaban de mí como si yo no estuviera, comentando lo dispuesta que parecía, las ganas que se me notaban, lo apetecible de mi cuerpo, lo que harían o dejarían de hacer con mi cuerpo si fuesen mi novio... A medida que sus caricias me iban doblegando, sus comentarios iban siendo más fuertes, bueno, más que fuertes guarros...

¿Te jode o no te jode bien el picha floja de tu novio?...¿ Crees que le importará si te echamos un buen polvo?. A lo mejor hasta me lo agradece... a una hembra como tú hay que tenerla bien follada... y seguro que él solito no puede... La gracia les resultó simpática y empezaron a reírse... ¿ Te la mete muy a menudo?... Seguro que siempre te quedas con ganas de más... ¿Verdad que sí guarra?...

Muy seguro de sí mismo seguía moviendo los dedos dentro de mí... Su otra mano no paraba de jugar con mis pechos erizando mi piel... Por un momento miré como les recorría... Tenía los pezones completamente erguidos, como nunca me les había visto...

¿Verdad que este conejo se muere de ganas?... En cuanto te meta el rabo te vas a correr de gusto... Me irritaba que hablaran de mí en ese tono, no paraba fanfarronear con lo que me iba a hacer, dando por sentado que yo no solo no diría nada, sino que debía estarle agradecida... Iba a abusar de mí y encima como él decía, me estaba haciendo un favor... Según él era una insatisfecha y me bastaba ver un pene para morirme de deseo, buscaba ansiosamente calmar mi calentura,... Me trataban como a un simple objeto, como a una a chica de usar y tirar... pero tenían razón,... todo lo que decían eran verdad, lo estaba deseando... El de atrás se estaba riendo con los verdes comentarios de su amigo...

Antes de que pudiera decir nada, sus dedos acariciaron mi clítoris arrancándome otro suspiro de placer,... No pude contestar, no quería contestar... Yo seguía jadeando incapaz de ahogar mis gemidos... Si se está derritiendo la muy puta... Pegado a mi oreja el de atrás me preguntó con un murmullo lascivo cuánto tiempo hacía que no me ponían una buena vara... Contesta puta, dijo el otro con un tono entre rabioso y enfadado arrastrando las últimas letras. La única respuesta que era capaz de darles eran mis gemidos de placer, cada vez más profundos, cada vez más prolongados...

De repente sus dedos pellizcaron con fuerza mi clítoris. Me quejé pero en vez de ceder, lo que hizo fue retorcerlo hasta hacerme gritar de dolor. Nunca me habían hecho eso. Dolía horrores y me hacía encorvarme. No dejaba de hacerme daño y empecé a llorar... Podía matarme de dolor y podía causarme placer... era suya y me lo estaba recordando... Repitió de nuevo la pregunta sin dejar de hacerme un daño terrible... Contesté que sí me lo hacía... Pareció no oírme... Volví a repetir que sí me lo hacía... ¿ Que te hace qué?.... Se acuesta conmigo, les dije entre sollozos... Otro pellizco aún con más fuerza.. Casi gritando les dije : - ¡¡¡Me jode por las noches!!!... Los dos se rieron... Vamos putita dinos cómo se acuesta contigo ese maricón... o ¿eres tú la que se le cepilla?...

Humillada por el dolor les conté sollozando los detalles más íntimos... Empecé a contarles lo que me hacía y sólo entonces dejó de apretar tan fuerte... pero como si fuera una advertencia de que podía volver a hacerme gritar de dolor no soltó sus dedos sin darme un último pellizco... Temiendo defraudarlos y que volviese a hacerme daño les conté las historias que creí más excitantes... Les conté cómo me lo hacía en la bañera,... cómo le gustaba hacérmelo mientras veíamos un vídeo porno... Él estaba sonriendo y el de atrás no paraba de reírse mientras sacaba punta a todo lo que decía...

Así que el niño mete su pollita en tu coñito. ¿Eh?... Vamos sigue, qué más te hace... Les dije que algunos días le gustaba penetrarme desde atrás poniéndome a cuatro patas... No jodas, ¡si hasta te cabalga y todo!... Los dos se rieron al tiempo... Y tú qué le haces... Con lo ninfómana que eres no te estarás quieta ni un minuto... Seguro que nada más verle el pijo te abres de piernas... ¿Te gusta que te la meta?... ¡Contesta!... Sí... ¿ Se la meneas?... De nuevo risas... Sí... Debes ser una auténtica cerda...

Vamos... sigue... ¿qué más le haces?.... No supe qué contestar... ya les había contado todo... Ya te lo he dicho no sé que quieres oír, dije sollozando... No me contestes dijo en tono violento mientras agarraba mi cara con una mano... Mis labios quedaron entreabiertos... Me besó en la boca... Tienes morros de puta... Menudas mamadas le tienes que hacer... No le contesté. ¿No me digas que no se la chupas?. Contesté la verdad, que no, que me daba asco... Esta vez ya no fueron risas, sino auténticas carcajadas. Suéltala... Tranquilo, con el ansia de rabo que arrastra no se va a echar a correr,... venga suéltala... Poco convencido el que me sujetaba soltó la trenca y quedé libre...

Ahora desnúdate... Me quité a la vez la americana, la blusa y la chaqueta. El sujetador roto cayó a mis píes... Me sentí grotesca y ridícula en esa situación... Estaba en medio de un bosque totalmente desnuda ante dos hombres, quieta como un espantapájaros... y lo que más me molestaba, calada hasta lo más profundo de mí... Con la ropa de la mano sin saber qué hacer se la di al otro. Con desprecio la tiró hacia atrás.

Me hicieron permanecer así un buen rato mientras me miraban de arriba abajo y entre ellos hacían obscenos comentarios sobre mi cuerpo... Casi todos iban dirigidos al tamaño de mis pechos... Completamente desvestida, humillada por lo que les había contado, avergonzada por no haberme resistido al placer, seguí mirando en silencio al suelo y esperé sus órdenes soportando que me metieran mano de forma tan burda... Por primera vez sentí frío y rodeé mis pechos con los brazos para darme algo de calor. Bruscamente me los quitó. Quería verme así, absolutamente desnuda y preparada para cuando él quisiera tomarme.

Desde atrás el otro me agarró por primera vez los pechos... Buen par de melones... Sus manos parecían más robustas y me los apretó con fuerza... Mientras me sobaba entera delante de su compañero, entre mis nalgas volví a sentir su rígida verga, fuerte y aprisionada... Su cuerpo se pegó a mi espalda y metió una mano entre mis piernas. Rápidamente notó mi humedad... Si lo está deseando la muy puta... Esta tía es una come pollas de cuidado... Oprimiendo mi sexo me obligó a ir aún más hacia atrás, hasta pegarme completamente a su cuerpo... Me metió los dedos y empezó a moverlos dentro... No tardó en hacerme jadear. Mírala cómo goza... Está cachonda a tope... A esta no la han jodido en condiciones en su puta vida...

Volvió a arrimar su cara a mi oído y empezó a decirme marranadas en tono lascivo... Aún las recuerdo como si las estuviera oyendo ahora mismo... Joder, tienes el chocho empapado... Estás deseando que te folle... Estás más salida que una perra en celo...¿Tienes ganas de rabo eh?... En cuanto te le meta vas a gozar de verdad... Tu chocho va a saber lo que es un buen palo... Dominada por el placer separé las piernas un poco... Metió sus dedos aún más adentro... El gemido fue largo y prolongado... ¿Cómo eres tan zorra tía?...Cuando acabe de follarte le vas a contar a tu novio lo que es joder de verdad... No te imaginas el pedazo de rabo que te voy enchufar... Te la voy a meter hasta que te salga por los ojos... Te voy empotrar hasta los huevos en el chumino... Sus comentarios obscenos me excitaban aún más. El tono lascivo de su voz me hacía desear lo que me proponía... Estaba a punto de correrme...

Así que nunca te han metido una chorra en la boca ¿eh?. No... contesté avergonzada mirando al suelo. Tranquila.... ahora vas a chupar una buena polla... Ponte a cuatro patas, como si te fuera a montar tu maromo... En cuanto el otro me soltó obedecí de inmediato. Sabía que si me negaba me iba a dar lo mismo. Mis tetas quedaron colgando entre los brazos. Menuda yegua, no me extraña que se la beneficie por detrás... ¡Está buenísima!...

Apoyó su mano en mis riñones impidiéndome avanzar, luego, palpó mis nalgas y fue recorriéndolas hasta encontrar el camino que le llevó a mi sexo... En esa postura me hizo separar aún más las piernas... Ahora estaba completamente abierta... Adivinaba que tenía los ojos clavados en mi trasero... Seguramente me estaría viendo los labios hinchados y brillantes por mis jugos... Tal vez su pene ya estuviese fuera de los pantalones... Sabía que estaría tan turgente como el de su amigo... Supuse que a lo mejor quería entrar en mí en ese momento y me imaginé poseída por sus dos vergas a la vez... Al hacerlo un escalofrío de placer hizo palpitar mi coño y deseé que lo hicieran... Sin dejarme mover, me tocó por todos los sitios y magreó enérgicamente mi vulva... Este chocho está pidiendo guerra a gritos... Déjate de mariconadas y cepíllatela ya... Si no te la trajinas ahora mismo me la tiro yo... ( Si he de ser sincera en ese momento estuve a punto de pedirle que lo hiciera.. ) Eso luego,... tranquilo tío, antes se la va a tragar entera...

Ven aquí,... te voy a enseñar lo que es una buena mamada... Se agarró el miembro y le hizo apuntar a mi rostro. Venga ven a comértela ya... Se desabrochó del todo los pantalones y se los bajó un poco. Sus testículos quedaron al aire y agarrándoselos los exhibió engreído delante mí... Les tengo cargados de leche y te vas a tragar hasta la última gota...

Gateé hasta ponerme justo enfrente de su sexo. No se molestó ni en acercarse. Tuve que incorporarme un poco para poder alcanzarle y me senté sobre los talones. En esa postura agarró mis pechos y colocó en medio su pene. Buenas tetas para una cubana... No sabía lo que era eso y me quedé quieta mirándole... Bruscamente me las hizo coger con las manos y que se lo restregara con ellas. Vamos puta menéalas... Suavemente empecé a moverlas con movimientos circulares... Su polla estaba caliente y su tacto me resultó agradable. No pude resistir la tentación y miré mis pechos. En medio de mis senos destacaba su rojo capullo aprisionado...

Miré hacia arriba y vi en su rostro una expresión de placer... Me sentí tremendamente sexy y excitada por lo que estaba haciendo. Era capaz de proporcionarle placer con mi cuerpo... me sentí orgullosa como mujer... A medida que jugaba con ella entre mis senos, fue dejando un rastro de humedad... Él me estaba utilizando... estaba abusando de mí y sin embargo al tiempo estaba sometido a mis caricias... Era su esclava y su dueña al tiempo.

Luego me lo frotó por toda la cara. Mientras me lo hacía de nuevo me sentí completamente sometida. Dejó que su punta se paseara varias veces por la comisura de mis labios antes de ordenarme secamente que se lo chupara. Rodeé su miembro con la mano y resignada pero al tiempo impaciente me lo metí en la boca... La sentí grande y dura entre mis labios... Comencé a succionar como había visto hacer en las películas. Enseguida noté la suavidad de su capullo en mi lengua... Su sabor me pareció fuerte y viril... Su dureza me indicaba que estaba excitado, muy excitado...

Con las dos manos agarró mi cabeza dirigiendo mis movimientos. Luego retiró la mía de su sexo y me hizo acariciar sus huevos... Venga zorra lámelos... Subyugada obedecí sus órdenes y dejé que mi lengua les recorriera enteros.... Luego agarró mi cara y me hizo abrir los labios. Volvió a empujar metiéndola entera. Entre jadeos movía su cadera empujando su miembro dentro de mi boca como si me estuviera penetrando... Vamos puta cómemela entera gritaba con la respiración entrecortada y cada vez me lo hacía meter más adentro... Yo aceptaba sus envites gozando al sentirla en mi boca, gozando con lo que nunca me habían hecho y constantemente soñaba en mis fantasías secretas... Cerré los ojos y me entregué concienzudamente a lo que estaba haciendo...

El otro se puso a un lado para verlo... Anda que no tiene hambre la tía esta, y eso que no la gustaba... dijo riéndose... Te va a dejar seco... Mira cómo la bailan las tetas... Era verdad, mis pechos colgaban de un lado a otro al ritmo de sus movimientos...

Por un momento la sacó de mi boca... Mis labios la buscaron ansiosos... Volví a sujetarla con mis manos... Chupa... chupa biberón... No me importaba que se riese así de mí, estaba disfrutando con lo que hacía... Su sabor se iba haciendo más y más fuerte...

Me voy a correr en tu puta boca... Por su agitación adiviné que no tardaría en hacerlo... Ordéñamela hasta la última gota... Cuando eyaculó sentí brotar con fuerza su semen inundando mi boca. Cada espasmo iba acompañado de un chorro que me llenaba. Tuve que hacer auténticos esfuerzos para tragarlo y no ahogarme... Una de las veces, al retirarse se salió de mi boca y uno de sus chorros salpicó mi cara. Rápido volvió a metérmela y siguió moviéndose como antes... Sentía resbalar el semen por mi mandíbula mientras se la chupaba... Una gota calló sobre mi pecho... Estaba caliente y me gustó sentirlo ahí... Se movía frenéticamente y mi sexo olvidado ardía de deseos... No me dejo retirar la cabeza hasta que hubo acabado por completo... Solo entonces permitió que sacara su pene... Una arcada casi me hizo vomitar... El otro empezó a reírse al verlo... Me había olvidado de que eran dos y de que el segundo reclamaría mi cuerpo...

Me quedé de rodillas y escupí los últimos restos de semen pero no pude quitarme su sabor. Me pasé el dorso de la mano por mis labios para limpiarme la boca... El otro estaba apoyado en el coche, sin perder detalle y fumando tranquilamente un cigarro. Un tremendo bulto destacaba en sus pantalones...

Levántate y ven aquí, me ordenó impaciente... Me quedé mirando al que acababa de disfrutar de mí y no me moví. Tranquilamente se estaba guardando su pene. Esperaba más que sus ordenes su permiso. De dos pasos se plantó a mi espalda. Me agarró del pelo y me hizo levantar a la fuerza. Literalmente me arrastró hasta el coche y me tiró de bruces sobre el capó. Me hizo daño y sorprendida por su brutalidad intenté darme la vuelta. No entendía el por qué actuaba así... Si sabía que me iba a poder tomar como quisiera... Asustada traté de levantarme, pero él se tiró encima de mí inmovilizándome... Para que no me moviera me empujaba la espalda aplastando mis tetas contra el coche. El frío del metal hizo endurecer mis pezones.

Me entró un pánico tremendo y empecé a patalear y a mover los brazos tratando de liberarme. Sujétala, me la voy a pasar por la piedra ahora mismo, ordenó a su amigo. El primero me agarró de las muñecas y tiró de mis brazos hacia adelante sujetándome... Al ceder la presión sobre mi espalda giré la cabeza para ver qué hacía... Aún tenía el cigarro en los labios... Se había bajado los pantalones y su pene, más grande que el de su amigo ya estaba preparado para entrar en mí. Con su rodilla me separó un poco mi pierna y se colocó en medio... Me palpó primero con la mano y metió un dedo con brusquedad... Me quejé... Cállate zorra, me ordenó casi gritando... Acercó su pene a mi entrada... No paraba de moverme y me resistía como podía... No acertaba a entrar en mí y empezó a insultarme y a decir palabrotas...

Seguí luchando como pude. Agárrame a esta puta y que se esté quieta... De repente el que me sujetaba las muñecas me dio un bofetón. El golpe sonó seco... La cabeza fue de un lado a otro. Por unos instantes me quedé completamente aturdida. La mejilla me ardía y me zumbaba el oído... Estate quieta o te reviento a hostias... El golpe me sorprendió y me quedé rígida incapaz de reaccionar...

Volvió a ponerse en medio de mis piernas y las acomodó a su antojo. Ahora verás lo que es un buen pichazo... Con increíble maestría lo colocó en mi entrada y empujó violentamente metiéndome su pene hasta la mitad. Me hizo un daño terrible. Al notarlo dentro arqueé mi cuerpo. Chillé de dolor abriendo la boca y cerrando los ojos... ¡No grites salidorra!... Furioso me dio un fuerte azote en el culo... Con lo cachonda que estás no te hagas ahora la estrecha... Se retiró un poco y volvió a empujarme. Empecé a llorar suplicándole que no me hiciera daño...

¡Que te calles puta! Gritó mientras volvía a intentar meterme todo su rabo... Al hacerlos, su cigarro cayó rodando sobre mi espalda... Rápido lo cogió... dio una última calada y lo apagó en mis nalgas dejándome marcada...

El dolor hizo tensar mi cuerpo y mi ay debió de oírse desde lejos... solo conseguí otra sonora bofetada... Llorando le supliqué que no me hiciera más daño, pero él sin hacerme caso siguió dándome empujones... Su pene me golpeaba una y otra vez, haciéndome chillar cada vez más fuerte... Estaba cerrada por el miedo y el dolor y no conseguía metérmela entera...

El daño hacía que me retirase un poco tratando de escapar del dolor... ¡Estate quieta de una puta vez! Me gritó con la polla a medio meter y empezó otra vez a darme azotes en el culo. No paraba de llorar y él no dejaba de golpearme haciéndome daño... Estaba tan furioso que parecía un loco fuera de sí... La sacó casi toda y se detuvo un momento. Con los dedos me agarró los labios del coño y tirando enérgicamente de ellos me abrió a la fuerza. Empujó con todas sus ganas consiguiendo al fin metérmela entera... El dolor fue aún más punzante... Todo mi cuerpo se puso rígido y un agudo alarido se escapó de mi garganta... Creí que me había roto al medio... me sentí traspasada por completo... nunca me habían entrado tan profundamente...

Empezó a penetrarme violentamente, como si tuviera prisa... Entraba en mí desgarrándome y haciéndome gemir... Mi sexo me quemaba, y él seguía dándome salvajemente... En cada embestida sentía sus huevos golpeando mi entrada... Con los ojos llenos de lágrimas miraba suplicante al que me sujetaba. El dolor me impedía pronunciar cualquier cosa que no fueran gimoteos.

Tío no te la folles así que le vas a reventar el coño... le dijo el otro... No le hizo caso y siguió empujando como una bestia... Sus dedos se clavaban como garras en mis maltratadas nalgas arañándome, mientras me incrustaba una y otra vez toda su polla... Entrecortado dijo que cuando acabara de joderme no iba a poder follar en un mes... Tuve la sensación de que sería verdad... Su amigo tenía razón, la forma tan salvaje de poseerme me estaba destrozando el coño.

Me empujaba tan fuerte que me levanta con cada embestida... Su pene me llenaba completamente.

No sé cómo pero poco a poco el dolor se fue mezclando con el placer... La sensación era extraña pero maravillosa... Por mi cabeza empezaron a pasar palabras como ensartada,... atravesada,... agujereada,... perforada,... taladrada,... Por primera vez entendí su significado y la imagen me pareció fascinante. No dejaba de llorar pero estaba gimiendo con cada uno de sus golpes.

Al rato me poseía por completo y mi sexo dilatado a la fuerza, le recibía ansioso... Con cada golpe, sorprendentes escalofríos corrían por mi espalda desde mi entrepierna hasta la nuca... Mi respiración se agitaba más y más y mis caderas se acompasaban a sus embestidas buscando sin ningún pudor que me entrara más y más...

La presión sobre mis muñecas fue cediendo y solté una de ellas... antes de que volviera a agarrarlas, me la introduje entre las piernas y acaricié mi clítoris... estaba muy excitada... Apoyé la mejilla en el capó y cerré los ojos... Tenía la boca entreabierta y jadeaba escandalosamente... Seguro de que no haría nada me soltó la otra mano... Rápida agarré una de las suyas y me la llevé ansiosa a mis pechos... No podía controlar mi cuerpo... Mi único pensamiento era atrapar más y más placer...

Vaya,... parece que a esta puta la está gustando... Ya te dije que tenía ganas de un buen polvo... Te está jodiendo entera... ¿eh?... Empujando violentamente hasta metérmela del todo preguntó si estaba disfrutando... Sin ningún sonrojo contesté que sí... Los dos se rieron... ¿Te jode bien mi rabo?... Casi en un susurro volví a contestarle que sí... Sádicamene se retiró casi por completo de mí y la dejó a la entrada... Mi sexo avanzó buscándola... Mira esta zorra como mueve la almeja... ¿Quieres que te le siga metiendo eh?... Sí... Otra vez se paró... ¿De verdad que te gusta?... Sí... ¿Y como se piden las cosas?... No se lo hagas desear tanto joder,... Fóllatela de una vez... no seas cabronazo... Se echó a reír y le hizo caso a su amigo... Estaba a punto de pedirle por favor que siguiera... Inmediatamente volví a jadear... ¿Te gusta más esto que la pollita de tu novio? Sí... Me daba vergüenza reconocerlo, pero era verdad, su pene me proporcionaba más placer que el de mi novio y cada vez que me la metía sentía llegar el orgasmo...

Cuando me corrí empecé a chillar de placer... Habitualmente me da vergüenza hacerlo, incluso delante de mi pareja,... Al oírme, mi voz me resultó extraña... Literalmente me estaba retorciendo de gusto y apretaba con fuerza los dientes intentando retener el placer... Me estaba volviendo loca... Los orgasmos se sucedían uno tras otro... Creí que no se iba a detener jamás... Nunca los había tenido tan fuertes ni tan prolongados... Casi no podía ni respirar... Los espasmos de placer eran alucinantes... Me estaba matando y no podía más... Le pedí varias veces que por favor se parase, que me estaba reventando, pero él no paraba de penetrarme tan ansioso como al principio... Parecía que tenía miedo de que nos fuesen a sorprender en cualquier momento y se acabase su diversión...

Repentinamente la sacó... Tienes un culo de puta madre... Te voy a encular..... Jamás había oído esa palabra, pero adiviné perfectamente su significado... Sabía que iba a dolerme y lo acepté... Ni tan siquiera me moví... Me sentía su esclava y esperé resignada a que centímetro a centímetro me la fuese metiendo...

Sin apenas dejarme recuperar el aliento, sentí como sus fuertes manos separaban mis doloridas nalgas abriéndome... Noté el fuerte salivazo en mi entrada.... luego la punta de su miembro en mi segundo agujero... Decididamente su pene fue entrando en mí... Siempre que habíamos intentado hacerlo por ahí habíamos tenido que dejarlo porque no soportaba el daño... En ese sentido podía decirse que aún era virgen por detrás...

Sin embargo no me dolió tanto como yo esperaba... De nuevo una sensación extraña se apoderó de mí... De nuevo una peculiar mezcla de dolor y placer se fue adueñando de mí... Volvió a penetrarme tan fuerte como había hecho antes... Mi cuerpo se acostumbró rápidamente a su presencia y de nuevo me oí gemir con cada una de sus embestidas... Pero esta vez no era yo sola quien gemía, sus jadeos se iban uniendo a los míos...

El otro mientras tanto se estaba masturbando viendo como su amigo me jodía salvajemente... Debía de excitarle horrores verlo... Los movimientos de su mano eran frenéticos...

Me estuvo dando por el culo un rato, apretando cada vez más hasta que por fin sus empujones se volvieron cada vez más secos y potentes... Sujetándome por las caderas evitaba que sus movimientos me llevaran hacia adelante escapando de sus embestidas y me la metía hasta hacer chocar sus huevos contra mi coño... Sentí como pequeñas convulsiones y supe que se iba a correr... La notaba avanzar gruesa y tremendamente dura... Sentí su líquido caliente en mi interior... Fue una sensación sorprendente y sumamente placentera...

Cuando se quedó satisfecho se retiró bruscamente de mí. Me costaba trabajo respirar y jadeante conseguí darme la vuelta. Quedé tumbada boca arriba sobre el capó, con los brazos en cruz y espatarrada completamente. Estaba extenuada y no podía ni moverme... Aun tenía la sensación de que su pene estaba dentro de mí y de vez en cuando pequeñas convulsiones de placer agitaban mi cuerpo... Me encontraba completamente destrozada... Me dolía el culo y mi sexo estaba irritado, pero si en ese momento hubieran vuelto a tomarme tampoco me hubiera resistido... Pensé que si aparecía alguien más no me importaría que volviesen a violarme... aunque supongo que estando así no sería una violación...

En ese momento el otro se subió encima del capó y colocó mi cabeza entre sus piernas... Nada más abrir los ojos vi que le tenía justo encima de mí... Su mano se movía muy rápida y comenzó a gemir anunciando su orgasmo... Acercó su miembro a mis labios... A-bre la bo-ca putaaa... Me dijo casi sin poder articular palabra. Obedecí de inmediato y abrí la boca esperando sumisa su penetración, pero su grado de excitación era tal que se derramó antes de llegar a introducirla... Me salpicó toda la cara y me dejó toda manchada de semen pero no me importó... Ni tan siquiera me molesté en limpiarme... Cuando se vació completamente aún le colgaban restos de semen... Hizo que cayeran en mi boca y me obligó a limpiarle su polla ya fofa... Su mano se le había manchado y la frotó en mis pechos... Seguí inmóvil en la misma postura esperando que hicieran conmigo lo que quisieran, era incapaz de resistirme a nada...

Encendieron un cigarro y me ofrecieron uno... Con la cabeza dije que no... Ignorándome se pusieron a hablar entre ellos de lo divertido que había sido lo que me habían hecho... Los comentarios eran groseramente machistas... Cerré los ojos y dejé que un placentero sopor se apoderase de mí... Sentía resbalar el semen por mi cara mientras les oía sin prestarles ninguna atención... Cuando acabaron de fumar se quedaron mirándome...

Sin mediar palabra, el que me había violado en segundo lugar se acercó a mí. Se bajó la cremallera y apuntó con su pene... Pensé que iban a volver a empezar... Un potente chorro salió disparado hacia mi coño. Al sentirlo me incorporé un poco y entonces su meada se dirigió a mis tetas....

Riéndose a carcajadas su amigo quiso imitarle... En el colmo de las humillaciones tuve que soportar que los dos se mearan sobre mi cuerpo...

Luego me ordenaron que me vistiera y me tiraron la ropa encima... Casi no podía ni moverme...

Durante el viaje me amenazaron con ir a por mí si se me ocurría denunciarles, y me hicieron jurar que no lo haría... Nada más llegar a la entrada de la ciudad buscaron una calle oscura. Uno de ellos se bajó conmigo volviendo a amenazarme de mil formas... Un tremendo bofetón y un puñetazo en el estómago que me hizo caer al suelo... Allí me dejaron tirada... Tardé más de media hora en llegar a casa andando...

Nada más entrar me desnudé en el pasillo dejando la ropa tirada y fui directa a la ducha... Me quedé un momento contemplándome en el espejo... Mi aspecto era desolador. Tenía los ojos hinchados por haber llorado y la cara descompuesta... El carrillo se me había inflado un poco por la bofetada... Dos lágrimas resbalaron por mis mejillas cuando miré los pechos llenos de chupetones... Unas gotitas de sangre seca en mi sexo me recordaron sus tremendas embestidas... Por detrás me sentía tremendamente molesta...

A los dos días apareció mi coche con las llaves puestas donde habían dicho... No tenía apenas gasolina, pero no le habían hecho nada...

Espero que os haya gustado. Si queréis enviarme algún comentario mi dirección es carlose@wanadoo.es

carlose(carlose@wanadoo.es)


Por odracir - 07/10/2007 19:24:58 [denunciar este mensaje]
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El Chantaje (II) por El Shake
Desperté a la mañana siguiente y me encontré con las manos esposadas delante de mi cuerpo y los pies enganchados con un caño metálico que me separaba las piernas. Cuando me vio despierto me enganchó una cadena desde el caño hasta mi cuello de forma de mantenerme de rodillas. Después me tiró unas fotos y me presentó una jovencita . En las fotos aparezco yo teniendo sexo con esta menor de edad. Mi esposa ya me había demandado un par de veces por golpes aunque todo era falso. Si me llegase a demandar esta jovencita iba a ir a la cárcel directo por más de 8 años.

- Firma esto y por ahora vas a ir bien- me dijo Camila (mi esposa)

Eran cheques que no veía bien pero que seguramente me dejaban sin un centavo. Me negué. Mi esposa hizo unas llamadas y al rato apareció una de sus amigas y un hombre que no sé de dónde lo habría sacado. Sin perder tiempo me aceitaron el culo y Sandra (su amiga) me encajó un falo plástico descomunal hasta el fondo. Yo lancé un grito pero rápidamente taparon mi boca con unas bragas. Sandra siguió bombeando antes mis quejas, me estaba destrozando el culo, sentía gotas de sangre corriendo por mis piernas y eso excitaba más a Sandra. Mi esposa se limitaba a estar sentada dando ordenes, diciendo cosas como:

- Más adentro, No pares o ¿Te está gustando mi amor?

En un momento me asusté cuando dijo " ¿Te acordás lo que sufrí ayer? Bueno, vos vas a sufrir el triple"

Unos segundos después el hombre saco a la luz su enorme polla y comenzó a golpear mi cara con ella.

- Trágatela, y disfrútala - me ordenó mi esposa. Yo me negué y ella agarró mi dedo anular izquierdo con su mano y comenzó a torcerlo hasta que abriese la boca, cosa que no hice. Sin más ni menos me lo partió. Fue el mayor dolor de mi vida y peor fue ver su cara sonriendo ante mi sufrimiento.

- - Enseguida abrí la boca y permití que aquel falo me penetrase. Entró directamente hasta mi garganta y el tipo comenzó a cogerme por la boca como si fuera un culo. Mientras mi esposa se sentó a caballo sobre mi espalda y me movía mi cabeza hacia y fuera del falo. Sandra continuaba bombeando cuando el hombre terminó dentro mi boca. Tuve que tragar una parte pero escupí lo que pude.

- - - Limpialo del suelo - fueron las ordenes de mi mujer

- - Yo volví a negarme y sin advertencia rompió otro de mis dedos, el índice de la derecha esta vez. Yo volví a pegar el grito en el cielo y comencé a lamer el semen del suelo. Ella lo pisaba y me hacía lamer el semen de sus pies.

- - Al rato el tipo comenzó a coger a mi esposa delante mío mientras yo tenía a Sandra sobre mi cabeza, viéndome obligado a chuparle el coño. Parece como si no se hubiera bañado en un tiempo largo porque tenía un olor fuerte y semen impregnado en sus labios. Mientras mi esposa gritaba como una perra, no paraba de gemir y orgasmear al igual que Sandra que llenaba mi cara de jugos. Cuando el tipo iba a terminar me la metió en la boca y volvió a terminar sobre mi garganta. Esta vez previendo el futuro, intenté tragar todo lo que pude. Finalmente el tipo se fue y quedaron sólo ellas.

- - Me llevaron al baño, abrieron el inodoro y me mostraron la materia fecal dentro del mismo.

- - - Vas a tener que comer mi mierda desde ahora, y quiero que a cada mordisco digas mmmmmm- me ordenó mi esposa.

- - Me volví a negar pero estaba vez no fue un dedo el que sufrió. Camila me agarró los testículos con sus dos manos y comenzó a apretarlos con todas sus fuerzas. Parecían que iban a explotar, estaban todos colorados, yo me contorsionaba y gritaba como un condenado, Sandra agarró un pedazo de mierda con no sé qué y me lo metió en la boca mientras gritaba tapándolo posteriormente con una cinta.

- - Comencé a sentir arcadas pero no podía vomitar porque mi boca estaba llena. Tuvo que tragar pero enseguida vomité en mi boca y tuve que seguir tragando. Terminaba vomitando por la nariz por una cuestión natural del cuerpo. La sensación era horrible. Mientras, Sandra y mi chica se reían a carcajadas y se manoseaban sin parar. Tardó más de 15 minutos en terminar ese suplicio.

- - Después me metieron en la bañera y me lavaron con una manguera y pasta dentífrica mi boca y cara. Me acostaron en la bañera y Sandra me obligó a penetrarla, mi esposa mientras estaba sentada sobre mi cara, derrochando todos sus jugos en mi boca. Camila se movía frenéticamente, tenía toda mi nariz dentro suyo, olía y degustaba todos sus fluidos. Al rato orgasmearon las dos casi al unísono.

- - - Es hora de lavártela - me dijo Camila.

- - Sandra me agarró el miembro con fuerza de forma de agrandar la cabeza y Camila lo empezó a fregar con una esponja dura. El dolor era indescriptible, sentía que me estaban desgarrando la cabeza del miembro y Camila no paraba. La excitaban mis gritos y lo hacía con más ganas y fuerza mientras Sandra la incitaba a no parar. Estuvo así un par de interminables minutos. Después me taparon la boca y Cami se sentó otra vez sobre mi cara mientras Sandra se metió mi testículo izquierdo en la boca.

- - - Empezá, hacelo fuerte y no pares hasta que te diga- dijo Camila

- - Sandra comenzó a morderme el testículo, yo me contusionaba y gemía mientras mi esposa se masturbaba con mi nariz y los movimientos desesperados de mi cara. Sandra no paraba - ¡Más fuerte! ¡Cómetelo! - le gritaba Cami que estaba en la cima el placer. Al rato le pidió que cambie de testículo y el suplicio comenzó otra vez. Mi chica se orgasmeó 3 veces sobre mi cara. Una hora después me tiraban a la calle con una valija. Ya no tenía nada, ni plata, ni casa ni nada.

- - El Shake elshake2000@yahoo.com.ar


El Shake(elshake2000@yahoo.com.ar)


Por odracir - 07/10/2007 19:21:05 [denunciar este mensaje]
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El Chantaje (I) por El Shake
En la relación con mi esposa yo solía ser el sumiso y ella era la que llevaba los pantalones del asunto. Incluso en el sexo era así. Para tener relaciones tenía que empezar por chupársela durante un buen rato y había veces que ella terminaba un par de veces y no tenía más de ganas de coger.

A la mañana me levantaba una media hora antes para hacerle el desayuno, yo le hacía la cena, le lamía el coño antes de que se duerma, le masajeaba los pies cuando volvía cansada del trabajo y eso era mi vida. Ella es una joven hermosa de 23 años, con un pelo color almendra, ojos verdes, rasgos delicados, delgada y carita de ángel. Yo no soy un modelo, digamos que mi mayor virtud son mis 17 centímetros.

Finalmente la situación cambió, el banco donde trabajaba de contador quebró y los que pudimos metimos mano en los fondos. Mi cuenta bancaria creció de una cifra y tres ceros a dos cifras y seis ceros (xx.000000, para los idiotas). Era todo mío, nada de mi esposa. Ella estaba medio estancada en su carrera y sabía que el dinero podía hacerla crecer hasta el top modelaje. Le pedí el divorcio y su respuesta fue la siguiente " Hago lo que quieras, por favor, te prometo que vas a tener la esposa más sumisa y perrita del mundo"

- De rodillas y empezá a chupar - Le dije para probar sus palabras. Ella enseguida se puso de rodillas, me abrió la cremallera pero jamás me la había chupado antes. Le miembro estaba totalmente erecto de sólo pensar en la rubiecita con carita de ángel saboreando mi falo. - -

Lo agarró tímidamente y le comenzó a dar besitos en los costados y en la punta.

- - - Te dije que lo chupes, no que lo beses. Métetelo en la boca, trágatelo.

- - Ella lo miro a los ojos poniendo carita de suplica pero al ver su indiferencia se lo metió en la boca. Al principio apenas se metía la punta y con las manos lo masturbaba, pero después comenzó a usar solo la boca. Lo chupaba bastante bien para ser una principiante, hasta diría que al final le terminó gustando a la muy perra ya que hizo cosas sin que se las ordenara. Empezó a apretar suavemente mis huevos, a juguetear con su lengüita y a cambiar los ritmos.

- - Cuando estaba por terminar ella se lo quitó de la boca pero la agarré de los pelos aclarándole el acuerdo y se lo volvió a meter. Terminé dentro de su boca, una gran cantidad de semen tuvo que tragarse aunque una parte cayó por la comisura de sus labios. Tuvo arcadas, de hecho casi vomita. Después le di una bofetada y me fui a dormir.

- - Estuvimos un par de semanas teniendo una rutina de amo-esclava. Ella estaba ascendiendo mucho en el trabajo de la mano de mi cuenta bancaria y pronto no la vería más por lo que decidí dar una pequeña fiestita.

- - Invité a casa a mi nueva secretaria (una perra de aquellas, pelo castaño oscuro, unos pechos grandes y parados, y culazo y cara de gata en celo) y a un amigo con el que practico tiro. Un negro cuyo miembro no puede medirse con una regla de 20 cm.

- - Aunque había protestado mucho aludiendo que podían reconocerla cuando sea famosa, no pudo negarse ya que su carrera su hubiera venido abajo al no poder pagar coimas ni sobornos a fotógrafos o diseñadores. Le aclaré que tenía que comportarse como una perra, iba a estar en cuatro patas, iba a chupar lo que le pusieran adelante, e iba a servirnos toda la noche.

- - Finalmente llegaron los dos compañeros (Laura era mi secretaria y Lomas le llamábamos a mi amigo). Mi esposa los recibió en cuatro patas. Les dio un beso en los pies a cada uno. Había vestido a mi esposa sólo con un corsé y una montura de caballo en la espalda. Laura no dudo en montarla y Camila (mi esposa) la llevó a cuestas al living. Al rato también llegó una amiga de Laura (Jimena), una chica delgada, de carita linda, pechitos infantiles y culito parado y duro.

- - Laura me dijo que Jime era tres veces más zorra que ella misma. Cuando estabamos los 4 sentados en el living Camila comenzó a servirnos tragos, siempre en cuatro patas. Una vez que estábamos medio pasaditos todos comenzó la "fiesta". Lomas sacó a relucir su semental y Jimena sin que nadie le dijera nada sacó mi miembro y lo empezó a saborear magistralmente. Succionaba de una forma muy especial, muy lentamente, cambiando los ritmos. Con las manos me masajeaba los testículos suavemente. Hacía ruiditos cuando me lo chupaba lo que me excitaba enormemente. Mientras. Laura agarró de los pelos a Camila, mi esposa, y le acercó la cara al falo del negro. - - - Ahora chupa perrita- le dijo Lau

- - Mi esposa comenzó a lamer tímidamente, pero cuando sintió el tirón de pelos lo hizo con ganas. Laura le apretaba la cabeza contra el falo que por momentos golpeaba la campanilla de la garganta de mi esposa lo que le provocaba arcadas. Después Lau se puso en cuclillas sobre la cabeza de Camila de forma de empujarla con su entrepierna hacia el falo.

- - Por el otro sillón yo estaba apunto de correrme dentro de Jime que seguía chupando sin parar, y disfrutando cada centímetro. Largué una gran cantidad de semen por esta espectacular mamada. Ella lo tragó casi todo y después lo seguía moviendo para ver si salía un poquito más. Lo poco que cayó al sillón también lo lamió. Después se quedó a mi lado, manoseándome las bolas mientras veíamos a la guarra de mi esposa mamando aquel majestuoso instrumento. Cuando Lau se dio cuenta que Lomas estaba apunto de terminar se sentó prácticamente sobre la cabeza de Camila haciendo caso omiso a que se estaba atragantando. Camila tuvo que tragar prácticamente todo para no atragantarse. Aun después, Lau le seguía moviendo la cabeza de mi esposa sobre el falo de mi amigo. - - Después Laura se encargo de limpiar las ultimas gotas de semen del miembro del afro. Mientras mi pene ya estaba erecto otra vez y Jimena no tardó en empezar otra magistral mamada a la cual no me negué. Chupaba como una diosa. Me lamía las huevos, la ingle. Se metía gran parte de falo en su boca y lo succionaba espectacularmente.

- - Laura se había metido a Cami entre sus piernas, - Lámemela, dame una buena mamada, quiero que le sientas el gusto a mi vaginita- le decía Lau

- - Cami se negó y enseguida sintió un latigazo en su espalda que le arrancó un grito. Cuando se iba a dar vuelta la agarré y le esposé las manos a la espalda.

- - - Chúpasela o te voy a arrancar toda la piel del culo a latigazos- fueron mis palabras.

- - Cami se puso a chupar inexpertamente pero Laura la guiaba agarrándola de los pelos. Le hundía casi toda la cara en un coño y disfrutaba como una guasa. Usaba la nariz de mi esposa para mover su clítoris mientras la lengua de la misma se introducía entre sus dilatados y mojados labios. Los jugos de Lau entraban en la nariz de mi esposa que apenas podía respirar. Las movimientos de mi secretaria eran bruscos, parecía como si se estuviera limpiando la entrepierna con la cara de mi esposa que estaba toda aceitada de los fluidos de Lau.

- - Yo mientras le daba leves latigazo en su espalda tornándola en un color rojizo. Cada tanto golpeaba el costado de sus pechos a pedido de Laura, a quien le excitaba la contorsión de mi esposa ante el dolor y sus gemidos. Yo, con tal espectáculo, volví a correrme en la boca de Jime que emitía un sonido como si estuviera tragando la comida más rica de su vida. Esta vez lo tragó todo, si desperdiciar ni una gota.

- - Laura se corrió unas tres veces en la media hora en que mi dominada esposa se la mamaba. Mi amigo también volvió a correrse sobre la mano derecha de Lau que lo masturbaba. Después Laura le dio la mano a mi esposa para que se la limpie y descansamos un rato.

- - La visión de mi esposa era hermosa. Su cara repleta de jugos, su cuello y sus pechos también. El semen que recién había limpiado también se mezclaba en su carita de ángel. Estaba toda despeinada, su espalda colorada al igual que el costado de sus pechos (estaba toda desnuda, sin corsé ni nada). - - Jime tomó la iniciativa para continuar la orgía. Agarró la cara de mi esposa y comenzó a darle lametones por toda la misma limpiándola de jugos y semen. Después, sin más ni menos, se sentó sobre el enorme falo de Lomas lanzando un grito de placer y éxtasis. Enseguida Lomas la agarró por la cintura y comenzó a moverla hacia arriba y abajo frenéticamente. Jimena gritaba como una cerda.

- - Laura me la estaba chupando (me había hecho fanático de las mamadas) mientras estaba arrodillada abierta de piernas con el culo apoyado sobre la cara de mi esposa quien chupaba como una autentica lesbiana. Me corrí rápidamente en la boca de Lau que después le dio un beso a mi esposa pasándole todo el semen a su boca y obligándola a tragarlo. Jime creo que se corrió cinco veces con mi amigo. Era un placer ver su cara de perra en celo, los movimientos de sus pequeños pechos y los gritos a cada orgasmo.

- - Al rato me dio la gana de darle unos latigazo al culo de mi esposa y así lo hice. Pusimos a mi esposa en cuatro y mientras ella se la mamaba a Jime, que tenía su coño lleno de semen, y jugos, yo le enrojecía el culito. Un rato después yo le hice una seña a los demás y agarramos a mi esposa para atarla a una mesa de forma de dejar bien expuesto su virgen culo. Jime se lo chupo un rato, metió sus deditos adentro para aflojarlo y enseguida comenzó Lomas a intentar meter la suya.

- - Metió de golpe la cabeza arrancando unos cuantos gritos de mi esposa, después ingresó unos centímetros y comenzó a bombear. Mi esposa no paraba de gritar y gemir del dolor, contorsionaba todo su cuerpo y movía el culito hacia los lados como si pudiera quitarse el falo del negro de su culo. Lomas se descargó dentro del torturado culo de mi esposa.

- - - Que te lo limpie ahora, después de todo es su mierda- le dijo sarcásticamente Laura

- - Lomas acercó su falo a la cara de mi esposa que se negaba rotundamente aunque cambió de opinión cuando sintió un par de dedos de Jimena hurgando en su culo y rasguñándola de adentro. Lau la tenía agarrada de los pelos mientras ella limpiaba su propia suciedad del falo del negro. Ahí terminó esa fiestita. Un rato después se fueron todos. Yo le dediqué un ultimo polvo a mi esposa aunque sin tocarla sino con mis propias manos. Me excitaba la sola visión de mi esposa tirada en el suelo, con el culo, la espalda y los pechos colorados, la cara aceitada con los jugos de las chicas, el semen en su culo y por su cara. Me hubiera gustado que todo termine ahí, pero no fue así.

- - El Shake elshake2000@yahoo.com.ar


El Shake(elshake2000@yahoo.com.ar)


Por odracir - 07/10/2007 19:13:00 [denunciar este mensaje]
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Castigada en la oficina por sawtum
Son las once menos cinco, como casi todas las mañanas D. Adolfo asoma su asquerosa cara por la puerta y dice:

- Mónica quiero un café y rápido.

Acto seguido se vuelve a meter en su despacho. Las miradas furtivas, las risitas y los comentarios de mis compañeros, me hacen ponerme roja pese a que ya debería estar acostumbrada.

No pierdo el tiempo, me levanto y preparo rápidamente un café con leche como sé que le gustan a D. Adolfo. Con él en una bandeja me dirijo a su puerta. Noto las miradas de todos clavarse en mi trasero. Es algo voluminoso y el jefe me obliga a vestir una minifalda muy ajustada y cortita. También llevo una blusa semitransparente suelta por fuera de la falda y con varios botones desabrochados que permiten ver buena parte de mis tetas. Los pezones se marcan inevitablemente a través de la fina tela. Para completar mi atuendo calzo unas sandalias de tacón que consisten nada más en dos tiritas de cuero, una a la altura del nacimiento de los dedos y la otra a medio empeine. El pelo lo llevo muy corto desde la semana pasada . Por supuesto, las uñas de los pies y de las manos están perfectamente pintadas de color rojo, ambas muy bien recortadas. De la ropa interior no os hablo porque no llevo.

Llamo a la puerta con dos discretos golpes de nudillos y espero pacientemente hasta que al cabo de unos dos minutos que a mí se me antojan horas, oigo que dicen:

- Adelante.

Abro la puerta con una mano mientras con la otra sostengo la bandeja con la taza de café.

- Da usted su permiso D. Adolfo.

Él se encuentra sentado tras su mesa con su enorme barriga flotando sobre sus piernas.

- Pasa, pasa. Mucho has tardado, te estás volviendo perezosa. Así te estás poniendo de gorda.

- Perdón, D. Adolfo.

- Déjate de disculpas y dame ese café, que no tenemos todo el día.

Rodeo la mesa y me arrodillo delante de él, que se ha girado y queda de cara a mí. Con la mirada baja estiro los brazos y le ofrezco la taza sobre la bandeja. La coge y yo, sin necesidad de que me indique nada más, deposito la bandeja a un lado y con mucho cuidado le bajo la bragueta.

- Con su permiso D. Adolfo.

Sin esperar respuesta, saco su polla, que está totalmente fláccida, y me la introduzco en la boca. Inmediatamente retiro las manos y las coloco entrelazadas a mi espalda. Como siempre huele mal y sabe peor, este cerdo no debe lavarse nunca y a saber donde la mete por las noches, por cómo sabe en el culo de un cerdo. Una vez dentro de mi boca comienzo a saborear su polla como si fuese un caramelo. Pese a su estado relajado es grande, muy oscura, blanda, caliente y, por lo que he podido apreciar antes de tragármela, al retirar el prepucio, tiene restos blanquecinos alrededor de la punta del capullo, decididamente es un guarro.

Tras un buen rato "paladeando" y jugando con la lengua, comienza a ganar tamaño. Cuando está ya semierecta inicio un movimiento de mete y saca de mi boca. Por fin, tras sus buenos veinte minutos y cuando ya me duele la lengua del cansancio, alcanza todo su tamaño, que no es poco. Sólo me trago la mitad aproximadamente, pero de repente él que hace rato se ha terminado el café, se recuesta sobre el respaldo de su sillón para ponerse más cómodo y ofrecer mejor su instrumento, a la par que con ambas manos me agarra del pelo y comienza a empujar mi cabeza arriba y abajo haciéndomela tragar entera. Las arcadas comienzan inmediatamente, al tocar el fondo de la garganta, y me hacen saltar las lágrimas.

- Si te tengo que volver a ayudar no te vas a poder sentar en una semana.

Sé que su amenaza es muy real, de modo que comienzo un frenético subir y bajar de cabeza. En cada movimiento me introduzco entero su cipote y a continuación me lo saco haciendo succión con los carrillos y depositando finalmente un beso y un lengüetazo en la punta, antes de volver a metérmelo entero. Cuando llego al final, el reflejo de vómito es terrible. Me lloran los ojos. La incómoda postura, mantenida ya durante cerca de media hora, al tremendo asco que me dio al principio hasta que limpié y tragué toda la porquería que llevaba, y al calor que hace allí, me hacen sentirme muy mal, con el cuerpo revuelto y mareada.

De repente, casi sin previo aviso, comienza descargar en mi garganta. En cuanto lo noto me la meto a fondo, aplastando literalmente mi cara contra su tripa, los pelos de su pubis metidos en las narices, hasta que termina y me lo trago todo. Pasado un rato le escucho decir:

- No ha estado mal, pero tienes que esforzarte más, te cansas en seguida. Si la próxima vez no te empleas más a fondo te vas a enterar.

No puedo contestarle bien porque tengo su polla metida hasta el esófago.

- Permmfdommmf, mmmf, fonm Afolfof.

- Deja ya de tragar glotona, que te vas a poner hecha un vaca. Levántate y sal a trabajar, so vaga.

- Inmediatamente D. Adolfo, siempre a su servicio, lo que usted mande D. Adolfo.

Al salir, mi cara no puede estar más roja. Todos saben o sospechan lo que he estado haciendo todo este rato. Por si alguno tuviera dudas, el carmín de mis labios y el rímel totalmente corridos, y mi pelo alborotado por los agarrones, son prueba irrefutable.

Me voy a los servicios a lavarme la boca y retocarme el maquillaje y los labios. Allí, mirándome al espejo, recapacito sobre mi situación y no puedo evitar el comenzar a llorar. Mirándome al espejo pienso en voz alta:

- Si hubiera sido más lista y no me hubiera dejado pillar.

Pero a continuación el sentimiento de culpa hace mella.

- Perdóname, Adolfo, yo no quería engañarte, yo sólo te quería a ti. ¡¿Cuándo va a terminar esto?!.

Y es que me veo obligada a trabajar de secretaria para todo de mi propio marido, tratada peor que una esclava, como castigo por haberle sido infiel. Llevo ya seis meses y me quedan otros tantos.

Encima, lo peor del día aún no ha llegado. Esta tarde, cuando lleguemos a casa me hará limpiarlo todo, en especial los suelos, de rodillas, mientras él descansa viendo la tele y tomándose el cubata que me hará prepararle. Para acabar la jornada, después de cenar él, que yo ayunaré, me hará ponerme en pelotas y me dará una buena ración de correazos, - para que duermas caliente, cariño.

sawtum@terra.es


sawtum(sawtum@terra.es)


Por odracir - 07/10/2007 19:09:24 [denunciar este mensaje]
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Apuesta muy comprometedora (Anónimo)
Esto en un principio partió de una apuesta tonta con mi mujer hace cuatro semanas y me aposté que adelgazaba 15 kilos en 4 semanas o me transformaba en su esclavo más obediente todo un fin de semana.

Claro que como la primera semana perdí 4 kilos yo fui quien, elevó el grado del castigo: "harás todo" incluso lo insospechable y lo que nunca te haría, olvidándolo todo al Lunes" OK decía ella riéndose.

Segunda semana perdí otros 4 kilos pero con mucho esfuerzo, pero total ya llevaba 8 kilos, tan solo faltaban 7 y me quedaba la mitad, intensifique el castigo, "podremos humillar, utilizar, mostrar  " yo ya pensaba en mi amigo Javier que siempre me había comentado que le iba mucho mi mujer, aunque la suya estaba impresionante. " Sí, sí, no te preocupes, haremos lo que queramos" je je je. Cada vez que hacíamos el amor recordábamos nuestra apuesta y nos creaba un clima especial de morbo.

Y por fin llego el día Sábado a las 17:30 tal y como acordamos: me desnude, la verdad que me había quedado con un tipazo, pero "OH NO" por un kilo perdí la apuesta.

Rosa no tardo en empezar su "fin de semana especial" : "Bien cariño, ponte esta camisa blanca era larga y me tapaba justo mi sexo y trasero, ponte esta pajarita, estos calcetines ejecutivos y tus zapatos de vestir, así como estos guantes, vas a ser mi chofer." Bajamos vestido así notando el frío en mi zona más erótica, hasta el garaje, tuve suerte no cruzarme con nadie, me metí en el coche y espere a que entrara ella, pero se quedo parada esperando claro que la abriese la puerta, salí corriendo el riesgo de ser visto y corriendo volví a entrar."¿ A dónde vamos cariño?"

" Oye esclavo, a mi no me llamas cariño, y tampoco hagas preguntas, ya te iré indicando, vete a Pozuelo."

¿A pozuelo? ¿Dónde me lleva?¿? En Pozuelo tiene su hermana un chalet estupendo pero que yo sepa vive allí con su marido el cual por cierto y dicho de paso no me llevo nada bien, ya que siempre le he visto como muy sobón con Rosa mi mujer y como tiene un montón de pasta siempre mira por encima del hombro.

"Sabes lo que pasa esclavo que como no ganas suficiente dinero al mes pues te tendrás que sacrificar y Belén y Antonio (mis cuñados) se han quedado sin servicio para el fin de semana y me pagan 50000 pts. por día."

"¿Qué? ¿cómo? Pero no pretenderás que llegue así a casa de tu hermana. Oye no te pases, que estará Antonio

"¡CÁLLATE! tú fuiste quien puso las normas por lo tanto a callar.

Llegamos me hizo bajar y abrirle la puerta, en la puerta estaba sonriente Belén, tan guapísima como siempre, vendría de la piscina ya que iba en bañador, un bañador rojo impresionante que marcaba más sus curvas y con un slip ajustado a tope metiéndose levemente por sus labios vaginales.

Con las vistas y el morbo de la situación mi pene miraba al cielo y aunque tapado por la camisa seguro que se veía gran parte del mismo.

" Ah por fin llega el servicio" dijo riéndose. Se me colocó enfrente "no me mires a la cara ESCLAVO" me gritó agachando de inmediato la cabeza. Me metió la mano por debajo de la blusa, sobándome mi pene y huevos. " ¿ Qué te parecen? le preguntó Rosa," bien no esta mal, Antonio tiene más pero bueno".

Llegó Antonio: " Qué pasa, cuñado" me dijo sonriendo y besando a Rosa, "venga que están a punto de venir los invitados" Me hicieron mientras se tomaban una copa en la piscina, limpiar la cocina, hacer la cama. Había continuos insultos e humillaciones mandándome y ordenándome, ejemplo:

Antonio: " Oye, picha corta, tráeme hielo para el cubata" Cuando llegué me sorprendió ver tanto a Belén como a Rosa en Top less, siempre habían sido muy recatadas, sobre todo Rosa.

Antonio:" Oye échale crema en sus pechos a Belén, no se le vayan a quemar, pero antes quítate la camisa y como vea que se te empina recibirás un castigo "

Me quité la camisa quedando sólo con los guantes que me tuve que quitar, quedando sólo con mis ejecutivos y zapatos.

Belén se me quedó mirándome el pene,: " Espera que te echaré cremita no se te vaya a quemar la picha" me restregó bien el miembro que inevitablemente engordó y alargó, pero afortunadamente ( por decir algo) el cabrón de Antonio estaba entretenido sobándole con la excusa de la crema las tetas a Rosa.

Me dejó la picha llena de crema y empecé a untarle la crema : Qué tacto, Qué piel, notaba como sus pezones endurecían, pero Antonio no quitaba ojo de mi rabo y mal que bien aguanté. Después me hicieron ducharme y colocarme una súper mini falda, que es lo único que llevaría.

"Tu irás recibiendo a los invitados y haciéndolos pasar al salón, después servirás la mesa y después de los postres jugaremos a algo." Dijo Belén Fui recibiendo a la gente, que al verme lejos de extrañarse se reían. Vinieron dos parejas que no conocía, que por lo soberbios e imbéciles serían amigos de Antonio. Las mujeres iban vestidas en plan gala pero todas llevaban faldas. Ellos todos trajeados. Algunos metían la mano para sobarme el culo, diciendo: qué guapa esta la chacha, ja ,ja ,ja...

Solo quedaba una pareja y NO ME LO PODIA CREER, abrí la puerta y entraron mi amigo Javier y Elena su preciosísima mujer.

"Pero ¿tú aquí?" pero si llego a ganar hubieses estado conmigo,"

"Ya pero Rosa también me contactó y me pareció divertido, por cierto el lunes jugamos al tenis "su mujer me miraba y Javier para hacer la gracia me levantó la falda para mostrar mi pene semi erecto, mira cariño si ganas esto tendrás.

¿CÓMO? Pero cuantas sorpresas me esperaban todavía.

Serví la cena, entre risas, hablaban de normas y reglas del juego, pero no cogí onda. De repente me lo explicaron, Bien el juego consiste en que tú te pones debajo de la mesa y tendrás que lamer o chupar dependiendo de lo que tengas enfrente al menos tres veces a cada uno y al menos estarte con cada uno cuatro minutos. Nosotros trataremos de adivinar a quién estas trabajando, por las caras que ponga cada uno. Rosa será quien controle aciertos y desaciertos pasado 2 horas contabilizaremos y quien gane si es mujer se beneficiara con pasar la noche contigo si es hombre con la mujer que pierda.

Y si es hombre el que pierde, Rosa se beneficiara de él, como quiera. Y ahora empieza el juego y recuerda HOMBRES también. Pretendía que hiciera una felación a un BUAJ ::: Vi como todos depositaban encima de la mesa faldas, pantalones, bragas , calzones.

"VENGA abajo" gritó Rosa. Mientras ellos se miraban, nadie hablaba pusieron música para no escuchar mis lamidos.

La vista era impresionante, podía ver el coño de todas y los rabos de cada uno. Curiosamente Rosa se había desnudado también y tenía una mano en su muslo cerca de su sexo que no era de ella sino de mi queridísimo cuñado, que estaba completamente empalmado, decidí empezar con Belén, nada más acercar mi lengua a su aseada y preciosa almejita, noté cómo saltaba y soltaba un líquido que empapaba su coño, la mordisqueé el clítoris, estaba empalmado, con una mano me masturbaba, tenía ganas de introducirle algo pero lo tenía prohibido. Le metí la lengua en su caliente chocho, no oía exactamente pero ya se oían risas y gritos. Habían pasado 4 minutos y tenía que dirigirme a otro, no me lo pensé y dejé a los hombres para el final, me fui hacia Elena , me extrañó el exceso de pelos , muy gentilmente y a riesgo de que la descubrieran separó las piernas mostrándome y ofreciéndome su coñito entreabierto, le hice una gran mamada y pareció como si se hubiera puesto a mear.

Pero lo malo llegó ya me dolía la boca , me había pajeado y corrido dos veces y las rodillas ni las sentía, y por supuesto que tenía que chupársela a todos. Me fui hacia Antonio que ya se estaba masturbándose y prácticamente tenía la mano apoyada en el sexo de Rosa. Me vinieron unas ganas terribles de morderle, pero no, le retiré su mano y cerrando los ojos y haciendo de tripas corazón me introduje el pollón en la boca, sabía a su semen ,como tenía la mano metida debajo de la mesa me cogió la cabeza y me la empujó, tragándome su polla hasta el final.

Lo peor fue cuando chupándosela a Javier, eyaculó teniendo inevitablemente que tragarme gran parte de su corrida.

"BIEN SE ACABÓ" gritó " sal de ahí, esclavo" se me quedaron todos mirando con cara de complicidad, todos menos Javier que no se atrevió mirarme a la cara.

"Bien quítate la falda y súbete a la mesita al centro del salón" me desnudé y dirigí al centro todas ellas miraron directamente con lo que podrían contar si eran las ganadoras.

Empezó con el veredicto "La segunda por lo tanto la encargada de grabar la sesión ( eso era nuevo) es Belén." Se levantó cogió una cámara de vídeo y directamente se dispuso a grabarme. La ganadora es ELENA, antes de que te lo lleves para lo que tu quieras. Hay que decir que hay empate entre los perdedores por lo tanto podré disponer de Javier y Antonio y Juan serás mi cámara. El resto ya saben las reglas cada uno a su casa.

Elena me llevó a una habitación, Belén grababa todo.

"Muy bien esclavo hacía tiempo que no gozaba como lo he hecho esta noche por lo que te voy a premiar, dejándote que me folles. Pero antes acércate, me cogió el pene y semi erecto se lo introdujo en la boca, éste no tardó en engordar en su propia boca, de reojo veía como Belén trataba de masturbarse. Acabamos los tres fundidos y tumbados Belén en el sillón con la cámara aún encendida y Elena con su chochete lleno de semen y acorrugada en mi pecho.

El domingo decidimos sentarnos todos ante la tele. Elena me permitió bajar con batín los otros estaban en bañador. "Primero veremos el vídeo del esclavo"Belen había echo un gran trabajo, Javier miraba cabreado a Elena , me imagino que considerando que me había dado excesiva confianza y la verdad es que el momento más fuerte no es cuando me la chupa ni cuando la penetro sino cuando me abraza y me suelta un pedazo de morreo. Pero lo bueno faltaba por llegar. El vídeo de Rosa .

Se veía como la cámara recorría cada rincón del cuerpazo de Rosa, ella íntegramente desnuda y tumbada en la cama y de repente se ve como la cámara es sujetada a un trípode y aparecen con sus penes erectos los tres hombres, Antonio se coloca entre las piernas de Rosa apartándoselas y arrimando su grueso glande a la entrada vaginal de Rosa, los otros dos empiezan a magrearla las tetas mientras arriman su penes a la boca de Rosa, Antonio se la esta follando y ella se la chupa a Javier mientras masturba a Juan.

Javier reclama el poder follársela, Antonio se retira y arrima su pollón a la boca de Rosa, Javier antes de penetrarla observa bien su coño recreándose con la vista, cuando entra su pene dentro de Rosa, Antonio se corre en la boca, intentando retirarse salpica toda su cara y pelo, ella muy excitada se gira y hace el mismo trabajo a Juan, éste tras tanta masturbación se corre a la vez que Javier quedando los cuatro exhaustos ella les ordena que la chupen y relamen todo el cuerpo.

Rosa se levantó y apagó el vídeo sacándolo y guardando ambos en su bolso : "Bien podemos dar por terminada nuestra fiesta y ahora no os olvidéis tal y como acordamos de abonar las 50000 ptas."

Me guiñó el ojo " ¿qué tal de lo has pasado , cariño? Sabes que estas guapísimo así de delgado, venga vámonos a casa" Benjamín


Por odracir - 07/10/2007 19:07:45 [denunciar este mensaje]
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Amo nuevo (I) (Anónimo)
Fue por pura casualidad el llegar a descubrir un mundo que superó todo lo vivido por mi en el tema del sado.

Dentro de esta casualidad intervienen los factores de cambio de domicilio por causas del trabajo. Siendo este cambio el principal elemento para la gran aventura en la que estoy metido por entero junto a mi principiante esclava la cual después del poco tiempo que llevamos metidos en el nuevo círculo de amistades está comprendiendo que tiene que entender el que yo esté cada día más seguro y exigente con respecto a ella la cual está experimentando.

Paso a relatar lo sucedido con Clara en estos momentos de máximo placer para mí y máximo dolor para ella para lo cual la definiré como actualmente la llamo perra Cla. Cuando llegamos a Barcelona nos instalamos en una casa de acuerdo a nuestras posibilidades pensando que después del enorme salto económico dado nadie de nuestro entorno tendría los mismos gustos por lo que como siempre limitábamos nuestras sesiones a nosotros dos teniendo en cuenta que Cla asume los castigos por mí impuestos bien nunca pensé que pudiera existir algo superior pero reconozco que estaba equivocado siendo mis castigos en la intimidad ridículos en comparación a lo aprendido ahora pues yo no pasaba del dolor físico medio sometiendo a Cla a pinzas latigazos muy controlados y poco más teniendo siempre el propósito de seguir pero sin ningún tipo de idea más .

El cambio fue brutal cuando como siempre cada trimestre Cla tenía que visitar al ginecólogo al ser nuevos en Barcelona. No teniendo confianza con los que a mi cargo están decidimos buscar en las paginas amarillas eligiendo uno céntrico que estaba en nuestro seguro privado.

Al entrar en la consulta Cla tenia los nervios de punta pues sabe que me gusta mirar y que nunca se queje cuando la miran sea cual sea el aparato que utiliza el doctor al ser esta su primera visita no tenía referencias de su forma de explorar.

Cuando el doctor empezó lo hizo con la mayor suavidad pero cuando él comprendió que llegado a un punto en el que todas las mujeres se quejan y Cla mantenía la boca cerrada forzó un poco más sintiendo cómo se tensó su cuerpo sin quejarse. Tras la exploración mandó pasar a su secretaria para tomar nota de nuestros datos así como para ayudar a Cla a vestirse. Entablando conmigo una conversación normal pero en un momento me comentó lo bien que se dejó explorar Cla a lo cual le contesté que al salir de casa le dije a Cla que por favor no montara numeritos en la consulta contestándome él que la exploración realizada era muy dolorosa siendo ésta una de las escasas veces que una paciente no se queja pero que tendría que realizar una más fuerte no realizada a casi nadie por lo dolorosa quedando citados al día siguiente a ultima hora.

Dando yo mi conformidad y por mi forma de decirlo él me preguntó ella es siempre tan condescendiente a lo que contesté siempre pero en este caso es por salud.

Él me miró diciendo espero no equivocarme pero tengo la sensación de que necesita una ayuda para su integración en la vida social de esta gran ciudad le recomiendo visite unos lugares que mi secretaria le proporcionará si me equivoco no hace falta que venga mañana pues pasaré la consulta cada tres meses a su mujer como a una más pero si es de su agrado venga mañana para formalizar otro tipo de exploraciones.

Tras despedirse de nosotros salimos a la calle Cla me comentó que la secretaria tenía lo que a mí tanto me gusta un tatuaje en el pecho se lo vio cuando esta le ayudó a vestirse pues carecía de sujetador. Diciendo esto me dijo tócame los pechos al hacerlo comprobé que Cla se lo había quitado.

Muy bien me gusta pero en la consulta querías estar recatada No sé sin más la secretaria metió el sujetador en el bolso sin darme más explicación que este sobre a tu nombre.

Cuando abrí el sobre comprobé que tenía varias direcciones así como unos pases que autorizaban la entrada a algunos de esos lugares tras elegir lo que más me gustó cogimos un taxi pues las direcciones no eran conocidas para mí. Después de recorrer varios de estos sitios siempre siguiendo el orden dado por el doctor llegamos al que hoy es nuestro segundo mundo. Al llamar nos salió a abrir un hombre correctamente vestido que en un tono muy agradable nos preguntó qué deseábamos tras enseñarle la invitación nos mando pasar al ser nuevos nos dijo yo les enseñaré las instalaciones y les presentaré. Como es el primer día sólo podrán un video con las caras tapadas de nuestros miembros así como nuestras actividades diarias el mantenimiento de este lugar corre a cargo de varias personas muy importantes y en ningún caso tendrán que pagar nada pues es un circulo muy cerrado aunque muy numeroso en cuanto a personas. Sólo tiene una norma principal estar recomendado por otro miembro y cómo no, tener como mínimo una esclava sumisa.

Tras decir esto me dijo que metiera a Cla en una habitación y me dejó cerrar con llave asegurándome que nadie la tocaría. Cuando me pasó al salón de video quedé impresionado pues lo que vi cumplía con creces mis deseos Tras dar mi conformidad y comprometerme a seguir a adelante volvimos a la salida donde recogí a Cla.

Le comenté en un reservado lo que vi estando de acuerdo en formar parte con todas las consecuencias siendo el primer regalo del centro un collar de cuero negro pendiente de poner en él una chapita con su nombre. Tras ponérselo y desnudarla como era obligatorio pasamos al interior nuestro amigo me comentó que fuera a las zonas de principiantes tal y como yo conocía por el video pero que en sucesivos días accediera donde yo considerara oportuno pues lo primero era el respeto si consideraba que Cla no estaba a la altura de algún castigo nadie se lo daría sin mi consentimiento .

Él amablemente se despidió de mí diciéndome que tenía a mi disposición todo tipo de ayuda para empezar. Ese día comencé por decirle que carecía de los elementos necesarios para la doma de Cla pero él me contestó mañana tendrá todo lo necesario, cuando tenga el suyo propio lo entrega sin más, al salir dejé el collar de Cla en su percha dando las gracias.

Cuando al día siguiente pasé por la consulta del doctor le comenté lo que me impresionó el lugar y que me comprometí. Él sin dejarme hablar me dijo que ya lo sabía pues es único, diciéndome que no me preocupara por nada que tenía entre otros a él para ayudarme .

Cómo supo mis tendencias le pregunté.

A lo que él me contestó que lo supo por Cla nadie puede aguantar la prueba de ayer sin quejarse por lo que supuse su grado de sumisión. En qué consiste la prueba de hoy pregunté, diciéndome él en nada sólo comunicarle que a estas horas sólo atiendo a miembros de nuestro club totalmente gratis.

Acto seguido llamó a su secretaria que vino inmediatamente ante mi asombro totalmente desnuda luciendo un impresionante tatuaje en el pecho así como dos anillas en los pezones y otras tantas anillas y cadenas colgaban de su afeitado coño. Mar, dijo con tono áspero entrega a este señor el libro que sabes. La chica tras abrir un cajón sacó un libro que me ofreció con la boca y de rodillas. Le comenté mi impresión del cuerpo tatuado y anillado diciendo que cómo lo podía poner en practica en Cla. Él me contestó que la chica era un regalo de otro miembro que la tatuó pero que él es el que la anilló pasándome a decir que la contemplara de cerca sin ningún pudor la mandó poner de pies con las piernas abiertas y los brazos atrás lo que salió de mi boca fue es increíble. Después de un rato la mandó ponerse a cuatro patas sentándose encima de ella siguiendo con nuestra conversación me recomendó leer el libro pero que no gastase dinero en tatuar ni anillar a Cla pues eso lo pone la asociación totalmente gratis.

Cla no decía nada pero no dejó de mirar a la chica.

Tras comentarle que me apetecía le enseñara algo a mi esclava él me dijo que la mandara desnudar, pero que yo diera la orden. Cuando estuvo desnuda que le indicara los lugares en los que yo quería anillarla marcándolos con un bolígrafo. Yo marqué los mismos sitios que tenía Mar. Él sonriendo me dijo esto tiene que empezar poco a poco empezaremos por una anilla con chapa en el ombligo con el distintivo que elijas para tu ganado. Mientras te lo preparan que siempre en el club tenga puesto el collar de principiante es obligatorio estar marcadas.

Diciendo esto sonó el timbre él me dijo que me quedara pero que Cla abriera la puerta tal y como estaba cuando Cla abrió entró una chica joven acompañada de un señor de sesenta nada más cerrar la puerta éste dio una patada a Cla en el coño haciéndola doblar del dolor y diciendo no me mires nunca a los ojos perra esclava.

Yo miré al doctor y éste me calmó diciéndome esto no se la olvida más tranquilo. Mientras tanto la joven de se quedó desnuda y a cuatro patas esperando órdenes las cuales fueron a la camilla Z. El doctor se levantó presentándome al que de tan mala manera trató a Cla diciéndole es nueva pero será muy buena. Tras las presentaciones el doctor dijo bueno manos a la obra mandando preparar todo a su secretaria la cual sacó un infiernillo y don Carlos de un estuche dos piezas de metal con unas letras al final de cada una de ellas. Se las dio al doctor y este pasó a ponerlas encima del infiernillo pasando a atar boca abajo a la joven Z.

Don Carlos se levantó y le soltó las ataduras diciendo en el oído de la joven no te moverás y la puso una correa en la boca con una bola ajustándoselo en la nuca . Don Carlos encendió un cigarro y esperó en silencio al cual nos unimos todos. Cuando las piezas estaban al rojo el doctor con sumo cuidado cogió la primera diciendo prepárate y no te muevas la puso con firmeza en el glúteo derecho dando la pobre Z un increíble aullido que aunque amortiguado por la mordaza no dejó de ser terrible tras quitar la primera pieza el doctor mandó a su secretaria comprobar que Z estaba bien.

Ésta después de secarle las lagrimas así como el sudor de su frente le dijo todo parece normal . El doctor cogió la segunda y tras repetir prepárate y no te muevas, con firmeza la puso a un centímetro de la primera, el aullido al igual que el anterior fue terrible . Tras quitar la segunda pieza mandó acercar a Don Carlos , éste con voz seca y áspera dijo está bien ,pasando la secretaria del doctor de forma rápida al cuidado y tapado de la marca para que no se infectase.

Cuando Don Carlos pasó la mano por la espalda de Z ésta se intentó levantar pero él le dijo quieta esta noche la pasas en la clínica quiero estar seguro de que se realicen las curas lo mejor posible , Don Carlos quitó la mordaza a Z y ésta respiraba muy acelerada por el fuerte dolor que tenía Don Carlos esperó un largo cuarto de hora viéndola en ese estado después dijo al Doctor por hoy me ha demostrado lo mía que es, ponla el calmante y que empiece la recuperación, el doctor pinchó a Z y su secretaria la pasó a otra habitación donde estaría con todas las atenciones necesarias. Cuando Don Carlos se despidió de nosotros Cla me pidió permiso para ir al baño yo miré al Doctor y éste asintió. Al estar solos me comentó que tendría que calmar a mi mujer pues muy pocas veces una novata ve lo acontecido ese día.

Cuando Cla regresó su cara pálida y su mirada decían justo lo comentado, tomando la iniciativa el Doctor pasó a calmarla diciendo que lo ocurrido esa tarde era un caso insólito, pues las esclavas de Don Carlos tenían que solicitar por escrito esa marca si querían entrar a ser de su posesión .

También que como habíamos comprobado Z carecía de cualquier otra marca pues aunque tenía dos años de educación mientras no acepta la marca de hoy ,Don Carlos no la considera suya tras lo cual nunca la venderá ni regalará a nadie. Después de esta marca de total entrega pasará a ser anillada y tatuada como las demás esclavas que posee, no les falta nada y todo a lo grande cuando digo a lo grande incluso los castigos pues es de los más severos. Pero sus esclavas le adoran . Tiene una esclava de sesenta y dos años , la cual se pone celosa cuando él castiga a las más jóvenes dejándola a ella en un segundo plano pero según Don Carlos es el mayor de los castigos que puede dar a una esclava que se dejó rasgar los pezones tirando él de las anillas con las correas sólo por una apuesta con otro miembro, desde ese día esta esclava se anilló en la parte superior de los pechos con dos argollas de oro de un tamaño impresionante semejantes a las pulseras que cualquier mujer lleva en su muñeca.

Mirando su reloj el Doctor nos indicó que era la hora de ir al club pues tenía cita con gente en el mismo. Yo miré a Cla diciendo al Doctor si le podíamos acompañar y él en tono agradable me dijo pero cómo lo puedes dudar. Pasó la mano por encima de la cabeza de Cla y dijo estás de acuerdo en ir, ella sin más me miró y asintió.

Mientras cogía su maletín y lo llenaba del material medico nos comentó desde este momento tenéis que comportaros según se espera de vosotros tú como amo y ella como esclava los primeros fallos no importan pero su persistencia cansan a los demás por tanto te ruego asumas la responsabilidad de ser amo y tus acciones sean de acuerdo con la situación, yo ante esas palabras mandé a Cla vestirse para que acompañáramos al Doctor, diciendo yo mismo si algo esta mal en su vestimenta que se lo quite, él sólo apartó la ropa interior diciéndome que ahorrara dinero en esas cosas pues sólo cuando están con la regla se las dejan poner unas bragas de tela de saco en caso de usar compresa lo cual es poco corriente pues esa tela produce unos picores impresionantes por lo que casi todas usan tampones durante todo el periodo menstrual.

Cla se puso la falda y cuando cogió la blusa le dije pero cómo, no sabes dónde vamos , guárdala en el bolso y ponte el abrigo sobre el torso desnudo, ella se lo puso según mi orden dejándola yo abotonarse totalmente pues no quería la vieran en el recorrido al coche.

En el ascensor nos despedimos del Doctor quedando a la entrada del club. Cuando llegamos él nos esperaba en recepción, yo aun siendo el doctor no puedo pasar a las zonas de castigo si no traigo mi esclava por lo que pasaré a la zona en la cual trabajo te aconsejo pases un rato conmigo después de poner el collar a Cla y encerrarla en una perrera comunal que es donde ve más esclavas como ella atadas y amordazadas en espera del regreso del amo el único que las puede tocar.

Pasé a la taquilla cogí el collar ya con su nombre así como una mordaza mandé desnudar a Cla y se lo puse me dirigí a encerrarla en la perrera pero el encargado me dijo no la puedes meter sin arneses en las muñecas y la correa para el collar él me ofreció las muñequeras y una cadena cuando abrió la puerta de la perrera comprendí el por qué de lo que me dio pues todas estaban atadas a las argollas de la pared algunas en posiciones muy dolorosas .

Yo uní las muñequeras en la espalda de Cla y sujeté la cadena del collar a una anilla en la pared dejando a Cla de rodillas. Cuando salía de la perrera el encargado me dijo tranquilo los primeros días estoy atento por si pasara algo yo le llamaré.

Ya con el Doctor desde recepción pasamos a la zona medica o de atención . Tras lavarnos las manos ponernos una bata así como guantes de látex me dijo hoy veras eso que tanto te gusta de las esclavas , pero sólo con las que yo diga tendrás pleno poder para hacer con ellas lo que quieras.

Llaman a la puerta y después entra un hombre montado encima de una mujer entradita en carnes . El Doctor lejos del protocolo de su consulta privada coge un termómetro y se lo mete en el culo a la mujer, extiende la mano para saludar al jinete y le pregunta, José qué tal esta yegua respondió al tratamiento que la di , el jinete respondió contrariado, recuperó la fuerza pero la encuentro muy lenta .

Miró su temperatura sacando el termómetro introducido en el culo y dijo esto está bien , tendrás que entrenarla más, de todas formas dale estas vitaminas que te mando, y usa un poco más la fusta, no tiene ni una marca que indique su entrenamiento para carreras.

Al decir arre la yegua dio media vuelta. Y Tal y como vino se fue montado en ella sin necesidad de darle ningún latigazo . Cuando entró el siguiente tenía de las manos dos correas enganchadas a las anillas de los pezones de una mujer de unos treinta y cinco años tras los saludos de rigor mandó dar la vuelta a su perra , el Doctor la palpó la espalda y dijo está recuperada empieza hoy mismo pero en progresión calcula el máximo rendimiento para dentro de dos semanas ,alterna un día látigo en la espalda y dos en las nalgas están muy dejadas debido a tu obsesión por la espalda.

Tras dar la mano al doctor tiró de las correas inclinando a la perra, sacó una fusta de su cinto y propino diez azotes muy fuertes a la perra que se retorcía sujeta por la firme mano que tenía cogida las correas de sus pezones en permanente tensión. Después de esta brutal acción preguntó, seguro que está bien nunca me costó tanto sujetarla casi le arranco los pezones.

El Doctor contestó recuerda que está en reposo desde la exhibición, aproximadamente cuarenta y cinco días tendrás que tener un poco de paciencia , pero cuéntame, qué tal te fue con la alternativa de castigos vaginales en este tiempo de espera.

Bueno descubrí nuevas facetas de la perra acompañado de Ramón y su tragadora de objetos Karen, con la experiencia de Ramón en estos días conseguimos que la perra se introduzca botes de refresco en la vagina sin dificultad, pero no admitía las botellas de champán que tanto le gustan a Ramón , ahora que esta en plena disposición para los latigazos la castigaré al máximo para que consiga introducir la botella de champán como agradecimiento a Ramón disgustado al no conseguirlo en estos días en los cuales como sabe de mis gustos me dejó azotar en la espalda a Karen pero aunque con su permiso no es lo mismo que castigar a esta perra a la cual la zurro sin compasión, que es cuando realmente disfruto .

Tras las despedidas se marchó , dejándonos solos lo que el doctor aprovechó para colocar fichas y yo para husmear aparatos . Llaman a la puerta y el doctor dice adelante . Las palabras del doctor fueron pero Julián qué me traes. El tal Julián después de sonreír da la mano al doctor tras lo cual pasan a un fuerte abrazo, después del cual me presentó como su nuevo asistente, no cualificado. Julian dio una palmada y entraron en la consulta dos mujeres muy jóvenes una rubia con el pelo muy largo, la otra totalmente rapada pues carecía incluso de cejas . Al quedarme mirándola atentamente Julián la mandó cerrar los ojos y con la mano levantó su cara que en todo momento estaba mirando al suelo.

Me preguntó le gusta , yo asentí y el doctor se pasó por detrás de la joven mirando su cuerpo de arriba a bajo, Julián le preguntó, y a ti doctor qué te parece , el doctor se encogió de hombros y dijo Julián siempre me sorprendes , a cuál de las dos tenemos que operar .

Julián respondió a Rosa la del pelo pues no quiero perder ni cinco pesetas por culpa de las reglas , a ésta otra cosa como la llamo yo me da igual pues nunca la penetro y cuando está con la regla disfruto más , con los castigos pues al dolor de la menstruación se suman los castigos.


Por odracir - 07/10/2007 19:05:50 [denunciar este mensaje]
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Abusando de Cristina por Abusando
Cristina, deja lo que estas haciendo y ven a lamerme la polla.

Sí mi señor.-...¡¡¡chuapp...!!! ¡¡¡shupppsssssshh!!!

Así me gusta; lame primero el sudor de las ingles, luego los huevos y después la polla.-¿Cuanto años haces el viernes?.-

Cumplo 29 años, mi señor.-

¿Cuántos?

Su puta particular cumple 29 años, señor.-

No quiero que dejes de lamerme la polla mientras contestas.-¿De acuerdo zorra?.-

Sí, mi señor.- ¡¡¡ssssshhhhffsuppp!!...¡¡chuuuppsssh!!

** Me llamo Samuel Rodríguez, tengo 38 años, estoy casado con dos hijos varones y me gano la vida como Corredor de seguros en México. No soy rico pero vivo holgadamente. Quiero mucho a mi mujer y procuro hacerla lo más feliz posible dentro del poco tiempo que estoy en casa. Reconozco que no le soy fiel pero sí leal; nunca la he dejado mal delante de nadie, ni siquiera delante mi secretaria.-

** La mamona que tengo de rodillas se llama Cristina; es mi secretaria y lleva conmigo desde hace 5 años. Desde hace 3 años la tengo esclavizada. Está casada con un conductor de autobuses que está casi siempre fuera de casa. Tiene una lindísima niña de 13 años que está semi-interna en un colegio de disciplina Inglesa.

** Cuando la contraté como secretaria me pareció una buena chica, guapa y con muchas ganas de trabajar. Es muy inteligente y se adaptó perfectamente a mi forma de trabajar (un tanto anárquica). A los pocos meses prácticamente llevaba ella sola todos los asuntos de la oficina. Es muy discreta , ordenada y eficiente; justo lo que necesitaba. No me importó saber que estaba casada y con una niña pequeña.

** Muchas veces se iba conmigo a visitar clientes y se entabló una especie de intimidad que acabó en la cama. No digo que estuviera enamorado pero sí estaba muy a gusto con ella. Hacía todo lo que le mandaba y se esmeraba en que fuera feliz. Creo que se enamoró de mí y yo me aprovechaba. Es una mujer muy elegante; sabe lo que le queda bien en cada momento para no llamar la atención.- Parece una chica normal pero desnuda es una hembra sabrosona. Tiene unas tetas hermosísimas, con pezones enormes; me encanta chupárselos. Después de besarla y excitarla se le ponen ojos y labios de mamona; Parece una mujer distinta. Cuando la visto de zorra parece la mujer más excitante del mundo. Es increíble lo que engañan algunas mujeres.

** Gracias a esta relación descubrí mi faceta de dominante. Nunca esperé poder tener una esclava a mi entera disposición, aunque sí había tenido fantasías al respecto. Al año de empezar a follar a mi secretaria me di cuenta de que tenía mente de sumisa. En el trabajo es una secretaria eficiente que se convierte en la más sumisa de las putas en el momento que se lo digo. Creo que disfruta en su papel de "secretaria para todo". La digo cosas horrendas que no se si me atreveré a ejecutar; ella se lo cree y llora desconsolada. La follo y la azoto muy a menudo pero como más disfruto es abusando de ella mentalmente; la insulto y la obligo a mantener conversaciones intimas y humillantes:

Enséñame esas tetas de putona y sigue lamiendo.¿Qué quieres que te regale en tu aniversario, zorra?

Son sus tetas, señor; puede hacer lo que quiera con ellas. ¡¡¡chuappp!!!...Soy su guarra y sumisa secretaria y no tengo derecho a ningún regalo. Vd. es mi jefe, amo, patrono y señor y le pido disculpas por ser un año más vieja. ¡¡¡shcuppshhh!!!. El mejor regalo que puede hacerme es no apartarme de Vd. Puede hacer lo que quiera con mi cuerpo: soy su secretaria eficiente, su puta personal, su esclava guarra y sumisa mamona.

¿Cuánto quieres a tu amo, zorra Cristina?.- Me gusta escucharlo mientras me trabajas los bajos.

Le amo, señor. Desde el primer día que le vi sabía que era el hombre de mi vida. No me importa que me trate como una guarra y sumisa zorra. Este cuerpo es suyo, señor y puede hacer lo que quiera con él. Me excita saber que goza usándome de esta forma tan inusual. Estoy a su disposición para complacerle y hacerle feliz. Me gusta verle disfrutar cuando me trata como una esclava. Aunque no me permite gozar sin su consentimiento, reconozco que en su presencia estoy siempre completamente mojada. Estoy enamorada de Vd. señor y solo le pido que me deje estar a su lado.

Quiero esa lengua de furcia trabajando duro.-¿Recuerdas el regalo que te hice el año pasado, zorra?

Un perro y un anillo. ¡¡¡chhuapp!!!... ¡¡¡chusshp!!! .Gracias, mi señor, disfruté mucho en el club especial donde me azotaron y me perforaron el clítoris. El perro aún lo uso cuando Vd. me da permiso, señor.- ¡¡¡sshupssh!!!.-

¿Cuanto mide mi zorra particular?.-

Su guarra secretaria tiene 169 centímetros de puta y desde la cabeza a los pies le pertenecen por completo, señor.- ¡¡¡CHUOAPPP!!!...¡¡¡HHUMMHS!!!

No te he dado permiso para chupar la polla, quiero que uses solamente tu lengua de furcia.-

Perdón, mi señor, está muy dura y pensé que ya podía méterla en el paladar.-¡¡¡ssshuapp....ssssshhhseeys!!!

Posiblemente te regale un vestido de zorra. Tengo previsto que trabajes de puta las 24 horas de tu aniversario. Con lo que saques en el puti-club te compraré dos anillos de brillantes para insertarlos en tu lengua de mamona.- Acabarás siendo secretaria más puta de todo México.

Gracias, mi señor. El cuerpo de esta mamona ¡chuoppp!... le pertenece y también tiene derecho a prostituirme y emputecerme.

-¿Cuánto tiempo llevas casada con tu cornudo esposo?.

Los mismos que tiene mi hija Susana, 13 señor.- Éramos unos críos y quedé embarazada con 15 años el mismo día que me desvirgó. Hice abuela a mi madre con solamente 30 años...¡¡¡sshhuuppp!!!. Mi madre también se casó muy joven y me ayudó a criar a la niña para que pudiera estudiar.- Mi padre murió en accidente de trafico hace 10 años.

Desnúdate entera, zorra; ya puedes meter la polla hasta la garganta. Estoy muy cansado y quiero que me hagas un buen trabajo . Ya puedes chupar los huevos, la polla y relamer el capullo con dulzura como la mas puta de las mamonas.- Sigue de rodillas y con las manos atrás como una buena y obediente ramera.-

Gracias mi señor, por permitirme introducir ¡¡¡sshuapp!!! su hermosa polla dentro de mi asquerosa boca.-

Quiero notar tu garganta en mi capullo.-¿Desde cuándo pones los cuernos a tu marido, zorra?

Desde que le conocí a Vd. señor. Soy su esclava personal y solamente follo con Vd. y para Vd. Estoy orgullosa de estar a su servicio en cuerpo y alma. Estoy feliz y contenta de ser su putona particular.-

Te he dicho que no dejes de mamar mientras hablas.- Quiero concentración en las respuestas y tu boca de zorra en mi polla.-

Perdone, mi señor.- ¡¡¡shhup.........SsssOPP!!!.-

Levanta más el culo, quiero disfrutar de su vista. ¿Por qué no te divorcias, guarra ?

Porque no me deja Vd., señor...¡¡¡ chuoppp... ssshhppsss!!!... Lo haré cuando me de Vd. permiso. Me gustaría servirle las 24 horas del día para complacerle en todo lo que me pida y no tener que estar poniéndome y quitándome los anillos de coño al llegar a casa.- Sobre todo para que mi señor pueda castigarme y azotarme con toda la libertad del mundo sin estar pendiente de las marcas al llegar a casa. Sé que no soy digna de que me tenga como esposa pero, por lo menos, le suplico se digne admitirme como esclava a su servicio.

¿Cuándo te folló por ultima vez el cornudo camionero?.-

Ya lo sabe Vd. señor. Hago lo que Vd. me manda.- chuuppp... shssssssp...

Pero quiero volver a escuchártelo. Contesta, zorra.- Y pasa un poco la lengua por el culo.-

Gracias mi señor por dejarme besar su hermoso culo. ¡¡¡.mmsshssu!!! ¡muackkkss!... mi marido solamente puede usarme por el coño y con condón. Tengo prohibido besarle la boca, mamarle la polla y recibir por el culo. Mi señor puede usar todo mi cuerpo a su antojo. Traigo el condón lleno de esperma de mi marido y del perro cuando mi señor me ordena. Soy su guarra particular y me usa y abusa como más le place. Estoy muy orgullosa de ser su esclava, mi señor.-

Dile al cornudo de tu marido que el jueves iremos de viaje de negocios y estaremos tres días lejos de la ciudad. Iremos a visitar a unos clientes. Quiero que seas amable con ellos. Vete elegante pero lleva en la bolsa el collar de perra , la fusta, el látigo y los anillos de zorra.

Cállate zorra y sigue lamiendo los cojones. El otro día vi a tu madre y aún conserva un cuerpo muy apetecible; es atractiva y tiene unas tetas majestuosas. Tengo ganas de follármela. Ya te daré las instrucciones precisas para que el próximo cumpleaños esté esclavizada.- Dentro de unos años quiero meterla a trabajar de puta, pero antes tengo en la cabeza dejaros preñadas a las dos a la vez. Quiero tener 4 tetas llenas de leche para mi disfrute personal. Sería morboso y, noticia nacional, hacer a tu madre bisabuela con solamente 43 años, y madre de nuevo en una sola tacada.-

¡¡¡Muuuuuuaacckkkk!!! ¡¡¡ACCKK!!! .Mi señor, por favor no se meta con mis familiares. Conmigo puede hacer lo que quiera pero ellas son seres inocentes. Se lo suplico.-

Me excita mucho sentir tus lagrimas en mi polla; date la vuelta y ponte en posición de perra que te voy a dar por el culo.

No puede evitar llorar, mi amo. Esta secretaria le ofrece con placer su culo de putona.

¡¡¡Me hace daño, mi señor!!!.-Estoy sin lubricar y el señor tiene el cipote muy grueso y tieso.-

Las esclavas no tienen derecho a quejarse. Abre el culo como una buena ramera y aguanta, zorra. Veo que lo tienes todo sucio.

Perdón señor, me ocurre siempre que lloro o tengo un disgusto. Me voy un poco.-

Cállate zorra y date la vuelta. Métete la polla hasta el fondo quiero correrme directamente en tu garganta. Me encanta follarte la boca cuando tienes la cara llena de lagrimas. Límpiate las lagrimas con la polla y vuelve a meterla en el paladar.

¡¡¡Me corro, puta!!! ¡¡¡hhuuusuffffffsh!!!. eres una buena mamona. Límpiame bien la polla; no quiero que quede ni una mancha.

Gracias mi señor, por deleitarme con su semen...¡¡¡Shuuappp...shhhpppg!!!. Tenía Vd. razón cada día me gusta más el sabor de la polla recién sacada del culo. Me encanta el esperma alagrimado. Si quiere puede orinarse en este cuerpo de cerda que le pertenece.

Cállate, putona. Te has portado bien. Hoy dejarás que te folle tu marido; puedes correrte si quieres. Pero recuerda que mañana quiero el condón en mi mesa lleno de esperma. También me traerás un poco de semen del perrito. Te los tomarás con el café delante de mí. ¡De acuerdo, zorra!.-

Gracias, mi señor. No merezco que tenga esos detalles con su sumisa y guarra secretaria.-

** Soy un hombre feliz en casa y en el trabajo. La verdad es que no esperaba llegar estos extremos con una mujer. Yo soy el primer sorprendido -me imagino que es un asunto de suerte-. No quiero que me llamen machista pues es una relación de total libertad y ella puede dejarme cuando quiera. Lo que más me excita no es el bello cuerpo de mi esclava, sino su completa y total sumisión.

** Mañana tengo previsto usar y abusar de Cristina mientras se toma el cafe.- Ya les contaré.-

** Si les ha gustado este relato les ruego que me escriban para darme ánimos. Tengo muchas cosas que contar de mi perversa relación con Cristina. Admito correcciones y sugerencias.- Gracias.-

abusando@yahoo.com


Abusando(abusando@yahoo.com)


Por odracir - 07/10/2007 19:00:16 [denunciar este mensaje]
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Abigail por Hypnoman
Abigail tenía 18 años, cabello rubio, ojos azules y muy hermosa. Era popular entre las mujeres y perseguida por los hombres. Cuando finalizó la escuela secundaria se fue de viaje, con un grupo de amigas, alrededor de Europa, antes de comenzar la Escuela de Arte. Esperaba obtener buenos resultados en su carrera pero su profesor favorito, John Dickenson, se había ido el año anterior. Le gustaba realmente él aunque era bastante mayor. Recordó cuando trató de flirtear con él. John le sonrió y le dio unos coscorrones en la cabeza. Cuando pensó lo que había hecho comprendió que podía haberlo metido en problemas, pero de todas maneras lo disfrutó. Era mucho más lindo que muchos de los viejos verdes y también de las viejas verdes que había tenido como profesores. La mayoría de éstos la habían desnudado con sus ojos desde que tenía 12 años. Quizás buscaría al Sr. Dickenson.

Pero ahora la escuela había terminado y la vida era divertida. La consigna era salir, beber y ocasionalmente coger. Ella particularmente no disfrutaba en la cama y raramente tenía un orgasmo, pero estaba segura que había alguna razón. Las pocas sensaciones que había experimentado hasta ahora, estaba segura que mejorarían. Sabía todo sobre la masturbación y a veces se preguntó si esa era la razón de sus desengaños sexuales. Su mamá le había dicho que el sexo era desagradable y Abigail pensó que quizás tuviese razón. Pero su madre no había conocido a un hombre desde el divorcio, hace ya 5 años. Al papá le habían sido negados sus derechos y Abigail no le veía desde entonces. ¿Las advertencias de mamá la habían vuelto frígida? ¿Intimidaba ella a sus compañeros?. Pero estos pensamientos eran pasajeros y se olvidaron rápidamente en los placeres de Aegean. Nadando, tomando sol y entonces, un glorioso día, haciendo el amor en la playa. Hans era el mejor que había conocido, pensó hasta que cayó exhausta en un profundo sueño.

Comenzó a tener algunas pesadillas y algunos ruidos comenzaron a incomodarla. Lentamente se despertó. Quiso volverse hacia Hans y...¿qué pasaba?...no podía. Se asustó y abrió los ojos. Nada. Estaba más oscuro que en la profundidad de la noche. Y no se sentía el ruido del mar. Movió sus brazos. Nada. Ella pudo sentir lo que la retenía. Sus muñecas estaban atadas a cada lado de su cabeza. Quiso levantar la cabeza y sintió un collar que la retenía. Pudo sentir el aire en sus muslos desnudos y luego las bandas metálicas que aseguraban sus tobillos. Estaba firmemente sujetada, incapaz de moverse, más que alguna flexión de sus músculos. Estaba, comprendió, en la posición ideal para ser violada. Aterrorizada, pasó la lengua por sus labios resecos y gimió.

Entonces Abigail gritó. Una mano apretó uno de sus muslos. "¿Quién eres?. ¿Qué quieres?", gimió. La única respuesta que recibió fue el silencio. "Por favor", lloriqueó, "¿Qué quieres de mí?. No tengo dinero". La mano acarició su muslo acercándose peligrosamente a su entrepierna para luego jugar con un pecho, retorciendo suavemente y tirando del pezón. "Por favor", gimió. "Por favor, no". Cesaron los movimientos. "Gracias", susurró. "Gracias". Su alivio resultó efímero. La mano estaba sobre su muslo nuevamente. Insistentemente, deslizó un dedo hasta el borde de sus labios vaginales. "Por favor", Abigail sollozó, "por favor". Entonces el dedo corrió a lo largo de su abertura. Se deslizaba atrás y adelante. "Por favor. Por favor", lloriqueaba como un cachorro castigado. Ella estaba aterrada, sabía que su cuerpo estaba respondiendo. Lo odiaba, pero el erótico dedo que la estimulaba suavemente, la calentó. Podía sentir que estaba poniéndose húmeda y, ¡Oh No!, estaba abriéndose a ese dedo. Se introdujo sin resistencia dentro de ella. Recibió un shock que recorrió todo su cuerpo cuando tocó su clítoris. Tensó su cuerpo y comprendió, con desesperación, que había empujado sus caderas. El dedo penetró más profundamente. Ella tiró hacia atrás, pero el dedo siguió. "Por favor, no", repitió su ruego. La mano apretó la zona más sensible, entonces, suavemente, muy suavemente, trabajó la zona hasta que ella comenzó a dejar de ofrecer resistencia. Sus caderas estaban fuera de su control. Las empujó hacia ellos, mientras rogaba que se detuviese. Se preguntó si su cuerpo o su mente estaban haciendo lo correcto. Podía sentir subir el calor. Sabía que estaba a punto de explotar, de acabar. Sus pezones le dolían, su vientre estaba en llamas. Entonces, sin previo aviso, los dedos se retiraron. Abigail suspiró, mezcla de alivio y desilusión. Al instante, una sensación la estremeció. Una lengua estaba sobre su clítoris, ella podía sentir las mejillas sin afeitar que raspaban contra la piel sensible de su entrepierna. Él estaba chupando su clítoris, que estallaba hinchado entre sus labios, con la punta de su lengua daba suaves golpecitos contra él. Ella sentía sus dientes, que la pellizcaban suavemente. Y entonces, desesperadamente, tuvo el mejor orgasmo de su corta vida.

Una eternidad más tarde, exhausta y saciada, Abigail seguía sintiendo el olor de su excitación. Estaba horrorizada y profundamente avergonzada. Su cuerpo había sido tocado como un instrumento musical. Esa lengua había utilizado su clítoris como a un violín. Recordó, con excitación, esa pasión que la invadió, que transformó a una mujer moderna e inteligente en un animal que se retorcía y gemía. Quienquiera que él fuese, la había usado a su antojo y ella lo había odiado... y lo había amado. Confundida y asustada sólo pensaba en qué podía sucederle.

Flotaba entre sueños poco profundos. Cada despertar, el recuerdo de su vergüenza y de su placer. Entonces, había manos en su ingle nuevamente. ¿Eran las mismas?. Para su horror, ella sabía que nunca lo averiguaría. Habría cientos de hombres mirándola. Mirando sus espasmos en éxtasis. Mirando sus ruegos por vergüenza. Mirando sus firmes pezones puntiagudos y sus pesados pechos. Viendo la atracción de sus caderas hacia esos odiosos dedos excitantes. ¿Qué estaba sucediendo? Ella podía sentir algo, pero ¿qué era?. En ese momento sintió algo frío y duro. ¿Qué estaban haciendo con ella?. Movió sus caderas y sintió algo arenoso sobre las mismas. Fue cuando sintió algo caliente untando su ingle. Era suave, aliviador, más bien placentero. Y luego sintió un raspado. De repente lo entendió: estaba siendo afeitada. Rogó, prometió, amenazó, pero la navaja de afeitar continuaba su trabajo. La sintió deslizarse por sus axilas, por la unión entre su vientre y sus muslos, por su vagina y, al fin, por su ano. Los dedos corrían sobre ella. Podía sentir qué lisa y suave había quedado su piel rasurada. Entonces, fue lamida. Todas sus partes privadas sintieron la deslizante lengua. Volvía la navaja y luego la lengua. Eventualmente, parecía tratarse de la misma persona, pero, para su sorpresa, las mejillas eran suaves.

Las bandas que sostenían sus tobillos fueron quitadas. No pudo hacer nada cuando sus piernas fueron levantadas, abiertas y llevados sus muslos hacia sus pezones. Notó que sus pezones estaban muy duros. Luego, algo fue sujetado a sus labios vaginales. Sintió una presión insistente sobre cada lado. No le dolió pero sintió la sangre corriendo a través de su cuerpo. Notó que tiraban a lo ancho... Abigail quedó expuesta como un animal de laboratorio esperando al diseccionista. No había nada que pudiera hacer. Darse cuenta de su completa vulnerabilidad provocó en ella una lluvia de lágrimas. Gimió y lloró. Algo doloroso comenzó a penetrarla. Trató de evitarlo pero estaba bien sujetada. De pronto, imprevistamente, su vagina se relajó y sintió alivio cuando quedó vacía. Dentro de su desesperación, trato de razonar y comprendió que un cateter le había sido insertado. Luego, a pesar de sus gemidos, algo le fue insertado en el ano. Abigail, que nunca había sido invadida por atrás, no podía estimar el tamaño de lo que la estaba penetrando, pero lo sentía grande. Se desesperó. ¿Qué cosa peor podían hacerle? Chilló cuando notó que un líquido invadía sus intestinos. Lo sentía burbujear dentro suyo, dilatando su estómago cada vez más. Trató desesperadamente de expulsar lo que le habían insertado en el ano. Hizo fuerzas como cuando se tiene el peor estreñimiento, pero el adminículo estaba bien asegurado. Era horrible. Pero luego fue peor. De repente, imprevistamente, se lo quitaron y, para su desesperación y vergüenza, se cagó. Podía sentir las explosiones en su interior y olió los resultados. Su ano fue lavado con una esponja humedecida en agua caliente y secado con una toalla suave. Podía sentir como le ponían talco en la zona. Gritó cuando le volvieron a poner algo en su ano. Lo sentía grande. Su ano se dilató dolorosamente. Por más que luchó, gimió y rogó, no pudo librarse de ello. Lo que la penetraba por atrás la desesperó.

Sintió un pinchazo en su brazo y una aguja le fue insertada. Le adhirieron algo rígido al brazo con cinta adhesiva. Su boca estaba abierta y sujetada por algo rígido y metálico y se dio cuenta que estaban limpiando sus dientes. Tragó para no ahogarse. Sintió un tubo que ingresaba en su garganta. Ahora no podía hablar. Permaneció inmóvil, sabiéndose indefensa. Tenía extrañas sensaciones en su estómago. No sentía dolor, pero notaba que se dilataba y se dilataba. Momentos antes de que se tornara insufrible, se detuvo. Sintió dedos recorriendo su vientre probando la tirantez de su piel.

Sus piernas fueron movidas para dejar libres los pechos. Sintió dedos jugando con sus pezones hasta endurecerlos. Entonces tuvo una extraña sensación; una presión suave, no dolorosa, más bien como si alguien estuviese chupándoselos continuamente. Los dedos retornaron a su concha, corrieron a lo largo de sus ensanchados labios. Comprendió qué obscena debería parecer. Gimió. Estaba siendo masturbada nuevamente. Ahora estaba segura que el que la tocaba era una persona diferente, menos amable, más apurada. Los dedos apretaban y tiraban. Era doloroso, pero volvió a sentir las mismas sensaciones en su vientre. Entonces, con un desesperado gemido, ella acabó. Casi instantaneamente sintió que su vagina ardía. Un chillido agonizante salió de su garganta amordazada. Se retorció y empujó sus caderas hacia adelante. Era terriblemente doloroso. Una mano empujó su ingle, sosteniéndola firmemente y entonces, cuando sobrevino otro insoportable espasmo de blanca agonía, se desmayó.

Lentamente, fue recuperando la conciencia. Recordaba todo, pero ahora no sentía dolor. Sintió los dedos trabajar en su concha. Podía sentir el pinchazo de una aguja y un hilo que pasaba por su agujero, pero no dolor. La otra persona se detuvo. Sus pies retornaron a su posición inicial. Abigail se preguntaba que habían estado haciendo con ella. Lentamente, muy lentamente, el dolor retornó a su pubis, pero eran unas puntadas, no ese desgarrador dolor que antes había sentido. ¿Qué habían hecho?. Abigail entró en pánico. Ellos podían haber hecho cualquier cosa. Quizás había sido estirilizada. Se desesperó y trato de luchar contra lo que la mantenía inmovilizada. Entonces, una suave voz femenina comenzó a hablarle: "Abigail es una esclava, Abigail es una esclava" , repetía insistentemente. "Abigail ama al Amo, Abigail pertenece al Amo, Abigail rinde culto al Amo. Hay un solo Amo, Abigail no es nada. Abigail no es digna del Amo. Abigail quiere que el Amo la use. La voluntad de Abigail no es nada, Abigail no es nada. Abigail quiere que el Amo la tome. Abigail quiere que el Amo la coja. Abigail quiere que el Amo la humille. Abigail quiere la pija del Amo en su garganta. Abigail ruega besar los huevos del Amo ". Una y otra vez la voz repetía con insistencia. Abigail quería gritar "Yo no soy una esclava. Soy libre".

Pero comenzó a preguntarse: "¿Quién será el Amo?, ¿Cómo será?, ¿Será amable?, ¿Me amará?, ¿Lo amaré?. Mientras tanto la voz continuaba taladrando su cabeza: "Abigail quiere tener bebes con el Amo, Abigail quiere que el Amo le llene la barriga, Por favor, Amo, cógela toda a Abigail, Por favor, Amo, permite a Abigail lamer tus pelotas, chupar tu pija. Abigail quiere que el Amo llene su vientre, Abigail quiere quedar embarazada. Por favor, Amo, esclaviza a Abigail, Abigail le pide al Amo que chupe su leche". Ella sentía que le chupaban insistentemente sus tetas. ¿Sería el Amo?. Abigail pensó cómo sería cuando el Amo la tomara. "¿Sería gentil ". La haría acabar".

Ella no tenía idea del tiempo. De vez en cuando sentía como bombeaban dentro de ella. Siempre su estómago terminaba terriblemente hinchado. Le quitaban el tapón e involuntariamente ella se cagaba. A veces, la superficie donde ella se encontraba, vibraba y aliviaba el dolor que sentía en la espalda. Y todo el tiempo, despierta y dormida, escuchaba: "Abigail ruega que el Amo la use. Abigail es la mascota del Amo, su yegua de cría, su vaca lechera. Abigail es indigna de los hijos del Amo. Otra esclava debería reemplazar a Abigail. Abigail ruega darle al Amo bebes esclavos. Abigail es un animal. Abigail ruega ser aceptada en la perrera del Amo. Abigail es una pequeña perra dispuesta a ser cogida por un perro". Ella pensaba constantemente en su Amo. ¿Quién era? ¿Cómo se apoderó de Abigail?. Lentamente, inconscientemente, se volvió una esclava. Deseaba sentir al Amo, darse entera a él.

Entonces, un día, hubo un cambio. Sintió que liberaban sus tobillos por un pequeño instante, para luego volverlos a sujetar. Podía sentir pedales bajo las plantas de sus pies. Sus pies se movían. Sintió como si estuviese andando en bicicleta hacia atrás. Notó alambres que se adherían a su piel, en la parte interna de sus muslos y bajo sus pechos. Continúo pedaleando algún tiempo, era agradable ejercitar sus piernas. Pero sintió el cansancio y se detuvo. Un dolor recorrió desde sus muslos hacia su pecho. Abrió la boca buscando aire. Trató de gritar. Entonces unas manos hicieron pedalear nuevamente a sus pies. Comprendió. Paraba de pedalear y la agonía resurgía. Y la voz continuaba: "Abigail quiere que sus muslos se endurezcan. Abigail quiere envolver al Amo con sus muslos. Abigail quiere ser cogida por el Amo. Por favor, Amo, coge a Abigail.". Sin darse cuenta, ella estaba repitiendo las palabras.

Cuando la bicicleta se detuvo, Abigail vaciló esperando el dolor. Pero nada sucedió. Sus pies fueron retornados a su posición original. Sus manos fueron liberadas y ajustadas a una barra que se encontraba sobre ella. "Abigail quiere que sus brazos sean fuertes. Abigail quiere al Amo en sus brazos. Abigail suplica abrazar al Amo. Abigail ama a su Amo". Ella notó que quedaba colgada de sus brazos e intentó hacer fuerza con los mismos para empujar su cuerpo hacia arriba, lo que le provocaba un profundo dolor. "Abigail quiere ser fuerte para el Amo. Abigail quiere ser una esclava saludable." . Día tras día, ella se esforzaba. El peso en los pedales hacía el ejercicio cada vez más pesado. "Abigail estará fuerte para el Amo. Abigail será una esclava perfecta." Entonces, un día, sintió que retiraban el tubo de su garganta. "Abigail quiere ser perfecta para el Amo". En ese momento, otra voz femenina comenzó a hablar: "Hay agua a tu izquierda", dijo, "y jugo de frutas a tu derecha". "Abigail quiere chupársela al Amo", la voz recitó. Ella giró su cabeza hacia la izquierda. Algo rozó su mejilla. Su cuello no estaba tan herméticamente sujetado. Sacó su lengua. Había una bombilla plástica con una gota de agua en la punta. Ella la lamió. "Chúpala" , dijo la voz. Abigail cerró su boca sobre la bombilla y sintió que algo grueso entraba a su boca. Se dio cuenta lo que estaba haciendo. Ella nunca se la había chupado a un hombre y ahora ella estaba mamando ese aparato artificial. Luego, ella sintió que algo estaban haciendo con su concha. Le estaban introduciendo un consolador. "Si quieres hacer pis, " , dijo la voz, "tendrás que empujarlo". La voz comenzó nuevamente: "Abigail quiere estar fuerte para el Amo. Abigail quiere estar firme para el Amo. Abigail quiere complacer al Amo. El Amo es Todo, Abigail no es nada." . Gradualmente, el efecto de su dieta líquida comenzó a hacer efecto. Su vejiga estaba llena. Trató de orinar, pero nada. Era doloroso. Recordó el consolador. No era muy grande. Las manos que estuvieron todo este tiempo metiéndose en su concha eran mas grandes. Ella trató desesperadamente de empujar con su vientre y sintió una diminuta descarga de presión. Una y otra vez siguió esforzándose. Estaba exhausta. Sabía que podía lograrlo si trabajaba realmente duro, pero no podía sostener la presión. Borbotón por borbotón, ella descargó su vejiga. "Abigail quiere estar fuerte para el Amo. Abigail quiere la pija del Amo en su firme y pequeña concha.". Día tras día, ella ejercitaba. Incluso en algunas ocasiones ella intentaba orinar mientras seguía pedaleando con un peso cada vez mayor. Inconscientemente, repetía lo que la voz decía.

Un día, ella despertó y se encontró libre. Podía sentir su cuerpo. Notó que sus ojos no estaban cubiertos, pero aún veía todo negro. ¿Estaría encandilada?. La voz seguía sonando una y otra vez. Abigail repetía lo que oía. "Abigail es una esclava, Abigail ama a su Amo.". Entonces, de a poco, todo comenzó a iluminarse. Sus ojos le dolían y tuvo que cerrarlos varias veces. Pero, poco a poco, comenzó a ver. La habitación donde se encontraba estaba cubierta de espejos. Ella estaba sobre una cama, en el medio de la sala. Sobre uno de los lados había una bicicleta fija y sobre el otro lado una máquina de ejercicios con pesas. En una de las esquinas, un baño. Cuidadosamente, se incorporó y bajó sus pies hacia el piso. Miró hacia la pared espejada que se encontraba delante suyo. "Dios." , fue su primer comentario. Sus manos fueron directamente hacia sus pechos. Bajo la vista para observarlos directamente. Sus pezones eran grandes como dos fresas maduras. "Abigail quiere que el Amo los chupe" , ella repitió. "Abigail quiere que el Amo tome de su leche". Miró su ingle. Estaba completamente depilada y su vagina parecía la de las pequeñas niñas. Abrió sus labios vaginales. Su clítoris no estaba y en su lugar había una perla bañada en oro. Y sus labios interiores habían sido cortados. Una cicatriz blanca y delgada era la única evidencia de su existencia. Se paró y se examinó a sí misma. Estaba más maciza de lo que se recordaba y su piel un poco más pálida. Su estómago, de tanto ejercicio, estaba suavemente formado. No estaba gorda, pero sí más suave, más femenina. "Abigail quiere ser perfecta para el Amo" . Vio, colgando de la pared, dos consoladores de plástico. Corrió hacia ellos, se arrodilló y los chupó. Quiso orinar y corrió hacia el inodoro. ¡Nada! "Abigail quiere estar linda y firme para el Amo". Frenéticamente miró a su alrededor. Sobre un estante había un cilindro plástico delgado, no más ancho que un dedo. Lo tomó, se lo introdujo y recitó "Abigail quiere estar linda y firme para el Amo". Orinó. Entonces, cuando volvió a mirarse en el espejo, vio un brillo, era algo de metal metido en su culo. "Abigail ruega que su Amo use su culo para su placer". Se lo sacó. Sus ojos miraron fija y asombradamente que grande era. ¿Cómo podía ser que no había gritado de dolor?. "Abigail quiere que el Amo disfrute con su culo". Ella volvió a introducírselo.

Permaneció en esa habitación por una eternidad. La comida aparecía por un hueco en la pared. De vez en cuando una de las máquinas zumbaba y ella ejercitaba. Recitando: "Abigail quiere estar limpia para el Amo", caminaba hacia la ducha y se higienizaba. Sin darse cuenta, hacía todo lo que la insistente voz decía. De pronto se oyó a sí misma, diciendo: "Abigail quiere ser entrenada por el Amo. Por favor, Amo, dale entrenamiento a Abigail. Abigail quiere estar perfecta para el Amo.". Su súplica creció en intensidad. Su voz imploró. Lloró. Ella quería ser entrenada. Rogó. Luego, cuando despertó, había dos libros en la habitación y varias guías de entrenamiento. Había un maniquí masculino de tamaño natural, con testículos y pene casi reales. También había dos maniquíes más, hombre y mujer, cogiendo sobre una cama. Ella abrió el libro. "El libro de posiciones de Abigail para que una esclava satisfaga a su Amo". Página tras página había ilustraciones de posiciones sexuales. El otro libro era "Cómo Abigail debe chupársela al Amo". Ese día, se sentó y leyó. Cada tanto, ella tomaba el libro y se arrodillaba entre los muslos del maniquí erecto. "Abigail quiere lamer las pelotas del Amo", decía y procedía a hacerlo. Ella había leído cuidadosamente lo que tenía que hacer. Comenzó a besar las plantas de los pies y continuó besando las partes interiores de las piernas. "Abigail quiere hacerlo bien y despacio para el Amo". Lentamente, oh, tan lentamente, ella recorría desesperadamente las piernas de plástico hasta alcanzar las duras pelotas del maniquí. Cada tanto, extendía su lengua y golpeaba con la punta las bolas del muñeco. "Abigail quiere chupar las bolas del Amo", y siempre: "Abigail es una esclava. Abigail no es nada. Abigail solo existe para satisfacer al Amo. Abigail quiere lamer el culo del Amo. Abigail quiere limpiar con su lengua el culo del Amo". Ella lloraba con alivio, cuando "Abigail quiere lamer la pija del Amo", salía de su boca y luego con alegría "Abigail quiere chupársela al Amo. Abigail quiere chupársela al Amo." , más fuerte, más fuerte, más fuerte, y la pija del maniquí entraba a su boca. "Abigail quiere tragarla toda. Abigail es honrada por el Amo al darle su pija.". Se desesperaba por poner flácida la pija del maniquí.

Día tras día, semana tras semana, Abigail entrenaba. Aprendió todas las posiciones sexuales. Aprendió a adorar al Amo aunque él se estuviese montando a otra esclava. Soñaba con él. Sólo quería verlo. Comía su alimento con más ganas, porque le parecía cada vez más rico. "Abigail quiere ser suave para el Amo. Abigail es la pequeña mujerzuela del Amo. Abigail pertenece al Amo.". Un día, notó que no estaba intentándolo lo suficiente. Sin embargo, por mucho que lo intentaba, ella chupaba demasiado rápido. Cada vez que ella recitaba "Abigail quiere besar los muslos del Amo" , besaba las bolas plásticas. "Abigail es mala. Abigail no ama al Amo", se autocastigaba. Una mañana, miró al erecto muñeco y comprendió que podía montarlo. Su constante estado de excitación sexual, y el hecho de no acabar, la tenía muy frustrada. Montó al maniquí y mientras con una mano abría sus labios, se hundió hacia él. El dolor fue increíble. Su concha estaba tan irritada que parecía una brasa ardiente. Parecía no terminar nunca. Rodó y se retorció gritando todo el tiempo. Lentamente, muy pero muy lentamente, el dolor fue menguando. "Abigail es mala. Abigail es una puta. Abigail es una mujerzuela. Abigail cogería con cualquier cosa.". Y ella comprendió cuánto necesitaba ser castigada. "Abigail le pide al Amo que la castigue. Por favor, Amo, domine con látigo la maldad de Abigail.". Estaba llorando con contrición. Quizás el Amo no la querría. No podía controlar su pensamiento. Cuando despertó había un gran tablero de madera en la habitación. Había argollas para su cuello y manos, una para su cintura y también para sus tobillos. Recitando "Por favor, castígame Amo" , se colocó en posición y las argollas se cerraron. En la pared espejada, ella podía ver la parte de atrás del tablero y entonces, ante su horrorizada sorpresa, un bastón con un látigo apareció sostenido por un guante de cuero. "¿Será el Amo?", pensó. La vara acarició su piel, haciéndola temblar de miedo y excitación. Y entonces observó cuando la vara subía y le daba el latigazo. Vio una delgada línea roja aparecer sobre su piel y gritó. El dolor era increíble. Sus nalgas temblaron y ella se esforzó en controlarse y mantenerlas quietas. "Abigail te agradece, Amo. Abigail quiere que el Amo castigue su culo". Doce veces el terrible bastón rebanó su piel y doce veces ella rogó por más. Después de esto, entrenó más duro, pero aún rogaba por castigo. Sabía que eso la hacía mejor, más dócil, más la esclava perfecta. Y también sabía que a menos que fuera perfecta, nunca podría ver al Amo. Lloró pensando que nunca podría ver a su Amo, que nunca podría sentirlo, que nunca podría entregarse a él. Sabía que pertenecía a él, pero quería ser absoluta, incondicional.

Más tarde, ella despertó en la oscuridad. En un principio se asustó, pero cuando levantó las manos hacia su cabeza notó que le habían colocado una capucha. No comprendía el motivo pero estaba excitada. Sabía que algo nuevo y excitante estaba por suceder. Recorrió su cuerpo con las manos. Sus grandes pezones estaban duros. Su concha estaba anticipadamente húmeda. ¿Vendría su Amo? ¿Podría volver a acabar? No sabía si podría ser posible sin su clítoris. Quizás cualquier experimento haya sido hecho con su cuerpo mientras ella estuvo dormida. Sintió que unas manos enfundadas en cuero ponían de pie. Tenía un collar alrededor de su cuello y se sintió en la gloria. Temblaba con excitación. Caminó a lo largo de pasillos alfombrados. Luego entró a una habitación cálida. Sus pies se hundieron sobre una alfombra espesa. Permaneció de pie y en silencio, mientras sus muñecas eran atadas a su espalda y era obligada a arrodillarse. Cuando metieron su cabeza dentro de una sabana, ella reventó de alegría. ¡Estaba por lamer a su Amo! Se refregó sobre las sábanas de seda hasta lastimar sus pezones endurecidos. ¡Su Amo no estaba allí! Todo olía a lino limpio. Esa espera, de rodillas, pareció durar una eternidad. Retrocedió cuando una mano tocó su cola. La estaba acariciando. Notó que la mano tenía anillos, pero era una mano dura, masculina. Tomó y apretó una nalga. Ella abrió sus piernas provocativamente. Le dio una suave bofetada y se detuvo. Mientras esperaba, pudo darse cuenta que la persona seguía en el cuarto y luego notó movimientos sobre la cama. ¡Su Amo estaba en el cuarto! Pudo sentir sus pezones como rocas y su concha palpitando. Sintió el peso de las piernas del hombre a cada lado de su cuerpo y entonces, sin demora, se hundió en su masculinidad. Gimiendo excitadamente con placer, ella sacó su lengua y lamió un testículo duro. Un latigazo le dio de lleno en su cola. Chilló de dolor ¿Por qué el Amo era tan cruel con ella?. Ella sólo quería complacerlo. Sacó su lengua nuevamente y otra vez recibió el latigazo. Lloró. Estaba fallándole a su Amo. Él nunca la querría ver nuevamente. Entonces recordó su entrenamiento: "Abigail quiere lamer los pies del Amo. Abigail quiere besar las piernas del Amo.". Se tiró a los pies de la cama y comenzó a llenar de besos las plantas de los pies. Lentamente, muy lentamente, besó sus tobillos y luego sus rodillas. Era mucho más excitante que hacerlo con el maniquí; podía olerlo, saborearlo y pronto, pero no demasiado rápido, estaría besando su pija. Sería perfecta para su Amo. Centímetro a centímetro fue recorriendo sus muslos, besándolo y lamiéndolo. Entonces, por fin, alcanzó su objetivo. Besó, lamió y chupó. Su Amo se movió ligeramente. ¿Qué querría? "Abigail quiere lamer el culo de su Amo. Abigail quiere meter su lengua en el amo del Amo.". Inmediatamente, su entrenada lengua, dio un golpecito en la abertura de las nalgas y entonces, llena de placer, la empujó violentamente dentro del orificio anal. Lamió la parte inferior de los testículos, sintiendo el gusto de sus huevos. Lamió su pene. Su lengua rodeó la cabeza de su pija. "Abigail quiere chuparle la pija al Amo. Abigail quiere chuparle la pija al Amo". Lloraba de placer. Y entonces, repentinamente, él se fue.

Abigail lloró y lloró, siempre de rodillas, mientras seguía sintiendo el olor de su Amo sobre el colchón ahora vacío. ¿En qué se había equivocado? Ella fue llevada a su habitación y sollozando continuamente, cayó en un profundo sueño.

Pareció que hubiese transcurrido una eternidad antes de que fuera llevada nuevamente a la cama del Amo. Esta vez ella recordó y se arrodilló, su cabeza al borde mismo del colchón. Estaba segura que lo haría perfecto, pero nuevamente sería decepcionada. Cuando se arrodilló ante la cama se dio cuenta que su Amo ya estaba allí y, para su sorpresa, con un par de mujeres. Abigail se ahogó en sus lágrimas. No comprendía porqué tenía que tener más de una esclava. Por supuesto, él no la querría, pensó. Esas mujeres deberían ser mucho mejores que ella. Comenzó su tarea con las piernas del amo, sintiendo unas suaves manos que las estaban acariciando, imaginó los labios de las mujeres siendo besados y sus pechos mimados. Cuando Abigail comenzó a lamer su pija, se dio cuenta que otra mujer ya la tenía en su boca. ¡Cómo hubiese deseado ser esa mujer!. Luego, ellos se dieron vuelta y ella poco a poco se fue incorporando. ¡Oh! Su Amo se estaba cogiendo a una de las muchachas. Las manos de Abigail fueron desatadas. La mujer tomó al Amo firmemente de sus caderas y comenzó a meterle la lengua en su culo, sacándola y poniéndola continuamente. Abigail sentía la excitación de la mujer. ¡Cuánto daría por estar en su lugar!. Ella quería que el Amo la cogiera. Quería que hiciera con ella lo que quisiera. La muchacha lamió y besó con los labios apretados alrededor del orificio anal de su Amo e introdujo su lengua dentro de él. Sintió que él se estremecía. Su Amo estaba acabando. ¡Cómo le hubiera gustado que acabara dentro de ella!. "¡Abigail ruega que el Amo la coja. Abigail ruega que el Amo la coja!". Luego él apartó a la desconocida esclava y agarró del pelo a Abigail llevando los labios de ella hacia sus caderas. Abigail estaba deslumbrada. Por primera vez ella sintió su pija en su boca. Sin demasiada dureza, ella lamió y chupó. Ella se sintió en el cielo cuando la pija se endureció y le fue permitido continuar. "Abigail quiere que el Amo acabe en su garganta"., rogó. Pero él no lo hizo. La otra mujer se llevó el beneficio de su erección y luego ella terminó de lamer la pija de su Amo con su lengua.

Ella pudo sentir un gusto algo diferente pero no supo qué. Era el mismo olor de excitación sexual. Cuando él la apartó para limpiarse, ella entendió. Cuando lamió y chupó la pija de su Amo, lo que ella saboreó fue el flujo vaginal de la otra esclava.

La siguiente vez que Abigail fue sacada de su espejada habitación, no fue llevada al dormitorio. En cambió se encontró arrodillada sobre una alfombra. Encandilada y sorda, se dio cuenta que había otras personas en la habitación, pero no tenía idea que estaba pasando. Le pareció haber estado allí durante horas. No se atrevió a moverse. "Abigail quiere ser perfecta para el Amo.", murmuraba. Entonces sintió una vibración. Percibió que llegaba su Amo. Su cabeza se inclinó hacia adelante. Él estaba usando algo. Lo sentía con sus labios. Era un vestido. Lentamente, muy lentamente, comenzó a murmurar "Abigail quiere chupar al Amo. Por favor, Amo, permite que Abigail te chupe.". Y entonces, para su total placer, su mejilla acarició su pija. "Abigail quiere lamer las bolas de su Amo.". Lamió y chupó dando pequeños gemidos de placer. Y para su deleite, la autorizó a chuparla propiamente. Sus pechos se inflaron, su concha se calentó. Sintió la pija entera en su boca, sus testículos acariciando su barbilla. Entonces pudo saborear algunas pequeñas gotitas de semen. ¿Sería posible? ¿Su Amo la honraría, dándole ese placer? Las manos de él la tomaban de su pelo y le empujaban la cabeza hacia adelante para que la pija entrara totalmente en su boca. Ella lloró: Él estaba acabando. ¡Él estaba acabando!. Retrocedió y Abigail sintió las últimas gotas de su eyaculación sobre su lengua. Ella envolvió con su boca toda su verga, sintiendo su textura. Delicadamente, precisamente, como le fue enseñado, hizo exactamente lo que más deseaba, lamió toda la zona para limpiarla.

Muchas veces, después, le fue permitido hacer acabar a su Amo. Practicaba en su habitación, pensando constantemente en él. Se veía a sí misma, veía como se había convertido en una esclava hermosa, perfecta, femenina. Su collar dorado, su largo pelo rubio, su piel blanca y sus formas perfectas. Estaba orgullosa de sus pechos, firmes pero suaves y cubiertos por aquellos pezones grandes, de color rosa coral. ¡Cuánto le gustaba chupársela al Amo! Amaba su pequeña abertura, casi virginal, como la de una niña, su cola desnuda, su estómago bien formado. El Amo le había hecho un cuerpo perfecto. Sólo tenía que terminar de convertir su mente y su alma.... y sería totalmente perfecta. Un día, al despertar, notó que tenía argollas doradas en sus pezones y en su nariz. La argolla de oro calzada sobre su cuello le daba un aspecto salvaje y muy erótico. Parecía uno de esos exóticos animales domésticos. Estaba en lo cierto. "Yo soy su mascota". Sentía un pequeño dolor en su lengua. Cuando la sacó, vio cinco aros dorados. Son maravillosos, pensó. Cuánto placer le daría a su Amo cuando ella lo lamiera. Saltó por la habitación, como una chiquilla, cantando: "Abigail ama a su amo. Abigail ama a su Amo". A pesar del dolor, pasó el día practicando cómo lamer a su Amo. Unos días después, despertó con un dolor en su pecho derecho. Se miró en el espejo. "Esclava Abigail" estaba tatuado en un tipo de letra muy decorativo. Le agradaba haber sido marcada como propiedad del Amo. "Abigail es una esclava. Abigail es una esclava". Y entonces, por primera vez, ella entendió el significado del tatuaje. "Y Abigail ama ser una esclava", pensó. Era verdad. Amaba ser una esclava. No tener voluntad. Teniendo un sólo propósito en la vida: Servir al Amo con su cuerpo. "NO" , pensó en voz alta, "No es MI cuerpo, es SU cuerpo. Yo no soy nadie sin él". Se sentó un momento para seguir pensando. Una oleada de alegría barrió sus pensamientos. Entonces, Abigail se postró sobre el piso. "Amo. Soy tuya. Todo lo que soy, todo lo que pienso te pertenece a ti solamente. Por favor, úsame como quieras. Quiero ser perfecta para ti. La esclava perfecta". Y derramó lagrimas de felicidad. Continuó recitando su amor y devoción, su vocación para servir, su indignidad y su necesidad de ser castigada. "Nunca seré suficientemente buena para ti, Amo. Por favor, hazme perfecta. Saca la maldad de mí, con tu látigo". Al día siguiente se colocó sola en la tablero de castigo. Contrajo su culo, anticipándose al dolor. "Por favor, Amo, saca la maldad de mí". Entonces el tablero comenzó a moverse. Lentamente y suavemente, se enderezó y arqueó su espalda. Estaba sujetada con seguridad. La pared comenzó a abrirse. No vio nada en la oscuridad. La mano enguantada se acercó sosteniendo el látigo. Éste tenía cinco cuerdas de aproximadamente cincuenta centímetros de longitud. La mano lo levantó y Abigail gritó. Comprendió que sus pechos iban a recibir el latigazo. No lo podía creer hasta que sintió el golpe del látigo en su piel. Sus pechos saltaron y cinco líneas rojas aparecieron sobre ellos. Un instante y nuevamente el golpe. Gritó, pero rogó por más. Cuando el tablero quedó frente al espejo, ella vio como su cuerpo estaba marcado desde los hombros hasta su concha por una gran cantidad de ribetes rojos. Suspiró con alivio cuando el castigo cesó y la dejaron liberarse. Se arrodilló y masajeando sus tetas torturadas, agradeció a su Amo. "Abigail será buena. Abigail será la esclava más puta y más perfecta.".

Unas pocas semanas después, cuando las marcas habían desaparecido, su deseo se hizo realidad. Despertó encontrándose con los codos atados a su espalda y vendada. La venda no estaba fuertemente atada y podía ver un poco de luz a través de ella. Se sintió excitada. Algo importante iba a suceder. Después de una eternidad de ansiosa espera, ella fue llevada. Conocía el camino al dormitorio y se sintió plenamente feliz cuando se dio cuenta donde estaba. Permaneció de pie, temblando, esperando por lo que iba a suceder. Entonces, manos femeninas la llevaron hacia la cama. Se sorprendió cuando, en vez de hacerla arrodillar, la hicieron subir a la cama. Las manos tomaron sus tobillos y los ataron a lo ancho y a lo alto. Sintió que colocaban almohadones bajo sus caderas. Trató de mantenerse inmóvil. Estaba por suceder. "Abigail quiere ser cogida. Por favor, coge a Abigail", cantó. "Por favor, lléname Amo. Úsame. Llena mi útero. Toma placer de mí". Comenzó a respirar excitadamente. Sus pechos se inflaron y sus pezones dolieron. Su concha comenzó a gotear. Entonces sintió movimiento en la cama. "Por favor, coge a Abigail. Por favor, coge a tu esclava, Amo". Cuando sintió los dedos del Amo abriendo su vagina para introducirse dentro de ella, gimió de placer. "Oh, sí, Amo. Oh, sí. Abigail es tuya, Amo. Tu mujerzuela más puta.". Y luego gritó de alegría. Su verga estaba entrando en ella. Y estaba empujando. Era grande. Estaba rasgándola. Ella gritó de dolor y empujó sus caderas hacia él, moviéndose acompasadamente. Lentamente, muy lentamente, él la cogió. Abigail sintió que la excitación subía. Sus cuerpos estaban pegados. Y entonces, por primera vez desde aquella última terrible ocasión, ella acabó y acabó... y acabó. Lágrimas de felicidad bajaron por sus mejillas cuando su Amo le quitó la venda. "Oh, Amo. Gracias. Gracias", gimío a su Papá. "Cállate y sigue cojiendo, esclava", él dijo sonriendo. Y así lo hizo.

Epílogo

Fue un par de años más tarde, cuando Abigail ayudó a entrenar a su pequeña hermana Emma, cuando descubrió todo lo que le había sido hecho a ella. Se apenó por Emma cuando la vio por primera vez, atada, con los ojos vendados y auriculares sobre sus oídos. Pero se sentía feliz por lo que le iba a ocurrir. En unos pocos meses, estaría trabajando como esclava del Amo. Y que feliz sería cuando Papá se apropiara de ella. Quizás, pensó, no me pondré tan celosa cuando él la tome. Abigail odiaba cuando, como normalmente sucedía, algunas otras esclavas eran seleccionadas para su cama. Miró el cuerpo desnudo de su hermana. Era muy hermosa, pero sus pechos, quizás, demasiado pequeños. Miró sus propios pechos, hinchados y su barriga prominente. Lamentaba que no fuese hijo del Amo, pero no se preocupó, por otra parte, sobre quien podría ser el desconocido donante de esperma. Y el estómago de Emma era tan chato como el de un muchacho. Pero sus muslos eran lindos y serían mucho mejor después de la dieta especial y después que los ejercicios hicieran su efecto.

Abigail suspiró cuando el Amo llevó a Emma al orgasmo. Se preguntó si ella hubiese acabado antes. Emma tenía sólo 17 años y, aunque no era virgen (o al menos no tenía himen), no podría haber cogido con tantos hombres. Miró la cara escarlata de Emma con vergüenza y horror, cuando ella se arqueó entre orgasmos. Era tarea de Abigail prepararla para su nueva vida. Primero rasuró su vello púbico. Se aseguró de no dejar ningún rizo sin rasurar, chequeando con la lengua, su órgano más sensitivo. Luego colocó los clips en los labios vaginales de la muchacha, estirándolos con cordones que ensancharon y dejaron perfectamente abierta la vagina. Se dio cuenta que vulnerable lucía su hermana. Encajar el catéter fue más fácil de lo esperado y hacerle la enema fue muy simple. Se sorprendió de la cantidad de líquido jabonoso que debía introducirle. ¿Podría recibir tanto?. Cuidadosamente colocó el cubo y presionó la bomba. Pobre Emma. Lanzó una poderosa flatulencia y arrojó una inmensa cantidad de suciedad explosivamente. Por último, Abigail limpió a su hermana.

Ajustó el goteo con dificultad, antes de inyectar la aguja sobre el brazo de Emma. Utilizando unos sujetadores, mantuvo su boca abierta. Habiendo limpiado sus delicados dientes, introdujo el tubo de alimento en la garganta de Emma. Fue extremadamente cuidadosa de no sobrepasar su tráquea. Ajustó la cantidad de alimento que debía suministrarle. Era desagradable. Una mezcla de crema, huevos crudos y grasa. Era extremadamente alto en calorías y minerales. Cuando el estómago de Emma se endureció, Abigail lo probó. Sintió el estómago bajo la piel. Luego se volvió hacia los pezones de Emma. Limpió cuidadosamente cada uno de ellos antes de colocar las ampollas al vacío. La diferencia de presión no era mucha, pero suficiente para mantenerlos erguidos y duros.

Comenzó a masturbar el clítoris de su hermana. Nunca había hecho esto antes porque todas las esclavas del Amo habían sido circuncidadas. Apretó y presionó el firme y pequeño brote, mirando fascinada los frenéticos movimientos de la muchacha. Emma ardía en pasión y Abigail aplicó el bisturí. Con un terrible grito, el diminuto órgano sensitivo fue extraído. Cauterizó la herida. Emma permaneció inmóvil. El Amo le inyectó un anestésico y Abigail rebanó el labio vaginal interior. Cosió cuidadosamente la herida antes de poner un diminuto anillo sobre la cicatriz que se formó donde había estado el clítoris. Luego, se sentó en la habitación de control decidiendo sobre los mensajes que Emma debía recibir.

Abigail la visitaba cuatro veces por día. Alimentaba a su hermana, cambiaba la bolsa del catéter y evacuaba sus intestinos. El alimento endurecía sus músculos. Gradualmente fue poniendo tapones más grandes en la concha de la muchacha. Fue colocando más presión en las ampollas al vacío que colocaba sobre los pezones. Recordó encender la almohadilla vibradora que prevendría las llagas. Debía comenzar a ejercitar a la muchacha. Entonces, una mañana, activó la diminuta válvula que controlaba su vagina. Desde ahora Emma ejercitaría sus músculos vaginales o estallaría. Abigail estaba feliz cuando Emma vio por primera vez su ya transformado cuerpo. Como le había sucedido a ella misma, Emma se sorprendió al ver sus pezones y Abigail sonrió cuando comprobó como se endurecían rápidamente. Siguió siendo la responsable del entrenamiento de su hermana aunque se ausentó un par de días para dar a luz. Amó a las gemelas negras que nacieron de su vientre, pero más amaba a su Amo, especialmente cuando Él chupaba sus pechos. Vio como Emma lo lamía la primera vez, notando que cometía el mismo error al hacerlo apurada. Abigail la reprendió con latigazos bajo las nalgas indefensas de su hermana. Emma debía ser una esclava perfecta. Cuando le tocó fustigar sus jóvenes y firmes pechos, Abigail fue implacable.

Algunas semanas después, Abigail estaba en la cama del Amo con Anne, y Emma estaba a los pies de la misma. Se apenó por su hermana cuando el Amo sacó su erecto miembro de su boca pero se deleitó cuando la eligió a ella, a Abigail, para hacerle el amor. Después de haber dado a luz, Abigail había entrenado continuamente a Emma con distintos consoladores. Veía como ella, de rodillas, esperaba en el harem. Recordó cuando ella estuvo por primera vez, compartiendo la habitación con otras personas. Miró a su alrededor a todas las demás esclavas, felices, riéndose. Todas eran hermosas. Todas eran jóvenes. Y todas amaban al Amo. Quedó extasiada viendo como Emma le hacía un fellatio al Amo. Se notaba que la chica estaba muy concentrada. Y observó su deleite cuando él acabó en su garganta.

Abigail corrió a contarle al Amo cuando Emma hizo su sumisión. Le mostró la cinta de video que había grabado. Emma arrodillada, brazos extendidos, rogándole a su dueño que la tomara, obviamente, sin saber que la estaban filmando. Para que él la usara como quisiera. Abigail observó cuando la muchacha entró en un sueño profundo y luego se sentó a mirar como Julie tatuaba su pecho. Julie estaba cada vez más experimentada y en pocos minutos grabó "Esclava Emma" sobre el seno de la muchacha. Finalmente Abigail preparó a su hermana para la sumisión final. La condujo a través de los corredores y la dejó sobre la cama del Amo. Ató los tobillos de la muchacha a cada lado de la cama y levantó sus caderas. Abigail esperó arrodillada, con las piernas abiertas y cruzadas y la mirada baja, la llegada de su Amo. Estaba celosa de su hermana. Entonces Él entró. Dio unos cariñosos golpecitos sobre la cabeza de Abigail antes de sentarse al lado de Emma. Abigail no se atrevía a mirar, pero escuchaba los gemidos de Emma. Hirviendo de celos y frustración, escuchó el grito de la muchacha cuando fue penetrada.

Abigail descubrió mas tarde que era la primera vez que Emma hacía el amor. Se sentía muy orgullosa que su Amo haya tomado como esclavas a sus pequeñas hijas. "Pero" , pensó Abigail cuando estaba en la cama con las criaturas, "ella no podrá darle al Amo una teta con leche para chupar". Mientras tanto, Emma ya estaba pidiéndole al Amo que la marcara con hierro como al resto de las esclavas.

FIN


Por odracir - 07/10/2007 18:55:53 [denunciar este mensaje]
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El Don (I) por Starlord
La casa no era muy grande. Una más entre las muchas de aquella urbanización a las afueras. Pero era agradable a la vista. El lugar tampoco estaba mal. Parecía tranquilo. A pesar de ser media mañana, no se veía un gran movimiento de gente.

Me acerqué a la puerta principal, sin dejar de asombrarme de lo hermosa que podía ser una casa si se decoraba sin demasiadas pretensiones. Pero mi trabajo allí no era admirar la belleza del entorno, sino otra muy distinta. Tomando una gran bocanada de aire, no porque necesitara hacer acopio de valor, sino porque me gusta respirar el aire puro cuando me alejo de la ciudad, llamé a la puerta.

Al cabo de unos momentos, una ojo apareció ante la mirilla, escudriñándome. Con un apagado grito de reconocimiento y de sorpresa, la puerta se abrió mostrando a una morena ama de casa, rondando la treintena de años, que vestía un chandal azul y llevaba una toalla en la mano. Su pelo estaba mojado. Sus ojos reflejaban la misma sorpresa que su voz no había podido ocultar a través de la puerta.

- ¡Carlos! Dios mío. ¿Que haces aquí?

Con una sonrisa, me encogí de hombros.

- Pasaba por aquí, y se me ocurrió entrar a hacerte una visita.

- Pero... pero... - apenas podía articular ninguna palabra - ¿Como se te ha ocurrido venir sin avisar?

- Estaba en la ciudad por un asunto de negocios. He terminado pronto y he pensado en venir a veros - su rostro mostró una leve sombra de culpabilidad cuando notó el énfasis que había puesto en la palabra "veros" - Y por lo visto no he venido en buen momento. Llevo cinco minutos en la puerta y todavía no me has invitado a entrar.

- No seas tonto - dijo apartándose a un lado para dejarme pasar - Lo que ocurre es que me he quedado tan sorprendida que hasta se me ha olvidado ser cortés. Pasa, ya sabes que estas en tu casa.

Cerró la puerta y me dio un beso de bienvenida en la mejilla. Al hacerlo, pude comprobar que la chaqueta del chandal apenas estaba abrochada. La parte superior se abrió cuando se movió para besarme. No llevaba sujetador. Su seno parecía firme y muy apetecible. Ella, al darse cuenta de que la estaba mirando, se sonrojó y subió la cremallera.

- ¿Te apetece tomar algo?

- Apenas hace un rato que he almorzado. Pero gracias de todas formas.

Se la veía nerviosa. Apenas sabía que decir o que hacer. Dudaba entre darme la mala noticia en el recibidor, o esperar a que estuviéramos en el salón. Finalmente, decidió esperar.

- Pasa al salón y siéntate en el sofá. Yo subiré a ponerme algo mas decente y bajaré en seguida. Si cambias de idea, la cocina está al fondo. En la nevera encontrarás refrescos fríos. Sírvete tú mismo.

La miré mientras desaparecía escaleras arriba. A pesar de que un chandal no puede considerarse una prenda demasiado erótica, la verdad es que el que ella llevaba era muy ajustado. Su trasero no estaba nada mal llenando completamente la tela que lo recubría. Era firme y parecía duro. Por lo visto seguía realizando ejercicio físico todos los días. Probablemente, acababa de llegar de correr y se había duchado apenas hacía unos minutos.

Entré en el salón. No era demasiado grande, o tal vez era un efecto óptico producido por la gran cantidad de muebles que estaban distribuidos por toda la habitación, entre los que destacaban tres sofás, dispuestos en forma de "U", con una pequeña mesa en el centro. Hacía las veces de salón y sala de estar al mismo tiempo.

No tenía sed, pero me levanté y fui a la buscar algo en la nevera, más que nada para pasar el rato mientras esperaba. Al cabo de unos minutos de volver al salón, la escuché bajar las escaleras. Entró y se sentó justo enfrente de mí. Comenzamos una conversación de circunstancias. Me preguntó sobre el motivo de mi visita a la ciudad y se interesó por mis negocios. Seguía nerviosa. Tenía las manos cruzadas y apoyadas sobre las piernas. No dejaba de frotárselas para secarse el sudor. Mientras hablábamos de tonterías y esperaba a que se decidira a contarme lo que yo ya sabía, me entretuve mirando la ropa que había elegido.

Llevaba falda. No demasiado larga, pero tampoco era una minifalda. No llevaba medias. No se había molestado en ponérselas para estar en casa. Me decepcioné un poco, puesto que unas medias, sobre todo si son negras, cubriendo las piernas de una mujer, son el mejor afrodisíaco que conozco. A pesar de todo, sus piernas eran preciosas. el ejercício diario les sentaba divinamente. En la parte de arriba llevaba un sueter de lana, no demasiado grueso. Ya no hacía la calor del verano, pero era media mañana y el sol lucía en la calle. El sueter, como casi todas las prendas que la había visto vestir en las pocas veces que nos habíamos encontrado, era muy ajustado. Sus pechos resaltaban bajo el amarillo de la lana atrayendo continuamente mi mirada. Ella lo sabía, y eso la hacía sentir aún más incómoda y nerviosa.

Finalmente se decidió a contarme la verdad.

- Carlos, no sé porqué todavía no me has preguntado por Pedro, pero antes de que lo hagas, he de decirte algo. Hemos tenido ciertos... problemas y nos hemos separado. Esta misma semana lo he echado de casa. Las cosas han ido deteriorándose entre nosotros en los últimos meses. Ya no éramos la pareja feliz que tu conociste. Ya sabes lo dominante que es Pedro. Al fin y al cabo, fuisteis compañeros de universidad y muchas veces os habéis reido de su caracter en aquellos tiempos. Pues no ha mejorado desde entonces. Le gustaba obligarme a... hacer cosas contra mi voluntad, y yo no soy el juguete de nadie. Mi vida era casi un infierno. Hasta que ya no he podido soportarlo mas.

Un incómodo silenció siguió a sus palabras. Poco despues de comenzar a hablar había bajado la mirada hacia el suelo y seguía con los ojos fijos en ninguna parte. Pedro era mi mejor amigo, aunque apenas nos veíamos un par de veces al año, y ella me estaba diciendo que era un pervertido. Se sentía muy incómoda. Podía sentirlo, pero nada de lo que yo dijera la haría sentirse mejor.

Aunque tampoco era esa mi intención.

- No te sientas mal, Carmen. Ya lo sabía.

- ¿¿Lo sabias?? Pero, ¿como...?

- Esta misma mañana he estado hablando con él.

- ¿Y porque no...?

- Es una historia un poco larga. Tranquilizate y déjame contártela, por favor.

Podía ver la irritación en su cara. Se sentía como si le hubiese estado tomando el pelo.

- ... y te habrá pedido que hables conmigo para que le perdone, ¿no?

El tono de irritación en su voz era patente.

- No exactamente. Por favor, déjame acabar de hablar.

Se levantó del sofá, furiosa.

- Mira Carlos, no sé lo que te habrá contado, pero nuestros problemas no son asunto de nadie más que de nosotros. Tu no puedes comprenderlo. Eres hombre y supongo que te pondrás de su lado, y no estoy dispuesta a...

- Carmen - mi voz era suave - siéntate, por favor - y al mismo tiempo "empujé" con mi mente.

Su rostro me miró confuso durante un instante, y luego se sentó.

- Hace unos dias me llamó. Me dijo que le habías echado de casa y me dió su versión de los hechos. Tienes razón. Pedro siempre ha sido un poco raro en cuanto a sus gustos, pero no más que la mayoría de los hombres. El problema es que tú eres demasiado dominante, demasiado independiente, y demasiado feminista. Dices que Pedro es tiránico, pero la verdad es que no lo es más que tú. La única diferencia es que Pedro intenta aprovechar vuestro matrimonio al máximo. A él le gustaría que en algunos momentos fueras sumisa y obediente, sobre todo en el terreno sexual, pero a tí no te gusta ese papel de esclava que debes de jugar de vez en cuando y aborreces la idea de dejarle mandar completamente. De ahí vienen todos vuestros problemas. Dos personalidades dominantes chocan una contra la otra y acaban reventando un matrimonio. Pedro todavía te quiere, y quiere volver a vivir contigo. Tienes razón en una cosa. Me ha pedido que hablara contigo, para ver si te hacía cambiar de idea, y yo le he asegurado que iba a conseguirlo.

- Pierdes el tiempo. No pienso dejar que él, ni nadie, domine mi vida. No voy a dejar que...

- Sí que vas a hacerlo, porque no tienes elección.

Mis palabras fueron tajantes, causando el efecto que yo esperaba. Pude advertir en su mirada la duda sobre lo que yo intentaba decir, pero no le dí tiempo a preguntar.

- Verás, Carmen. Tengo un pequeño secreto que no conoce mucha gente, y los que lo conocen no se lo pueden contar a nadie. Cuando era pequeño, mis padres me dejaban siempre hacer lo que yo quería: comer dulces, ver la televisión hasta tarde, y nunca me castigaban por nada que yo hiciera. Yo creía que todos los padres del mundo hacían lo mismo, hasta que me dí cuenta de que no ocurría así con mi hermana, a la que le hacían acatar las normas continuamente. Un dia, cuando yo tenía 12 años, una profesora del colegio me suspendió. La odié tanto que solo quería dejarla en ridículo. De repente, sin más, se desnudó completamente delante de toda la clase. La expulsaron ese mismo dia. Despues de mucho pensar y atar cabos, y de realizar unos cuantos experimentos con mi propia familia, descubrí que había nacido con algo especial. En las películas o las novelas de ciencia ficción lo llamarían "un poder" especial. Yo prefiero llamarlo un don. Ese don me permite controlar los deseos de los demás, sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos. Puedo dominar la mente de la gente, dominar su voluntad. Y sin ningún esfuerzo.

Su rostro iba mostrando una continua variedad de emociones. Primero miedo, despues incredulidad, y al final de nuevo temor, aunque esta vez por mi salud mental.

- Solo se lo he contado a mis mejores amigos, y usando sobre ellos mi don, me he asegurado de que no se lo puedan contar a nadie. Pedro es uno de ellos. Cuando me llamó, me pidió un pequeño favor. No solo quería que hablara contigo, sino que usara mi don para hacerte cambiar un poco tu actitud hacia algunas cosas. Lo hago algunas veces a petición de mis amigos. No vas a ser la primera esposa a la que le aplique el "tratamiento".

Su mirada seguía mostrando temor, cada vez más profundamente. Aunque mayor aún que su temor por mi cordura, era su incredulidad.

- Puedo ver en tu cara que no me crees, y sin embargo, todavía no te has dado cuenta de que no puedes moverte del sofá - su mirada cambió a un terror extremo cuando se dió cuenta de que estaba en lo cierto - Te he "sugerido" mentalmente que por mucho miedo que tuvieras, no te levantaras, ni gritaras. Ni siquiera puedes hablar mientras lo esté haciendo yo. No me gusta que me interrumpan - mi sonrisa no parecía tranquilizarla.

- Como te iba diciendo, algunos de mis amigos me han pedido que "reprograme" un poco a sus novias y a sus esposas para hacerlas mas complacientes con ellos. Podría haberme hecho rico si les hubiera cobrado, pero no necesito el dinero. Tan solo les pido un favor a cambio.

La miré detenidamente, esta vez sin miedo a que se diera cuenta de que lo estaba haciendo. Su temor había llegado al punto máximo al que yo le había permitido. No quería que la invadiera el pánico, así que había impuesto unos límites a sus sentimientos. El temor no pasaría de un grado aceptable. Ahora, al alcanzar ese punto, el temor se estaba convirtiendo en deseo. Todavía no había eliminado su voluntad, así que ella era consciente de todo, incluyendo el que no era más que un juguete en mis manos.

- Verás, todos mis amigos saben que yo podría acostarme con sus mujeres en el momento en que quisiera, simplemente usando mi don. Pero tiene mas morbo hacerlo cuando ellos lo saben. Así que a cambio de vuestra obediencia, yo puedo disponer de vosotras siempre que me apetezca. Un trato muy morboso para mi. Pedro tambien ha consentido en ese pequeño favor, así que tengo su permiso para hacer lo que quiera contigo, siempre y cuando esta noche tu lo vuelvas a aceptar en casa, a él y a sus insignificantes manias. Y, naturalmente, vas a hacerlo.

Momentáneamente, interrumpí el bloqueo sobre ella para que pudiera hablar.

- ¿Po...porque me haces esto?

- La verdad es que no necesito un motivo. Es cierto que tambien utilizo mi don con mucha otra gente, todos los dias y a todas horas, para hacer mi vida más fácil. Pero desde que era pequeño he valorado en mucho la amistad. No puedo dejar colgado a un amigo. Normalmente no suelo explicarle a nadie mis motivos, pero en tu caso, he querido hacer una excepción. Pedro es mi mejor amigo, y a pesar de que tu y yo tan solo nos henos visto cuatro o cinco veces, he llegado a cogerte cierto aprecio. Verás, el que lo sepas no implica absolutamente nada, porque dentro de un rato no recordarás nada de esta visita, ni de lo que te he contado. Cuando termine contigo, no serás más que una obediente ama de casa, cuyo mayor deseo en esta vida será el de hacer feliz a su marido de cualquier forma que él le pida. Serás sumisa y obediente, callada y trabajadora, y una tigresa en la cama, siempre que él te lo pida. No vivirás más que por él y para él. Y por encima de sus deseos, tan solo valorarás los mios. Aparte de eso, no existirá nada más en tu vida.

- N...no puedes hacerme esto.

- Querida... ya lo estoy haciendo.

Me había cansado de hablar. Era cierto que nunca les daba explicaciones a mis víctimas. No me divertía. Así que decidí pasar a la acción. Era un juego interesante el obligarla a hacer cosas sin robarle del todo su voluntad. Sus intentos de resistencia reflejaban la fuerza de carácter que siempre había tenido, y hacían más divertido mi "trabajo".

- Levántate - ordené.

Lo hizo sin dudar, aunque su mirada no reflejaba más que odio. Notaba un creciente deseo sexual hacia mí, pero sabía que era impuesto e intentaba luchar contra él.

- ¿Sigues yendo al gimnasio, como antes?

- Si - no podía evitar responderme

- ¿Todos los dias?

- Casi todos

- Ya lo veo. ¿Y crees que tanto ejercicio mejora tu figura?

- Si - el odio en sus palabras y en sus ojos crecía al mismo ritmo que su deseo por mí.

- ¿Que partes de tu cuerpo cuidas más?

- Las piernas y los pechos.

- Me gustan tus piernas. Enseñamelas.

Se subió la falda hacia arriba dándome una excelente visión de sus piernas, sus muslos y de sus bragas. Eran blancas, muy prácticas, pero no demasiado sexys.

- No, así no. Eso lo hubiera podido hacer yo mismo. Quiero que me excites mientras me enseñas las piernas. Quiero que lo hagas como si quisieras acostarte conmigo y me estuvieras enseñando la mercancia.

Su rostro se suavizó. El odio aún era patente en sus ojos, pero el resto de su cara formó una sonrisa destinada a seducirme. Se bajó la falda. Subió una de sus pienas sobre el sofá y comenzó a acariciarse el tobillo mientras me miraba. Mi orden había sido muy clara. Tenía que excitarme, y así lo estaba haciendo, a pesar del odio que sentía por mí en aquellos momentos y que su rostro ya no podía reflejar porque su prioridad era la seducción. Siguió acariciandose el tobillo un instante, despues subió las caricias hacia la pantorrilla. Era firme y bien torneada. Realmente debía de pasar mucho tiempo en el gimnasio cuidando su cuerpo. Siguió con las caricias, pero esta vez hacia los muslos. Al tiempo sus manos se deslizaban hacia arriba, tambien subia la falda, aunque con cuidado de no enseñarme más que las piernas. A pesar de odiarlo, conocía el juego de la seducción. Dejar lo más importante para el final hace el juego más interesante.

- Sigue así. Sedúceme. Excítame y tal vez te deje disfrutar de nuestro encuentro.

Se sentó de nuevo en el sofá. Abrió las piernas y siguió acariciándoselas mientras me miraba con cara lasciva. El odio que la consumia estaba desapareciendo bajo un torrente de pasión como nunca antes había conocido. Estaba disfrutando de sus propias caricias tanto como yo de mirarla.

- Muy bien, Carmen. Ya que tanto disfrutas acariciándote, hazlo ahora con el resto de tu cuerpo, comenzando por esos pechos que tanto te gusta cuidar.

Sus manos reptaron rápidamente hacia sus prominentes senos, acariciandolos sobre el sueter. Bajo los surcos tejidos en la lana, apareció uno de sus pezones, y precisamente a él y a su hermano gemelo fue donde Carmen dedicó sus mayores caricias, mientras no dejaba de mirarme en ningún momento, al tiempo que abria y cerraba sus piernas varias veces.

- Te excita acaciciarte delante de mí, ¿verdad?

No respondió. Abrió la boca para intentar decir algo, pero sus palabras no llegaron a salir.

- ¿Verdad? - insistí

- S...S...sí

- No me sorprende. Es lo que te he sugerido mentalmente. Tambien te he sugerido que no podrás llegar a ningún orgasmo hasta que yo te lo permita. Podrás disfrutar de tu cuerpo, y despues del mio, pero no podrás llegar al climax si no te portas bien conmigo.

Una de sus manos había buceado por debajo del sueter y acariciaba sus pechos desde allí, mientras que la otra se había deslizado por debajo de su falda. Ya no le importaba que yo pudiera ver sus bragas, que tampoco cubrían gran cosa puesto que se las había apartado a un lado para poder acariciarse mejor. Con movimientos cada vez más frenéticos introducía sus dedos en el interior de su cuerpo y los volvía a sacar, frotándolos sobre su clítoris ya húmedo, y repitiendo de nuevo toda la operación. Muy a su pesar, comenzó a jadear, siempre sin dejar de mirarme fíjamente, como gesto de sumisión y de sometimiento, puesto que todo lo que hacía era por mí y para mí.

- Dentro de un rato, cuando yo me vaya, tu vida cambiará por completo. Desearás fervientemente a tu marido. Le llamarás y le pedirás que te perdone y que vuelva a casa contigo cuanto antes. El deseo se apoderará de tí cada vez que lo veas o pienses en él. Serás adicta al sexo con tu marido. Jamás se te ocurrirá serle infiel con nadie que no sea yo, ni discutir cualquier decisión que él tome. Serás sumisa y obediente. Tus mayores deseos en esta vida serán obedecerle y servirle. La única forma en la que podrás ser feliz es haciéndole feliz a él. Cuando hagais el amor, o practiqueis cualquier clase de sexo, tu placer quedará supeditado al suyo. Jamás podrás disfrutar si él no lo hace, y cuanto mayor sea su placer, mayor será el tuyo. Nunca llegarás al orgasmo antes que él, excepto en el caso de que él te lo pida, pero siempre para su propio goze. Harás todo cuanto él te diga, incluso hacer el amor con otros hombres o mujeres, siempre que sea a petición suya. Disfrutarás de todos los juegos que él te proponga, e incluso estudiaras e inventarás nuevas formas de darle placer. Se convertirá en el centro de tu vida. Se convertirá en toda tu vida. Será tu único motivo para vivir.

A medida que escuchaba mis palabras, el ritmo de las caricias iba aumentando. Sus jadeos eran más ruidosos y había mojado el sofá con sus jugos sexuales. Podría haber estado toda la tarde masturbándose de aquella forma sin llegar al orgasmo, porque yo se lo había prohibido, pero mi trabajo ya estaba hecho.

- Y por encima de todo, por encima de tu marido y de tu propia vida, estaré yo. Mi voluntad es suprema y mis deseos inapelables. Tu vida será tu marido, excepto cuando yo quiera tenerte. Solo entonces dejarás de pensar en él para someterte, con más pasión si cabe, a mis deseos.

Su rostro reflejaba un placer y una frustración extremos. Deseaba llegar al climax. ¡Necesitaba llegar!

- Y para demostrarte finalmente como será tu vida a partir de esta noche, ahora vas a tener el orgasmo más fuerte y largo de toda tu vida. Jamás en toda tu existencia habrás tenido un placer como el que vas a disfrutar, y jamás volverás a tenerlo con nadie, incluyendo tu marido. Tan solo cuando yo quiera podrás volver a disfrutar del extremo gozo que va a recorrer tu cuerpo... YA.

Su cuerpo se estremeció varias veces con increibles espasmos de placer. Su mano seguía acariciando su sexo al ritmo de los espasmos.

- Más largo. Todavía disfrutas del placer del orgasmo. Más placer. Y cada vez que recuerdes este orgasmo, lo relacionarás conmigo. Sabrás que yo tuve mucho que ver con él, pero no sabrás exáctamente como. Más placer. Todavía más aún. Y secretamente, muy en tu interior, desearás fervientemente volver a encontrar este placer como sea. Y sabrás que solo podrás volver a tenerlo conmigo.

Las convulsiones seguían estremeciendo su cuerpo, que casi sin fuerzas había caido tumbado sobre el sofá mientras seguía retorciéndose. Poco a poco, fueron haciéndose más largos hasta desaparecer. Su cuerpo quedó inmovil. Su respiración era larga y cansada. No tenía fuerzas para moverse. Su voluntad ya no existía. Su mente ya no era suya. Su sumisión era completa. Era una mujer nueva, que solo vivía para su marido, y aquel había sido el primer orgasmo de su nueva vida.

Me acerqué a ella y le acaricié el pelo. Estaba completamente mojado. El esfuerzo del orgasmo había sido increible. Sus ojos estaban medio cerrados. Apenas tenía fuerzas para mantenerlos abiertos.

- Duerme, querida. Cuando despiertes no recordarás nada de mi visita.

Sus ojos se cerraron del todo.

- Descansa querida. Descansa.

Su cabeza se relajó totalmente hacia un lado, cubierta por sus cabellos, dando una imagen de total indefensión.

- Duerme...


Por odracir - 07/10/2007 18:50:28 [denunciar este mensaje]
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Cuidado con lo que deseas (03) por Hypnoman
Capítulo 3 La mejor oportunidad que encontré para terminar mi carta, fue la noche siguiente, cuando Terri concurrió a la cita con la Dra. Kale. Ni bien se fue, me conecté. Trabajé duro y pude completar la carta apenas unos minutos antes que Terri llegara. La guardé en la carpeta de salida, a la espera de ser enviada.

Le pregunté a Terri cómo le había ido. La encontré bastante fastidiada cuando me dijo que la Dra. Kale había decidido suspender su terapia hasta después de haber finalizado el tratamiento conmigo. Me fui al gimnasio.

Al día siguiente, me encontraba preocupado ya que no sabía si enviar o no mi carta a la Señora Xenia. Me senté en la computadora, debatiendo mi decisión durante un largo tiempo hasta que finalmente hice clic en el botón Enviar. Seguramente hubiese estado indeciso durante horas si no fuese por las 48 h. de plazo que ya estaban a punto de cumplirse.

Mientras iba conduciendo hacia la cita con la Dra. Kale, el viernes, me encontraba bastante ofuscado por la postergación de la terapia de Terri. Igualmente había decidido que ella me viniese a buscar, ya que no quería explicarle a mi mejor amigo lo que estaba haciendo, especialmente al ir a la terapia sin la compañía de Terri. Podría parecer como que yo era la fuente del problema.

Terri me conduciría de vuelta a casa y yo tendría que dejar mi coche en el estacionamiento de la Dra. Kale toda la noche. Terri estaba de acuerdo en ayudarme a recoger mi coche al día siguiente.

Cuando estacioné el auto, caí en la cuenta que la Señora Xenia todavía no se había molestado en contestar mi carta. Como resultado de esto, mi humor empeoró aún más. Intenté dejar de lado las preocupaciones cuando entré al consultorio de la Dra. Kale.

"Hola, Mike. Aprecio tu puntualidad. Por favor, siéntate" - me dijo. Me senté y esperé. "Has decidido qué método de terapia prefieres" - preguntó "Sí, vayamos por la ruta más rápida." - contesté "Bien, ¿estás listo para comenzar?" "Seguro" - respondí "¿Alguna pregunta?" - me consultó. "Sí, sólo una. ¿Por qué desea terminar mi terapia antes de comenzar con la de Terri." - le pregunté. "Es una buena pregunta. En primer lugar me baso en que tú has sido un buen paciente, hace 15 años, cuando dejaste de fumar, por lo tanto pienso que será fácil trabajar contigo. Además, tu esposa me ha contado que ella ha intentado con la hipnosis dos veces en su vida, sin éxito" - me explicó. "Yo no lo sabía" - comenté. "Sí, y finalmente porque a mi me parece que tú estás más motivado en hacer que tu matrimonio funcione." - concluyó. "Bueno, eso no me sorprende" - agregué, encantado de que se hubiese dado cuenta. Comenzó a caerme bien la doctora. "¿Algo más?" - preguntó. "No" - respondí. "Bien, entonces ¿estás listo para comenzar?" "Sí" "Sígueme" - me ordenó.

Pasamos por una puerta, detrás de su escritorio, y entramos a su sala de terapia. Era una habitación amplia, tenía tres muebles en todo el cuarto, levemente iluminado. La silla que usaría ella era de gran tamaño. Colocado a un poco más de un metro y medio se encontraba el sillón reclinatorio para ser usado por los pacientes. Una pequeña mesa se encontraba en ese lugar, con un jarro de agua y dos vasos.

"Por favor, sientate Mike" - me invitó.

Me senté en el sillón y quedé frente a ella. Me dio una píldora y llenó los dos vasos con agua.

"Hará efecto rápidamente, Mike. Generalmente no tarda más de 10 minutos. ¿Quieres pasar al baño antes de comenzar?" - me preguntó. "No, gracias" - contesté.

Coloqué la píldora en mi boca y la tragué con la ayuda de un sorbo de agua.

"¿Por qué no te pones más cómodo?, recuéstate Mike" - sugirió.

Al reclinarme me sentí increíblemente cómodo. Ella se incorporó y se dirigió hacia un panel de control que se encontraba sobre la pared. Ajustó las luces hasta oscurecer un poco más la habitación y encendió un sistema de sonido. Aunque en forma muy tenue, yo podía escuchar el sonido del agua al caer, una gota por vez. Miré hacia el techo y observé un innovador sistema de parlantes que envolvían de sonido toda la habitación.

"Sólo relájate, Mike. Respira despacio y profundamente" - me ordenó.

Lentamente, repitió las instrucciones muchas veces. Pronto, mi cuerpo comenzó a sentirse como si se estuviese disipando, pero yo me sentía muy contento. Me di cuenta que la iluminación había cambiado a un color azul cristalino y el goteo, que un principio se oía tenuemente, comenzó a crecer más ruidosamente.

"¿Cómo te sientes, Mike?" - preguntó. "Taaannn maravilloooosameenteee..." - respondí, ya bien bajo la influencia. "Ahora cierra tus ojos e imagina las gotas de agua, Mike. Usa el ojo de tu mente para ver las gotas. Míralas caer lentamente sobre la azulada y cristalina superficie del agua. Verás los anillos concéntricos que cada gota cristalina forma al caer sobre el agua. Mike, ¿no es fascinante cómo los anillos se extienden.... tan perfectamente? - me preguntó. "Siiiiii....." - respondí.

Las gotas sonaban cada vez más fuerte, y yo podía ver el agua tal cual como ella lo describía. Era hermoso. Sentí una paz interior como no sentía desde hace años. Segundos más tarde, físicamente, mi cuerpo ya no existía. Poco después, ya no podía percibir los límites de la habitación. El agua comenzó a expandirse por mi mente. El universo entero cabía dentro de mi imaginación. En alguna parte, lejos, muy lejos, su voz aún existía. Pero de algún modo, las palabras ya no importaban tanto. ¡Qué dichosa paz! Ahhhh...

Lo último que recuerdo es haberme despertado. Me sentía horriblemente mareado. Me esforcé por incorporarme en mi asiento. Froté mis ojos y los abrí. Me asusté al ver a Terri sentada al lado de la Dra. Kale.

"¿Cómo te sientes, Mike?" - me preguntó la Dra. Kale.

Traté de responder, pero sólo grazné en un sonido ininteligible. Mi boca estaba reseca. La doctora llenó el vaso con agua. Lo tomé y bebí hasta la mitad sin respirar.

"¿Qué estás haciendo aquí?" - le pregunté a Terri. "Hace una hora que estoy esperando que te despiertes" - contestó algo indignada. Miré mi reloj y vi que ya eran las 9:20. "¡Cielos!, ¿he estado inconsciente más de tres horas?" - pregunté. "Sí, Mike. Eres mucho mejor paciente de lo que había pensado. Con una sesión más alcanzará" - respondió la doctora. "¿Por qué no recuerdo lo que sucedió?" - me atreví a preguntar. "Me temo que estás aún bajo los efectos de la droga. Y yo también te di algunas sugestiones post-hipnóticas. Deberías volver a casa y descansar. Los recuerdos vendrán todos de golpe, muy pronto." - me explicó.

Me encontraba mareado y mi mente estaba demasiado sumergida en una nebulosa, así que me traté de incorporar para irme.

"A propósito, la próxima semana te daré algunos ejercicios para que hagas en casa." - me explicó.

Acordamos que la próxima sesión fuese el viernes siguiente a la misma hora. Terri llenó un cheque y se lo dió a la doctora.

Terri habló poco acerca de la sesión mientras volvíamos a casa. Tampoco me hizo preguntas. No era normal en ella, dado que yo estaba en un estado muy vulnerable. Hubiese sido mucho más lógico que ella intentara sacar partido de la situación. Pero como no estaba en un buen momento de lucidez, decidí no buscar las razones de su silencio.


Hypnoman(hypnoman62@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 18:48:14 [denunciar este mensaje]
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Cuidado con lo que deseas (02) por Hypnoman
Capítulo 2 Cuando llegué a casa Terri estaba inusualmente amable. Parecía muy interesada con mi entrevista con la Dra. Kale. Después de haber respondido sus preguntas, me anunció que tenía que salir a cerrar una venta. "¿Un lunes por la noche?" - protesté. "Sí, tengo turno con la Dra. Kale mañana, así que debo dejar todo terminado esta noche." - me contestó. "¿Por qué concertaste un turno con Kale la misma noche que generalmente vemos al Dr. Anthony?" - pregunté. "Bien, podemos ver qué puede hacer Kale por nosotros, antes de regresar con Anthony. No hemos mejorado nada en todo este año y medio, desde que empezamos con él" - me explicó. "Sí, es verdad. ¿Cuánto tiempo estarás fuera de casa?" "Sólo un par de horas" - contestó.

Al poco rato, Terri salió. Yo había planificado ir al gimnasio a hacer un poco de ejercicio, pero tenía tiempo de visitar un par de sites de dominación primero. Ni bien Terri se fue, ya estaba frente a la pantalla. Encontré que tenía un mensaje de correo.

No conocía a quién me había mandado el mensaje, Ms Xenia. Hmmm.....La línea de asunto decía: Cumple tu deseo. Lo abrí. Mis ojos se abrieron rápidamente y mi corazón empezó a latir con más fuerza. Leí:

"Querido potencial esclavo:

Soy una alta, delgada, vistosa y embriagante mujer dominante. Hace un tiempo respondiste a un anuncio que puse bajo un nombre diferente. Demostrabas estar interesado, así que decidí guardar tu respuesta.

Ahora que me he radicado en la ciudad de Chicago, he decidido darte una oportunidad para que puedas cumplir tus sueños de sumisión. Pero, una sola chance solamente.

Si todavía estas interesado en servir a una Diosa, escríbeme una carta que exprese tus más profundos y tus más secretos deseos. No ocultes nada. La amplitud de criterios mejorará muchísimo las chances de que seas seleccionado. Pero déjame advertirte, ¡no los inventes!. Porque de ser seleccionado, pronto descubriré tus mentiras y ¡serás despedido para siempre!

Tú comenzarás la carta con las palabras: "Querida Señora. Yo deseo...", y terminarás la carta con "...Sumisamente Suyo." ¡Hazla bien, esclavo! Limitarás la longitud de tu carta a sólo mil palabras, así que ve al grano y haz que cada palabra sea importante.

No dudo que estarás preguntándote si esto es real o no. No quiero recibir correspondencia de ti hasta que no me hayas enviado esa carta. Así que déjame asegurarte que esto no solo es real, es más real de lo que puedas imaginar. ¡A trabajar! Tienes exactamente 48 horas después de haber leído este mensaje para complacerme.

Dominantemente tuyo...

Señora Xenia"

Mi corazón estaba golpeando y mi miembro estaba comenzando a tener una erección. Casi estaba jadeando. Nunca le había comentado a mis amigos sobre mis deseos íntimos, así que supuse que debía ser alguien a quien yo le hubiese respondido un mensaje en el pasado. Mi único miedo era que podía ser una broma jugada por algún ex-marido o ex-novio de alguna dominatriz a quien yo le hubiese respondido alguna vez.

Xenia también tenía AOL como servidor de acceso, así que ella podía saber a que hora exactamente había recibido el mensaje. Es decir que el tiempo ya estaba pasando. Decidí comenzar a trabajar inmediatamente. No estaba todavía muy seguro de enviar o no la carta, pero quería tener, al menos, una opción.

Escribir la carta no fue tarea fácil. Los chicos interrumpieron muchas veces y el tiempo pasaba rápidamente. Casi sin darme cuenta, Terri ya estaba estacionando su auto en la cochera. Me desconecté y apresuradamente me metí en el baño. Eran ya las 9:15 y ya no había posibilidad de ir al gimnasio. Probablemente tendría que explicarle a Terri por qué no había ido, ya que no era usual que faltase al gimnasio un lunes por la noche.

No tuve que esperar demasiado. Ni bien salí del baño, Terri me preguntó: "¿No fuiste al gimnasio esta noche?" "No querida. Quise tomarme un tiempo para pensar en la entrevista que tuve con la Dra. Kale." - le mentí. "¿Y en qué pensabas?" - preguntó. "Bueno, es muy cara para mí. Realmente no podremos afrontarlo." - le expliqué. "¿Estás diciendo que no irás a verla nuevamente?" - me preguntó en un tono cargado de curiosidad. "No es solamente por eso. Ella también quiere usar una droga para acelerar el proceso, y yo soy un poco desconfiado con esas cosas." - le contesté. "Bien, si ella es cara y nosotros no podríamos afrontarlo, el acelerar el proceso es una buena alternativa. ¿Cuánto tiempo lo aceleraría?" "Ella dijo que usando la droga se aceleraría a un tercio de lo que duraría con las técnicas tradicionales." "¿Y cuánto cuesta cada sesión?" "Cuatrocientos dolares" "Creo que ese no sería el problema más importante." - respondió rotundamente. "No, supongo que no. Creo que estoy un poco en duda con eso de tomar una droga." - le dije. "¡No me digas! Recuerda que en la universidad estabas casi todo el tiempo drogado. ¡Probablemente te guste!" - me dijo irónicamente. "Sí, bien... es que es una clase de suero de la verdad" - le dije tratando de mantener la seriedad de la conversación. "Ah, sí. ¿Y tú tienes algo que ocultar?" - me interrogó. "No, por supuesto que no." - respondí. "Entonces, no hay nada que pueda preocuparte. ¿No es así?" "Supongo que no. Pero también dijo que voy a necesitar a alguien que me traiga a casa después de la sesión" - agregué. "¿Por qué?" - me preguntó "Existe un posible efecto de adormecimiento" - le expliqué. "¿Cuándo es tu próximo turno?" "El viernes a las seis" "Yo te llevaré" - se ofreció. "No tienes por qué complicarte. Le pediré a Jerry que me alcance" - le dije. "Ahh, ya veo. No me quieres cerca tuyo cuando estés bajo el efecto del suero de la verdad, ¿No es así?" - refutó en un tono molesto. Me estaba arrinconando con su maneras manipuladoras. "No es así, querida" - traté de explicarle "Ok. Correcto." - respondió sarcásticamente, ingresando al baño y cerrando la puerta detrás suyo.

A los pocos minutos, salió del baño y con el mismo tono sarcástico dijo: "Bien, que te lleve Jerry entonces".

Nada más se habló del tema. Cuando nos fuimos a acostar, una hora más tarde, ella inmediatamente me dio la espalda y se dispuso a dormir.


Hypnoman(hypnoman62@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 18:46:15 [denunciar este mensaje]
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Clueless (II: El suplicio de Cher) por Jorge Garci
La vida no era la misma desde que Mary Joe y Sidney se marcharon de Los Angeles.

Cher se había convertido en la única reina del instituto, nadie osaba oscurecer su aura.

Además, poco a poco, incrementaba su conocimiento sobre sus poderes.

Cerca del 90 de la gente era fácilmente influenciable. En su instituto no había nadie al que no se pudiese manipular.

Y esa cuestión se había convertido en la más importante en la vida de Cher.

Una noche, mientras dormía, ella tuvo una pesadilla. Un chico sin rostro se la estaba follando y cuando su himen se rompía ella perdía sus poderes y se volvía tan depravada como Sidney. Se despertó bañada en sudor frío.

Ella sufrió aquella misma pesadilla un par de noches más y empezó a preocuparse ciertamente sobre su virgo.

Y su preocupación se incrementó cuando habló con el médium parapsicólogo, la primera persona que descubrió sus poderes.

Él era absolutamente inmune a su poder y le confirmó sus peores pesadillas. Él había visto una brecha en su aura la primera vez, pero no había querido preocuparla con sus elucubraciones.

Ella se pasó dos días sumergida en sus preocupaciones. Sus soluciones: huir de las personas a las que no pudiese controlar y construirse una trinchera psíquica alrededor. También decidió no meterse nada más en su vagina virgen (previamente había usado muchas veces consoladores intentando no romperse el himen). Su mayor preocupación: ser violada por un extraño al que no pudiera controlar.

Los días en su instituto pasaban torridamente.

Cada día que pasaba ella preparaba un espectáculo para sus compañeros. Cada día variaba el afortunado que participaba en el show. El primer día ordenó a Charlotte (la amiga de Dion y la novia de Emmanuel) que tuviese un estruendoso orgasmo mientras el profesor explicaba calculo diferencial. Todo el mundo se dio cuenta de lo que estaba pasando pero lo interpretaron como algo de lo más habitual. Cuando salieron de clase todos olvidaron el incidente.

Otro día ella hizo que uno de los chicos más odiosos del instituto (un par de años antes había intentado salir con ella) se la chupase a sus compañeros mientras proseguían las clases.

De tanto en tanto organizaba orgías. Disfrutaba de las actuaciones pero nunca como participante activo (tenía miedo de perder el control y con él su virginidad).

Había descubierto que podía sentir en su cuerpo los mismos sentimientos de otras personas a voluntad. Esa era la extraña manera que tenía de disfrutar su sexualidad.

Mantuvo sus relaciones con Ann (la novia de su hermanastro). Prácticamente todos los días hacían el amor.

Aquel día no era diferente de los otros.

La desafortunada víctima de su maldad fue Michelle, su profesora de historia. Cher hizo que Michelle se metiese un vibrador realmente largo y que diese clase completamente desnuda. Después de un cuarto de hora las piernas, largas, bien torneadas, de la profesora estaban empapadas en sus propios fluidos y Cher ordenó a Nick, el pelota de la clase, que le lamiese y limpiase las piernas.

La explicación de Michelle sobre el renacimiento era continuamente interrumpida por sus gemidos de placer y por el ruido del vibrador.

Cher no prestaba la más mínima atención a la explicación, no importaba; ella podía sacar las notas que le viniese en gana dando ordenes a los profesores.

Cher ardía en deseos de acoger una polla de verdad en su coño virgen (lo deseaba demasiado). Cuando ella recuperó el control se sintió avergonzada de ese deseo. Su propio bienestar estaba en juego; no podía apartar de su mente la visión del hombre sin rostro follándosela, el profundo placer y las horrorosas consecuencias.

Cuando quedaban diez minutos para terminar la clase de historia Cher ordenó a Nick que le lamiese el culo a Michelle mientras Brad, el peor estudiante con mucho, se follaba el coño chorreante de la profesora (que continuaba explicando como buenamente podía).

Lo que de especial tuvo aquel día fue que Alice (una de las chicas que había participado en un gang bang) estaba preñada. Cher no había pensado en aquella posibilidad antes; Alice era virgen cuando la fiestecita tuvo lugar. Cher se convenció de que aquel era el problema de Alice y dejó de pensar en ello, al menos hasta que encontró una posible solución; cargarle el muerto a un amigo de Alice. Cher únicamente tendría que manejar un poco sus mentes, hacerles creer que estaban emparejados y que habían hecho el amor alguna que otra vez. A Cher le gustó la solución, únicamente tenía que encontrar al tipo idóneo; la elección recayó en Jimmy. Y como lección para si misma nada más de sexo sin preservativo.

A Cher le gustó eso de montar parejas imposibles y bien que lo hizo. El tímido y no precisamente agraciado físicamente empollón se enrolló con la más popular de las cheer leaders (el ser amiga de Cher la había librado previamente de sufrir sus iras como lo habían hecho Mary Joe y Sidney); Pietro, el Casanova de la clase, con una profesora lesbiana reconocida...

Le encantaba tener el control total, jugar con las vidas de los otros como si ella fuese una diosa. Pero continuaba atemorizada de su mente.

Una vez a la semana visitaba al parapsicólogo; él y Ann eran los únicos que conocían sus poderes. Él intentó confortar a Cher; era un estudioso de todo lo paranormal y estaba aprendiendo una barbaridad de las experiencias de Cher. La relación de Cher con la pelirroja de Ann era bastante diferente. La novia de su hermanastro estaba profundamente enamorada de ella. Cher había dejado de jugar con la mente de Ann hacía bastante tiempo pero se había convertido en una obsesión para Ann.

Ann estaba continuamente ansiosa de comer el coño dorado de Cher, lamerle el culo, morderle los pezones o ser follada con el consolador de correas. Ann se había puesto un piercing en el ombligo tal y como Patrick (el hermanastro de Cher) le había sugerido; le encantaba ser la esclava de Cher.

Ann era una muchacha tremendamente inteligente. Estaba terminando sus estudios de psicología con notas de relumbrón. La forma en que había cambiado su comportamiento desde que conocía a Cher era inexplicable pero su vida no había cambiado en ningún otro aspecto.

También estaba prestándole todo su apoyo a Cher. Ann tenía la secreta convicción de que su adorada diosa se estaba volviendo paranoica. Cher estaba necesitada de montañas de comprensión y aquello era algo que no podría obtener viviendo o manejando las vidas de otros.

Cada noche Cher tenía la misma pesadilla; la estaba volviendo loca y no sabía como pararla. Solo se sentí completamente segura cuando estaba con Ann o con el médium; tal vez si que fuese una paranoica.

Descargaba su rabia contra sus compañeros y las actuaciones se volvían más duras cada día; ya no eran los agradables interludios eróticos de los primeros días sino que se habían convertido en sesiones del más duro sado masoquismo. Y Cher podía ser muy cruel, se lo podéis preguntar a Sidney.

Y Dion y Tai, las que habían sido sus mejores amigas, se habían convertido en sus blancos preferidos; le habían dicho que su comportamiento había variado sensiblemente; a Cher no le gustó oír aquello de sus mejores amigas, las chicas que iban de compras con ella.

Dion era virgen, estaba orgullosa de poder satisfacer a su novio de otras formas (sexo oral).

Tai no era virgen precisamente, antes de caer en los redentores brazos de Cher era casi una vagabunda con extrañas amistades y una cierta adicción a las anfetaminas.

Cher la había convertido en una dama bien, con sus mismas aficiones. Pero todo esto fue antes de descubrir que tenía poderes.

Y Cher había acabado de tomarla contra Tai haciendo de su vida un infierno.

En primer lugar hizo de Tai la estrella del gang bang del día. Cada chico de la clase tenía que follarle el coño, el culo y la boca. Cher mantuvo a Tai al límite del orgasmo pero sin dejar que se corriera.

Tai era completamente consciente de lo que estaba ocurriendo (hasta ese momento en las fiestecitas de clase Cher se encargaba de limpiar las mentes de los participantes).

Con un sabor mezcla de semen y de mierda en su boca Tai lloraba continuamente. Cher hizo que Tai se vistiese con un modelito de puta barata que le había preparado y la metió en un autobús rumbo a los suburbios.

Una vez allí, vestida de aquella forma y totalmente debilitada por el gang bang anterior ella se convirtió en una captura sencilla para cada maleante. Sola en la calle fue violada un montón de veces para satisfacción de Cher.

Cuando Cher liberó la mente de Tai ella no podía sentir sus propias piernas y quedó dormida en mitad de la calle como si fuese una vagabunda. Una mujer policía la golpeó con su porra y le hizo que le comiera el coño (con un revolver en la sien). Tai estaba en el auténtico infierno y todavía no había llegado a casa.

Cher preparó una fiesta especial para la desvirgación de su amiga de color Dion. Cher decidió que el hombre indicado para desvirgar a Dion era su propio padre. Era el único directivo de color en una compañía importante. Cher descubrió que solía ir a cierto burdel donde la madam le elegía a la chica. Fue coser y cantar para Cher meter a Dion en el burdel como puta. Y más sencillo todavía hacer que la madam eligiese a Dion, que llevaba una capucha que le ocultaba la cara. Su padre quedó sorprendido de aquella belleza negra y no le quitó la capucha.

Dion reconoció a su padre pero no pudo evitar actuar como una puta. Cher se lo estaba pasando de fábula manejando la destrozada mente de Dion. Dion le bajó la cremallera a los pantalones de su padre y le hizo una mamada memorable. Ella era una experta, se la había mamado a su novio un montón de veces (casi una al día) y su padre no pudo evitar corrérsele en la boca.

Dion quería llorar y chillar pero no pudo; no era la dueña de sus actos.

El hombre negro la hizo echarse en la cama y la desnudo. Vio en aquellos pequeños pezones adolescentes la cosa más erótica que jamás había visto. La folló entre los pechos con su polla aun no del todo erecta. Ella sentía una tremenda desazón en su interior y mucha vergüenza.

Él empezó a morderle los pechos mientras le metía la polla en su estrecho coño.

-Eres realmente estrecha, puta-dijo.

La atacaba con todas sus fuerzas y podía sentir las paredes de su vagina adaptándose a su polla como si fuesen un guante. Cuando sintió la presión de su himen se quedó extrañado, y su sorpresa se incrementó cuando se dio cuenta de que le había roto el himen. Lo excitó aun más y acometió con más fuerza y más velocidad; tanta como le fue posible.

Dion quería morir. No sabía como parar a su padre o como detener aquella estrambótica tortura. Su padre se le corrió en el interior.

-Menuda sorpresa, una virgen-pensó. Había disfrutado desvirgándola, nunca había tenido anteriormente ese placer ni tan siquiera con su propia esposa.

Con este pensamiento en su mente su erección se recuperó inmediatamente. Algo extraño ocurrió en su cabeza: "¿Por qué no se la meto por el culo?". Sabía muy bien que aquello sería carísimo pero la experiencia bien valía la pena. Dion accedió (era Cher y no Dion quien lo hizo) y cuando ella sintió aquella polla (no muy larga pero si lo suficientemente) en su esfínter padeció un dolor aun mayor.

Su padre se lo estaba pasando como en su vida, el estrecho culito le estaba proporcionado su más placentera experiencia.

Cher hizo que él no se corriese así que continuó penetrando el culo durante una eternidad. Cuando Cher liberó la mente del buen hombre éste se corrió como si fuese la última vez de su vida en las entrañas de su hija (él no sabía que fuese su hija).

Su padre no fue el único cliente que complació aquella noche; hizo todo lo inimaginable.

Al final de la jornada de trabajo la Madam del burdel le dio a Dion todos sus ingresos; era la paga de la vergüenza. Cuando llegó a casa y vio a su padre con su hipócrita "No sabes cuanto te quiero, mi mujercita. No sabes cuanto te quiero, hijita mía" sonrisa ella no pudo mirarle a los ojos.

Cuando Cher le confesó sus últimas hazañas a su médium este supo que aquello había llegado demasiado lejos. Sabía que tenía que pararla y sabía como hacerlo.

Le ofreció un refresco (como todas las veces); sólo que en esta ocasión colocó un somnífero en el mismo. Cuando Cher estaba roncando la ató desnuda sobre la mesa.

Ella tenía un cuerpo magnífico, pensó. Le colocó una mordaza y empezó a acariciarle los muslos. Cuando Cher se despertó se dio cuenta de que había caído en una emboscada.

Se sintió desconsoladamente indefensa. Pedía clemencia con sus ojos.

-No mi pequeña oveja descarriada, no puedes convencerme. Tenía que haberte parado hace mucho tiempo. Has hecho a mucha gente desgraciada y pagarás por ello.

Se bajó los pantalones mostrando su erección.

Le puso la punta de la polla en la puerta del coño.

Se la folló muy despacio, quería que ella sintiese todo su miedo, su propia humillación como recompensa.

Cuando su virgo cedió Cher se convenció de que su mundo se había desmoronado.

Pero en la parte oscura de su cerebro estaba disfrutando. Tal vez se convirtiese en una esclava del médium, pero no en una esclava virgen. ¡Y le encantaba la forma en que se la estaban follando!

Y el médium disfrutaba de su nuevo poder sobre Cher, menuda esclava más adorable y hermosa que se había echado.


Jorge Garcia(mamolajg@mailcity.com)


Por odracir - 07/10/2007 18:44:41 [denunciar este mensaje]
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Clueless (I: en la onda, las amigas de Cher) por J
CAPITULO PRIMERO

Cher estaba muy enojada con Sidney porque se había puesto el mismo vestido rojo que ella, y aquella era la peor de las ofensas para Cher. Cher se vanagloriaba de estar siempre en la onda; ya se tratase de moda, música, cine, chicos o comidas. También sus amigas intimas estaban siempre a la moda; esa era su tarea.

Ella había visitado la semana anterior a un parapsicólogo con algunas amigas para una sesión de espiritismo. El médium parapsicólogo quedó sobrecogido con el aura de Cher. Le dijo que ella era la persona con mayor poder hipnótico que él había visto en su vida -y he visto muchos- dijo.

Ella habló sobre esa entrevista con Dion, su mejor amiga, pero ninguna de las dos se creyó ni media palabra.

-Sólo quiere jugar contigo, no le creas- le dijo Dion, una bellísima adolescente de color.

-¿Por qué?

-Tal vez quiera introducirte en el espiritismo.

-¿Y si yo tuviera ese grandioso poder?

-¿Qué harías con él?

-¡Sidney pagaría por lo que ha hecho!

Estaban en su instituto en Beverly Hills y allí estaba Sidney sonriéndolas.

-Es una perra-dijo Tai, otra de las mejores amigas de Cher. Cher deseó que Sidney le pidiera disculpas y que ella las rechazaría.

Repentinamente, y de forma absolutamente inesperada, Sidney se les acercó:

-Discúlpame Cher, no sabía que fueses a vestir aquel vestido; no sabes cuanto lo siento.

-Y cómo te arrepentirás-pensó Cher para sí misma. Tal vez el charlatán estuviese en lo cierto después de todo.

Posteriormente ella quiso que la profesora terminase rápidamente con la clase. Dicho y hecho, ella empezó a ser consciente de que tenía ese poder en su interior.

Ella y sus amigas salieron al patio y se echaron sobre la hierba. Cher no quería que sus amigas conociesen su nuevo secreto con lo que no les contó una palabra. Pero ella continuó molestando a Sidney. Estaba caminando con su nauseabunda amiga hija de papa y Cher hizo que Sidney cayese a un charco. Cuando su amiga intentaba ayudarla ella también resbaló, se enganchó a la falda de Sidney y la rasgo de arriba abajo. Cuando Sidney y Mary Joe, así es como se llamaba su amiga, se incorporaron con sus ropas empapadas, todo el mundo pudo contemplar la ropa interior violeta de Sidney. Entra corriendo en el baño y Mary Joe entra pocos segundos más tarde. Dion y Tai se reían estruendosamente de Sidney mientras Cher reflexionaba sobre sus nuevos poderes. Cher quería saber si actuarían sin ver a su objetivo; para comprobarlo ordenó a Sidney que vistiese la blusa de Mary Joe, solo que los pechos de Sidney eran mucho más grandes (Mary Joe era plana como una tabla). Cuando ellas salieron del baño Mary Joe vestía la blusa verde de Sidney y Sidney llevaba puesta la blusa de Mary Joe mostrando su ombligo desnudo. Cher quedó satisfecha del test y fue a consolar a Sidney.

Una vez terminada la prueba Cher se marchó; cuando llegó a casa su hermanastro Patrick estaba besando y metiendo mano a Anne, su novia pelirroja. Cher se puso cachonda y decidió que iba a hacer con Sidney; la convertiría en una esclava sexual; se arrepentiría de su estupidez.

Pero en esos momentos quería que la pelirroja le comiese el coño con lo que hizo que Patrick se marchase quedándose Anne con ella. Patrick se acordó de que tenía que ir al campus y le sugirió a Anne que le esperase.

Anne continuó mirando la tele y Cher se sentó a su lado. Anne puso su mano bajo la falda de Cher y le acarició los muslos. Cher fingió estar disgustada y detuvo la mano de Anne.

-¡Lo siento, no sé qué me ha pasado!-dijo Anne.

-No importa-dijo Cher colocando su cabeza al lado de la de Anne dándole un beso con lengua. Cher nunca le había hecho un francés a otra mujer; tal vez a un par de chicos (ella era todavía virgen). No quería que ningún advenedizo la desvirgase, ella prefería a una estrella del cine o a un deportista famoso.

Para Anne esta no era su primera experiencia lésbica y estaba feliz acariciando el cuerpo de Cher mientras sus lenguas jugueteaban dentro de sus bocas.

Entonces Anne le quito la blusa a Cher, también el sujetador, y jugó con sus pezones adolescentes.

Los pechos de Cher no eran tan grandes como los de Sidney pero estaban muy bien para su edad. Anne retiró su lengua de la boca de Cher y empezó a lamerle los pezones. Su mano izquierda se dirigió bajo la falda de Cher y acarició sus bragas de seda rosa.

-Cómeme el coño Anne-dijo Cher entre risas.

Anne estaba dominada por un extraño poder y sin siquiera cuestionarse la orden obedeció. Le bajó las bragas a Cher y observó su dorado mechón de vello púbico. Su lengua lamió los labios vaginales de Cher mientras sus manos jugueteaban haciendo rizos con su vello púbico. Entonces le abrió del todo el coñito, Cher estaba disfrutando de sus mejores momentos.

La lengua de Anne lamió el clítoris adolescente; era la primera vez que alguien distinto de ella misma tocaba le tocaba el clítoris a Cher.

Su entrepierna estaba húmeda y alcanzó su primer orgasmo no inducido mediante masturbación. Gritaba como una loca pero no había nadie en casa.

La lengua de Anne estaba empapada con los jugos de Cher. Cher se dio la vuelta y cuando se volvieron a besar pudo sentir y probar sus propios jugos. Cher se vistió y las dos chicas estaban viendo la tele cuando retornó su hermanastro.

Parecía que no había ocurrido nada entre ellas. Anne y Patrick se metieron en el dormitorio. Cher quería saber que estaba pasando en la habitación de Patrick e igualmente saber que había dentro de la mente de Anne.

Anne le estaba haciendo una mamada, lamiéndole la cabeza y con toda la polla en su garganta. Su palpitante polla descargó chorros de semen dentro de la garganta de Anne; ella se traga cada gota.

-Patrick, cómeme el coño-dijo Anne y Patrick no podía creer lo que oía. Anne nunca le había pedido que le hiciera eso. El no era muy habilidoso en aquellas lides; le abrió el coño pero no podía encontrar el clítoris, a pesar de eso Anne continuaba gimiendo y goteando extasiada. Finalmente él encontró su botón del amor y lo lamió agresivamente y ella se corrió instantáneamente chorreando jugos en la boca de su novio.

Patrick se la folló salvajemente y estaba sorprendido con el comportamiento de puta recientemente adquirido por su Anne. Él siempre había creído que Anne no era una amante apasionada pero su comportamiento había cambiado de forma increíble. Él no sabía que Cher estaba enviando una orden tras otra a la mente de Anne con su nuevo poder.

Patrick estalló otra vez más en el coño de Anne y cuando lo retiró ella le chupó la polla mojada hasta que recuperó su previa dureza. En esos momentos Anne le pidió que le diera por culo.

Patrick no le había sodomizado nunca, ni tan siquiera se había atrevido a proponérselo. Había practicado algo de sexo anal en algunas fiestas universitarias pero nunca con Anne. Ella se puso a cuatro patas delante de él, con su culo mojado con los jugos de su coño, Patrick deslizó su polla fácilmente dentro de su culo.

Al principio le dolió un poco a Anne pero cuando él empezó con sus acometidas, y con Cher jugando en su mente, se sintió mucho más excitada. Sus gritos y gemidos retumbaban por toda la casa. Cher, cansada de los juegos mentales, empezó a masturbarse. La mente de Cher estaba tan cachonda conectada con el cuerpo de Anne a través de su poder hipnótico que empezó a chorrear como una fuente.

Patrick se corrió dentro del culo de Anne y cuando todo hubo terminado Cher pensó en sus planes para el día siguiente. Ah, si, iba a convertir a Sidney en una puta.

Se pasó toda la noche pensando en como hacerlo y se sorprendió de su maldad. Por la mañana cuando se levantó la cama estaba completamente empapada. Era sábado y no tenían clases con lo que no tenía que levantarse temprano.

Cher no sabía si Sidney era virgen, pero aquello no era un problema. Hizo sus deberes durante la mañana dejando aparcados sus poderes.

Ella, Dion y Tai fueron al centro comercial y allí pasaron toda la tarde. Allí se encontraron con Sidney y Mary Joe. Cher hizo que Sidney derramase su refresco en sus ropas y su blusa blanca se volvió tan transparente que sus pechos y pezones se hicieron perfectamente visibles para todo el mundo.

-Sidney, ¿siempre estas mojada?-se mofó Cher.

-No le veo la gracia-respondió Sidney malhumorada.

-Mary Joe, ¿por qué no le prestas tu camiseta?-preguntó Dion-Me encanta tu ombligo Sid-se mofó también Dion.

-Eres una puta negra-le escupió Mary Joe que se agarró al pelo rizado de Dion. Lucharon un rato y Dion resultó vencedora. Ella estaba sobre Mary Joe a quien se le había roto la camiseta quedando sus pequeños pechos totalmente expuestos.

-¿Qué has dicho, puta pálida? Quiero que me digas que eres la peor perra en el mundo.

-No lo haré, tú eres una sucia cucaracha-Mary Joe volvió a escupirle mientras Dion le abofeteaba y le rasgaba la falda.

-Lo dirás o regresaras a casa en pelota picada.

-Soy la peor perra en el mundo-dijo en voz alta.

Dion se levantó y Mary Joe intentó ocultar su desnudez.

-Estás en buena forma, Dion-dijo Tai-¿Por qué no le has dado una buena paliza?

-Se ganará una si continua portándose así.

Cher pensó que tal vez Mary Joe mereciese una buena lección. Regresaron a casa y Cher y sus amigas se metieron en su habitación mientras Patrick disfrutaba a Anne una vez más. Empezaron a hablar de sexo pero la conversación fue mucho más picante de lo habitual. Cher quería sus ideas sobre que hacer con Sidney y Mary Joe pero sin preguntarles directamente.

-Qué mente más pecaminosa tienes, Dion-dijo Cher-Has hecho que me sonroje-. Pero su mente estaba trabajando a toda velocidad. Sidney y Mary Joe nunca olvidarían su venganza.

Ya era tarde por la noche cuando Cher intentó meterse en la mente de Sidney con su poder. Tuvo éxito con apenas esfuerzo, tal vez porque Sidney estaba cansada. Fue entonces cuando Cher descubrió a William, el hermano de Sidney. Cher le había conocido en una fiesta y el no era para nada tan estirado como su hermana. La mente de William se había convertido en un nuevo objetivo para Cher.

-Vamos a ver querido amigo; vas a levantarte y a violar a la muy puta de tu hermana-proyectó Cher en la mente de William-No quiero que le ofrezcas ni una pizca de placer; sólo que la violes. Esta noche tiene que convertirse en la peor pesadilla de Sidney. Cuando hayas terminado no recordarás absolutamente nada pero verás a Sidney como la zorra que es.

Cher sabía que podía guiar su mente con sus pensamientos pero disfrutaba más diciéndolos en voz alta. William se levantó sudando, la polla empinada y una extraña sensación en su cuerpo.

Entró en la cocina y bebió un poco de agua. Regresando a su habitación paso al lado de la puerta cerrada de su hermana. No pudo controlarse, abrió la puerta y con un salto se puso a horcajadas sobre Sidney. Ella se despertó espantada, sorprendida pero antes de poder gritar su hermano le tapó la boca. Él se bajó el pijama y restregó su polla en el camisón de ella. Sidney se sintió completamente indefensa cuando su querido Willy le quitó el camisón.

-No vas a gritar mi orgullosa hermanita, o te arrepentirás el resto de tu vida. Voy a destaparte la boca así que calladita.

Sidney quería gritar pero no pudo. William frotaba su pene en los muslos de su hermana y sus manos rasgaron sus bragas. Con una acometida salvaje metió la polla dentro del seco coño de su hermana. Ella sintió una tremenda desazón dentro de su coño virgen y le dolió una enormidad cuando se le rompió el himen. Ella lloraba silenciosamente y no podía creer lo que estaba pasando. Su hermano tuvo un orgasmo tremendo dentro de ella y cuando retiró su pene estaba bañado en sangre.

-Buenas noches, hermanita. Ni una palabra, sabes-dijo.

Sidney era virgen antes de aquella noche. Nunca se había masturbado. ¿Cómo podía su hermano haberle robado su virginidad? ¿Cómo había podido quedarse callada? Se metió en el baño y lloró desconsoladamente. Cuando se limpió, quitándose las manchitas de sangre y semen de sus muslos y pubis, su coño le dolía una enormidad. Cher, por otro lado, se lo estaba pasando de fábula y le sugirió a Sidney que se masturbase un poquito. Sidney se metió el índice en el doliente coño y se provocó su primer orgasmo pensando en su hermano William.

Muy bien mi putita Sidney, pensó Cher, no vas a olvidar esta noche, pero no le podrás decir nada a nadie y mañana tu vida será como siempre. Por cierto, ¿por qué no te pasas por el partido de fútbol?

Cuando quiso darse cuenta Cher tenía tres dedos en su propio coño pero ella tenía todo el cuidado del mundo para no rasgarse el himen. Bien, y ahora a por Mary Joe.

En esta ocasión fue más difícil para Cher introducirse en la mente de su presa. Mary Joe no estaba dormida; estaba en una fiesta estúpida en la casa de su prima. Aquello era un muermo y los chicos parecían mariconas y las chicas, monjas. Cher no pudo entender cómo Mary Joe se lo podía pasar bien. Cher se enteró de que el tío de Mary Joe era un pastor protestante.

Y en aquellos instantes Cher decidió qué hacer con Mary Joe. Bajo los designios de Cher Mary Joe y su tío, que se llamaba Sam (y no es coña marinera) se metieron en la cocina y cerraron la puerta. Cher creía estar haciendo un gran trabajo al controlar dos mentes despiertas a la vez. Mary Joe cogió un plátano de Canarias (con motitas) del frutero. Lo peló mientras su tío se bajaba la cremallera. Mary Joe se puso a cuatro patas y se metió el plátano en su vagina mientras el tío Sam le colocaba su pene en su boca y empezó a follarle la boca.

El pastor se detuvo, cogió el plátano e hizo que Mary Joe empezase a lamerlo; en ocasiones se lo metía todo entero en la boca, en otras solo una parte. Mary deseaba parar pero no podía. Probó el sabor de su flujo, completamente avergonzada de lo que le ocurría y terminó comiéndose la banana.

Entonces su tío la volvió a poner a cuatro patas y le introdujo toda su polla en su culo; el se corrió por segunda vez. Cuando se retiró de su culo le dio la vuelta a Mary Joe y dejó caer el resto de su semen sobre su rostro y su cabello.

Cuando el tío Sam y su sobrina regresaron al salón el pelo de Mary Joe estaba recubierto del semen de su tío formando costras; los allí presentes se percataron al instante de lo que había ocurrido. Se sonrieron y empezaron a murmurar entre ellos pero nadie le dijo una palabra.

Cher era consciente de que aquella sería una noche inolvidable para sus amigas. Pero lo mejor de todo es que aquello justamente acababa de empezar. SEGUNDO CAPITULO

A las cuatro en punto de la mañana Cher se despertó con una única idea en su mente; no estaba segura de si debía revelar su juego a sus victimas o si sería más placentero mantenerlas en la más completa oscuridad.

Decidió que por una temporada ella continuaría moviendo las marionetas desde las sombras. Aquel domingo Cher, Dion y Tai fueron al partido de fútbol. El fútbol se había convertido en el deporte de moda; molaba eso de ver a veinte tios jovenes en calzoncillos corriendo detrás de una pelota. Cher se sintió satisfecha cuando vio a Sindey, vestida con un horrendo vestido negro de un par de temporadas atrás y ojeras. Cher se sorprendió cuando vio a William junto a Sidney.

Cher estaba sentada cerca de ellos y les saludó. El partido estuvo muy bien. Cuando solo quedaban veinte minutos para el final del partido William se marchó del estadio y Sidney bajó a los vestuarios. Un gorila de seguridad no le permitió entrar hasta que Cher le hizo cambiar de opinión con su poder. El segurata no solo la dejo entrar sino que también entró él. Una vez dentro se abalanzó sobre Sidney y la desnudo. Ella no mostró oposición, de hecho, parecía disfrutar mientras el la ataba de pies y manos sobre la camilla con la piernas completamente abiertas.

Le acarició el coño con total impunidad, ella únicamente llevaba puesto su liguero negro; el agente se masturbó y se corrió en las braguitas de Sidney, braguitas que utilizó como improvisada mordaza. También le vendó los ojos con su horrendo vestido negro.

Tan pronto como el arbitro dio el pitido final los jugadores entraron en el vestuario y vieron a Sidney espatarrada para su placer; se pusieron como motos únicamente con verla.

Cher, segura de si misma, jugó con la mente de los chicos.

"Vaya un regalo" dijo el capitán comiéndose con los ojos a Sidney. Todos los jugadores se desnudaron y uno a uno se la fueron follando.

Algunos le follaron el coño mientras otros la mantenían elevada y le daban por el culo. Había dieciseis jugadores y los dieciseis disfrutaron, de una u otra manera, a su atado y amordazado regalo.

Sidney intentó oponerse en un principio pero mientras los chicos la iban violando ella sin saber muy bien como empezó a disfrutar con su violación. Su coño estaba chorreante con sus jugos y el semen de ellos; bueno, una gran cantidad de dicho semen estaba corriendole muslos abajo ya que su vagina era incapaz de absorber una gota más. Estaba llena de semillas de vida.

Cuando los jugadores se cansaron del folleteo se masturbaron al unisono y consiguieron correrse sobre sus pechos y cuerpo. Continuaron jugando con su presente, ahora desatado pero privado de su voluntad desde que Cher estaba al mando.

Los chicos la arrojaron a la ducha y allí el portero deslizó una pastilla de jabón en su coño; sus gruñidos fueron tan sonoros que los otros jugadores se sumaron a la fiesta. Algunos de los futbolistas conocían a Sidney pero aquello no les importaba lo más mínimo. Cher estaba contenta.

Cuando Sidney abandonó el vestuario estaba tan dolorida y humillada que no se dio cuenta de que no llevaba bragas, un perfecto recuerdo para los jugadores.

Sidney se dio cuenta cuando se sentó en el taxi y su maltratado conejito sintió el tacto de cuero del asiento. También había olvidado que no llevaba dinero (ni en metálico ni en tarjetas) con lo que pagó la carrerita con una mamada ya que su coño era incapaz de aceptar más visitante.

Una vez en casa Sidney se sintió proxima al suicidio pero Cher le insufló moral con su poder. Se encerró en la habitación y se pasó toda la tarde llorando y mojandose su dolorida entrepierna con agua helada.

Cher la dejó en paz un par de días, el tiempo suficiente para que los rumores empezaron a circular. La reputación de Sidney cayó por los suelos y la gente empezaba a susurrar acerca de su actuación en el vestuario, y como suele ocurrir en estos casos, exageraban lo acaecido. A Sidney eso no le importaba, tenía suficientes problemas por ella misma. Su forma de vstir había cambiado dramaticamente; su minifalda se convirtió en la más corta del instituto, su maquillaje el más depravado y siempre vestía en cuero negro. Afortunadamente, pensó, no le había pasado nada raro durante los últimos dos días aunque era incapaz de olvidar el terrible partido.

Aquel miércoles concluyo el castigo de Mary Joe y Cher decidió nuevos planes para ella.

Mary Joe era una racista recalcitrante. La única persona de color a la que dirigía la palabra era Dion, y no precisamente con simpatía.

Cher quería que eso cambiase pero no sabía exactamente cómo.

Tenía que conseguir que Mary Joe cambiase de opinión sobre las gente de color pero creyendo que aquel cambio era enteramente suyo. Sucedió durante un recreo. Mary Joe entró en el baño y Emmanuel y Charlote, una pareja amiga de Dion (negros) pasaron al lado de la puerta.

Se dieron un beso húmedo antes de entrar en el baño. Mary Joe estaba poniéndose pintalabios cuando vio a la parejita acaramelada. Emmanuel se dio cuenta de que no estaban solos (y era el aseo de las mujeres) y le dijo a Mary Joe:

-Por favor, no le digas nada de esto a nadie.

La respuesta de Mary Joe fue arrodillarse, desabrochar la cremallera de Emmanuel y agarrar su polla negra y dura con sus manos. Empezó a lamer el capullo y lentamente se metió la polla en la boca, hasta la garganta.

Charlotte, en un primer momento demasiado sorprendida para reaccionar, ordenó a Mary Joe que parara. Cuando Emmanuel se la sacó estaba más larga que nunca. Inesperadamente Charlotte se subió la falda, se bajó las bragas y acercó su afeitada entrepierna negra a la cara de Mary Joe.

Mary Joe empezó a lamer el coño de Charlotte y en escasos segundos su lengua estaba hundida dentro de aquel coño mojado mientras continuaba jugando con aquel pollón negro. Emmanuel le ordenó que se echase en el suelo, para lo que Mary Joe tuvo que parar su comida de coño de color.

Una vez en el suelo Charlotte se sentó a horcajadas sobre la cara de Mary Joe que reinició su faena.

Ella sintió aquel pedazo de carne de color en su coño cuando Emmanuel hundió "hasta la bola" su polla en aquel agujero. Ella intentó gruñir pero el coño que tenía en la boca frenó el gemido.

Sus jugos empezaron a fluir, lo mismo que los de Charlotte.

Emmanuel parecía un semental con un motor en su interior entrando y saliendo a toda pastilla de aquel hinchado coño.

Charlote se corrió, unos segundos más tarde también lo hizo Mary Joe y Emmanuel continuaba follandose a aquella blanca.

Mary Joe volvió a correrse y Charlotte empezó a lamerle los durísimos pezones. Cuando Emmanuel se dio cuenta de que iba a correrse retiró la polla y se corrió en la boca de su novia (bueno, algunas gotas acabaron sobre los pechos de Mary Joe). Chorro tras chorro de su semen inundaron la boca de Charlotte quien hizo un esfuerzo para no tragar ni una gota.

Cuando aquello por fin termino Charlotte, con la boca llena de semen, besó a Mary Joe y le pasó las semillas de su novio. Mary Joe se las tragó todas sin rechistar. Unas pocas gotas permanecieron en su barbilla y en las comisuras de sus labios pero ella ni se enteró. Se arreglaron y volvieron a clase.

Cuando tres de ellos entraron en clase el resto de la clase se sorprendió de la apariencia de Mary Joe. Su sorpresa se incrementó cuando se cercioraron de que el semen en su barbilla era de Emmanuel. Sidney que estaba sentada a su lado se lo comentó y le dijo que se limpiara. Mary Joe se sonrojó y Cher, quien no estaba lejos, esbozó una sonrisa.

Después de diez minutos la aversión de Mary Joe hacia la gente de color retornó con más fuerza si cabe y se sintió asquerosa y profundamente avergonzada. Cuando terminó la clase Dion le preguntó a Charlotte que había ocurrido y su amiga se lo contó con pelos y señales. Las dos rieron.

Por supuesto las noticias corrieron tan rápidas como el viento y la imagen de Mary Joe (que sin ser tan buena como la de Sidney era positiva) se hundió.

Ni Mary Joe ni Sidney jamas volverían a estar entre las chicas más popular del instituto. Aquella tarde Cher empezó a escribir un diario que mantenía oculto bajo llave.

Anne llegó a casa de Cher. Patrick no estaba pero eso a Anne no le importaba lo más mínimo. A Cher le encantaría disfrutar otra tarde como la anterior así que se puso manos a la obra en la mente de Anne.

Cher se dio cuenta de que algo había cambiado en la mente de su amiga; ella antes era poco menos que una mojigata y ahora parecía una cortesana.

Anne se desnudo y Cher le dio un vibrador que había encontrado dentro del desastrado cuarto de su hermanastro.

Sin pensarselo dos veces Anne se lo metió en el coño y cuando tenía las doce pulgadas en su interior lo conectó.

Ella gemía y jadeaba como una loca cuando Cher le mostró su propia entrepierna desnuda. Anne empezó a comerle el coño a Cher y en esos momentos parecía la más experta de las cortesanas sáficas en todo el mundo.

Cher estaba empapada y su coño goteaba como un grifo abierto. Cuando Cher alcanzó su tercer orgasmo (Anne había perdido la cuenta de cuántos había tenido ella) se metió en la habitación de su hermano y regreso con unas bolas chinas (la habitación de su hermano disponía de todo un arsenal de juguecitos). Cher empapó las bolas con los jugos de Anne y Cher insertó todas y cada una de las seis bolas, una a una y muy despacito en el hasta ayer virgen culo de Anne, quien por cierto estaba en el séptimo cielo.

Entonces Cher le ordenó a Anne que le lamiera el culo y la lengua de Anne se desplazó hambrienta hacia su destino. Anne acabó metiendole toda la lengua en el culo hasta saborear los intestinos de Cher (es un eufemismo). Realmente aquello era desagradable e incluso asqueroso pero Anne estaba tan mojada y cachonda sumida en su enésimo orgasmo que no se dio cuenta de nada.

Cuando Cher se convenció de que había tenido más que suficiente le ordenó a Anne que parase de jugar con la lengua. Cher desconectó el vibrador y lo retiró; igualmente y con un tirón seco en el hilo de las bolas chinas las quitó de golpe del culo de Anne. Ella gritó de dolor, de placer y es que no se esperaba aquel final tan sorpresivo. En el fondo tampoco estaba tan mal. Cher se arrodilló y empezó a lamer los hinchados labios vaginales de Anne, empapandose la barbilla y sorbiendo los jugos de Anne. Cher no había comido coño antes y aquella fue un experiencia excitante que alcanzó cimas de inolvidable cuando Anne se corrió una vez más; los flujos deslizándose hacia su boca.

-Cher, tu coño dorado me vuelve loca-dijo Anne despues que ambas se arreglasen.

-Me encanta que te guste; pero, ¿qué hay de mis pezones? Todavía no les has prestado atención-susurró Cher.

-No sabes cuánto lo siento; te prometo que lo hare la proxima vez.

-En otra ocasión, Anne.

-Ahora mismo me siento como una puta; no hay nada tan dulce como tú-dijo Anne.

-Pero, ¿qué hay de tu novio? ¿no te gusta él también?

-Si... pero... Eres la más adorable de las amigas que he tenido en mi vida. Prometo limpiarte el altar cada vez que me lo permitas. Seré tu esclava si eso te gusta.

Cher estaba satisfacha; ya hacía mucho rato que había parado de controlar la mente de Anne. Ahora la voluntad de Anne estaba incólume y ella la quería.

-Nos vemos mañana, Annie.

Después que Anne se marchase Cher corrió a encerrarse en su habitación con su recien estrenado diario.

CAPITULO TERCERO

A Cher se le ocurrieron un montón de ideas perversas para sus dos queridas amigas.

Ya era casi la hora de cierre de los comercios así que no había tiempo que perder. Les ordenó que se encontrasen enfrente del cine (que estaba abarrotado) al que solían ir (y donde eran muy conocidas) y una vez allí entrar en el sex shop que había allí al lado. Un montón de la gente que hacía cola para conseguir entradas las reconocieron pero no les importó lo más mínimo a ninguna de las dos.

Una vez en la tienda la dependienta estaba pasando las páginas de una revista de sadomaso esperando a que llegase la hora.

Echaron un vistazo en la tienda y acabaron comprando todo un surtido de vibradores, consoladores, cirios, lencería de lo más atrevida y bolas chinas. Igualmente se compró cada una un muñeco hinchable llamado Rod con un pene de plástico de 13 pulgadas. Sus tarjetas de crédito consiguieron soportar sus depravadas compras y regresaron a casa con un montón de paquetes enormes y planes.

William, quien no recordaba la violación de su hermana, estaba absolutamente seguro de que su adorable hermanita se había convertido en la mayor puta de todo Los Angeles.

Aquella noche ambas durmieron con el mayor de los consoladores enterrado en sus chorreantes vaginas. Cher pensó que necesitaban un buen afeitado y eso sin contar de que sus culos continuaba incólumes.

Cher empezó a pensar en sus nuevos planes y en su control.

Cher continuaba siendo virgen; ella pensó en corregirlo tan pronto como fuese posible. ¿Quién sería el afortunado en desvirgarla?

Pasaron por su mente infinidad de imágenes de estrellas juveniles de cine pero era incapaz de decidir. Ella quería perder su virginidad con un hombre al que no dominase; no quería usar sus poderes hipnóticos.

Cada día en el instituto se había convertido en un infierno para Sidney y Mary Joe desde que Cher había empezado a juguetear con ellas. Las intenciones del día de Cher eran muy sencillas. Dejaría en paz a Sidney por el momento y ordenó a Mary Joe que se metiese en el baño de los chicos y le hiciera una mamada a cada chico que entrase. Tenía que tragar todo el semen. De hecho cuando más de quince jovenes habían pasado por su cada vez más experta boca su estómago estaba inundado de semen y no podría olvidar en su vida ese sabor.

Pero lo peor que le ocurrió fue cuando su primo Jim, quien pensaba que ella era una perra frígida, entró en el baño. Había oido hablar de la actuación de Mary Joe con su tio pero no creyó ni una palabra. Bueno, almenos hasta que vio el semen goteando de su boca en el retrete. Mary Joe se arrodilló y desabrochói la cremallera de Jim sin mirarle a los ojos. Cuando tenía la polla en su mano y movía su boca para chuparle la cabeza el la detuvo.

-Al suelo, perra-ordenó

Ella obedeció.

-He venido aquí a echar una meadita y lo haré. Bebete esto. De su polla salió un chorró de dorado y caliente pis que caía en la boca de su prima, quien se sentía tan humillada que pensaba en suicidarse. La lluvia dorada no había caído únicamente en su boca sino también en su rostro. Ella lloraba.

Cuando Jimmy terminó su quehacer dijo:

-La mejor meada de mi vida. Querida primita, ¿qué hay de la mamada que querías hacerme?

Con lagrimas en sus ojos y el más desagradable de los sabores en su boca ella se puso la flacida polla entre sus labios. Empezó a chupar, a moverse de arriba hacia abajo para revivir aquel pene decaido. Aquella fue su mamada más larga, aquel rato pareció durarle un par de siglos hasta que se dio cuenta de que él estaba a punto de correrse. El le ordenó que parara y le sacó el pene de la boca. Se masturbó salvajemente y desparramó su semen directamente sobre el pelo de ella.

-Yo no soy menos que tu tio Sam, puta-gritó agarrándole la cabeza y volviendo a depositar su exhausta polla en la boca de su prima que empezó a trabajar en ella de nuevo cuando otro estudiante apareció.

-A la cola, chaval-le dijo Jim-¿No te parece que aquí huele mucho a orin? Muy bien, Mary Joe-jadeó.

Aquello fue una tortura para Mary Joe y Jim todavía tardó más en correrse que antes; su semen inundó la boca de su prima. Jim dio un paso atrás y el otro chico rápidamente metió su polla en la boca todavía llena de leche y comenzó a bombear rápidamente hasta la garganta; ella se atragantaba con aquella nueva polla dura.

Cuando Cher volvió a hacerse cargo de la mente de Mary Joe (la había dejado a la voluntad del mundo durante un rato) se dio cuenta de lo que había pasado. Nunca había oido hablar de lluvia dorada y el descubrimiento le satisfizo. Cuando descubrió el semen en el pelo rubio de bote de Mary Joe le ordenó que se lo lavase y volviese a clase.

Practicamente todo el mundo sabía lo que había ocurrido en el baño de los chicos y la vieron como la más despreciable de las putas. Algunos de sus compañeros que habían disfrutado de su boca chismorreaban. Además desprendía un profundo odor a orin en sus ropas.

Aquella tarde Cher hizo otra prueba. Quería saber si los demás podrían verla si ella les decía que era invisible. La prueba fue totalmente satisfactoria y ella decidió seguir degradando aun más a sus amigas.

Cogió la videocamara de us hermano y fue a hacerles una visita. Mary Joe estaba sumida en una profunda depresión y Sidney estaba profundamente preocupada por su mejor amiga. Cher hizo uso de su poder para hacer que Mary Joe citase a Sidney en su casa. Allí, en la puerta, Cher esperaba a Sidney invisible y armada con la cama. Cuando Sidney llegó entraron en la casa y subieron las escaleras hacia la habitación de Mary Joe que tenía su cara empapada en lágrimas y se sintió reconfortada con la visita de su amiga.

-¿Qué ha pasado esta mañana?-preguntó Sidney.

-No sé. "Algo"... me ha hecho comportarme de forma tan extraña. He chupado más de veinte pollas; mi primo Jim se me ha meado encima...

-¿Pero qué es ese "algo"?

-No lo se Sidney-contestó rompiendo a llorar-He estado haciendo cosas terribles durante la semana pasada. Como si yo fuera una puta... y..."algo" hace que me comporte así.

-¿Sabes qué? "Algo" similar me está ocurriendo a mi. Todo el equipo de fútbol me violó el pasado fin de semana. He comprado un montón de cosas pervertidas-dijo señalando el paquete de consoladores y jueguecitos (solo que estos eran los de Mary Joe).

Cher no estaba grabando aquello ya que quería que ellas hablasen libremente para reconfortarse.

Ya está bien, pensó Cher y empezó a grabar de nuevo:

"Vais a afeitaros vuestros coños; los quiero sin el menor rastro de pelo. Podeis usar jabón de afeitar y las maquinillas de afeitar del padre de Mary Joe.Oh, y quiero un plátano bien grande hundido en vuestros coños-ella les ordenó.

Mientras Mary Joe bajaba corriendo a la cocina a recoger los dos plátanos más grandes que allí había Sidney buscaba el jabón y las maquinillas. Cher encontró los artilugios que estaba buscando. Cuando se volvieron a reunir en la habitación las dos amigas se jugaron a cara o cruz quien iba a ser afeitada antes. Sidney fue la afortunada; pelaron las bananas y las deslizaron facilmente dentro del coño de la otra y es que sus conejitos se habían ensanchado bastante por el uso durante la última semana.

Gemían pero Cher les prohibió correrse hasta que ella lo ordenase.

Mary Joe enjabonó el encantador vello púbico negro del pubis de su mejor amigo. Era la primera vez que Mary Joe empuñaba la maquinilla así que estaba preocupada de cortar a su amiga. Cuando trabajaba en la parte más delicada, los labios vaginales de su amiga, casi provoca la desgracia pero cortó el platano en lugar de los labios internos. Cher se movía realmente cerca, tomando primeros planos y fotos; terminó jugando consigo misma manteniendo tan fijo como era posible el objetivo de la camara.

Cuando Mary Joe terminó Sidney empezó con su entrepierna. Ella era mucho más hábil que Mary Joe ya que se había afeitado las piernas un montón de veces e incluso el pubis en una ocasión. Una vez que terminó sus coños ardían de la fricción y Cher les ordenó que se comieran los platanos que había en sus respectivos coños. Se pusieron en la posición del 69 y consiguieron comerse los plátanos; como estaban empapados aquello casi se convirtió en una competición de comer conejo.

-Levantaos y enseñarme vuestros coñitos depilados-ordenó Cher mediante su poder-"Sé que quereis correros pero no os preocupeis. Ya os tocará cuando llegué el momento. ¿Por qué no os meteis un par de dedos en vuestros estuches? Continuad metiendo y sacando los dedos hasta que estén absolutamente empepados.

Cher le sugirió a Mary Joe que cogiese el consolador de dos puntas e hizo que Mary Joe y Sidney se follasen con el. Ambas jovenes se echaron al suelo unidas por el consolador. Se follaron mutuamente de forma brutal y pulgada a pulgada se metían el consolador en sus coños. Cuando el consolador lo tenían completamente dentro sus coños estaban separados por menos de un centimetro; el monstruoso consolador estaba en sus cuerpos y sus coños se podían tocar.

-Continuar moviendo las caderas. Quiero que lucheis para obtener aun más consolador-les ordenó Cher.

Se movieron tan violentamente como pudieron y sus jadeos y gemidos eran tan estridentes que Cher tuvo un orgasmo.

-Putitas, quiero que os corráis como no lo habéis hecho en vuestras vidas-penso y las jovenes se apretujaron la una con la otra. Sonó como un concierto de heavy metal. El suelo estaba empapado con sus jugos y ellas estaban totalmente unidas a la otra.

Cher lo estaba grabando todo. Menuda película estaba haciendo.

-Y ahora, Sidney, por qué no le follas el culo a Mary Joe-pensó Cher.

Sidney sin saber porque se colocó su consolador de correa.

-Ponte a cuatro patas Mary Joe-le susurró Sidney.

Mary Joe obedeció y Sidney con su polla de plástico firmemente asentada camino hacia su amiga y puso algo de vaselina tanto alrededor como dentro del culo de Mary Joe. Sidney le lubricó las paredes del ano e intentó meter su consolador, tal vez el más gordo de todo el sex shop; pero Mary Joe era allí tan estrecha que Sidney tuvo que empujar con todas sus fuerzas para hundir únicamente la punta.

Mary Joe lloraba y gritaba con una voz más aguda que la de una soprano. Poco a poco y con una estruendosa banda sonora de chillidos el consolador se fue introduciendo. Cuando la totalidad del pene artificial estaba dentro de Mary Joe Sidney empezó a mover sus caderas.

-Mary Joe, corréte para mí-le sugirió Cher mediante su poder mientras Sidney metía y sacaba la polla de goma del culo de su amiga y le abría los labios del coño con sus manos. Mary Joe, con un grito agudo, se corrió y sus flujos inundaron las manos de Sidney. Ambas cayeron rendidas al suelo.

Exhaustas por el esfuerzo tuvieron que volver a interpretar la misma escena pero cambiando los papeles.

Cher había conseguido los objetivos de aquel día. Se habían afeitado y sus culos nunca más serían virgenes.

-Bueno mis chicas, me largo-pensó Cher. Ellas no podían oirla, ni tan siquiera eran conscientes de los que les decía.

-A partir de esta noche dormiréis no solo con un consolador en vuestros coños sino que añadiréis un hermoso pepino bien metidito en el culo, más que nada como un recordatorio. Y mañana por la mañana lo lamereis hasta que no le queden restos de vuestros intestinos. Buenas noches.

Aquella noche los culos de sus amigas se ensancharon muchó más con los descomunales pepinos pero eran incapaces de luchar contra los designios de Cher.

Al día siguiente Mary Joe no fue al instituto así que Cher le "recomendó" que se metiese todo lo que tuviese a mano en cualquiera de sus orificios. Y como castigo Cher no le iba a permitir correrse.

Sidney si que fue a clase pero a duras penas si pudo sentarse de tanto como le dolía el culo. CAPITULO CUARTO

Aquella mañana tenían su clase sexual de sexo. Aquello era un coñazo, totalmente teórico y ni una imagen. Cher quiso animar la clase para lo que hizo que Sidney se corriese tan sonoramente como lo hizo la noche anterior con el consolador de dos cabezas. Cuando Sidney hubo terminado toda la clase la ovacionó, creían que fingía; ella estaba completamente ruborizada.

-Una actuación increíble, Sidney-le dijo Cher más tarde-¿La habías hecho antes?

Sidney no respondió y Cher no le forzó a hacerlo. El profesor, un gordo cincuentón, llamó a Sidney a su despacho. Quería saber porque Sid había actuado de aquella manera. Ella le dijo al profesor que no lo sabía pero Cher le metió en la cabeza el irrefrenable deseo de hacerle una mamada.

El profesor se quedó atónito con su regalo. Era un viejo verde con ninguna posibilidad de disfrutar de carne tan joven. Se corrió en la boca de la joven y posteriormente se folló su dolorido coño.

-Mereces que se te castigue, putita-dijo el profesor-Vendrás aquí en cada recreo y ya te enseñaré yo de sexo.

Sidney se dio cuenta de que estaba metida en un marrón de consideración.

Mary Joe se folló con todos y cada uno de sus consoladore y vibradores. Rod, su muñeco de goma, le había penetrado (ya el culo, ya el coño) en no menos de veinte ocasiones aquella mañana y estaba reventada. Lo intentó con todas sus fuerzas, con absolutamente todo lo que tenía a mano pero fue incapaz de correrse.

Cuando Cher llegó a su casa se dio cuenta de que Mary Joe estaba tan hecha polvo que se había quedado dormida con un pepino descomunal en el culo, una zanahoria y algunas cerezas en su coño y Rod en la boca.

Cher sintió pena de Mary Joe y le concedió un orgasmo. Mary Joe se despertó con un interminable chorro saliéndole de la vagina (el resultado de todos sus infructuosos abusos aquella mañana). Cher la dejó en paz por el resto de la tarde.

La fortuna, por el contrario, no sonrió a Sidney. Cher hizo que cogiese un inmenso tapón anal y que se lo metiese en el culo con la orden expresa de llevarlo puesto toda la tarde.

Cuando Cher oyó a su hermanastro hablar de un fiesta salvaje en la Universidad (sexo, drogas y alcohol) ella pensó que aquel era un evento idóneo para sus amigas. Les sugirió que fuesen al edificio de la fraternidad con sus uniformes de puta. Cuando llegaron absolutamente nadie les prestó atención. Tal vez fuesen las más jovenes pero sus atrevidas vestimentas no desentonaban ni un ápice. Más de la mitad de la gente estaba borracha y sus amigas no se lo estaban pasando bien así que Cher les ordenó que se metieran en el servicio y suministrasen una buena ración de sexo oral para todo el mundo.

En menos que canta un gallo los chicos se alinearon a la puerta. Cuando Sidney se la había mamado a dos chicos y Mary Joe a tres uno de los miembros veteranos de la hermandad las descubrió y se le ocurrió algo mejor que hacer con ellas. Por supuesto el poder de Cher yacía en aquella decisión.

-¿Qué estáis haciendo aquí, zorritas? ¿Por qué no os unís a la fiesta? Venid conmigo-dijo.

Un par de tipos bebidos las agarraron, les arrancaron la ropa y las ataron sobre una gran mesa, brazos en cruz y con las piernas absolutamente abiertas, cabeza contra cabeza.

-¡Competición de conejitos!-gritó uno de ellos.

Un par de hileras se formaron al instante a sus pies y los chicos se bajaron los pantalones. En la fila de Sidney había al menos treinta tios por veinte en la de Mary Joe. El resto de la multitud rodeó la mesa animando a los participantes.

-Chicos, igular las filas-mandó el presidente de la Hermandad. Se formaron dos filas de veinticinco.-Hermanos ya os sabéis las reglas. Vais a follaroslas hasta que os corrais. Y cuando os hayais corrido dejar sitio. La primera de estas dos adorables zorras que consiga que se corran todos los de su fila gana.

Los primeros dos folladores tomaron sus posiciones y el arbitro, el hermano que las había descubierto, dio un pitido. Empezaron a bombear como animales en celo, era una competición. De repente y sin que nadie se lo esperase, un par de chicas saltaron sobre la mesa, se bajaron las bragas y se sentaron a horcajadas sobre las caras de las dos jóvenes que tuvieron que comer conejo mientras eran folladas por un montón de tios hambrientos.

-Arbitro-dijo una de las chicas-La primera de ellas que haga que una de nosotras se corra, gana.

-Eso no está en las reglas pero nada impide una competición amistosa-dijo el árbitro.

El follador de Sidney fue el primero en correrse y fue reemplazado por el segundo de la fila. En aquellos instantes los coños de las chicas eran tan anchos que dificultaban que los chicos se corrieran.

Aparecieron dos cubos en la habitación y los chicos que no participaban empezaron a masturbarse y a mear dentro de ellos; se corrieron dentro de los cubos y cuando estuvieron llenos derramaron la mezcla de semen y orin sobre las chicas para refrescarlas.

Sidney iba en cabeza, doce de sus chicos se habían corrido por solo diez de los de Mary Joe. En eso de comer coño la cosa era distinta. Mary Joe era mucho más habilidosa y el coño que cubría su rostro derramó sus jugos dentro de su boca. El decimosexto chico que se follaba a Sidney tardó una eternidad y Mary Joe recuperó terreno. Finalmente Sidney venció derrotando a su amiga por tres chicos.

-Ha sido la más corta de nuestras competiciones. Sidney es nuestra nueva recordwoman-dijo el arbitro.-Me encantaría que os recuperaseis del esfuerzo y para eso os proporcionamos este tratamiento.

Las chicas fueron desatadas pero no podían mantenerse en pie ya que sus piernas estaban tan débiles y sus coños practicamente partidos del abuso. Uno de los hermanos puso elos cubos en el suelo y les dijo a Sidney y Mary Joe que se arrodillaran.

-Y ahora os bebereis el resto...YA.

Las cabezas de Sidney y Mary Joe fueron hundidas entre los cubos llenos de semen y orines. Sabían que se lo tenían que beber todo con las manos atadas a su espalda. Lo hacían ansiosamente mientras otras chicas en la fiesta se pusieron a mear dentro de los cubos y sobre sus cuerpos.

-Qué sabor más delicioso-dijo el árbitro-Qué pena, es todo para nuestras damas.

Las chicas sintieron nauseas y asfixia al tener la cabeza hundida en los cubos mientras algunos chicos continuaban masturbándose llenando los cubos con más semen.

Cuando uno de los hermanos empezó a echar vodka Sidney cogió la botella y pegó un trago que fue jaleado por la multitud intentando hacer desaparecer aquel sabor de su boca. Mary Joe se terminó su cubo y el arbitro levantó su mano. Su cara estaba empapada en semen. Sidney había perdido y como castigo la volvieron a subir a la mesa donde otros diez chicos (que ya habían eyaculado como mínimo dos veces previamente) se la follaron. Un hermano cogió el cubo y derramó el contenido de semen-orin-vodka sobre Sidney. Entre risas una de las chicas se subió a la mesa y meo en la cara de Sidney.

-Y ahora me toca-dijo el arbitro-Dar la vuelta a la perra-ordenó y algunos miembros de la hermandad giraron el debilitado cuerpo de Sidney haciendo que su culo sobresaliese de la mesa.-Separarle las piernas-dijo a dos hermanos que cogieron los tobillos de Sidney y fueron incrementando la separación de sus piernas.-Arriba el culito-dijo el arbitro al mismo tiempo que enterraba su gigantesco pollón en el culo de Sidney. Ella gritaba desconsoladamente mientras la polla entraba y salia de su congestionado orificio y los dos chicos le abrían más las piernas llegando casi a partirla.

-Os haremos un regalo, pequeñas zorritas-dijo el árbitro-Os llevareis un inolvidable recuerdo de esta noche.

Una de las chicas de la fiesta trajo una caja. Estaba llena de aros, anillos y otros elementos de piercing. A Mary Joe le colocaron aros en sus pezones, su ombligo, su nariz y en distintas partes de sus orejas. Con cada pinchazo Mary Joe chillaba.

-Y para ti, la medalla especial-gritó el árbitro mientras se corría en el culo de Sidney.

A Sidney le perforaron los pezones, el ombligo y tres anillos en cada uno de sus labios vaginales. Ella gritaba, lloraba y luchaba con todas las escasas fuerzas que le quedaban pero los chicos que la sostenían eran demasiado fuertes para ella.

-Vaya una entrepierna más deliciosa. Creo que voy a estrenar este coñito-dijo el arbitro que se folló a la inmóvil Sidney sobre la mesa. Ella sentía un agudo dolor en su vagina mezcla de los anillos que la partían y de la fricción de la polla. El hermanastro de Cher, bajo el influjo de su hermanita, grabó toda la fiesta.

Un par de miembros condujo a las chicas a sus casas pero Sidney y Mary Joe estaban tan hundidas que practicamente no pudieron entrar en sus casas. Se fueron a la cama con sus consoladores en sus doloridos coños, un pepino en sus culos y el más desagradable de los sabores en sus bocas.

Aquella mañana de sábado Cher vio la película de la fiesta. Sintió pena por sus amigas pero ella se lo estaba pasando de coña. Sus reputaciones se habían hundido irremisiblemente y Cher sabía que ellas estaban al borde del suicidio por la vergüenza.

Anne fue a visitar a Cher. La rubita estaba tan cansada que invitó a Anne a meterse con ella en la cama. Una vez allí Cher le comió el coño a Anne bajo las sabanas. Más tarde sus cuerpos estaban tan unidos que parecían un solo ser. Sus lenguas en contacto, sus cuerpos sudorosos tan cercanos como era posible. Cher condujo a Anne a su entrepierna y la pelirroja empezó a trabajar en el altar dorado de su amiga. Cher disfrutaba una barbaridad siendo comida que quería pasarse el resto de la vida con una lengua en su rajita, lamiéndole los labios, acariciándole el clitoris.

Cher quería una complice en sus actuaciones, aquello sería mejor que compartirlo con el resto del mundo. Con la lengua de Anne hundida en su coño haciendo que Cher se corriese una y otra vez Cher decidió que Anne era la perfecta confidente, tan profundamente enamorada que Cher estaba segura de que estaría controlada.

-¿Anne, crees que soy una perra?

-¿Cómo?¿Tú una perra? Eres la más adorable de las personas que he conocido en mi vida.

-Tal vez no tendrías esa opinión si supieses las cosas perversas que he hecho. ¿Recuerdas a Sidney y a Mary Joe? Las he convertido en putas y practicamente las he conducido al suicidio con tanto abuso como han sufrido de mi; y lo mejor de todo es lo bien que me lo estoy pasando.

-Si te lo pasas bien no puede estar mal. Cualquier cosa que te satisfaga es una cosa fantástica. ¿Qué les has hecho?-preguntó Anne. Cher no respondió. Se levantó, enchufó la camara y la tele. Anne vio las filmaciones y se metió en su coño todo lo que pudo. Aquella no era la reacción que Cher esperaba. Pensaba que Anne era una adulta razonable y que aquella película la pondría enferma. Todo lo contrario, Anne estaba consiguiendo sus mejores orgasmos, tal vez lo mejor que había visto, antes de las cosas que ocurrieron en la fiesta de la hermandad.

-Patrick me habló del piercing-dijo Anne cuando recuperó el aliento-Quiere que me perfore el ombligo y tal vez lo haga; ¿deberia?

-¿No crees que soy una perra?-preguntó Cher por segunda vez.

-Por supuesto que no. Están pasando los mejores momentos de sus vidas. Tal vez no lo piensen en estos momentos pero ya lo descubrirán como yo lo hice.

-Deberías saber que use poderes hipnóticos en ti.

-Y no sabes cuanto te lo agradezco. Mi vida ha cambiado, cada día, cada hora es una nueva experiencia. Mi lado oscuro ha nacido a la vida. Sigo siendo una buena estudiante, una auténtica persona solo que no tan tímida y todo eso te lo debo a ti.

-¿Y qué piensas que debería hacer ahora?-preguntó Cher.

-Tal vez decirmelo todo desde el principio. Entonces igual lo arreglamos.

Cher le confesó a Anne todas las cosas perversas pero Anne cada vez estaba más excitada. Su coño estaba ardiendo y le pidió a Cher que se lo comiese. Cher le comió el conejo a su amiga terminando con su cabeza bañada en los jugos femeninos y con el clítoris de Anne entre sus dientes. Anne gemía tan sonoramente que no escucharon a Patrick. Cuando vio a su hermanastra arrodillada comiéndose a su novia tuvo una erección instantanea. Cher estaba tan hundida en las piernas de Anne que ni se enteró de que su hermanastro estaba en la habitación disfrutando el espectáculo.

-Muy bien, mi pequeña putita adolescente. Por qué no te follas a mi novia con tu puño-dijo deseando que Anne se sintiese humillada. No estaba celoso viendo como le comían el coño a su novia. Cher obedeció a Patrick, tampoco era nada malo. Si su hermanastro intentaba hacerle algo que ella no quisiera solo tenía que usar sus poderes para detenerlo. Su mano se deslizo con pasmosa facilidad dentro del coño perfectamente lubricado; Anne gemía todavía más alto.

-Todavía se la puedes meter más, hermanita-dijo él y Cher continuó empujando rotando ligeramente su muñeca en el coño de la novia de su hermanastro. Nunca había estado tan profundamente dentro de nadie, casi hasta el codo. Cuando Cher no pudo enterrar más su brazo Patrick hizo una foto para tenerla como recordatorio.

Cher se dio cuenta de que la mente de su hermano era la más fuerte a la que ella se había enfrentado. Cher retiró el brazo empapado en jugos vaginales y empezó a chuparselo. Patrick se bajo la cremallera del vaquero y su polla apareció erecta como un obelisco.

-Cher, chupame la polla-ordenó y Cher se arrodillo y se metio la inmensa polla de su hermano en la boca. Nunca le había hecho una mamada a nadie. Lamía la cabeza, intentando meterse todo el monstro hasta la garganta. Patrick la ayudó moviendole la cabeza y ella pudo sentir como aquel pedazo de pene se iba haciendo más y más grande dentro de su calidez. De repente ella se dio cuenta de que era la voluntad de su hermano la que se imponía. Ella no podía o no quería controlarle.

Cher se esforzó y usó sus poderes para pedirle a Anne que le comiera el coño. Fue un éxito, tal vez Patrick se había vuelto inmune a sus poderes. Aquella polla en su garganta la estaba ahogando. La lengua en su coño hacía que Cher disfrutase su tarde más inolvidable. Patrick se corrió en la boca de Cher quien se tragó todo el líquido. Ella no sabía cuantas veces se había corrido en la boca de Anne. El pene de Patrick recobró la erección y cuando Cher creía que aquel pedazo de carne iba a desvirgarla su hermanastro hundió su pene en el dilatadisimo coño de Anne, echada en el suelo con su lengua en el dorado coño de Cher siendo follada por Patrick. Cher, durante breves instantes, deseo que Patrick la violase; estaba tan cachonda y mojada que practicamente le pidió que la follara pero su polla estaba muy dentro de Anne.

Un cuarto de hora más tarde todo había vuelto a la normalidad. Patrick y Anne parecían una pareja de estudiantes de psicología y Cher una adolescente con angelical rostro.

-Vi ayer a tus amigas Sidney y Mary Joe-dijo Patrick-Fueron la principal atracción de la fiesta.

Cher y Anne sabían de lo que hablaba pero fingieron que no.

-¿Qué hicieron?-preguntó Cher.

-Tal vez no deberías oirlo. Se han convertido en una asquerosa pareja de putas.-Con aquello daba por zanjada la conversación. Afortunadamente no sospechaba de su hermanastra. Cher descubrió que podía navegar por la mente de Patrick pero no influir en él. Aprovechó para descubrir sus fantasías más perversas que le gustaron tanto que decidió ponerlas en práctica con Sidney y Mary Joe. CAPÍTULO QUINTO

Sidney no pudo quitarse el sabor del pis y del semen de su boca. Se había cepillado con saña los dientes infinidad de veces y había comido todo tipo de alimentos de sabor penetrante pero no funcionó. Todo su cuerpo estaba dolorido, sus anillos le dolían, particularmente los que tenía en sus todavía hinchados labios vaginales. Sus padres empezaron a sospechar de su comportamiento, su inusual interes en los pepinos y la forma en que había cambiado de vestuario. Estaba tan humillada que quería matarse.

Mary Joe no estaba mucho mejor que su amiga. Sus piercings no estaban tan ocultos y todo el mundo podía verlos. Afortunadamente no le tocaron los labios vaginales y el dolor se le iba pasando. Pero todavía podía oir los infrahumanos gemidos de Sidney mientras los animales le perforaban las más delicadas de sus carnes. Tampoco podía olvidar sus pezones perforados y el piercing de su lengua le dolía incluso cuando bebía agua. Se había acabado por acostumbrar al sabor de semen y sabía que no podría deshacerse de él.

Algo extraño evitaba que ambas chicas se quitaran los aros.

Cher se puso a revolver entre los papeles de su hermanastro buscando sus revistas guarras; sabía lo que buscaba y al final lo encontró. Quedó sorprendida cuando vio las fotos y leyó el texto. Selecciono uno de los anuncios, el que le pareció más cruel y Cher eligió a la afortunada para aquella sesión especial. La china le correspondió a Sidney; tenía otra sorpresa


Jorge Garcia(mamolajg@mailcity.com)


Por odracir - 07/10/2007 18:40:09 [denunciar este mensaje]
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Blanca y radiante por Starlord
- ... yo os declaro, marido y mujer - y con una benévola sonrisa en la boca, el sacerdote se dirigió al novio - Puedes besar a la novia.

La iglesia se llenó de un rumor de voces y risas. La boda había terminado y todo había sido precioso. digno de un cuento de hadas. La novia estaba radiante. Su vestido blanco llenaba cualquier habitación por la que pasaba. Su maravilloso cabello rubio, recogido en un gracioso topo y coronado con un pequeño adorno de flores blancas hacía juego con el resto de su vestuario. La falda, a pesar de llegar hasta los pies e ir barriendo allá por donde pasaba, dejaba entrever al caminar sus tobillos, cubiertos por unas medias blancas, y rematados con unas exageradamente incómodos pero hermosos zapatos blancos de tacón. Mientras los novios se besaban, los padrinos aplaudían sin hacer demasiado ruido, al igual que gran parte de los invitados a la ceremonia. La madrina, hermana de la novia, llevaba un ceñido traje rojo que insinuaba gran parte de su exuberante cuerpo, llenando de envidia a las mujeres y de deseo a todos los hombres allí presentes.

Tardaron alrededor de una hora en acabar con todas las obligaciones siguientes. Las fotos con la familia y amigos, la procesión de felicitaciones, tanto sinceras como de compromiso, las bromas de los amigos, más fotos, más felicitaciones, y así hasta que por fin llegaron al salón del hotel donde iban a celebrar la cena para festejar el magno acontecimiento.

La celebración transcurría por los caminos acostumbrados. Los camareros iban y venían, trayendo y retirando platos y bebidas al ritmo que marcaba la gula de los invitados. Llegó el momento de la tarta y los novios usaron para cortarla una espada de estilo oriental que los amigos les habían regalado. Fue también ese el momento que las amigas de la novia eligieron para quitarle la liga de las medias, haciendo un corrillo para que nadie viera más de lo que su imaginación le permitiera, y la cortaron en trocitos, al igual que la corbata del novio, que sufrió el mismo destino, y que después colocaron en una bandeja y fueron vendiendo entre los invitados, recogiendo al final unas cien mil pesetas, cantidad más que considerable, y cuyo destino era, naturalmente, conseguir que el viaje de los novios fuera disfrutado más aún por estos, si eso era posible.

Acabada la procesión de comida, comenzó el baile y la fiesta. Los diligentes camareros apartaron todas las mesas del centro del salón, y en la improvisada pista de baile los novios comenzaron a moverse al ritmo del vals. Poco a poco fueron sumándose parejas hasta que la mayoría de los invitados se encontraron bailando un poco de todos los ritmos de bailes de salón conocidos y por conocer. Desde el pasodoble hasta el twist, pasando por la lambada y el merengue.

La noche era joven. Los amigos de los novios no pensaban dejarlos dormir y tenían la firme intención de alargar la fiesta hasta el amanecer. Incluso algunas de las personas de más edad de la fiesta daban ánimos y lecciones de baile a los más jóvenes, sacando fuerzas de donde nadie podía imaginarse en personas de esa edad.

Después de una implorante mirada de la novia a su hermana, las dos salieron del salón en dirección a la habitación donde se suponía que los novios debían de pasar la noche. Una vez allí, y después de haber pasado ambas por los lavabos de la habitación, por riguroso turno, eso sí, se tumbaron sobre la cama y se quitaron los zapatos que llevaban ya varias horas martirizando a sus sufridos pies.

- ¡Dios mío, Luisa! Esto es aún más agotador de lo que me había imaginado. No sé si voy a tener fuerzas para volver a levantarme. El vestido de novia me asfixia, el liguero me aprieta, los zapatos me están matando, y esos locos de nuestros amigos siguen queriendo fiesta hasta el amanecer. He bailado hasta con hombres que no había visto en mi vida, y algunos de ellos incluso me han metido mano. Mi recién estrenado marido está como ausente, tengo veinticuatro años y apenas puedo mantenerme en pié... y se supone que este tiene que ser el día más feliz de mi vida.

- No te preocupes hermanita. Todo eso es normal. Yo tengo dos años menos que tú y tampoco puedo seguir ya. Entre los nervios y el cansancio, estoy para meterme en cama y no levantarme en una semana.

Realizando un enorme esfuerzo, Luisa se incorporó y ayudó a hacer lo mismo a su hermana Eva. Se colocó detrás e ella, arrodillada en la cama, y comenzó a realizarle un reconfortante masaje en los hombros.

- ¡Hummmm! Que agradable. Gracias, Luisa. Me estaba haciendo falta algo así.

- Relájate y deja que los nervios y el cansancio desaparezcan de tu cabeza. Vamos a estar aquí unos minutos descansando.

- Pero abajo nos están esperando...

- No te preocupes. Nadie nos echará de menos al menos durante otra media hora. Cierra los ojos y relájate.

Eva siguió las instrucciones de su hermana. Intentó olvidarse del mundo, de la fiesta, de su novio, ya marido, del cansancio...

- Eso es. Relájate y descansa. Concéntrate solo en el sonido de mi voz, y verás como todos los nervios desaparecen por completo. Relaja los músculos, la cabeza... no pienses en nada y relájate...

Eva notaba como todo desaparecía de su mente excepto la voz de su Laura. Era una sensación maravillosa. Probablemente nunca hubiera podido relajarse tanto si fuera otra persona la que estuviera con ella, pero confiaba en su hermana más que en cualquier otra persona del mundo. Se abandonó completamente a ella.

- Relájate sin miedo... no pienses más que en mi voz... nada es más importante que mi voz...

No, nada era más importante que su voz. La mente de Eva se iba fijando más y más en la voz de Laura. Su relajación era casi absoluta. El cansancio de todo el día la había agotado hasta el punto de hacerla extremadamente sensible a las sugestiones.

- ... relajada... te sientes como flotando entre nubes... tranquila... relajada... muy relajada...

Sí, relajada, muy relajada. Así se sentía Eva.

- ... tan relajada que te está entrando sueño... mucho sueño...

Dormir. Solo sentía ganas de dormir. Sabía que no debía de dormirse porque abajo la estaba esperando mucha gente, pero tenía unas enormes ganas de dormir. Su hermana le decía que se durmiera, y no podía evitar sentir sueño...

- ... mucho sueño... muy relajada...

La oscuridad se apoderaba de su mente. Se sentía completamente abandonada a su hermana. Pensar era demasiado fatigoso, y solo quería dormir.

- ... dormir...

- ... y ¡Tres!

Eva abrió los ojos de repente. Durante unos segundos no supo donde estaba, hasta que vio la sonriente cara de su hermana. Estaban en la habitación del hotel y habían subido allí para descansar un rato.

- ¿Me he dormido?

- Solo un rato. ¿Como te encuentras?

Antes de contestar movió sus hombros para comprobar si el cansancio seguía allí. Nada. No había dolor, ni cansancio. Nada de nada.

- Me siento estupendamente. Tu masaje me ha sentado de maravilla. Ya no me duelen los hombros, ni tengo los músculos agarrotados. Y además apenas me siento cansada. ¿Como lo has hecho?

- ¿Recuerdas aquellos cursos de psicología a los que me apunté el año pasado? En uno de ellos me enseñaron a hipnotizar. Creo que soy una buena alumna.

- ¿Me has hipnotizado? - había un cierto tono de incredulidad y de burla en su voz - Venga hermanita, seamos serias.

- ¿No te lo crees?

Laura no parecía molesta con la incredulidad de su hermana. Más bien estaba divertida.

- No se puede hipnotizar a la gente en tan poco tiempo. Lo leí en un libro una vez. Necesitas varias horas para conseguir que alguien sea hipnotizado.

- En efecto, pero eso es cuando la persona conserva todas sus facultades. Tu estabas muy cansada esta noche, y tan solo querías dormir. Inconscientemente, tu mente quería descansar, relajarse después del agotador día que has pasado, y así ha sido más fácil. En tan solo unos minutos he conseguido ponerte en trance, cuando normalmente se necesitan horas para hacerlo.

- Creo que has bebido demasiado esta noche. Y además, ya va siendo hora de que volvamos a la fiesta.

Cogió uno de sus zapatos y comenzó a colocárselo en el pié.

- ¡Duérmete, Eva!

Su cabeza cayó hacia adelante como si de una marioneta se tratara, mientras el zapato apenas hizo ruido al caer al enmoquetado suelo de la habitación.

- Estás dormida hermanita. Completamente dormida y relajada. Ya no sientes el cansancio. Tu cuerpo está completamente relajado y tranquilo. Tu mente no piensa en nada... en nada que yo no quiera que piense. Sigue poniéndote los zapatos, pero póntelos al revés.

Con los ojos cerrados, tanteando, Eva siguió las instrucciones de su hermana.

- Ahora, cuando cuente tres, abrirás los ojos. Uno, dos, ¡tres!

Con la ya familiar sensación de abandono de antes, los ojos de Eva miraron durante un instante a su hermana.

- ¿Me he vuelto a dormir?

- Mas o menos.

- No es posible. ¿Que me has hecho?

- Ya te lo he dicho antes. Te he hipnotizado.

- ¡Venga ya! Deja de decir tonterías.

- Muy bien, como quieras. ¿Nos vamos?

Eva se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta, pero cuando apenas había dado dos pasos una expresión de dolor inundó su rostro.

- ¡Ouch! Como me duelen los zapatos.

- ¿Has probado en ponértelos en el pié que corresponde a cada uno?

- ¿en el pie...? ¡Pero que tonta soy! Me los he puesto al revés.

Volvió hacia la cama y se sentó en ella. Se quitó rápidamente los zapatos y se los colocó de nuevo, pero esta vez correctamente. Se levantó y se dirigió hacia la puerta. Laura bajó de la cama. Seguía descalza. Sus pies apenas estaban cubiertos por el negro velo de las medias que llevaba, pero no sintió frío, puesto que toda la habitación estaba cubierta por una mullida moqueta. Con una perversa sonrisa en los labios, miró como su hermana cogía el pomo de la puerta para abrirla.

- ¡Duérmete, Eva!

Aún con la mano sobre la puerta, la cabeza de Eva volvió a caer hacia delante. Increíblemente, mantuvo el equilibrio aún cuando su mano se deslizó sin fuerzas hacia su costado.

- Cuando te diga, abrirás los ojos, pero seguirás dormida. Vendrás hacia la cama y volverás a sentarte en ella. Te quitarás los zapatos, y entonces volverás a cerrar los ojos y a esperar mis instrucciones. ¡Ahora!

Tal y como su hermana le había ordenado, abrió los ojos. Tenía una inexpresiva mirada mientras se dirigía hacia la cama. Se sentó y se quitó los zapatos. Una vez finalizado el trabajo, cerró los ojos y su cabeza cayó de nuevo sobre su pecho.

Laura se acercó a ella y comenzó a hablarle mientras con las manos le quitaba el precioso tocado con flores que había sobre su pelo.

- Eres mía, Eva. Mientras estés dormida harás todo lo que yo te diga y ni siquiera sabrás que lo estás haciendo. Pero cuando despiertes también seguirás en mi poder. Cuando te diga que despiertes, lo harás, pero no podrás salir de esta habitación sin mi permiso. Harás todo cuanto yo te diga, sin dudar, sin rechistar, sin pensar. No pondrás pegas a ninguna de mis ordenes. Seguirás siendo tú misma, pero sin voluntad para incumplir mis mandatos. Ahora, háblame. ¿Has entendido mis órdenes?

Lacónicamente, la respuesta de Eva casi resbaló de sus labios.

- Sí.

- ¿Que es lo que harás cuando despiertes?

- Todo cuanto me digas.

- ¿Hay algo que no harías por mí si yo te lo pidiera?

- No

- Muy bien, Eva. Abre tus ojos, ¡ahora!

De nuevo la sensación de abandono. De nuevo la inquisitiva mirada sobre su hermana, aunque en esta ocasión, una breve sombra de enfado cruzó por sus ojos.

- ¿Que me estas haciendo?

- ¿Todavía no crees que te haya hipnotizado?

Inquieta, miró a su alrededor. Miró la puerta intentando recordar. Miró hacia el suelo, hacia sus zapatos, inertes sobre la moqueta, lejos de sus pies donde recordaba perfectamente haberlos colocado. Levantó los ojos hacia su hermana.

- Sí. Creo que me has hecho algo. Pero si es una broma, ya está bien. Es suficiente. Ahora vayamos abajo. Hay gente esperándonos.

Se levantó de la cama y comenzó a caminar. Nerviosa, ni siquiera se acordó de los zapatos. Sintió la mullida moqueta a través de la suavidad de las medias blancas que cubrían sus pies.

- ¡Siéntate!

Sin poder evitar hacerlo, volvió sobre sus pasos y se sentó de nuevo en la cama. Una vez allí, miró de nuevo a los ojos de su hermana, implorando.

-¿Porqué me haces esto?

- Lo hago por tu bien. Hay alguien a quien quiero presentarte. Alguien a quien tú ya conoces, pero que probablemente habrás olvidado. Alguien a quien hiciste daño una vez, y ahora quiere felicitarte por tu boda.

Sin poder creer lo que estaba oyendo, dirigió su mirada hacia donde señalaba su hermana, hacia la puerta del cuarto de baño. Un hombre la estaba observando desde allí. Un hombre al que ella conocía.

- ¡¿Nacho!? ¿Que estás haciendo aquí?

Nacho había sido novio suyo hacia un par de años. Habían pasado buenos ratos juntos, pero ella decidió dejarle por otro, precisamente el hombre con el que acababa de casarse. Nacho había intentado hablar con ella en algunas ocasiones, pero tan solo en una pudo hacerlo, y ella no le dijo cosas agradables. Rompieron del todo sin posibilidad de reconciliación, y no quedaron como buenos amigos precisamente.

Eva comenzaba a sospechar que estaba teniendo un mal sueño. Mas bien una pesadilla. Aquello no tenía mucho sentido. Su hermana decía haberla hipnotizado, y a pesar de que no acababa de creérselo, la verdad es que había estado haciendo algunas tonterías durante los últimos minutos. Y ahora, Nacho aparecía en su habitación saliendo del cuarto de baño. Ella había entrado allí apenas unos minutos antes y no había nadie. ¿Por donde había entrado? ¿Y cuando?

Intentando conseguir alguna respuesta a sus no formuladas preguntas, volvió la mirada hacia Eva, solo para ver con total incredulidad como su hermana estaba en el suelo, descalza, arrodillada, con la cabeza y los brazos en el suelo, en posición de total humillación, casi de adoración, hacia Nacho.

- He hecho todo lo que me habías dicho, amo. La he traído aquí, y la he hipnotizado para ti. ¿Estas contento, amo? ¿Lo he hecho bien?

Por primera vez, Nacho dejó oír su voz.

- Lo has hecho muy bien, Laura. Tu amo está contento. Te has ganado una recompensa. Levántate.

Agilmente, Laura se levantó del suelo y se acercó a su "amo". Nacho la cogió por la cintura y la besó apasionadamente, aunque ni siquiera con la mitad de pasión con la que ella le devolvió el beso. Mientras se fundían en aquel inesperado abrazo, la mano de Nacho bajó hasta el trasero de Laura y comenzó a sobárselo sin el menor pudor. Ella dirigió sus manos hacia su falda y repentinamente se levantó el vestido, dejando a la vista sus bragas negras de encaje, su excitante liguero, también negro, y, allá donde sus bragas no llegaban a cubrir, sus hermosas y prietas nalgas, y casi acariciando la mano de Nacho, la dirigió hacia ellas guiándole y ayudándole a manosearlas.

Eva mantenía los ojos fijos en su hermana. Jamás la había visto actuar así. Parecía adorar a Nacho. Disfrutaba de sus caricias más que él mismo. Había verdadera pasión en sus ojos y en sus actos. Le ofrecía su cuerpo como si fuera una mujerzuela y parecía gustarle que ella estuviera delante, mirándolos.

Sin dejar de asombrarse por el comportamiento de su hermana, sintió la fría mirada de Nacho sobre ella.

- Hola Eva. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos.

Su cínica sonrisa parecía más una mueca que una demostración de alegría. Sus ojos la perforaban con la mirada.

Durante todo el tiempo que estuvieron juntos, ella jamás le dejó que la tocara. La verdad es que no fue más que un juguete en sus manos. Salió con él para pasar el rato, para reírse a sus espaldas con sus amigas. Nunca se lo tomó en serio. Cuando descubrió que su relación sí que era importante para él, pensó en dejarlo, pero le agradaba la idea de tener a un hombre a sus pies como un perrito faldero. Pero cuando él mostró su lado más posesivo, decidió acabar con el juego y abandonarle.

- ¡Saluda al amo, zorra!

La voz de su hermana la sacó de sus pensamientos. No tenía nada que decir, y desde luego, no pensaba saludar a Nacho, pero por algún motivo, lo hizo.

- Hola Nacho.

- Estás muy guapa con ese vestido. Yo soñaba que algún día lo llevarías para mi.

- Lo nuestro fue un error desde el principio. No había amor en nuestra relación. Nunca debimos...

- ¿Amor? ¿Dices que no hubo amor? - la voz de Nacho sonaba enfurecida - Eres la única mujer a la que he amado de verdad en toda mi vida. Cuando me dejaste pensé que no podría seguir viviendo. Nada tenía sentido para mí. Me volví violento, hosco y pendenciero. Perdí a mis amigos, mi trabajo y mi dignidad. ¿Y dices que no hubo amor?

- ¡Yo no te amaba!

Eva comenzó a sollozar.

- ¿Y porqué me lo hiciste creer? Si me lo hubieras dicho desde el principio yo lo hubiera comprendido. Pero me hiciste pasar los días más felices de mi vida para después abandonarme. ¿Porqué?

No podía contestar. Sus palabras estaban llenas de razón, además de odio. Su silencio fue largo y expresivo, tan solo roto por la voz de Laura.

- ¡Responde al amo cuando te hable!

Cada vez que escuchaba la voz de su hermana, una extraña fuerza la impelía a obedecerla.

- ¡Para reírme de ti!

Las lágrimas corrían ahora libremente por sus mejillas, mojando su vestido blanco.

- Todas aquellas semanas soñando con tu amor, adorándote, amándote, deseándote,... y tu solo querías reírte de mí.

El brillo del odio en sus ojos pareció disminuir. La razón intentaba volver a su voz.

- Tardé mucho tiempo en olvidarte. Después de perderlo todo, tuve suerte. Intenté controlar mi vida. Encontré trabajo, y comencé a recibir clases nocturnas. Desde entonces, he soñado con el día en que pudiéramos volver a encontrarnos.

Dejó de sobar el cuerpo de Laura y se aproximó a la cama. Acercó la mano a su cara, repleta de lágrimas y la acarició suavemente. Después, con los dedos mojados, acarició su hermoso cabello.

- Deja de llorar. Esa no es forma de enfrentarse a los problemas.

No había fuerza que pudiera hacer que dejara de llorar. Estaba asustada, humillada, perdida, y en sus ojos no dejaba de llover.

- ¡Obedece al amo!

Una vez más, el efecto fue inmediato. Retenidas por una fuerza desconocida, las lágrimas dejaron de brotar.

La voz de su hermana la obligaba a obedecer, pero la de Nacho la llenaba de temor cada vez que la escuchaba.

- Se le ha corrido el rímel. Ayúdala a secarse, Laura.

Sin decir palabra, Laura sacó de su escote un pañuelo de papel y secó las últimas lágrimas. Después intentó remediar el desastre causado en el maquillaje por el llanto de su hermana.

- ¿Porque le ayudas, Laura? Eres mi hermana. Mi propia hermana.

A pesar de no poder llorar, la súplica de Eva fue acompañada por un breve sollozo.

- Porque es mi amo. Su palabra es ley. Mi cuerpo y mi alma le pertenecen. Soy su esclava... como también tú lo serás dentro de poco.

Los ojos de Eva se abrieron con estupor. A pesar de que sus oídos habían escuchado perfectamente las palabras, su cerebro no podía asimilarlo. Miró a Nacho esperando encontrar respuesta a su inexistente pregunta.

- ¿Recuerdas que Laura te ha contado que aprendió a hipnotizar en unas clases de psicología?

Intentando aclarar el inmenso caos existente en su mente durante los últimos minutos, encontró el recuerdo que Nacho mencionaba, aunque sin conseguir conectarlo con lo que le estaba diciendo.

- Adivina quién fue su profesor.

Tardó unos segundos en comprender por donde iba la conversación, pero al final lo consiguió. ¡Nacho había hipnotizado a Laura!

- Te dije que encontré trabajo después de que me abandonaras. Fue como ayudante de un hipnotizador de tres al cuarto. No era muy bueno, pero me enseñó algunos trucos interesantes. Resultó que con las enseñanzas adecuadas, yo era mejor que él. Cuando me matriculé en la escuela nocturna no esperaba encontrarme allí con tu hermana. Ella no guardaba demasiado buen recuerdo de mí y al principio me evitaba y me despreciaba, pero realizando un trabajo sobre la hipnosis, conseguí que nos asignaran al mismo grupo. Al ser el más experto en la materia, todos y cada uno de los estudiantes fueron cayendo bajo mi influencia, incluyéndola a ella.

Mientras Nacho hablaba, Laura estaba detrás de él, pegada a su espalda, restregando su pierna semidesnuda por su cuerpo, y acariciando su torso con ambas manos, intentando guardar el equilibrio. Su rostro no demostraba más emoción que el inmenso deseo de agradarle.

- Al principio fue la que más se resistió, pero con la ayuda del resto del grupo, ya bajo mi influencia, conseguimos convencerla. Resultó ser un sujeto excelente para la hipnosis. En tan solo un par de sesiones se convirtió en mi juguete favorito. La antaño altanera y orgullosa Laura es ahora mi más sumisa esclava. ¿No es así, querida?

- Si amo. Completamente.

La sumisión y devoción existente en la voz de Laura no dejaba lugar a dudas.

- Cuando me comunicó la noticia de tu boda, decidí hacerte una pequeña visita, y con su ayuda, hemos llegado a esta situación. Yo la controlo a ella, y ella te controla a ti, así que el resultado de nuestro pequeño juego solo puede tener un ganador, ¿no opinas lo mismo?

Eva no contestó. Estaba atemorizada, y al mismo tiempo enfadada. A pesar de haber sido hipnotizada seguía teniendo su orgullo, y ser humillada de aquella forma le producía extraños sentimientos de rabia, temor e indefensión. Tan solo tenía ganas de llorar, pero ni siquiera eso podía hacer, porque su hermana se lo había prohibido.

- Laura, quítate el vestido.

Sin dudar un solo instante, cogió el borde inferior del vestido con ambas manos y lo arrastró por encima de su cabeza. Al hacerlo, sus pechos, cubiertos por un excitante e insinuante sujetador negro, a juego con el resto de su lencería, bailaron durante unos segundos al ritmo de sus movimientos.

- Tu hermana ha desarrollado un enorme interés por la lencería sexy - comentó dirigiéndose a Eva - Ya nunca usa ropa interior cómoda y hortera. Desde que nos conocimos, siempre utiliza los más excitante y provocativos conjuntos de lencería. Es una suerte que le pidieras que te acompañara a comprar la ropa para tu boda.

Horrorizada, Eva recordó que al comprar toda la lencería para la boda, ella quería llevar pantys blancos, porque eran muy cómodos, pero Laura la convenció de que llevara medias y liguero. Decía que así excitaría más a su futuro marido.

No era a su marido a quien Laura pretendía excitar.

Esperando las órdenes de Nacho, Laura usaba sus manos para acariciarse por encima del sujetador y las bragas. No se le había permitido aún masturbarse directamente, o quitarse el resto de su ropa, así que jugaba con su cuerpo de la forma más excitante que podía, sin dejar de mirar a los ojos de su "amo", para comprobar así que todos sus movimientos cumplían su único objetivo de excitarle a él.

La habitación era extremadamente espaciosa. Era una "suite nupcial" y tenia de todo. Nacho se acercó hasta un sillón que había cerca de la cama. Lo arrastró hasta el centro de la habitación, a unos dos metros de la cama, y se sentó cómodamente, preparándose para el espectáculo.

Miró a Laura. Seguía acariciándose por encima de su ropa interior, esperando ansiosa sus órdenes. Después miró a Eva. Estaba sentada sobre la cama, completamente cubierta por el blanco vestido del que se suponía que iba a ser el día más feliz de su vida. La única parte de su cuerpo que podía apreciarse bajo aquella montaña de tela eran sus pies descalzos, cubiertos únicamente por las medias blancas.

- Quítate las bragas - ordenó.

Eva no se movió.

- ¡Obedece al amo, hermanita! - sentenció su hermana.

No podía evitar cumplir la orden de su hermana, pero amparándose en la enormidad de la falda de su vestido, lo hizo de forma que no pudieran ver como lo hacía. Con la íntima prenda en su mano, miró directamente a los ojos de Nacho. Era más que miedo lo que sentía en aquel momento. Era puro odio.

- Tráemelas, Laura.

Con gran celeridad, esperando siempre agradar a su amo, Laura se dirigió hacia su hermana, cogió las bragas de su mano y se las entregó a Nacho. Eran blancas, a juego con el resto del vestido, y suaves, muy suaves. Debían de haber costado un dineral. Las mujeres no suelen escatimar gastos para el día de la boda, pensó Nacho. Era una lástima que una vez casadas no siguieran haciendo lo mismo y siempre se decantaran por las grandes y antiestimulantes bragas de algodón en aras de la comodidad.

- Laura. Tu hermanita está muy seria. Creo que tiene hambre. ¿No crees que deberíamos darle algo de comer?

Eva no comprendió la ironía al principio, pero no ocurrió lo mismo con Laura. El tiempo que había pasado bajo la influencia de Nacho la había convertido en una excelente esclava, capaz de entender las más sutiles insinuaciones y los más profundos deseos de su amo.

- Supongo que tenías pensado que la noche de tu boda ibas a tener ocasión de prácticas nuevas experiencias, hermanita. Ahora vas a poder realizarlas, pero no con la persona que tú creías. ¡Arrodíllate ante el amo!

Sin posibilidad de dudar o de resistirse, pero sin mostrar el más mínimo entusiasmo, Eva siguió las instrucciones al pie de la letra. Se levantó de la cama y se arrodilló ante Nacho. La gran cortina de tela de su falda se expandió a su alrededor formando una mullida alfombra brillante. Comenzaba a comprender lo que se esperaba de ella. Miró a su hermana. Pensó que tal vez la posibilidad de que otra mujer también tocara el cuerpo de "su amo" podría causarle un sentimiento de celos que podría utilizar para liberarla del control de Nacho. Pero se equivocó. Al contrario de lo que esperaba, Laura no mostraba indicios de celos o de envidia, sino una enorme excitación. Eva seguía sin comprender que su hermana solo existía para el placer de Nacho. Que su propia hermana hiciera el amor con su dueño solo la llenaba de goce y orgullo por haber servido bien a su señor.

- ¿Acaso tengo que decirte lo que tienes que hacer, hermanita?

El sarcasmo en la voz de Laura era evidente. Pero Eva no estaba dispuesta a darles el placer de obedecer. Solo bajo el irresistible influjo hipnótico sería capaz de realizar lo que se le pedía. Muy en su interior, esperaba realmente poder resistir la necesidad de obedecer.

Como si estuviera tocando un objeto de incalculable valor, Laura desabrochó los pantalones de Nacho, dejando al descubierto su enhiesto pene, tremendamente excitado por la situación actual, mientras daba instrucciones a su hermana.

- ¡Escúchame, hermana! Durante todo el tiempo que saliste con Nacho, jamás le dejaste tocar tu cuerpo, ni te dignaste a tocar el suyo. Ahora vamos a remediar aquel pequeño descuido. Vas a practicarle la mejor mamada que jamás hayas podido imaginar. Utilizarás tu boca, tus labios, tu lengua y tu garganta como jamás creíste que fueras capaz de hacer, sin preocuparte en lo más mínimo de tus propios sentimientos ni de tu placer personal. Y cuando consigas hacer salir el jugo de nuestro amo, lo tragarás todo, sin dejar una sola gota caer al suelo ni ensuciar tu virginal vestido de novia. ¿Has entendido?

A pesar de la repugnancia que le causaba la idea de tragar el semen de Nacho, Eva no tuvo más remedio que responder.

- Sí

Y sin poder resistir, tal vez sin intentarlo siquiera, cogió el pene de Nacho con la mano y comenzó a masturbarle. Después de un par de movimientos introdujo el pene en su boca y acarició el glande con la lengua, al tiempo que movía su cabeza arriba y abajo masturbándolo con los labios.

Nacho cerró los ojos. A pesar de estar apenas en el principio de la masturbación, el placer era inmenso. Había estado con Laura docenas de veces desde que la hipnotizó por primera vez. Había hecho el amor con ella de montones de formas distintas. Había disfrutado de su cuerpo como ninguna mujer deja jamás que un hombre disfrute de ella. Pero a pesar de todo, seguía excitándolo. Su presencia en aquella habitación, semidesnuda, no podía dejar de mantenerle continuamente excitado. Pero tanto o más que la visión del cuerpo de Laura, lo excitaba la subyugación de su hermana. No la tenía directamente bajo su poder, pero controlaba a la persona que la controlaba a ella. El amor que sintió por Eva se había convertido en odio al principio de su abandono, pero después, desde el momento en que hipnotizó a su hermana, el odio fue dejando paso al deseo de venganza. Y la satisfacción de estar cumpliendo su sueño se convirtió en una fuerte excitación sexual.

Por no mencionar la visión de una mujer, en el día de su boda con otro hombre y vestida para la ocasión, arrodillada a sus pies y chupándole el pene, que aquello también era algo capaz de excitar a un muerto.

A pesar de que Eva no era ninguna experta, el trabajo que estaba realizando era magnífico. Las órdenes de Laura habían sido utilizar todas las partes de su boca, incluyendo su garganta, para acrecentar el placer de Nacho, y así lo estaba haciendo. Al principio sintió un presagio de arcadas, pero poco a poco se fue acostumbrando a mover libremente el órgano masculino por el interior de toda su boca y las arcadas fueron sustituidas por frenéticos movimientos con la lengua.

Mirando el rostro de Nacho, Laura era la mujer más feliz del mundo. La enorme mueca de placer y satisfacción que su amo estaba sintiendo repercutía en su cuerpo como si fuera ella misma la que recibía el placer. Sin poder evitarlo y a pesar de que Nacho no le había dado permiso para hacerlo, paso sus dedos por el interior de sus pequeñas y transparentes bragas negras y los introdujo en su vagina, comenzando una masturbación basada exclusivamente en la visión del placer de su amo. Mientras tanto, con la otra mano acariciaba y pellizcaba sus pezones sin dejar de mirar tanto el rostro de Nacho como su pene, que desaparecía por momentos en el interior de la boca de Eva. Faltaba muy poco para que su amo se corriera, y decidió hacerlo al mismo tiempo que él.

- ¡Basta!

La brusca orden de Nacho la sacó de sus pensamientos y de la proximidad de su orgasmo. Sin pensarlo dos veces, cogió la larga cabellera rubia de su hermana y tiró de ella hacia atrás, provocando un pequeño grito de dolor en Eva. Con una enorme preocupación en su voz, se dirigió a Nacho.

- ¿Que ocurre, amo? ¿Acaso esta zorra ha hecho algo que no te ha gustado? ¿Acaso te ha hecho daño?

Nacho sonrió complacido por el sincero tono de preocupación en la voz de su esclava.

- No. No es nada de eso. Solo que no quiero correrme todavía. La noche es larga y quiero disfrutar de ella.

Ya más tranquilizada, Laura respiró con deseo hacia su dueño.

- ¿Que quieres que hagamos ahora, amo?

- Pienso que un poco de amor lésbico no quedaría mal en la habitación, y de paso tu participarás un poco en el juego. ¿Te apetece?

El brillo en los ojos de Laura alcanzó unos límites insospechados.

- ¡Gracias amo! ¡Gracias!

Y volviéndose hacia su hermana, le ordenó que se tumbara de nuevo sobre la cama.

- ¡Abre las piernas, hermanita! Voy a hacerte gozar como nadie lo ha hecho hasta ahora.

Eva no pudo evitar hacerlo, mientras notaba como Laura levantaba la falda del vestido, dejando toda la parte inferior de su cuerpo al descubierto. Sintió la mirada de Nacho sobre su sexo, no menos ávida que la de su hermana. Durante unos segundos tomó consciencia de los sentimientos que despertaba en ambos. Tumbada sobre la cama, vestida con un traje de novia, descalza, la falda levantada, con medias blancas y liguero a juego, sin bragas y con las piernas completamente abiertas, mostrando sin pudor, aunque no por su propia voluntad, su mayor intimidad para que un hombre y una mujer, su propia hermana, lo miraran e hicieran con ella lo que quisieran. Si hubiera podido sonreír, de estar en otra situación, lo hubiera hecho, puesto que no podía dejar de pensar que ella misma hubiera podido sentirse excitada de esa visión.

Todavía estaba inmersa en sus pensamientos cuando notó el húmedo calor de una lengua sobre su sexo. Los primeros movimientos le parecieron de tanteo, como si intentaran encontrar un camino entre la no demasiado abundante mata de pelo rubio que cubría su sexo. Dos días antes de la boda se había entretenido depilando todas las partes de su cuerpo, poniendo especial interés en las zonas más íntimas, esperando que su futuro marido se diera cuenta del buen trabajo que había realizado pensando en él. Ahora era su hermana la que disfrutaba de su previsión. Encontrado ya el camino hacia el interior de su sexo, ayudada por las dos manos a mantener abierto el corredor entre la mata de pelo, la lengua de Laura comenzó su gratificante trabajo. A pesar de odiar a muerte a Nacho y a su hermana por obligarla a hacer aquello, las continuas caricias sobre su clítoris y sobre las paredes de su vagina comenzaban a excitarla realmente. Intentaba ignorar el placer que le causaban los sabios y expertos movimientos de su hermana, pero no podía evitarlos. Sabía que no era la hipnosis la que causaba aquel reconfortante calorcillo que comenzaba a ascender por todo su cuerpo desde su clítoris. Y eso era precisamente lo que más la molestaba. A pesar de haber sido obligada, hipnotizada, medio raptada y casi violada, sentía placer por todo aquello. Sintió asco hacia sí misma, pero lo ignoró cuando notó la proximidad del orgasmo.

Laura sabía que su hermana estaba disfrutando. Podía oírlo en sus gemidos, notarlo en los movimientos de su cuerpo e intuirlo en sus ojos cerrados como solo una mujer puede hacer. Sabía que Nacho las estaba mirando y que disfrutaría del placer que le estaba provocando a su hermana. Disfrutaría cuando ella se corriera, cuando gimiera de placer y se descompusiera sabiendo que el orgasmo no había sido causa de la hipnosis. Y disfrutaría aún más por el hecho de que Eva se odiaría a sí misma por hacer disfrutado en aquella situación. Incrementó la fuerza y la velocidad de los movimientos de su lengua sobre el clítoris de su hermana para forzarla a alcanzar el clímax.

Nacho disfrutaba, en efecto, de aquel espectáculo. Había una mujer sobre la cama, vestida de novia y desnuda de cintura para abajo que estaba a punto de llegar al orgasmo, y había otra mujer, vestida con excitante lencería negra que era la que estaba causando su placer. Desde donde él estaba sentado apenas apreciaba más que el hermoso trasero de Laura moviéndose insinuante ante sus ojos. A pesar de tener puestos los cinco sentidos en dar placer a su hermana, Laura todavía conservaba la imaginación suficiente como para mover su culo excitantemente ante Nacho, sabiendo que como su propio cuerpo le impedía la clara visión del sexo de su hermana debía de poder disfrutar de algo mientras escuchaba los gemidos de Eva.

Y así era, efectivamente. Disfrutando de todo aquel espectáculo, Nacho utilizaba una de sus manos para masturbarse lentamente mientras escuchaba los gemidos de Eva y contemplaba sus piernas cubiertas por las medias blancas, el trasero casi desnudo de Laura y sus hermosas piernas, también cubiertas por la suave oscuridad de las medias.

La explosión del placer de Eva no les llegó de sorpresa a ninguno. Mientras su cuerpo se estremecía una y otra vez, la lengua de Laura no dejaba de entrometerse en aquel orgasmo, intentando prolongarlo lo más posible. La velocidad con que Nacho se estaba masturbando aumentó el ritmo mientras los gemidos de Eva resonaban por la habitación, y esta, intentando reprimirlos, no podía dejar de odiarse a sí misma por estar disfrutando del mejor orgasmo de toda su vida.

Con el rostro orgulloso de su hazaña y cubierto por el orgasmo de su hermana, Laura miró a Nacho, cuyos movimientos sobre su pene habían vuelto a la monotonía del que quiere darse placer aunque sin querer alcanzar todavía el clímax. A pesar de notar pequeñas gotas del orgasmo de su hermana corriendo por su cara, no se los limpió, sabiendo que su visión acrecentaría el placer de su amo.

- ¿Puedo desnudarla ya, amo?

- Si. Quiero verla sin ese vestido de novia.

Dirigió una mirada de triunfó hacia su hermana. Eva no podía llorar porque Laura se lo había prohibido. Sabía lo que iba a hacer a continuación, y a pesar de no querer hacerlo, comenzó a desabrochar los pequeños enganches que mantenían el vestido sujeto. Ni siquiera esperó la orden de su hermana. Ya no tenía miedo de ellos. Ya apenas les odiaba. Seguía sintiendo temor, pero en esta ocasión era hacia sus propios sentimientos. Quería más. ¡Dios! Había sentido el mejor orgasmo de su vida y quería más. Sabía que si seguía todas las órdenes podría sentir más, y a pesar del momentáneo asco que sintió hacia sí misma, decidió acallar su conciencia y colaborar en lo posible. De cualquier forma ellos iban a lograr lo que querían. Tal vez, y solo tal vez, si ella colaboraba lograría disfrutar un poco más.

Una vez acabó con los enganches, se levantó. Con la ayuda de Laura, deslizó el vestido por encima de su cabeza y lo tiró al suelo. Todo su cuerpo quedó al descubierto. Su sujetador blanco era semitransparente y muy excitante, a juego con las bragas que ahora reposaban en el regazo de Nacho.

- Colocaros las dos juntas, una al lado de la otra. Quiero comparar vuestros cuerpos.

Complaciendo a su amo, Laura se colocó rápidamente frente a Nacho y junto a Eva. Esta hizo lo mismo, aunque con menos celeridad que su hermana.

- Laura, dame tus bragas.

Sin dejar de mirar el rostro de Nacho, haciendo de cada uno de sus movimientos una clara insinuación, Laura deslizó sus manos sobre sus bragas y las empujó hacia abajo disfrutando de cada segundo. Levantó una pierna y la sacó del agujero de las bragas. Después levantó la otra pierna y repitió la operación. No tuvo prisa en hacerlo en ninguna de las dos ocasiones. Sabía que a Nacho le gustaba ver desvestirse a una mujer y quería convertir cualquier simple acto en un íntimo strip-tease para su placer. Una vez tuvo las bragas en su mano, se las dio a Nacho. Sin mirarlas, éste las estrujó con su mano un par de veces antes de dejarlas sobre su regazo, junto a las de Eva.

Ahora las dos mujeres estaban igual. Las dos llevaban tan solo el sujetador, las medias y el liguero. El contraste era verdaderamente excitante. Laura era morena, muy morena. Su ropa interior era completamente negra, al igual que el pelo de su pubis. Por contra, Eva era rubia, aunque sin ser una explosiva rubia platino. Su sujetador era blanco, como el liguero y las medias. Las dos tenían mas o menos la misma estatura, pero Laura tenía los pechos sensiblemente más grandes que Eva. Las piernas eran hermosas en los dos casos, largas y sensuales. Ambas se habían depilado el pubis. Eva para la boda, y Laura lo cuidaba intensamente desde que cayó bajo la influencia de Nacho.

Nacho no dejaba de masturbarse, pero notó un cierto dolor en su órgano con la visión de aquellas dos hermosas mujeres ante él. Dos cuerpos para el pecado dispuestos a cumplir todos sus deseos, todas sus órdenes, todos sus caprichos.

- ¡El sujetador!

Ninguna de las dos dudó en esta ocasión. Ambas movieron rápidamente sus manos hacia sus espaldas para abrir los cierres. Eva fue más rápida. No pretendía excitar a Nacho, sino simplemente seguir su orden. Laura alargó más el momento, cubriendo incluso durante un instante sus pechos con los brazos, mientras se quitaba la prenda. Toda la operación la realizó mirando fijamente los ojos de Nacho, intentando apreciar si sus movimientos le gustaban.

Finalmente Nacho pudo apreciar la sensible diferencia entre los abundantes pechos de Laura y los mas pequeños aunque respingones de Eva. La verdad es que los pechos de Eva no podían considerarse realmente pequeños. Vista ella sola, o comparada con muchas otras mujeres, sus pechos tenían un tamaño normal, incluso un poco grandes, pero comparados con la enorme masa de carne de su hermana quedaban empequeñecidos.

Mientras ambas mujeres se disputaban las miradas de Nacho, este se levantó y comenzó a quitarse la ropa. Comenzó con la camisa, dejando al descubierto su torso, que fue inundado de inmediato por el deseo en la mirada de Laura. Siguió con los pantalones, que ya tenía desabrochados. Finalmente quedó completamente desnudo. Miró primero a Laura, que le devolvió la mirada ofreciéndole al mismo tiempo su alma. Después miró a Eva. Por primera vez en toda la noche, Eva también le devolvió la mirada, pero en esta ocasión no había temor en ella. Ni siquiera odio. Era una mirada desafiante. El deseo la había introducido en el juego, y quería demostrar que no era menos que Laura, y que ella también era capaz de ofrecer placer.

La firme convicción de su mirada la permitió ganar aquel asalto.

- Eva, sobre la cama, a cuatro patas.

Sin dudar, sin rechistar, sin planteárselo dos veces, Eva dio media vuelta y se colocó en la posición exigida. Laura se tumbó a su lado, con el rostro cerca de su sexo, dispuesta a disfrutar del espectáculo.

Nacho subió encima de la cama y se colocó de rodillas. La visión del excitante trasero de Eva estuvo a punto de producirle un orgasmo, que con todas sus fuerzas se obligó a reprimir.

- Laura, ponte a su lado

La orden fue inmediatamente cumplida por su apasionada esclava. Disputándose un pequeño hueco en la cama junto a su hermana, dispuso su cuerpo junto al suyo, también a cuatro patas, aunque cuando estuvo colocada, bajó al máximo sus brazos y su cabeza, adoptando una posición de mayor sumisión aún si cabía. Aquello casi fue demasiado para Nacho. Además del hermoso cuerpo de Eva tenía a su disposición a su más sumisa esclava. Laura, que consciente de la enorme excitación que su cuerpo era capaz de ofrecer en aquella postura, intentaba elevar al máximo posible su trasero. También era consciente de que su sexo quedaba totalmente a merced de su amo, puesto que la mayor altitud alcanzada por la parte trasera de su cuerpo otorgaba una excelente visión tanto de su culo como de su pubis. Dispuesta a ganar la batalla por los favores de Nacho, aplicaba a sus movimientos una indecencia que tal vez no conocieran ni las más profesionales entre las prostitutas del mundo.

La mayor experiencia de Laura en el arte de la seducción de su amo hizo que Nacho decidiera cambiar su primera intención de penetrar a Eva en detrimento de su hermana.

Cogiéndola por las caderas, introdujo su excitado órgano en el interior del cuerpo de Laura, que demostró un claro estremecimiento de placer al sentir en sus entrañas el preciado órgano de su amo. Casi al instante, Laura alcanzó su primer orgasmo de la noche. Desde que Nacho la convirtiera en su esclava, Laura era capaz de alcanzar multitud de orgasmos en pocos minutos. A pesar de estar disfrutando del placer máximo que una mujer es capaz de alcanzar, su cuerpo no dejaba de moverse al ritmo de los movimientos de Nacho, intentando procurarle placer, en detrimento del suyo propio. Una de las manos de Nacho se deslizó desde su cadera hasta sus pechos, amasándolos y apretujándolos con muy poco interés en que ella disfrutara. Pero el efecto que Laura recibía no era más que placer y más placer. Cualquier contacto de Nacho con sus partes más sensibles la llevaba una y otra vez al clímax. Todavía con los residuos del primer orgasmo en su cerebro, el poco delicado masaje de sus pechos la condujo inevitablemente al segundo. Nacho lo sabía, porque así la había programado durante las interminables sesiones de hipnosis. Sabía que cualquier cosa que él hiciera tendría como resultado el placer de ella, y que dicho placer no hacía más que excitarla cada vez más.

Pero también sabía que su propia potencia sexual era limitada. Casi al borde del orgasmo, extrajo su órgano del cuerpo de Laura sin aviso, produciéndole a su vez el tercer orgasmo y haciendo que se desplomara sobre la cama para disfrutar de él, ya sin la necesidad de reprimir su placer para facilitar el de su amo.

Nacho quería correrse dentro del cuerpo de Eva, y por ello se deslizó sobre la cama para introducir cómodamente su pene por el agujero que su otra esclava también dejaba al descubierto. El interior de la vagina de Eva era más estrecho que el de su hermana, produciéndole un enorme placer tanto a él como a ella, que comenzaba a mover su cuerpo sin demasiadas inhibiciones.

- Muévete, hermanita. Muévete y haz disfrutar a nuestro amo

Si quedaba algún resto de decencia o de dudas en la mente de Eva, las incitantes palabras de su hermana habían acabado con ellos. En respuesta a las órdenes de Laura, su cuerpo comenzó a estremecerse aún con más fuerza mientras sentía los rítmicos embates de Nacho sobre ella. Inducida por la hipnótica influencia de la voz de Laura, su principal deseo era el de hacer disfrutar a Nacho del encuentro amoroso, pero a pesar de ello, y siempre sin dejar de mover su cuerpo para producir placer más que para recibirlo, sus ansias de recibir más y más placer se estaban cumpliendo sin restricciones. Jamás hubiera podido creer que hacer el amor con Nacho fuera una experiencia tan maravillosa. Se sentía liberada de todas las ataduras terrestres, de su pasado, de su futuro, e incluso de su propio y recién estrenado marido. Tal vez si hubiera llegado a hacer el amor con Nacho cuando eran novios jamás le hubiera dejado, y jamás hubieran llegado a este momento.

Pero de repente todos sus pensamientos dejaron de tener sentido. Un estremecedor fogonazo de placer inundó su mente justo en el instante en que sintió el fruto del orgasmo de Nacho invadir sus entrañas. Con cada uno de los últimos estertores del clímax de Nacho, su propio cuerpo se vio invadido por un extremo placer no alcanzado jamás anteriormente, ni siguiera por el causado por su hermana pocos minutos antes. Su conocimiento del mundo del sexo y del placer había sido muy limitado hasta esos momentos. Breves escarceos amorosos con diversos hombres, y algunas pocas ocasiones con su actual marido antes de la boda no la habían preparado para el mundo que Nacho y su hermana le habían hecho descubrir. Se desplomó sin fuerzas sobre la cama, notando como el pene de Nacho resbalaba fuera de su vagina. Con los ojos entreabiertos, comprobó como aquel mágico músculo se encogía por momentos y alcanzaba una flacidez imposible de adivinar pocos segundos antes. Sin tiempo a que el órgano acabara de volver a su posición habitual, Laura se abalanzó sobre él, y con un enorme cariño solo comparable con el que las madres proporcionan a sus hijos, lo introdujo en su boca para limpiar con su lengua los restos delatores del placer del que pocos segundos antes había sido testigo.

Desnuda, indefensa sobre la cama, Eva comprobó como Laura y Nacho se fundían en un abrazo que poco tenía que ver con el amor convencional. No pudo entender las palabras que él susurró al oído de su hermana. Al cabo de un momento, sintió la fría mirada de Laura sobre sus ojos, y comprobó como sus labios se abrían y cerraban diciendo algo que no llegó a entender, porque la oscuridad invadió su mente y el sueño la venció sin condiciones.

Sus ojos se abrieron lentamente sin comprender del todo lo que ocurría ni donde se encontraba. Su hermana Laura estaba junto a ella, en lo que al parecer era la habitación del hotel. Su recién estrenado esposo también se encontraba allí, y sus padres y algunos de los invitados.

- ¿Ya te encuentras mejor, querida?

La preocupación latente en las palabras de su marido la desconcertaron durante un instante.

- Menos mal que no ha sido nada - esta vez era Laura la que hablaba - Cuando la he visto desplomarse al suelo desmayada creía que me moría del susto.

Aquello era cada vez más confuso.

- ¿Que me ha ocurrido? - pudo decir al fin

- Te has desmayado, querida. Habías venido a la habitación con Laura y por lo visto el cansancio de todo el día ha podido contigo y te has desmayado. Laura ha venido corriendo a buscar ayuda, pero no ha sido nada grave. Gracias a Dios ya te has recuperado.

Confusa, Eva se miró a sí misma. Estaba completamente vestida, a excepción de los zapatos, y tumbada sobre la cama. No recordaba nada desde el momento en que había entrado en la habitación. Sentía un inmenso vació negro en su mente y un penetrante dolor de cabeza cuando intentaba recordar lo ocurrido durante esos momentos. Tenían razón. Probablemente el vacío en su memoria había sido debido a un desmayo. El cansancio de todo el día la había dejado agotada.

- Estoy bien. Dejad de preocuparos y volvamos a la fiesta. Mañana me encontraré perfectamente, cuando haya descansado un poco.

- Tiene razón. Dejadla descansar y que corra un poco el aire por la habitación. Dejad de agobiarla y volved a la fiesta. Ahora mismo bajaremos nosotras.

Laura comenzó a echar a gente de la habitación.

- Me quedaré contigo - dijo con preocupación el amante esposo

- Ni hablar. Eva estará bien dentro de quince o veinte minutos, así que vete abajo con tus invitados, y nosotras bajaremos dentro de un rato. Haz caso a tu cuñada y verás como toda va bien.

Refunfuñando, todos se fueron de la habitación dejando solas a las dos hermanas.

- Creo que he tenido una pesadilla durante mi desmayo. Me encuentro increíblemente agotada y estoy toda sudada. Y este maldito liguero...

Sus ojos se abrieron como platos mientras intentaba colocarse el liguero en el sitio.

- ¡Laura! ¡Mis bragas!

Miró a su hermana con una pregunta en sus ojos.

- ¡No llevo las bragas!

- Un pequeño descuido que deberemos de solucionar cuando vuelvas a despertar, hermanita.

Eva la miraba desconcertada mientras la veía meter su mano bajo la cama y sacar sus hermosas bragas blancas.

- ¿Como...?

- No te preocupes por nada, hermanita. Solo cierra los ojos y descansa un rato.

- Pero...

- Duerme, hermanita... duerme...

** FIN **


Por odracir - 07/10/2007 18:35:20 [denunciar este mensaje]
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Por voluntad propia por Ernesto
Siempre había tenido este extraordinario poder, pero no es sino hasta ahora que me percataba de ello. Es cierto que antes lo había utilizado (siempre en mi beneficio, claro), pero las cosas que sucedían las atribuía mas a pura coincidencia que a cualquier otra cosa, pero últimamente había tomado plena conciencia de ello.

Déjenme que me presente, mi nombre es Ernesto, y por aquel entonces yo contaba con 22 años y me consideraba un muchacho normal, las hormonas siempre al tope y la verdad, tenía sexo siempre que quería, pero como dije antes, lo consideraba algo normal para los chicos de mi edad. Tengo una hermana, una hembra muy bella (como mi madre) es 1 año mayor que yo y por esos días estaba en los preparativos de su boda. Mi padre nos había abandonado hace mucho tiempo, así es que sólo vivíamos en compañía de mi madre, que a pesar de su edad, estaba de muy buen ver.

Como en casa estaban en preparativos de la boda de mi hermana, yo evitaba pasar tiempo en ella, pues cada vez que me veían era para pedirme dinero, mi madre y yo éramos los únicos que trabajábamos, pues mi hermana se encargaba de la casa.

Por esa fecha trabajaba en una compañía como oficinista, era un edificio de varios pisos muchos cubículos y oficinas. Por supuesto, yo trabajaba en uno de esos cubículos impersonales.

Pasado la descripción de mi persona y de mi trabajo, les contaré cómo empezó esto de la conciencia de "mi poder". Hace una semana, cuando mi jefe me reprendió por una llegada tardía, en mi mente lo mandé "a que se torciera las bolas"; cual no sería mi sorpresa cuando de pronto lo veo que se lleva la mano derecha hacia su pantalón e intenta agarrarse los testículos, fue algo muy rápido, pues mi jefe como que recapacitó y volvió a ver si alguien lo había visto, yo me hice el desentendido para no molestarlo, y mi jefe no dijo nada más y sólo se alejó de mi cubículo tan rápido como pudo.

Eso era demasiada coincidencia, pensé. A partir de ese momento decidí empezar a hacer pequeñas pruebas con todos los que me rodeaban : primero cosas sencillas como "pásame un lápiz", "córrete un poco", hasta que poco a poco fui elaborando ordenes un poquito más complejas como : "tienes ganas de orinar", "tienes sed, frió, calor, etc". Hasta ese momento sólo lo hacía mentalmente y enfrente de otros compañeros. Todos ellos respondían muy bien a mis experimentos.

Se me ocurrió que sería más interesante si además de pensarlo, lo decía, y esperar su reacción. Para eso lo mejor (supuse) era estar a solas con el individuo en estudio, y mi primer victima sería la chica de la fotocopiadora.

Siempre le había tenido ganas a la tipa, pero nunca me había hallado en valor de hablarle pues se rumoraba que era la "preferida" del jefe. Me acerqué a ella por detrás, sin que me viera, y le dije en voz imperativa : "A partir de este momento estás bajo mi dominio, harás todo lo que yo te diga sin discutir. Levántate la falda y enséñame las bragas, no te des vuelta". Yo estaba listo para decir que era una broma en caso de que ella me diera una bofetada o empezara a gritar, pero no sucedió ni lo uno ni lo otro, ella simplemente se subió la falda y me enseñó sus bragas. No lo podía creer, había funcionado.

Envalentonado entonces me acerqué a ella y me pegué completamente a su cuerpo, le pasé mi verga por sus nalgas y le dije : "Acaríciame la verga". Ella entonces soltó su falda y posó sus manos sobre mi pantalón, buscando mi garrote. Yo, por mi parte me pegué más a ella y llevé mis manos adelante hacia sus pechos, y los acaricié encima de su blusa. Estaba muy excitado, y quería hacerla mía ahí mismo, pero era demasiado riesgoso, así es que decidí esperar. ¿Sabes quién soy? -le pregunté-

-Sí, eres Ernesto, el chico del cubículo que está en el fondo. Eso es -le dije.

Entonces le ordené : "Olvidaras que esto sucedió, seguirás trabajando normalmente, pero cada vez que me veas te sentirás excitada, muy excitada". Entonces me alejé lo más rápido que pude. No podía creer lo que había sucedido hace sólo unos instantes. Sobra decir, que a partir de ese momento el jefe dejó de molestarme. Me sentía el rey de la oficina, la verdad es que lo era.

Entonces decidí aventurarme a algo más. En la oficina había una pareja de recién casados, ella, alta, blanca y con un cuerpo de miedo, él, un tipo del montón, la verdad es que los dos me caían muy bien, pero la tipa estaba demasiado buena para él. Pensé, tengo que hablar con ella a ver qué puedo sacar.

Unos días después se me presentó la oportunidad, Rebeca (ese era su nombre), se sentía un poco mal, estaba como mareada de tanto ajetreo con los preparativos de los reportes de contabilidad, casi no se despegaba del teléfono y a cada momento la venían a buscar para que revisara cosas relacionadas con facturas y notas.

Como dije, ese día en cuestión Rebeca no se sentía bien y pidió permiso para retirarse temprano, como tuve la suerte de escucharla, yo también pedí permiso para retirarme (de por sí, nada se me negaba).

La alcancé cuando salía por la puerta principal y la ofrecí llevarla a su casa, me dijo : Ernesto, muchas gracias, no sabes lo mal que me siento, no creo que pueda manejar yo misma. Ya en mi carro, le pegunté: "Y tu marido, de seguro te va a estar esperando para cuando llegues, ¿no?, pues no lo he visto en todo el día, así es que debe estar en tu casa".

-No, la compañía lo envió ayer a gestionar unos documentos a nuestra sucursal en el interior del país, así es que él llegará hasta mañana. Si él estuviera aquí, le hubiera pedido que me llevara a casa, por eso te agradezco mucho el favor.

Pobre Rebeca, no tenía idea de las implicaciones que tenía esa revelación que acaba de hacerme. Mi maquiavélica mente empezó a trabajar a mil, tenía tantas ideas para esa delicia de mujer, que no sabía por dónde comenzar.

Cuando llegamos a su casa, la acompañé hasta la puerta y cuando ella me estaba dando las gracias por haberla llevado le dije:

-Las gracias me las vas a dar adentro, ahora: "invítame a entrar a tu casa".

-¿Quieres entrar? me dijo, decididamente.

-Gracias, creo que no será la ultima vez que te visite, parece que eres una buena anfitriona.

En cuanto entramos, le puse seguro a la puerta y me abalancé sobre ella intentando besarla, ella me empujó y me gritó : -qué demonios te pasa-

-¿Como que qué me pasa? Pasa que quieres follar conmigo, por eso me dejaste entrar.

-Estas loco, no sé ni por qué te dejé entrar.

Ahora es cuando, pensé. Y le dije :

-"Rebeca, me has traído para follar, pídeme que te folle"

Se notaba en su cara que estaba muy confundida, pero su rostro mostró más sorpresa cuando ella misma me dijo : -Ernesto, deseo que me folles.

-¿Qué dices? - dije, haciéndome el idiota.

-Que...que.. me fo..folles... dijo titubeando.

-Pues te follaré bien follada. ¡Quítate la ropa!

Ella empezó a quitarse la ropa tímidamente, tenía una cara de asombro increíble. En ese momento le dije: Rebeca, no te asustes, lo que estas haciendo, lo haces porque yo te lo estoy ordenando... ¡Es imposible! (me interrumpió). Claro que es posible y te lo voy a demostrar, quiero que te sientas muy excitada ¡ahora mismo!

Su rostro cambio, sus mejillas se sonrojaron, sus pechos estaban erguidos, todo indicaba que realmente estaba excitada. ¿Cómo te sientes?

- No...no se que me pasa, debo estar enferma- ella intentó razonar.

- - - Eso crees, pues estás equivocada, estás bajo mi poder ¡y vamos a follar como locos! - - - ¡No, eso no! Nunca le he sido infiel a mi marido, ¡no por favor!

- - - Recuerda que soy yo el que te lo está ordenando, en lo que a ti respecta no le serás infiel a tu marido, pero bueno, ¡basta de parloteos! No tenemos tiempo que perder, vamos a tu dormitorio.

- - Ella obedeció y cuando llegamos a su dormitorio, me quité la ropa y empecé a besarla y tocarla por todos los rincones, qué cuerpo más maravilloso se presentaba ante mí. Ella no participaba, sólo murmuraba : no, por favor, no, por favor. Eso en lugar de molestarme, me excitó mucho más. Era la primera vez que iba a poseer a una mujer sin que ésta estuviera de acuerdo, así es que era algo novedoso y excitante para mí. Si te portas bien, te dejaré disfrutarlo, le dije.

- - Yo seguía chupando sus pechos, su cuello, sus labios, le daba vuelta le acariciaba sus nalgas, y su murmullo se hacía cada vez más imperceptible. Yo seguía afanado en lo mío. La puse boca arriba e intenté abrirle las piernas, ella se resistía, no quise forzarla, quería divertirme primero, así es que bajé mi cabeza hasta su pelvis y empecé a besarla, suavemente, primero en su ombligo, luego bajé a su pelvis y aún más, al inicio de esa raja maravillosa que se insinuaba en medio de aquella pequeña mata de pelos. Ella gimió levemente pero se dejó hacer. Poco a poco iba venciendo su resistencia, seguía pasando mi lengua por aquella mata de pelos, por su ombligo, los costados, lo poco que estaba al descubierto del inicio de su ingle, y poco a poco, en la parte interna de sus muslos. Ella ya no decía nada, ahora empezaba a gemir más fuerte, su respiración era acelerada: estaba quebrantando su fuerza de voluntad y sin necesidad de usar mis poderes de forma total.

- - En un descuido suyo le abrí las piernas y me acomodé entre ellas. Hundí mi cabeza en su vagina y empecé a chupar como loco esa cueva. Estaba empapada, y sus líquidos se sentían muy calientes en mi boca, no había duda, estaba súper excitada. Me ayudé con los dedos para irla estimulando más, a medida que la mamaba le acariciaba el clítoris con la punta de los dedos, lo cual la hacía revolcarse de gusto.

- - - Ves que te gusta, ¿no es así? le dije. Ella no contestó nada, solo seguía gimiendo y en ese momento me tomó la cabeza con sus manos y la apretó contra su sexo. Yo seguí en mi tarea, debo confesar que ya tenía la lengua un poco entumecida, pero las cosas habían tenido un giro inesperado, así es que seguí decidido a que ella cediera por su propia voluntad. Al cabo de un rato de estar en esa posición me levanté y me acomodé mejor entre sus piernas, mi verga estaba a escasos centímetros de su cueva, tomé sus piernas con mis manos y las separé y las elevé como si fueran aspas, y las coloqué encima de mis hombros, estaba listo para poseer a esa hembra de una vez por todas. Tomé la punta de mi verga y la acerqué a sus labios vaginales, apoyé mi capullo y ahí lo dejé. Sentir el contacto de sus labios vaginales calentitos y húmedos, me llevó al paroxismo, pero no la penetré, ella se debió haber extrañado pues subió su cabeza y me miró, con deseo, con pasión, con lujuria.

- - -¡Pídemelo!, le dije.

- - -¡Follame desgraciado! a eso viniste, ¿no es así?

- - -Así es, y no será la única vez.

- - La penetré y emitió un gritito de placer. Por un instante dejée que mi verga se acostumbrara a ese coño delicioso que acaba de conocer. Entonces comencé con mis embestidas, sacaba mi verga hasta que casi se saliera de su encierro y la volvía a introducir violentamente, ¡qué delicia!, ¡qué bien se ajustaba mi espada a su funda!

- - Mis movimientos se hicieron más potentes, sus tetas bailaban al ritmo de la follada y nos movíamos como desesperados. Mientras, no dejaba de chuparle las tetas y besarla en la boca, ella respondía a mis besos, ya sin pudor o vergüenza alguna, yo me la follaba penetrándola con lujuria, intentaba que alcanzara el máximo placer posible, nos estábamos volviendo locos de tanto ajetreo, entonces, con un movimiento rápido de mi parte, se la saqué, le di vuelta y la puse de cuatro patas y en un santiamén, la empalmé de nuevo, ella pareció enloquecer con esa maniobra.

- - Bombeé lo más rápido que pude y cuando sentí que me corría, aceleré aún más y le ordené: ¡córrete!. No sé si esa orden había hecho falta o no, el caso es que ella chilló como desesperada, acompasando mis brutales embestidas, yo seguí un par de embestidas más y exploté, llenándole el coño de leche. Eso fue lo máximo, los dos caímos desplomados de agotamiento, uno encima del otro, el esfuerzo había sido titánico. Mi verga aún semierecta seguía escupiendo esperma a borbotones y se resistía a salir de su cálido encierro. Me coloqué a su lado y la seguí acariciando hasta caer dormido.

- - Al despertar, aún no había amanecido, me levanté y me dirigí al baño, donde después de un duchazo reparador, me vestí y salí de aquella casa, no sin antes asomarme al dormitorio para ver a mi presa. Ella dormía profundamente, se veía realmente hermosa.

- - Esa visión habría de acompañarme toda mi vida, pues sería la última vez que la vería, ella no volvió más al trabajo, su esposo fue transferido al interior del país y ellos se mudaron 2 semanas después de aquella noche memorable.

- - Pero, al fin y al cabo, como dije al principio, habían muchas más oficinas en ese enorme edificio. Creo que diversión no me iba a faltar.

- -

autor : Ernesto. cherepo@hotmail.com


Por odracir - 07/10/2007 18:32:18 [denunciar este mensaje]
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Vamos a la escuela, vivan las maestras especiales
Esta no es una historia real (aunque me hubiera gustado que lo fuera), pero está basada en situaciones y personajes verdaderos, a los que sólo les cambié los nombres y algunos lugares, como para guardar el secreto...

Como ustedes saben, si han leído mis anteriores relatos, sobre Ivanna y su mamá; Virginia y sus nenas; o Reducción de personal, soy un argentino cuarentón (o casi); que vivió siempre en Buenos Aires, pero que por esas cosas de la vida, ahora me encuentro instalado con mi familia en la ciudad de Neuquén, donde llegué hace unos años con la empresa multinacional para la que trabajo.

Debido a que mi familia es numerosa, hace un tiempo me compré una van con diez asiento, para trasladarnos todos juntos. Durante la semana voy con ella hasta la empresa, y los fines de semana la disfrutamos todos juntos.

El tema es que este año a mi cuñada Verónica, quien vive también en Neuquén con su familia, la cambiaron de escuela. Ella es maestra especial (de actividades plásticas), y el colegio donde la destinaron queda de paso a mi empresa. Dadas estas circunstancias, nos pareció lógico que siempre que pudiera la alcanzara a su trabajo, ya que ella no cuenta con vehículo. Mi esposa estuvo totalmente de acuerdo, y así empezamos el año.

Les cuento que Verónica es una chica de 32 años, casada ya hace unos 8 o 9 atrás, con dos hijos de 6 y 3 años. Tiene una tendencia bastante marcada a engordar; pero a diferencia de su hermana Virginia, se cuida mucho, y logra mantener el cuerpo en bastante buen estado. No es un espectáculo, pero bien arregladita le sobra pero no tanto.

Verónica tiene el cabello oscuro y muy cortito; su piel es blanca pálida, no tomando color ni en pleno verano. En esto se diferencia mucho de sus hermanas, ya que tanto Virginia, como Isabel (mi esposa) son mas bien rubias, y de tez sonrosada. Sí se parece, en que tiene una muy buena altura, cerca del metro setenta.

Así empezó la rutina de todos los días: la pasaba a buscar por su casa a eso de las siete y treinta; se subía al asiento de adelante contrario al mío (la van tiene tres asientos al frente) dejando libre el del medio; un beso y arrancamos. Durante el viaje charlábamos dos o tres pavadas, hasta dejarla en la escuela, o simplemente escuchábamos música.

Un día de mucho calor, antes que empezaran las clases, Verónica se apareció con un guardapolvo a cuadros muy de verano. A diferencia de los otros que usaba, éste era de mangas cortas y amplias, y un poco más corto (aunque no mucho más arriba de la rodilla). Pero lo que más me llamó la atención fue cuando entre los broches que lo cerraban por delante, pude observar que no llevaba nada debajo (al menos en la parte de arriba).

Cuando se movía un poco, se podía entrever su corpiño o la piel de su torso. En la parte de abajo, sí llevaba pollera, un poco más corta que el guardapolvo. Esto comenzó a hacerme pensar un poco en ella, y a mirarla con otra cara. Después de lo pasado con Virginia, empezaba a imaginarme algo con la otra hermana de mi mujer.

Parece que te viniste de veranito, hoy - Le dije, como para ir al tema. ¿Viste qué lindo?, se lo hice hacer a mamá, porque con este calor no aguanto los otros guardapolvos - Comentó. De todas maneras, no sé qué hacer, ya que para no tener tanto calor, no me puse remera debajo, pero así me lo tengo que mantener muy cerrado.

Yo me quedé callado, pensando que mejor se lo podría abrir y mostrarse un poco. Pero Verónica siempre ha sido muy seria, y aunque nos une un gran cariño, siempre mantuvimos las distancias. En eso me puse a pensar, con muchas ganas: ¡desabrochate el guardapolvo!, ¡desabrochate el guardapolvo!, y así iba, concentrado en el camino.

En eso veo que Verónica se lleva las manos a la parte alta, y comienza a sacar los broches desde arriba. ¡Qué calor que hace! - Fue todo lo que dijo. Y se abrió el guardapolvo hasta más abajo del corpiño. Yo me puse a mil; pero por otra parte, me quedé pensando si no habría hablado en voz alta y ella me habría escuchado.

Si no fue así - Me preguntaba. ¿Es pura casualidad, o logré llegar a su mente? Como no tenía respuesta a estos interrogantes, decidí hacer una prueba. Cerrando bien fuerte mis labios, como para asegurarme de no hablar, comencé a pensar: ¡Abrilo completo!, ¡abrilo completo! - Cada vez con mas fuerza, pero cuidando de no despegar mis labios.

A la tercer o cuarta vez, y ante mi gran sorpresa, Verónica desabrochó hasta el final su guardapolvo, e inclusive le quedó bastante abierto. Así pude contemplar sus pechos, no muy cubiertos por el corpiño, que tenía mucho encaje; su blanco vientre, al que nunca le daba el sol, ya que usa mallas de una pieza; y por último la falda, que no sólo era un poco corta, si no que además era muy amplia, toda tableada.

Yo no podía creer lo que veía. Verónica lo había hecho con toda naturalidad, pero yo sabía que ella no es así. Ya la excusa del calor no alcanzaba, y cada vez estaba más convencido que de alguna manera, mi pensamiento estaba influyendo en sus actos. Entonces decidí pasar a pruebas más difíciles.

Mediante órdenes mentales, le dije que se acariciara los pechos, primero sobre el corpiño, y luego con la mano dentro de este. Lo hizo sin rechistar, y pude apreciar como se iban irguiendo sus pezones.

También hice que se acariciara la entrepierna, por encima de la bombacha, previo levantarse la falda.

Se acariciaba con ganas, y cuando vi que estaba calentándose demasiado, le di orden de parar.

Para terminar, le ordené que me acariciara la pija; cosa que hizo, por sobre el pantalón. Me produjo una calentura mayor aún que la que ya tenía, pero no seguí más adelante, por miedo a que nos vieran desde afuera. Además, ya llegábamos al colegio, y ella tenía que bajarse en orden.

La hice abrocharse el guardapolvo, aunque dejando los últimos broches abiertos, de forma que se le veía el comienzo de los pechos; y lo último que le ordené fue que olvidara todo lo que había pasado en el viaje. Llegamos a la escuela, y ella juntó sus útiles y se bajó, como si nada hubiera sucedido, previo ligero beso en mi mejilla, y un "gracias por el viaje".

Ni que les cuento que cuando llegué a la oficina tuve que hacerme flor de paja, para bajar la calentura que llevaba. Me pasé todo el día pensando en el tema, y no le encontraba explicación lógica. Entré en Internet, como para buscar algo, y luego de navegar infructuosamente durante más de una hora, hallé una punta del ovillo.

En una página sobre poderes paranormales, explicaban casos parecidos. El tema es que el poder se puede dar con todas las personas, con algunas en especial, en un ambiente determinado, etc., etc. Las variantes son muchas, y yo no sabía cual era mi caso.

Para determinarlo, probé con algunos de mis compañeros y compañeras de trabajo, pero no pasó nada; hice algunas pruebas más, hasta que me fui a mi casa, más confundido que antes. Hice otras pruebas en casa, pero no pasó nada. Esa tardecita, pasó por casa mi cuñada con los nenes, y aproveché la oportunidad para probar si la cosa andaba sólo con ella.

Le tiré mentalmente algunas órdenes simples (por si acaso las cumplía, delante de todos), pero no hubo ninguna reacción. Para completar las pruebas, me ofrecí a llevarlos a su casa, antes de cenar. En la van volví a la carga, y le ordené que abriera la ventanilla; cosa que hizo al instante. Evidentemente, la cosa funcionaba con ella en ese ambiente.

Faltaba probar si se tenían que dar las dos cosas, o era el interior de la van lo que facilitaba mi poder. Le ordené al niño menor que le pidiera a la madre que le diera la teta, y así lo hizo, ante el asombro de Verónica, ya que hacía dos año que no lo amamantaba. Pero la cosa quedó ahí, como un chiste.

Ahora, yo ya sabía a qué atenerme. Estaba asustado, pero chocho con mi poder recién descubierto; y me puse a pensar cómo usarlo. El hecho de que fuera sólo dentro de la van, reducía mucho las posibilidades, pero seguro algo podría hacer.

Al día siguiente Verónica tenía puesto nuevamente el guardapolvo de verano, así que ni bien subió, comencé a darle órdenes. El viaje no es muy largo, y no podíamos llegar tarde. Primero le ordené que me besara como la gente, y no sólo ese besito en la mejilla. Se acercó a mí, y con los labios entreabiertos me besó en la boca. Fue un beso corto (yo estaba manejando) pero intenso.

Desabrochate el guardapolvo - Fue la siguiente orden. Y esta vez lo hizo completo de un tirón. Llevaba el mismo corpiño que el día anterior, pero se había puesto una pollera - pantalón, que hacía difícil el acceso a su entrepierna. La hice descubrir sus tetas, corriendo hacia arriba el corpiño, y me deleité admirándolas, ya que son bastante grandes, un poco caídas, pero de un blanco leche espectacular, y con unos pezones grandes, con aureolas que le abarcan la mitad del pecho.

Esta vez las caricias se las di yo directamente, y pude ver y sentir como iban creciendo sus pezones, al mismo tiempo que crecía mi verga en el pantalón. En un momento que paramos en un semáforo, aprovechando que los autos alrededor eran todos bajos (la van es muy alta), me recosté sobre ella y le pegué un par de chupones al pezón izquierdo.

Mi calentura iba en aumento, y no quería terminar con una paja como el día anterior. Así que antes de arrancar, me desabroché el pantalón y saqué a relucir mi pija, que estaba lista para cualquier cosa. Ahora, acariciámela - Le dije. Y en seguida le ordené que me la chupara. Lo hizo con bastante conocimiento, aunque por estar apenas saliendo del pantalón, estaba muy incómoda para metérsela en la boca.

No hicieron falta muchas caricias ni lamidas a mi verga, para que me viniera con toda mi leche dentro de su boca. Parte no la tragó, y cayo sobre mi vientre y mis pantalones, así que le ordené que limpiara todo con su lengua, para que nada se notara. Hizo lo que pudo, mientras yo aceleraba para recuperar el tiempo perdido.

No me pareció bien dejarla a ella en banda, así que hice que se bajara el cierre de la pollera - pantalón, y como pude, con una mano metida en ella, le hice una buena paja. Para mi sorpresa, ella ya estaba totalmente mojada, así que no me llevó mucho tiempo llevarla a un fuerte orgasmo.

Para cuando llegamos al colegio, ya la había hecho vestirse correctamente, y que olvidara lo pasado. Lo último que le ordené fue que a partir de ese día tenía que venir siempre con pollera como la del día anterior, y con el guardapolvo de verano, salvo que hiciera mucho frío.

Pasaron varios días iguales, en los que llegué a meterle varios dedos en su vagina, mordisquearle los pechos, nos dimos unos besos de matarse y me chupó la pija unas cuantas veces. Hasta acá estaba bastante conforme, pero iba pensando cómo llegar a más.

Pero un día las cosas cambiaron. Ha comenzado a trabajar en la escuela una chica de mi barrio - Me dijo Verónica, antes de bajarse en la escuela. Es la nueva profesora de educación física y vive a la vuelta de casa. ¿Te parece que podremos llevarla también a ella? - Preguntó, al final.

En qué encrucijada me metía. Yo no tenía idea si esto iba a torcer mis planes; no había probado con manejar dos personas a la vez. Por otra parte, si era un bicho, qué iba a hacer con ella. Al fin me decidí a probar, total no perdía nada; siempre podía echarme atrás más adelante.

Le dije que sí, y al día siguiente la pasamos a buscar, luego que levanté a Verónica. Le abrió la puerta lateral de la van, y se subió atrás. Billy, esta es Beatriz. Beatriz, mi cuñado Billy - Nos presentó. Y cuando la vi, casi me desmayo, de la emoción. Beatriz parecía una chica de no más de 25 años (después supe que tenía 30), con un cuerpito para el crimen.

En ese momento vestía una malla enteriza, de gimnasia, con unas calzas por debajo. Encima sólo llevaba una camisola transparente, abierta por completo al frente. No es muy alta, debe andar por el metro sesenta y cinco; delgada, pero con muy buenas curvas. Los pechos me parecieron bastante desarrollados, para su edad, y siendo tan flaca; después supe porque. Cuando pude apreciar su colita, me encantó. Es angosta de caderas, pero con un culo paradito y bien redondeado.

Se sentó en la segunda fila de asientos, y comenzamos a charlar. Ese día me enganché escuchándola, y se me iba el tiempo sin hacer las pruebas que tenía pensadas. Ahí me enteré que era más grande de lo que pensaba, y que gracias a la gimnasia de toda la vida era que tenía esa apariencia de más joven. También supe que es casada, y tiene un solo hijo; un bebé de cinco meses. De ahí venían esos pechos más cargados de lo que se podía esperar; todavía estaba amamantando.

Cuando estábamos por llegar, me acordé de las pruebas, y primero les transmití a las dos que se rascaran la cabeza. No quería hacer nada más raro, por si acaso una no respondía a mis órdenes. Pero resultó bien, ambas llevaron su mano al cabello. Después probé dándole una orden distinta a cada una; a Verónica que se acariciara el pecho, y a Beatriz que se acomodara la parte de arriba de la malla. También funcionó.

Al bajarse se despidieron, y Beatriz me dijo que recién nos veríamos dos días después, ya que ella no iba a esa escuela todos los días. Otra vez tuve que calmar mi calentura en el baño de la oficina, pero esta vez, con dos mujeres en que pensar. Y comencé a planificar lo que vendría.

Para manejarlas a las dos, necesitaba más tiempo y tranquilidad. Por lo tanto, inventé que tenía que ir a la oficina media hora más temprano, si ellas estaban dispuestas, las llevaría igual, ya que si iban en colectivo, igual tenían que salir más temprano de la casa. Ambas estuvieron de acuerdo, aunque lamentaban levantarse más temprano.

Pasé a buscar a Verónica y a las siete la estábamos levantando a Beatriz. Ya le había dado orden a Verónica que se sentara en el asiento al lado mío, dejando libre el otro de la fila para Beatriz. Cuando esta fue a subir, le dijo que lo hiciera adelante. Partimos despacio hacia la escuela.

En el camino comencé a jugar con ellas. Primero hice que Verónica se desabrochara el guardapolvo, dejando a la vista sus pechos, dentro del corpiño. Llevaba, como le había ordenado, una pollerita bastante corta y amplia. Beatriz, desabrochale el corpiño y sacáselo - Le ordené. Y metiendo sus manos por dentro del guardapolvo, le quitó a Verónica lo único que tapaba sus tetas.

Ahora lamele los pezones y acariciale los pechos - Seguí indicando. A lo que Beatriz se entregó sin problemas. Le pegó una buena mamada, que logró arrancarle un orgasmo a Verónica. Mientras yo le había levantado la pollera, y veía como se iba mojando su bombachita. Aproveché para meterle un par de dedos, que saqué empapados en sus jugos. Sentí que rico sabor tiene - Le dije a Beatriz, dándole a probar mis dedos.

Las hice cambiar de lugar, mientras me dirigía hacia una calle que había visto sin nada de movimiento a esa hora. Cuando estacioné, Beatriz estaba sentada a mi lado. Las calzas que llevaba ese día eran blancas, y sobre ellas un malliot fucsia, bastante escotado. Encima una camisa anudada por debajo de sus pechos.

Le hice bajar los breteles del malliot, volviéndose a acomodar la camisa, y pude apreciar por primera vez sus pechos. Realmente son hermosos, casi todos tostados, salvo una pequeña porción alrededor de los pezones, que se veían grandes, aunque con aureolas de poco diámetro. Dame tu leche - Le dije, cuando ya estaba excitado al máximo. Acercó con sus manos uno de los pechos a mi boca, y comencé a mamar.

¡Cuántos años hacía que no tomaba ese rico elixir! Estaba en la gloria, de sus pechos salían chorritos de blanca leche, que yo llevaba a mi boca con la lengua; los saboreaba, y luego tragaba con deleite. Esto a ella también la calentaba bastante, sentía como comenzaba a vibrar todo su cuerpo. Arrimé una mano a su entrepierna, y corriendo el malliot, apoyé mi mano sobre la concha, cubierta sólo por la calza. Abajo no tenía bombacha.

A medida que la succionaba, la calza se iba humedeciendo, con el flujo que salía de su conchita; y así, sin llegar a tocarla por debajo de la prenda, alcanzó un orgasmo fenomenal. Saltaba para todos lados en el asiento de la van. Cuando se calmó, vi que se hacía tarde para llegar al colegio, así que arranqué y me dirigí hacia allí.

Ahora te voy a dar yo mi leche - Le dije. Saqué fuera del pantalón la pija, que estaba al máximo de tamaño, y le indiqué que la chupara. En esto es una experta, mucho mejor que Verónica. Me la lamió, la succionó, de todo le hizo, hasta que poco antes de llegar, alcancé mi propio orgasmo. Le llené la cara y el pelo de semen, al margen del que fue a su boca y se tragó. Luego me la limpió bien con la lengua, y la guardé nuevamente.

Antes de llegar, limpiale la cara a Beatriz - Le dije a Verónica. Y esta se dedicó a pasarle la lengua por todos los lugares en que tenía mi semen, aunque un poco le quedó en el pelo. Tuvimos el tiempo justo para que se arreglaran la ropa y les ordenara que olvidaran todo lo pasado. Agregué que recordarían haberse quedado en la puerta charlando media hora, cuando las dejé; para cubrir el bache de tiempo en sus memorias.

Rebobinando todo lo que había pasado, me puse muy contento, ya que Beatriz había reaccionado aún mejor que mi cuñada. A Verónica le tenía que repetir cada orden varias veces, en cambio con su compañera la cosa era más fácil, a la primera respondía directamente.

La siguiente vez que llevé a Beatriz, fuimos más directamente al grano. La hice subir directamente atrás, y le ordené que cerrara todas las cortinas de la van. Estas son de un azul oscuro, que no permite ver nada para adentro. Cuando ya estábamos en camino, la hice sacarse la ropa, despacio y con música de fondo que puse en el pasacassette. Por el espejo retrovisor vi como se quitaba la camisola primero; luego el malliot, dejando al aire sus pechos; y por último las calzas, previo quitarse las zapatillas. Sólo quedó con las medias deportivas puestas.

Su concha es bastante peluda, con pendejos castaños, del mismo color que su largo cabello. Pero tenía bien depilados los costados, sin que se le saliera un pelito de la marca que había dejado el sol, alrededor de su bikini. Le pedí que se girara, y pude mirar y admirar su culo. Era aún mejor de lo que me imaginaba; sin ropa seguía tan paradito como antes.

Cuando llegamos al lugar donde habíamos parado el día anterior, sin contratiempos, me pasé a la parte trasera de la van, diciéndole a Verónica que vigilara si venía alguien. Cualquier cosa que se acerque alguna persona - Le dije. Arrancá despacio y salí de aquí.

Una vez estuve atrás, me quité los zapatos, los pantalones y el slip. Así en bolas me abracé a Beatriz, refregándome contra sus pechos. La acosté sobre los asientos traseros (es el más largo, con cuatro asientos), y comencé a sobar y chupar todo su cuerpo. No quedó mucho por recorrer, y cuando llegué a su vagina, le levanté las piernas, para penetrarla con facilidad con mi lengua.

De ahí aproveché para pasar el agujero del culo, que también recibió su ración de saliva y dedos. Costó mucho meterle el primero, pero una vez que se relajó, y con mucha saliva, pude hacerlo, mientras le chupaba el clítoris; hasta que llegó al orgasmo. Acabó como nunca; llenándome la cara con su flujo y en el medio de fuertes gritos.

Luego me senté yo en el asiento, e hice que me mamara la pija. Es increíble lo bien que lo hace. Esta vez con más libertad, por estar yo desnudo, se dedicó a chuparme y acariciarme los huevos; se los metía en la boca, acariciándolos con su lengua. Cuando tomó ritmo de mamada, con toda mi verga dentro, llegué a un hermoso orgasmo, con toda mi leche en su boca. No dejó escapar ni un poquito y se lo tragó relamiéndose.

Ya el tiempo se nos había acabado, así que me vestí en seguida, dejándola a ella atrás, mientras se ponía su ropa. Se corrió Verónica del volante, y me senté a manejar. Le dije que se sacara la bombacha, y para no dejarla a ella sin nada, dediqué el tramo que faltaba a hacerle una buena paja. A las dos cuadras ya había acabado; se ve que se había calentado viéndonos a nosotros.

En el siguiente viaje al colegio juntos, decidí culminar la tarea cogiéndolas. Ese día le tocó a mi cuñada. Nos pasamos atrás con Verónica, cuando paramos en la calle de siempre, y luego de algunos juegos previos, comencé a ponerle la punta de mi verga. No consideré necesario cuidarme, ya que ella difícilmente tuviera alguna enfermedad, y embarazada no podía quedar, ya que en la última cesárea le habían tenido que sacar los ovarios, por un problema que tuvo.

Entonces comencé a penetrarla, poco a poco, viendo como lo gozaba cada vez que le acariciaba el clítoris con mi verga. Antes de tenerla toda adentro, ya había tenido un orgasmo; y cuando topé con mis bolas contra sus nalgas y comencé a chuparle las tetas, acabó de nuevo. Esto me calentó aún más, y comencé un pone y saca cada vez más rápido. La sacaba casi del todo, y cuando se la enterraba de nuevo al tope, pasaba la cabeza por su clítoris.

Así llegamos los dos al orgasmo, que fue muy violento, por la calentura que ambos cargábamos. Tal fue así, que le di flor de mordiscón en el pezón que estaba chupando en ese momento; pero ella no se quejó. Terminamos abrazados, uno sobre el otro, hasta que Beatriz nos avisó que se hacía tarde. Para completar el viaje, le di a Beatriz su ración de paja, de forma tal que no se sintiera celosa.

La cosa iba cada vez mejor, pero yo no veía la forma de alargar los tiempos con ellas. Estaba atado a la van, y los riesgos eran muchos. Por un lado, alguien podía vernos; y por el otro, tenía miedo que ellas se dieran cuenta. Esto último podría ser el desastre total.

De todas maneras, después del primer día completo con Beatriz, noté que Verónica también comenzaba a reaccionar más rápido a mis órdenes. Nunca hacía falta repetírselas a ninguna de las dos.

Hermoso fue el día que me la cogí a Beatriz por primera vez. Estábamos los dos desnudos en la parte trasera de la van, y me dediqué a chuparla un ratito. Tomé mi ración de leche (me fascina, con esos pechos que tiene) y le lamí la concha, llevándola enseguida a un orgasmo. Me dediqué especialmente a lamerle y llenarle de saliva el culo, preparándolo para ver si lo podía penetrar.

Antes de continuar, me chupó un poco la pija, pero le ordené que no fuera muy lejos. No tenía tiempo para recuperarme si me sacaba la leche con su boca, y no me la iba a poder coger. De todas maneras, lo disfruté, y me dejó con la verga al palo.

La hice arrodillarse en el piso, con la cabeza sobre el primer asiento de la fila de atrás, de manera que sus nalgas quedaran apuntando al pasillo junto a la fila del medio. Le levanté la colita, y volvía a chuparle el clítoris, mientras le metía un dedo en el culo, junto con mucha más saliva.

Después que alcanzó otro gran orgasmo, me arrodillé detrás, y comencé a meterle la pija por su concha. Entró sin ningún problema, ya que aunque es bastante estrecha, estaba empapada por sus orgasmos previos. Se la puse y saqué varias veces, despacito para no apurar mi corrida, mientras le seguía metiendo un dedo en el culo; esta vez el pulgar.

Cuando la noté relajada, saqué del todo mi verga y se la apoyé sobre el agujerito trasero. Ella lo notó, y pegó un respingo, cerrando sus esfínteres. Al intentar comenzar la penetración, se hizo evidente que así no iba a poder ser. Le ordené que se relajara, y soltara los músculos, pero se ve que el instinto era más fuerte, ya que le costó bastante liberarse.

Muy de a poco comencé a penetrarla. Lo hice despacio, como para no lastimarla y que ella también lo gozara. Mentalmente le pregunté si su culo era virgen, y me dijo que sí. Luego de un rato, tenía toda mi pija en su recto, que la aprisionaba con fuerza. Entre lo estrecho de su culo, y lo ancha que se me había puesto, la sentía totalmente apretada.

Me quedé quieto un poco, para que se acostumbrara a sentirla, y después empezar a moverme; pero no llegué a hacerlo. Antes que comenzara a sacarla y ponerla, ella inició un movimiento de los músculos de su esfínter. Lo contraía y relajaba esporádicamente, hasta que alcanzó un cierto ritmo. Me estaba haciendo una paja con sus músculos, y yo comenzaba a hervir sin necesidad de cogerla.

Fue tanto lo que lo disfruté, que acabé bastante rápido. Nunca me había pasado, al final yo no le había hecho el orto, si no que ella me había masturbado con el culo. Si era su primera vez (y por lo cerrada que estaba, no dudo que así fuera), el instinto le había enseñado mucho. Supongo que el hecho de no oponer ninguna resistencia, por seguir mis órdenes, también ayudó bastante.

Cuando saqué la pija, noté que no la había lastimado, ya que no había ni rastros de sangre. Fue un desvirgamiento anal de los mejores. Me la limpió con su boca, logrando que se para de nuevo, pero yo no tenía tiempo para más. Me vestí rápidamente y me senté al volante. La mandé a Verónica atrás, para que le chupara el culo a Beatriz, de forma tal que se tragó todo el semen que le había depositado, y se lo dejó limpito.

Es día las chicas llegaron tarde al colegio, se me fue el tiempo con la enculada. Para cuando llegamos ya Beatriz se había vestido, pero bajó caminando con bastante dificultad. Esperaba que no quedaran rastros que pudiera percibir su marido, o ella misma se diera cuenta de algo.

Así pasamos varios viajes más. Para no generar demasiadas sospechas, los días que no iba Beatriz, salíamos en horario normal, y lo mismo hice algunos en que las llevaba a las dos. No podía argumentar siempre que tenía que llegar temprano.

Esos días sólo me hacía chupar la pija en el viaje por alguna de las dos, o les pedía que me hicieran algún pequeño espectáculo lésbico, besándose e inclusive mamándose entre ellas. Una de las veces montaron en el asiento trasero un 69 que las dejó a ambas de cama, después de gozar como locas; mientras yo las miraba por el espejo retrovisor.

Todo fue bien, hasta que en la empresa se les ocurrió cambiar el horario de trabajo, y yo tendría obligatoriamente que entrar una hora antes. Saliendo así, era imposible que siguiera llevándolas, ya que para ellas era excesivamente temprano.

El día que se los comuniqué, cuando íbamos hacia el colegio, ellas se miraron con cara de desilusión, que yo atribuí al hecho de que pensaban en tener que volver a viajar en colectivo. Pero después de varias miradas y gestos entre ellas, Beatriz me explicó las cosas, ante la mayor de mis sorpresas.

Billy - Me dijo. Esto no sólo nos va a hacer viajar en colectivo, si no que vamos a tener que suspender nuestras paradas en el camino. Yo abrí mi boca por el asombro y también ¿por qué no?, por el susto. Te voy a contar la verdad - Siguió Beatriz. Nosotras sabemos todo lo que pasa casi desde el principio - Me explicó.

La primera vez que me controlaste a mí - Dijo Verónica. Yo ni me di cuenta. Por lo visto me tenías dominada con tu mente. Pero después lo intentaste conmigo el primer día que me llevaste - Terció Beatriz. Yo noté algo raro, antes de perder el control, sentí que recibía una orden. En el segundo viaje, respondí a propósito ni bien me diste la primer instrucción, y por eso vos no insististe - Continuaba Beatriz. Al no repetir varias veces tus órdenes mentalmente, no alcazabas a dominarme.

Ella me lo contó todo ese mismo día - Siguió contando Verónica. Entonces desde el día siguiente yo también obedecía antes que repitieras las órdenes. De esta forma, no volviste a dominarnos nunca - Concluyó.

¿Esto quiere decir que todo lo que hicieron fue en forma consciente? - Pregunté, aún sin salir de mi asombro. No sólo conscientes, si no que lo disfrutamos enormemente - Contestaron. Tanto como vos, o más. El problema es que ahora se nos acaba, no podemos justificar ante nuestros esposos que prefiramos salir tan temprano.

Bueno - Les dije. Si los tres estamos de acuerdo, y por lo visto no es necesaria la participación de la van, ya podremos encontrar otros momentos y otros lugares donde encontrarnos - Concluí. Estuvieron totalmente de acuerdo; y, a partir de ahí, comenzó una relación distinta, donde todos sabíamos cómo eran las cosas. Pero esto es una historia diferente, que ya habrá oportunidad de contarles.

¡Hasta siempre!

Un abrazo,

Billy billyarg@yahoo.com


Billy(billyarg@yahoo.com)


Por odracir - 07/10/2007 18:28:51 [denunciar este mensaje]
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El show por Hypnoman
"Este tipo hace el acto más caliente de la ciudad," dijo Ana, "y tú me debes una salida. Yo quiero ir a verlo.". Le sacó la lengua burlonamente.

"Pero, por Dios, ¿un hipnotista?" dijo Miguel. "Me parece que puede resultar más aburrido que un cantante."

"Se supone que él es diferente." Ana giró hacia el espejo y comenzó a maquillarse. "Candela contó que es muy gracioso, y logró que Juan se calentara tanto que apenas pudieron llegar a su casa antes de que él se le echara encima..."

"Ah-Ha!!!" Miguel la señaló con su dedo en forma acusadora. "Ahora veo tu verdadera intención! A tí no te importa lo que somos, ¡tú sólo quieres mi cuerpo!"

Ana se río, mientras pintaba sus labios. "Ahhhh, que negros pensamientos" dijo mientras terminaba de arreglarse, "de todas maneras, aún suena divertido."

Miguel cedió. Terminaron de vestirse y se dirigieron hacia el show. Estacionar fue muy difícil y entrar al club aún más duro. Ana dio su nombre al hombre de la puerta, y después de chequear la lista de reservas, pudieron entrar. Miguel estaba asombrado. "¿Qué puede hacer este tipo para convocar una muchedumbre como ésta?"

"Ya veremos..." acotó Ana

Era raro. ¿Desde cuándo a Ana le interesaban los hipnotizadores? Examinó el salón. Era interesante. La mayoría eran parejas de su edad. En algunos casos ambos parecían muy excitados, en otros sólo uno lo parecía mientras la otra parte lucía tan desinteresada como probablemente él lo estaba, pero no vio ninguna pareja donde ambos estuviesen sin saber lo que iba a ocurrir. Podía imaginar una conversación similar a la que él tuvo con Ana, en otros coches, en otros dormitorios, uno entusiasmado, el otro descreído.

Miguel y Ana tomaron un par de tragos mientras esperaban el show, y eso ayudó a relajar un poco más a Miguel. "Puede ser que sea divertido", pensó y esperó tranquilo junto a Ana, que también estaba inspeccionando el lugar. De pronto, se apagaron las luces y apareció en el escenario una persona de la edad de Miguel.

"Hola a todos, mi nombre es Richard, pero mi representante me ha dicho que si yo quiero hacer de ésto un negocio, tengo que presentarme como...." (redoble de tambores) ... "¡¡¡¡EL ASOMBROSOOOOOO HYPNOOOOOOO!!!!!" El volumen se incrementó y con el efecto de eco, la voz parecía salir de una cueva. La audiencia se mezcló entre risas y aplausos y hasta Miguel se unió a ellos. "Debe ser un cómico que se hace pasar por hipnotista para divertir o algo así, puede estar bueno."

"Okay, suficiente, comencemos." Richard se dirigió hacia la izquierda del escenario y cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, subieron y se pararon delante de cuatro sillas. Comenzó a oírse una música suave y Richard preguntó a cada uno de ellos sus nombres, como si estuviesen en un programa de juegos.

"Okay, ustedes han conocido a nuestros amigos, empecemos." Uno a uno, el tocó sus nucas y ellos fueron cayendo en las sillas que tenían detrás, como marionetas a las que se les han cortado los hilos. La reacción fue tan imprevista que la audiencia abrió la boca casi al unísono. Ana estaba transfigurada y aún Miguel se encontró interesado.

"Ahora, esta gente ha sido puesta en un trance profundo y pronto comenzaremos a ver todo lo que ellos harán para ustedes. ¿Con quién deberíamos comenzar?". Posó su mano sobre cada sujeto y, juzgando el aplauso del público, eligió a la dama de los pechos más grandes. Esto agradó a Miguel inmediatamente.

"De pie, Pam" dijo el hipnotizador, y ella se incorporó despacio, con sus ojos aún cerrados. "Okay, Pam, hace mucho calor aquí, mucho calor, tendrías que sacarte tu remera o te derretirás..." Ella obedeció inmediatamente, exponiendo un tremendo par de pechos. Tibios aplausos seguidos de estruendosas carcajadas. La sugestión parecía haberle pegado duro; ya estaba sudando, sus tetas, sin corpiño, brillaban con una ligera capa de transpiración. "Bien Pam, mucho mejor ahora, más confortable." El acarició su pelo y ella pareció relajarse. "Ahora, cuando cuente tres, tu cuerpo comenzará a anestesiarse. No serás capaz de sentir nada debajo de tu cuello... podrás ver y oír, pero el resto, totalmente entumecido... ¿me entiendes?". Pam movió la cabeza silenciosamente. "Buena chica, y 1.....2.....¡3!". Cuando Richard dijo "3" las luces sobre el escenario parpadearon, como un flash. "Lindo efecto", pensó Miguel. En Pam no se notaba ninguna diferencia, pero Richard miró a la audiencia con una mueca orgullosa.

"¡Y allí está!, ¡totalmente anestesiada!" Después de un silencio, que debió ser llenado con aplausos, Richard hizo una mueca de tristeza. "Ahh, ustedes necesitan pruebas, ¿no es cierto? Okay... gente descreída...." El público rió y él se dirigió hacia uno de los hombres que se encontraba dormido sobre el escenario.

"De pie, Guille." Guille se incorporó. "Guille, abre tus ojos, pero continúa dormido". Sus ojos parpadearon y miró en derredor. "Hola Guille, ¿te estás divirtiendo?".

"Sí, Señor" A Miguel lo sorprendió que lo haya llamado "Señor".

"Okay, Guille, el público necesita pruebas. Juega con Pam."

"Sí, Señor" Caminó despacio hacia Pam y comenzó a apretar sus pechos despacio y en forma sensual. Miguel miró con interés. Pam seguía parada inmóvil, sin darse cuenta de la actividad que se desarrollaba debajo de su cuello. Guille parecía más bien distraído, él tenía en sus manos dos manojos de primera categoría, y estaba como desinteresado, como un jubilado bailarín eunuco. Miguel estaba impresionado. "Esta gente debe estar realmente bajo su poder", pensó.

"Más fuerte" ordenó Richard, y Guille tomó los pezones y los apretó. Su mano estaba temblando visiblemente de tan fuerte que estrujaba la aureola roja de la muchacha. Ella permanecía inmóvil. La misma cara de placer. "Detente", y sus manos cayeron hacia los costados de su cuerpo. Los pezones de Pam estaban rojos del estrujamiento, pero ella ni se había enterado. Todos aplaudieron. Eso era de hecho impresionante.

"Okay, Guille, siéntate. Pam, tú no sentirás ninguna incomodidad cuando despiertes, ni siquiera un moretón, ¿okay?." Pam asintió. Mientras tanto Guille había vuelto hacia su asiento y se había sentado, volcando su cabeza hacia su pecho. "Pam, ven aquí". La llevó hacia un extremo del escenario. "Pam, estás comenzando a sentirte un poco extraña. Tu cuerpo se está volviendo de plástico, ¿me entiendes?". Se podía ver a Pam tratando de decir que sí con la cabeza, pero le resultaba muy dificil dada la sugestión que se le había impartido. "A la cuenta de tres, abrirás tus ojos. No serás capaz de moverte, serás un maniquí en pose, en la vidriera de una elegante boutique. Uno, dos.... y tres"

Los ojos de Pam se abrieron. Apenas parpadeó y permaneció totalmente rígida. Richard hizo unos rápidos movimientos frente a sus ojos, ella no retrocedió su cabeza, incluso ni parpadeó. "Okay, terminemos el trabajo..." dijo Richard y una suave música se oyó al tiempo que él bajaba los pantalones de Pam. La balanceó ligeramente hacia un costado, sacándoselos por una de las piernas y repitiendo la operación con la otra. Pam quedó desnuda delante del público, inmóvil y ajena. Richard fue hacia una esquina del escenario y trajo un pedestal con una vara de metal saliendo del centro del mismo sosteniendo una especie de silla de montar. Acomodó el pedestal, alzó a Pam y la sentó sobre él. Inventó una pose con sus brazos y acomodó su pelo. Segundos después era imposible distinguirla de un muñeco de plástico de una vidriera. Además, ella estaba desnuda. Miguel nunca se había calentado antes con un maniquí... y vergonzosamente cruzó sus piernas al notar el bulto en su pantalón. Ana se dio cuenta y sonrió disimuladamente.

"¿Hacemos algo más?" La audiencia asintió animadamente; Miguel también. "Okay, Carla y Teo, arriba." Las otras dos personas se pusieron de pie. Richard miró al público "Los muchachos generalmente no necesitan una sugestión para hacer ésto.... Teo, desvístete". Teo comenzó a sacarse la ropa inmediatamente, ante las carcajadas del público. "Lo que les decía". dijo Richard, guiñando un ojo. Más risas. "Carla, camisa y pantalones, por favor". Carla también se desvistió. Richard le colocó sobre la cintura un arnés de cuero con un pequeño soporte circular en su parte delantera. Algo así como los que usan las lesbianas para penetrar a su compañera, nada más que a este arnés le faltaba, justamente, el falso pene. Miguel estaba REALMENTE disfrutándolo... Ana, en ese momento, comenzó a frotar su pubis.

"Ahora, necesitamos algo duro para colocar aquí", dijo Richard señalando el orificio en el arnés. "Teo, una erección, por favor..." Teo ya se encontraba desnudo y al oír la orden su miembro se infló y se estiró, alcanzando una impresionante erección. Las mujeres del público aplaudieron, los hombres rieron. El hipnotizador bajó la vista hacia el erecto miembro y lo tomó con su mano firmemente. "Yo pienso que no necesitas este pito nunca más, Teo... Te lo voy a quitar". Abrió su mano y la apartó despacio, el miembro resbaló entre sus dedos. Pero cuando su mano se apartó por completo, la erección de Teo cayó y comenzó a retroceder como si estuviese en una piscina de agua helada. En unos pocos momentos, su genital se había retraído a nada. Teo permaneció de pie, ajeno a todo. Miguel se impresionó de lo fuerte que era el trance en el que había caído el muchacho. Y aplaudió con el resto del público.

De atrás de una de las sillas, Richard tomó un consolador de goma. "Aquí está tu pito, Teo". Teo miró lo que el creía "su miembro" impasiblemente. Richard se dirigió hacia Carla, que seguía aún de pie, y colocó el consolador en el arnés que ella estaba usando. Llevó la mano de Carla hacia el consolador y le dijo "Escúchame bien Carla, todos los sicólogos dicen que las mujeres sufren la frustración de no tener un pene... tú ahoras tienes uno, es tu pene... diviértete!" Ella comenzó a acariciarlo, ausente mentalmente, pero con una satisfacción en su cara cercana al placer. La gente estaba sorprendida. Richard volvió hacia Teo nuevamente. "Teo, ¿te gusta el sexo oral?" Teo asintió. "Y seguramente siempre te lo han hecho a tí, tú nunca se lo has hecho a otro hombre, ¿verdad?" Esta vez Teo negó con la cabeza, afirmando, aun inconsciente, su heterosexualidad. "Pero que distinto sería si le hicieses una buena mamada a tu propio pene, claro, si pudieses, ¿verdad?. Imagínatelo un momento..." La cara de Teo se transformó con una mueca de placer. "Pues allí está tu pene" dijo Richard señalando el consolador que Carla seguía acariciando. "Tú sabes lo que tienes que hacer, Teo". El muchacho fue hacia donde estaba Carla, se arrodilló delante de ella y comenzó a envolver con sus labios el consolador de goma.

Ana agarró la mano de Miguel, él la apretó suavemente pero sin dejar de mirar lo que ocurría en el escenario. La cabeza de Teo se meneaba arriba y abajo, y Carla comenzó a jadear como si ella sintiera la acción. Mientras ellos continuaban, Richard se dirigió a la audiencia. "Ahora, ¿están conformes?". El aplauso fue estruendoso. Agradeció y continuó:

"Ahora, debo confesarles algo. Yo trabajé un poco con estas personas antes del show; por ese motivo ellos entraron en trance tan fácilmente. Pero el hipnotismo no siempre tiene que ser tan complicado. De hecho, les voy a mostrar que fácil puede ser, con la ayuda de alguien en el público. ¿Algún voluntario?"

Miguel pensó que nadie se prestaría como voluntario, después de ver que tan fácilmente esos muchachos se habían convertido en títeres para Richard....

"Ah, gracias señorita, un fuerte aplauso por favor." Miguel comenzó a mirar al público, cuando sintió un movimiento a su lado. "¿Ana?" se preguntó cuando ella se paró y se dirigió al escenario. Ella lo miró con cara de "¿Porqué no?" y subió. "Dios Santo...", pensó Miguel y aplaudió junto al resto de la gente.

"Gracias, querida. ¿Cuál es tu nombre?"

"Ana"

"Damas y caballeros: ¡¡¡¡La ASOOOOOMBROSA ANAAAAA!!!!". Volumen, redobles y aplausos. Ana se moría de vergüenza.

"Okay, okay....Ana, no nos hemos visto nunca antes, ¿correcto?"

"Correcto"

Richard comenzó a acariciar los hombros y los brazos de Ana para ayudar a calmar sus nervios. El rubor de su cara se normalizó mientras hablaban. "¿Has visto el show, antes?"

"No, nunca"

"Te diviertes?"

"Uhhh, Sí..." ella río y se sonrojó nuevamente. El público río con ella.

"Eso está bien, muy bien. Ahora, Ana, quiero que me mires a los ojos, y me escuches, olvídate de todas estas personas, olvida todo, sólo existo yo y mi voz...". Ana lo miraba mientras él hablaba. "Todo lo que necesito es que te relajes, nada más, todo lo que quieres hacer es relajarte, y cuánto más te relajas, más fácil será concentrarte..."

Miguel miró alrededor. La gente estaba en silencio. Era como estar detrás del telón en un acto de magia. Todos querían ver los secretos de la hipnosis. Miguel estaba asombrado. Nuevamente miró al escenario. La chica que se encontraba sobre el pedestal, seguía inmóvil. Apenas podía ver su respiración. El muchacho seguía "mamando" el pene de goma como si hubiera nacido sólo para eso, mientras la chica que lo llevaba en el arnés continuaba haciendo gestos de extremo placer. Y este tipo estaba....¡hipnotizando a su esposa!....Era como estar, de pronto, dentro de una película de Fellini. Miró a Ana. Sus ojos estaban fijos sobre el hipnotizador. Su frente ceñida. La voz de Richard se había convertido en un susurro, sus palabras se unían como en un zumbido...

"Muy bien, Ana, sólo mira y escucha, relájate y escucha. Tus brazos te pesan, tus ojos te pesan, es difícil mantenerlos abiertos... sólo relájate...comenzaré a contar para que te duermas, 10...comienzas a sentirte soñolienta, 9...se te hace difícil pensar, no hay problema, sólo mira y escucha..."

Ana lucía serena, con la placidez que da la calma. Miguel no podía desviar la atención del escenario... "5...esos ojos son cada vez más difíciles de mantener abiertos, sólo déjalos caer, 4...la cabeza cae para adelante, sólo déjala caer, 3... cada vez más dormida, 2...."

La cabeza de Ana cayó sobre su pecho, su respiración era profunda y regular. Mientras Richard continuaba con la inducción, Miguel pensó: "¿Cuándo dijo 8, 7 y 6..?." No podía recordarlo.

"y...1." Ana comenzó a derrumbarse, Richard la tomó en sus brazos. Miguel estaba asombrado. Richard la sentó en otra silla que.... simplemente apareció. Miguel no vio de donde había sacado esa silla.

"¿Ana?" Richard se agachó hasta ponerse a la altura de la cara de Ana.

"MmmmmmSiii" Su voz era ronca y áspera. Y, maldición, muy SEXY.

"Ana, estás hipnotizada. ¿Cómo te sientes?"

"Bien"

"¿Te agrada cómo te sientes?"

"Siiii"

"Me alegro. Ahora vamos a jugar a algunos juegos, ¿okay?"

"Okay"

"Párate, Ana" Ella se incorporó despacio. "¿Sabes cantar?"

"Un poco"

"Bien, yo pienso que sabes cantar muy bien. De hecho, cuando yo toque tu ombligo, cantarás una canción y todos verán que buen cantante eres. ¿Qué tal, Mambrú se fue a la guerra?, creo que es una buena canción." La gente comenzó a reírse. "Cada vez que yo toque tu ombligo, cantarás Mambrú se fue a la guerra, y luego olvidarás que lo has hecho, ¿okay?". Su remera finalizaba sobre la cintura, su ombligo era fácil de ver y alcanzar.

"Okay"

"¡Grandioso!, a la cuenta de tres, abrirás los ojos, pero seguirás dormida, ¿okay?. 1, 2.... y 3"

Ana pestañeó y miró a su alrededor. La audiencia aplaudía, ella parecía confundida.

"Ignóralos, lo estás haciendo muy bien. ¿Cómo te sientes?"

"Bien, ¿estás tratando de hipno......"

Richard tocó ligeramente su ombligo. Los ojos de Ana se pusieron vidriosos.

"Mambrú se fue a la guerra, chiribin chiribin chin chin, Mambrú se fue a la guerra, no se cuando vendrá, Ajaja, Ajaja, no se cuando vendrá"

Miguel y el resto de la gente rieron y acompañaron la canción con sus palmas. Ana salió de su deslumbramiento

".........tizarme?" Más risas y aplausos.

"Si, en eso estoy, Ana, sólo quería asegurarme que estuvieses bien...". El público lloraba de la risa. Richard tocó la nuca de Ana y su cabeza cayó para adelante, nuevamente.

"¿Lo estás disfrutando, Ana?"

"Sí"

"Bien, trataremos de hacer algo nuevo, pero primero..." él giró hacia la audiencia.... "¡¡¡DE PIE!!!", gritó.

El público se reía. Miguel no sabía porqué, hasta que se dio cuenta que él mismo estaba parado. Miro a su alrededor. Dos muchachos más estaban parados, también, igualmente confundidos.

"No se asusten, compañeros, me pareció que algunos más quieren ser voluntarios." La gente reía. Miguel miró a sus "admiradores".

Richard bajó del escenario y se acercó a los dos que se habían parado junto a Miguel. "Veamos, generalmente la persona con la erección más grande es el mejor candidato..." Uno de los muchachos cubrió su bulto y se sonrojó. Cuando Richard se acercó a Miguel, le preguntó: "¿No estaba Ana sentada aquí?"

"Sí, es mi esposa."

"Oh, damas y caballeros, ¡Tenemos un GANADOR!" Richard llevó a Miguel al escenario y el público se desbordó, vivando y aplaudiendo. Miguel no se resistió.

"Okay, Miguel, espera aquí. Trataré de hacer una cosa." Miguel se quedó parado esperando. A su alrededor, todos los participantes estaban haciendo lo que se les había ordenado...y él iba a ser uno de ellos, pensó. Aún contra su voluntad, su erección se hizo un poco más grande al sólo pensar ésto. Richard le habló a Ana nuevamente: "¿Ana?, escúchame. Tú eres la hipnotizadora más grande del mundo. Tienes el poder de hacer caer a los hombres a tus pies, para tu placer. ¿Me has entendido?"

Ana suspiró profundamente, como si la idea la hubiese excitado. "Sí."

"¿Sabes cómo los hipnotizarás?"

Ana levantó sus pechos con sus manos. "Siiiii..."

La gente miraba excitada. Miguel estaba a punto de desmayarse. Richard llevó a Ana frente a Miguel. "La persona que esté parada frente a tí, cuando abras los ojos, será tu victima. A la cuenta de tres, ¿okay?, 1.....2.... y 3."

Los ojos de Ana se abrieron y entonces lo vio a Miguel. En sus ojos se notaba que no lo reconocía. Ella lo veía como una....presa. Miguel estaba sorprendido.

Ana lo miró fijo y entonces se sacó la remera y se quitó el corpiño. El público parecía demasiado shockeado para reaccionar. Miguel estaba boquiabierto. Ella levantó sus pechos y apuntó sus pezones, duros como rocas, hacia Miguel. "Mira", fue todo lo que dijo. Los ojos de Miguel bajaron hacia las tetas de Ana y ahí se dio cuenta que no podría resistirse. Su cabeza estaba nadando, y la sangre se concentraba en sus orejas, no dejándolo oír nada, excepto la voz de Ana. Ella le habló en un tono monocorde, guiándolo hacia la relajación, hacia el sueño, hacia un profundo, profundo trance. "Sí", pensó Miguel, "Obedeceré, obedeceré.....".

Luego, las luces se prendieron y la gente aplaudía como loca. Miguel miró a su alrededor, como encandilado. Ana estaba parada al lado de él, mirando también como si recién se hubiese despertado.

"Muchas gracias, amigos, por ayudar. Aquí hay un regalo para cada uno de ustedes por su colaboración." Una mujer joven apareció trayendo dos pequeñas bolsas de regalo. La, aun vacilante, pareja los recibió y sonrió. La audiencia estaba riéndose en tono burlón, y cuando Miguel miró dentro de la bolsa, supo porqué. Sus ojos saltaron de sus órbitas, como en los dibujos animados, porque en la bolsa había... un par de calzoncillos. ¡SUS calzoncillos!. Su mano tanteó dentro de sus pantalones y, como era de esperar, no los llevaba puestos. Ana también miró su bolsa, encontrando su corpiño y ruborizándose. La gente estaba aullando mientras Miguel y Ana no sabían que hacer. Richard palmeó sus espaldas, les agradeció su colaboración y los guió hacia sus asientos.

Miguel y Ana no podían parar de hablar acerca de lo que les había sucedido. Miguel le contó hasta donde pudo, pero después ella lo había dormido y entonces ambos no sabían que había sucedido después. Al día siguiente, ella llamó a su amiga Candela, y coincidieron en que era un gran show. Esa noche, cuando ambos se preparaban para ir a la cama, el teléfono sonó.

"¿Hola?" dijo Ana cuando levantó el auricular. Después de una pausa, su cara se aflojó. Mike la miró, confundido. "Sí...sí....entiendo." Colgó el teléfono y se dirigió hacia Miguel.

"¿Quién era?" le preguntó Miguel. La cara de Ana era inexpresiva, pero plácida. Se abrió su camisa y sostuvo sus pechos.

"Nos necesitan para la actuación de esta noche". Ella comenzó a hablar, y Miguel comenzó a sentirse.......

FIN


Por odracir - 07/10/2007 18:23:54 [denunciar este mensaje]
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Un extraño juego (Anónimo)
Alli estaba ella, en aquella cafeteria, lugar de paso y de encuentro de ejecutivos, sentada en una de aquellas preciosas mesas de marmol blanco y doradas patas forjadas. Nueve, nueve eran en total, en cada una de las mesas, uno de aquellos hombres, aquellos hombres inmersos en sus cosas, en sus negocicios, en algun periodico, aparentemente relajados, pero muy, muy estredados, sufriendo, pensando como podrian subir mas y mas.

Un hombre en cada mesa, menos en una de ellas, en una estaba ella, como ida, inmersa en algo, alejada de este mundo, aparentemente sola, puesto que ella estaba al tanto y sin mirar de cada gesto, de cada uno de ellos, analizandolos por sus reacciones, por sus miradas.

Ella mantenia una postura fria, distante, pero hacia sentir que estaba alli, con cada uno de sus movimientos, de sus gestos. Gestos provocativos, sin dar a entender absolutamente nada directamente a nadie, pero era consciente de que todos y cada uno de aquellos hombres no hacia mas que seguirle los gestos, cuidadosos, relajados, sensuales.

Se preguntaban , que estaba haciendo ella alli, aquella mujer, preciosa, enigmatica, seria y elegante, dulce y distante, con aquella blusa que dejaba entrever sus pechos, dasabrochada hasta casi por debajo de ellos.

Sus pechos, los que se percibian hermosos, bien formados, sus pezones erectos, y su piel tersa, morena, suave.

Tomaba un capuchino, un capuchino con la taza llena de crema, a rebosar, la que ella muy lentamente cogia con su cuchara, balanceandola, mirandola, y llevandosela a la boca, donde la recogia con sus labios, labios deseosos, humedos, humedos como su lengua, con la que lamia la poquita crema que quedaba de la cuchara, degustandola , como si estuviera sedienta de algo, y finalmente tragandola, lo hacia todo sin mirar a nadie, pero consciente del mal sentir que estaba provocando.

Eso no era suficiente, queria hacer mas, sentir mas, provocar mas, desafiaba.

Al llevarse la cuchara a su boca, dejo caer un poco de crema por su escote, que fue resbalando entre sus pechos, hizo un gesto de sorpresa, de incomodidad, como una ninya que acaba de derramar algo y presiente el castigo ajeno. Pero muy astuta ella, la fue recogiendo con su dedo y llevandosela a la boca, lamiendolo una y otra vez.

Continuo tomandola, mientras cada vez que se acercaba a la mesa para ello, dejaba rozar sus pezones con el borde de la mesa, pezones erectos, excitados, los frotaba suavemente, mientras con ello cambiaba la expresion de su rostro, expresaba deseo, extasis, agonia, ansia.

Y mientras eso ocurria, alli estaba el, observandola, controlandola, dejandola hacer, queria saber hasta donde era capaz de llegar, pero al mismo tiempo que le excitaba, le dolia, le dolia que tantos hombres la estuvieran ya poseyendo, aunque solo fuera con la mirada, con el pensamiento, con el deseo, al fin y al cabo, ella era suya, solo para el y de el, y los dos lo sabian, pero a el le gustaba el juego y ella se prestaba a el.

Ella tambien, se empezaba a excitar, a desear sentir la fuerza del hombre, deseaba ser acariciada, poseida, deseada y empezo a perder el control, se le estaba escapando de las manos el juego, se metio la mano entre las piernas, y como quien no quiere la cosa empezo a frotarse, a moverse, a suspirar, no podia mas, deseaba, y deseaba tanto, de pronto advirtio la mirada fria y cortante de el, y paro, se quedo inmovil, que estaba haciendo?, que le estaba pasando?, como pudo perder el control de aquella forma?, pero no podia moverse de alli sin el consentimiento de el, ese era el trato si no queria ser castigada, el juego debia continuar, sentia su propia humedad, sentia como le recorria el cuerpo un fuerte sentir de deseo, de sexo, y que podia hacer?.

De pronto se encontro, como poseida por un sueño, empezo a imaginar a vivir lo que deseaba en aquel momento, deseaba que alguno de aquellos hombres se levantara de su mesa y se dirigiera ella, uno, o varios, porque no?, y asi lo fue viviendo, una fantasia, imaginaba que dos de ellos se acercaban a su mesa, se sentaban junto a ella, con mucha elegancia, con mucha clase, y sin ninguna duda de lo que iva a hacer y desde luego sin mediar una sola palabra, para que?que falta hacian las palabras en aquel momento?

Uno de ellos la empezo a acariar su cabello, pasando su mano por su por detras de el, acariciandola, mientras empezo a besarla, besos lentos, besos de labios y jadeos, el otro poco a poco le fue metiendo su mano entre las piernas, le pasaba la mano por ellas, pero sin llegar a su sexo, pretendia excitarla aun mas, el otro mientras le acariciaba el rostro, el cabello, el cuello y la besaba, dejo caer lentamente su mano hacia aquel pecho de pezones erectos y piel tersa y deseosa, le tocaba el pecho cercandolo, tocandolos por fuera, sin llegar a los pezones, tambien el queria excitarla aun mas, mas, mas, mas y mas.

Ella estaba enloqueciendo, deseaba ser follada, ellos la ponian a un nivel de excitacion que ya era inaguntable, queria mas, empezo a moverse a retorcerse, a intentar desviar con sus movimientos las manos de ellos, hacia su sexo, hacia sus pezones, aaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh, no podia mas.

De pronto le cayo la taza de cafe de las manos, la derramo sobre ella, desperto del suenyo, se quedo inmolvil, se sentia perdida, confusa, y advirtio la mirada desafiante de el, fria, fija sobre ella, sabia que se acercaba el momento, y ella empezo a sonreir.

El tampoco podia mas, su excitacion era extrema, se levanto, se dirigio a ella, y por sorpresa de los demas, la cogio de la mano, la levanto y la echo encima de la mesa, le abrio la blusa de un tiron, le cogio las manos por encima de su cabeza inmovilizandola, le levanto la falda, y ladeando sus braguitas, se la metio toda de una vez, toda, dura, grande, caliente, y la follo, la follo y la follo, como si se le fuera la vida en ello, como la follaba, con fuerza, con una pasion loca y desenfrenada, y besandola, mordienlola, lamiendola por todo.

Los dos empezaron a jadear, a gritar, que pasion habia alli, ella queria, deseaba moverse, pero el no la dejaba, deseaba sentir la posesion, el dominio, la tenia inmovilizada, y la follaba, como la follaba, que goce, que locura, que gritos.

Y asi estuvieron un buen tiempo, los otros hombres estaban embelesados, anonanados, se sentian traicionados por ellos mismos, por su cobardia, preguntandose, porque no fueron ellos los que se levantaron, sin saber que de haberlo hecho arriesgaban su vida en ello.

Mientras, el continuaba follandola, sudaban, sudaban y forcejeaban como animal en pelea, gozando como poca gente sabe, dejandose llevar por aquel loco y profundo sentir, por su pasion, por su locura, por su celo, hasta que salio de ella, se subio a la mesa sin dejarle las manos, cercandola, rodeando su cuerpo con sus rodillas , le empezo a pasar el pene por sus pechos, restregandolo entre y por ellos, acariciando sus pezones con el, como gritaba ella, sus jadeos de placer y dolor le cortaban la respiracion, y entonces el sin dejar sus manos, las acerco a sus pechos, para que con ellas y las manos de el acariciaran el pene, los pechos, los pezones, el pene, los pezones, los pezones, el pene, el pene,el pene, el pene, el pene, hasta que.......................... aaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh--hhhhhhhhhhhhhhaaaaaaaaa aaaa, que placer..................., el dejo por fin sus manos y la acaricio frotando con todo lo que habia derramodo sus pechos, masajeando con ella su cuerpo, sus tetitas, sus pezones erectos, hasta que cayo, cayo sobre ella, vencido por el extasis, dejandose abrazar por las manos que tanto tiempo tuvo inmovilizadas, las de ella, las de la mujer a la que el AMABA.


Por odracir - 07/10/2007 18:17:17 [denunciar este mensaje]
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Eva K (I) (Anónimo)
Siempre le había gustado el color negro, pues hacía juego con ella. Sus ojos, así como su pelo liso y corto, de un negro intenso; siempre vestía de oscuro. Así era Eva. Nunca le había dado importancia a su extraño poder, en parte, porque lo tenía desde que podía recordar. Esas extrañas sensaciones que sufría siempre la habían acompañado, aunque no fue hasta los 16 años, que leyendo un libro, supo que su don se trataba de la empatía. Siempre se había preguntado por qué notaba diferentes sensaciones dependiendo de la persona con la que estaba. Podía sentir como era realmente una persona con solo estar cerca de ella; podía sentir sus pensamientos y leer su conciencia tan solo teniéndoles cerca. Eso fue lo que le hizo descubrir la hipocresía de la gente, lo que le hacía quedar al margen de la sociedad. En la escuela siempre se sentaba sola, sin querer conocer a nadie, pues todo el mundo aparentaba lo que no era; para ella todos eran unos mentirosos; todo el mundo era un comediante que actuaba de forma diferente a la que realmente pensaba. No podía comprender porque todo el mundo era tan falso, por qué no podían decir lo que pensaban realmente. Ella siempre lo había hecho, y debido a su franqueza se había llevado más que algún disgusto.

No fue hasta que llegó a la universidad que descubrió su poder real. Allí había hecho a una amiga, era bastante franca y sincera, y eso hizo que tuviera interés en conservar su amistad. La sensación que recibía de ella era clara y agradable, y le transmitía sinceridad. A finales del primer curso, su amiga empezó a salir con un chico, que provocaba una sensación de malestar a Eva; ella sabía que no le convenía ese chico, se lo comentó a su amiga, y aunque esta le dijo que ya lo tendría en cuenta, Eva enseguida vio que su amiga solo le había dicho eso para tranquilizarla, pero que su amor por ese chico la tenía cegada.

No fue hasta la fiesta de fin de primer curso, a la cual Eva no fue, por supuesto, cuando se despertó exaltada en el piso donde residía sola durante la semana. Dentro de su cabeza oía a su amiga; era desconcertante, existía dolor y sufrimiento; se vistió rápidamente, cogió el coche y se personó en la fiesta. Entró y sin saber por que, se dirigió a una habitación del segundo piso, y abrió la puerta; allí estaba, su amiga, siendo violada por su novio, el chico que tan mala espina le había dado. Su amiga estaba amordazada y atada encima de una mesa, por las muñecas, las rodillas y los pies, con las piernas abiertas y desnuda completamente; el chico la estaba embistiendo como una bestia salvaje; le clavaba su dura polla a su coño virgen, mientras ella intentaba gritar, llorando, y se balanceaba arriba y abajo al ritmo que el chico se la follaba; sus grandes pechos, se movían en un vaivén descontrolado, cuando no estaban siendo manoseados.

El odio que se desprendía de Eva se podía palpar con las manos; su mirada se dirigió al chico, que se levantó, y se lanzó contra la pared, quedando inconsciente. Eva quedó extrañada; había proyectado una gran cantidad de odio a aquel chaval y se había transformado en algún tipo de control mental hacía él, que le había hecho lanzarse contra la pared. Eva desató a su amiga, la tapó, y estuvieron abrazadas durante un largo rato, mientras su amiga lloraba y le decía a Eva que como podía haber sido tan tonta.

Ese incidente hizo reflexionar a Eva durante las vacaciones; realmente, ¿llegaba tan lejos su poder? Quiso informarse sobre lo ocurrido, pasó largos ratos en la biblioteca, quería informarse sobre todo lo que había pasado. Se dio cuenta que su poder iba más allá de la simple empatía, o telepatía, ella podía llegar a controlar a las personas.

Decidió empezar a probar con las personas que había en la biblioteca; primero les hacía equivocarse mientras escribían, después, les hacía levantarse para coger un libro, o ir a preguntar algo a la bibliotecaria. Poco a poco, cada vez podía controlar más fácilmente los actos físicos de las personas. Después descubrió que podía incluso hacer pensar algo concreto a alguien, o hacer olvidar cosas a la gente, hacía que la gente que se levantaba se olvidara por que se había levantado, o que no recordaran como leer. Pasó todas las vacaciones practicando sus nuevos poderes.

El primer día de clase de segundo de carrera, se encargó de borrar de la memoria de su amiga la violación que había sufrido, y le hizo creer que aún era virgen. Su primer paso más drástico fue contra el violador, al que obligó a masturbarse en medio de la clase; le hizo bajar los pantalones y la ropa interior, que se sacara la polla mientras la profesora que no se enteraba estaba explicando, y empezara a hacerse una paja mientras los que se sentaban cerca quedaban alucinados. Después se corrió encima del pupitre y le obligo a lamer toda su corrida. Fue entonces cuando le empezó a gustar su especial poder.

Empezó a montar pequeñas orgías en las últimas filas de la clase. Hacía que todos se desnudaran y que empezaran a follar mientras se daba clase; después obligaba a que nadie dijera nada de lo ocurrido y así las clases se hacían más divertidas.

Poco a poco, empezó a introducir a los profesores a las orgías. Izo que la profesora de Estadística, que siempre le había parecido un poco puta, se desnudara en medio de la clase y la diera en pelotas, La profesora tenia sobre los 25 años, unas piernas espléndidas y unas grandes tetas.

Después izo que se fuera masajeando los pechos mientras escribía en la pizarra, y después, izó que un alumno de primera fila le introdujera un vibrador y continuara dando clase mientras sus jugos vaginales le lubricaban las piernas y sufría algún que otro orgasmo; todo sin dejar las explicaciones; prosiguió a que un alumno se la follara por el culo encima de la mesa, mientras entre orgásmo y orgasmo, con una polla en el culo y un vibrador en el coño, prosiguiera con las explicaciones.

Pudo comprobar que no había una sola persona en el colegio que se pudiera resistir a sus poderes. Hacia que la chica más guapa de la clase se la chupara a todos los chicos, o que el más casanova de todos le lamiera el coño a la más fea se lo pasaba muy bien entrando en el vestuario de los chicos para ver como se duchaban, y les obligaba a masturbarse delante suyo, o al chico violador le obligaba a mamar las pollas de sus compañeros, y que estos se corrieran en su cara, o a que lo sodomizaran, y le tenia prohibido correrse des del día de la violación. Después les obligaba a todos y a cada uno de ellos a lamerle el coño y a follar con ella, hasta que se corria las veces que quería; después si iba al vestuario de las chicas y les hacía sodomizarse con consoladores, vibradores, instrumentos de bondage

Un día en la clase de estadística hizo desnudar a la profesora, y que los chicos se echaran encima la tarima, donde la profesora se introducía su polla en el coño, y se los follaba de cuclillas uno a uno, mientras daba la clase.

Obligaba a todos los chicos a tener la polla fuera excitada todo el tiempo, y si a alguno se le bajaba se obligaba a tener una erección continua durante una semana, incluso mientras dormían, sin poder correrse ni masturbarse, y les ponía una argolla en los huevos que les hinchaba aún mas la polla, y hacía que se les marcasen las venas.

Un día, que llegó tarde a clase, al entrar noto algo diferente. No le dio demasiada importancia, y fue a sentarse. Era clase de estadística y quiso obligar a la profesora a ser sodomizada por todos los alumnos, pero nada ocurría. Nadie se movía y la classe transcurría normalmente. No lo comprendía, nunca le habían fallado los poderes, no podía comprender que pasaba. Intento que la profesora se desnudara, pero no lo consiguió. Empezó a mirar por toda la clase, pero todo era normal; la misma gente, los mismos alumnos pero no. Había un alumno que nunca había visto. Parecía muy intelectual, era guapo, moreno, ojos de negro intenso, llevaba gafas para leer, vestía elegante y oscuro. Nunca lo había visto, y penso que debía ser de la sección de tardes. Estaba escuchando a la profesora y tomando apuntes. Se le ocurrió que quizá era él la causa del bloqueo de sus poderes. Intento obligarle a que se desnudara, pero el esfuerzo fue en vano, pues ni tan solo se movió; en cambio, giro la cabeza, miro fijamente a Eva y le hizo un gesto de desaprobación, y siguió tomando apuntes. Eva quedó paralizada por unos segundos; no podía ser, ese chico sabía que ella había intentado dominarle.

Enfurecida, con su poder apagó todas las luces del colegio; todo el mundo empezó a hablar, y la profesora pidió calma, diciendo que seguramente la luz volvería en unos instantes, que de momento abrieran las ventanas, pero la luz volvió instantáneamente. Eva estaba furiosa. Entonces todo se paró. Todo el mundo se quedó quieto, inmóvil, congelado, Eva también. Entonces el chico nuevo se levantó y se dirigió a primera fila, delante de Eva.

- Bueno, mucho gusto en conocerte. Tú debes ser Eva verdad? - dijo plácidamente y muy tranquilo. Puedes moverte. - Entonces Eva se pudo mover, y se echó hacia atrás. - Quién eres tu? Porque no cumples lo que te ordeno?

- Pero bueno, que maleducada, yo me presento y ya me estas interrogando? Bueno, me presento, me llamo Q. Mucho gusto. Y no cumplo lo que me ordenas por que no me da la gana. - prosiguió tranquilamente, mientras se sentaba encima del pupitre.

- Yo te tenia muy bien considerada; tenías una ética bastante equilibrada, pero des de que descubriste parte de ese gran poder, estas utilizándolo para nada bueno. - me dijo en tono de desaprobación.


Por odracir - 07/10/2007 18:15:25 [denunciar este mensaje]
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El empleado perfecto por Hypnoman
Aaron Adam Luxford había comenzado con sus negocios en electrónica cinco años atrás y le había ido bien, aún en los tiempos de recesión. Después de cinco años su compañía había crecido hasta llegar a tener 20 empleados. Aaron había sido muy particular en las contrataciones. Aunque tenía un problema: no podía permitirse el lujo de vivir un estilo de vida abiertamente gay debido a que algunos de sus principales clientes seguramente lo abandonarían. Salvo los primeros cinco empleados que contrató (absolutamente por sus capacidades), se aseguró de incorporar al resto por la atracción que sentía hacia ellos (belleza, además de talento). Hasta donde él sabía, sin embargo, ninguno de ellos le sería recíproco si intentaba algún tipo de avance. Una de las cosas que lo atraía de un hombre era su heterosexualidad y "masculinidad". Frutas prohibidas, quizás.

Su vida estaba a punto de cambiar....desde que había conocido al Dr. William Abenna y habían hablado acerca del Instituto. El Instituto era una secreta "casa de retiro" que convertía a las personas en lo que los demás querían que ellas fueran. Era muy exclusiva, muy costosa, pero era la respuesta a todos los sueños de Aaron.

Derek Miles pasó el primer mes de su nuevo trabajo capacitándose. Estaba impresionado del tiempo que había dedicado al entrenamiento, pero el Sr. Luxford, su jefe, parecía preocuparse por sus empleados y quería que ellos estuvieran felices y cómodos en su trabajo. El había llegado a British Columbia sólo para tomar este empleo, al habérsele ofrecido el doble del sueldo que ganaba en Ontario. Su novia de la infancia había roto su compromiso unos meses antes de que él consiguiera el trabajo y no tenía ninguna razón para no empezar "una nueva vida" en otra provincia. No dejaba nada atrás.

Cuando fue entrevistado por el Sr. Luxford, fue tratado como un rey. Agasajo y cena. El Sr. Luxford se pasó muchas horas intentando conocerlo más profundamente. Derek se sintió muy cómodo con este hombre, ciertamente no había sido como cualquier otra entrevista a la que él haya asistido. Le fue ofrecido el empleo al fin del día, cuando fue llevado a cenar por el propio Sr. Luxford.

Tiene una hermosa sonrisa. Ese fue el primer pensamiento que Aaron Luxford tuvo de Derek Myles durante su primer encuentro. El segundo pensamiento fue mucho más sexual e involucraba el trozo muy bien perfilado en los pantalones de Derek. No tiene ni la menor idea de la moda, en absoluto, pensó Aaron, pero eso sería fácil de solucionar. Por supuesto, él también estaba interesado en la inteligencia del hombre -había sido seleccionado entre muchos postulantes debido a su creatividad, habilidad con las computadoras y ética en el trabajo. Y por su protuberancia, pensó, mientras sus ojos se dirigían a la entrepierna del joven.

Había pasado todo el día con Derek, notándolo agradable y conversador, disfrutando de su compañía. Si este iba a ser un contrato a largo plazo, en todos los sentidos, Aaron Luxford quiso tomarse todo el tiempo para asegurarse que él era el hombre correcto. Al finalizar la cena, Aaron se convenció: Derek era ordenado, ingenioso, con carácter, independiente.....y listo. Definitivamente le ofrecería el empleo.

El Sr. Luxford parecía preocuparse mucho de la salud física y mental de sus empleados. Le dijo a Derek que durante la jornada diaria de trabajo en Luxford Electrónica se tomaría una hora para hacer ejercicios físicos en el gimnasio y una hora para almorzar en el comedor de la empresa, atendido por un proveedor que servía las más saludables comidas. Le esperarían, por el próximo par de años, muchas horas de trabajo extra, pero también habría oportunidades de viajar y gozar de un descanso obligatorio por año para darle al trabajador el tiempo necesario para descansar y proyectar el futuro. Todo parecía demasiado bueno para ser cierto. Si le ofrecían el empleo, seguramente lo aceptaría.

Aaron estaba seguro que los intereses sexuales del muchacho desafortunadamente estaban volcados hacia el otro sexo, pero él se encargaría de eso después. Quería conocer realmente al chico, saber cuáles eran sus defectos, probarlo en varios aspectos del negocio para ver donde estaban sus mayores virtudes. Le dio tareas difíciles, tareas imposibles, Derek pudo con todas ellas. Le asignó una buena secretaría y luego una secretaria muy limitada. Él pudo sacar el mejor provecho de ambas.

A Aaron le molestaba la estupidez en cualquiera de sus formas y, para él, todas las secretarias eran esencialmente estúpidas. Eran mujeres más preocupadas por su pelo que por su trabajo, pensaba, y tendía a tratar a sus secretarias con desprecio. Si no les pagara tan buen sueldo, seguro que rendirían mucho mejor.

En su primer mes en la compañía, Derek había visto una sola cualidad "negativa" o "falla", si podría así decirse, en el Sr. Luxford. Y tenía que ver con su actitud hacia las mujeres del staff, ya sean secretarias o capturadoras de datos. Daba la impresión que le parecían inútiles, era corto con ellas, muy exigente y, de hecho, había permitido que dos de ellas se fueran ese mismo mes. Hacía ya un largo tiempo que Derek sólo se movía entre hombres y por ese motivo le daban lástima esas mujeres. Pero esos sentimientos se desvanecían cuando notaba el cuidado genuino que Luxford había demostrado personalmente hacia él.

Su última secretaria era tan mala que él se pregunto si no se estaría poniendo a prueba su paciencia o sus habilidades. En vez de enojarse, él tomó a la mujer, Carol, y trabajó con ella, insistiendo solamente en la excelencia de la tarea. Él la elogió, la mató con sus buenos modos y en el transcurso de un mes su productividad mejoró, se sintió más confiada y segura de sí misma y, voluntariamente, trabajaba tiempo extra para asegurarse que su trabajo estuviese bien hecho.

Derek se sintió bien, no solamente porque creía que estaba haciendo muy bien su propio trabajo, sino porque se sentía habilitado para inspirar lo mismo en los otros.

"Derek, estoy muy satisfecho con tu trabajo. Solamente quería expresarte un pequeño problema"

"Oh, lo siento, Sr. Luxford, ¿De que se trata?"

"Trabajas demasiado. Yo se que es extraño que un jefe haga este tipo de comentario a su empleado, pero estás en camino de agotarte. Por ese motivo es que instalé el gimnasio aquí mismo, para asegurarme que mis empleados cuiden su cuerpo. Tendré que volver a insistirte que, si quieres seguir trabajando aquí, tienes que hacer tus ejercicios cada día. Te sorprenderás de la energía que eso te dará y estoy seguro que tu productividad se incrementará."

Derek frunció el entrecejo. Él nunca había entrenado. Su cuerpo estaba en forma porque a él le gustaba mucho caminar, pero la disciplina del gimnasio nunca le había importado. No obstante, amaba su trabajo y el viejo hombre estaba dándole la alternativa. "Ciertamente, señor, si esto es lo que necesito, puede contar conmigo."

Los primeros seis meses, Derek trabajó muy duro. Propuso varias nuevas ideas que fueron integrándose en la manera de Luxford de hacer las cosas. El Sr. Luxford habló muy bien de él en las reuniones de producción y en las reuniones de directorio. En ese corto período de tiempo ya había recibido dos aumentos. Se había mantenido muy ocupado, pero nunca se había sentido tan bien físicamente como ahora. El gimnasio y la dieta saludable realmente habían hecho un buen trabajo en su apariencia física. Había perdido 15 libras y se notaban los músculos, bien marcados en su cuerpo. Y él se sentía realmente bien.

Su trabajo con su secretaria estaba rindiendo sus frutos y, para ese entonces, estaba comenzando a gustarle la muchacha. Estuvo tentado una vez de invitarla a salir, pero tuvo miedo de deteriorar la relación "jefe-empleada" y temió lo que los demás podrían pensar. Tenían una muy buena relación y trabajaban como un buen equipo. Apreciaba su creciente interés en el trabajo.

Aaron observaba lo que ocurría en la oficina de Derek con interés. Le había asignado la peor empleada de la compañía y él la había transformado en una empleada brillante en un corto tiempo. Era bueno. Pero le parecía que estaba tomando un interés muy grande en ella. Era muy celoso de sus empleados, especialmente de aquellos a los que les había echado el ojo, y desde ese momento decidió hacerle la vida un poco más difícil a la muchacha.

Aaron estaba complacido de que ellos no estuviesen saliendo -Derek parecía conocer los límites- pero uno nunca sabe cuando la lujuria puede trasponer la puerta. Quizás era hora de poner realmente a prueba a Derek.

Y entonces sucedió. En una reunión de producción, Derek se atrevió a cuestionar al Sr. Luxford. Se refería a lo que él sentía como un manera antiética de sacar ventaja sobre una compañía competidora más pequeña. Era algo que Derek pensaba realmente y, ahora que era bien visto y respetado, sintió que era el momento de poner su grano de arena para tratar de remediar esa injusticia.

Derek dijo al Directorio que la manera en que había sido tratado el dueño de FabCorps, George Templeton, había sido cruel y descuidada. La política tomada contra el empresario iba a significar que éste en el corto plazo iba a perder mucho dinero y, en un futuro próximo, tendría que resignar a la mitad de su personal. Ellos no necesitaban recurrir a tales artilugios y, después de todo, un poco de competencia podía resultar más beneficioso.

Fue como tocarle una herida en carne viva al Sr. Luxford. Le recordó, en no muy buenos términos, quién era el jefe, quién pagaba su salario y que nadie iba a decirle a él como manejar su negocio. No gritó ni montó en cólera, pero rápidamente sus palabras se convirtieron en un cuchillo que se clavó en el pecho de Derek.

Al principio Derek intentó defenderse, pero cuando sintió la ira de Luxford, cedió. Cuando Luxford dio por terminada la reunión, las miradas de los otros y su propia condena al ostracismo le hicieron saber, rápidamente, que estaba en problemas.

Derek cayó en la trampa, pensó Luxford. Un hombre con mucha moral. Esa podría ser su perdición, era demasiado ético para los negocios. Si sientes compasión con cada pobretón que conoces, deberías retirarte del negocio. No. Los negocios son salvajes y el hombre que maneje la espada más grande, será el ganador. Y Luxford pensaba que ese era él.

Le resultó interesante observar cómo Derek perdió terreno. Una ganada por los chicos malos, pensó. Resultaba penoso ver como Derek estaba tirando por la borda un brillante futuro por una simple cuestión moral. Qué interesante resultaría poder cambiar la moral de Derek, amoldarlo al tipo de persona cruel que admiraba -en él así como en otros. Amaba la dureza masculina....y él haría de Derek una persona dura.

Al día siguiente, cuando Derek fue llamado a la oficina de Luxford, éste estaba convencido que iba a ser despedido. Esa mañana todos lo habían evitado o, cuando lo miraban, lo hacían con el movimiento de cabeza que se hace por compasión ante una persona fallecida. Su secretaría, Carol, que ahora tenía el mejor de los conceptos, como una gran trabajadora, apenas podía mirarlo a la cara. Ella mantuvo la mirada baja cuando le comunicó que era requerido en la oficina de Luxford.

El arte de la intimidación, pensó Luxford. ¿Cómo debería mostrarme ante él? Veamos. Él probablemente espera lo peor -ya me ha visto destrozar a otros. Quizás hacer todo lo contrario lo haga bajar la guardia.

Luxford se sentó en su inmenso escritorio pero giró su silla, de manera tal que cuando Derek entrara viera el respaldo de su imponente sillón, en vez de su cara.

"Siéntate, Derek"

"Si, señor"

Lentamente la silla fue girando y los enfrentó: "Derek, parece que ayer tuvimos un pequeño malentendido". Sonrió, pero era una sonrisa forzada.

Derek esperaba que el hacha cayese sobre él.

"Pero, quiero que sepas que valoro tu trabajo... y tus opiniones. Te llamé para decirte que pienso que es hora de que tomes tus primeras vacaciones. Estoy haciendo los arreglos para que puedas ir a la casa de retiro, por el término de una semana y realmente deseo que no guardes ningún rencor por lo de ayer. Que tengas una buena semana.", concluyó mientras hacía girar la silla nuevamente.

"Ehhh....gracias...ehhh...si señor.....gracias". Se levantó de su silla lentamente, como asustado y se retiró de la oficina. Lo primero que hizo fue encontrarse con Carol.

"¿Es todo?, ¿te despidieron?", preguntó Carol.

"No...ehhh...no. Me está enviando a la casa de retiro. Me dijo que valora mi trabajo y mis opiniones."

"Me alegro", dijo Carol y le sonrió.

"El Dr. William Abenna, por favor." Una pausa. "William, encantado de escucharte. Sí, tengo otro candidato para ti, un hombre joven, bastante bueno. Pero tú verás todo lo que puedas cambiarlo, ¿no es cierto?"

La voz del otro lado del teléfono rió.

"Es brillante, William. La compañía lo necesita. Pero yo, por supuesto, lo necesito también. Sabes perfectamente lo que quiero decir....Bien, ¿este fin de semana, entonces?. Sí, está todo arreglado. Oh y...Gracias William".

La siguiente tarde, Derek voló hacia el Instituto Abenna. Le parecía que iba a ser una semana excelente. Le habían programado una serie de conferencias que le resultaban intrigantes e interesantes. Tenía su propio lugar para hacer ejercicios, su propio sauna, refrigerador, videocasetera, TV, y una completa biblioteca de negocios y cintas de entretenimiento. Todo lo que él podría desear para una estadía agradable. Su única tarea era completar un "inventario personal", un formulario que él decidió sacarse de encima inmediatamente.

El inventario era casi como un perfil psicológico, así como también una lista sobre qué cosas le gustaban y cuáles no. Se sentía un poco incómodo teniendo que confesar sus gustos personales, pero pensó que el objetivo de la misma era adaptar la estadía a las necesidades de cada persona. ¡Esto tenía que estar costándole a Luxford mucho dinero!.

Nombre: Derek C. Miles - Ocupación: Analista y programador de computadoras - Edad: 29 - Estatura: 1.90 - Peso: 85 - Salud: Buena - Preferencia sexual: Heterosexual - Estado Civil: Soltero - Actividades favoritas: Caminar, operar computadoras, entrenar - Actividades que menos le gustan: Bowling, opera, ¿¿¿ballet???

- Comidas favoritas: Pastel de queso, lasagna, bistec - Comidas que no le gustan: Nabos, espinacas, coliflor - ¿Fuma?: No, lo odio - ¿Bebe alcohol?: Sí - ¿Con qué frecuencia?: Usualmente, una cerveza por día. Algunas veces, vino - ¿Alguna vez en su vida ha estado utilizando drogas (no medicinales)?: No (etc......).

El Dr. Abenna ordenó sobre un perfil de 6 páginas el cuestionario respondido por Derek, dándole prioridad a aquellas preguntas que permitiesen ahondar su perfil psicológico. Derek, de hecho, era una persona polifacética, feliz, con un fuerte interés en su trabajo, demasiado quizás, probablemente para mitigar la falta de compañía femenina y de sexo. Sobre el perfil, el Dr. Abenna delineó las áreas que mas le interesarían a Aaron Luxford y agregó algunas cosas más que podían resultarle de utilidad. Aaron estaba en lo cierto. Derek parecía ser un espécimen muy fino.

La cena era extravagante y durante la misma, Derek se encontró con otras personas que seguramente estarían allí por el mismo motivo. Todos eran amables, confiables y trabajaban duro. Derek se juntó inmediatamente con Eric, un técnico de computadoras de Edmonton. Ellos bromearon durante la cena con el humor de dos que se conocen desde hace mucho tiempo, burlándose amablemente sobre la profesión de cada uno. Derek deseó tener más tiempo en la semana para conocer mejor a Kevin. Hacía mucho tiempo que él no entablaba una amistad. Mientras Derek salía con Peg, ella ocupaba todas sus horas libres y muchos de sus amistades fueron quedando de lado. Sería bueno cultivar una nueva amistad, aunque en el futuro tuviesen que comunicarse por e-mail, debido a las distancias que los separaban.

Después de la larga cena y de un paseo aún más largo al aire libre, Derek y Kevin se dieron las buenas noches y cada uno se fue a su cuarto. La droga que le suministraron a Derek hizo efecto durante la noche, mientras dormía, y él nunca se enteraría de lo iba a pasar.

"Derek, estás sumergiéndote más profundo y más profundo.....sintiéndote más y más relajado y confortable. Tu puedes abrir los ojos y mirar el cuadro que está frente tuyo. Cuando tú mires el cuadro, te sentirás cálido y bien, protegido y seguro."

Un shock eléctrico inundó su cerebro y le provocó una erección instantánea.

"No hay nada que tú no harías por este hombre. Él es la vida misma...(shock...shock) y tú le rendirás culto. La vida sin él es imposible (shock...shock...)...tú lo necesitas...lo necesitas desesperadamente"

Cada noche, durante toda la semana, los shocks continuaron.

"Yo pienso que ya es hora de hacer cambios menores en su personalidad", le dijo el Dr. Abenna a su personal durante el tercer día de estadía, "Pongan en marcha la segunda parte del plan, creo que él esta listo".

"Dios, hoy tenemos la tarde libre", pensó Derek. "Serán mis primeras horas sin pensar en el trabajo. Sería bueno que Kevin quiera venir algunas horas a la ciudad". Derek caminó por el patio, hacia la habitación de Kevin, a la hora del desayuno. Lo había visto en la cena de ayer pero no tuvo oportunidad de hablarle, porque el grupo al que lo habían asignado tenía una cena de negocios, es decir un ejercicio de capacitación.

Golpeó la puerta de la habitación y escuchó la voz de Kevin invitándolo a que pasara. Abrió la puerta y entró. Al principio no vio a Kevin, pero luego desde el baño que se encontraba al final de la suite, escuchó su voz y sólo pudo ver una porción de su cuerpo a través de la puerta.

"Lo siento, estaba terminando de arreglarme. Dormí un poco más de lo esperado. ¿Eres tú, Derek, no es cierto?"

"Sí"

"Bien, no sea cosa que estuviese invitando a entrar a un loco con una navaja de afeitar"

Kevin salió del baño completamente desnudo. Un cigarro mediano colgaba de su boca. Derek no sabía que fumara, él no se lo dijo la otra noche. Parecía muy cómodo estando desnudo, pensó, y Derek no podía dejar de mirarlo. Estaba tan.... bien... hermoso. Era la única palabra que acudía al cerebro de Derek. Y tan puramente masculino. El cigarro parecía irradiar poder y fuerza. Derek sintió crecer su miembro y se avergonzó, pero no podía parar de mirarlo. Y no podía articular palabra.

"Hey, ¿qué te pasa, hombre?. Te ha comido la lengua el gato"

"Ehh...no....sólo que....me gustaría que vinieras conmigo a la ciudad esta tarde, eso es todo"

Kevin sonrió y se acercó. Masticaba su puro y resoplaba. Se paró directamente frente a Derek y lo miró fijamente. El humo del cigarro iba directo a la cara de Derek y su miembro se agigantaba cada vez más. Le dolía tenerlo apretado en sus pantalones.

Kevin alcanzó con una mano la nuca de Derek y con la otra se quitó el cigarro. "¿Estás seguro que quieres irte de aquí?" Y acercó la cara de Derek a la suya y sus labios se encontraron, sus lenguas se sondearon y se buscaron.

Derek pudo saborear el tabaco en su boca y lo notó muy agradable. Nunca le había gustado antes, pensó. ¡Y menos de la boca de un hombre!, y entonces todos los pensamientos lo abandonaron cuando la pasión comenzó a consumirlo. Se tiró sobre la cama y las manos de Kevin fueron sobre él, masajeando suavemente los pelos sobre su pecho y frotando la poderosa presencia que existía bajo sus pantalones.

El monitor de televisión estaba en la posición correcta para que el Doctor pudiese registrar bien el resultado de su trabajo. Después de haberse cogido a Derek, el Doctor apagó su cigarro y miró el cuerpo dormido sobre la cama. Escuchó un ruido que provenía desde fuera de la habitación. El Kevin real estaba llegando antes de lo previsto del mandado que él le había encomendado hacer en el pueblo. Suponía que iba a demorar por lo menos una hora más.

Desafortunadamente, Kevin abrió la puerta antes que el Dr. Abenna pudiese reaccionar y entonces lo encontró en la habitación.

"¿Qué carajo está pasando? ¿Qué está haciendo usted aquí? ¿Quién está en mi cama?....¿Derek?"

"Oh, Kevin, Kevin, Kevin, mi muchacho. Necesitas dormir"

Inmediatamente Kevin cayó al suelo en un profundo sueño. "Qué desgracia que hayas visto todo esto, Kevin. Hoy, tendremos que trabajar un poco más de lo planeado"

Caminó hacia Derek que se encontraba desnudo sobre la cama: "Derek...tú olvidarás todo acerca de tu encuentro con Kevin... de hecho, estarás muy enojado con Kevin porque él ha dicho cosas terribles de tu jefe, el Sr. Luxford. Es el bastardo más arrogante que has conocido en tu vida. Insultó a Luxford y denigró tu trabajo. Tú le dijiste que estaba equivocado y que no lo perdonarías nunca, a menos que se arrastrara y te pidiera disculpas. Él se río de tí y tú lo golpeaste, dejándolo desmayado en el suelo. Quiero que te sientas muy orgulloso de haberle dado su merecido y quiero que vayas a desayunar pensando solamente en como él tendrá que arrastrarse para pedirte una disculpa y la forma como puedes rebajarlo".

Derek salió de la cama y, cuando se estaba vistiendo, miró el cuerpo inmóvil de Kevin y sonrió. Luego dejó la habitación, ignorando totalmente la presencia del Dr. Abenna.

"Ahhh, ahora me iré a desayunar y miraré este pequeño y amado video", pensó Abenna.

Derek se dirigió a la cafetería y tomó un rico omelette de vegetales (espinaca y brócoli, sus favoritos) y ¡casi vomitó cuando vio que estaban ofreciendo mini-bistecs para el desayuno! "Me pregunto que voy a hacer en mi tarde libre", pensó.

La noche anterior sometieron a Derek a varias pruebas y él las pasó satisfactoriamente. Estaba autorizado a ir a la ciudad, donde compró entradas para ver un ballet, finalmente cenó en un buen restaurant vegetariano, después de haber pasado por al menos diez lugares italianos, donde ni siquiera podía observar la comida. Amaba el ballet y estuvo a punto de esperar en la puerta del teatro al bailarín principal para demostrarle su admiración por lo bien que había bailado, pero cambió de idea y decidió que era mejor volver a la casa de retiro.

A su regreso, pasó por un bar que lucía interesante. Entró y pidió un Bloody Mary, pero la camarera le trajo un Gin Tonic. Derek le dijo que se había equivocado y la señorita lo trató descortésmente. Terminó gritándole en la cara. Después de decirle todo tipo de obscenidades, fue echado del lugar y estaba tan disgustado que entró en otro bar y se tomó seis medidas de whisky escocés en no más de veinte minutos. Sintiéndose mucho mejor, decidió regresar a su suite.

A su arribo, esperando en la puerta de su habitación, estaba Kevin. Viendo llegar a Derek, juntó sus manos, se arrodilló y le pidió que lo perdonara. Le dijo que sería capaz de hacer cualquier cosa para lograr su perdón. Derek se puso duro cuando vio al hombre suplicándole. Llevó a Kevin dentro del cuarto y se propuso a encontrar la manera de rebajarlo. Lo observó mientras hizo que Kevin se afeitara completamente el cuerpo, hizo que Kevin comenzara a lamer sus pies y ocasionalmente le permitió que chupara la verga. Fue la peor de las humillaciones.

Derek realmente estaba ansioso de retornar al trabajo. Había sido una estadía maravillosa (debía recordar agradecerle al Sr. Luxford y al Directorio), pero había mucho trabajo y mucho dinero para hacerle ganar a la empresa. Llego a su trabajo media hora más temprano que de costumbre y encontró a Carol maquillándose en el escritorio.

¡Qué flor de hija de puta! No había excusa para eso, pensó. A ella se le pagaba por trabajar ¡Qué clase de mujer! Le arrebató el lápiz de labios de las manos, le gritó que volviera a sus tareas, quiso saber porqué su correo no había sido ordenado mejor en su ausencia y se encargó de hacerle notar la pobre calidad del trabajo que ella realizó mientras él no estaba. Estaba hecho una furia. Cómo podía ser que había que controlar a todas esas mujeres a cada momento, de lo contrario enseguida sacaban provecho de la situación.

Aaron observó la riña con su secretaria a la distancia. Al menos el muchacho estaba comprendiendo lo que él sabía de las mujeres desde hace muchos años. Se merecen eso y mucho más. Sonrió y regresó a su oficina.

Derek se puso a trabajar inmediatamente, pero al final de la mañana ya tenía decidido que no podía continuar trabajando con Carol -una reverenda puta- así que la despidió al mediodía. Fue hasta la computadora y mandó un e-mail al departamento de personal comunicando que ella había sido despedida y ordenó que se publicara un aviso pidiendo, preferentemente, un secretario de sexo masculino para comenzar a trabajar inmediatamente. Luego llamó a Edmonton y le dijo a Kevin que necesitaba un secretario y que él debía aceptar el empleo, algo más acorde a su talento.

El Sr. Luxford lo llamó después del almuerzo. Esta vez, cuando Derek entró a la oficina de Luxford, el jefe estaba sentado en la gran silla observando su ingreso.

"¿Has disfrutado el retiro, Derek?"

"Oh, sí, señor. Fue estimulante. Aprecio mucho que me haya dado la oportunidad y yo intentaré retribuirle la fe y la confianza que usted puso en mí".

"Muy bien, Derek. Duerme, por favor"

"Sí, señor", los ojos de Derek se vidriaron inmediatamente, pero no se cerraron, porque así le había sido ordenado.

"Derek, me gustaría ver el resultado de todo el entrenamiento que has recibido. ¿Te molestaría quitarte la ropa para mí?"

"No, señor. Como usted diga señor". Se puso de pie y comenzó a sacarse la ropa, apilándola cuidadosamente sobre la mesa más próxima a él. Los efectos del trabajo de gimnasio y del adecuado régimen de comidas de la última semana, habían esculpido bellamente su cuerpo.

"Muy lindo, Derek. Excepto por tu pelo, demasiado yuppie. Pienso que me gustaría verle con menos pelo atrás, pero mantenga el largo en la parte superior, pienso que le quedaría bien con su cara larga y sus pómulos prominentes. Un aro, quizás. Y vuélvase rubio. Sí, definitivamente. ¿Lo haría por mí, Derek?"

"Me haría feliz hacerlo, señor"

"Sí, le encantará su look, Derek, estoy seguro. Realmente me gustan los hombres con el cuerpo suavemente trabajado. Tú quieres estar suave y fuerte, ¿no es cierto?. Eso realmente me excitará, Derek. Y tú te excitarás mucho, también, ¿no es verdad?"

"Oh, sí, señor"

"Ahora, ven aquí, Derek y muéstrame cuanto apreciaste la semana que te has tomado. ¿Has besado a un hombre, Derek -besado sexualmente, ¿me explico?"

"Sí, señor"

"Bien. Quiero que me beses. Y cuanto más lo hagas, más te encontrarás excitado sexualmente. ¿Es lo que siempre has estado soñando, ¿no es así? ¿Siempre has querido besarme?"

"Sí, señor....siempre"

"Bien, entonces ven, no seas tímido"

"No, señor"

Derek dio la vuelta al escritorio, puso a Luxford contra la pared y comenzó a besarlo, lentamente al principio, su lengua penetrando la boca de Luxford como un ariete y cuanto más lo besaba, más se excitaba, los besos se volvían más y más apasionados, intensos y poderosos. Era como si el sexo le hubiese sido negado a Derek durante años y ahora, de repente, estaba entrando a raudales frente a Luxford.

"El sabor a tabaco en la boca del Sr. Luxford me enloquece", pensó. "Qué afortunado soy de saber que éste sorprendente hombre gusta de mí. Haría cualquier cosa por él. ¡Lo amo!"

Luxford estaba disfrutando completamente la pasión que éste hombre sentía hacia él. Las manos de Derek estaban sobre su cuerpo y sentía una explosión de placer en cada beso y en cada abrazo. Detuvo la acción momentáneamente, simplemente pidiéndole a Derek que hiciera una pausa, lo llevó a la cama y lo hizo caer nuevamente sobre él. En minutos, Derek le había quitado la ropa a Luxford y le estaba dando una terrible chupada de verga. Parecía totalmente dedicado a satisfacer al objeto de su afecto y nada le importaba de él mismo. Finalmente, Luxford acabó, pero tuvo otra erección de inmediato. Entonces tomó el firme culo de Derek, que se lo ofrecía provocativamente, y lo penetró. Derek gritó un dolor glorioso ya que su amante lo estaba usando totalmente.

Derek era el tercer empleado que había sufrido "el retiro". Luxford realmente no sabía que podía esperar de este muchacho. Pero no quería esperar demasiado para averiguarlo. Su empresa estaba creciendo ciertamente y este muchacho todavía era el más excitante. Había notado todavía una cierta resistencia dentro de él, no referida al sexo, pero sí hacia algunas estrategias de negocios. Un buen argumento era siempre un preludio a un sexo mejor, pensó.

Estando todavía encima de Derek, le pidió que se vistiera. Le dijo que estaba muy complacido con su desempeño y que le gustaría que fuese a su casa a cenar. Derek estaba feliz con el cumplido.

"Debes despertarte ahora, Derek"

Derek habló: "Realmente deseo poder tener nuevamente una oportunidad como ésta, señor, y anhelo poder mantener su confianza", dijo, siguiendo la conversación que había comenzado un momento antes de que Luxford lo durmiera.

"Escuché que despediste a alguien hoy"

"Sí, señor, a una incompetente. No podía permitirle que siga estafando a esta compañía. Ya he pedido un secretario -hombre- para que la reemplace. Es la única manera de tener un buen día laboral. Hay un hombre joven, que conocí en el retiro, que pienso podría ser excelente para ese cargo".

"Excelente, mi muchacho. Realmente debes venir a cenar, esta noche. Te espero a las siete"

"Muchas gracias, señor". Cuando Derek dejó la oficina se miró en el espejo y pensó que feo y anticuado era su corte de pelo. Quizás algo más corto en la parte de atrás y en los lados luciría mejor.

Derek se preparó durante la tarde afeitando su cuerpo, algo que él siempre había querido hacer y compró un matizador para aclarar el pelo, haciéndolo más rubio. Lucía muy bien, pensó, mirándose fijamente al espejo.

Cuando Derek llegó a la casa de Luxford, le sorprendió ver que uno de sus socios, Philip, le abría la puerta. Lucía como un mayordomo, pero sin uniforme. Philip no pareció reconocerlo pero se comportó muy profesionalmente, como un mucamo, con modales más bien distantes.

Cómo le gustaría vivir alguna vez en un lugar como éste y estar cerca todo el tiempo de semejante hombre como el Sr. Luxford. Sería fantástico.

"Derek, mi muchacho", dijo Luxford cuando Derek entró al hall "Qué bien que te ves. Duerme. ¿Lo harás?. Tengo un pequeño trabajo que necesito que esté hecho antes que nos sentemos a cenar. Seguramente recordarás perfectamente al horrible George Templeton, ese que tú equivocadamente defendiste algunas semanas atrás. Él se ha alejado del pueblo unos días. Quiero que vayas a su casa y veas si puedes encontrar los planos de su nuevo diseño. Le enseñaremos quién es el jefe. ¿Harías eso por mí, no?"

"Seguro, Sr. Luxford. Me hará feliz hacerlo"

"Philip te acompañará, pero me gustaría que tú seas el único que entra en la casa. ¿Me harías ese pequeño favor?"

"Seguramente, señor"

"Por supuesto, si fueras atrapado, dirás que todo esto fue tu idea y que yo no tengo nada que ver"

"Por supuesto, señor. Es una idea totalmente mía"

Cuando Derek regresó esa noche, tuvieron una maravillosa cena y luego se retiraron al dormitorio, donde Luxford exhibió las maravillosas cintas eróticas orientales que Derek había estudiado en su semana de retiro. Derek se entregó a una noche entera de exquisita y dolorosa pasión.

El siguiente día de trabajo Derek pareció olvidar todo lo ocurrido la noche anterior. Toda su concentración estaba puesta en ser el mejor empleado. Admiraba la ética laboral y la astucia de su jefe y anhelaba el día en que fuera ascendido en la compañía, pero por ahora estaba satisfecho de hacer lo mejor posible todo lo que le fuera ordenado.

Su nuevo secretario, Kevin, había agradado al Sr. Luxford, quien los había invitado a almorzar. Cuando regresaron a la oficina, Derek cerró la puerta y se aseguró que Kevin supiera quién era el jefe. Acabó tres veces. Luego, lo envió a la oficina de Luxford, donde los recientes talentos de Kevin fueron puestos a prueba, nuevamente.

Derek se había convertido en el empleado perfecto de Luxford.

FIN


Hypnoman(hypnoman62@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 18:14:01 [denunciar este mensaje]
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Boda por Selector
El día de la boda todo era normal hasta que nos sentamos al banquete, entonces vi que un chico me miraba fijamente a los ojos, me quedé como embobada mirándole hasta que oí una voz en mi cabeza que me decía que no me negase a nada de lo que iba a pasarme desde ese momento, era el chico, que tenía un poder especial y telepáticamente me daba sus ordenes, me quedé asustada porque no podía ni siquiera decírtelo aunque quería. A los pocos minutos vi que el chico venia a la mesa con otros dos chicos de unos 15 o 16 años y se ponían al lado, cuando nadie les miraba se metieron discretamente debajo de la mesa, entonces oí como me decía que iban a verme por debajo del vestido y a tocarme un poco entre las piernas, que me sentase al borde de la silla para verme mejor, entonces sentí una mano que me tocaba el tobillo y acariciándome la pierna se metía bajo mi falda, fue muy despacio, recorriéndome la pantorrilla y la rodilla, luego se puso por la cara interna de mi muslo hasta que llegó al final de las medias, muy cerca de mis bragas, entonces otras tres manos hicieron lo mismo, comenzaron a acariciarme las piernas pero sin llegar hasta el final, entonces volvió a hablarme, me dijo que me abriese de piernas todo lo que pudiese sin llamar la atención, le obedecí, me abrí, y dijo que llevaba unas bragas muy sexy y transparentes, que se me veía en coño a través de ellas, nada mas decirme eso sentí que una mano me acariciaba el muslo hasta llegar al borde de mis bragas, sentí como muy despacio las iba tocando, recorriéndome el coño que se me estaba mojando, sus caricias se hicieron cada vez mas intensas, frotándome más fuerte con toda la mano, hasta que metiendo un dedo las apartó y dejó a la vista mi chocho, oí que me lo iba a comer, yo no quería pero me alegré, estaba muy cachonda, su lengua no se hizo esperar, me apartó los labios y me dio un primer lametón con el que casi me corro, a este le siguieron otros, mientras que ya un par de dedos se habían metido dentro y se movían masturbándome sin parar, me lo chupó un rato hasta que dijo, ahora te lo van a chupar mis dos amigos y sentí una lengua distinta que me lo chupaba igual que el anterior y luego el otro, pero éste además me metió dos dedos en el coño y otros dos en el culo, los dos a la vez, mientras este me lo chupaba los otros dos chicos metieron como pudieron sus manos por el vestido y me acariciaron el culo todo lo que quisieron, me estaba gustando tanto que me corrí en la boca del chico. Después de eso me dejaron tranquila un rato pero al cabo de 10 minutos volví a sentir algo duro en mi coño, él me dijo que me iba a meter dos consoladores y que los tuviese metidos durante el resto de la boda hasta que él me los quitase, entonces sentí como el primero, muy largo y gordo se iba metiendo en mi raja y otro más pequeño en mi culo, cuando estuvieron metidos del todo los puso en marcha y comenzaron a vibrar, eso me volvió loca de gusto, no podía evitarlo, vi como salían de la mesa sin que nadie se diese cuenta, yo continué toda la comida y el baile con los dos consoladores metidos dentro de mis agujeros y bajo mis bragas hasta el final de la boda, cuando nos íbamos para casa, entonces les vi que estaban esperándonos en la puerta, tu estabas muy borracho y no los viste, metí el coche y ellos se fueron para casa, cuando entramos te quedaste dormido en el sofá, ellos se habían metido en la habitación y estaban esperándome, mentalmente me llamó y fui hacia ellos, al entrar me dijo, vete al baño y lávate el coño y el culo ah y puedes quitarte los consoladores, me lo lavé bien todo y volví con ellos entonces me ordenó que me sentase en la cama, ellos tres se pusieron de pie frente a mi a pocos centímetros y se la sacaron los tres, entonces me dijo "chúpanos la polla a los tres", abrí la boca y sentí la polla del primero como se me metía, mientras se la agarré a los otros dos y aun con los guantes puestos empecé a meneárselas, le di unos cuantos chupetones y me metí la polla de otro y luego la de otro, estuve chupándoselas un rato, mientras sentía como poco a poco me iba excitando también, cuando estuvieron a punto de correrse me dijeron que parase, uno de ellos se tumbó en la cama con la polla tiesa y me dijo que me sentase encima de ella, me subí encima de él, este me remangó el vestido, apartó mis braguitas y me la metió, sentí como iba hacia dentro, me agarró del culo y me ordenó follarle, mientras le follaba otro de ellos se puso detrás de mi y tumbándose encima me separó los carrillos del culo, entonces se colocó la polla y la metió en mi culo, me preguntó si me gustaba tener una por el coño y a la vez otra dándome por culo, le dije que sí que me estaba encantando, entonces el tercero se puso frente a mí y me la volvió a meter en la boca, me la metieron los tres a la vez, cambiándose entre ellos , para metérmela por los tres sitios diferentes hasta que sentí como el que me daba por culo se corría dentro de mí, luego el del coño y por último el de la boca, me quedé con sus tres corridas dentro, después se lavaron un poco y se fueron.

Animaos a escribir más sobre Control Mental.

Selector


Por odracir - 07/10/2007 18:12:12 [denunciar este mensaje]
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Regreso a mi ciudad natal (III) por Paul
Al día siguiente, me levanté como si nada hubiera pasado, deseando que no se hubieran dado cuenta de que les había visto. Nada mas levantarme me dirigí a la habitación de los padres de Rafa y para mi sorpresa, no había restos de mi corrida de la noche anterior por ningún lado. ¿Quien lo habría limpiado? ¿Me habían pillado?

Bajé a la cocina con un poco de miedo, pensando en lo que me podían decir. Cuando llegué a la cocina estaban todos allí desayunando (excepto Luis Carlos que seguía de viaje). Todo parecía normal, así que di los buenos días, me senté en una de las sillas y me dispuse a desayunar. Todos se comportaban como si nada. Era algo extraño, si estaba limpio era por que alguien lo había limpiado, y sólo podía ser uno de ellos. Ya que no parecía pasar nada extraño, decidí que olvidar lo sucedido y no pensar en quién podía haberlo limpiado.

Cuando acabamos de desayunar subí a mi habitación y me cambié de ropa. Cuando bajé al jardín, estaban hablando Rafa y su madre, y cuando llegué a su altura Rafa me preguntó si me apetecía acompañarle a la ciudad a comprarse un par de cosas que necesitaba. Yo, como no tenía nada mejor que hacer decidí acompañarle.

Estuvimos toda la mañana por Madrid, incluso nos quedamos a comer por ahí. Yo estaba cansado de caminar, y Rafa parecía estar como nuevo, y parece ser que se dio cuenta, así que me dijo que me volviera a casa si quería. Después de decir que no varias veces y de que Rafa insistiera en que me volviera, decidí volverme. Rafa me dio las llaves del coche y me dijo que él ya volvería en un taxi, pero a eso sí que me tenía que negar rotundamente. Finalmente me comprendió y me volví a su casa en taxi.

Cuando llegué no había nadie, excepto su madre que estaba en la cocina. Según me dijo Isabel se había ido con su novio a dar una vuelta, y Sonia se había ido a casa de una amiga. Yo me subí a mi habitación a leer un rato y a descansar de la caminata que me había pegado, pero a los cinco minutos de haber subido, me llamó Lucia. Bajé para ver lo que quería, y cuando llegué a la cocina me dijo si le podía bajar una cafetera que estaba muy alta para ellas. Yo sin problemas se la bajé, y cuando se la di, me preguntó si me apetecía un café, a lo que no me negué, ya que realmente me apetecía. Cuando el café estuvo hecho, nos sentamos en la mesa y empezamos a hablar de todo un poco, hasta que de repente me soltó:

-¿Te gustó mucho?

-¿El qué? - le pregunté yo

-Lo que hicimos Rafa y yo anoche. Te debió gustar mucho porque la cantidad de leche que dejaste en el suelo sólo es posible si te ha gustado mucho.

Estaba claro, ella había sido la que lo había limpiado. Entonces empecé a notar una mano que me empezaba a acariciar la pierna, y no podía ser otra persona que no fuera Lucia.

-Yo lo siento, pero es que...

-No te disculpes, si me siento halagada. Un chico joven y tan guapo que disfrute viéndome follar, me encanta.

Su mano empezaba a dirigirse cada vez más hacia mi entrepierna que se estaba poniendo cada vez más dura. Me estaba excitando con la madre de mi mejor amigo.

-Lucia, no creo que esto...

-Tu calla, o le diré a mi marido que te pajeas mirando como me lo monto con mi hijo.

Finalmente su mano llegó a mi entrepierna, que ya estaba como una piedra, y empezó a acariciarme la polla por encima del pantalón.

-La tienes muy dura Alberto. Esto hay que remediarlo.

Sin esperármelo se levantó, me dio un beso en la boca y se metió debajo de la mesa. Me empezó a chupar por encima de lo pantalones, y a subirme la camiseta. Después me desabrochó el pantalón y la cremallera y empezó a bajarme los pantalones (con mi absoluta colaboración). Le pedí que saliera de allí, que quería verle la cara. Corrí mi silla un poco hacia atrás y ante mí apareció ella con una cara de excitada impresionante.

Entonces me bajó los slips que llevaba puestos y me dijo:

-Joder qué polla mas preciosa. La de mi marido es más larga, pero la tuya es más gorda.

Y sin pensárselo dos veces se la metió toda en la boca. Me empezó a mamar como nadie me lo había hecho. Era toda una profesional. Con tremenda mamada no podía aguantar mucho más, y ella debió darse cuenta porque enseguida paró, me miró y me dijo:

-A ver qué tal comes coños

Se quitó la parte de arriba del bañador, pero antes de que pudiera quitárselo todo, la abracé y la empecé a besar. Su legua jugaba con la mía, recorriendo todos los rincones de mi boca. Era impresionante. La cogí del culo y la apreté contra mí, quedando mi polla entre su barriga y la mía. Le bajé poco a poco el bañador y por fin se quedó totalmente desnuda.

La subí en la mesa y la tumbé boca arriba quedando ante mí un precioso coño rasurado que había podido ver la noche anterior pero que ahora iba a saborear. Acerqué mi cara y empecé a comer como un desesperado, disfrutando. Ella también debía de empezar a disfrutar porque su coñito comenzaba a hacerse agua. Le metía la lengua hasta el fondo, le mordisqueaba el clítoris, le metí un dedo, dos, tres, y ella no paraba de suspirar y de gemir. Entonces miré hacia abajo y vi ese culito.

El ojo del culo pareció guiñarme, y no me pude resistir de comérmelo también. Era bien pequeñito, pero en cuanto lo acaricié un poco, lo chupé y le metí un par de dedos dio mucho de sí.

Yo ya no podía más, necesitaba penetrarla. Así que me senté en una silla y esperé. Tras cinco segundos ella se levantó y se me quedó mirando.

-Qué no piensas seguir - me gritó.

-Ven tú si quieres - le contesté.

Entonces ella se bajó de la mesa, se acercó a donde estaba yo y se montó encima mío. Se metió toda la polla de golpe y se quedó un rato ensartada totalmente por mí. Yo la cogí de las nalgas y empecé a besarle. Mientras la besaba, ella empezó a subir y a bajar. Rápido, empezaba a chorrear cada vez más, hasta que por fin tuvo su primer orgasmo, que debió ser tan fuerte que hasta me mordió el labio.

Tras este primer orgasmo ella siguió cabalgando sobre mí, ella quería exprimirme con su coño, pero yo tenía pensado otra cosa. Me levanté sin soltarla y sin dejar de metersela y me acerqué a una pared donde la apoyé y empecé a darle más duramente y contra la pared. Ella no paraba de gemir, le gustaba lo que le hacía.

-Sigueeee, no pares, me gusta que me trates como unaaa putaaaa

-Es que eres una puta, eres mi PUTAAAA

-SIiiiii seré tu putttaaaa

Entonces la solté y le di la vuelta, la puse a cuatro patas y se la metí por el culo.

-Ahora vas a disfrutar de verdad, puta.

-Siii, méteme ese vergajo por el culo.

Sin pensarlo dos veces le penetré por su culo en pompa que me estaba volviendo loco. Le cogía por la cintura y apretaba fuerte. Le metí un dedo por su coño y noté que estaba bien mojada, cuando de repente tuvo su segundo orgasmo. La abracé por detrás y la besé mientras tenía su segundo orgasmo. Yo no sabía cómo aguantaba, pero lo estaba haciendo y gracias a Dios que lo hacía. Le cogí sus tetas y se las apreté. Fue entonces cuando me corrí sin sacársela del culo recorriendo con 8 o 9 manguerazos todo su recto. Ella entonces se giró y me besó otra vez. Estuvimos besándonos durante cinco minutos, sin sacarle la polla del culo, hasta que se quedó blanda y se la saqué.

Cuando se la saqué Lucia me la limpió y me dijo:

-Hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Te prometo que esto lo vamos a repetir.

-Eso espero - le dije yo.

Nos vestimos rápidamente y cada uno se fue a su habitación. La verdad es que era una verdadera folladora, ya que yo había disfrutado muchísimo follándomela. Además era una mujer de palabra y no iba a tardar mucho en cumplir su promesa.

Si quieres darme tu opinión sobre el relato o contarme alguna experiencia escríbeme a paulyo@mixmail.com



Por odracir - 07/10/2007 18:10:32 [denunciar este mensaje]
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Regreso a mi ciudad natal (II) por Paul
Sin saber exactamente cómo, y en tan solo un par de días que llevaba en Madrid, tenía a dos personas con las cuales poder follar todo lo que quisiera. Estaba realmente contento de haber regresado.

Los días transcurrían normales con alguna que otra tarde en la que podíamos, follando con Sonia. Por otro lado, casi todas las noches Rafa se acercaba a mi habitación y la chupaba, para que luego yo le penetrara. Nunca le permitía que me penetrara o que me obligara a chupársela, a mí me daba no sé qué.

Una de esas noches estaba esperando a que viniera Rafa, pero él no aparecía. Me extrañó, y pensé que no le apetecería hacer nada esa noche, así que decidí dormir. Tras un buen rato dando vueltas por la cama, decidí ir a la cocina a beber agua, a ver si así me podía dormir. Bajé con cuidado de no hacer ruido las escaleras, entré en la cocina, abrí la nevera y saqué una botella de agua y bebí. Cuando subí las escaleras de nuevo para volver a mi habitación, me llamó la atención que en la habitación de los padres de Rafa había luz y se oían ruidos. Me extrañó muchísimo, porque esa misma tarde Luis Carlos, el padrastro de Rafa, se había ido de viaje a Ámsterdam donde tenía que cerrar unos asuntos y no volvería hasta pasados 3 o 4 días. Me acerqué a la puerta, que estaba entornada, la abrí lo justo para ver lo que pasaba y me llevé una de las mayores sorpresas desde que había vuelto, y habían sido ya unas cuantas.

En la cama estaba sentado Rafa, totalmente desnudo, a sus pies estaba su madre haciéndole una mamada que por la cara de mi amigo, debía de ser extraordinaria.

Me fijé en la madre de Rafa y era la primer vez que la veía desnuda. Pese a sus 40 años, se conservaba de maravilla, con un culo de muerte, el cual tenía justo delante de mí en todo su esplendor. Sus pechos eran bastante grandes, pero sin pasarse, y aun se mantenían duros y en su sitio.

La sorpresa inicial se fue convirtiendo en excitación conforme iba viendo más de la situación. Tanto, que sin darme cuenta, me saqué la polla y me la empecé a acariciar. Lucia le estaba haciendo gozar de una manera que nunca había visto a Rafa, y cuando éste finalmente se corrió, ella hábilmente se tragó todo el semen que expulsó su hijo.

Entonces, Lucia se levantó y se tumbó en la cama, diciéndole a su hijo:

-Rafa, ahora te toca complacer a tu mami, ¿no crees?.

Rafa la miró a la cara y comenzó a acariciarle el coño, que hasta entonces no me había dado cuenta que estaba rasurado, y a meterle un dedo. Con la otra mano, acariciaba sus tetas y recorría todo el cuerpo de la mujer que le había dado la vida. Rafa fue metiendo cada vez mas dedos, primero dos, después tres, cuatro hasta que finalmente metió casi toda la mano. Lucia tenía el coño muy dilatado y casi ni se inmutaba, y digo casi por que liquido sí que salía de ese coño tan hermoso.

Rafa comenzó a chupar el coño de su madre, mientras esta ya tenía metidos un par de dedos, mojados con sus propios jugos, en el culo. De repente, Lucia se levantó y tumbó boca arriba a Rafa, y de golpe se ensartó en la polla de mi amigo. comenzó a cabalgar como una loca y Rafa como podía aguantaba su eyaculación, no quería correrse todavía, quería disfrutar más de tremenda mujer.

-Sigue hijooo...no te corraasass todavía....hazlo por la guarra de tu madreee... Aaaaahhhh.

-Luego habrá premiooooo...ooohhhhh...si tienes un orgasmoooo.

-Siiiiiii.....pero no pareeeess...ahhh.

Mientras ellos estaban follando como locos, yo estaba haciéndome una de las mejores pajas de mi vida, viendo como mi mejor amigo se follaba a su madre.

En un momento Lucia se tensó totalmente y por fin tuvo su primer orgasmo, justo en el mismo momento en que Rafa se corría por segunda vez, esta vez dentro de su madre. Se empezaron a besar y sin salir todavía de su madre, Rafa cambio de posición y se puso él arriba. Entonces sacó su polla, ya algo menos dura, y le dijo a su madre:

-Ahora mi premio, ¿no mami?.

-Por supuesto Rafa, no te lo puedo negar.

¿Premio?¿de qué premio estarían hablando?.Yo seguía todavía pajeándome, pero ahora no con tanta velocidad, cuando Lucia se levantó se acercó al armario y la perdí de vista. El armario estaba en el único ángulo de la habitación que no podía ver, y va y Lucia se va hacia allí. Rafa se quedó solo en la cama tumbado boca arriba y mirando al techo, supongo que pensando.

De pronto volvió a aparecer Lucia pero ahora llevaba algo en su cintura. Se trataba de uno de esos consoladores que están pegados a unas correas y que sirven para que una mujer pueda hacer de hombre. Lucia se subió a la cama y dijo:

-Aquí esta tu premio Rafa. Disfrútalo.

Rafa se lanzó, literalmente a su madre, más concretamente al consolador que tenía su madre colgando en la cintura, y comenzó a chupar como él sabia. Se notaba que era un experto, y por fin sabía de quién había aprendido sus dotes de mamador, no podía ser más que de su madre. Recorría el consolador de arriba a abajo sin dejar un trozo sin chupar, como si de una polla de verdad se tratara.

Lucia le cogió de la cabeza y comenzó a follarselo por la boca. Este era el premio que iba a recibir mi amigo, y que estaba seguro que como le había dicho Lucia, lo iba a disfrutar. Sin tocarse para nada, Rafa volvía a ponerse erecto, y de un momento a otro podía explotar, se notaba que le gustaba y mucho.

Lucia le soltó y Rafa entendió rápidamente lo que quería hacer su madre, y rápidamente se puso a cuatro patas y se abrió las nalgas todo lo que pudo para enseñarle el ano a su madre. Lucia se acercó y apoyó la punta del consolador en la entrada del ano de su hijo, y sin cremas ni vaselina ni nada empezó a penetrarlo. Era algo que me sorprendía de Rafa, sin necesidad de cremas ni nada por el estilo, podía tragarse por el ano todo lo que quisiera (de un tamaño normal) sin que le doliera, era genial.

Cuando ya tenía casi todo metido en el ano de su hijo, Lucia empezó a bombear y en cada nueva metida, metía algo mas de consolador, hasta que en una de los envites, metió todo el consolador. En ese momento abrazó a su hijo desde atrás y le cogió de la cara para besarle.

Mientras le besaba, volvió a empezar el movimiento. Dejaron de besarse y Lucia obligó a Rafa a apoyar la cabeza en la cama y con una de las manos le sujetaba, mientras con la otra empezó a masturbar a su hijo. Eso me estaba poniendo a cien y estaba a punto de correrme en la puerta de la habitación de los padres de mi mejor amigo, viendo como mi mejor amigo, al que yo me follaba, era follado por su madre, era demasiado para mí.

Justo en el momento en que yo me corría, Rafa empezó a correrse también, encima de la cama. Lucia le soltó rápidamente y llegó a tiempo de recoger los últimos chorros de semen y limpiarle la polla a Rafa. Pero la cama se había manchado, y alguien tenía que limpiarla, así que obligó a Rafa a hacerlo con la lengua, a lo que mi amigo no se negó ya que le encantaba en sabor del semen.

Mientras Rafa limpiaba la cama, Lucia se desabrochó del cinturón del consolador, lo tiró al suelo y empezó a acercarse a donde yo estaba. Rápidamente me levanté y me fui corriendo a mi habitación para que no me vieran. Cuando llegué a mi habitación me tiré en la cama y me hice el dormido, pero cometí un error, no había limpiado el semen que había dejado en la puerta. ¿Se habrían dado cuenta?...

Si quieres darme tu opinión sobre el relato o contarme alguna experiencia escríbeme a paulyo@mixmail.com

Continuará...


Paul(paulyo@mixmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 18:08:45 [denunciar este mensaje]
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Regreso a mi ciudad natal por Paul
Yo nací hace 23 años en Madrid, la capital de España, pero cuando tenia 13 años me tuve que ir a Londres por culpa del trabajo de mi padre. Y digo por la culpa porque a mí me gustaba y me gusta mucho España, aunque he de reconocer que tampoco lo pasé tan mal en Londres, después de todo allí perdí la virginidad (pero eso es otra historia).

Cuando acabé mis estudios, decidí que quería volver a España y asentarme allí, pero mis padres se tenían que quedar en Londres por el trabajo, así que hablé con mis padres y les convencí de que me dejaran volver. Me compraría una casa y viviría solo y gracias al dinero del trabajo (que aún tenía que buscar).

Cuando llegué a España lo primero que hice fue ir a visitar a Rafa, un amigo con el que no había roto el contacto desde que me fui (era mi mejor amigo). Cuando llegué me recibieron con abrazos. Su familia y mi familia siempre habían sido muy amigas, además de haber sido vecinos. Ellos ahora vivían en la Moraleja, en un chalet grandísimo. Cuando les dije que me tenía que ir al hotel se ofrecieron a dejarme dormir en su casa mientras que buscaba una casa para vivir. A mí no me pareció mal, la familia de Rafa era como mi propia familia así que no había problemas, además me ahorraría el dinero del hotel.

Su madre, Lucia, no era muy mayor, 40 años, se quedó embarazada de Rafa a los 17 años, y el padre al enterarse de la noticia se casó con ella, para abandonarlos al año de la boda. Así que la madre de Rafa lo empezó a criar sola, hasta que conoció a Luis Carlos, un cubano negro y cachas, que se casó con ella y formó una verdadera familia. Con Luis Carlos, la madre de Rafa tuvo dos hijas, Isabel y Sonia, de 19 y 17 años respectivamente, dos bellas mulatas.

Durante la cena nos reímos mucho y hablamos durante bastante rato, hasta que ya no pude más y debido al cansancio del viaje, me acosté en la cama para dormir.

Al día siguiente, cuando me desperté, ya estaba todo el mundo levantado. Desayuné y Rafa y yo nos pusimos a hablar de todo lo que había pasado durante todo el tiempo que había estado fuera mientras tomábamos el sol. De repente llegaron las hermanas de Rafa que se iban a bañar. Llevaban dos bikinis pequeños que no les tapaban casi nada. Rafa y yo nos quedamos mirándolas y Rafa exclamó:

-¡¡Joder qué culo y qué tetas tienen!!, están buenísimas.

-Rafa, que son tus hermanas - le contesté.

-No me jodas Alberto, son mis hermanas, pero no me negarás que están buenísimas.

-No, eso no te lo puedo negar.

La verdad es que a mí siempre me había puesto mucho su hermana Isabel, y ahora con ese bikini tan pequeñito me gustaba más aún.

Isabel y Sonia se tiraron al agua y empezaron a nadar. Al rato nos llamaron a Rafa y a mí. Nosotros nos acercamos a ellas, y cuando estábamos a su lado nos pidieron que nos bañáramos con ellas, a lo que no nos negamos, ya que era lo que nosotros íbamos a hacer en ese momento. Nos tiramos al agua y entonces ellas nos atacaron, empezaron a hacernos cosquillas y para defendernos de ellas, nosotros contraatacamos haciéndoles cosquillas a ellas también. Me tocó defenderme de Isabel (¡qué bien!), la cual tenía más tetas que Sonia, y me aproveché sobándole por todas partes, eso sí, disimuladamente y sin que sus hermanos se enteraran (o eso creía yo).

En ese momento llegaron la madre y el padrastro de Rafa y se metieron en la piscina. Antes de que se metieran, pude observar que Luis Carlos llevaba un bañador corto marcando un gran paquete (lo cual hacía honor al mito de la raza negra) y que Lucia llevaba un bañador que marcaba su excelente figura con un buen par de pechos, más grande incluso que los de sus hijas. Había que reconocer que Lucia, pese a sus 40 años, se conservaba muy bien, con un par de tetas bien tiesas y un culo firme.

Nos pusimos a hablar hasta que se hizo la hora de comer y nos salimos de la piscina. Al terminar de comer nos fuimos cada uno a su habitación y echamos una siesta. Por la tarde ayudé a Rafa a arreglar su moto y cuando acabamos con ella nos fuimos a dar una vuelta para probarla. Cuando regresamos a su casa nos duchamos y cenamos, y después de cenar nos fuimos a la ciudad a un pub, pero como nos aburríamos mucho decidimos volver a su casa y dormir.

Esa noche hacia mucho calor, así que decidí que como había confianza dormiría solo en slips. Mientras dormía empecé a soñar. Estaba en la cama durmiendo y de repente alguien me empieza a hacer una paja y a chuparme la polla, lo cual me da mucho gusto. Cierro los ojos para disfrutar de la mamada. Al poco rato vuelvo a abrir lo ojos y miro a la persona que me lo esta haciendo y me doy cuenta de que es un tío.

Me despierto sobresaltado y miro hacia mi polla y me llevo una gran sorpresa al descubrir que no era un sueño, y que para colmo el que me la estaba chupando era Rafa. Me quedé paralizado y sin poder moverme. Rafa se dio cuenta de que me había despertado, me miró, sonrió y siguió con su trabajo.

Pasaba su lengua alrededor de mi glande y se la metía casi todos mis 21 cm en la boca demostrando que no era la primera vez que se comía una polla. Estuvo así como unos 5 minutos, pero de repente, con un movimiento rápido se levantó, se bajo sus slips y se subió a la cama. Estaba de espaldas a mí, se empezó a agachar y con su mano derecha me agarró la polla, que ya estaba bien dura después de la excelente mamada, y comenzó a meterse mi verga por el culo, centímetro a centímetro, sin calentamiento previo, disfrutando del momento, y cuando ya llevaba tres cuartas partes de carne en su interior, empezó a subir y a bajar lentamente. Yo cada vez estaba más excitado y sin darme cuenta le cogí por las caderas y le ayude a saltar. Él me lo agradeció y comenzó a ir más rápido, hasta que absorbió totalmente mi verga y se paró para sentirla dentro de él. En ese momento le dije:

-Espera, levántate.

Él me miró extrañado, pero más extrañado estaba yo de cómo estaba disfrutando de una relación homosexual. Se levantó y le dije que se pusiera a cuatro patas delante de mí. Lo hizo enseguida y así pude observar ese culo, con el ano bien dilatado. Sin avisarle, aunque seguro estoy que lo estaba esperando, le penetré de golpe, metiéndole toda mi polla, lo cual le hizo soltar un pequeño grito, mezcla de dolor y placer. Ahora era yo el que llevaba el ritmo y empecé a ir cada vez más deprisa, haciéndole soltar grititos. Noté que ya me venía la leche, así que se la saqué y me corrí en su espalda y su culo, pero él se levantó y se metió mi polla en la boca, justo a tiempo para recibir los últimos manguerazos de semen de mi polla.

Cuando acabó de limpiar la polla, se levantó, se puso su slip y se marchó hacia su habitación, no sin darle un beso de buenas noches a mi verga. Yo decidí no decir nada y acostarme también, pero mi cabeza no paró de dar vueltas sobre lo ocurrido hasta que ya estaba amaneciendo, y fue entonces cuando me dormí.

Al día siguiente Rafa me despertó y me preguntó si quería acompañar a él y a Sonia a la ciudad, y yo decidí apuntarme. Durante el camino no cruzamos palabra, y al llegar a la ciudad Sonia se fue sola a ver tiendas mientras que nosotros nos tomábamos un par de cañas en un bar. Finalmente Rafa rompió el silencio:

-Alberto, no quiero que pienses lo que no es.

-¿Qué quieres decir?

-Lo de anoche. Yo no soy gay, lo que pasa es que me gustan por igual un buen par de tetas que una polla o un culo, es decir, soy bisexual.

-No te preocupes por mí, sabes que eso a mí me da igual, no me importaría que fueses gay.

-Siempre deseé comerme tu polla y que me penetraras, y cuando regresaste y vi como había crecido tu polla desde la ultima vez que nos vimos, me decidí. Que conste que no quería despertarte.

-Que te he dicho que no te preocupes. Y que sepas que siempre me tendrás para lo que quieras. Además, tampoco estuvo tan mal lo de anoche.

-¿¿Te gustó?? - sonrió Rafa - Bueno saberlo. Algún día lo repetiremos.

Seguimos hablando durante un rato de varios temas, hasta que llegó Sonia y volvimos a su casa.

Al llegar a la casa, no había nadie, pero en ese momento sonó el teléfono. Eran los padres de Rafa, que necesitaban su ayuda, así que Rafa cogió el coche y se dirigió a donde estaban sus padres, dejándome solo con Sonia.

Nos pusimos a ver la tele, sentados en el sofá. Al rato, sin que yo me lo esperara, Sonia me preguntó:

-¿Has dejado alguna novia en Londres?

La miré extrañado y le contesté:

-No, aunque tuve varias. ¿Y tú?

-Tampoco - me contestó -¿Cuando cortaste con la última?.

-Creo que hace más de un año - sonreí. Me hacía gracia que la misma niña pequeña que dejé cuando me fui a Londres y a la que quería como una hermana me hiciera esas preguntas.

-Contéstame si quieres - volvió a atacar - ¿eres virgen?.

-¿La verdad?, no - le contesté - pero Sonia, contéstame tú ahora que creo que hay confianza, ¿por qué me preguntas eso?.

-Bueno, es que..., no se..., bueno..., tengo dudas.

-¿Dudas sobre qué?

-Es que..., soy todavía virgen, y no he visto en mi vida una polla, no sé cómo son,...., ni qué debo hacer cuando me llegue el momento.

-Espera, eso es algo natural, cuando sea la hora lo sabrás y aprenderás.

-Pero hombre, mejor si sé algo de teoría, ¿no?.

-Da igual, te lo aseguro.

-Oye, estooo...¿me harías un favor? - preguntó.

-Claro, ¿qué quieres?.

-¿Me enseñarías tu polla?

-Sonia, por favor - dije sorprendido - ¿y si llegan tus padres?

-No te preocupes, por favor - se acercó más a mí y me dio un beso en la mejilla - por favor.

Eso me conmovió y me puso a cien así que acepté.

-Gracias - dijo Sonia.

Me desabroché los botones y el cinturón del pantalón y levanté un poco los slips, lo suficiente para que se viera mi polla.

-La puedes sacar más, es que no la veo bien.

Me bajé un poco más los pantalones y lo slips, y me la saqué toda fuera.

Sonia abrió los ojos y me dijo.

-¿Son todas así de grandes?

-No, hay de diferentes tamaños - dije mientras reía.

-¿Me dejas que te la toque?.

-No sé si deberías... - pero sin decirle nada me la cogió y comenzó a acariciarla. Eso hizo que mi polla fuera creciendo más y más hasta que se puso bien dura.

-Joder, cómo se pone solo de tocarla - dijo sorprendida.

-Eso es por que le gusta - no mentía, estaba muy excitado.

-Pues habrá que seguir dándole gusto.

Y sin saber como, la vi agacharse y meterse mi verga en su boca. Comenzó a masturbarme con la boca y de vez en cuando me miraba con una mirada lasciva, lo cual hizo llegar a la conclusión de que no era la primera vez que lo hacía y que todo había sido una trampa para poder chuparme la polla.

Estaba cada vez mas excitado, y comencé a acariciarle la espalda y el culo. Le saqué la camiseta del pantalón y metí mi mano por debajo para tocarle las tetas. Llevaba puesto el bikini, así que se lo desabroché y empecé a sobárselas, a rodearle con un dedo los pezones.

Le levanté la cabeza y la acosté boca arriba en el sofá. Ahora era mi turno. Le quité, sin su ayuda, la camiseta y el top del bikini y empecé a besarle en la boca. Fui bajando por el cuello hasta sus tetas y las empecé a chupar y acariciar, a darle pequeños mordiscos en los pezones, que estaban duros como piedras y a llenárselos de lengüetazos. Bajé hasta los pantalones y se los desabroché. Le bajé los pantalones y la parte de abajo del bikini a la vez, y ante mi quedó ese precioso espectáculo que era un coñito peludo pero recortadito y bien cuidado. Le pasé la lengua por los muslos sin llegar a su coñito y ella se excitaba más. Me gustaba ver como se ponía nerviosa porque le comiera el coño, pero ella finalmente me gritó:

-CÓMEMELO YA, ¡¡¡JODER!!!.

No me pude resistir y le pasé la lengua por su coñito. Se lo lamí todo, le metí la lengua poco a poco, haciéndole disfrutar, y ella no paraba de soltar líquidos que yo me encargaba de tragar. Mientras le comía el coño, Sonia tuvo que tener unos dos orgasmos, que la tensaron de arriba a abajo, y tras recuperarse del último me pidió:

-Métemela ya...ahhhh...por favor, lo necesittooooo.

Me levanté y le di un beso grandísimo permitiéndole saborear sus jugos.

-Así que virgen ¿no? - le dije - pues habrá que remediarlo - le sonreí.

Coloqué la punta de mi polla en su coño húmedo y empecé a empujar, penetrándole despacio para no hacerle daño y fue entonces cuando me llevé la mayor sorpresa, realmente era virgen. Aquello que me impedía el paso debía ser el himen que yo tendría el placer de atravesar por primera vez.

Le miré a los ojos y seguí penetrando, haciendo fuerza, hasta que rompí el himen y Sonia gritó, pero yo no me detuve y seguí penetrando hasta que Sonia me pidió que parara.

-Paraaaa...ahhaah..., dios, déjalo...me dueleeee....ahhaaahh.

Entonces le volví a mirar a la cara, la besé y di un ultimo empujón para meterle casi toda mi verga, quedando fuera solo 5 cm. Ella no pudo gritar porque estaba besándola, pero tras adaptarse a mi rabo, empezó a gozar y a disfrutar. Yo empecé el movimiento de mete y saca, intentando no hacerle daño, y en el momento que ella le vino el cuarto o quinto orgasmo, empecé a notar que yo también me venia, así que aceleré el movimiento. Ella se abrazó a mí y los dos a la vez nos corrimos. Sonia me besó en la cara y me dijo:

-Me encanta sentirte dentro de mí, sentir tu leche correr dentro de mí. La próxima vez te prometo que entrará toda.

Tras decir esto, me volvió a besar y yo dejé mi polla dentro de ella hasta que volviera a decrecer a su tamaño normal. Cuando se la saqué del ya no virgen coño, ella me la cogió y me la limpió, le dió un beso y me la guardó.

Cuando se levantó para ir hacia su habitación, se giró y me dijo:

-Habrá que ir practicando todos los días, porque dentro de dos semanas es mi cumpleaños y habrá que hacer algo especial.

Me sonrió, me echó un beso y se fue. Pero sólo había empezado mi nueva vida, mi regreso a mi ciudad natal.

Continuará...

Paul(paulyo@mixmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 18:06:40 [denunciar este mensaje]
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La primera vez que provoqué un orgasmo (Anónimo
Me ha encantado y disfruto mucho de sus historias aquí y para ser honesto me he masturbado con varias de ellas, así que me he animado y he decidido enviar la mía, espero les guste y les caliente aunque sea un poquito.

Durante toda mi infancia siempre estuve informado sobre el sexo por mis padres, por lo que aunque era virgen siempre supe bastante acerca del sexo, las novias nunca me duraban ya que por mi afición a practicar mi deporte todos los fines de semana, a ellas no les gustaba y me mandaban por un tubo.

Hasta que conocí a Elsa a ella sí le gustaba mi deporte y compartíamos esa afición, con el tiempo nos enamoramos y nos hicimos novios, viví mis primer gran amor y mis primeras experiencias sexuales con ella, nos besamos muy apasionadamente y le tocaba sus partes por encima de la ropa cuando salíamos juntos a practicar nuestro deporte los fines de semana, en varias ocasiones pude destapar su torso y acariciarle sus senos chiquitos pero redonditos y muy sabrosos, con mis manos dedicándole más atención a sobarle sus pezones hasta ponerlos paraditos y duros, tiempo después conseguí que se dejara hacer lo mismo con mi boca, ella solo cerraba los ojos y se ponía muy caliente y me decía cosas muy agradables, como "Te amo", "qué rico siento", etc. y lo que más loco me volvía eran sus gemidos. Después de un tiempo conseguí llegar al lugar más bello del cuerpo de una mujer, su vagina y ahí me daba gusto sobando sus genitales y besándola en la boca de lengua, en estos besos recibía mi recompensa ya que era una manera muy sensual de decir "qué bien lo estas haciendo, sigue así, lo disfruto mucho".

Cuando nos veíamos entre semana en su casa (en la cual permanecía mucho tiempo) en la sala me daba gusto tocándola pero siempre por encima de la ropa, luego como era chiquita la cargaba abierta de piernas y por encima de la ropa se rozaban nuestros sexos, así transcurrieron 6 hermosos meses, yo imaginaba que era cuestión de tiempo para dejar desbordar toda nuestra pasión.

Resultó ser que un día que como de costumbre llegué a su casa y nos quedamos en la sala, al poco rato ya andaba tocándola por encima de la ropa y ella se dejaba hacer sólo cerraba sus ojos y buscaba con su boca la mía, fui bajando hasta llegar a su entrepierna y por encima de la ropa empecé a sobarla estábamos los dos muy metidos en lo nuestro sin importarnos si alguno de sus padres o hermanos nos fueran a descubrir, después de algunos minutos su cuerpo se arqueó y agarró fuertemente mi mano que tenía en aquel rincón de placer, emitiendo un gemido que me sonó a música celestial, el orgasmo le duró bastante tiempo hasta que poco a poco se fue relajando, yo después de esto la traté con mucho más cariño y le dije cosas tiernas, no sé por qué pero ella me pidió que me fuera.

A los tres días me cortó sin razón justificada, ahora al paso del tiempo imagino que nos cacharon y le pidieron terminar conmigo, nunca más la he vuelto a ver ni a buscar pero guardo este grato recuerdo como si hubiera sido mi primera vez.

Espero les haya gustado


Por odracir - 07/10/2007 17:56:02 [denunciar este mensaje]
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Mi Historia por Lilia
Esta historia ocurrió cuando tenía 17 años y fue cuando perdí la virginidad, me llamo Lilia y vivía en ese entonces sola con mi padre porque mis padres estaban divorciados y vivía un tiempo con uno y otro con mi madre. Vivir con él me gustaba porque era su consentida y podía hacer lo que quería sin tantas prohibiciones aunque por esto teníamos mucha confianza y nunca a pesar de salir y llegar tarde me había pasado ni había hecho nada con mis novios que tuve por eso a mis 17 todavía era virgen.

Soy blanca sin sonar presumida ni nada tengo un buen cuerpo, no soy exuberante pero me gusta a mí y siempre me dicen que tengo muy bonito cuerpo, mido 1.67 y peso 55kg cabello negro y mis ojos son verdes como los de mi madre. Mis medidas son 89-60-95 y por ellas se darán cuanta cuál era la parte que más les gustaba verme y es a mí me gustaba que me miraran.

El amigo de mi papá (se llama Julio) tenía 39 años uno más que mi padre y desde que recuerdo ha sido su mejor amigo tenía años de conocerlo bueno sólo con el saludo y los últimos años porque notaba que me miraba diferente y sabía que le gustaba. Mi padre llegaba a veces a tomar salir a divertirse pero nunca dejaba que sus amigos entraran a la casa si me encontraba en casa, sólo dejaba pasar a Julio. Y así pasó un sábado salí con mi novio y regresamos como a la 1de la mañana pero esa noche estuvo muy buena con él pero no me anime y preferí regresar a la casa sin que nada pasara con él (ese día llevaba un pantalón negro ajustado y una blusa de lycra que me quedaba ajustada con un pequeño escote). No habían pasado ni 10 minutos cuando llegaron mi padre y su amigo, mi padre venía tomado como nunca lo había visto no podía estarse de pie, así que primero lo sentamos en el sofá pero Julio dijo que lo lleváramos a su cuarto para que se durmiera.

Cuando regresamos a la sala él se despedía de mí pero como también estaba tomado le dije que si quería quedar un rato mientras se reponía un poco y le ofrecí algo de comer pero prefirió una cerveza que le llevé, estuvimos platicando del por qué llegaban así y él tampoco se explicaba por qué se habían puesto tan borrachos. De repente me di cuenta que me miraba fijamente a los senos y cómo crecía un bulto en su pantalón hasta que noté perfectamente cómo se marcaba su pene encima del pantalón y me impresionó, las dimensiones que se notaban, se dio cuenta de que lo vi y trató de taparse y como ya había terminado su cerveza, se despedía de mí cuando me dio el beso para despedirnos en la mejilla, pero tomó mi cadena con una cruz que siempre uso y me dijo que le gustaba pero cuando la tomó rozó mis senos y no quitó sus manos de ahí eso me sacó de onda un poco y me incomodó pero no sé por qué le dije fue algo que hice sin pensar que si se quería quedar por mí no había problema y si no hubiera dicho eso tal vez nada de lo que después pasaría no hubiera ocurrido.

Se quedó y empezó a mírame más fijamente y decir que a mi edad ya era una mujercita que sin dificultan provocaba a cualquier hombre por mi cuerpo, de que cómo envidiaba a mi novio que merecía tener un hombre y no un chamaco como él era, así siguió y ya quería que se fuera porque me ponía nerviosa hasta que me preguntó si era virgen, a lo que me quedé muda por unos minutos y no sé por qué le conteste en vez de correrlo de la casa y le dije que sí, que nunca lo había hecho, su mirada cambió como de alegría no sé y me dijo que al él le gustaban mucho las jovencitas y que desde hacía tiempo tenía ganas de hacerlo y desvirgar a una y qué pensaba de eso pero no le respondí me quedé en silencio y fue cuando se me fue encima tomó mis senos y empezó a besarlos traté de alejarlo pero no pude y empecé a gritar y fue cuando me dijo que me callara o que algo peor me pasaría y entonces sí me lastimaría me sujetó muy fuerte de los brazos y me asustó y ya no intenté nada, además cuando se fue encima de mi sentía su pene cómo rozaba con mi vientre y eso fue algo que me empezaba a gustar.

Con sus manos tomaba con fuerza mi culito como le decía y con su boca me mordía los senos encima de la blusa hasta que se detuvo y me dijo que me la quitara toda por un momento no supe qué hacer hasta que lo repitió pero con más fuerza así que me quité la blusa y el brassiere (o sostén) y él me quitó el pantalón y mi panti. Se me quedó viendo y dijo que estaba más rica de lo que se imaginaba y que era su gatita y me empezó a besar de nuevo y metía sus dedos en mi vagina eso fue algo que me empezó a gustar y se dio cuenta pera ese momento era algo que estaba disfrutando así siguió hasta que bajó poco a poco besando todo mi cuerpo hasta llegar a mi vagina y empezó a introducir su lengua el sentir su lengua su nariz y sus labios ahí fue algo que me puso a cien y empecé a mojarme fue cuando paró y me dijo que ya estaba lista pero siguió haciéndolo hasta que otra vez paró y se quitó todo hasta que pude ver su pene era moreno enorme a demás de lo largo era muy gordo muy ancho y ha sido el más grande que he visto incluso hasta ahora. Me asustó un poco él verlo pero también me emociono él verlo y más cuando separó mis piernas y lo colocó en mi vagina con una sonrisa en los labios me vio y dijo- vamos a saber dijiste la verdad y eras virgen- intentó pero no pudo meterla al inicio y le costó trabajo tomó mis piernas y las colocó encima de sus hombros e intentó de nuevo hasta que lo logró eso fue muy doloroso pero como me había advertido que no gritara trataba de contenerme hasta que no puede y solté un gemido cuando me penetró, y dijo - en verdad decías la verdad eres una perra muy sabrosa- cada vez la metía más y cada vez sentía que me partía por dentro hasta que llegó el momento que estaba tan mojada que ya no sentía el dolor y fui cambiando la sensación por algo que me estaba gustando aún así lo llegó a hacer tan fuerte que gritaba y soltaba algún gemido. Sentía cómo me movía toda con cada una de sus embestidas hasta que terminó dentro de mí fue algo que nunca me imaginaba que así fuera sentir cómo descargaba su leche dentro de mí ese calor que sentía fue maravilloso.

Estaba cansada y él también y quedamos recostados en el sofá no pasó mucho tiempo cuando traté de levantarme y no me dejó y me dijo - a dónde vas si no terminamos todavía nos falta.- Se para y me puso contra uno de los brazos del sofá ahí me dijo- date la vuelta que ese culito que es lo que más deseo- no supe qué hacer hasta que me jaló del cabello para darme la vuelta y así fue quedé casi de a cuatro en el sofá, él estaba detrás de mí y con sus manos separó mis nalgas y empezó a meter unos dedos, sentía y sabía que eso sería aún más doloroso por el tamaño que tenía su pene.

En un instante sólo sentí cómo la colocaba en la entrada de mi culito y empezaba a metérmela al igual que la otra vez no pudo sino hasta intentos después no sin antes decirme- eres mi perrita muévete perra - hasta que lo logró fueron inmensos los dolores al principio hasta que fue cediendo poco a poco y me fui a acostumbrando a sus embestidas, no sin antes lanzar unos gritos y gemidos que lo único que hacían era que él me lo hiciera más duro no pude contenerme y también lloraba y al final terminó. Se vistió y se fue no sin antes amenazarme para que no lo acusara con mi papá además de que no me creería nada. Me quede ahí me sangró y manché el sofá por eso al día siguiente cuando despertó mi papá me encontró lavándolo y lo único que dije es que había tirado su cerveza ahí, y así fue como fui violada y perdí mi virginidad.

Lilia


Por odracir - 07/10/2007 17:53:56 [denunciar este mensaje]
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La Maestra rural por Egarasal
Me llamo Rosa y soy maestra. Bueno, después de varios años como interina, por fin he sacado este año las oposiciones. La historia que os voy a contar me ocurrió el último año de interinidad. Me mandaron los últimos meses del curso a sustituir a un compañero en un pueblecito de unos tres mil habitantes. Para mí fue un choque muy grande porque yo soy de Madrid y tuve que irme a Soria, una provincia muy despoblada.

Las clases me iban muy bien excepto una de ellas. Había un chico que tenía dos años más que los demás que era un chico imposible. Tenía 18 años recién cumplidos y era difícil de verdad. Todos los profesores estaban de acuerdo conmigo pero nadie quería tomar cartas en el asunto.

Me explicaron que pertenecía a una familia difícil. Tenían aquello como con mucho misterio. Me dijeron que en realidad no estaba con su familia. Que le cuidaba una cuñada. En fin, nadie hablaba claro.

Un día el chico se puso más impertinente de la cuenta y después de darle una regañina que le escurrió, me propuse hablar con el director. El director me dijo que lo había intentado todo con el chico y me dijo que estaba pasando por un mal momento, que le diera otra oportunidad y tuviera paciencia.

Me propuse entonces hablar con la mujer con la que estaba viviendo. El director me había dicho que en realidad no era su cuñada, pues ella y su hermano sólo vivían juntos. El hermano se había largado hacía unos años y la había dejado plantada y con la carga del muchacho, que también estaba pasando lo suyo.

La verdad es que después de aquello, empecé a comprender gran parte de la actitud de Juan, que es como el chico se llamaba. Le dije, de todas formas, que quería hablar con Leticia, que era como se llamaba su cuñada o la que fuera.

El niño no transmitió mis deseos a Leticia, así que un día que la mujer venía a recoger al chico, lo que no hacía todos los días, me acerqué a ella y me presenté. - Hola, soy Rosa, la profesora de Ciencias Naturales de Juan. ¿Podrías dedicarme un momento?.-

Leticia era una criatura bellísima. De pelo castaño claro y rizado y ojos verdes. Tan alta como yo, es decir, 165 cm más o menos. Tenía unos veinte años y me habían dicho que echaba horas en las casas limpiando. Tenía un tipo muy bonito, pues tenía 22 años. Aparentemente tenía un tipo muy femenino y bonito y pude fijarme en que a pesar del trabajo de las casas, tenía unas manos bien cuidadas, y toda ella era muy femenina. -Es que le quiero comentar algunas cosillas de Juan.-

La cara de Leticia cambió. Estaba, al parecer, acostumbrada a los rapapolvos por causa de Juan. Juan quería escuchar la conversación y a mí no me parecía bien. Le propuse meternos en el aula. Tengo que decirles una cosa antes de nada. Soy Bisexual. Me van las dos cosas. Por eso comencé nada ver a Leticia a desear morder esa manzana. Al verla de aquella manera, preocupada y hermosa, mis deseos sobre ella se despertaron. Su aspecto me hacía sentirme fuerte y protectora. Me hacía pensar, "No te preocupes, que yo te protegeré de todos tus temores". En fin conseguí arrancarle el compromiso de que hablaría seriamente con Juan, pero me anticipó que no serviría de nada.

Por el camino los veía alejarse. Leticia no dejaba de llamar a Juan y pedirle que la siguiera, pues Juan se hacía el remolón y tenía una actitud impropiamente infantil. Juan era como media cabeza más bajo que Leticia. Tenía un cuerpo que empezaba a desarrollarse como hombre. Al lado de sus compañeros parecía un tío hecho y derecho, pero la barba y el bigote eran todavía pelusa y estaba muy delgaducho.

Bueno, tengo que decir ahora que yo soy una chica morena, y delgada. Estoy realmente muy delgada. Apenas si tengo pechos, pues son pequeñitos pero mis pezones se ponen muy tiesos y puntiagudos , así que más de uno me ha dicho que las tengo guerrilleras. Lo que si parece que les gusta a todos es mi culito, pues dicen que es grande pero firme. Mido 167 cm, un poco más que Leticia.

Juan, efectivamente, estuvo en un plan más formal durante un par de días, al cabo de los cuales siguió con el mismo pasotismo y desidia, faltando cuando le daba la gana. Un día me tuvo una respuesta que causó la hilaridad de todos los alumnos y como era una falta de respeto muy evidente, llamé a Leticia por teléfono. La verdad es que me moría por volverla a ver.

Leticia vino esa misma mañana a hablar conmigo. Esperé con impaciencia su llegada y la verdad es que me angustiaba sólo con pensar que podía decidir venir al día siguiente. Efectivamente, se presentó delante de la clase incluso antes de que los chicos hubieran salido de clase. Al vernos las dos sonreímos. Ella sonrió sinceramente, pero mi sonrisa, en cambio, era una sonrisa forzada y nerviosa.

Comencé a exponerle un repertorio de quejas a cerca de Juan, que si Juan por aquí, que si Juan por allí. Su cara me iba transmitiendo su sensación de agobio. Al final, comenzó a gimotear. Francamente, no esperaba provocar en ella tal malestar. -Perdona- Me disculpé- No quería agobiarte de esta manera. Tampoco es para tanto.-

Leticia se sinceró. -No, disculpe Usted. Es que estoy pasando muy malos momentos, y este niño no me ayuda en nada.- Leticia me contó como el hermano del niño la había abandonado y ella no podía, al fin y al cabo, separarse del muchacho, que en estos momentos deambulaba por el patio. Me enternecí tremendamente al verla llorar. -No llores, mujer no llores, verás como todo se alegra.-Buscaba calmar su tristeza acariciándola del brazo y cogiéndola de la mano. Era un movimiento involuntario. Quizás pueda parecer sospechoso. Yo confieso que no pretendía nada en ese momento.

-Para colmo, este mes me viene fatal, unas de las casas a las que voy a limpiar se me queda vacía, pues los señores se van a otro pueblo.- Intenté tranquilizarla. Cada vez estaba más cercana a ella. -Bueno, chica. Ya te saldrá otra cosilla .-

En fin. La miraba fijamente y la tentación era cada vez mayor. El aula estaba vacía y no había nadie en el pasillo del colegio. La cogí con ambas manos de la cintura y tiernamente me acerqué a ella. No me echó atrás su cara de sorpresa. Mi boca se acercó a la suya. La situación duró sólo unos instantes. Para mí se hicieron deliciosamente eternos, pero ella se separó de mí precipitadamente y salió corriendo. No sirvió de nada que saliera detrás de ella y la llamara. - Leticia, Leticia, lo siento -.

Me avergoncé de haberme aprovechado de la debilidad del momento de Leticia. La vi alejarse agarrando a Juan de la mano y la escuchaba decirle - Como tenga que venir a hablar con la Señorita Rosa, te juro que te acuerdas de mí- La verdad es que Juan ya no era un niño, y quizás Leticia debería de haberse dado cuenta de ello.

Pasé unos días meditando y la verdad es me arrepentía de lo que sucedió. Por eso me sorprendió mucho ver a Leticia, que me parecía cada vez más hermosa, acercarse a la ventanuca de la puerta e indicarme que quería hablar conmigo. Se acercó a mí al finalizar la clase y me pidió disculpas por haberme dejado plantada ( esto me sorprendió enormemente) y me dijo que me invitaba a tomar café una tarde. Naturalmente acepté su invitación, para esa misma tarde.

Me sorprendió la actitud de Leticia. Había estado distante en el trato, pero sin embargo, me invitaba a su propia casa, sabiendo el peligro de que la volviera a acosar.

Me presenté en la casa a las cinco de la tarde. No vestí de una forma especial. Simplemente unos vaqueros y un suéter ajustado, ligeramente escotado. Me abrió la puerta Juan, que me miró con una cara seria y no de muy buenos amigos. Me pasó a una salita. La casa era una casa de campo pequeña pero bonita rodeada de campo, de dos plazas. La salita era chiquitita pero acogedora. Pronto se presentó Leticia. Me saludó. Tenía una falda cortita que dejaban ver sus rodillas preciosas. Como yo vestía un suéter ajustado. Se asentó y al rato trajo el café con unas pastitas y todo lo demás en una bandeja.

Al principio no sabíamos de qué hablar, así que intenté quitarle hierro a la actitud de Juan.- La verdad es que el chico no es malo, sólo creo que quiere protagonismo, que se siente un poco desplazado- Leticia me interrumpió.- Vamos, Rosa, que conozco a mi "cuñadito". Es rebelde e infantil. Usted no sabe- ¡Uy!¡Me debo estar haciendo vieja! Por favor Leticia, no me llames de usted.- Sonreímos.

Comenzamos a intimar. Hacía serios esfuerzos por no fijar mi mirada en la apertura que quedaba entre su falda y que dejaban adivinar unos muslos suaves y deliciosos. En breves vistazos veía un triángulo blanquísimo al final de la apertura que se oscurecía en el interior.

Después del café Leticia me invitó a una copita de licor. Nos animamos. Parecía que por un momento nunca había sucedido el momento de la escuela. Tomamos otra copita de licor y comenzamos a bromear. Juan se iba. Leticia le preguntó que a donde. Iba a jugar al fútbol. Leticia me confesó que más de una vez le había dicho que se iba pero que luego lo había descubierto dentro de la casa. La espiaba. Ella tenía la costumbre de ducharse con la puerta abierta, pasearse en ropa interior si estaba sola y más de una vez se lo había encontrado, dándose un susto. Comprobamos que había salido.

Estaba sentada en un sillón frente a Leticia y estaba ya muy animada, así que comencé a desarrollar mi técnica de seducción. Dejé que ella hablara mientras la miraba pícaramente. Me descalcé de un pié y alargué la pierna tocándole las rodillas con el pié. Leticia parecía no darse cuenta. Alargué mas la pierna para que se adentrara poco a poco por la raja de la falda, hacia su triángulo blanco. Leticia guardó silencio y pude escuchar su respiración excitada que se mezclaba con la mía.

De repente echó el culo hacia atrás y yo quité mi pierna rápidamente. Leticia siguió hablando alegremente y comenzó a recoger la mesa. Yo le ayudaba y aprovechaba para rozarme con ella. Ella no se daba por enterada. La acompañé hasta la cocina y me crucé en la puerta de la habitación, con los brazos en cruz. Ella intentaba dilatar su obligatorio paso por la puerta y se puso a limpiar las tazas. Al final se precipitó a salir y nos encontramos cara a cara. Sonreí pícaramente. Ella se escabulló y volvimos a la salita.

De nuevo comencé a tocarle la rodilla con mi pie desnudo y a sentir la suavidad y el calor del interior de sus muslos. Leticia dudaba. Volvía a guardar silencio y a acelerarse su respiración. Se echó hacia detrás de nuevo, pero esta vez, mi pié, en lugar de retroceder, avanzó. Ella estaba inmovilizada contra el respaldo del sillón y mi pié, que se hincaba con toda la planta en su sexo. Percibía en la planta de mi pié el calor de su sexo y la suave telas de sus bragas. -¿Qué haces? - Me dijo con una voz que no podía disimular su excitación.

No le contesté. Sabía muy bien lo que esa pregunta significaba. Comencé a jugar con mi pié entre sus piernas. Me afanaba en introducir el dedo gordo por dentro de sus bragas y no tardé en conseguirlo. Toqué pelo, utilizando una expresión del argot taurino. Era un pelo fuerte pero suave y pude adivinar una humedad deliciosa. Restregué mi pié a lo largo de su sexo. Leticia pretendía disimular su orgasmo, reprimir su placer, pero yo estaba empeñada en hacer que se corriera. La veía agitarse en un mar de contradicciones. Sus manos se agarraban tensas a ambos brazos del sillón. Al final, echó su cabeza para atrás y comenzó a gemir de placer y a balancearse rítmicamente contra mi pié.

Mantuve mi pié contra ella hasta después que se corriera, pero ella se levantó con la excusa de ir a ver si la lavadora había finalizado su trabajo. La perseguí. Siguió, a pesar de todo, manteniendo una actitud amablemente esquiva.

Por favor- Me dijo ya al fin.- No me agobies. Dame tiempo para pensar.- La besé con pasión en sus labios, que me recibieron receptivos pero sin poner nada de su parte y me fui de la casa, no sin antes volver la mirada y verla, con la falda descolocada y mirándome como si hubiera sido fuera un muchacho que le hubiera robado su primer beso.

Cuando salía, vi venir a Juan, sudoroso y con una magulladura en la rodilla. Le pregunté que le había pasado .- Nada, cosas del fútbol.- Me dijo serio pero amable, cosa extraña en él.

Pasaron unos días y me moría de ansiedad por saber de Leticia, por tener contactos con ella. Bueno, necesitaba de ella. Ella ni aparecía por el colegio, así que me presenté un buen día en su casa. Me abrió la puerta y me recibió en el hall. La verdad es que no puedo achacarlo a una descortesía, sino que es que acababa de despertarse de la siesta. Bueno, yo lo tenía todo muy bien planeado. Le propuse que viniera un par de días a la semana a limpiar mi casa. Aceptó. Sabía que no podía rechazar mi ofrecimiento. Le dejé una copia de las llaves del piso para que pudiera ir cuando yo no estuviera y así no molestarnos mutuamente. Me lo agradeció mucho, tanto que cuando ya pensaba que ella había decidido sobre lo nuestro y lo había hecho negativamente, me invitó a tomar café.

Ahora sí me pasó a la salita. Llevaba puesta una simple bata, debajo de la cual debía tener la ropa interior. Me preguntó sobre Juan.-¿No está por aquí? - No - me respondió. -Ha cambiado bastante de actitud. Por lo menos no me molesta tanto y a veces incluso le pillo atendiéndome.-

Leticia quería decirme algo Le costó arrancarse, pero al final lo soltó. -El otro día le pillé masturbándose. Me pareció que se avergonzaba. Pero al día siguiente me miraba como con desdén. Como muy superior.- Leticia, tienes que darte cuenta de que es ya un hombrecito.- Sí. Lo sé, lo sé.-

Nos tomamos el café. Era cierto que Juan me prestaba más atención. Sí. Una vez le pillé mirándome fijamente el pecho y otras, cuando estaba sentada en la silla, miraba por debajo de la mesa. Me miraba el conejo. Cerró las piernas de golpe y puso cara de contradicción.

Estábamos las dos en la cocina y me acerqué por detrás de ella mientras lavaba las tazas, saqué un brazo por un lado de su cintura y el otro por el otro y le susurré al oído -¿Te ayudo?- Mi sexo se arrimaba a su trasero hasta estar en contacto pleno. Comencé a besarle el cuello. Ella estaba quieta. Mis manos intentaban coger una taza para lavarla y así justificarme. Como no encontraba taza, le comencé a desabrochar la bata. Pronto mis manos estuvieron en contacto con sus muslos. Leticia se dio de vuelta inesperadamente. Me separé de ella -¡Mira lo que me has hecho!- El agua había salpicado la bata hasta dejarla empapada. Las dos reímos como tontas.

La agarré de la mano y me la llevé con decisión a la salida. Ella venía conmigo a remolque. La senté en el sillón y me puse de rodillas delante de ella, entre sus piernas. Le desabroché la bata de un tirón y me atraje a Leticia hacia mí, agarrándola de la cintura y clavando mi mano en sus nalgas. Su pecho blanco, con un pezón rosa que difuminaba sus bordes, estaba delante mía como una tentación. Mi boca fue directamente a su pezón, a mamar de ella. Sentí la mano de Leticia sobre mi hombro y sentí cómo con la otra mano me acariciaba el pelo e incluso me besaba la cabeza.

Mordí tiernamente con los labios la punta de aquel pezón que se hinchaba y miré a Leticia a los ojos. Intercambiamos una mirada fugaz. Leticia me miraba excitada. Comencé entonces a introducir mi mano por una de las apertura de sus bragas. Concretamente por donde metía la pierna derecha. Aparté la tela de sus ingles mientras me afanaba en jugar con sus pezones en mis labios. Leticia no quería quedarse al margen y introdujo su mano dentro de mi escote, entre el sujetador y mi pecho. Me pellizcó el pezón tiernamente con la palma de la mano. Sentía cómo se humedecía su sexo y cómo se humedecía el mío.

Leticia comenzó a presionarme la cabeza para llevármela hasta su sexo, que acariciaba yo con la máxima maldad, esperando llevarla lo más rápidamente posible al clímax. En la trayectoria descendente de mi boca tropecé con la hendidura de su ombligo. Metí mi lengua a fondo hasta encontrar la dureza de su garbanzo al final del gracioso agujero. Leticia me subió del suéter y desabrochó mi sostén agarrándome mis pechos y sobándomelos con suavidad.

Mi boca encontró pronto su ingle y me puse a lamerle la parte del muslo más cercana de su sexo, y en especial, un tendón que pasa por esa zona. Lo mordisqueé clavando mis dientes sin mucha presión, pero suficiente para dejar unas marquitas coloradas que se correspondían con mis dientes. Leticia me pellizcaba de nuevo, esta vez, ambos pezones.

Aparté sus bragas todo lo que podía y acerqué mi boca a su sexo. Sus braguitas estaban perfumadas. Separé con mis dedos sus labios abultados y descubrí su clítoris rosado y excitado, que lamí ásperamente. Leticia hacía un esfuerzo por doblar su cintura y abrir sus piernas para ofrecerme todo su sexo húmedo. Coloqué mis manos sobre cada muslo, de manera que su sexo quedaba entre ellas y separé con los dedos de ambas sus labios. Su sexo quedaba abierto y mi boca hacía diabluras en él. Tan pronto lo lamía en toda su extensión, que la sacaba en forma de pequeño falo y me dedicaba a presionar con ella en el clítoris e intentaba penetrarla.

Hacía tiempo que había dejado de sentir las manos de Leticia sobre mi pecho, alcé la mirada y las vi pellizcándose ella misma sus pezones. No pudo resistir por mucho tiempo esa situación. Mi cara se llenó de flujo mientras intentaba en vano seguir follándomela con la lengua, pues Leticia se movía de tal forma que era imposible dar en el blanco.

Estaba muy excitada, así que pensé que ahora me tocaba a mí disfrutar. Me puse de pié y me bajé los pantalones. Leticia se puso rápidamente de rodillas y comenzó a besarme la cintura. Me bajé las bragas y comenzó a jugar con sus dedos, liándolos en los rizos de mi monte de Venus. Me senté en mi sillón y la agarré del pelo fuertemente, obligándola a colocar su boca justo sobre mi sexo.

Su boca inexperta me lamía sin saber a ciencia cierta por dónde debía dirigirse, así que me separé los labios del sexo para indicarle el botoncito que tenía que mimar para provocar mi placer. De pronto vi una sombra en la ventana. Era Juan que estaba asomado y observaba boquiabierto la escena. Le sonreí. Me satisfacía que me viera así. Me vengaba de esa forma de todos los disgustos ocasionados en semanas anteriores

Volví a apretar la cara de Leticia con más fuerza entre mis piernas, para que no se diera cuenta de que Juan nos observaba y para acelerar la llegada de mi orgasmo y asegurarme de su fuerza, pues lo sentía venir como el paso de un tren por una vía que transcurre a un metro de una. Leticia se abrazó a mí y así estuvimos un rato, al cabo del cual, Juan se atrevió a llamar al timbre. Entonces todo fueron prisas por vestirnos e intentar disimular lo que había pasado, inútilmente.

Desde ese día, la actitud de Juan no pudo ser peor. Tenía auténtico odio hacia mí, y a Leticia la trataba, como luego me confesó con sumo desprecio. Se hacía necesario que hablara con él, así que un día que los chicos salían del recreo le cogí por banda y me lo llevé a una clase.

-Juan, explícame cuál es tu actitud - Le dije seriamente. -¿Qué actitud?- La que tú tienes en clase.- Yo en clase estoy normal- Me dijo despectivamente y un poco colérico. Le solté una retahila de desagravios a lo que él me respondía maldisimulando una sonrisa maliciosa, pero al final me soltó algo que me dejó de piedra. _Usted lo que tiene es que le revienta que yo viva con Leticia, y que sepa usted que Leticia es mía, me entiende, ¡Es mía!-

Los dos quedamos callados y luego le respondí para herirle.- Bueno, pues ya pudiste ver la otra tarde lo tuya que es. Te apuesto a que si quiero me la vuelvo a tirar y me la vuelvo a tirar las veces que quiero.- Juan estaba visiblemente enfadado. -¡Sois un par de guarras y lo va a saber todo el pueblo! -. Esto no me interesaba ni a mí ni a Leticia ni a Juan, así que me tuve que apear del burro y tomé un tono más conciliador.

-Mira, Juan. Yo aquí me voy a quedar un mes más hasta que acabe el curso, y luego me voy, ¿Entiendes?. Yo puedo ayudarte a conseguir que Leticia sea tuya.- Juan me miraba sorprendido y me preguntó.-¿Cómo?.

-Leticia necesita un hombre a su lado...Bueno... Tú eres ya un hombrecito y creo que puedes darle lo que ella quiere, pero dime... ¿Tú sabes tratar a una mujer? ¿Has hecho el amor alguna vez? ¿La has masturbado o has dejado que ella te masturbe?...¡No!. Lo que yo te ofrezco es muy sencillo. Yo te enseño lo que tienes que hacer y luego te la tiras cuando yo me vaya.-

Aquello era lo mismo que decirle: Si te callas, tú y yo nos vamos a la cama. Juan aceptó encantado, pues creo que yo era su tercer amor, después de Leticia y una chica de la clase. Como no me fiaba del chico y aprovechando que todos estaban en el recreo, le eché mano a la bragueta. Al muchacho empezó a ponérsele la minga tiesa, así que le bajé la bragueta. El chico estaba como un poco asustado, así que le calmé diciéndole palabras tranquilizadoras. Le bajé los calzoncillos y le cogí la minga, ya de un tamaño considerable.

Sentí en la palma de mi mano la suave piel de su prepucio caliente y comencé a manosearla suave y sensualmente. Juan estaba un poco avergonzado y no se atrevía ni a tocarme, así que le puse la cabeza contra mi hombro y empecé a sentir su boca en mi cuello, besándome tiernamente y después, me agarró con ambas manos de la cintura, mientras yo me dedicaba a frotar mi mano contra su picha que estaba ya a punto de estallar. Veía una gotita de néctar en la punta de su glande y aquello cada vez se ponía más terso y Juan, más cariñoso. Sentí como posaba una de sus manos sobre mi pecho, sin atreverse a introducirla en el suéter.

Juan no tardó mucho en derramar su semen por el suelo del aula. Se quedó un ratito así, sobre mí hombro, hasta que le animé a salir al patio. Pude ver a los compañeros dirigirse a Juan, seguramente para preguntarle si le había regañado y qué le había dicho. Juan se encogía de hombros. Limpié el suelo como pude y me dirigí a la sala de profesores.

Esa misma semana llegué a mi casa antes de lo previsto. Me di cuenta que una mujer canturreaba en la casa. Después de reflexionar un segundo caí en la cuenta que era Leticia , que había ido a limpiar la casa. Nos saludamos. Le dije que iba a aprovechar para pagarle los días que había venido ya a limpiarme.

Acabó de limpiar moviéndose graciosamente mientras yo la observaba extasiada. El cuerpo se me electrizaba cada vez que se ponía a menos de un metro de distancia. Al final me dijo que ya había finalizado. Yo, por querer ser tan hospitalaria como ella había sido conmigo le ofrecí una cerveza y una tapa. Leticia me la aceptó y hablamos como siempre de Juan, aunque el peso de lo sucedido en su casa el día antes era evidente. La miraba maliciosamente, y ella me miraba como sin darse cuenta. Al final puse el dinero sobre la mesa, cuando tras preguntarle cuanto era me dijo la cantidad.

-Pero... Aún te falta hacer algo- Le dije mirándole fijamente a los ojos.- ¿El qué?- Me contestó como una niña con cara de susto.- La cogí de la mano y la llevé a mi dormitorio y tras tirar de la manta y la sábana hacia abajo le dije: -La cama- .

La agarré de la cintura y nos fundimos en un beso. Nos miramos un instante y volvimos a fundirnos en un beso apasionado. -Desnúdate - Le ordené. Comenzó a bajarse el pantalón vaquero, tras descalzarse. Yo me quité primero el suéter.

-Has cometido un error de orden - Le dije tras meterle la mano entre las piernas y rascar con mi dedo la tela de las bragas que se interponía entre mí y su sexo. Leticia me bajó los tirantes del sostén hasta descubrir mis senos y tras agarrármelos con firmeza me susurró al oído: -No del todo-.

Nos abrazamos hasta sentir en nuestra faz el mutuo aliento y volvimos a besarnos mientras nos acariciamos. -Será mejor que acabemos- dije con la voz entrecortada. La cara de Leticia tomó un aspecto triste. No lo entendí hasta que caí en la cuenta del equívoco.- Que acabemos de desnudarnos, quiero decir.- Su cara se volvió a iluminar.

Leticia se deshizo del suéter y yo me estaba bajando los vaqueros, cuando al ver su torso sólo cubierto con el sostén me abalancé sobre ella y caímos en la cama, yo encima de ella. Rodamos por ella, mientras nos enfrascamos en una caliente batalla por colocarnos una sobre la otra. Tras conseguir deshacerme de los vaqueros, la agarré de las manos, me senté sobre su vientre y la besé de nuevo largamente en la boca que me recibía hospitalariamente. Le bajé con los labios los tirantes del sostén y nuestros pechos quedaron juntos unos contra otros. Comencé a bajar sobre el cuerpo de Leticia, primero deteniéndome en sus senos, mientras comencé a acariciarle su sexo.

Leticia se entretenía acariciando mis senos. Introduje mi mano en sus bragas y comencé a acariciarle el sexo. Después, le bajé las bragas y mi boca continuó mi camino descendente hasta su sexo. Comencé a chupar su clítoris que me desafiaba entre sus piernas abiertas. Yo misma introduje mi mano en mis bragas para pellizcarme mi botoncito y meterme el dedo en mi chochito mojado. Después comencé a follarnos a las dos. Yo me follaba a mí misma con una mano, y yo la follaba a ella con la otra mano, ayudada por ella, que me animaba a proseguir susurrándome -Fóllame, fóllame - mientras se separaba los labios ella misma.

Me quité las bragas como pude, sin dejar mi tarea y me fui escorando, buscando una posición spín. Es decir, que tuviera la misma dirección pero distinto sentido. Poco a poco sentí en mi muslo los besos de su boca y entonces, cuidadosamente, dejé su cara entre mis muslos, y luego, crucé las piernas por detrás de su cabeza.

Hundí toda mi cara en su sexo, y todo mi dedo en su interior, mientras doblaba las rodillas y las caderas para hincar mi sexo sobre su cara. Pronto sentí su nariz clavarse en mi sexo, y su lengua húmeda y caliente dispensarme todas las delicias que yo le dispensaba a ella. Nuestras manos se concentraban en las nalgas de la otra, aprisionándolas y separándolas para aumentar la apertura de la raja enemiga. Sentía en mi pecho clavarse las rodillas de Leticia.

Me corría enseguida y para provocarme un mayor orgasmo, puse todo mi sexo contra la cara de Leticia, que comprendiendo mi situación, se esforzaba en masturbarme. Me corrí y comencé a balancearme contra el cuerpo de Leticia, y a sentir sus senos a la altura de mi estómago. Tuve un orgasmo fabuloso.

Después de eso, no tuve reparos en introducir un par de dedos en el sexo de Leticia y agitarlos con toda la malicia que sentía. Empezó a brotar su líquido como el néctar en una fruta madura, y empezó a agitarse ella misma debajo de mí, hasta sufrir ella un sonoro orgasmo que no sabía si me causaría problemas, pues ya saben que los vecinos en los pueblos se pasan el día pendientes de lo que el otro hace.

Me propuse enseñar al chico poco a poco nuevas técnicas, pero hacerlo en el recreo era muy arriesgado. Un día me ofrecí a llevarle en el coche. Me desvié por un camino poco transitado y le comenté que iba a recibir otra lección. Como tenía previsto desde el día anterior lo que iba a suceder, ese día me puse una falda ancha y antes de salir del colegio me metí en el servicio y me quité las bragas. -Juan, hoy vas a perderle el respeto a las mujeres, trae la mano.- Se la cogí y la coloqué sobre mi sexo, por encima de la falda. Pude sentir su presión sobre mi sexo, por su mano inexperta.

Me alcé la falda y vi la cara del chico extasiado ante la vista de mis muslos desnudos. Le cogí la mano timorata y la introduje por debajo de la falda, hasta ponerla en contacto con mi sexo. Le fui cogiendo la mano y explicando cada parte de mi anatomía mientras el contacto con su mano me iba excitando.-Ves, estos son los labios... y esto es... el clítoris... esta es la rajita por donde tienes que... meterlo... trae un dedo... venga-

El dedo de Juan se introdujo en mí levemente pero lo suficiente como para empezar a excitarme un montón y mojárselo. Bueno, era positivo para lo que yo quería. Me fijé entonces en lo abultado de su bragueta y en una pequeña mancha que sin duda era fruto de su propia excitación. Le dije que se sacara el pito, se hizo el remolón pero al final estaba allí, recto, vertical y desafiante.

Me pareció un polo de fresa que no podía dejar de probar, así que me agaché contra él y me lo metí en la boca y empecé a lamerlo y chuparlo, mientras sentía su mano en mi sexo, esforzándose por no abandonar tan delicioso lugar.

No tardé en empezar a sentir brotar el semen de Juan como la lava de un volcán y estrellarse contra mi garganta. La verdad es que no quería ensuciar el coche, por eso no solté su miembro de mi boca hasta que no terminó de eyacular. Yo no me corrí. Me quedé muy caliente y al llegar a casa me tuve que masturbar. Me masturbé pensando en Leticia y Juan. Me imaginé comiéndole el chocho a Leticia mientras Juan me la metía. Utilicé para ello a "Manolo". Manolo es un viejo amigo. Es un pene postizo que compré en un sex shop en Torremolinos.

El curso finalizaba. Sabía que pronto me tendría que marchar así que decidí aprovechar la situación y forcé de alguna manera a que Leticia me invitara a su casa ese fin de semana. Acepté encantada.

El viernes por la tarde me trasladé a su casa con un pequeño equipaje en el que llevaba una sorpresa. Tenía que presentarle a "Manolo" a Leticia. En casa de Leticia sólo había dos dormitorios, por eso Leticia pensó que no se extrañaría Juan si me invitaba a dormir en la cama que antes había compartido su hermano.

Bueno, decir que busqué una oportunidad para hablar a solas con Juan y decirle que era muy importante que nos espiara, pues aprendería un montón si lo hacía. Juan me dijo de qué manera se podía hacer. Juan era un chico muy listo y había hecho un agujero disimulado en la pared por donde veía como Leticia se desnudaba e incluso la había visto follar con su hermano. Tenía hecho otro agujero en la ducha. Tenía la casa convertida en un observatorio.

Bueno, decir que esa tarde del viernes al igual que los otros días que vinieron fueron para mí unos momentos deliciosos, pero de noche, se convirtieron en un auténtico festival de sexo .

Efectivamente, pasamos la tarde en casa y dimos un paseo las dos por los alrededores de la casa, pero cuando nos pusimos a cenar, y tras la llegada de Juan, que tras comer rápidamente se fue a su cuarto, decidimos acostarnos.

Leticia se cambió delante mía. Se quedó en bragas y luego se puso el camisón. Yo fui más directa y me desnudé despacio delante de ella que me miraba absorta. Me metí en la cama y comencé a besarla y a agarrarla de la cintura. Le intenté quitar el camisón, bajándole los tirantes, pero apenas si el camisón bajaba hasta la altura del pecho, entonces le cogí el pecho y lo subí para a lamerle los pezones. Estaba convencido de que Juan me observaba en el otro lado, así que me porté impetuosamente, como lo hacen los hombres.

Tiré las sábanas al suelo para que quedáramos totalmente a la vista de Juan. Y subí el camisón. Me excitaba saber que Juan me estaría viendo el culo y cómo me follaba a su cuñada. Luego, con fuerza, bajé de las bragas de Leticia por las piernas hasta que se desprendió de ella. Entonces en coloqué sobre ella y comencé a clavarle mi muslo en su sexo. No tardé en sentir su pierna en mi sexo. Comenzamos a frotarnos mutuamente. Mi muslo se llenó de ella lo mismo que ella de mí.

Entonces le agarré el sexo y comencé a introducir mis dedos para masturbarla. Aquello la pilló desprevenida y no pudo responderme de la misma forma. Se limitó a agarrar mi mano profanadora y musitar. Cuanto más se introducían mis dedos en ella, más me clavaba el muslo y cuanto más lo hacía ella, más le clavaba yo a ella el mío. Leticia se corrió en mi mano, pero había conseguido calentarme mucho.

Así no me podía quedar. Estaba orgullosa porque seguramente Juan habría observado que a al mujer hay que dominarla para hacerle el amor, y que es posible darle mucho placer. Pero quería enseñarle algo más, así que me puse a gatas y fui avanzando hacia Leticia que me esperaba para abrazarme, tras lo cuál, pasé mis piernas por detrás de sus hombros, de manera que mi sexo quedaba justo a la altura de su cara. La agarré de los pelos y me senté despacio sobre ella. Su nariz me rozaba el clítoris como un pequeño pene y su lengua me recorría mi almejita mojada mientras me agarraba las nalgas y me separaba los cachetes para introducir su lengua hasta el final.

Leticia quería seguir la fiesta, pero le advertí que aún quedaba mucho fin de semana por delante. La mañana siguiente fue un despertar de besos y abrazos. Nos vestimos y salimos a pasear por el campo. Comimos. Como ya os he dicho fue todo muy romántico. Pude hablar con Juan el tiempo suficiente como para enterarme de que lo veía todo. Él no sabía que el orgasmo femenino existía. Le dije que vería más esa noche siguiente y que quizás se llevaría un regalito.

Juan se fue de paseo por la tarde y vino para cenar, Nosotras aprovechamos para hablar de nuestra vida. Leticia me contó lo de ella y el hermano de Juan. Las horas pasaban rápidas y esperaba deseosa la llegada de la noche. Le conté a Leticia que tenía un capricho, Debía ponerse una venda en los ojos y dejar que la atara las manos al cabecero de la cama.

-¿No me harás daño?- En absoluto. Además, Juan no me dejaría. Está enamorado de ti, ¿Sabes? - Leticia sonrió como pensando que eran imaginaciones mías y no me contestó.

Nos acostamos horas después siguiendo la misma tónica que el día anterior, solo que esta vez las dos nos desnudamos al unísono y comenzamos a acariciarnos. Nos sobábamos la una a la otra pacientemente, sin precipitarnos, pero cada vez con mayor pasión. Sólo pensar en lo que pensaba hacer esa noche me ponía frenética pero me aguantaba las ganas de hacerla mía esperando llevarla al máximo de delirio a lo largo de la noche.

Cuando estábamos suficientemente calientes, le ordené que se tumbara en la cama, mirando hacia el techo, y comencé a atarle las manos a la cabecera de la cama con unas medias que encontré en uno de los cajones de su mesilla de noche. Me excitaba ver cómo me miraba. Luego le tapé los ojos con otras medias que encontré. Entonces comencé a ser yo la única seductora. Disfruté enormemente mordiendo sus labios, sobando sus tetas y pellizcando sus pezones que se estiraban y endurecían entre mis dedos. Lamí sus pezones hasta sentir su espalda crisparse por el placer. Jugaba con ellos, hasta que eran ellos los que buscaban mi boca para seguir jugando.

Su sexo se ofrecía como un pastel. Pensé penetrarla con los dedos pero me acordé de que quería hacer participar a Juan, así que coloqué mi boca delante de su sexo y empecé a jugar de la misma manera, jugando con su clítoris como antes lo había hecho con sus pezones. Pronto su clítoris también buscaba el contacto de mis labios para seguir jugando, para pedirles que siguieran proporcionando el placer que de nuevo hacía que Leticia encorvara el lomo.

Leticia estaba muy caliente ya así que hice un gesto hacia una de las paredes que esperaba que Juan entendiera. Tuve que repetir el gesto un par de veces, pero al cabo del tiempo, el muchacho apareció por la puerta, que abrió silenciosamente sin hacer ruido. Pude ver una mancha inconfundible en sus calzoncillos. El chico se había corrido viéndonos. Coloqué al chico donde Leticia no fuera consciente de su presencia y le cogí la mano para llevársela al sexo de Leticia.

El chico era inexperto así que le iba ayudando y diciéndole cosas al oído, unas veces a él, otras a Leticia, para distraer su atención y que no descubriera a Juan. Le separé los labios del chocho a Leticia y le animé a Juan a que acariciara y tomara su clítoris. Juan observaba extasiado como aquello crecía y provocaba que Leticia se convulsionara contra su mano. Después le animé a que Juan le metiera el dedo en el sexo. Juan lo metía tímidamente y apenas un dedo. Yo le exhortaba pero temía que Leticia nos oyera, así que le cogí la mano y de un tirón le metí el dedo entero. Leticia dio un respingo y gimió.

Juan era un desastre, más en la cama que en la escuela, así que tuve que seguir dirigiéndole. -Ahora mueve el dedo de dentro a fuera y de fuera adentro.- Lo hacía sin ritmo, sin gracia. Tuve que cogerle la mano de nuevo y marcarle el ritmo que debía llevar. Leticia se agitaba ostensiblemente. Su sexo rezumaba humedad y hasta mí llegaba su olor empapado de excitación. De repente, empezó a soltar unos alaridos apagados de placer. Juan parecía no comprender que se estaba corriendo y le tuve que animar a que moviera el dedo más deprisa.

Leticia se corrió, quedándose derrumbada en la cama. Le indiqué a Juan que fuera disminuyendo el dedo con menor fuerza cada vez y lo sacara. Me pude fijar que Juan se había vuelto a excitar con aquello. Me entraron ganas de follar con un hombre... -Ya te enseñaré yo - Le dije cuando se iba hacia fuera de la habitación, con un gesto en la cara entre sorprendido, orgulloso y un poco confundido.

Leticia estaba ante mí desparramada en la cama. Su sexo se abría por la posición de las piernas, abiertas de par en par. Hice algo que había visto en las revistas y era una de mis fantasías. La follé con mis pezones. Me cogí el pecho por detrás para que no se desparramara y me fui acercando a ella hasta sentir la humedad de su raja y el roce de su bello en la suave piel del pecho. Entonces comencé a restregar mi seno por su raja mientras mi otro pecho se restregaba contra la suave piel interior de sus muslos.

Comencé a sentir una humedad nueva que brotaba del sexo de Leticia y me mojaba el pezón y la aureola, a la vez que sentía mi propia humedad desbordarme. Mi seno se resbalaba cada vez con mayor facilidad en su raja y mi sexo deseaba el contacto de su piel, así que lo busqué en la única zona donde podía llegar, que era el empeine de sus pies, que me parecía insuficiente, así que cambié de posición.

Me tumbé en la cama como ella, mirando a la pared, con la misma dirección pero en sentido contrario y metí una de mis piernas entre las suyas. De esta manera yo tenía una de mis piernas encima suya y ella, otra encima mía. Comencé a acercarme a ella hasta acoplar mi sexo contra el suyo e intercambiar nuestras humedades. Nuestros vellos parecían seda al estar pringados del líquido de nuestros sexo, que se intercambiaban, lo mismo que se intercambiaban los roces de nuestros labios.

Le cogí de un pié y me llevé sus dedos a la boca, entreteniéndome en lamerlos y metérmelos en la boca como si fueran un chupete. Le extendí mi pierna hasta su cara y le levanté, con un poco de tino, la media de los ojos, para que pudiera vernos, y luego, se lo llevé a la boca, esperando que me prodigara el mismo placer.

Los roces de nuestros sexos no tardaron en convertirse en embestidas. Parecíamos dos toros estrellando nuestros conejos, en lugar de nuestros cuernos, y mugiendo, pero todo ello, a cien por hora. Las dos quedamos tendidas así, después de "sufrir" un orgasmo fenomenal.

No solté a Leticia hasta la mañana siguiente. Me quedé toda la noche acostada a su lado, ahora dormíamos, ahora la acariciaba, ahora la recorría de besos, ahora la transportaba hasta el límite mismo del clímax una y otra vez, hasta que involuntariamente lo traspasábamos y volvíamos a empezar de nuevo.

Nos levantamos muy tarde al día siguiente, como es de suponer. Era casi la hora de comer. Juan estaba fuera de la casa. Leticia lo encontró raro. Comimos, paseamos, en fin, todo muy romántico.

Tuve la oportunidad de ver a Juan a solas y después de intercambiar las impresiones, le dije que no se podía perder lo que ocurriría esa noche. Era una lección muy importante. Juan me sorprendió.- Ya he mirado lo que traes en tu bolso. Te vas a follar a Leticia con el aparato ese.-

-Bueno, Juan. Lo he traído para que veas cómo se hace.- A Juan no le convenció mi argumento. -Yo ya sé como se hace. Los he visto muchas veces a ella y a mi hermano-.

-Entonces, Juan ¿Por qué no haces tú lo mismo?.- Es que me da miedo.- Juan calló. -Ya te quitaré yo ese miedo la semana que viene.- Le dije y le sonreí maliciosamente mientras le agarré la picha por encima del pantalón.

- No es eso, es que además, no sé si Leticia lo querrá hacer conmigo.- Leticia lo está haciendo conmigo. Lo va a hacer con un cacho de goma esta noche ¿No lo va ha hacer contigo?.- Eso fue lo que le respondí.

Leticia me esperaba impaciente desnuda sobre la cama. Se sorprendió al verme salir del baño con una toalla puesta alrededor de la cintura. Me pidió que cerrara la llave de paso del agua de la ducha. Le pedía que se levantara. El agua estaba exquisita esa noche. La agarré de la mano y nos metimos en el baño. Leticia exclamó. -Ohhh-

De la falda había asomado un trozo extraño a mi anatomía. Me arranqué la falda y le dije:- ¡Te presento a Manolo! .-Manolo estaba atado a mi cuerpo por una serie de correas que lo sujetaban firme un poco más arriba de mi sexo. Era de un color carne muy rosáceo y era uno de mis mejores amigos. Lo compré en un sex shop de Torremolinos, un día que una holandesa me pedía desesperadamente consumar una semana de sana amistad. No era muy grande, pero en cambio se escabullía muy bien.

Leticia no dijo nada, pero pude ver en su cara cierta sensación de incertidumbre. Yo la introduje bajo el agua caliente de la ducha. Juan tenía un agujero estratégico justo allí. Comencé a decir a Leticia que se enjabonara, mientras yo cogía la manguerita y dejaba caer el agua por mi busto primero y luego por el suyo, hasta volver a colocar la manguerita en su soporte.

Besé a Leticia con fuerza, con pasión, casi con rabia y luego la agarré de la cintura y la besé de igual manera en los pezones. Quería tomarla de esa forma, como muy posesiva, como muy "machota". La tomé del pelo y la obligué a ponerse de rodillas delante de mi miembro y a que lo lamiera. Su boca lamía los exteriores de "Manolo". Veía sus labios comprimidos contra él, y su lengua enroscarse. Luego la invité a que lo metiera en la boca. Leticia era, sin duda una experta comiendo rabos. El hermano de Juan debía de estar muy satisfecho.

Naturalmente, "Manolo" no iba a dar más de sí. Le estiré del pelo para que se incorporara y la puse se espaldas a mí. Su culo estaba contra mi estómago. La llevé contra el extremo opuesto, justo enfrente de donde suponía que Juan nos observaba y Leticia apoyó sus brazos contra la pared. Entonces comencé a dirigir con la mano, mi miembro ortopédico contra el sexo de Leticia. Leticia me ayudó a meterlo, indicando la ruta. El resto fue cosa de ir profundizando poco a poco.

Leticia estaba ensartada por "Manolillo". Su espalda se encorvaba para ofrecer una trayectoria más fructífera y yo me encorvaba hacia ella para lamerle la espalda mojada, pues hasta allí llegaba el agua y sobarle los costados, las tetas, el vientre y finalmente, el clítoris.

Sentí el momento de empezar a follarla de verdad, y flexionando levemente mis rodillas, comencé a agitarme y a embestir a Leticia. Sentía, por otro lado, su clítoris ardiendo en mi mano, que no se separaba de él. Mi otra mano se movía ahora en el pecho, ahora la introducía en la boca de Leticia que me lamía los dedos, ahora la agarraba del pelo y tiraba de su cabeza hacia detrás para decirle cosas al oído.

Leticia se corrió de una manera escandalosa. Yo rápidamente comprendí que allí ella era más escandalosa porque no tenía el temor de que Juan nos escuchara.

Nos secamos y nos fuimos a la cama. La tumbé en la cama y seguí con mi noche de pasión. Era domingo. Era prácticamente la última semana de curso y tenía que aprovechar. Estuvimos descansando un rato, tras lo cual , comenzamos de nuevo con los besuqueos y los sobes. Yo la agarraba de las manos y me dedicaba a hacer con la boca, buscando cada rincón donde pudiera albergarse un poco de sensualidad, hasta que Leticia volvía a estar lo suficientemente excitada como para no rechazarme a mí ni a mi amigo colgante.

"Manolo" volvió a esconderse donde nadie lo veía, es decir en el interior de Leticia. Yo fundía mis dedos con los suyos, mientras el falo rosáceo se introducía lenta pero inexorablemente en el sexo de Leticia, hasta acoplarnos de nuevo al cien por cien.

Comencé de nuevo el baile copulatorio, soltando sus manos y agarrándome a sus nalgas, que separaba para que mi amiguito entrara y saliera de Leticia con toda la libertad que la ocasión requería. Leticia mientras se debatía debajo de mí y tan pronto me acariciaba la espalda como estiraba de mi pelo, tan pronto me acariciaba la cabeza como podía sentir las uñas sobre mi espalda, lo que hacía que encorvara mi espalda e introdujera el falso pene todo lo que podía y más.

Leticia me sorprendió pidiéndome que le dijera cosas cochinas. Yo accedí - ¿Te gusta que te follen? ¿Qué te gusta más? ¿Qué te folle un hombre o una mujer? - Leticia parecía disfrutar increíblemente con aquello.- ¿Te gustaría que te estuviera follando Juan ahora mismo? - Leticia callaba y movía su cabeza desconsoladamente, esperando la llegada de un nuevo orgasmo. Al cabo del rato empezó a susurrarme nerviosamente .-¡Me viene!¡Me viene!¡Me vieneeeee....Ohhh...Ohhh...Ohhh!-

Agité mis caderas todo lo rápido que pude, haciendo que el pene postizo entrara profundamente y saliera casi por completo. Leticia tuvo un orgasmo larguísimo.

Yo por mi parte había dada por terminada la noche. Nos besamos y nos abrazamos. Luego bromeamos y no se cómo surgió una broma. -Pero Leticia, si tu no me quieres- Que sí te quiero- Que no me quieres.- Al final, Leticia dijo.- Ahora verás.-

Leticia bajó directamente a mi pecho y comenzó a lamerlo y a conseguir excitarme de nuevo, mientras con la otra mano agarró primero el falso pene como queriendo masturbarlo, pero luego, se dirigió a mi sexo y comenzó a acariciar mi clítoris. "Vaya, parece que he enseñado a esta chica bastante bien" Pensé.

Por fin se atrevió a meterme el dedo en mi rajita, totalmente húmeda por la excitación de las dos folladas que le había hecho a Leticia y las caricias que recibía. Me sumí en un orgasmo ligero pero muy duradero, pues Leticia no dejó de acariciarme hasta que orgasmo no quedó completamente consumido.

Entonces, Leticia se sentó sobre mi y cogiendo a "Manolo" de la cintura, se lo introdujo en el sexo. Observé como mi miembro ortopédico desaparecía dentro de ella, hasta que nuestros muslos quedaron en contacto. Leticia me acariciaba mi estómago y mis senos, mientras comenzaba a mecerse encima mía.

Su movimiento parecía el de una barca al capricho de las olas, al capricho de un mar cada vez más agresivo, más violento. Leticia echaba la cabeza hacia detrás, como implorando a Neptuno que la tormenta se aplacase, pero no fue hasta que la marinera naufragó hasta que el oleaje no se aplacó.

En efecto, Leticia se corrió más sonoramente de lo que lo había hecho en el cuarto de baño, y tras agitarse encima mía como una loca, quedó tumbada, besándome los senos nuevamente, como si fueran la cara tierna de un bebé.

Me despedí de Leticia por la mañana, casi con la certeza de que no volvería a hacerla mía, como así ocurrió.

Me quedaba un asunto pendiente con Juan, así que unos de los días de la semana, el miércoles, le ordené que se quedara al final de la clase, pues quería hablar con él. Fue obediente, como pocas veces lo era. No sé. Creo que empezó a comprender que le era más provechoso hacer caso a los mayores. Le dije que si me hacía un trabajo en estos días que quedaban hasta el final de curso, lo aprobaría. Era el resumen de un libro que tenía en la casa. Fuimos a mi casa y allí le comenté el auténtico motivo de mi invitación:

- Juan. Vas a aprender a montar a una hembra, vete desnudando- Juan, como digo, se había vuelto mucho más obediente. Todos habíamos notado un cambio muy importante de actitud. No tardamos en desnudarnos. Los ojos de Juan se clavaban en mis tetas. Cogí de mi bolso un preservativo y le dije. - Toma, ponte esto.-

El chico miró aquello con extrañeza. Me imaginé que era la primera vez que lo veía, así que se lo puse yo misma. Comencé a cogerle el pito que crecía considerablemente y a hacerle cosquillas en los testículos. El chico me respondía tímidamente al principio, cogiéndome las tetas y besándolas, pero no tardó en llevar a efecto lo que le había enseñado.

Primero nos tumbamos en la cama y luego, el chico se puso encima mía. Abrí las piernas para recibirle. De repente se volvió muy impetuoso, queriéndome meter la picha sin más. Le dije que eso no debía ser así. Primero tenía que prepararme. Le llevé las manos a mi almeja para que me acariciara. Juan me acariciaba toscamente, pero era delicioso. Luego comenzó a profanar mi intimidad, con mucho más tino de lo que lo había hecho en el coche. Sus labios mientras, se posaban en mi pecho, intentando tragárselo entero.

Decidió probar suerte ahora y se encontró con que yo estaba deseando recibir su miembro erecto ahora. Su miembro era delgado y ágil como él. Me penetraba mientras me agarraba de las nalgas y seguía succionado de mi pecho. Me penetró rápidamente y rápidamente comenzó a moverse encabritadamente. Pude darme cuenta de que se había corrido.- ¡No dejes de moverte!¡No lo dejes! Le gritaba. No tardé mucho más en correrme. No fue un gran polvo, pero por lo menos el chico había aprendido lo fundamental y salía muy orgulloso de la casa, con el libro prometido en la mano.

Las clases finalizaron. Yo no volví al pueblo hasta la evaluación. Era sorprendente cómo Juan consiguió enmendarse en las últimas semanas. Me iba a ir cuando pude ver a Leticia y a Juan en el patio. Leticia le pidió a Juan, por favor, que le esperara, que quería hablar conmigo. Nos miramos tiernamente a los ojos nos despedimos dándonos un beso en la cara que pretendía ser algo más. Por fin le comenté el cambio de Juan. Leticia miró hacia abajo sonrojada. Al final me confesó.

-¿El cambio? ¡No te lo puedes ni imaginar! Fue irte tú del pueblo y empezó a perseguirme de mala manera. Me lo tenía que espantar con matamoscas. Se me presentaba en la ducha. Un día hasta se metió. ¿Sabes qué hizo? ¡Obligar a que se la mamara! Bueno, pues esa fue mi perdición, por que al día siguiente, mientras lavaba los platos, se puso detrás mía, me levantó la falda y me masturbó con el dedo. Al día siguiente, a las dos de la mañana se presentó en mi cama y me obligó a follar con él.-

Todo eso no me extrañaba en absoluto, pero no esperaba que Leticia se le entregara con tanta facilidad. -Bueno, Leticia y ¿Por qué no lo has evitado?.- Bueno, es que...en fín... creo que nos vio. El muy cabroncete me hace chantaje-

Leticia iba tras Juan, pidiéndole que la esperara, Juan parecía mucho mayor ahora que hace unas semanas. Pasé por casa de Leticia para despedirme pero no llegué a hacerlo, pues al ir a tocar el timbre, me pareció escuchar algo. Puse mi oreja contra la puerta y escuché a Leticia, gritando de placer. egarasal@teleline.es


Egarasal(egarasal1@mixmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 17:51:23 [denunciar este mensaje]
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El hotel del deseo por Cidipe
Antes que nada, quiero decir que esta historia que os narro, es completamente cierta, sucedió este verano cuando estuve de vacaciones en Tenerife. Mi nombre es Pilar, y tengo 19 años. Nunca me he quejado de mal cuerpo, ya que estoy bien dotada de culito y pechos, además siempre he sido muy ardiente. Todo comenzó cuando mis padres decidieron pasar unos días en una isla donde el turismo era la mayor fuente de ingresos. La idea no me parecía en absoluto agradable, prefería quedarme en mi ciudad, que aunque un poco calurosa, no tendría que pasarme las noches sola. Así que convencí a mis padres para que me dejaran traer a una amiga conmigo, por aquello de no aburrirme mientras ellos gozaban de unos momentos de romanticismo. El vuelo fue tremendamente pesado, creí que iba a reventar de desesperación, fue corto pero demasiado intenso.

Cuando llegamos al hotel me encontré con la sorpresa de que la habitación de mis padres estaba cinco pisos más arriba que la de Miriam y yo. Eso era bastante favorable, ya que podíamos salir y regresar a cualquier hora sin tener que dar cuenta a nadie.

Nada más llegar a recepción, le echamos un ojo a uno de los botones. En ese momento Miriam decidió que era suyo y lo sería durante toda la estancia en ese maravilloso hotel.

Nos pidieron unos datos, y el botones al que Miriam le echó el ojo nos acompañó hasta nuestra habitación. Quedé alucinada con la habitación, porque tenía dos camas enormes, casi de matrimonio y un salón donde se podía hacer de todo. Yeray, que así se llamaba el botones, nos informó discretamente de que su turno terminaba a las once de la noche. Yo ya sabía que a esa hora tendría que salir de la habitación, porque de ninguna manera iba a interrumpir yo la escenita. Mientras Miriam comenzaba a acomodarse, yo decidí bajar a comprar tabaco. Casi me pierdo por el hotel hasta llegar al bar, pero me encontré a Yeray y me indicó donde estaba. Cuando llegué vi a un hombre de espaldas, preparando un cóctel, y yo esperé todo lo que pude hasta que un poco enfadada de tanto esperar le dije que cuándo me pensaba atender. Se dio media vuelta, y cuando lo vi, mi enfado desapareció por completo, tenía unos ojos preciosos. Creo que a él también le debí gustar, porque cuando me dispuse a pagarle por aquel paquete de tabaco, y vi que no tenía dinero suelto, me dijo que no tenía cambio (yo había visto que sí) y que le dijera el número de mi habitación, para poder cobrármelo en otra ocasión. Cuando llegué vi a Miriam completamente desnuda, y me pidió que me acercara donde ella estaba. Ella se encontraba en un sillón negro de cuero, y me acerqué a ella completamente temblorosa, adivinando lo que iba a pasar. Yo jamás había tenido una experiencia con ninguna mujer, y sabía a ciencia cierta que ella tampoco, aunque creo que me equivoqué sin duda, porque esa manera de tratar a una mujer, no se aprende en un momento.

Miriam, como he dicho antes, estaba completamente desnuda, y acababa de salir de la ducha. Aun estaba empapada, y sólo ver las gotitas de agua cayendo por sus pezones casi logré humedecer mi sexo. -No tengas miedo, ambas sabemos que deseamos esto. Me agarró por la nunca, separando mi larga cabellera, y me besó tórridamente. Sentí su el calor de su lengua, sus movimientos, y eso me puso a cien. Bajó su mano hacia uno de mis pechos, y empezó a golpear con las yemas de sus dedos el pezón. Sentir esos golpecitos tan suaves y tan intensos a la vez fue lo que me llevó a hacer lo que hice. Descendí mi mano derecha hacia su sexo, húmedo y chorreante, y no precisamente de agua...

Primero comencé a tocar sus ingles, a pasar mis dedos entre los pliegues de su sexo, mientras ella me besaba en el cuello. De repente, sin pensarlo ni dudarlo, le introduje dos dedos de golpe, sin previo aviso. Ella sintió un pequeño dolor, pero era un dolor placentero y no se quejó. Me sorprendió cómo estaba yo tomando las riendas de la situación. Cuando mis dedos estaban dentro, empecé a mover los dedos hacia todas las direcciones, notando el calor de sus paredes vaginales y cómo las tensaba para darse más placer.

Miriam dijo algo que no pude entender, y me llevó al sillón de cuero que había en un rincón, estaba completamente frío, y ese frío se hizo notable en mis pezones. Ella, indudablemente, se percató de ello y volvió a ellos, pero esta vez con lametones intensos, y mordisquitos que me trasladaron al paraíso. Puso cada una de sus manos en mis rodillas, y me abrió las piernas violentamente, con unas ganas que yo no conocía en ella. No se anduvo con rodeos, y metió su rostro entre ellas, y me lamió todo mi coñito. Desde el clítoris, el cual frotaba con una intensidad increíble, hasta mi ano, y pasando por mi agujerito. Cuando llegaba a él, metía su lengua, y yo veía cómo quería meterla más adentro, pero no podía ya que su instrumento tenía un limite, y mi coño no.

Me estaba volviendo loca, creía que iba a reventar, pero ella me dijo que no lo hiciera, que no me corriera aún, que quedaba mucha noche por delante, pero a pesar de mis intentos, me corrí en su boca, y noté cómo a ella le gustaba, porque me pedía más y más.

Luego me tocó a mí, y procuré devolverle todo el placer que ella me había proporcionado, e incluso me propuse mejorar lo que ella me había hecho. La senté en aquel sillón que tanto estábamos usando, y coloqué cada una de sus extremidades en los brazos del sillón, para que estuviera bien abierta. Pude contemplar todo su coño bien abierto, deseoso de mi lengua, pero yo no se lo iba a dar todo tan fácil.

Primero pasé la palma de mi mano abierta sobre su conchita, y apreté lo más que pude, sin hacerle daño por supuesto, pero parecía que a Miriam el daño le proporcionaba placer y eso era algo maravilloso, porque así no temía a nada. Le acaricié su vello púbico, e hice que éste se frotara con su clítoris, lo cual le hacía retorcerse de placer. Cuando me pidió a gritos que le comiese su coñito lo hice, porque no quería hacerle esperar. Así que metí primero uno de mis dedos dentro de su sexo, y me abrí camino dentro de él, ella me pidió que metiese ese dedo en mi boca, y así lo hice. Estaba riquísimo, sabía a mar, a agua de playa, a salado. Cuando me di cuenta que realmente me gustaba ese sabor, quise probarlo directamente de su conchita, y así lo hice. Acerqué mis labios y le di un beso en su clítoris, primero con la boca cerrada, y después abierta, para poder chapárselo, noté que se estremeció, y dio un espasmo, lo que hizo que instintivamente mordiese su clítoris hinchado, pero lo hice de una forma ausente de violencia. Ella gimió. Gimió con una fuerza que me asustó. Separé sus labios y cuando vi su rajita bien abierta, tenía tantas posibilidades, que no sabía por dónde empezar. Y lo primero que hice, anticipándole lo siguiente, fue darle un buen lametazo a su sexo chorreante. Quise terminar, pero no pude porque llamaron a la puerta. Me puse un albornoz y como pude disimule mi excitación, por si acaso eran mis padres. Pero no, eran. Eran Yeray, y Tomás, que así se llamaba el camarero. Casi que nos habíamos olvidado de que nos iban a visitar.

Abrí la puerta, y sin invitarlos a pasar, lo hicieron, un poco dominantes. Miriam, que aún no se había recuperado de sus múltiples orgasmos, estaba sentada en el sillón, y de piernas abierta, igual que yo la había dejado. Tomás se llevó una sorpresa enorme, y nos dijo que si éramos lesbianas, pero Miriam, para demostrar que no era así, se abalanzó contra él, y empezó a chuparle la polla de una forma que jamás había visto yo, ni en las películas pornos. Yo me quedé estupefacta, pues creí que Tomás iba a ser mi juguete de aquella noche, pero al parecer Miriam me lo había quitado.

Yeray estaba sentado en una esquina de la cama masturbándose, pero yo le pedí que dejara de hacerlo, para imitar a Miriam en su felación. La polla de Yeray, ya estaba dura, y su glande un poco húmedo, por lo que me fue más fácil metérmela en la boca.

Sentí la dureza de su pene en mi boca, casi no podía respirar, pero me excitaba. Lo que yo quería era lamerle solo la puntita y notar su excitación. Así lo hice, pasé mi la puntita de mi lengua por su glande y noté que le gustó porque me lo agradeció con un intenso suspiro...y en un arrebato de pasión y lujuria de levantó de la cama y me sentó encima de la mesa escritorio que había en la habitación, y allí me clavó su polla en mi coño al la vez que un dedo me tocaba el clítoris y yo sentí que me derretía entre sus piernas. Con cada embestida de su enorme polla creía que me iba a reventar el coño, y eso me gustaba, estaba bien lubrificada, y no me dolía, pero al tenerlo dentro, notaba todo su esplendor, y como se expandía dentro de mí.

Tomás nos miró y yo vi en su mirada cierta envidia y recelo, por eso le invite a que viniera mientras Miriam se recuperaba. Una vez que estuvo junto a nosotros, me lamió mis pezones abandonados un poco por Yeray, pero yo quería más...mucho más.

Instintivamente, y como si de un pacto se tratara, Yeray me llevó hacia la cama, e hizo ponerme encima de él y yo lo hice gustosamente. Mientras, Tomás lamía mi espalda y mi culito. De pronto introdujo un dedo en mi ano, al principio sentí unas ligeras molestias, pero pronto me acostumbré a ese dedo mágico y quise que lo introdujese definitivamente. Noté como Yeray se corría y gemía y jadeaba de una forma que lograba encenderme escandalosamente.

Tomás me levantó de la cama y me llevó de nuevo hasta la mesa donde Yeray y yo disfrutamos de nuestros sexos, y me apoyó en ella dándole la espalda. Estaba completamente doblada hacia delante, y tenía mi culito hacia él. Puso su glande en la entrada de mi ano, y poco a poco fue introduciéndolo allí, y a cada centímetro que iba adentrándose en mí, yo iba disfrutando más y más. Cada embestida, cada golpeo de sus testículos contra mi culito no hacían más que excitarme y provocarme lo que segundos más tarde sucedió, me corrí de una forma increíble y muy larga, como lo estaba siendo mi orgasmo. Miriam se volvía a masturbar, y Yeray propuso que lo hiciera con ella, que la masturbase yo, y claro, no podía negarme, así que lo hice como lo había hecho anteriormente. Y cual no fue mi sorpresa que al girarme, cuando ya llevaba un rato masturbando a Miriam, vi a Tomás y Yeray penetrándose con unas ansias locas... El resto de la historia, y todo lo que sucedió después, lo contaré quizá otro día...cuando me reponga de todo lo que vi Si quieres contactar conmigo, si te gustó mi historia, escríbeme: cidipe@ono.com


Por odracir - 07/10/2007 17:47:36 [denunciar este mensaje]
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Horas extra (Anónimo)
Hola a todos quienes lean este relato que me atrevo a publicar por primera vez. Mi nombre es Juanita pero me dicen Ana o Anita. Tengo 22, soy delgada, rubia de cabello corto, blanca, 1.72, busto normal, piernas fuertes porque hago ejercicio seguido... y la verdad me gusta mucho pasarme la bien con el tema del sexo. La historia que les contare sucedió hace muy poco y pasó con mi actual jefe de sección. Yo trabajo como diseñadora gráfica en una empresa de software y diseño interactivo en una ciudad capital americana. Aunque todavía estudio me logre colar y laborar en esta compañía de lo mejor en este país. Bueno llevo aquí como 3 meses y tengo un jefe bastante malgeniado y patán. Es un hombre maduro de 35 a 38 años. Alto fuerte y de aspecto normal, aunque agresivo sobre todo la mirada).

Desde que empecé a trabajar el jefe ( que diremos Daniel) me puso el ojo para sacarme, pues dice que los estudiantes y recién egresados no sabemos nada de nada, así que me tocó bastante duro los primeros días con la presión de él. A mis otros compañeros (todos hombres) les agradó sobremanera mi compañía. Todos hicieron casi una fila durante las primeras semanas para coquetearme y tratar de que ocurriera algo de movimiento conmigo, pero yo nada de nada. Me adapté rápido y puse a trabajar muy fuerte de día y de noche para que el jefe no molestara más. Cada día uno de mis compañeros de sección y de otras me entraba a coquetear, todos me molestaban y no quería nada con nadie, el único que me hacía sudar un poco, y no sólo era por la presión sino por que era el único que me ignoraba desde el plano sexual, era Daniel. El jefe. A pesar de ser un hombre maduro y todo, me gustaba cómo se veía de fuerte y ese ceño fruncido me agradaba muchísimo.

Comencé a vestirme un poco provocativa para ver cómo le hacía para que el jefe se fijara en mí. No sirvió de nada más que para calentar a mis compañeros que no dudaron en hacerme ofertas indecentes para salir. Una noche en la que trabajé horas extras diseñando un logo para una empresa importante Daniel salió de su oficina y pasó a un lado de mi cubículo. Me vio atareada y se acercó a ofrecerme su ayuda. En la sala de diseño sólo estábamos él y yo pues todo el personal había salido desde hacía una o dos horas atrás.

-¿Cómo va eso Ana? -Bien, bien, creo que lo termino en un rato -¿Segura? porque veo que falta bastante. -Pues yo lo termino hoy así me quede toda la noche acá jefe.

Él se sonrió por primera vez conmigo. Así que aproveché la oportunidad y le devolví la sonrisa un tanto coqueta.

-¿Por qué no me muestras algo para ver si me inspiras?

Le dije y él puso cara de sorpresa. Al tiempo bajé la mirada hacía mis piernas que se veían libres pues llevaba una mini azul turquesa y blusa azul de tiras y botas altas negras. Él me miro con algo de calentura y lanzó su brazo sobre mí. Yo alcancé a cerrar los ojos para sentir su brazo fuerte sobre mí, pero no, el tipo tomó el mouse y me empezó a mostrar ejemplos sobre el trabajo. Yo me desilusioné y seguí en el trabajo, escuchando atenta las instrucciones de él. El jefe de seguridad del edificio pasó haciendo ronda y nos vio. Preguntó sobre la hora en que dejaríamos de trabajar y Daniel le dijo que yo me quedaba un rato más. El de seguridad nos dijo que estábamos los tres solos en el edificios pues el turno de impresión no trabajaba esa noche. Seguimos trabajando y un rato después me dijo que se iba ya, que estaba tarde. Acepté. Él salió y yo seguí en el trabajo.

De pronto, tiempo después, sentí unas manos que me tocaban la espalda haciéndome un masaje. Me asusté y gire. Era Daniel.

-Hola ¡qué susto me has dado! -Me regresé porque creo que necesitas más ayuda ¿o no? -Sí creo que sí... -¿Un masaje? -Ok

Entonces empezó a tocar mi espalda y mis hombros haciendo que me relajara sobre el asiento. Sus manos eran muy buenas. Me concentré en el placer del dolor por la tensión de mis músculos. Luego sentí que una de las manos bajaba y rozaba mis senos sobre la blusa. Abrí los ojos pero seguí quieta. Ahora me tocaba a fondo y yo estaba en shock. Pues aunque esperaba algo de Daniel nunca creí que fuera en ese momento.

-¿Hace cuánto no te dan un buen masaje? -Hace bastante jefe... -Creo que te llegó la hora de hacerte uno completo -¿En serio?

Al decir esto bajó su cabeza y me dio un beso súper húmedo, al tiempo que bajaba mucho más su mano y la metía por mi falda, tocándome los muslos y llegando hasta mi interior. Yo le hice la tarea más fácil girando la silla y quedando frente a él. Daniel se arrodilló frente a mí, levantó un poco mi falda, hizo a un lado mis interiores y comenzó a chupar y lamer mi genital. Yo no paraba de gemir y suspirar. Rápidamente tuve un orgasmo enorme. Le tomaba la cabeza y la apretaba fuerte sobre mi órgano. Él sólo paraba para darme una mirada y seguir paladeando su lengua en mi clítoris. Comencé a tener otro orgasmo más fuerte que el anterior y lo hice a gritos. Daniel era excelente con la lengua. Tras ese orgasmo caí sobre la silla dichosa, entonces él se puso de pie frente a mí.

-¿Te gustó? -Ajá (contesté como tonta) -Baja mi cremallera y saca mi verga. (me dijo un tanto vulgar)

De inmediato lo hice. Su cambio de ser un hombre caballeroso a ser uno vulgar me excitó demasiado. Bajé el cierre y sin quitarle el pantalón saqué un pene enorme, era largo, un poco grueso. Lo tenía en mis manos.

-Métetelo a la boca putica...

Como si estuviera sonámbula o algo así obedecí. Abrí la boca y empecé a comerme su aparato. Él lo disfrutaba al máximo. Hizo que bajara de la silla y quedara de rodillas. Seguía chupando esa verga grande y hermosa, repleta de venas que palpitaban en mi boca.

-Eso es putica, muy bien, muy bien...

Mientras se la chupaba Daniel se quitó el saco y la camisa. De un momento a otro me tomaba de la cabeza y me daba empujones dentro de mi boca con su pene, como si me follara así.

-Detente un momento putica. Quítame el pantalón.

Lo hice de inmediato. Quedó desnudo. Me levantó y sacó mi blusa bajó mis interiores y la falda la arremangó sobre mi cintura, me dejó con las botas. Me tomó del cabello, jalándolo, y me puso de rodillas nuevamente para que siguiera chupándolo.

-Sigue con tu trabajo oral puta...

Continué mamándole la verga por un rato más. Me sentía muy bien así. Me encantaba su pene. Llevábamos más de media hora así, cuando él mismo sacó de mi boca su aparato. Me hizo levantar y me llevó hasta la sala de espera frente a su oficina.

-Ven que te voy a follar como se lo merece una puta como tú.

Me acostó boca arriba sobre el sofá de la sala de espera abrió mis piernas que tomó con sus manos y puso su vergota en mi entrada. Yo la tomé y la fui metiendo de a poco. Me quejaba y a él eso le gustaba. De improviso avanzó y la metió toda. Hasta el fondo. Grité. Se acomodó y empezó a meter y sacar su pene dentro de mí. Lo hacía a una velocidad enorme y con una fuerza gigante.

-Te gusta así ¿no puta? ¿te gusta?... perra...

Yo no paraba de gemir y de agarrarme de sus brazos fuertes. Sus embates eran tremendos. Unió mis piernas para apretar así su verga en mí. Y con una sola mano las tomaba y con la otra se apoyaba del espaldar del sofá. Me la metía y sacaba como una maquina sexual. Luego la sacó repleta de líquidos míos, pues ya había tenido un orgasmo durante la faena.

-Ponte en cuatro perra que me gusta penetrarlas así, a las putas como tú... Lo hice. Él me dio una palmada en las nalgas. Metió uno de sus dedos en mi coñito, lo sacó e intentó meterlo en mi trasero. Yo se lo impedí y él me abofeteó en la cara.

-¡Quédate quieta perra, que voy a hacer lo que yo quiera!

Me quedé helada y quieta. Insistió metiendo uno de sus dedos en mi trasero. Nunca lo había hecho por ahí. Su dedo me molestaba sobremanera y cuando ya lo tenía dentro comenzó a meter otro en mi coñito el movimiento de ambos me fue excitando cada vez más. Fui moviendo mis caderas al ritmo de sus dedos. Entonces los sacó de su interior y se acomodó para penetrarme. Primero de forma normal por mi coño. La metió toda de una y comenzó a penetrarme fuerte. Yo tenía la cabeza enterrada en el espaldar del sofá. Sus embates me apretaban contra él.

Me tomaba de la cintura y me atraía hacía su verga que salía y entraba como un taladro. Sus huevos golpeaban mis nalgas y estaba a punto de un nuevo orgasmo. Se detuvo.

-Ahora vas a saber lo que es coquetear conmigo perra.

Puso su pene en mi entrada posterior y empezó a avanzar. Me dolía muchísimo. Él se veía experto en estos menesteres y esperó a que me relajara. Cuando el glande estaba dentro, comenzó nuevamente a empujar hasta tenerlo todo dentro. Allí mismo me tomó del cabello y me alzó la cara, al tiempo que me penetraba sin compasión. Se apoyaba de mi cadera y de mi cabello como si cabalgara a una yegua. Yo estaba en otro mundo sintiendo de todo: dolor, placer, lujuria, éxtasis, etc.

Me metía su pene con todo poder. Sentí que estaba por acabar pues se apoyó sobre mi cadera y su ritmo se aceleró. Dio varios embates más y sentí cómo inundaba mi traserito. Fue enorme la cantidad de esperma que salía de él. Sacó su miembro y lo limpió con mis nalgas y con mi falda enrollada a la cintura. Se sentó a mi lado y me besó.

-¿Te gustó, perrita? -Sí, sí me gustó jefe...

Él me sonrió y me invitó a que le limpiara la verga. Lo miré y me fui encima de su hermoso pene a lamerlo hasta dejarlo limpio. Mientras lo hacía sentí a alguien detrás mío. Gire y se trataba del jefe de seguridad que miraba la escena con una cara de vicio increíble.

-¿Qué tal la vista José? Preguntó Daniel -Excelente...

Respondió el hombre mientras me miraba. Yo estaba congelada sentada desnuda a un lado de Daniel que me sobaba el cuello y se sonreía con José.

-Bien rica esta puta ¿cierto? -Pues yo la vi muy bien puestecita don Daniel... -Ya sabe que de noche esta empresa es suya con todo lo que tiene dentro...

Al decir esto miré a Daniel y éste me sonrió. José se acercó hasta mí al tiempo que se bajaba el pantalón, sacando un pene gruesísimo y empalmado a más no poder, pues había visto todo desde el inicio. Lo tomó en sus manos y me lo ofreció para que lo chupase. Daniel me presionó del cuello y no hice más que abrir la boca e intentar tragarme el paquete del vigilante.

Su verga era más pequeña que la del jefe pero mucho más gruesa. Comencé a lamerlo y darle pequeñas mordidas.

-Eso sí, mamita, así. Mírame a los ojos mientras lo chupas... me gusta ver la cara de putas cuando lo maman...

Me decía el tipo mientras tocaba mis senos y se iba quitando la ropa. Daniel se sentó frente a nosotros a disfrutar de la escena.

El vigilante era un hombre de unos 45, bajito, pero acuerpado, blanco y calvo. Me detenía en la mamada para quitarse su ropa, hasta quedar completamente desnudo. Seguí mamándolo hasta que él me detuvo, se sentó en el sofá y me invito a sentarme sobre su verga gruesa. Así lo hice, sentí esa verga abriéndome un poco mi conchita pues el tamaño del grosor era inédito en mi cueva de sexo.

Cuando pude ensartarlo todo él mismo me daba el ritmo para que subiera y bajara. Mientras me chupaba y tocaba los senos. La fricción con esa nueva verga hizo que me excitara mucho y que intentara llegar a un nuevo orgasmo. Aceleré el bajar y subir. Sentía cada vez más esa verga dentro. Abracé al vigilante y comencé a hablar:

-Sí, sí, qué verga hermosa, me gusta sentirla dentro, dentro... sí, sí...- y me corrí de una forma inusual. Gritando fuertísimo. Arañando al vigilante de tal forma que violentamente me levantó y me puso acostada sobre el sofá. Entonces comenzó a meter y sacar su pene con violencia. Yo le pedía más y más. Parecía que estaba incómodo en el sofá, así que sin sacarme su pene de dentro me puso en el suelo y allí montó mis piernas con las botas sobre sus hombros y me penetró con furia. Luego se apoyó de mis senos y me daba con total violencia. Yo estaba en otro mundo mientras me penetraba. Daniel se acercó y me ofreció su verga para que se la chupase mientras tanto. La tomé y la mamé mientras era follada.

El vigilante sacó su pene. Me puso en cuatro y volvió a meterla fuerte. Yo seguía chupando a Daniel entonces sentí el ritmo a punto de acabar del vigilante decidí ayudarle moviendo mis caderas, también Daniel parecía acabar. Ambos se vinieron al tiempo. Daniel bañándome la cara y la boca y el vigilante bañándome la espalda. Ambos se pusieron frente a mí y los limpié a fondo.

Después de esto se vistieron. El vigilante siguió en su guardia y Daniel me llevó a su oficina.

-Mira Ana, esto que pasó aquí es entre nosotros. Pueda ser que no te agrade lo que pasó, pero pasó. Así que ojalá y no lo estés divulgando por ahí. Tú estás grabada en vídeo y todos sabemos que tú querías esto desde hace un tiempo. Ya te enteraste porque no hay mujeres en esta sección. No aguantan las horas extras. ¿me entiendes?.

Yo me quedé mirándolo con rabia y algo de morbo ante lo sucedido y ante su confesión. No contesté nada y fui al baño a lavarme y cambiarme. Desde dentro escuché cuando Daniel salió.

Ya vestida, con la falda hecha un desastre, fui hasta mi cubículo, apagué el computador y salí. Al llegar a la puerta el vigilante no paraba de mirarme lleno de lujuria.

-¿Te gustó lo de arriba?

No le contesté nada e intenté salir.

-¿Te gustó o no? -Sí, sí me gustó pero no quiero hablar de eso... -Pues nadie quiere que hables -No lo voy a hacer. Simplemente pasó y ya. -Eso es así nos gusta a nosotros... -¿Lo hacen seguido? -Sólo cuando toca... y con una mamacita así en la oficina toca...

Intenté salir de nuevo, pero el hombre me jaló del brazo y me arrastró hasta la silla de su despacho, me sentó allí. Sacó su verga y me la puso en los labios.

-Entonces no hables y termina de chupar que todavía estoy lleno...

Lo miré y abrí al boca y comencé a comerme esa verga gruesa. Le miraba a los ojos tal como a él le gustaba. Salivaba muchísimo para que se resbalara suave en mi paladar. Bajé su pantalón y me apoyaba de sus caderas para ir y venir con más soltura. No paraba de insultarme y gemir. Lo pajeé mientras chupaba sus huevos y volvía a lamer y chupar su verga. Me detuve y sin dejar de mirarlo le dije:

-¿Quieres meterlo de nuevo?

Él dijo sí con un gesto. Me levanté y me apoyé en la pared ofreciéndole mis agujeros de espaldas. Tomé su verga y la apunté a mi coño. Él entró con facilidad. Yo estaba mojadísima. Me tomó de las cadera y comenzó a embestir fuerte. Me estaba partiendo. Me apretaba los senos y seguía metiéndolo. Me encantaba el grosor de esa verga. Yo estaba por reventar en un nuevo orgasmo cuando él lo sacó y me jaló del cabello para que me arrodillara. Lo hice y me obligó a abrir la boca y recibir su descarga en la boca. Abrí la boca y la recibí con agrado. La tragué toda. Luego lo limpié y salí de allí.

No volví a trabajar tres días. Luego aparecí, di mi carta de disculpas por no haber ido a trabajar. Daniel me trataba normalmente igual el vigilante. Ya sabía yo que no podía volver a tomar horas extras de noche, a no ser que quisiera pasarme la de fiesta. Así ha sido hasta ahora. Cuando deseo hacer horas extras ya saben lo que pasa.

Creo que voy a dejar el empleo. Igual estoy por graduarme y seguro encontrare otro mejor...

¿Qué creen ustedes?


Por odracir - 07/10/2007 17:44:35 [denunciar este mensaje]
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Experiencias por Carolina
Hola a todos tengo mucho tiempo leyendo relatos así que pensé que ya era justo que yo mandara algo para ustedes bueno ahí les va.

Me llamo Carolina vivo en México y tengo 20 años soy delgada de piel morena claro cuerpo bien cuidado pechos no grandes de hecho son pequeños pero me agradan y mi trasero es rico a mí me gusta también hago mucho ejercicio nado, gimnasio, etc

Les tengo que confesar que siempre me ha gustado vestirme si no provocativamente sí con ropa que aumenta el deseo entre los chavos y eso sí me gusta se me hace una forma de sentirse libre pero bueno en mi familia somos mis papás , mi hermana de 17 y mi hermano de 15 tengo que confesar que ellos son los guapos de la familia mi hermana a pesar de sus 17 esa una chavita ya muy bien formada un cuerpo muy atractivo para cualquiera que la vea de hecho nunca le falta galán pero ella es de una forma de ser que no le gusta tanto salir así que muchas veces se queda en casa los fines de semana mi hermano es la oveja negra de la familia es muuy guapo juega fútbol va al gimnasio la cosa es que las chavitas de su edad se derriten por él y muy bien que aprovecha la situación ahí luego les platico.

Y bueno a mí siempre como ya les dije me ha gustado vestir sexy y siempre desde la secundaria me ha gustado ver a los chavos cómo se ponen cuando se enfrentan a una situación que nunca se imaginan que pudiera pasar por ejemplo había un chavo en la prepa un año menor que yo que es el típico nerd pero el asunto es que era muy guapo pero no era muy extrovertido y yo mala ya le había echado el ojo así que muchas veces me las arreglaba para encontrármelo en los pasillos o en la cafetería donde le sacaba plática estaba decidida a darle algo para que me recuerde y a ver qué pasaba en la cafetería cuando no me sentaba en su mesa intentaba sentarme enfrente para que me pudiera ver yo muy disimulamente iba abriendo mis piernas mientras platicaba con mis amigas o amigos de tal forma que cualquiera que estuviera en su posición me podría ver mi ropa interior aparte de que me gustaba arremangar mi falda para que no estuviera tan larga así que le regalaba una súper vista de mí que muchos galanes nunca van a recibir luego en una ocasión en la que estábamos organizando una quermés para la escuela necesitaba gente para que ayudara así que busqué a muchos pidiendo ayuda que para conseguir comida, ayudar a poner mesas ,cobrar durante la quermés y organizar otras cosas entre los que escogí estaba este niño que ya me traía como en una obsesión muy cachonda pero a él y a una amiga que yo ya le había contado todo esto somos muy cómplices tenían que ir a mi casa para pintar pancartas y mantas para esta fiesta yo ya me había puesto de acuerdo con mi amiga para que ese día le regalara algo al chavo este que nunca se le fuera a olvidar quedamos en la tarde en mi casa ya que casi siempre mi casa esta sola en las tardes antes de que llegaran busqué algo que me hiciera sentir muy provocativa me puse una blusa de esas que se amarran por atrás parecidas a un top pero dejan la espalda descubierta sólo por los tirantes que se amarran para que no se caiga la blusa sin sostén ni bra ni nada y unos pantalones tipo pescadores sin panty debajo y como son de la tela de los jeans pero como de lycra se me veían muuy bien tengo que aceptarlo jejeje ok.

Me vi en el espejo y de veras era provocativo desde ese momento ya me sentía muy cachonda por todo lo que pensaba que podía pasar y bueno ya llegaron los 2 mi amiga y el chavo que deberían haber visto la cara que puso de entre tonto y puberto calenturiento que hasta me dio risa pero ya nos pusimos a trabajar porque teníamos que sacar el pendiente de las mantas pero siempre que me movía intentaba poner una pose sexy así cuando iba a tomar algo como una brocha o pegamento me ponía en 4 y como él estaba de frente se podía ver todo mi escote y yo sabía que me estaba viendo porque se ponía súper pero súper nervioso y como es de piel blanca no podía evitar ponerse rojo rojo pero rojo tomate y ya terminamos yo ya les había dicho que se llevaran traje de baño para entrar a nadar ahí en mi casa él no quería poniendo mil pretextos pero entre mi amiga y yo lo convencimos en eso ya había llegado otro amigo que es un joto así le decimos para que se enoje por que si es homosexual.

Otro monumento de chavo lastia de su preferencia y ya salimos al patio y jugamos con mi perro tito un pastor alemán y ya todos en traje de baño nos metimos a nadar yo llevaba un bikini muy sexy era el que más me gustaba muy cortito de abajo y de arriba pues también ya ya jugábamos , platicábamos y hasta que jugamos caballasos es ese en el que te sientas en los hombros de otra persona e intentas tumbar a la otra pareja y pues todo planeado el güerito me tocó de pareja yo encantada intentando subirme en él me restregaba en su espalda mis pechos mi entrepierna él lo notaba y como no queriendo la cosa cuando me impulsaba con mis piernas rozaba mis pies con su pene estaba durísimo se los juro yo andaba ya súper cachonda jugamos un rato hasta que les hice la señal para que se fueran a mis otros 2 amigos ellos con cara de picarones inventaron una excusa y se fueron nos quedamos solos ya eran como las 6 de la tarde y ya hacia frió así que se imaginan como andaba de mis pezones y se notaban demasiado debajo del bikini y ya le dije que a seguir jugando como peleas ya saben que nos aventábamos agua y luego ya manotazos y luego ya sentía cómo me daba manotazos en mis pechos muy disimulados luego me agarraba desde atrás y me restregaba su pene durísimo en mi trasero ya hasta que me decidí y en esas veces que le agarro su pene duro apenas lo toqué unas 5 veces él se dejaba que siento algo viscoso ya se había corrido el pobre jajaja pero como sé que eso puede llegara ser muy malo para ellos digo en lo psicológico lo seguí tocando le dije que nos fuéramos a mi cuarto lo agarré de la mano y lo guíe hasta mi cuarto nos quedamos de pie el estaba súper nervioso y no hacía nada nomás sentir ya me imaginaba que iba a pasar esto así que yo tomé el mando y le acariciaba su pene flácido mientras lo besaba le decía que me tocara mi cuerpo lo hacía pero la verdad era muuy malo me imagino por no haberlo hecho antes paré me hice para atrás unos pasos y me fui quitando primero mi bra del bikini dejando mis pechos el aire súper erectos por el frió y porque todavía estaba mojada aparte la cachondez que sentía y seguí tocándolo él también me tocaba ya se sentía bien luego lo senté en la cama y le bajé su traje de baño nunca voy a olvidar su pene blanquísimo semi erecto y no con mucho vello y se lo empecé a besar despacito mientras yo me bajaba mi panty y me masturbaba bien fuerte ya cuando empezó a crecer más su pene yo ya lo lamía como si fuera una paleta así igual ya estaba muy duro para eso yo ya no aguanté y me masturbé hasta el orgasmo mientras ya estaba haciéndoselo oral con todas las de la ley.

Le gustaba yo seguí hasta que sentí otra vez lo viscoso pero en mi boca yo no podía dejar de chupar yo me seguía masturbando ya tenía ganas de que me penetrara así que cuando ya estuvo duro otra vez lo acosté en la cama y me empecé a sentar en su pene insertándolo en mi vagina despacito ya para ese entonces yo andaba súper pegajosa por todos lado mi boca por su esperma mi mano por mis fluidos y mi vagina por lo caliente que andaba así que no me costó nada lograr que me penetrara yo lo gozaba él también yo era la que estaba haciendo casi todo después de como 5 minutos se volvió a correr ahora en mi vagina ¡¡¡error!!!.

Resulte embarazada a los 17 por eso tuve que recurrir al aborto ya sé que con esto me gané la antipatía de muchas personas pero así fue y ni modo después de esto del embarazo digamos que estuve fuera de cualquier actividad social por ¡¡¡5 meses!!! demasiado lo único que podía hacer era ir a la escuela a la casa así eso era todo.

Dicen que cuando te entra la ociosidad haces hasta lo impensable y créanme que es verdad lo siguiente paso a los 3 meses de lo anterior yo estaba nadando y pues hacía mucho sol así que aproveché para airarme al sol relajarme y como sé que lo mas relajante es el sexo pues me empecé a masturbar aprovechando que no había nadie somos bien callejeros y pues me quité mi traje de baño que esta vez no era nada sexy me puse bronceador y me acosté y me empecé a masturbar despacito pensando en no sé qué ya estaba apunto del orgasmo cuando oigo ruidos esa Tito el perro que andaba deambulando por el jardín entonces con lo caliente que andaba no me fijé mucho hasta que se estaba acercando y vino a saludar como siempre bien juguetón y como yo estaba acostada y sin querer me fijé en su pene claro nomás veía lo que es el forro no sé cómo se llame y pues se veía muy grande me estaba ganando la curiosidad y la calentura y al haber leído relatos de zoofilia (¡¡¡así que esto es su culpa eh!!!) se la empecé a tocar despacio no sabía cómo iba a reaccionar no hizo nada nomás se puso como que tieso con más confianza se lo agarré con toda la mano y lo empecé a sentir bien duro se lo acaricié como si estuviera masturbándolo su pene se estaba saliendo de su forro era caliente y muy rara pero seguí acariciándola hasta que tomó su tamaño ¡¡¡wow!!! es grande ¿eh? Déjenme les digo ya andaba súper caliente estaba derritiéndome por todos lados era enorme pero de repente como que descubrió mi vagina la empezó a oler y yo me dejé pero de repente se puso como loco pero de veras y como yo no sabía cómo reaccionar me dio miedo y me eché a correr jaja hubieran visto es que se me aventaba, encima entré en la casa y en seguida cerré con seguro me empecé a reír como loca de veras eso fue suficiente por ese día pero me la pasé pensando en esto de mi perro me empecé a poner cachonda y dispuesta ahora sí a lo que sea pero ya estaba mi familia en la casa así que no podía sólo quedó masturbarme en mi cuarto el día siguiente nomás encuando salieron todos salí al jardín ya estaba caliente y dispuesta a lo que fuera empecé a tocarlo a masturbarlo hasta que tomó el tamaño que había visto ayer era impresionante pero ahora yo le llevé la cabeza hasta mi vagina donde olió y empezó a lamer ¡¡¡wow!!! increíble es algo muy fuera de lo común otra vez se puso como loco pero ahora sí sabía qué tenía que hacer me puse en 4 y empecé a sentir cómo me empujaba con su abdomen pero con una fuerza muy grande yo no sabía qué hacer digamos que por instinto agarré su pene que ya era diferente porque tenía una bolota al final pero yo ya había leído que hay que evitar que penetre esa bola porque puede hacer mucho daño así que le agarré el pene por su tronco y lo dirigí hacia mi vagina yo ya estaba que ¡¡¡uff!!! me derretía de ganas y ya lo coloqué pero nomás no esperó nada de volada me penetró casi casi me caigo de boca por el escalofrió que me provocó esa penetración tan inesperada me debilitó totalmente pero seguí asegurándome que no fuera a entrar su bola se los juro por cada penetración sentía algo increíblemente fuerte placentero no sé cómo describirlo me sentía increíble tuvo orgasmo sobre orgasmo nunca había sentido algo así estuvo así metiendo y sacando su cosota como 10 o 15 minutos no sé la verdad nomás me sentí súper llena de su esperma cuando dicen que es caliente no es broma sí es caliente pero se siente muuy rico después de esto con Tito el castigo se paso increíblemente rápido iba con él casi todos los días me sentía súper bien tranquila y bueno eso fue lo que pasó con mi Tito.

Otra cosa que pasó durante este tiempo pasó con mi hermano de repente le dio por espiarme me espiaba mientras me bañaba y yo lo sabía porque lo veía no sé de dónde sacaba unos dichosos espejitos y los pasaba por debajo de la puerta del baño y se dedicaba a ver a mí no me molestaba porque entendía que le daba curiosidad así que me dejaba es más a veces hasta le daba un show completo me hacía como si me tuviera que lavar los pies poniéndome de espaldas y me doblaba toda dándole la vista de mi vagina desde atrás y mi ano la verdad es que me sentía súper cahonda cuando me daba cuenta pero lo que sigue fue lo peor que me pudo haber pasado, se los juro no se lo deseo a nadie aunque suene a mucho morbo pero de veras que afecta demasiado a las personas de repente ya no se conformó con los espejos sino que me tomaba fotos con una cámara de esas digitales ¿como? Quién sabe pero se las arreglaba y lo sé porque varias veces las vi ahí en ese momento ya no me gustó esto porque ¿se imaginan qué podría pasar si alguien lo cachaba con esas fotos?.

Hasta que un día mi papá entró al cuarto de mi hermano y vio las fotos el asunto es que le puso una regañada muy fea nada más que desde entonces yo veía como mi papá me veía diferente con otros ojos más de morbo que cualquier otro sentimiento ahí fue donde empezó mi pesadilla porque de repente se volvió muuuuy cariñoso me abrazaba me besaba me acariciaba pero siempre de una forma como con malicia si me abrazaba por coincidencia o no me tocaba mis pechos si me besaba lo hacía casi casi entre el cachete y los labios así pasó como un mes hasta que pasó algo que todavía me tiene con mucho temor yo estaba dormida y de repente me despertó un sonido de la puerta y ahí cómo se abría también cómo alguien entraba y se acercaba a mí estaba a punto de gritar cuando me tapan la boca y me sujetan ¡¡¡era mi padre!!!.

Me empezó a decir un montón de cosas obscenas no me lo podía creer me echaba la culpa de que él hiciera esto por vestirme así y las fotos y en cierta forma era cierto pero lo que más me preocupaba era mi mamá qué pasaría si nos ve así todo eso pensaba cuando me empieza a tocar de forma desesperada pero con gran tino al poco tiempo ya me tenía hecha trizas de placer me tocaba mi vagina mis pechos en muy poco rato me hizo llegar al orgasmo me sentía culpable pero en ese momento no podía pensar en otra cosa que no fuera sexo me sentía muy caliente luego mi papá se empezó a desnudar se acostó detrás de mí cuando se quito la ropa interior pude sentir su pene totalmente duro y caliente luego él me dijo que lo tocara yo lo hacía por temor y calentura lo hacía él parecía disfrutar y yo lo complacía luego me ordenó que se lo hiciera oral yo lo hacía me lo metía en la boca mientras él me decía que lo chupara más fuerte así como si me estuviera penetrando por la boca.

Yo obedecía no me daba otra cosa aparte de que me estaba gustando hasta que llegó al orgasmo en mi boca me ordenó que me lo pasara todo él seguía chorreando yo seguí tragando después de esto nomás atinó a decirme que no le dijera a nadie la cosa es que me amenazó de una forma cruel y cobarde una semana después les dije a mis papás que me quería ir a estudiar a otro lado claro que era porque me quería alejar de todo.

Mi papá yo creo arrepentido aceptó mi mamá algo aprensiva no quería pero la convencimos así que después de esto 3 meses después ya estaba en un internado en Inglaterra ¡¡¡wow!!!.

No era lo que esperaba ya que te trataban como encarceladas y eran súper exigentes pero por lo menos ya estaba lejos había varias chavas mexicanas y claro de muchos países me hice amiga de varias éramos como uña y mugre las 4 no nos separábamos a todos lados juntas no había otra había una que era de veras bellísima tenía cuerpo de modelo perdónenme los no mexicanos pero es el prototipo de belleza mexicana que es de las más bonitas del mundo

Y bueno a mí me gustaba verla es de ese tipo de personas que no puedes evitar de ver cuando vas por la calle, cuando salíamos al los bares o a las discos a la primera que sacaban era a ella y yo sentía una necesidad de verla no sé por qué bueno al principio pensé que era admiración por su belleza pero después descubrí que era atracción después de la práctica de deportes en las regaderas no podía simplemente dejar de verla su cuerpo desnudo era increíble en las noches se los juro me masturbaba pensando en ella me gustaba ya no lo puedo negar varias veces en las regaderas cuando me le quedaba viendo ella me observaba y me daba cuenta yo y veía como una sonrisa así como picara eso me derretía y sólo atinaba a desviar la mirada pero ella mantenía la vista fija hasta que un día estábamos en la misma práctica y no sé algo pasó que nos pusimos a platicar y no pudimos evitar las carcajadas el entrenador se molestó y nos dejó castigadas nos puso a hacer abdominales y no sé qué cosa después de la práctica así que cuando llegamos a las regaderas ya no había nada y esto me tenía súper nerviosa aunque yo sabía que esta era una oportunidad que no podía dejar pasar nos desnudamos y entramos a las regaderas ahí fue cuando ya no pudiendo evitar decirle lo mucho que me gustaba me acerqué y la besé ella no se separó al contrario me correspondió aquello era increíble esa mujer tan bella estaba conmigo desnuda ¡¡¡besándome!!! nos empezamos a acariciar yo no pude evitar tocar su trasero se lo apretaba con las 2 manos con una empezaba a tocarle su ano y su vagina a mí me sorprendió que estaba súper viscosa por sus fluidos ella también me tocaba pero mis pechos nos estábamos tocando como locas yo ya no aguanté y me puse de rodillas entre sus piernas acariciándole sus piernas mientras empezaba a lamerle su vello púbico para luego llegar a su vagina estaba caliente y como ya les dije viscosa le dije que se acostara era de esas regaderas que no tienen cortinas ya acostada me puse a lamerle con todas mis fuerzas su vagina le restregaba mi lengua ella agarraba mi cabeza me jalaba tanto mi pelo que parecía que me quería dejar pelona también le agarraba sus pechos estaban súper erectos duros ella me dijo que pusiera mis nalgas en su boca sin apoyarme nomás así como en 4 ella me lamía me restregaba su boca en mi ano y mi vagina se los juro esto también era totalmente radical a lo que había sentido antes yo me dedicaba a sentir y con mis manos la acariciaba también la penetraba en ese momento cómo me hubiera gustado ser hombre para poder penetrarla hacerla gozar así como me estaba haciendo gozar me estaba muriendo del placer en eso estamos cuando sin darnos cuenta que llega una maestra casi le da un infarto pero a fuerza de gritos y groserías nos levantó así desnudas y nos llevó con la directora ¡¡¡fue la mejor exhibición de mi vida!!! pero claro la directora nos echó un rollote y nos corrió de ahí mi amiga se regresó a Puebla y yo pues a Hermosillo otra vez con mi familia aunque ahora ya no vivo ahí trabajo de supervisora en una maquiladora y gano mi dinerito. Esas han sido mi experiencias estuvo muy largo pero vale la pena pues son puras verdades sin exageraciones.

Ojalá les haya gustado.

Me gustaría que me escribieran mi mail es carolina_wo@yupimail.com me gustaría conocer parejas gracias


Por odracir - 07/10/2007 17:42:10 [denunciar este mensaje]
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Cómo conocí a mi marido (Anónimo)
Tengo 17 años y asisto a la preparatoria, soy blanca de ojos verdes, mido 1.65 m. Mis facciones son finas, pues mis rasgos siempre me han ocasionado el acoso de los hombres, mi figura en ocasiones es motivo de que algunos de ellos me hayan propuesto infinidad de cosas, esto me trae problemas pues mi físico digamos que no es muy común pero aún con todo ello sin acepción me he dado ha respetar aún cuando no me han faltado ocasiones para mandar todo al traste.

Mi relato comienza una tarde de mayo, yo como siempre me dirigía a la escuela pues asisto por las tardes ya que por las mañanas trabajo en el centro comercial * que esta ubicado a unas cuantas cuadras de mi casa, como decía me diría a la escuela con las preocupaciones habituales de las tareas y los trabajos que ese día se tenían que entregar, y que yo no había tenido oportunidad de acabar ya por falta de tiempo y porque la información que tenía que encontrar no la había podido hallar en los libros de nuestra biblioteca y mucho menos con algunos de mis compañeros que con tal de hacerme algún favor no reparan en los medios.

Cuando llegó la clase de historia del arte, sabía que aquel profesor gordo, deforme y con mal aliento sabiendo la dificultad de la tarea que había pedido, y sospechando que no la llevaríamos se llenaría de gozo pidiéndola, así que de antemano esperaba la escena, ya podía imaginar paso a paso sus comentarios y otras variantes con las que él acostumbraba a aturdir a la audiencia, cuando entró al salón como de costumbre ( pues yo me sentaba en la primera butaca) me observó con esa mirada que tenía de desvestir a las personas, siempre me ha gustado darme mi lugar pero tengo que aceptar que mi vestido siempre es algo sexy, por lo corto y me gusta que los hombres me miren con aquella cara de bobos cuando me observan las piernas o mis hombros salpicados de pequitas, pienso que he de ser objeto de sus fantasías más depravadas en lo que ellos les llaman sus noches húmedas o en algún rapín de ocasión. Bueno como decía que me miró y quizás nadie notó lo que yo pero cuando se hubo sentado en la silla de su escritorio noté que aquella bestia la traía bien erecta, y que cuando su gordura se lo permitía intentaba cruzar las piernas para que no se le notara, pero yo al percatarme de ello le empecé a mirar, le quise jugar una mala pasada, y le miré mientras me mordía los labios, noté que su rostro se puso colorado por lo que imaginé que el pobre tonto debía de estar a cien o más. No dijo nada de la tarea para sorpresa de todos, y cuando hubo terminado la clase se dirigió a mi lugar y sin que los demás oyeran me dijo que tenía que arreglar un asunto conmigo que por favor me presentara en el salón de maestros, yo me puse colorada y sospeché que pagaría cara incluso con un citatorio a mis padres la jugueteada que le había hecho.

Salí del salón y cuando llegué al de maestros él ya se encontraba ahí, se levantó de la silla de la esperaba y dirigiéndose a puerta la cerró, yo me asusté e intentado salir rápidamente hice un movimiento rápido pero él fue más rápido que yo y tomándome de la blusa me la jaló haciéndola jirones, me tomó entre sus manos y comenzó a lamerme la cara, sentía un asco enorme quise gritar pero estaba paralizada por lo insólito de su actitud y por el miedo que me infundía, me tomó del cuerpo de todo cuanto quiso y sujetándome de los cabellos me bajó a la altura de sus genitales y sacándoselo me pidió que lo lamiera yo comencé a excitarme y desobedeciendo a toda costumbre y principio moral, lo chupé con tales ganas que podía escuchar cómo entraba y salía de mi boca, este sonido lo encendió más él, y yo en el piso como estaba pude pirar al ser que tanto saco me daba se complacía con meter su pija en mi boca, aquel sujeto me inspiraba un asco promiscuo y atrayente, así que como yo había visto películas pornográficas quise hacer lo que en ellas se veía y hacía, sólo que mi inexperiencia volvía mis movimientos un poco torpes pero ello no importaba porque cuando eso sucedía él me dirigía con tal maestría que parecíamos unos pornostars de primera categoría, me levanté y él quiso introducirme su pollo en mi concha, pero sus movimientos eran bruscos y me lastimaba, pues yo era virgen, él me puso a cuatro patas y montándome me la metió de un solo golpe, yo comencé a sangrar él se excitó más y aceleró el ritmo mientras me nalgadeaba con tal fuerza que pensé que me reventaría las nalgas de tanto golpe, me la metía y me la sacaba como loco, yo estaba apunto de correrme pero antes de eso comenzó a llamarme zorrita, y facilita eso me encendia y noté que él ya casi no se movía para metérmela sino que yo era la que me parecía una verdadera ramera moviéndome para que no dejara de follarme así lo hice hasta que reventé en un orgasmo tan violento que sentí perder las fuerzas en las manos y en las piernas pero él continuó fajándome un rato más para que pudiera también terminar, y ya cuando está a punto me la zabulló hasta fondo, sentí cómo me humedecía por dentro lo caliente de su líquido, me puse de pie y serramos con un de frente yo montada en él como un changuito a su madre chango, sudados, él con su mal hálito, y yo con mi cuerpo al desnudo sudada y mi cuerpo esbelto era de él y partir de ese momento supe que siempre sería así.


Por odracir - 07/10/2007 17:39:33 [denunciar este mensaje]
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Cómo conocí a mi marido (Anónimo)
Tengo 17 años y asisto a la preparatoria, soy blanca de ojos verdes, mido 1.65 m. Mis facciones son finas, pues mis rasgos siempre me han ocasionado el acoso de los hombres, mi figura en ocasiones es motivo de que algunos de ellos me hayan propuesto infinidad de cosas, esto me trae problemas pues mi físico digamos que no es muy común pero aún con todo ello sin acepción me he dado ha respetar aún cuando no me han faltado ocasiones para mandar todo al traste.

Mi relato comienza una tarde de mayo, yo como siempre me dirigía a la escuela pues asisto por las tardes ya que por las mañanas trabajo en el centro comercial * que esta ubicado a unas cuantas cuadras de mi casa, como decía me diría a la escuela con las preocupaciones habituales de las tareas y los trabajos que ese día se tenían que entregar, y que yo no había tenido oportunidad de acabar ya por falta de tiempo y porque la información que tenía que encontrar no la había podido hallar en los libros de nuestra biblioteca y mucho menos con algunos de mis compañeros que con tal de hacerme algún favor no reparan en los medios.

Cuando llegó la clase de historia del arte, sabía que aquel profesor gordo, deforme y con mal aliento sabiendo la dificultad de la tarea que había pedido, y sospechando que no la llevaríamos se llenaría de gozo pidiéndola, así que de antemano esperaba la escena, ya podía imaginar paso a paso sus comentarios y otras variantes con las que él acostumbraba a aturdir a la audiencia, cuando entró al salón como de costumbre ( pues yo me sentaba en la primera butaca) me observó con esa mirada que tenía de desvestir a las personas, siempre me ha gustado darme mi lugar pero tengo que aceptar que mi vestido siempre es algo sexy, por lo corto y me gusta que los hombres me miren con aquella cara de bobos cuando me observan las piernas o mis hombros salpicados de pequitas, pienso que he de ser objeto de sus fantasías más depravadas en lo que ellos les llaman sus noches húmedas o en algún rapín de ocasión. Bueno como decía que me miró y quizás nadie notó lo que yo pero cuando se hubo sentado en la silla de su escritorio noté que aquella bestia la traía bien erecta, y que cuando su gordura se lo permitía intentaba cruzar las piernas para que no se le notara, pero yo al percatarme de ello le empecé a mirar, le quise jugar una mala pasada, y le miré mientras me mordía los labios, noté que su rostro se puso colorado por lo que imaginé que el pobre tonto debía de estar a cien o más. No dijo nada de la tarea para sorpresa de todos, y cuando hubo terminado la clase se dirigió a mi lugar y sin que los demás oyeran me dijo que tenía que arreglar un asunto conmigo que por favor me presentara en el salón de maestros, yo me puse colorada y sospeché que pagaría cara incluso con un citatorio a mis padres la jugueteada que le había hecho.

Salí del salón y cuando llegué al de maestros él ya se encontraba ahí, se levantó de la silla de la esperaba y dirigiéndose a puerta la cerró, yo me asusté e intentado salir rápidamente hice un movimiento rápido pero él fue más rápido que yo y tomándome de la blusa me la jaló haciéndola jirones, me tomó entre sus manos y comenzó a lamerme la cara, sentía un asco enorme quise gritar pero estaba paralizada por lo insólito de su actitud y por el miedo que me infundía, me tomó del cuerpo de todo cuanto quiso y sujetándome de los cabellos me bajó a la altura de sus genitales y sacándoselo me pidió que lo lamiera yo comencé a excitarme y desobedeciendo a toda costumbre y principio moral, lo chupé con tales ganas que podía escuchar cómo entraba y salía de mi boca, este sonido lo encendió más él, y yo en el piso como estaba pude pirar al ser que tanto saco me daba se complacía con meter su pija en mi boca, aquel sujeto me inspiraba un asco promiscuo y atrayente, así que como yo había visto películas pornográficas quise hacer lo que en ellas se veía y hacía, sólo que mi inexperiencia volvía mis movimientos un poco torpes pero ello no importaba porque cuando eso sucedía él me dirigía con tal maestría que parecíamos unos pornostars de primera categoría, me levanté y él quiso introducirme su pollo en mi concha, pero sus movimientos eran bruscos y me lastimaba, pues yo era virgen, él me puso a cuatro patas y montándome me la metió de un solo golpe, yo comencé a sangrar él se excitó más y aceleró el ritmo mientras me nalgadeaba con tal fuerza que pensé que me reventaría las nalgas de tanto golpe, me la metía y me la sacaba como loco, yo estaba apunto de correrme pero antes de eso comenzó a llamarme zorrita, y facilita eso me encendia y noté que él ya casi no se movía para metérmela sino que yo era la que me parecía una verdadera ramera moviéndome para que no dejara de follarme así lo hice hasta que reventé en un orgasmo tan violento que sentí perder las fuerzas en las manos y en las piernas pero él continuó fajándome un rato más para que pudiera también terminar, y ya cuando está a punto me la zabulló hasta fondo, sentí cómo me humedecía por dentro lo caliente de su líquido, me puse de pie y serramos con un de frente yo montada en él como un changuito a su madre chango, sudados, él con su mal hálito, y yo con mi cuerpo al desnudo sudada y mi cuerpo esbelto era de él y partir de ese momento supe que siempre sería así.


Por odracir - 07/10/2007 17:36:43 [denunciar este mensaje]
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Azúcar (Anónimo)
Existen cierto tipo de estancias (a lugares, me refiero) que habitan, temporalmente en su mayoría, personas que gozan de ideas liberales, cuya ética es cuestionada por otras que no gozan del mismo sentido de la moral.

Se dice que estas personas pululan por playas, hoteles y campings, sin prenda que les tapen sus vergüenzas, esto es, desnudos (lo explico porque, como yo, puede que haya gente que piense que su desnudo no es cosa vergonzosa).

Me dirigiré ya a la historia que, sin tanta retórica, les explicaré:

Precisamente fue en un camping de los inmorales donde me sucedió, lo que hará para algunos más excitante mi relato, mientras que a otros les dará exactamente igual. Disculpen que me desvíe, ya prosigo: Contaba yo con 17 años, cuando comenzaron mis vacaciones del año 97. Partíamos un uno de agosto y no regresaríamos a casa hasta entrado el mes de septiembre, mes y un poco en el que recorreríamos la costa mediterránea española casi al completo, unas veces por placer, y otras por deber (sí, hasta en vacaciones tenía compromisos mi padre).

La primera parada era en este camping, del cual no remitiré su nombre ni su emplazamiento. Posee mi familia una bonita caravana, alegre por lo distinta y distinta por un suceso acontecido antes de que yo tuviera conciencia de mi propia vida, allá por el 89 o el 90, año en que mis padres a bordo de esta caravana, emprendieran completa la romería del Rocío, en la que no tuvieron más brillante idea que decorar su exterior con cantidad de circulitos de papel charol, de distintos colores y diámetros, repartidos de forma equidistante unos de otros, lo que tuvo que llevar su tiempo (o quizá no).

El caso es que la caravana yace allí todo el año, en el aparcamiento de dicho camping, y cuando llegamos sólo hemos de pedirle a los mozos de mantenimiento que la coloquen en una parcelita libre, la cual nos guste, cerca de la playa, de la piscina, del bar, con sombra...

He de confesar que aquel año, al llegar, la mayoría de las plazas estaban cubiertas, y que nos tuvimos que conformar con una grande pero desolada parcela donde sólo crecía un insignificante almendro. En cambio, y aunque a mis padres no le afectara, fue la mejor posición que podía haber encontrado nunca. Una vez orientado como mi madre quería (que si aquí no porque no sé qué del sol, aquí tampoco que es el sur...), me di cuenta de que la ventana que había junto a mi litera me mostraba otra caravana (algo más antigua que la mía), que en el momento de mi llegada yacía sin habitantes...

El día fue pasando mientras adecentábamos la caravana, pero tras el nimio almuerzo, mi padre me dio libertad para ir a encontrarme a mis antiguos amigos.

Pensé que lo más probable era que estuviesen en la piscina, como todos los años atrás que había venido, pero no era así, habían madurado y ya no les gustaba la piscina (que a mi nunca me había gustado), sino la amplitud y la belleza del mar (que yo siempre había adorado).

Estaban sentados en uno de los extremos de la prolongada playa, junto a las rocas, incluso algunos encima de éstas, como nos solíamos sentar nosotros, haciendo una gran toalla que pudiera abarcarnos a todos en comunidad.

Desde la apartada lejanía puede reconocer a las cuatro chicas de la pandilla que no habían faltado a su cita anual, y, los chicos, tres, que, más calenturientos que nunca e incapaces de defenderse de las acometidas de sus hormonas, hacían por meterle mano a las indefensas féminas, quienes por su lado, se mostraban en toda la exuberancia que sus cuerpos daban de sí, no pudiéndose describir ninguna como inatractiva o desagradable.

Estaban en el apogeo de sus respectivas bellezas, aunque eso sí con estilos distintos. Se podía distinguir así a Noemí, mi favorita, una vallisoletana de mi edad, quien lucía unos senos preciosos, pero no abultados, con unas formas como de limón partido... Bah, no llegaría a describir ni la mitad de su belleza aunque escribiera todo un libro sobre ellos, así que sigamos:

Su entrepierna se veía marcada por la moda de la depilación meticulosa, formando su vello la mitad de un triángulo acutángulo con el piquito orientado hacia su perfecto ombligo situado geométricamente donde debía de estar en un físico perfecto. Un cuerpo para no decir palabra.

Las otras, en la que no me entretendré mucho más, eran: Tamara, una valenciana con unos ojos preciosos, emplazados por desgracia en una cara y un cuerpo no tan agraciados (pero que suplía con un aguzado fantástico sentido del humor, por otra parte, no demasiado inteligente), Luna, también valenciana, pero justo al contrario, intelecto de cero para todo y diez en cuerpo (si bien no lo cambiaría ni después de una ruda sesión de tortura por el de Noemí, pues sus pechos eran de esos clasificables, quizá, en tallas especiales) y Elke, una holandesa la cual hacía mucho que se había despojado de su virginidad, poseyendo el mayor promedio de veces hecho el amor a gente recién conocida, achacándole el problema, en un mal castellano, al libertinaje sexual que recorría su país.

Entre los niños contaban, todos con la misma descripción, (puercos, salidos y borrachos) Joel, catalán, Lolo, cordobés, David, valenciano y, una excepción que confirmaba la regla Carles, también catalán, de quien más tarde si viene al caso hablaré.

Y allí estaba yo, desnudo, impúdico, no se imaginen que excitado ni erecto, sino como se sale normalmente de fin de semana, con frac si hace falta, totalmente relajado. Al fin y al cabo yo no tenía ninguna expectativa que cubrir, pues ya salía con una chica en mi Málaga natal. Su nombre era Carmen y cinco años después a sus oídos nunca a llegado esto.

Me acerqué con descaro, nadie se había percatado de mi presencia, así que estire mi toalla ayudado por la brisa marina y me quede de pie, contemplando el mar. Cuando escuché que los ánimos se habían calmado en las profundidades hablé:

¿Todo bien en vuestros planetas, chicos?

Tanto como en el tuyo, cabrón - me espetó Joel, de mi misma envergadura, saltando sobre mí y haciéndome caer.

Cuando me zafé fui saludando una por una a las chicas, y a Carles, y por último a los otros dos chicos restantes. Me entretuve un poco más en Noemí, y de manera ladina, en su busto, para luego acabar tumbándome en mi toalla y preparándome para pasar una tarde llena de alusiones a juegos eróticos, bromas pesadas y baños locos. Cuando el sol se puso en el horizonte, quedamos en el parque del camping y nos fuimos a arreglarnos. Cual fue mi sorpresa cuando Noemí comenzó a caminar a mi lado.

¿A dónde vas, guapa?

A mi casa - dijo, refiriéndose a su caravana que asombrosamente resultó ser la que se contemplaba desde mi ventana.

Tras algunos devaneos infantiles ella se introdujo en su caravana y me despidió. Yo me introduje en la mía, tras gritar que me marchaba al bar a comer algo, ya que mis padres no estaban, cosa que resultó ser verdad y de la que me enteré leyendo esta nota:

<<Hemos salido a cenar al pueblo, volveremos tarde>>

Bastante concreta, por cierto.

Me alegré y me dispuse a observar la ventana de la caravana de Noemí, desde la mía, o mejor dicho desde el resquicio que había entre la pared y la persiana que eché para pasar desapercibido mientras le espiaba. La tenue luz de una maldispuesta farola, me permitía ver lo que allí ocurría

Quiso el destino que su cama estuviese también tras aquella ventana, y pude ver, desde la sobriedad de la noche, como la chica se tumbaba sobre la cama a juguetear con su perrito, totalmente desnuda

Creyéndose segura por el silencio de la noche, abrió la ventana y resopló debido al calor que hacía, luego, tras mirar en todas direcciones, sacó una de las pantorrilla por la ventana y comenzó a dirigir sus manos a su entrepierna. Yo sentí una terrible erección, la primera en aquel camping, que, debido a los juegos que se irían perfilando directa o indirectamente a través de aquella escena, no sería la última...

Continuará...


Por odracir - 07/10/2007 17:35:27 [denunciar este mensaje]
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El amigo de mi primo desaparecido por AnaLorena (N
¡Hola! Escribo una de mis tantas historias que me han sucedido a lo largo de dos años 7 meses de casada... No que tan bueno pueda ser este relato y ni creo ser tan buena como los escritores que tienes pero haré el intento.

Empecemos, soy una mujer de 24 años recién cumplidos de piel blanca de ojos grandes de color verde aceitunados, con unas pestañas muy grandes boca chica pero carnosa, delgada con bastante busto, que generalmente provoco miradas, soy de cadera ancha aunque no tengo mucho trasero mis piernas son largas y duras pues hago ejercicio, desde que conocí el placer del sexo, me volví adicta a él. Mi esposo no es tan guapo pero es un buen hombre aquí el problema es que él no es muy activo sexualmente, y desgraciadamente para él yo sí... me considero una ninfomanía aunque la verdad muy exigente, no con cualquiera me acuesto, en estos años de matrimonio he tenido experiencias sexuales y no precisamente con mi marido.

Hay una en especial que me fascina, y fue con el mejor amigo de un primo lejano que hace mucho no lo veía por el destino me lo encontré en un bar, cuando lo vi me emocioné y fui a darle un gran abrazo, saludé a su amigo y sin más me fui a otra mesa con mi esposo quedando que otro día nos veríamos, pasó el tiempo y llego él a mi casa con el amigo mi marido no se encontraba en casa pues trabaja todo el día, cuando me percaté su amigo no dejaba de ver mis tetas, que son redondas, suaves de pezón rosado y grandes, no me molestó pues estoy acostumbrada a tal acontecimiento, mi primo me veía de una manera rara pero con ternura su amigo era de la misma altura que yo de buen ver moreno claro bien peinado, con unas nalgas de ensueño, y unas piernas y brazos que me decía que podían aguantarme sin problemas al momento de hacer el amor parados, su amigo llamado Alex, despedía un olor de su loción que me podía volver loca pregunté sin más preámbulo ¿quién de ustedes huele a CÓGEME? los dos sonrieron e hicieron un movimiento con sus hombros dándome a entender que no sabían me acerqué a mi primo y después a su amigo, diciéndole tú eres el que huele a sexo.... me gusta tu olor, él perturbado por el comentario volteó a ver a mi primo y le sonrió y le dijo tu prima quiere abusar de mí siendo que soy mucho más chico que ella, y le pregunté qué tan chico me contestó tengo 18 años... sonreí y me dije a mí misma es hora de que alguien te de una buena lección de sexo... pasaron los días y un día sin avisar tocaron a la puerta demi casa era Alex, sonriendo me saludo y me dijo que no me invitas a pasar, claro le contesté, la segunda frase que salieron de esos labios carnosos fue ¿y tu esposo? trabajando... ¡ah! si quieres otro día regreso sólo permíteme hacer una llamada pues se acabó el crédito a mi celular, claro se acercó al teléfono mientras yo admiraba esas nalgas duras y bien puestas, me dio un escalofrió al oler que olía a esa loción que me volvía loca, terminó su llamada y le dije hoy también hueles a cógeme... sonrió y me dijo y luego qué esperas, me dio una gran sorpresa y le dije por mí no hay problema... me acerqué y empecé a oler su cuello despacio apenas teniendo contacto de mis labios con su cuello inmediatamente se erizó su piel regresé mi mirada a su cara y sonreí, acerqué mis labios y le di un beso húmedo cachondo pero tierno dándole a sentir mi deseo por él... mordí sus labios él se dejaba querer y no oponía resistencia alguna, después de un rato de besarnos sus manos llegaron a mis tetas y me dijo me encantaron desde el primer día que las vi, son tan redondas y tan suaves que me ponen a 100, mi mano sin esperar más llegó a sus nalgas y empezaron a acariciarlas, después de un rato vi que él no iba a ir a más allá me despegué de él y me quité la blusa blanca ajustada que llevaba, él sonrió y se puso rojo sus manos en dos segundos tenía mis tetas aprisionadas empezó con movimientos inexpertos a acariciarlos le tomé sus manos y le ayudé a hacer el trabajo bien movimientos circulares lentos y apenas rozando mis pezones después de un jugueteo no mayor a cinco minutos decidí quitarle su camisa empecé a besarle los pechos y su abdomen y sin avisar fui a buscar lo que tanto deseaba su pene, me acerqué lo tomé con mis dos manos, era una verga normal pero sus huevos era muy grandes llenos de leche esa leche que quería dentro de mí, con la punta de la lengua empecé a recorrer el cuerpo de esa verga hasta podérmela comer toda sentía cómo las venas se hinchaban y como estaba a punto de correrse me hice para atrás y le pregunté qué pasa estas excitado y sin poderme contestar me levantó y empezó a desnudarme era tanta su excitación que rompió los botones de mis pantalones ajustados y me bajó el pantalón con todo y tanga... desabrochó el sostén y su boca mamaron con gran desesperación mis tetas, no tan bueno haciéndolo pero su desesperación y deseo me excitaban, lo desnudé por completo y lo aventé al sillón de mi sala en ese momento su verga parecía explotar y aunque lo quería dentro de mí no me iba a arriesgar que se viniera en dos minutos así que decidí que la primera fuera una corrida de boca y verga y así fue se la mamé de principio a fin entraba su verga hasta mi campanilla y hacía que me diera cierto asco pero después de unos minutos ya no la sentía sólo sentía su calor y su textura suave dentro de mí succioné hasta que se corrió en mi pecho, se me quedó viendo y me dijo te toca gozar... ¿cierto?, sonreí y me limpié con un pañuelo que estaba cerca, acercó una pequeña mesa y me abrió mis piernas él se arrodilló y quedó a la altura de mi coño, me afirmó aquí huele a ¡cógeme ya! y reí, me gusta tu olor es suave y excitante yo le dije deja tu comentario para después y cométela, empezó por besarme el pubis, y el poco vello que tengo dejaba observar el terreno desde el pubis, clítoris y vagina su lengua era larga y se movía muy bien, empezó por besarme la ingle se fue acercando hasta rodear solamente con la punta de su lengua el pubis mi cuerpo se estremecía y deseaba que la chupara que se la comiera por completo pero también quería disfrutar esa excitación de no sentir su lengua y sus labios en mi clítoris, bajó hasta mi vagina y introdujo su lengua mi espalda se arqueó sintiendo el placer del sexo oral, metió y sacó varias veces su lengua dentro de mi vagina hacía movimientos circulares pequeños pero perceptibles hasta el culo, después regresó al clítoris después de dos vueltas al ruedo del clítoris decidió comérselo lo tomó con sus labios y empezó a succionarme como si fuera un ostión que se quiere salir de la boca, ¡¡¡por Dios!!! exclamé quería que parara y me cogiera pero al mismo tiempo quería seguir sintiendo ese orgasmo de contracciones y de corrida.... después de cinco minutos le pedí a gritos fóllame ahora ya quiero sentirte dentro de mí por favor hazlo...

Sin dudarlo se levantó y me la dejó ir hasta el fondo mi lubricación permitió que entrara hasta el fondo que sus huevos rebotaran con mis nalgas pues mis piernas las tenía él en sus hombros, empezó a moverse despacio, sin ninguna prisa, sacándolo casi por completo y regresando lentamente, cada vez me volvía loca un chico de 18 años hacía mejor el sexo que mi marido no puedo creerlo, después de varias embestidas decidió ocupar una de sus manos en mi clítoris en ese momento más de una contracción me hicieron retorcer, de placer mis senos se movían al compás de sus movimientos de cadera, él sólo gemía y cerraba los ojos, después de que mis contracciones cedieron un poco me giró sin sacar su verga de mi interior y bajó mi cadera quedando solo mi cintura y mi pecho recargada en la mesa, ahí sus embestidas eran más rápidas más arrítmicas hasta que de un grito los dos terminamos, quedó recostado en mi espalda y sonriendo los dos decidimos irnos a acostar al sillón, después de unos minutos me levanté y me dirigí a la cocina, le ofrecí algo de tomar y no quiso abrí el refrigerador y encontré un poco de crema chantilly, en tubo, riendo y llevándomelo con las manos atrás de la espalda la crema me dirigí a él qeu mantenía sus ojos cerrados y sus manos tocándose la verga y sin aviso le eché la crema chantilly sobre su pene y empecé a devorarlo, en menos de un minuto su pene estaba de nuevo erecto que podía espera si tenía tan solo 18 años su capacidad de recuperación era magnífica mientras yo se la mamaba él decidió untar todo mi cuerpo de crema chantilly, mis tetas se veían más blancas y apetecibles que nunca mi abdomen mis piernas y mis muslos estaban blancos por la crema, después de que le quité toda la crema me tumbó al suelo y empezó a restregarse su cuerpo con el mío quedando los dos totalmente bañados de la crema, nuestros cuerpos se movían suave y se deslizaban tanto que cuando la penetración se dio sólo sonreímos y empezamos a gozar como dos locos, me sentía como si fuera mi primera experiencia sexual pero muy grata, después de más de una hora de bombeo terminamos nos limpiamos se despidió de mí, y desde entonces cada vez que se le acaba su crédito del celular viene a mi casa a hablar por teléfono... y algo más...

Ojalá les haya gustado porque para mí fue una de mis mejores experiencias...

AnaLorena (NINFOMANA)


AnaLorena (NINFOMANA)


Por odracir - 07/10/2007 17:34:13 [denunciar este mensaje]
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Marina una chica con sorpresa. por Leo
Hola soy Leo. Tengo 25 años me gusta hacer deporte. Suelo ir al gimnasio a hacer musculación tres o cuatro veces por semana. Cuando estaba entrenando había notado últimamente que me miraba bastante una chica nueva. Era rubia, alta con buen tipo, con unas buenas tetas y más o menos de la misma edad que yo. Un día que no había mucha gente entrenando me acerqué a ella y estuvimos hablando. La verdad me cayó bien, me dijo que se llamaba Marina. Después de terminar le sugerí que si quería quedar para tomar unas cañas. Ella me dijo que sí. Después de ducharme la estuve esperando y nos fuimos por ahí. Estuvimos hablando mogollón de rato y me pareció una tía muy simpática. Al final quedamos en que teníamos que repetir y quedar más veces.

Al cabo de un par de días volvimos a vernos en el gimnasio y quedamos para salir el fin de semana. Estuvimos cenando en un italiano y luego fuimos por ahí de marcha.

A mí, la verdad, me parecía una tía muy atractiva y me lancé y le dije que me gustaba mucho. Marina se quedó muy cortada y me dijo que yo a ella también le gustaba, pero que me tenía que decir una cosa. Y de repente me soltó que en realidad no era exactamente una chica... que era un/una transexual, que se había hormonado pero que no se había operado el pene, porque decía que se sentía a gusto como era. Yo me quedé parado, y ella me dijo que ya sabía que iba a reaccionar así y que siempre le pasaba igual. A mí me gustaba mucho, así que, aunque no estaba muy seguro, le dije que me daba igual y que me atraía mucho.

Al final nos acabamos enrollando y Marina me dijo que si quería acompañarla hasta su casa.

Cuando llegamos a su casa me llevó hasta su habitación y nos empezamos a enrollar y ella me empezó a desnudar. Yo estaba a mil. Me tiró en la cama y agachándose se metió mi polla en la boca y empezó a chupármela. Luego se quitó los pantalones y la camiseta que llevaba y se quedó con un conjunto de sujetador y tanga blancos. Yo cogí y le quité el sujetador, dejando sus pechos al aire. Sus tetas eran redondas y no muy grandes. Ella cogió y se quitó el tanga mostrándome un pene más bien pequeño pero totalmente erecto ya. Marina estaba totalmente depilada. A mí me daba un poco de corte porque no soy gay y me gustan las tías pero ella según estaba yo tumbado en la cama se dio la vuelta y se puso encima. Me empezó a chupar la polla y al tiempo me puso la suya encima. Yo abrí la boca y empecé a chupársela. La verdad me parecía muy excitante. Al tiempo empecé a masturbarla metiéndole un dedo en su culo. Ella empezó a gemir y se corrió en mi boca mientras me decía "Sí, sí, sigue...". Me tuve que tragar todo su semen, porque no podía apartar su pene de la boca. Casi al mismo tiempo me corrí yo en su boca.

Luego estuvimos fumando un cigarro y después le dije que la iba a follar.

Ella trajo un frasco de vaselina y me empezó a masturbar hasta que se me puso dura, masajeándome la polla con un poco de vaselina, yo le di la vuelta y empecé a untarle la entrada de su ano con un poco y luego puse mi pene a la entrada de su culo y empujé. Al principio me costó un poco introducirle el capullo, pero luego le entró sin dificultad. Empecé a follarla mientras ella me decía que le gustaba sentirme dentro yo estaba como una moto y al cabo de un rato me corrí en su ano mientras ella me decía Sí, Leo, córrete en mi culo, fóllame, soy una puta.

Luego nos estuvimos besando a lo bestia... Desde ese día Marina me ha abierto a nuevas experiencias y me ha quitado prejuicios estúpidos que te meten en la cabeza. En otra ocasión os contaré más. Si alguien quiere intercambiar relatos conmigo mi e-mail es: leoforever1@hotmail.com

Leo.


Leo(leoforever1@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 17:30:45 [denunciar este mensaje]
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Encuentro bisexual desde un chat por Jose Andrade
Hola otra vez, este no es mi primer relato pero debo reconocer que llevo tiempo sin escribir. Os pongo en antecedentes. Soy español, 36 años, básicamente me lo hago con tías pero me encanta hacerlo con un tío de vez en cuando. Es puro morbo, la mayoría de las veces sin penetración, pero me encanta.

Tuve varias experiencias con hombres, la mayoría de ellos bisexuales como yo, pero es difícil. Mi bisexualidad es un secreto que comparto con poca gente de mi círculo y no puedo permitirme salir por ahí a pillar como si no pasara nada.

En eso que descubrí internet y concretamente el chat. En chueca.com encontré lo que buscaba. Montones de homos y bis chatenado unos con otros y la mayoría con el mismo objetivo: conocerse y en función de cómo vaya pasar un buen rato con poca ropa. La mayor parte de veces chateo desde mi trabajo en Madrid porque no tengo red en casa y durante esas horas cientos de tíos me han tirado los tejos. Los hay que van muy a saco, con lo que paso porque no me fío, demasiado evidente. Los hay muy gays, y lo respeto mucho pero si estoy en un canal bisexual es porque quiero bisexuales porque el sexo con ellos es el que más me gusta: sin complicaciones ni otras implicaciones que no sean el puro sexo y sobre todo que compartan conmigo el morbo de quien suele follar mujeres y hacerlo con un hombre es un tema de morbo y vicio. Como os digo, al chatear en el trabajo no ha habido forma de quedar con nadie en Madrid porque la mayoría proponen para quedar para tomar algo en horas que yo trabajo. Una vez quedé con uno a cenar pero era un tipo rarote del cual pasé, la verdad.

Pero todo cambió para bien cuando estuve en Málaga. Se me ocurrió –feliz idea- llevarme el ordenador conmigo. Tenía la tarde libre y buscando y buscando entré en el chat bisexual de chueca.com con el nick "hotelmálaga". Fueron pasando tios y más tíos pero a todos les veía la goma de la careta. Uno más salido que el pico de una plancha, otro que en la segunda línea ya estaba "te voy chupar la…" (demasiado salido para mi gusto) Cuando ya empezaba a aburrirme me abre diálogo un chaval: Javier. Empezamos a charlar, buen rollo, generalidades varias y vamos entrando poco a poco en el tema. Me cuenta que tiene novia, que es heterosexual pero… En una playa nudista conoció a un matrimonio que le propuso un trío, aceptó y el tío resultó ser un bi y al bueno de Javier le encantó.

Me da buen rollo. Empezamos a fantasear ¿Y si vienes al hotel? ¿Cómo te gustaría que te esperara? "Con un albornoz y sin nada debajo, o tal vez sin nada directamente". Le propongo que se venga, nos ponemos una peli en el canal porno y nos pajeamos y… lo que surja. Ok pero me dice que el pasa de rollos gays, que lo suyo es morbo. Última prueba, llámame a la habitación. Quiero oirle… Buen rollo, me dice: nada de besos ni abrazos. Yo me conozco y una vez caliente soy camaz de casi todo pero el parece tener claro que no, mejor, las cartas boca arriba.

Cuelgo el teléfono y me doy cuenta en ese momento de lo que acabo de hacer: acabo de quedar con un tío que no conozco de nada. Yo, que soy un bisexual en secreto, que estoy en una ciudad que no conozco y en un lugar anónimo e hinóspito como es un hotel. Vendrá a mi habitación y nos quedaremos solos ¿Y si es un gremlin? ¿Un desequilibrado? ¿Y si me roba o me pega? La verdad es que el chaval me había dado buena imrpesión pero…

Me fui relajando y excitando con la idea. Preparé la película porno del hotel y me desnudé lentamente, mirándome al espejo e imaginando que en pocos minutos el cuerpo desnudo de un hombre estaría junto a mi. Hay que ver como me excita pensar en hombres, y os juro que no me atraen nada físicamente, no me los miro por la calle, pero cuando me imagino a un hombre desnudo… Bufff!!!

En la habitación no había albornoz así que preparé una gran toalla de baño. Me tumbé en la cama y empecé a masturbarme, estaba excitado pero demasiado nervioso y no se me empinaba, es más, se me hacía pequeña. Los nervios me podía y en eso que llamaron a la puerta. Me puse la toalla y fui a abrir. No puedo recordar haber pasado más nervio en toda mi vida. Abrí la puerta y.. Ahí estaba Javier ¡Qué cara de buena gente! Y que tipazo. No es muy alto, es rubio y tiene una sonrisa encantador, el tíos es amable y abierto. Me saluda con un buen apretón de manos.

Lleva una camiseta marcando el cuerpazo que tiene. Brazos supermusculados, este tio es un cachas

Joder Javier, qué cuerpo tienes

Si me cuido.

¿Qué hago?

Esta toalla fuera


Y tal como dice eso con su mano me quita la toalla y me quedo desnudo en frente de el. Me mira a los ojos, sonríe y con su mano me coge la polla y empieza a moverla.

Se me empina en un par de segundos. Cuando ya estaba dura (tardó muy poco) apaga la tele y la peli porno y me dice.


Túmbate, quiero que te masturbes mientras me desndudo.


Dicho y hecho. Me tumbo en la cama y el empieza a desnudarse y se nota que le encanta que le gusta sentirse observado. Se quita la camiseta y me deja ver el torso. Iimpresionante, dos brazos enormes, buenos pectorales, nada de barriga, pelo pero no demasiado. Joder, ni pagando coseguiría un tío así.

El tio se queda con la camiseta en la mano viendo como yo me hago la paja. Está disfrutando, esto mola.

Se quita los pantalones. Lleva un minislip que le deja el culo al aire, me lo enseña:

¿Te gusta?

Tu qué crees

Recuerda que no lo catarás

Me da igual.

Yo estaba ya como una moto. Se quita los slips y.. bueno, no iba a ser perfecto. La tiene más bien pequeña. Pero visto así desnudo, es un pedazo de tio.

Vuelve a poner la tele, una tía está chupando.

¿Tu chupas? Le pregunto

No, lo siento.

No te preocupes.


Empezamos a pajearnos primero cada uno la suya. AL momento le digo:

¿Te ayudo?

Claro


Le cojo la polla y el me coje la mia. Yo voy a mil pero me parece que a este algo le pasa. Eso sigue flojo y pequeño. Le saco la mano de mi polla y me inclino encima de él. Creo que habrá que hacer un esfuerzo para ayudarle a entrar en situación, es un hetero morboso. Con una mano le acaricio el pecho, con la otra sigo masturbando. Le miro a la cara y le digo…

¿Te gustaría que te la chupara?

¡Tu haces eso! ¡Si!


Y bajé mi cabeza ya sabéis dónde. Me puse ese pequeño pene en la boca y empecé a chupar. Ya varias veces me han dicho que la chupo bien y la verdad es que debo reconocer que me encanta hacerlo. Es una sensación muy recomendable, porque a diferencia de las tías, cuando chupas un rabo sabes exactamente qué está sintiendo esa persona, como hacerla gozar y además es el morbo de lo prohibido.

Pero aquel día descubrí una nueva sensación inédita para mi y que os puedo jurar que es una pasada. Aquel pequeño pene de 6 ó 7 centímetros fue creciendo poco a poco en mi boca, se fue haciendo largo y gordo y llegó hasta unos 15 (más o menos). Increíble. El tío empezó a gemir.

Cómo la chupas tío, como la chupas. La chupas mejor que las tías. Sigue, sigue chupándome la polla.


A mi esos comentarios me ponían a cien y me daban más fuerza para chupar y chupar esa polla que ya estaba dura y roja. De vez en cuando me la sacaba para verla brillar ante mis narices mientras mi mano le acariciaba los huevos. La verdad es que el tío estaba muy pero que muy caliente, ya ni nos fijábamos en la película.

Cuidado, me voy a correr.


No suelo comerme el semen de los tíos (sólo una vez), y justo cuando me dijo eso yo estaba con la polla fuera de la boca pero no me retiré, seguí moviendo la mano. El tio se corrió y toda la leche fue a mi cara, algo me entró en la boca, en los labios en la nariz.. Buff, no había hecho esto nunca y me encantó. Yo no me había corrido y llevaba media hora con la polla más dura que una piedra. ¡Qué gusto! El tío echó leche para llenar una botella, y la mayor parte fue a mi cara y eso le hizo correrse más.

Me levanté y fui a lavarme. Cuando volví Javier tenía una cara de felcidad tremenda. Me hizo tumbarme a mi y empezó a masturbarme. Le rogué que se pusiera de rodilas y así mientras me masturbaba pude tocarle todo ese cuerpo lleno de músculos, ese culo duro y… ¡Cómo le gustó que le tocara el culo y el ojete! Mientras me hacía la paja empecé a tocar y tocar, cada vez más fuerte y me pidió que le metiera un dedo. Así lo hice pero no hubo tiempo para mucho más. Mi pobre polla no aguantaba más y empecé a desparramar leche. El no retiró la mano y observó con esa alegría como me corrí.

Nos lavamos, nos vestimos y charlamos un poco. Me contó que tiene novia fija y está a punto de casarse, pero que desde que lo hizo con ese matrimonio lo de hacerlo con tíos en este plan le pone mucho, que ha quedado varias veces por internet.

La verdad es que durante meses estuve chateando y nunca me atreví. Aquel día me arrepentí de no haberlo probado antes.


Jose Andrade(ginesito100@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 17:29:04 [denunciar este mensaje]
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De como Carmen se hizo bisexual por Javier Alonso
Cómo Carmen se transformó en bisexual...


Hace tiempo escribí sobre mi aventura con una chica de 32 años. Bueno el cuento siguió duro y cada fin de semana nos encontrábamos a mantener relaciones sexuales muy íntimas y cada encuentro iba subiendo de temperatura. La chica en mención es Carmen y definitivamente es una mujer que le gustaba la verga, pero tenía un problema: era muy conservadora y la verdad es que a mi con todas las visitas a las páginas web y cuentos eróticos y fotos y videos tengo la mente mucho más imaginativa y me gusta de todo. Como les digo las cosas iban subiendo de tono, una mamada de verga mas completa, con todo y bolsas, un rompimiento de culo, una penetración vaginal con objetos, en fin, todo caliente en cada encuentro.


Pero la verdad es que ella era mi juguete favorito y empecé a meterle algunas ideas innovadoras en la cabeza, una película tres X, y poco a poco la fui convenciendo que le hagamos participar en un trío a otra persona y la convencí de que sería fabuloso a una mujer. Ella para complacerme aceptó la idea, pero yo iría más allá.


Como ella no vive en la ciudad, la llamé un día miércoles y quedamos en encontrarnos para una noche de sexo el viernes, luego de nuestros trabajos. Ella llegó como a las 8 de la noche a la estación del bus, y yo había tenido un día muy duro con unas tres reuniones por lo que estaba cansado. Entre las sorpresas que ella no sabía es que me había metido hace un par de meses a un club de swingers y de mujeres solas y hombres solos buscando sexo, y había logrado una amistad muy íntima con una chica de 35 años, no muy alta y no muy agraciada en el rostro, pero con unos ojos y una boca de sexo. Además con un cuerpo que aunque medio regordete en las caderas que le hacían ver muy bien en jeans y unas tetas con unos pezones fabulosos. Cuando la conocí, cuento que no viene al caso, tuvimos sexo toda la noche y le había comentado de mis inclinaciones a mantener relación en trío y ella muy abierta me dijo que si tenía algo en mente. Le propuse una idea que se me venía ocurriendo desde hace rato.


La idea se concretó en lo siguiente: Cuando Carmen llegó aquella noche de viernes, la invité a tomar en una bar de parejas únicamente y empezamos a beber cerveza como a eso de las 9.00 de la noche. Como a las 10.30 Carmen estaba un poquitín alegre, iniciando como se dice, la faena del licor. Se me ocurrió que la cerveza sería demasiada inversión y quizás no llegaría a la meta propuesta, asiesque pedí con el consentimiento de ella una botella de ron. Iniciamos con una breves caricias por los senos y la chucha. Busqué un lugar super escondidito en la obscuridad y la mandaba mano, le acariciaba los senos, los pezones, la vagina encima del pantalón y se notaba claramente que estaba empezando a mojarse, le abrí el pantalón y con tino le bajé un poco la tanga y le metí los dedos. Ella como era de costumbre, empezó a moverse alegremente y mientras con la una mano tomaba el licor con la otra empezó a masturbarme. Sin embargo con los efectos del alcohol estaba medio inhibido y asi pasamos como una media hora, entre trago y manoseos. Me dí cuenta que ella había terminado como un par de veces y eso me excitaba más y me calentaba más que tenía el pene a punto de explotar pero había que cumplir una experiencia y decidí controlarme. Cuando estabamos a la mitad de la botella y sería cerca de las 12.00 pm, llegó Alicia tal como lo habíamos planeado. Ella era amiga del barman del bar y la dejaron entrar sola si ningún problema. Yo no me había dado ni cuenta con la emoción en la que me encontraba cuando la vi de reojo. Parecía que se estaba marchando y la llamé discretamente. Ella llegó y de lo más natural me dio un besito en la mejilla y le presenté con Carmen. Como lo planeamos, Alicia le contó la historia de que su novio la había plantado y que estaba sola a punto de irse. Yo le dije que se quedara y que nos acompañara, que ella era una chica con la que a veces realizaba trabajos y que a los tiempos la veía. Carmen no se tragó mucho la idea pero la aceptó en todo caso. Como Carmen y yo estabamos muy juntos sentados, necesitaba que más bien Alicia la empezara a trabajar en la idea del lesbianismo y decidí poner el pretexto del baño y me separé un rato. En efecto en el baño traté de demorarme y serían como 15 minutos que salí y vi directo una escena que me encató y me prendió más de lo estaba: Alicia tenía unas de sus manos en las piernas de Carmen y esta la agarraba. Asiesque decidí sentarme en la barra a ver el acontencimiento y mientras la botella se acababa. Así pude ver que poco a poco y entre conversaciones Alicia empezó a meterle la mano en la entrepierna de Carmen y ella como reaccionando o quizás sin saber qué reaccionar se dejaba y tenía el rostro enojado al principio, por lo que pensé en intervenir y terminar con esta cuestión inmediatamente y hacerme el loco, pero al rato Carmen le clavó un beso en los labios, que creo que ni Alicia se esperaba. Se separó rápido pero me quedó la idea de dejarlas un rato más. Así se acabó la botella y yo un par de vasos de licor que había solicitado en la barra. En ese momento pensé en intervenir pues lo más complicado ya estaba hecho y no lo había hecho yo sino Alicia. Ese día ella estaba con unos jeans apretados pero descubiertos desde la pantorilla y con tacos altos, Carmen en cambio con unos jeans apretados pero hasta los tobillos y con unos tenis blancos. Cuando estaba por acercarme, Alicia le robó un beso y ví la mano de Carmen dentro de la blusa de Alicia manoseando sus seños y pezones, y las manos de Alicia dentro del calzón de Carmen, pero no por delante sino por detrás, metiéndole el dedo en el culo. Con todo el ruido de la música se podía oir cerca el jadeo de Carmen entremezcla de dolor y placer.


Cuando me acerqué, Carmen se sonrojó y con el rostro medio desencajado por el trago me increpó la tardanza y me dijo que sería bueno salir del lugar e irse a descansar. Era la primera vez que me lo decía así, pues en otras ocasiones y en otros bares me decía que quería irse para tener "sexo rico papito" En efecto cancelé la cuenta y salimos los tres, Carmen me cogió del brazo muy fuerte y prácticamente apartó a Alicia que salió detrás nuestro. Al salir le dije que nos ibamos a mi apartamento, pues vivo solo, pero nos ibamos los tres, porque Alicia no se podía ir así en un taxi y sola. Carmen se puso un poco molesta porque trataba de decirme algo, pero no quería que lo oiga Alicia. En fin nos trepamos a un taxi y nos fuimos a mi departamento. En el camino nadie mencionó palabra y todos parecíamos estar dormidos y en mi cabeza me daba vueltas no solo el trago sino también las confusas ideas de que es lo que sucedería en los siguientes minutos.


Cuando llegamos, Carmen se caía del sueño y en mi mente se dibujó la idea más pesimista que tenía del plan. Dejar durmiendo a la una y terminar culeando el resto de la noche con una sola mujer, cualquiera de las dos que fuere. Asiesque instalé en la sala a Alicia y le dije que me esperara lista y desnudita porque pronto regresaba, y ella me pidió disculpas porque el plan hasta ese momento no se estaba concluyendo. ME contó que le había propuesto hacer el amor entre los tres pero que la idea no le agradó mucho y aunque le gustó el manoseo era una verdadera confusión. Cuando regresé a la habitación principal encontré a Carmen en el baño con la puerta entreabierta y masturbándose con un cepillo de dientes!. Entré y se sonrojó con lo que le dije que no había problema que en nosotros, en Alicia y en mí, podía confiar y hacer todas sus fantasías. En ese momento, me bajó el pantalón y me dio la más dulce y fuerte mamada que me habían dado en mi vida. "Así quieres sentirte verdad cabrón? Así te hace sentir ella? Pues yo puedo mejor.......! y por la influencia del trago y gracias a eso, no terminé en la cara de Carmen, más bien, llegó Alicia y dijo que lo hacía porque había llegado el ruido hasta la sala de mis jadeos. Salimos del baño y Alicia se acostó en la cama con las piernas abiertas, yo estaba admirado por la belleza de Alicia y al parecer Carmen también que inmediatamente se botó a la chucha de Alicia y la empezó a mamar pero en forma desesperada que antes de excitarla la estaba molestando. Mientras yo había lubricado mis dedos con vaselina y estaba penetrándola con los dedos por el culo, cuando ya estuvo abiertito, le metí la verga hasta el fondo y de un solo tirón. En ese momento dejó de lamer el clítoris de Alicia desesperadamente y lo hizo con más calma que ella no tardó y en 5 minutos terminó con un montón de jugos vaginales que se regaron el rostro de Carmen. Cambiamos la posición y Carmen y Alicia hicieron un 69 muy rico enfrente mío. La que estaba debajo era Carmen que era masturbada, mamada y violada por Alicia y por la excitación empezó a mamarme la verga. Sin embargo aun faltaba la faena con Alicia.


Mientras Carmen le mamaba la chucha a Alicia yo aproveché mi erección todavía lista y le penetré por el culo a Alicia, una escena grandiosa y rica, de la más rica! Me sentía en el cielo y cuando estuve a punto de terminar, saqué la verga y les terminé a las dos en sus cuerpos sudorosos y se mezcló con mi semen. Yo terminé extasiado, pero ellas se pegaron otro polvito entre besos y jadeos, entre aruñazos de desesperación de Carmen sobre todo, que le mordisqueaba los pezones a Alicia y esta parecía que había encontrado el punto preciso que también reaccionaba con más destrampes y manoseos fuertes a Carmen.


Cuando me dí cuenta, el sol estaba saliendo y empezaba a clarear, eran 15 minutos antes de las 6.00 de la mañana. Todos caímos extasiados y con ganas de descansar y nos dormimos. Cuando en el transcurso del día me levanté, las ví sudorosas y olían a una mezcla exitatante de semen y sudor y flujos vaginales. Pude ver algunos moretones, lo que acá llamamos chupones en varias partes del cuerpo.


Cuando ellas se levantaron nos duchamos los tres y pude nuevamente hacerle el amor a Alicia y a Carmen. Finalmente nos vestimos y ahora, Carmen decidió cogerse el brazo mío por un lado y de Alicia por el otro. Dejamos a Alicia en su departamento, y con ella subió Carmen. No se qué se dijeron pero cuando subí a ver qué es lo que pasaba las encontré en un beso muy pero muy tierno y profundo. Preferí bajar las gradas y esperar y al rato salió Carmen con una cara de yo no fui pero con todo el cabello alborotado, con una expresión de puta recién terminada de trabajar.


En el camino a la parada de autobuses me reclamó porque no le había contado todo desde el principio y cual podría ser el final, pero que quería seguir teniendo sexo con mujeres siempre y cuando yo esté allí y con mi permiso, que podía elegir a las acompañantes pero empezamos una nueva etapa sexual que aunque está en sus comienzos puede ser gratificante en el tiempo. Esto sucedió en le mes de junio de 2002 y al momento intentamos salir con la tercera mujer, pues en septiembre pasado tuvimos otra experiencia muy rica con otra señora de 37 años y nos gustó mucho. Por ello si alguna mujer decide integrar un trío con mi conviviente y conmigo, no dude en contactarme. Con respecto a Alicia, yo sigo manteniendo sexo con ella de manera esporádica quizás cada 15 días y entre semana, pues los fines se lo dedico a mi putita Carmen.


Javier Alonso(cmja47@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 17:16:42 [denunciar este mensaje]
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Descubriendo mi bisexualidad por Gustavo D.
Hola amigos me llamo Gus comenzare contandoles lo que me pasó hace 4 años en Barranquilla, una ciudad de Colombia, de donde soy oriundo.


Permitanme comenzar describiendome, soy un muchacho de 26 años de edad, piel morena, ojos cafes, 1.84 mts de estatura, corpulento y con una verga que mide 25 cms de largo y es muy gruesa (cosa que mi esposa adora).


Mi vida sexual con las mujeres siempre ha sido Buena debido a que siempre hago lo posible por complacerlas pero por andar complaciendo a una de mis amigas me sucedio lo que ahora les voy a relatar.


Estaba charlando, un dia martes, en mi casa con mi novia de esa epoca cuando sonó el teléfono, de immediate escuché la voz de mi amiga Alexandra que es una mujer de 1.75 de estatura, con unos senos enormes y con un culo como para comerselo a mordiscos, de solo pensar en ese culo me pongo arrecho (en Barranquilla arrecho quiere decir caliente, sexualmente hablando).


Me llamó para decirme que su cumpleaños estaba cerca y que queria que yo le diera el mas especial de los regales, yo me extrañe pero inmediatamente le pregunte si tenia algo en mente, enseguida me dijo que ella queria que le regalara un trio con su esposo porque esa era su fantasia yo hable con el esposo nos pusimos de acuerdo y decidimos que saldriamos el sabado y asi lo hicimos ellos me vinieron a buscar y nos fuimos a su casa.


Estando en la casa de ellos comenzamos a ponernos a tono tomandonos unos tragos, yo no podia dejar de ver el hermoso culaso que tiene Alexandra de pronto note que luis (el esposo de Alexandra) estaba exitado con la situation y comenzo a besar a su mujer con un salvajismo que pense que la iba a ahogar, yo mientras tanto hize un discreto acercamiento y me limite a acariciar el muslo de Alexandra (he de decir que Alexandra tiene un cuerpo bien formado y duro debido a las horas de gimnasio que hace), comienzo a acariciarle el muslo a Alexandra y ella inmediatamente toma mi mano ty la lleva hacia su vagina y la muy perra no tenia ropa interior.


Yo comence a frotar ese clitoris con movimientos circulares y rapidos asi que logre humedecerla pronto. Ella se agarro de mi verga y casi me la parte del apreton tan fuerte que me dio, inmediatamente dio la vuelta hacia mi me desnudó rapidamente y comenzamos a besarnos como Poseidos.


Ya luis estaba desnudo y pajeandose con la escena yocomenze a lamer la concha de Alexandra me la comia como el mnas rico de los manjares esa concha totalmente rasurada y y humedecida por los jugos vaginales cuando me doy cuenta que ya su concha estaba lo suficientemente lubricada me acuesto en el piso y ella se sienta encima de mi verga y comienza a cabalgarme como si en eso se le fuera la vida mientras tanto luis tambien quiere penetrarla asi que hace que se incline un opoco y la penetra violentamente por el culo (ya se abran dado cuenta que a luis le gusta el sexo salvaje) la enculada fue tan violenta que Alexandra grito tan fuerte que pense que se iba a acobardar y ahi iba a acabar todo pero ella pidio mas y mas fuerzaa ambos yo estaba gozando como loco y en ese momento luis saca su verga del culo de Alexandra y vino hacia donde mi y la puso en mi cara y yo no pude o no quise hacer nada para quitar su verga de mi cara por el contrario yo estaba contemplando la verga de luis mientras el se pajeaba a 5cms de mi cara, nunca me atrajeron los hombres ni las vergas o al menos eso ceria yo pero no pude resisitir mas y me meti la verga luis en la boca y me la comi como si fuese un salchichon era la primera verga que chupaba pero a juzgar por la cara de luis lo estaba haciendo muy bien, Alexandra se extraño y dejo de moverse un tiempo y me dijo vaya Gus no sabia que te gustaran tanto las vergas, pareces una puta, yo le conteste que si hubiera sabido que las vergas eran asi de ricas lo hubiera intentado mucho antes.


Despues de casi una hora de estar lentando a Alexandra y chupardy la verga de luis los tres terminamos corriendonosyo adentro de Alexandra, ella encima mio y luis en mi boca, despues nos levantamos y fuimos a ducharnos para dormir un poco antes de que me llevaran a mi casa pero mientras Alexandra prepare la tina luis se me acerco y me dijo que era la major chupada que le habian hecho que no podia creer que fuese mi primera vez, yo le conteste que el era mi primer hombre y en ese momento me abrazo, me beso y comenzo a acariciarme.


Yo estaba sorprendido conmigo mismo pero las caricias de luis me encantaban y yo las disfrutaba cada vez mas y comenzó a decirme cosas insultantes pero yo las ioa como si fuesen alagos me gustaba lo que oia, el me decia eres toda una puta y quiero poseerte yo le dije haz conmigo lo que te plazca papito (yo mismo me sorprendi me converti en una mujer) en ese instante me obligo a que se la chupara con tanta fuerza que casi me ahogo mientras metia tres de sus gruels dedos en mi culo eso me dolio mucho pero el dijo que era para que me acostumbrara.

Despes de un rato de estar chuapando su verga y el metiendome sus dedos en culo yo estaba sentiendo una mezcla de placer y dolor pero no queria que terminase queria que me penetrara y el me voltio y comenzo a penetrarme con su lengua para lubricar mi ano ya en ese punto yo no era dueño de mi voluntad asi que decidi entregarme al placer que estaba sintiendo.


Cuando luis considero que mi culo estaba bien lubricado me acosto en el sofa de la sala levanto mis piernas las puso en sus hombres y me penetro de un golpe era una bestia, un animal pero que clase de animal despues de un tiempo el dolor se volvio placer y yo disfrite como la puta en la que me habia convertido yo me movia muy rapido y logre que se viniera rapido y aprete el culo fuerte para que se vivniera dentro de mi culo y sentir su leche caliente y espesa cuando termino de venirse me levanter le limpie la verga con mi lenga y nos dimos un beso inolvidable.


Esa noche dormimos los tres juntos y yo acostado entre mis dos amantes que representaban mis dos estilos de vida desde ese momento en adelante.


Al amanecer nos dimos un beso de Buenos dias los tres y Alexandra y yo decidimos hacerle el desayuno a nuestro macho asi que Alexandra se puso un baby doll y salio a la cocina, luis me dio una bata de Alexandra y me dijo pontela porque de ahora en adelante tengo dos mujeres.


los nombres fueron cambiados pero la historia es real.


Actualmente resido en Toronto, Canada si alguien quiere ponerse en contacto conmigo para pasarla rico mi email es newlandnewlife@hotmail.com.

Gustavo D.(newlandnewlife@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 17:15:09 [denunciar este mensaje]
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Mi primera experiencia por Jose Andrade
Hace unos días os conté una de mis mejores historias bisexuales llamada "Curiosa historia bisexual". Gracis a ella he conocido a mucha gente como yo, y creo que incluso a alaguno le voy a conocer más a fondo gracias a esta web, ya me entendéis… Pero eso será otra historia, espero.. Verdad Pedro?


A lo que iba, hoy me apetece (porque así me lo han pedido algunos) contaros una nueva historia, en este caso MI primera historia con un hombre.


Os pongo en situaión –una vez más-. Soy español, tengo 36 años y por mi trabajo viajo mucho y conozco a un montón de gente. Me encanta el sexo y desde hace ya tiempo mucho tiempo venía teniendo fantasías y masturbaciones pensando en otro hombres. Si no recuero mal todo empezó cuando bien jovencito alquilé una pelicula porno y no me di cuenta que era de bisexuales. Me encantó…. Así empecé a tener fantasías con algunos hombres: gente que veía en los vestuarios del gimnasio, algún compañero de escuela, etc….

Durante años todo fueron fantasías y muchas masturbaciones. Nunca surgió la oportunidad. Bueno, una vez. Tenía veinte y pocos años y un chico se pegó a mi en unas escaleras mecánicas de unos grandes almacenes. Me miró y se fue al baño para que le siguiera… Pero no me atrevi (cómo me arrepiento ahora!).

El momento llegó, porque todo llega en esta vida si se desea con honestidad. Fue hace un par de años, concretamente en enero del año 2000. No os voy a decir dónde ni por qué, pero yo estaba en un bar, en una fiesta privada y con un montón de gente. Entre esa gente había una pareja (chico-chica) muy agradable, simpática y picarona, ella era muy guapa, la deseaba bastante pero su chico estaba también con nosotros (no me puedo quejar de mi relación habitual con las mujeres).

La noche fue transcurriendo entre copas y risas, el se llama Luís y era un tipo muy majo, muy de buen rollo como decimos en España. Era ya tarde y les dije que me iba a casa. Luis y su chica (Mónica) se ofrencieron a acompañarme. Nos fuimos a su coche. Yo me senté delante con Luis y Monica detrás.

En el camino, más risas, muchas risas. Lo cierto es que yo me había tomado un par de copas y no suelo beber con lo que iba contento, aunque con control total de la situación.

Monica vivía cerca, con lo que Luís la dejó primero a ella.

Luís y yo nos acercamos a mi casa y justo enfrente había un gran hueco con lo que Luís acercó el coche a la acera. Estábamos muy bien y empezamos a hablar.

Luís empezó a preguntarme por mi vida sexual. Quería saber de mis aventuras con otras chicas y mis experiencias curiosas. Mientras yo contaba y sin darme yo cuenta el se iba calentando más y más.

Medijo que le gustaría ver mi piso. Le invité a subir aunque le avisé que no tenía alcohol.

Entremos en él, y seguimos charlando. De sexo claro. Sin darme cuenta le estaba contnado mis aventuras sexuales a un tipo que casi no conocía pero estaba encantado. No sé bien por qué me daba confianza y tranquilidad, era com osi el fuera como yo y creía que me entendía y hasta disfrutaba escuchándome. No hace falta que os diga que yo también me estaba poniendo caliente cuando recordaba esas historias. En un momento dado se lo dije:

Cuando recuerdo esa noche, me pongo a mil, me vuelven a temblar las piernas.

¿A qué te coge un cosquilleo especial?

Si

Y qué haces cuando te pasa eso

Pues depende, si estoy solo igual me hago una paja.


Se rió y me confesó que el se masturbaba mucho ¿Y tu novia? Le pregunté yo. Ahí empezó él. Luis empezó a contarme también su vida sexual fuera de su relación de pareja. No estaba equivocado, ese tipo era como yo. Su biografía era parecida a la mía y su visión del sexo era exactamente igual. Follar y pasarlo bien e intentar conocer cosas nuevas poco a poco. Me fue contando historias que me excitaban muchísimo y me confesó que se estaba calentando. Entonces me dijo

Pero esta no ha sido mi historia más fuerte

¿Cuál ha sido?

Es que.. Si te la cuento igual me echas

Va cuéntame…

Fue con un hombre

¡¡Qué dices!!


Hasta ese momento os aseguro que ni me había pasado por la cabeza pero cuando me dijo eso se me puso el rabo tieso y me excité como nunca. Solo con la idea. Me contó que hacía años se bañó desnudo en una piscina con una amiga y su novio y la amiga se quedón dormida. El y el novio fueron a una salón y desnudos y se pusieron una peli porno. A él se le puso duro y el novio empezó a masturbarle… El resto os lo imgináis, me iba contando detalles y creía que la bragueta me iba a explotar.


Ha sido la noche de sexo más tremenda de mi vida, fue un placer distinto y genial

Si? Y lo has hecho más veces?

Si, muy de vez en cuando. Me vas a echar?

Qué va! Yo creo que todos los hombres nos hemos hecho alguna paja pensnado en tíos o viendo tios en la tele follar entre ellos, pero casi ninguno da el primer paso.

Tu te haces pajas pensando en tíos?

Si

¿Te gustaría probarlo?

Me da corte

¿Estas excitado ahora?

Buenoo.. si la vedad es que si…

Nos desnudamos?

Joder, es que no sé.

Tu no hagas nada, solo yo haré lo que tu me pidas.


Y así empezó. Nos levantamos del sofá y nos desnudamos. El tenía un cuerpo normal, más bien delgado. Iba más rápido que yo y no le quitaba el ojo de encima. Se quitó el slip y apareció una polla dura, normal. Yo me quité el mío y el sonrio porque vio que mi polla estaba al máximo de su erección.


Ya vero que estás caliente ya. Ven.


Me tendió en la cama y me cogió la polla. Que gusto me estaba dando. Un tio normal y corriente me estaba hciendo una paja y me estaba encantando.


¿Qué quieres que te haga?

Lo que quieras.


Bajó su cabeza y empezó a chupar. Yo estaba que me salía. Notaba mi polla dentro de la boca de un hombre. Era el máximo deseo, el morbo más grande, el momento más soñado de mi vida sexual. El chupaba y chupaba y yo me moría de gusto y entonces me acordé de cómo me acababa de contar las sensaciones tan maravillosas que vivió cuando tocó y chupó su primera polla.

No dudé y le dije que parara, estaba a punto de correrme y quería que eso durara. Le dije que se tumbara y me puse de rodillas frente a su rabo. Lo cogíc on una mano. Era gordo. Empecé a masturbarle, arriba y abajo. Me encantó eso y noté como temblaban su piernas y empezaba a suspirar más fuerte mirando al techo.

No pude evitarlo y me lancé. Baje la cabeza, miré su polla un rato mientras le pajeaba y acercé mis labios. Le di un beso en la punta, abrñi la boca y me la metí poco a poco, paladenando, disfrutando. No lo podía creer, Se la estaba chupando a un tío. Cada vez más y más polla en mi boca hasta que casi llegué al final. Empecé a mover la cabeza arriba y abajo y acompañaba con la mano, como tantas veces había hecho antes. Ahora era yo quien chupaba.

Y en verdad debo deciros que chupar una polla es de las cosas más grandes que he hecho en mi vida. Es distinto a todo, haces lo que siemrpe te ha encnatnado que te hagan y además sabes las sensaciones que él está viviendo. Era increíble. El máximo del morbo, el máximo del placer.

Chupé y chupé hasta que él no pudo más y me pidió que parara. Se puso a cuatro patas y me dijo:


Métemela

No te haré daño.

No, ponte un condón y ve a por crema.


Me levanté de la cama, me puse un condón y cogí crema para las manos y me unté la polla. Así empecé. Tenía más miedo yo qu el. Empecé por la punta y luego otra y otra y al final entré. Cuando vi que el empezaba a gritar de placer me olvidé de todo y empecé a gozar. Se la he metido por el culo a alguna tía, pero eso fue único y grande, muy grande.


Estuve metiéndosela poco rato. El se corrió enseguida y yo tardé un poco más.

Caimos rendidos en la cama con nuestras pollas llenas de leche.


Hace dos años y parece que pasó ayer mismo porque el recuerdo me acompaña. Siempre debería haber una primera vez. Siempre.


Jose Andrade(ginesito100@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 17:13:46 [denunciar este mensaje]
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Curisosa historia bisexual por Jose Andrade
Soy un español de 36 años. Físicamente no soy ninguna maravilla, para que nos vamos a engañar. Rubio y de ojos azules pero no guapo, aunque dicen que si atractivo por motivos varios que no vienen al caso.

Tengo algunos vicios, uno por encima de todos: follar. Me encanta y lo hago cuando y dónde puedo. Por motivos de mi trabajo, he viajado mucho y he conocido a mucha gente y con mucha de ellos he follado. Además tengo otro vicio: masturbarme. Me gusta, me gusta mucho. Me encanta ver pelícuas y eso….

Como gran parte de los hombres de este y todos los paises, mis fantasías han ido evolucionando con los años y no sé exactamente desde cuándo empezaron a aparecer hombres en ellas. Poco a poco fueron adquiriendo más y más protagonismo. Hasta que quise probarlo y… lo probé.

Pero eso os lo contaré otro día. Ahora quiero contaros la historia más curiosa que he vivido desde mi sexualidad y que espero os guste.

Tengo una amiga llamada Luisa con la que hemos practicado sexo en bastantes ocasiones, menos de las que nos gustaría porque vivimos en ciudades distintas. En nuestros encuentros sexuales hemos hecho de todo, incluso masturbarnos juntos. Desde hace algún tiempo, como no podemos vernos cada vez que hablamos por teléfono nos contamos nuestra vida sexual y nos masturbamos juntos. Es un placer.

En sus experiencias me habló varias veces de un amigo suyo, Paco. Paco es un chaval de su cuidad que yo había conocido en uno de mis viajes. Luisa follaba con él de vez en cuando y me lo contaba con pelos y detallles ¡Y qué detalles! Paco tiene –según me contaba ella- un impresionante rabo y además era de mi cuerda: muy vicioso. Una vez la llamó en plena noche y le contó que en ese momento un tío le estaba comiendo el rabo… Uau!!!

Así fue pasando el tiempo hasta que un día sonó mi móvil. Era un número desconocido. Lo cogí y … era Paco. Me dijo que queria charar conmigo!!! Era un tema de trabajo, pero sólo con recibir su llamada y recordar las historias de su amigo, su vicio y el tamaño de su rabo se me puso dura. Llamé enseguida a Luisa, la perra ya sabía que Paco me iba a llamar porque él le pidó mi móvil. Me dijo que sí, que era por algo de trabajo. Como yo sabía que a él también le daba morbo que se la chupara un tío le propuse que me prepara el terreno. La jugada era la siguiente: Luisa llama a Paco y le dice que yo soy un vicioso bisexual que gusta de comer pollas, Luisa le pregunta a Paco si entrará en el rollo si yo me lanzo hacia su polla, Paco le dice a Luisa que sí, pero se supone que yo no sé nada de nada.

Evidentemente Luisa me llama al minuto de hablar con Paco y me dice que sí, que si me lanzo el no me rechazará pero tengo que hacerlo bien, que a él no le ponen los tíos, le pone el morbo y si no sé calentarlo de antemano no me comeré una rosca y me llevaré un corte importante (poca gente sabe de mi bisexualidad).

No te preocupes Luisa, yo me encargo del resto.

Me vuelve a llamar Paco.

Estoy muy líado tío, tendríamos que quedar tarde.

Vale.

Te molesta acercarte a mi casa

Ok, tengo coche, no hay problema.

La cosa se pone interesante. Me hago el ocupado hasta tarde y sobre las once de la noche le llamo. Le doy la dirección de mi casa.

¿Se puede aparcar?

Mmmm Si quiere aparcar, es porque da por hecho que querrá estar un ratito aquí.

Suena el móvil. Paco está abajo, voy a por él. Me empieza a contar lo del trabajo y le digo si quiere tomar algo ¡Qué casualidad! Todos los bares del barrio están cerrados (yo ya lo sabía)

¿Quieres tomar algo en casa?

Pues vale.

Paco sube. Vivo en un apartamento muy pequeño y Paco se mueve. He dejado encima de la tele una revista porno gay, para que la vea y además vacía para que se cosque que está puesta en el vídeo. Sé que la vé, pero no me dice nada. Empezamos a hablar de trabajo, y luego de generalidades varias. Esto se alarga demasiado ¿Cómo hago para sacar el tema?

Luisa es la clave. Le saco el tema y empezamos a hablar de ella, de su desfachatez deliciosa y su manera de vivir la sexualidad. Vamos profundizando más y más en el tema y le cuento que Luisa y yo nos llamamos varias veces por semana para masturbarnos juntos.

¿Y qué os contáis?

Nuestras aventuras

¿Te ha hablado de mí?

Pues claro, varias veces.

Parece que está a punto y entonces:

¿Te masturbas mucho?

Joder, ahora sí. Me lo ha puesto a tiro, voy p’allá.

Si mucho, me encanta masturbarme viendo películas.

Si ya he visto que tienes una allí.

Justo la estaba viendo cuando has llamado tú.

Ah si?

Si. A ti te gustan las pelis porno no?

¿Cómo lo sabes?

Luisa me lo cuenta todo.

Pues si, me gustan mucho. Ponla si quieres, si la estabas viendo.

Pongo la peli. Como supondréis la escena estaba hiperpreparada. Era una de tres tíos que hacían lucha libre en pelotas en un gimnasio y a medida que avanza la lucha se les va poniendo morcillona y acaban duchándose juntos y follando en la ducha. Se hace un silencio largo y Paco me dice.

¿Aquí sólo salen tíos?

Claro, no te había avisado. Si. Tengo de tías ¿La cambio?

No no.

A mi me dan mucho morbo.

A mi también.

Seguimos viendo la peli. Las pollas están duras y la mías está que se sale de la bragueta.

¿y tú como sabes que me gustan las porno?

Bueno, Luisa me lo contó. Que te haces muchas pajas viéndolas.

¿Tú no?

Joder claro. ¿Qué te crees que hacía cuando la estaba viendo y has llegado tú?

Mmmm, ya veo (y me mira el paquete y se lanza él)

Oye, pues ya que nos follamos la misma tía y hay confianza, yo me estoy haciendo cachondo.

No me digas nada.

Bragueta abajo y cada uno saca su polla. Guau!!! Era enorme!!! Blanca y operada, y estaba ya muy dura. Este está más cachondo que yo!!! Empezamos a menearla mientras en la pantalla los tíos seguían follando. Ya estaba en el tema y se lo suelto.

Bueno, Luisa me contó algo más de ti.

¿Qué?

Que una vez la llamaste mientras un tío te la chupaba.

¡Que cabrona! ¡La voy a matar!

No seas cabrón, seguro que ella te ha contado cosas de mí.

No te creas.

Venga dilo.

Bueno si, algo sí.

¿Qué?

Que te gusta hacértelo con tíos de vez en cuando.

Pues si mira, no te ha engañado ¿Me dejas?

Le cojo la polla y empiezo a moverla.

Pues claro

Empecé a menear ese enoooorme rabo. Dios santo! Que pollón. Arriba y abajo. Era gorda, no me cabía en la mano, aquello no era normal.

Tronco, yo tengo calor.

Yo también.

Sin decirnos nada nos levantamos del sofá y nos desnudamos. Creía que me iba a correr viendo ese cuerpo delgado pero esbelto. Me estaba poniendo a mil. Paco se estaba desnunando para mi!!!!. Nos volvimos a sentar. Con la derecha se la hacía a él y con la izquierda a mí. No pude más y le dije.

¿Te importa que te la chupe?

En buena hora. Me dejó claro. Lo que no sabía es que eso casí no me cabía en la boca. Empecé con el glande y cuando me la metí más el empezó a gemir.

Coge el teléfono y llama a Luisa.

Así lo hizo. Mientras yo me peleaba para ponerme lo máximo posible en mi boca de aquella polla llamó a Luisa.

Hola Luisa, tu amigo me la está chupando.

Tal como se lo decía a el le temblaba la voz. Estaba disfrutando como un cabrón de la situación. Y yo no paraba. Venga a chupar y a mover la mano porque mucha parte de su polla no me cabía en la boca y tenía que hacer un buen trabajo. Luisa se masturbaba en su habitación como una loca.

Colgó y me levantó la cabeza. Me llevó al dormitorio y se tendió en la cama boca abajo para que le diera un masaje. Me senté en su culo, el trabajé la espalda y poco a poco fui bajando. Cuando llegúe a su culo me senté sobre sus piernas y empecé sobarle las nalgas y abrírselas.

Cómemelo.

Dicho y hecho. Saqué mi lengua, abri sus nalgas y empecé lamerle el ojete y a meterle la lengua a lavez. Mi polla se salía y la suya tambié.

Se dio la vuelta y me dejó ver otra vez todo su inmenso rabo. Se lo volví a comer hasta que me dijo.

Júrame que no le contarás a Luisa lo que va a pasar ahora.

Ok.

Me tendió en la cama con un golpe y se bajó hasta mi rabo. Empezó a hacerme una paja y yo creí morir. Y me morí cuando ¡¡Bajó su cabeza hasta mi rabo y me lo empezó a comer!! El famoso Paco también era un comepollas como yo. Estaba de rodillas y yo tendido en la cama y yo mirando todo su cuerpo desnudo y precioso.

Para, para.

Y no paró. Sacó su boca y me corri en su mano mientras él seguía meneándola. Creo que en mi vida he hechado tanta leche. El se quedó de rodillas mirándome y empezó a meneárlse. No puede más y me lancé sobre su polla. Chupé y chupé hasta que se corrió en mi boca… Uau, nunca había hecho eso y … me encantó. Me tragué toda su leche y caí rendido.

Quedamos los dos tirados en la cama un buen rato hablando de lo guay que había sido. Luego nos vestimos, bueno, nos pusimos los slips y charlamos un rato sobre nuestra vida sexual. Le conté alguna de mis historias con hombres y volvió a ponerse caliente ¡Qué maquina! Le toqué la polla por encima del slip (estábamos en el sofá) y se lo comí sin quitárselo durante un buen rato. Al fin le bajé el pantalón y se la volví a comer. Le sabía a leche y estaba durísima. El tío gemía y gemía y se volvío a correr, aunque esta vez no me la comí, se lo hice con la mano porque me hacía ilusión verlo ¡¡Qué espectáculo!!

Luego nos vestimos y se fue para su casa, su novia le estaba esperando. Seguro que esa noche no follaron, venía seco.

En cuanto se fue, llamé a Luisa. Se lo conté a todo. Ella tuvo dos orgasmos, yo uno.


Jose Andrade(ginesito100@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 17:12:27 [denunciar este mensaje]
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Mi amigo Miguel por Jaime
Hace tiempo que vengo dándole vueltas al tema: sé que no puedo olvidar mi faceta bisexual.

Tengo 30 años, y desde hace 10 he mantenido ocasionalmente alguna relación con otro chico como yo. Nada serio ni prolongado, simplemente el momento. Me considero heterosexual, esto es, que realmente sólo me gustan las mujeres: el tacto de su piel, sus pechos, sus nalgas, el sabor de su coño, pero no puedo (ni quiero) rechazar la idea de poder acariciar otro pene, de tener un amigo con el que mantener algo más que una buena amistad. No tengo una idea formada en mi cabeza acerca de este "cómplice", ni su cara, ni su físico, sólo me interesa que sea morboso y que tenga un buen rabo para que yo pueda mamárselo. La idea me excita muchísimo.

Aquí compartiré con vosotr@s mi experiencia con Miguel.

Le conocí hace algunos años a través de un contacto en una revista Gay. Yo no tenía experiencia con hombres, pero me rondaba la idea hacía algún tiempo y, aunque yo tenía novia, no quería quedarme con las ganas. Quedamos un día para tomar una copa a eso de las 8 de la tarde y, tras las típicas conversaciones iniciales, decidimos ir "a dar una vuelta en el coche".

Llegamos a un lugar cerca del mar y decidimos pasarnos al asiento de atrás, y una vez alli, empezamos a acariciarnos por encima de la ropa, el pecho, los muslos, el paquete. La verdad es que la teníamos ambos muy dura, y yo me moría por ver otro pene de cerca, así que tomé la acción y le saqué su polla fuera del pantalón. Era super excitante tener una polla caliente y dura en la mano y que no fuese la mía. Sin dudarlo por un momento, me abalancé sobre ella y comencé a chuparla. En un principio no me agradó su sabor, pero según pasaba mi lengua me fue gustando más.

Estuve mamando su verga desde sus huevos hasta la abertura de su glande hasta que me dijo que estaba a punto de estallar. Entonces metí el dedo anular en mi boca y embadurnándolo de saliba se lo metí en el ano sin demasiado problema mientras con mi otra mano seguía masturbando aquella mi primera polla. Su corrida no se hizo esperar mucho tiempo, se retorcía intentando tragarse toda mi mano en su culo mientras los primeros chorritos de semen afloraban de su glande. Fue fantástico.

El olor que emanaba, las sacudidas que sentía en mi mano con la que agarraba su miembro. A continuación, fue él el que sacó mi polla quitándome los zapatos y pantalones. Me la mamó como pocas veces lo había hecho mi novia y, sin duda, con mucha más imaginación. Estuvo ensalivándome tanto la polla como los huevos y, dándose la vuelta y bajando la cabeza me invitó a que lo penetrase. De un golpe le metí media polla en el culo y, aunque me dolió un poco, estaba más excitado que nunca. Miguel sólo hacía que empujar atrás y menear el culo, y yo staba disfrutando como nunca antes lo había hecho. Estube muy poco rato bombeando, porque mis huevos pedían desalojar, así que en un golpe de pelvis le introduje mi polla hasta lo más hondo de Miguel mientras me corría a chorros en su interior.

Miguel se retorcía y su polla empezó a soltar de nuevo hilillos de semen ensuciando la tapicería del asiento. Fue un descubrimiento fantástico. Me gusto y disfruté mucho con la experiencia. Quedamos un par de veces más, pero como que no hacía nada más que llamarme a todas horas me agobié bastante.

Yo no quería un "novio", deseaba y deseo, un amigo sin ataduras, un heterosexual con inquietudes, con su vida hecha, que no me dé problemas, ¿existe algún amigo así entre los visitantes de esta fantástica web?


Jaime(deseocanalla@tiscali.es)


Por odracir - 07/10/2007 17:11:03 [denunciar este mensaje]
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Aunque parezca extraño por sin ton ni son
Tan solo te escribo para decirte que a mi me ha pasado lo mismo con mi novia.

La única diferencia es que en realidad a mi si me ha culiado, y aunque no lo creas es una sensación realmente extraña. Aclaro por cualquier cosa que a mi no me gustan los hombres, sin embargo desde que compramos un cinturón con una "verga" hemos hecho cosas increíbles. Debo decir que este aparato lo compre yo en un sex-shop de USA, porque en la ciudad donde vivimos no hay ninguna. Vivimos en una zona de playas de México, y aunque todo mundo es muy cachondo pues no hemos descubierto ninguna de estas tiendas.

Primero lo probamos en ella porque no tiene caso que mienta. Mi pene no es tan grande como es que mínimo tiene 25 cms. Siempre he fantaseado en ver como se cogen a la caliente de mi novia con una verga bien grande, así que empezamos yo poniéndome el cinturón con la verga y me la cogía como si fuera mía; aunque parezca mentira era excitante ver que ella se comía todo ese pedazo, cuando se tenia que sentar ella solita encima le costaba un poco de trabajo, sin embargo cuando me la cogía de a perrito solo gritaba como loquita que me la cogiera mas fuerte.

Ya antes ella y yo habíamos probado algo de bisexualidad en mi cuando un día me metió una vela en mi culo. Sentía que la verga se me paraba mas y se ponía mas gruesa, y aparte es una sensación increíble sentir un objeto en tu culo.

Hace ya como 6 meses que un día me dijo que ahora teníamos que cambiar los papeles, así que me acostó boca abajo y me dio unas fuertes nalgadas, sentí un dolor ardiente pero me empecé a calentar como una puta. Me dijo que me quedara así mientras ella se "arreglaba". Yo sabia que era lo que iba a hacer, así que aun contra mi voluntad mi pija se empezó a parar y a lubricar de manera increíble.

Cuando regreso a la cama me dijo que me volteara y sin que pudiera hacer nada mas me agarro de la nuca y me metió su "pene" en la boca, empezando casi de inmediato a bombearme..... Yo no sabia que hacer, por una parte mi mente decía que estaba haciendo una mamada cuando en realidad era a mi quien me la deberían hacer, y por otra parte no podía dejar de sentir el gozo de una pija en mi boca, grande y con muchos nervios; yo creo que ella se dio cuenta de que me tenia a su merced, porque la saco de mi boca y la acerco a mi pene, el de verdad, que por cierto manaba muchos jugos. Lo embarro un poco y me la volvió a meter de un solo golpe. Ahí estaba yo, como una puta mamandole su pito que ahora tenia hasta un poco de lechita. La verdad eso me puso mas a mil todavía. Yo solo levantaba mi vista para verle los ojos mientras no dejaba de mamar, pasando mi lengua por todos lados, imaginándome que eso que recorría mi lengua era un pene de verdad. Los ojos de ella estaban entrecerrados, me imagino que igual que los pongo yo cuando es a mi al que le toca que me la chupen. Por fin después de tenerme chupandosela un rato me obligo a voltearme, y a ponerme "de a perrito". De hecho sus palabras fueron:

- voltéate putito que ahora si veras lo rico que es que te cojan de a perrito.....

Yo le dije que no, que seguro me dolería muchísimo porque ya antes me había metido algo, pero nunca una cosa tan grande y tan gruesa. Su único comentario fue darme una muy fuerte nalgada y decirme que me callara...... La verdad es que deseaba que lo hiciera, pero al decirle que no y ella obligarme sentía mas excitación; era casi como si ella me estuviera violando.

Solo sentí como con una mano me empezaba a acariciar el culo y me abría con la otra mis nalgas. sentí algo calientito correr por entre ellas hasta llegar a mi ojete. Supuse que era aceite, lo cual a decir verdad agradecí porque no me imaginaba poder aguantar ese pedazo de plástico en mi culo sin ningún lubricante por mucho que lo quisiera.

Ella estaba como desconocida, me daba de nalgadas diciéndome:

- que rico culo tienes, tus nalgas están duritas y ahorita veras que rico es tener adentro una verga..... empezó a darme golpecitos en las nalgas con su pedazo, y eso solo hacia que yo me excitara mas, me lo pasaba por entre las nalgas pero sin ponerlo en mi culo.

Llego el momento en que ese movimiento me tenia como loco, y empecé a suplicarle que me la metería, que me cogiera con su vergaNo espero mas, me dijo

- ok, ponte suavecito porque te la quiero meter toda (hasta su voz era distinta).

Me la empezó a empujar y yo solo sentía como mi culo se abría, doliéndome de verdad..... por suerte como yo también ya me la he cogido por ahí sabe que duele, así que se detuvo y su actitud cambio. Me dijo que yo solito me moviera, que ella se quedaría quietecita, que yo podía meterme lo que yo quisiera.

Me quede quieto unos momentos mientras mi culo se acostumbraba a tener ese objeto grueso dentro de el. En esos momentos el largo no era importante así que no me preocupe por ello.

después de unos momentos me di cuenta que yo mismo me estaba agarrando mi verga y me estaba haciendo una chaqueta riquísima. Ella se dio cuenta también y me empezó a empujar su pene un poco mas. Ahí ya ni me queje, de hecho llego el momento en que solito me empecé a echar para atrás igual que como ella le hacia. Ya quería tener mas de eso dentro de mi. Pero todo tiene un limite y el mío también llego. Ella me siguió bombeando pero sin pasar de ese punto, que suponía no era mas que la puntita porque vaya que si dolía pero nunca creí que pudiera meterme mas.

- voltéate mi putito que ahora tu solito te las vas a clavar....dicho esto se acostó boca arriba y con una mano se agarro la pija postiza, quedando parada en sus 25 cms. Yo como estaba y sin pensarlo le dije que si, y me acerque de cuclillas acercando mi culo a ella.

Me empecé a sentar y creí que me rompía, era demasiado grande pero aun así sentí como se abrió mi culo cuando entro la cabeza. Yo en todo este trance no había dejado de masturbarme así que cuando sentí como me llenaba el culo y me di cuenta que era como si mi novia fuera la que me cogía me vine, echando leche como pocas veces. Al estar yo sentado encima de ella la lechita le llego a sus tetas, y hasta su boca que la tenia abierta y lógico que se trago un poco. después de eso me baje de su pene, ella se acerco melosa y me dio un chupete en mi pene, terminando de limpiarlo.

Y con una voz sensual me dijo:

- Ya eres mi putito y después de habértela metido se que lo seguiré haciendo.

Le pregunte cuanto realmente me había metido y me dijo mientras me seguí acariciando la verga que cuando me senté en ella me la había tragado toda......... Creo que eso fue un detonante porque el sentir su lengua en mi pene y oírla decir eso logro que me viniera otra vez, cosa que ella aprovecho para volver a acercar su lengua y esta vez si recibir todo mi leche en su boca.

Esa fue la primera vez, y aunque no lo hemos hecho muchas mas si te puedo asegurar que lo he disfrutado.

Se que a muchas mujeres les parecerá extraño, pero les aseguro que si lo hacen con cuidado, y en el momento indicado su hombre se los agradecerá. A mi me fascina mi novia, me excitan sobre manera las mujeres, no tengo nada contra nadie pero no me gustan los hombres. Y se que por ahí habrá mas de alguna a la que le gustaría hacerlo así con su chico, porque no me escriben y lo platicamos????

saludos

sintonnison1968@hotmail.com

sin ton ni son(sintonnison1968@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 17:09:03 [denunciar este mensaje]
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Mis primeras experiencias bisex (I) por Mary Carme
Les voy a contar lo que me sucedió, tendría yo alrededor de 18 años de edad, ya había tenido algunas experiencias fuertes sexuales, pero resulta que me hice novia de un chico que su lema era: AMPLIO CRITERIO.

Pues resulta que lo conocí y al principio al ir a la cama todo fue maravilloso hacíamos de todo, sexo oral, anal eyaculaciones en mis senos y en mi boca, después de un tiempo empezamos a utilizar objetos, le gustaba meterme cosas en mis hoyitos, entonces íbamos de compra al supermercado y comprábamos desde frutas hasta grandes verduras, a el al principio le gustaba introducirme uvas y cerezas en la vagina y mientras lo hacíamos nos las comíamos, así que yo pase por todo el departamento de verduras, desde zanahorias, apio, hasta unos tremendos pepinos, a el le gustaba meterme de todo, pero le gustaba mas que yo le diera el espectáculo, una vez me hizo introducirme un pepino en la vagina y una zanahoria en el ano, como se le hice como una película o un show lo puso de a cien, después de acabar de introducirme, el se puso enfrente de mi saco su pene y me lo metió en la boca, y en tan solo unos minutos empezó a eyacular y yo por mi parte a comerme todo el semen que su gran pene escupía dentro de mi boca.

Después de un tiempo, el a veces se manifestaba desinteresado por tener sexo conmigo, y yo le pregunte por que él me dijo que quería probar diferentes cosas, entonces, él me dijo que le gustaría entrar a la practica de tríos, a lo cual yo le dije que si a él le gustaba yo lo complacería en todo, así fue que todo comenzó, y me dijo que el me avisaría cuando íbamos a empezar, para después cambiar de parecer y quiso hacerlo como una sorpresa.

Una noche que fuimos al cine, a ver una película porno, la cual estuvo buena ya que dentro del cine él me masturbo y yo le masturbe hasta que termino la película, y los dos estábamos súper excitados, después que salimos de la película nos fuimos a pasear y él me dijo que si íbamos a su departamento, a lo cual como siempre yo respondí que si, al entrar a su departamento yo no me aguante mas le saque su pene y me lo metí inmediatamente a la boca, tenia unas ganas de mamarsela tremendas, pero después de un instante sonó el timbre de su departamento y cual fue mi sorpresa al ver a una muchacha morena de un cuerpo tremendo entrando al departamento de el, el me la presento y después de platicar un rato el dijo, pues que les parece si empezamos, y yo le dije a que, entonces yo que estaba sentada vi que la muchacha se dirigía hacia mi y de manera espontánea me dio un beso en la boca, al principio sentí raro, pero después de un momento nuestras lenguas ya estaban jugando la una a la otra, mientras que mi novio me empezaba a quitar el vestido, para después quitárselo a ella.

De momento nuestros senos desnudos se tallaban unos a otros en una sensación increíble, pero lo mejor fue cuando nos despojamos de nuestras tangas y nuestras vulvas se empezaron a tallar, fue una fricción tremenda, yo estaba mojada y ella también, fue una cosa increíble, después ella me abrió de piernas y puso su cabeza entre ellas, me tomo de los muslos y con una habilidad tremenda me separo mis labios vaginales con sus dedos, quedando yo expuesta toda a ella, y se veía claramente mi clítoris hinchado, entonces sin dejar de estirar mis labios vaginales acerco su cara, primeramente me olio y me dijo que tenia un olor agradable y se sonrió, después de estarme ella explorando como quiso, saco su lengua y la deposito en mi clítoris, ella movía su lengua con una rapidez descomunal, lo hacia como nunca me lo habían hecho, yo la miraba solo a ella hasta que de repente en una de mis mejillas sentí la tranca de mi novio, no hice mas que girar tantito mi cara la vi y no pude controlarme de un solo bocado me la trague toda hasta el fondo de mi garganta, mientras ella me seguía mamando.

De repente mi novio saco su pene de mi boca, me molesto un poco por que yo quería mas, entonces se puso atrás de su invitada y de manera brusca se la metió, cuando hizo esto, ello dio un suspiro sobre mi vagina y con sus labios me la apretó formidablemente, a mi lado tenia un espejo de pared en el cual yo veía cada movimiento, y esto me mantenía cada vez mas excitada, ya que veía la tranca de mi novio desaparecer entre las monumentales nalgas de esa morena tremenda.

Luego de un rato de estar disfrutando esa mamada fenomenal que me hacia la morena, yo me pellizcaba mis pezones, y me los humedecía con mi saliva, entonces mi novio dijo cambiemos de posiciones, entonces me dijo que a mi me tocaba en medio, yo nunca había mamado una concha le dije y ella me contesto que no era difícil y que lo intentara, entonces yo me puse en cuatro y apenas me estaba acomodando cuando mi novio yo me había penetrado, entonces la morena se puso frente a mi y abrió sus descomunales piernas y vi su coño, todo rasurado sin ningún pelo que obstaculizara mi vista, ella con sus dedos se abrió sus labios vaginales esto para mi fue como una invitación, baje mi cabeza y la olí como ella la había hecho conmigo, entonces su olor me incito y con mi boca tome su clítoris y se lo empecé a chupar, mientras que mi novio me daba desde atrás, le pase lengua por todos lados de su vagina, se la introduje en su vagina y finalmente le lamí su ano, para posteriormente meterle dos de mis deditos en su ano, después de esto ella tuvo un orgasmo tremendo, mientras lo tenia le iba sacando poco a poco mis dedos de su ano para que disfrutara mejor su orgasmo, después me recosté sobre de ella y mi novio seguía bombeándome tremendamente, ella bajo una de sus manos hasta que alcanzo mi clítoris y tallándomelo mientras la tranca de mi novio la tenia adentro tuve un orgasmos tremendo.

Mi novio que estaba a punto de venirse me dijo que quería echármelos en la boca yo le dije que y rápidamente me di la vuelta y de sorpresa empezó a batirme de semen la cara, yo abrí mi boca y un par de chorros me tocaron los cuales me los comí, después de terminar de eyacular yo tenia semen en todo mi cara, la morena se acerco y con su boca y lengua me limpio de semen y después nos dimos un tremendo beso, intercambiando nuestra saliva llena de semen entre nuestras bocas.

La verdad me encanto estar con ella ya posteriormente tuve varias relaciones lesbianas, súper intensas y calientes, pero eso es otra historia que se las contare después.

Les mando muchos besos a todos.

Mary Carmen.
marygg70@yahoo.com


Mary Carmen(mcarmen70@yahoo.com.mx)


Por odracir - 07/10/2007 17:07:44 [denunciar este mensaje]
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En las cuevas del Drac por Montse
Hola, bueno, la verdad es que no sé cómo empezar, porque estoy súper cortada, me presentaré, me llamo Montse y tengo 34 años, no hace mucho que tengo Internet en casa, pero desde que lo tengo descubrí la pagina de ustedes a los pocos días y me he vuelto adicta a leer los relatos, yo no es que tenga en realidad experiencias como las que aquí se cuentan, pero sí que tengo un caso que me sucedió hace años que hace tiempo que quiero contarlo y hoy me he decidido.

Bueno, voy a empezar, es la primera vez que escribo algo así, y no sé cómo se me dará, intentaré hacerlo lo mejor posible.

Primero me describiré un poco, tengo 34 años, soy castaña, cabello largo y ondulado, 1.68 de estatura y no me encuentro mal de tipo, pero he dado a luz a dos niños y por supuesto el tipillo de antes lo he perdido, pero no me quejo.

Lo que voy a contarles, me sucedió en el verano de 1995 en el mes de julio, que fue cuando me casé. Estuvimos de viaje de novios en Mallorca, que me encantó, la isla es preciosa, pues bueno allí alquilamos un coche y nos dedicamos a hacer excursiones por la isla.

Al tercer día de estar allí, teníamos una visita a las coves del Drac que se llaman, que por cierto son impresionantes. La visita era por la tarde, después de comer, así que por la mañana estuvimos en la playa, al mediodía comimos en un restaurante y fuimos para allá.

Después de hacer un buen rato de cola, porque había mucha gente, conseguimos entrar, nos unimos a un grupo de turistas que llevaban guía y así nos enterábamos de algo.

Pues bien, fuimos haciendo todo el recorrido, y al final de la cueva hay una sala grandísima llena de asientos tipo banco, donde dan un espectáculo. Al llegar a esta sala, estaba ya muy llena de gente, por lo que nos quedamos de pie en un pasillo amplio en un lateral de los asientos, a medida que iba entrando la gente cada vez íbamos subiendo más hacia el final del pasillo.

Cuando se llenó del todo, procedieron al espectáculo, que se trataba de unas barcas que entraban por un lago que había al fondo, cada una con un instrumento musical y tocaban una pieza.

Antes de que salieran las barcas, que cada una llevaba una iluminación, apagaron las luces de la sala, imagínense una cueva a oscuras, pues eso era, había una oscuridad total, y empezaron a entrar las barcas, estábamos muy atrás por lo que se veían bastante lejos, porque la sala es enorme.

Paso muy poco desde que empezó la actuación, cuando noté un roce en mi nalga, y casi al instante una mano en mi cintura, yo ni me inmuté, ya que creía que era mi marido, y me dejé caer hacia atrás apoyándome en él.

Pues bien, resultó que no era mi marido, pero esto no lo supe hasta el final y al hacer este gesto de apoyarme se lanzó al ataque, me abrazó fuerte contra él poniendo sus manos en mi barriga, y empezó a besarme la nuca, noté también sus labios por mi mejilla y giré un poco la cara para besarnos en los labios, no le veía, pero tampoco noté nada extraño, una mano la tenía frotándome la barriga y la otra la subió hasta mi pecho acariciándome, reconozco que me excité y hasta le dije en más de una ocasión que parara que había mucha gente y además la gente estaba en silencio, lo que más se oía era la música que tocaban.

Pero ni caso, seguía acariciándome, situado sin moverse detrás de mí, y excitándome, subió sus dos manos hacia mis hombros, y me bajó los tirantes del vestido estampado que llevaba, debajo llevaba puesto un bikini porque aquel mismo día habíamos estado en la playa, me lo bajó por debajo del pecho y tranquilamente me desabrochó el cordel de la espalda dejándome el bikini sujeto solamente del cuello, empezó a sobarme el pecho muy suavemente con mucho tacto y me excitaba mucho, se recreó un buen rato y después empezó a bajar sus dos manos por la cintura hasta mis muslos, justo donde terminaba el vestido, para volver a subirlas por dentro y llegar a la braguita del bikini, puso un dedo en cada costado y empezó a bajármelo un poco, hasta medio muslo, para empezar a jugar con mi vello, volvió a subir una mano hasta mi pecho y con la otra empezó a acariciar mi clítoris, reconozco que estaba muy excitada, creía morirme, la mano de mi pecho dejó de tocarme, y deduje perfectamente lo que estaba haciendo, se sacó su pene del pantalón para fregármelo por mi trasero, la notaba cómo se frotaba por debajo de mí tocándome a veces mi clítoris, él dejó tranquilos mis pechos y con las dos manos se dedicó a mi sexo, moviéndose de forma como si me estuviera penetrando, aunque tengo que decir que no hubo penetración, al menos con su pene ya que sus dedos sí que los iba alternando, me estimulaba el clítoris y me los iba introduciendo.

No aguante más y llegué al orgasmo, un orgasmo silencioso, ya que no podía chillar y me aguanté, pero fue un orgasmo estupendo, él no sé si se dio cuenta de mi orgasmo, pero creo que no, porque siguió acariciándome, entonces claro después de tener un orgasmo sus caricias se convirtieron en cosquillas y solté una carcajada.

Me dejó de golpe, aproveché para ponerme bien la ropa y nada al poco tiempo terminaron de tocar la música y se abrieron las luces. Busqué con la mirada a mi marido creyendo que estaría al lado, pero no, estaba delante pero muy delante, y entonces caí en un detalle, mi marido no podía ser, porque llevaba pantalón corto y de esto sí que estoy segura, el que fue lo llevaba largo, miré a mi alrededor con vergüenza pero de entre toda la gente no podría decir quién fue ni cómo era, en fin, este es mi secreto más íntimo, espero que les guste, gracias


Por odracir - 07/10/2007 16:57:56 [denunciar este mensaje]
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Confesiones de autosatisfacción por NQLA
Soy un asiduo lector de esta lista, me he animado a relatarles en forma resumida mis vivencias, mis fantasías algunas llevadas a cabo y otras no, mis inicios en la autosatisfacción del sexo anal, mi primer paso en la bisexualidad.

Actualmente tengo 40 años, altura 1.70 m y un aspecto físico menudo; mi vida es lo que siempre he soñado tener, una agradable esposa, hijos adorables, bienestar económico más que aceptable, pero existe en mí un espacio aún sin llenar, sin satisfacer, que me contenga sexualmente en plenitud.

Paso a relatarle mis vivencias reales: Desde mi adolescencia a mi adultez, mis relaciones fueron netamente heterosexuales totalmente satisfactorias para esas etapas de la vida, superando aún lo recomendado por el Kamasutra pero siempre en el plano fisiológico gobernado por el fuego de la pasión que se antepone a los sentimentales, superada esa etapa y al final del camino uno se encuentra solo puesto que cuando se apaga el fuego de la pasión no resta nada que justifique continuar una relación heterosexual por más que me permita liberar mis instintos primitivos.

No sé si a alguien le ha sucedido, pero hay un periodo en la vida del hombre en que no encuentre razón alguna que lo conduzca a establecer una relación meramente formal, periodo este en el cual uno se limita a la faz laboral, a satisfacer la necesidad del intercambio hormonal y después nada un vacío.

Pero de pronto como un regalo del cielo nuevamente se presenta una luz en la vida, que hace temblar el corazón que nubla la vista, como un nuevo nacer en este mundo, un mundo en el que sólo reina la ternura, la felicidad íntima se manifiesta en nuestra piel es cuando uno se da cuenta que ha encontrado la perla que buscaba o esperaba de la vida, una relación que no está condicionada en el tiempo, donde cada segundo es un éxtasis total, creo que eso es lo que se llama "amor por una persona", por la cual uno esta dispuesto a abandonar todo. Realmente sin haber llegado a consumar una relación carnal, esos fueron mis más sublimes momentos de placer y gozo, cómo extraño esos días y cómo envidio a aquel que tenga esa oportunidad de gozar de la relación más pura, blanca transparente.

Pero como somos esclavos de la pasión, la que algunas veces nos gobierna, esta pasión es la que nos hace cambiar las prioridades anteponiendo lo carnal frente a lo sentimental, gran error en la vida del hombre, pobre de aquel que se deje llevar por la lujuria de la pasión, no sabe lo que esta perdiendo.

Habiendo caído en las redes de la pasión, uno empieza a tratar de convivir con la dualidad pasión vs. sentimientos, pero siempre este último pierde.

A tal punto es el enceguecimiento de uno, que en mis primeros diez años de matrimonio valoraba únicamente lo carnal, el juego erótico al que uno somete el comunicarse físicamente. El roce de nuestros dedos, nuestras manos, sentir el aliento, el susurro, y que las caricias no sólo responden a nuestros genitales y sentir un clima con una temperatura creciente que presagia un final tormentoso lleno de placer, todo esto ya no existe en mi universo conyugal.

Era un privilegiado al ser el único testigo de la lujuria de mi mujer, la mirada lasciva, de las fellatios que me realizaba sin importar la hora y lugar ni la predisposición de mi sexo, con qué placer relamía y degustaba mis líquidos seminales, qué momentos, qué sorpresa ante los orgasmos de ella al simple roce de mis piernas. Algunas veces pasaba horas contemplando toda su femineidad vaginal en cada posición habida y por haber, la fellatio a la que era sometido o cuando mi mujer una vez que alcanzaba temperatura en posición perrito me pedía por favor que la penetre profundamente, una vez saciada, se recostaba en la cama previa colocación de la almohada para nuevamente comenzar la sesión con mi principito que le encantaba, en esos momentos procedía a girar y quedarse de costado en posición fetal ofreciéndome toda su intimidad y nuevamente la penetración vaginal suave y profunda, y ante mis besos en su cuello y oreja, me susurraba "métemelo, no me lo saques, cómo encanta tenerlo adentro","soy tu putita, rómpeme entera","cómo me encanta, la puntita todo entero" a tal punto respondía a sus instintos primitivos que estoy seguro que si en ese instante otro hombre tomaba mi lugar a ella no le interesaría, me sentía a veces usado. Tan sólo le interesaba mi masculinidad con una longitud de 19 cm y 4,7cm de diámetro, le interesaba que tan sólo la cojan primitivamente.

Superior a este sentimiento eran mis deseos de gozarla, ver sus ojos brillantes como una piedra preciosa pidiendo ser poseída, adoraba sus delicadas manos realmente de mujer, su trato sutil, ningún paso ni movimiento grosero, pero cuando surgían los fantasmas me hacía sentir muy mal.

Yo tan sólo deseaba después de consumar el acto, darnos besos tiernos y agradables caricias dejar que mi cuerpo repose sobre el de ella, sin embargo ella no lo entendía así, ya que después de cada relación intima procedía inmediatamente al lavaje vaginal enfriando bruscamente todo, y adiós a mis ratoneos románticos.

Así pues, últimamente ella se limita solamente a tener su orgasmo vaginal y se olvida de todo lo que rodea a una pareja el compartir, el respetar el deseo del compañero que no todo es fornicar sino comunicarse físicamente, sentir el aliento, el susurro, las caricias, etc, etc. Me siento impotente cuando soy usado, ya que a veces sucedía que tras una jornada de trabajo, ella regresaba con evidencias de haber fantaseado con alguno de sus compañeros y me agarraba muy cachonda, con toda su vagina muy mojada lubricada naturalmente, cuando en realidad yo no había hecho el mínimo esfuerzo o acercamiento ya que en nuestras relaciones normales la lubricación era artificial y exigía el uso de abundante crema lubricante. En su estado de excitación, prácticamente sutilmente me conminaba a entablar relación carnal y de esa forma se distensionaba en mí, realmente me hacía mucho daño, pasó una vez, dos, y paremos de contar... Ella lograba su objetivo coger a través mío con su amante de turno, tener su orgasmo y se olvida de todo lo que la rodea. Con el tiempo me ha llevado por ese camino, ha priorizar en las oportunidades de intimar la relación directa, donde la ternura el juego erótico es meramente formal, he caído en esas redes, ha diferencia de mi vida anterior ahora ya no tengo elección estoy atrapado, así que me dije a cerrar los ojos resignarse y adelante.

Resignado a esto, me he propuesto gozar al máximo los tiempos venideros, pero con el correr de los tiempos, nuevamente todo se convierte en rutina.

Me hubiera gustado haber tenido una relación íntima total con la mujer que yo más quería, que amaba sin la cual no concebía mi existencia, pero debía resignarme a mi papel de semental.

Jugado como estoy, he comenzado a valorar el prodigioso sexo oral al que me somete mi mujer siempre con el fantasma si realmente es a mí o a su frustrado amante. Se esta convirtiendo en una rutina, a tal punto que lo tengo agendado la frecuencia de mis relaciones, resignándome a aceptar a esto como la mejor relación carnal-vaginal, en realidad la quería tanto a mi mujer que aceptaba todo esto con tal de haberla hecho feliz por lo menos en esos segundos aún a sabiendas del riesgo a correr en que algún día venza sus barreras psíquicas y haga realidad a sus frustrados amantes, no hay peor infidelidad que la infidelidad psíquica-mental.

A la fecha, perdido como estoy, con relaciones quincenales más por necesidad fisiológica que por deseos naturales , me he propuesto hace algún tiempo romper con la rutina, por lo menos intentar saltar la raya y explorar el sexo anal, esperé el día que consideraba como el más apropiado, su regreso de mujer cachonda, ojos vidriosos, lasciva al cien por ciento, y me dije éste es el día, manos a la obra, con tal mala suerte que debido a mi falta experiencia en este contacto anal en el que he perdido la oportunidad de penetrarla analmente cuando debido a la cachondez de mi mujer me lo consentía, bruto que soy traté de penetrarla directamente con la punta de mi pene, ya se imaginan la pobre salto de la cama y se cerró como culo de muñeca y adiós sexo-anal, desde ese entonces cada vez que arremetía a reintentarlo mi mujer sutilmente me rechazaba, últimamente he alejado de mi mente todo lo atinente a una relación anal sea por juego o por contacto o penetración.

Actualmente y para romper con esta monotonía, luego de leer tantos mensajes de relatos , me he atrevido a explorar otras sensaciones, iniciándome en el sexo anal al principio me costaba creer que existiera un lado de mi cuerpo aún no explorado.

Comencé acariciándome la zona anal con lubricantes, notaba que mi esfínter se relajaba mi cuerpo se estremecía en cada una mis experiencias y volvía a sentir el placer y gozo que había perdido. Recurriendo a pomadas y lubricantes aprendí a introducir lentamente un dedo, luego dos por supuesto con preservativo, en un mete y saca placentero.

Luego he recurrido a otros elementos desde velas, marcadores metálicos de 1,50 cm hasta 2 cm notaba cómo mi cuerpo respondía con líquidos seminales a estos estímulos, con el correr de los meses me fui atreviendo a mayores diámetros, desde zanahorias y toda otra variedad hortícola a las que torneaba para emular a mi miembro - este es de un largo de 19 cm y 4,7cm de diámetro, también usé tubos los consideraba atractivos.

Actualmente estoy usando unos juguetes, y como mi mujer son mis "amantes pero no de carne y hueso", con diámetros variados desde los 4 cm a los 5,50 cm, el sentir como abren mi esfínter luego de unos masajes manuales, cómo se desplazan en mi recto, creo que es un acto subliminal a tal punto me lleva que no me interesa ser sorprendido en esa situación.

Estas sesiones no tienen ni día ni horario, sólo requiero un ambiente apacible, en la etapa inicial relajo todo mi cuerpo recostado en el piso y de costado inicio con una serie de masajes, luego en posición fetal me coloco bastante lubricante en la zona de mi esfínter, introduzco el dedo mayor para lubricar mi recto. Luego dos que se abren como tijera para dilatar y relajar mi esfínter y prepararlo para la etapa siguiente.

Tumbado, relajado con las piernas estiradas, coloco mi "amante" en mis nalgas como presagiando lo que viene, elevo los glúteos jugando a introducir, nuevamente relajado y de costado, comienzo a contraer y expandir mi esfínter varias veces, cuando mi esfínter se relaja doy inicio a un viaje sin retorno, comienzo a jugar con el juguete de 4 cm, lo introduzco unos 10 a 15 cm lo saco lentamente, olas de placer me inundan, lo vuelvo a introducir y continuo.

Seguidamente tomo otro "amante" de unos 20 cm de largo con forma de pene, con un glande de 5,50 cm de diámetro en los primeros 5 cm de longitud y luego de 4 cm en el resto de la longitud, cuando el supuesto glande atraviesa el músculo del esfínter me brinda una sensación que nunca he experimentado o sentido donde el voltaje, la contracción muscular, la eyaculación seminal son signos de placer y máximo gozo, más aún cuando me someto a la lenta introducción y procedo al movimiento vaivén ni les cuento me tiembla el cuerpo, siento que mi miembro se erecta llevándome a un plano indescriptible de gozo nunca experimentado en toda mi vida y que ha superado lo que tanto extrañaba.

Este centro de placer anal para mí desconocido, donde yo gobierno la acción para mi mayor disfrute es impagable, no se me ocurre aún reemplazar a estos "amantes artificiales" por otro de carne y hueso, debería probarlos me digo a mi mismo que sensaciones afloraran en míy si estas superaran a mi fantasía de la autosatisfacción, habrá alguien con un miembro que se ajuste a mi esfínter y que me traslade a otra dimensión y que me vuelva a hacer sentir el fuego de la pasión, debería buscarlo me digo a mi mismo.

Como ven, estas son mis confesiones, me gustaría conocer las experiencia de otros e intercambiar opiniones, y si alguna vez se llegan por Buenos Aires Argentina, contáctense conmigo.

Y ustedes mujeres asiduas lectoras, atiendan a sus maridos, déjenlos agotados de sexo, varíen sus posturas, sorpréndanlos continuamente, y no se dejen llevar por la rutina y evitaran lo que a mí me ha sucedido, explorar otros horizontes sexuales.

De hecho... los dejo ya que mi mujer me reclama la cuota mensual de sexo el que cumplo sin objeciones y disfruto enormemente porque en estos casos mi mujer se comporta como una verdadera hembra en celo, afortunado sea aquel hombre que en el futuro disfrute de ella de lo que me ha sido negado, para mi resignación me reservo el resto del mes para mi mayor disfrute.

Espero sus mensajes.

nqla2@latinmail.com


NQLA(nqla2@latinmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 16:56:38 [denunciar este mensaje]
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Clases de recuperación por Dhariuss
Habían terminado las clases regulares, y seguían los exámenes finales y la verdad, es que mis calificaciones eran muy bajas y mis vacaciones se habían esfumado.

Mis padres viajarían a casa de unos tíos que están cerca de la costa, tenía ganas de ir para poder repetir lo del año pasado con mi prima Susana pero ese año lo veía muy difícil, y así fue mis hermanas se fueron de vacaciones y yo me quedé con mis padres. Tenía una semana para ponerme a estudiar.

Durante una semana fui a clases de recuperación a la escuela, habían muchos que tomaban los cursos pero, además, acudían a la escuela los que entraban a primer año. Ese año entraron unas niñas hermosas o como mis cuates y yo decimos, "la carne fresca", entre ellas destacaba una en particular, una rubia, de unos ojos color verde claro con un brillo espectacular, de estatura media, como de 1,65, su cuerpo era el mejor de el de todas, sus largas y torneadas piernas terminaban en una delicada cadera y una cinturita en la que cualquiera se perdería, con una cara de ángel que cautiva a cualquiera, su nombre era Anni y tenía 18 años, lo supe unos días después.

Intente encontrarla para ligármela pero por más que la busqué por los pasillos de la escuela y simplemente no daba con ella, hasta que el último día de clases, ya resignado a no verla sino hasta que comenzaran las clases normales, chocamos en la salida y por mi gran torpeza o mi gran suerte, su mochila fue a dar al suelo, la ayudé a levantar sus cosas y así fue como averigüé su nombre y su edad. Llevaba unos jeans azules, que más que estar pegados a su piel, parecía como si los tuviera pintados, delineando una pequeña tanguita a través de ellos, dejando al aire su hermoso ombligo, una blusa blanca ajustada, a través de la cual se podía distinguir su sujetador de encaje blanco, y en el pelo una cola de caballo amarraba su cabellera rubia que brillaba con el sol. Era algo tímida, no sé por qué, pero su cara denotaba una inocencia y ternura que me cautivaba.

Pasaron mis exámenes y como siempre, logré pasar todas mis materias a acepción de matemáticas, así que mi cruda realidad era quedarme todas mis vacaciones en casa, y estudiar para el siguiente examen insuficiencia, y mi madre arregló que, una maestra, que además vivía cerca de la casa, me diera clases particulares de matemáticas en su casa, las clases eran en las tardes, dos horas diarias durante dos semanas en un grupo pequeño de unos seis o siete alumnos, pero como los alumnos que ella tiene son de secundaria yo tendría que trabajar a parte ya que me encontraba estudiando la prepa en ese en entonces acababa de cumplir los 18 años.

Los días pasaron, inicio mis clases particulares, me dirigía a casa de la maestra pensando en aquella preciosura cuando un chiflido me hizo regresar al planeta, era ella montada en una bicicleta y con una sonrisa me dijo "adiós", una vez más la volví a ver y la tenía más adentro de mi cabeza. Al llegar a la casa de la maestra, la cual se llamaba Beatriz, un poco tarde ya que no conocía dónde vivía, mi sorpresa fue enorme cuando al abrirse la puerta a apareció Anni y me dijo:

-¿Que... me estas siguiendo?-

-No exactamente, vengo a las clases.

-Ah, eres el retrasado... pasa mi mamá te esta esperando.

Se dio la vuelta y me llevó a un estudio donde se encontraba su mamá, mientras caminaba delante de mí, no podía dejar de observar el movimiento de su cuerpo y sobre todo el de su culito, tenia un contoneo muy excitante, además parte de su short estaba dentro de sus nalguitas, era un visión excitante, tanto que mi pene reaccionó al instante teniendo una erección, la cual pude disimular con mi larga playera, bueno creo por que cuando se volteó a verme me sorprendió mirándole el trasero.

-¿Ves algo que te guste?.- con trabajo reaccioné a la pregunta.

-No, yo....es que.....- me tapó la boca con su mano.

-Calla... y pasa, que te espera mi mamá.- sonrío y se fue.

No podía creer que ella estaba ahí y que esa era su casa, tan cerca de la mía. Su mamá era una mujer de unos 38 años bien conservada, se parecían mucho, los ojos de ella eran iguales a los de su madre, el cuerpo, a pesar de su edad, seguían en su lugar. Beatriz es una mujer alta de 1,72m, de cabello rubio corto, unas tetas grandes y un culo redondo y paradito, era realmente hermosa, ahora comprendía de dónde provenía la belleza de su hija Anni. Durante toda la clase estuve pensando en ella y no podía concentrarme en estudiar, así que pedí permiso para ir al baño, mi intención era toparme con Anni una vez más. Salí del estudio y me dirigí por el pasillo al baño pasando por los cuartos, cuando escuché el ruido del televisor que provenía del cuarto de Anni, me acerqué a la puerta y la abrí un poco para poder verla, allí estaba, parada frente a la ventana de su cuarto con sólo una playera sin mangas blanca y en pantys también blancas, además de unas tobilleras blancas y una paleta en la boca, era una visión muy excitante, cuando ella volteo, pensé que me podía ver así que cerré la puerta un momento y la volví a abrir, para mi sorpresa ella se encontraba acostada en su cama sin su playera exponiendo al aire sus hermosos y grandes senos, con una mano acariciaba sus tetillas rosadas y con la otra metía y sacaba su paleta de la boca como si chupara una verga, yo me encontraba muy caliente, mi verga estaba a punto de perforar mi pantalón, me la sobaba por encima del mismo pero tuve que sacármela o si no mojaría todo mi bóxer, tenía la intención de entrar pero no lo hice.

Las manos de Anni acariciaban su abdomen y bajaban a su vientre mientras sus piernas se separaban dejando ver su entrepierna, su mano paseaba por encima de su panty evidentemente húmeda por sus fluidos. Se sacó las pantys y las arrojó a un lado de su cama, solo tenía puesto sus tobilleras blancas, se arrimó a la cabecera de la cama sentándose y abriendo más las piernas, ahora podía ver detalladamente su vagina la cual tenía una pequeña capa de vellos rubios, sus labios vaginales estaban brillosos y rosados, su respiración era cada vez más rápida y agitada, su cuerpo se contorsionaba más y más rápido y era evidente que tenía un orgasmo tras otro en un momento sacó una de sus manos y se la llevó a su boca tratando de ahogar un enorme gemido de placer que terminó por tirarla en la cama ya sin esfuerzos y muy cansada, yo sentía que estaba a punto de tirar toda mi leche en su puerta pero me controlé volví la mirada hacia dentro del cuarto y pude verla de espaldas a mí mostrándome su bello culito, vi sus pantys de un lado y decidí tomarlas, entré en silencio y sin hacer ruido las recogí y vi en su rostro un gran placer y tranquilidad, salí del cuarto y me dirigí al baño, ya dentro observé bien sus pantys calentitas y totalmente húmedas despidiendo un agradable aroma, mi excitación era demasiada y mi verga a punto de estallar en mi pantalón, terminé sacándomela y masturbándome en el baño, pensando en el cuerpo de Anni totalmente desnuda, en cómo se acariciaba y excitaba, pensando que era yo el que le provocaba ese espléndido orgasmo, provocándome un intenso orgasmo, tirando una enorme cantidad de mi leche por todo el baño.

Antes de salir del baño limpié todo el desorden y me guardé la panty en el bolsillo de mi pantalón y me dirigí al estudio donde se encontraba la maestra (su mamá), no sin antes pasar por su cuarto y tratar de verla, pero la puerta estaba cerrada así que seguí mi camino. Durante ese día no pasó nada más pero apenas era el primer día...

CONTINUARÁ...

DHARIUSS

DHARIUSS@elfoco.com


Dhariuss(DHARIUSS@elfoco.com)


Por odracir - 07/10/2007 16:55:10 [denunciar este mensaje]
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Algo real (II) por Mercedes
Lo primero que tengo contar es que la experiencia de relatar lo que me sucede ha resultado más excitante de lo que había pensado. He descubierto que esta pagina ha logrado crear, al menos en mi caso, una instancia de comunicación entre personas reales en un campo en el cual es particularmente difícil comunicarse. He recibido muchos mensajes de quienes leyeron la primera parte de mi relato y aunque no he podido responder particularmente a cada una de ellas, les doy a todos las gracias por contactarse conmigo y he de decirles que sus opiniones, consejos y deseos son todos muy significativos para mí en esta instancia. Deseo que la continuación de mi experiencia tenga similar receptividad en Uds.

.- Los ataques de celos que me invadieron respecto a la relación entre Celia y su hermano se fueron atenuando paulatinamente. Pude darme cuenta que la relación entre ellos era pre-existente a mi aparición y que yo era injusta en apreciarla. Por otro lado un trabajo intenso en mi empresa, no daba lugar a reflexiones muy tortuosas y paulatinamente se fue imponiendo en mi el deseo de vivir intensamente la experiencia en lugar de ahondar en un análisis que pudiera destruirla.

Por otro lado, resultó importante apreciar la forma como vivían esto los otros dos protagonistas ya que la relación no era un asunto que dependiera solamente de mí.

Celia se ha demostrado como una mujer enamorada y debería decir que, al parecer para ella, nuestra relación va más allá del aspecto pasional, que de por sí es intenso entre las dos, sino que además ella dice haber encontrado en mí a la compañera y amiga. Me he dado cuenta que esto representa un peligro para la relación por cuanto a mí me parece más fácil manejar una pasión que un amor, pero no he querido profundizar en eso.

Pero sí, ambas hemos notado, que en la medida que la relación se ahonda entre las dos, mis sentimientos por Julio, que un principio tenían las características típicas del gran amor, se han ido desperfilando notoriamente. Una interpretación fácil a lo que me pasaba, habría sido admitir tranquilamente que mi verdadera condición era la de una clara tendencia lesbiana o, cuando menos, que mi actitud se estaba definiendo con características de bisexualidad.

Sin embargo la realidad me ha demostrado que los hechos van sacando estas apreciaciones del plano de las definiciones semánticas para situarlos en una realidad que las define con mayor simplicidad.

Habíamos conversado con Celia, así como soñando, de la posibilidad de llegar a vivir los tres juntos. Esto se lo insinué yo a Celia en nuestra correspondencia electrónica nocturna y fue una sugerencia que ella recibió con gusto. Sobre ese tópico intercambiamos ardientes mensajes en los cuales le dábamos vuelo a nuestra fantasía inventando variadas situaciones en las cuales la pasión erótica nos envolvía y cada noche la situación nos parecía más atractiva y más posible, puesto que tanto ella como yo éramos mujeres libres y Julio en cierto sentido también lo era puesto que se había separado de su esposa.

Pero había que poner a Julio al corriente de los planes que ambas mujeres habíamos elaborado. Ambas estábamos seguras que él aceptaría puesto que desde el punto de vista de un hombre parecía una situación muy privilegiada para él, pero debo admitir que ninguna de las dos se atrevía a plantearlo.

Lo que sucedía era que Julio ignoraba el grado de intensidad que había alcanzado la relación entre Celia y yo.

Decidimos que Celia viajara hasta mi ciudad para poder conversar esto con tranquilidad. Celia es una prospera comerciante y puede viajar con facilidad sin tener que dar explicaciones a su familia.

El solo hecho de que Celia viniera a reunirse conmigo me puso en un estado de alerta erótico intenso. Había decidido que Celia estaría en mi casa, no le encontraba ningún sentido que ella estuviese en un hotel y que planificáramos nuestros encuentros a hurtadillas. Mis padres sabían que yo tenia una amiga en el país vecino, que era comerciante y que quizás desarrollara algún tipo de operación con nuestra empresa.

Planteadas así las cosas Celia llegó a mi casa al mediodía de un jueves y de inmediato se captó la simpatía de mis padres. Ya he contado que Celia es una mujer hermosa y de una sencillez cautivadora.

El desafío en este encuentro era para mí, más que para ella, poder mantener la verdadera naturaleza de nuestra relación sin que nada pudiera ser captado por mis padres. Sin embargo había algo cautivador y peligrosamente atractivo en este ambiente que yo misma había buscado.

Ver a Celia caminar por mi hogar, compartir mi intimidad diaria, sentarse a mi mesa, era algo muy audaz ya que esta situación, al menos en mi país, habría sido rechazada en forma unánime y casi violenta.

No me sentía mal respecto de mis padres por cuanto el mundo de ellos estaba tan lejano del mío que no podrían jamás tocarse.

Celia estuvo tres día en mi casa y las experiencias que vivimos nos han acercado más que las anteriores. Yo diría que lo que nos ha cautivado es la naturalidad con que asumimos nuestra realidad de amantes. Ver a Celia allí en mi cuarto sentada frente al PC desde el cual yo le escribo todas las noches soñando con su presencia y tenerla ahora allí, al alcance de mis caricias que le prodigué con una pasión renovada, fue algo superior a todo lo imaginado.

Era embriagador tenernos en mi cama y percibir su tibieza real, la presencia de su cuerpo allí donde noche a noche la había soñado, y sus palabras dulces comparando esta realidad con mis descripciones.

Nos hablamos y nos mostramos noches enteras sin privarnos de ningún detalle y sentíamos cada vez mas que habíamos construido un mundo nuevo sin destruir ninguno, un mundo que estaba más allá de las obligaciones y rutinas diarias que ambas seguíamos cumpliendo como mujeres modernas.

Casi no dormíamos. Todo era susurros, confesiones, risas apagadas, deseos secretos que se cumplían apenas planteados, exploraciones que tiempo antes a cada una nos habrían parecido prohibidas, pero que ahora estaban permitidas por el deseo de no guardar secreto alguno ni de ocultar ningún rincón del territorio de nuestros cuerpos y llegamos a conocernos tanto que casi no nos dábamos cuenta si estaba la luz encendida o apagada porque el tacto el gusto y el olfato había creado entre nosotras un mundo multisensorial que nos permitía el conocimiento completo.

Me di cuenta, en un análisis inevitable, que no sé si tendrá validez general pero al menos es mi percepción, que la relación con el hombre está transcendida de un dejo de entrega . Yo quería entregarme a Julio y que él me tuviera. Yo quería ser poseída , pertenecerle y por medio de esa entrega , también de algún modo poseerlo a él. Lo que quiero decir es que la relación entre hombre y mujer la entendí como una forma de lucha en que alguno de los dos tenía que ganar para ser felices los dos. Es decir era una relación jerárquica.

En cambio mi relación con Celia ha sido siempre una relación alegre, lo fue desde el comienzo, la percibimos ambas como un hermoso juego, casi inocente y por eso lo podíamos jugar en cualquier parte, era todo participación, todo era de las dos , mi cuerpo y su cuerpo y mis deseos y los suyos casi no había necesidad de manifestarlos , los pensábamos al unísono y era por eso que nuestros orgasmos eran simultáneos , no había necesidad de esperarnos , descargábamos al mismo tiempo y nuestro deseo erótico era como una melodía que interpretábamos juntas.

Es por eso que yo me sentía pecadora al pensar que cuando lo hacíamos con Celia, tenia una felicidad diferente e inmensamente mayor que con Julio y pensaba que aquello era anormal simplemente porque mi cultura me decía que allí debería estar un hombre y no una mujer.

Yo pienso ahora que este hecho es el que hace que muchas mujeres se nieguen a estos placeres o que tengan que amarrar siempre esto a un hombre y cederle a él la iniciativa. Yo pienso que allí se pierde casi todo el encanto de la relación con una mujer, al hacerlo en trío.

Sin embargo gran parte de las conversaciones que tuve con Celia las cuatro noches que pasamos juntas en mi casa trataron sobre las relaciones de ella con su hermano.

Yo encuentro esa relación realmente fascinante porque la encuentro una relación no posesiva. No me importaba como ella se había generado ni cuales eran los antecedentes, solamente sabía que se había producido sin violencia y estaba transcendida de sentimiento. O sea se querían aparte de desearse y eso me parecía irrepetible en cualquiera otra pareja incluso en la mía con Julio.

Cuando ellos habían hecho el amor esa vez que nos juntamos los tres, yo los miraba más con los ojos del alma que con los de la cara y el pensar que eran hermanos y se estaban amando, con sus cuerpos, producía en mi un goce casi sublime porque me imaginaba que ellos estaban en ese momento traspasando casi todo los límites que la sociedad nos había impuesto y al ver esa relación tan natural y tan llena de alegría me daba cuenta que era imposible reproducir esa situación en otra pareja y que la relación mía con Julio se veía torpe y animal comparada con la de ellos.

Sin embargo esta reflexión duró muy poco en mi cerebro, porque de nuevo la realidad me enseñaría que jamás hay que quitarle al mundo la oportunidad de demostrarnos que nuestros fantasmas son siempre aventados por la luz del día.

Ese domingo hubo un almuerzo familiar en mi casa que yo hice propicia para invitar a mi hermano y su mujer y que al mismo tiempo quería convertir en una especie de despedida para Celia que se marchaba al día siguiente. Hábilmente quería yo crear un ambiente en el cual Celia encajara en mi grupo como una amiga simpática y prudente a la cual fuese imposible poder atribuirle nada parecido a la realidad que estábamos viviendo.

El impacto que Celia produjo en mi hermano Óscar creo que fue notado por todos menos por la propia Celia, que ignorante de los efectos que estaba produciendo, se condujo con una naturalidad que no hacía sino multiplicar su encanto. Por otro lado mi hermano demostraba tener una personalidad casi especialmente diseñada para la conquista, atributo que en realidad yo no le conocía. En todo caso todo transcurrió dentro de los limites normales de una reunión formal en una familia de principios.

Sin embargo, esa noche, en la intimidad del lecho que compartimos con Celia, nuestra caricias y nuestras palabras de dieron dentro de un ambiente peligrosamente cautivante. Ya he dicho que parte de nuestras conversaciones de amantes se daban con relación al hombre que nos había unido, Julio, pero las dos sabíamos, sin decirlo, que la figura masculina de la evocación de Celia esa noche era la mi hermano Óscar. Poco a poco fuimos siendo más explícitas en las referencias al hombre y yo notaba que el cuerpo de Celia respondía con intensidad a ese estímulo y por lo tanto lo use reiteradamente porque en el fondo me gustaba mucho excitarla al máximo para hacerla feliz.

Sin dejar de acariciarnos nos hablamos en susurros, como siempre, inventando situaciones transgresoras de las cuales Óscar era el centro.

Celia voló a su país el lunes en la mañana. Me he comunicado con ella habitualmente por mail en las noches. Todo esta normal en mi empresa el trabajo a mi cargo funciona con la eficiencia de siempre, es mi casa mis padres están felices, a Celia le va maravillosamente en sus negocios y Julio me pide que nos juntemos lo mas pronto posible porque me extraña. Él esta en N.York ahora.

La idea que íbamos a discutir de poder vivir junto a Julio, no se volvió a mencionar. Fue simplemente borrada por los hechos Celia a menudo me pregunta por Óscar no ha olvidado nuestras fantasías nocturnas de la cual era el centro. He conversado varias veces con mi hermano y me siento perturbadoramente inquieta. Sin embargo la normalidad de todo el entorno vuelve a tranquilizarme sobre todo al comprobar que todo lo que me pasa es asombrosamente real y cautivante

vital231@yahoo.com

Gracias amigos por escucharme y por escribirme. Por favor sigan haciéndolo.

Mercedes.

Mercedes(vital231@yahoo.com)


Por odracir - 07/10/2007 16:53:21 [denunciar este mensaje]
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Algo real (I) por Mercedes
En primer lugar deseo expresar que todo cuanto voy a narrar es verdad, aunque a veces he deseado que no lo fuera, pero he cambiado nombres para que los inocentes no se perjudiquen y para que los culpables puedan disfrutarlo plenamente. Como yo lo he hecho al escribirlo.

Hasta hace dos años mi vida de mujer podría haberse presentado como un ejemplo de las aspiraciones de muchas de mis congéneres y en cierta medida he sido y aun soy, para quienes no conocen mi verdadera historia reciente, una mujer envidiable. Y ello con razones aparentemente bien sobradas.

No soy especialmente agraciada físicamente, ni de cuerpo ni de cara, ni soy del tipo por el cual los hombres pudieran enloquecer, es decir soy una mujer común, como la mayoría de las que leen estos relatos que no han de ser sin duda todas enloquecedoramente bellas. Pero sí soy una mujer real. Lo puedo demostrar, puedo enviar a quien me lo solicite a la dirección que daré al final, fotografías mías en diferentes lugares, en eso no tengo problemas, De mi físico rescato mis pechos. Mis senos son bien formados, jóvenes, resistentes, firmes de pezones " hermosos y seductores" como me lo dice Julio que los ha disfrutado a voluntad. Psicológicamente soy una mujer de carácter más bien duro, que trata de ser amable, creo que soy inteligente, pero no brillante.

Escribo a esta sección porque creo que aquí existe un grupo, no todo, que podría entender lo que me pasa. Eso me dará la sensación de compartir con alguien lo que estoy viviendo, porque así de cara a cara no me atrevo a compartirlo con nadie. En mi familia se morirían y en mi trabajo daría por tierra con todo mi prestigio. Soy jefa de un departamento de personal en una empresa importante de la capital de un país latinoamericano.

Bien.-

Todo comenzó una tarde de diciembre de 1998. Estaba en mi oficina luego de un día arduo de trabajo y por vez primera me atreví a entrar con mi PC en uno de esos correos donde se ofrece amistad y oportunidades para interactuar. Así fue que hice contacto con Julio, un hombre de aproximadamente cincuenta años, de un país vecino que me pareció confiable.

Todos nuestros primeros mensajes eran muy formales y muy simpáticos y la verdad es que yo me hice en cierta medida dependiente de esos mensajes.

Así transcurrieron algunas semanas y la comunicación se tornó cada vez más comprometida, más bien íntima, con detalles que ya no eran simplemente simpáticos sino francamente audaces.

La comunicación con Julio me había sacado drásticamente de mis esquemas y yo me desconocía a mí misma porque hablábamos como si fuéramos más que amigos, como si fuéramos amantes, nos besábamos, nos acariciábamos y nos decíamos cosas de alcoba, hasta que llegó un momento en que decidimos conocernos. Julio me había dicho que él era casado, pero a mí ya no me importaba nada.

Quedamos de juntarnos en un lugar neutral y ambos debimos viajar cada uno tres horas en avión para encontrarnos en la capital de otro país. No estaríamos en el mismo hotel sino que nos juntaríamos en un bar para conocernos y saber si en realidad nos gustábamos físicamente. Habíamos intercambiado fotografías pero esto era diferente. Yo estaba quebrando todos mis esquemas familiares y culturales para mi medio. Yo era virgen y estaba dispuesta a entregar eso, pero luchando hasta el final aunque no más fuese como un saludo a la bandera.

Nos encontramos en el loby de mi hotel, me gustó desde que lo vi, bebimos un par de cócteles en el bar y mientras hablábamos yo sabía que había perdido la pelea, pues no escuchaba lo que él me decía, solamente quería arrastrarlo hasta mi pieza y besarlo por todas partes. Yo me estremecía bajo mi ropa y sentía húmedo todo lo que era posible que se me humedeciera. Entonces él me dijo que estaba registrado en el mismo hotel en el piso superior al mío pero igual fuimos a mi cuarto.

Me desnudé yo misma y lo desnudé a él y me entregué de la forma más desenvuelta que puedan imaginarse. Hice todo lo que había escuchado, pensado y leído durante años y no supe en que momento me penetró porque me estaba quemando entera como una bestia, como una yegua como una puta, pónganle Uds. el adjetivo que más les guste, porque ese será el adecuado, y no hacía ni dos horas que lo había conocido de cuerpo presente cuando me revolcaba en la cama con él como una amante consumada y yo estaba feliz de hacerlo.

El sexo llegó a mí como un torrente y se apoderó de mi cuerpo y de mi mente en forma absoluta. Yo no quería salir de esa cama por ningún motivo y quería que ese hombre real, de carne y huesos que latía junto conmigo, me enseñara todo lo que él sabia y que se diese cuenta que yo sería una hembra suya, sin ningún tipo de renunciamientos, ni pudores, porque se me habían terminado todos en ese mismo momento.

Pasamos tres días y tres noche maravillosos. Solamente salíamos de la cama para cenar y para recomponernos un poco y empezar de nuevo. De vuelta a mi país, en el avión, dormí el vuelo completo y las huellas de la pasión en mis intimidades de mujer me ocasionaban dolores rítmicos que recibía con placer inusitado porque me parecía volver a sentir a Julio dentro de mí.

A los diez días, ya reincorporada de nuevo a mi mundo, a mi familia y a mi trabajo, de pronto me sentí como una mujer indigna y sucia, amante de un hombre casado y sin respeto por ninguno de los principios que habían orientado mi vida. Fiel a este pensamiento y renegando de todo lo vivido con Julio, le escribí diciéndole que todo terminaba.

Julio no me contestó, pero ese fin de semana para mí fue un infierno. Mi mente parecía estar tranquila con mi decisión, pero mi cuerpo durante las noches no hacia sino desearlo y un insomnio quemante me mantenía latiendo hasta el amanecer. El lunes en la mañana a primera hora le envié un e mail pidiéndole que me perdonara y que quería verlo cuanto antes.

Tres semanas después, Julio voló a mi ciudad a verme. Lo esperé en el aeropuerto invadida por un deseo incontrolable y me abracé a él con mi cuerpo pegado al suyo, como para permitirle que sintiera mi pasión a través de mi ropa. En el bar del aeropuerto bebimos un par de cócteles y yo lo abrazaba y lo besaba con impudicia, sin importarme nada.

Yo no podía pasar la noche con él, porque no habría sabido que decir a mis padres en mi casa, pero el día prácticamente completo lo pasaba yo en su hotel, más bien dicho en su cama, haciendo el amor en todas las formas que él deseara, entregándole todos mis conductos y bebiendo con mi boca todos su jugos, así como él bebió los míos, de modo que luego de esos días ya el sexo en todas su formas no tenía secretos para mí y yo estaba fascinada y endemoniada. Me gustaba emplear palabras soeces en los momentos culminantes, y hasta le pedí que me golpeara en la cara porque eso me producía un placer sumo y orgasmos repetitivos y me sentía más suya como nunca pensé que me sentiría de alguien.

Cuando lo despedí en el aeropuerto por primera vez lloré, sin que él se diera cuenta, porque yo quería seguir unida a ese hombre al que pensaba que amaba con toda el alma, el dueño de mi cuerpo y de mis deseos, por el cual yo todo dejaría, para entregarme solamente a los placeres que él me daba.

Después de esos días nuestros mensajes solamente tenían un tema, nuestra intimidad, nos dedicábamos a contarnos lo que estábamos sintiendo, como nos deseábamos y él me instó a masturbarme pensando en él, hablando con él, para que yo no acumulara tanta tensión física en mi cuerpo y pudiera hacer mi trabajo con tranquilidad. Él me decía que también lo hacía y tuvimos algunas sesiones maravillosas esperando el tiempo en que pudiéramos volver a vernos.

Pero otra vez, una tarde en que él me envió un mensaje particularmente íntimo, mi antigua forma de ser me traicionó y de pronto me sentí terriblemente "sucia". Sucia de escribirme con él de la forma que nos escribíamos y se lo dije y dejé de escribirle durante diez días.

Ya a los cuatro estaba arrepentida, porque el deseo era superior a todas mis convicciones, sin embargo no me atrevía a pedirle perdón otra vez porque él me había dicho que no tenía paciencia con mis famosas fugas.

Estaba sufriendo realmente, cuando recibí un amoroso mensaje de él y todo el amor y la pasión me volvió de nuevo con más fuerzas que antes. Julio me contó entonces cosas de su infancia y de su adolescencia y de sus inicios en el sexo y todo eso me encendía mucho y todo llegó a su culminación cuando él me dijo que me contaría un secreto y el secreto era que el había tenido sexo con una hermana suya.

A mí la confesión, en lugar de espantarme, me excitó más aún.

Encontré que eso era como de novela prohibida y le pedí que por favor me contara con detalles y él me fue contando en reiterados mensajes, que yo leía acariciándome por todas partes y ardiendo de pasión, como fue que esos amores con su hermana se habían realizado.

Semanas después de eso, en que mis noches transcurrían imaginando esos amores súper prohibidos recibí un e mail en el cual me decía que su hermana, que se llamada Celia, estaba ocasionalmente en su casa y que si yo quería me podría comunicar con ella vía a mail

A mí la situación de poder escribirme unas frases con ella me excitó sobremanera porque eso me demostraba que Julio decía la verdad y que al parecer nada tenia que ocultar al respecto y no temía de modo alguno una reacción negativa de mi parte.

Nos comunicamos sin problemas con Celia y ella me confirmó todo lo que Julio me había contado y ambas mujeres nos entendimos muy bien por cuanto Celia parecía descansar de su secreto al contarme sus amores con su hermano que era mi amante.

Celia era una mujer seductora, alegre, sin problemas y hasta divertida. Era unos años mayor que yo pero físicamente se conservaba muy bien, de acuerdo a las fotografías que ella me envió. Julio facilitó nuestra comunicación porque, al parecer, también parecía aliviado de que alguien compartiera su secreto.

La verdad es, que nuestra comunicación con Celia, fue adquiriendo un carácter muy íntimo, sobre todo cuando hablábamos de la relación mía y de ella con Julio e intercambiamos secretos de mujer acerca de como Julio le había hecho el amor a ella y a mí. En estas confesiones no había celos, porque de todas maneras Celia era su hermana y estaba claro que ella aceptaba que yo era quien tenia la preferencia en el corazón de Julio.

Sin embargo mi relación con ella tomó un giro inesperado. De pronto yo me vi pensando noche a noche en las relaciones de Julio y su hermana y en mis imágenes era el cuerpo de Celia el que más me excitaba, hasta que una noche, en un mensaje, le dije que yo estaba excitada sexualmente con ella a lo que me contestó que a ella le pasaba lo mismo. Esa noche nos dijimos que nos deseábamos, que nos amábamos y queríamos ser amantes.

Conocedoras las dos de las artes del amor, enseñadas por el mismo hombre, fue fácil intercambiar los mensajes eróticos mas encendidos, que si alguno o alguna de Uds. quieren conocer yo se los puedo enviar si me lo piden en forma personal a la dirección que daré al final

Noche a noche, durante más de un mes, realizamos con Celia, un intercambio de mensajes ardientes en que las dos nos masturbamos intensamente. Durante el día yo mantenía mi comunicación habitual con Julio. La relación con Celia llegó a tal punto de tensión erótica que un día nos dijimos francamente que queríamos encontrarnos físicamente y fue así como nos pusimos de acuerdo para encontrarnos en un pueblo fronterizo entre ambos países y yo viajé cuatro horas en bus para encontrarme con ella, que a su vez había viajado tres horas en avión Durante ese viaje mi excitación sexual por una mujer fue tan intensa que como pude debí cambiar mi ropa intima porque estaba demasiado mojada.

Ella era en realidad una mujer, hermosa de un físico muy atractivo y debo confesar que me cautivó desde el primer momento.

Nos registramos como hermanas en una habitación doble de la elegante Hostería y apenas llegamos a la habitación nos arrojamos una en los brazos de la otra y nos besamos con pasión mientras nos reíamos casi sin hablar.

No hubo ningún tipo de preámbulos, ni siquiera pasamos el pestillo de la habitación, cuando yo buscaba bajo su blusa sus pechos pronunciados y ella levantaba mi falda para recorrer mis nalgas bajo mis bragas. A los pocos momentos estábamos abrazadas desnudas sobre la cama y nos buscábamos de todas las formas, pues queríamos que ni un centímetro de nuestra piel quedara sin ser reconocida y tratábamos de comprobar ahora sobre nuestros respectivos cuerpos, que era una verdad maravillosa todo lo que nos habíamos escrito por mail.

Tengo que confesar que jamás imaginé que una relación física con una mujer resultara tan embriagadora y agradable Su cuerpo me parecía de una suavidad cautivadora, sus curvas sus vellos, sus humedades. Sus pezones me enloquecían y ella experimentaba conmigo las mismas sensaciones arrebatadoras. Nos dijimos que nos amábamos, que jamás nos separaríamos, que iríamos juntas a todas partes, que seríamos únicamente la una de la otra.

Tuvimos repetidos orgasmos que nos describíamos la una a la otra con lujo de detalles, lo que nos encendía aún más de lo ya estábamos y de ese modo volvíamos a caer en el vértigo del deseo que nos mantuvo unidas lo que quedaba de la noche.

Al día siguiente, ya un poco mas serenas, salimos a recorrer el centro comercial de la ciudad y nos detuvimos para almorzar en un restaurante de lujo. Nos mirábamos en los espejos y nos encontrábamos mutuamente hermosas, nos tomábamos de la mano, nos tocábamos bajo la mesa y en el tocador nos besamos como locas y debimos contenernos para no hacernos el amor en ese lugar.

Ya en la Hostería a medianoche y en medio de risas que llenaban la habitación nos hicimos mutuas demostraciones de masturbación, intercambiamos secretos acerca de como nos producíamos placeres especiales en diversas zonas, para luego buscarnos la una a la otra. Cuando el cansancio nos rendía nos abrazábamos y en voz baja nos contábamos cosas y establecíamos diferencias acerca de como ambas habíamos hecho el amor con Julio, sin que se produjera entre nosotras la menor situación de celos porque a ambas lo único que nos importaba era la relación entre nosotras dos. Fueron días maravillosos y cuando tuvimos que separarnos, para regresar a cada una de nuestras ciudades nos despedimos llorando y jurando que haríamos lo imposible para volver a estar juntas cuanto antes.

De vuelta a mi mundo y a mi trabajo me sentí que estaba engañando a Julio sin haber dejado de quererlo. La verdad era que mi situación resultaba ser algo que nunca había imaginado pues estaba enamorada y era amante de un hombre y de una mujer, los cuales además de eso eran hermanos y ellos amantes entre si. Yo no sé como podría llamarse esto y el nombre era lo que menos me interesaba, únicamente me importaba lo que yo estaba viviendo y eso me parecía maravilloso.

Solamente que yo quería que Julio lo supiera, quería ponerlo al tanto de nuestros amores con su hermana, porque me sentía mal ocultándole lo que pasaba entre nosotras.

Al final acordamos con Celia que seria ella quien lo pondría al corriente de nuestros amores encendidos y enseguida yo únicamente se lo confirmaría. Acordamos además que Celia lo plantearía desde el punto de vista de que ambas nos sentíamos amantes suyas y que lo nuestro no era sino una proyección erótica de nuestro amor por él. Yo lo encontré genial y se lo confirmé a Julio en un mail posterior- Julio no me contestó de inmediato ni tampoco se había comunicado con Celia hasta que un día nos planteó directamente la posibilidad de que nos encontráramos los tres .

Celia y yo estábamos algo temerosas de este encuentro por cuanto ambas temíamos que el encanto de nuestra relación pudiera de algún modo romperse, con la intervención del macho posesivo y que pudiera establecerse una relación de celos en cualquiera dirección. No obstante lo anterior conversamos vía e mail con Celia que al mismo tiempo un encuentro entre los tres podría ser una experiencia extraordinaria, que podríamos disfrutar al máximo y con esta idea nos fuimos motivando noche a noche en nuestros mensajes hasta que llegó un momento en que ajustamos una fecha para el encuentro el que se realizo hace unas semanas en la capital del país donde ellos viven.

Cuando llegué al aeropuerto ellos me estaban esperando y al verlos a los dos juntos una sensación muy particular me invadió. Me sentí de inmediato en un ambiente en que me parecía ser mutuamente requerida por un hombre y una mujer, lo que me producía una sensación extraña en ciertas partes de mi cuerpo.

Habíamos reservado dos habitaciones contiguas y yo y Julio aparecimos como un matrimonio, sin embargo nunca ocupamos la otra habitación los dos días y las dos noches que allí estuvimos.

Julio se desenvolvía con una naturalidad extraordinaria acariciándonos tiernamente a una y a otra sin privarse de ningún tipo de caricias y durante la cena nuestra conversación fue francamente erótica referida a la experiencia de Julio con cada una de nosotras y en ningún momento se habló de las experiencias sexuales entre nosotras las dos mujeres. Julio nunca tocó el tema y nosotras tampoco.

Cuando llegamos a la habitación las dos mujeres nos desnudamos con prisa y nos metimos a la cama mientras Julio se desnudaba. En rápidas caricias pudimos darnos cuenta que tanto Celia como yo estábamos totalmente lubricadas y nuestros pezones dilatados y duros. Julio entró en la cama y de inmediato me penetró con una facilidad extraordinaria mientras besaba apasionadamente a Celia. Luego cambiaba para penetrar a Celia mientras me besaba a mí. Esta práctica nos encendió mucho a las dos mujeres que comenzamos a acariciarnos mutuamente mientras Julio nos penetraba. Estas caricias se fueron haciendo más intensas hasta que en un momento de elevada pasión Celia le dijo a Julio que nos dejara solas.

En un comienzo Julio pareció sorprenderse, pero en seguida se levantó de la cama y pudo contemplar como nosotras dos nos hacíamos el amor con las diversas variantes que habíamos descubierto en nuestras sesiones previas. Yo percibía que el hecho que Julio nos observara me producía un efecto agregado de excitación y de esa manera me entregaba a Celia con ardor y me daba cuenta que ella me requería con pasión inusitada. Luego creo, que ambas dejamos de preocuparnos de Julio y nos entregamos la una a la otra como no lo habíamos hecho, buscándonos orgasmos prolongados y violentos. Cuando llegó el cansancio vimos que Julio estada de pie junto a la cama y nos apuntaba con su miembro dilatado en su mano bañándolo con su semen de modo que lucía reluciente al masaje que se proporcionaba...

Fueron dos noches inolvidables durante las cuales viví algo que jamás había imaginado posible en la realidad, sino únicamente en el cine erótico, y de alguna forma sentí que ahora era una mujer definitivamente diferente

Cuando regresé a mi ciudad, de esto hace solamente dos semanas, me sentí francamente diferente, más mujer, más hembra, más segura y más hermosa. Estaba dispuesta a conservar lo que tenia y así se lo hice saber a Celia y a Julio por medio del correo electrónico. Julio me contó que se había separado de su mujer y esa noticia nos llenó de alegría a Celia y a mí porque vislumbramos algo que nos parecía maravilloso, pero ninguna de las dos se atrevió a decirlo

Hace una semana, el sábado en la mañana, de pronto, me asaltó la duda en el sentido de sí Julio y Celia estarían juntos haciendo el amor sin que yo lo supiera. De inmediato me puse en contacto con Celia y se lo pregunté directamente. Ella me contestó que hacía meses que no tenia contacto con Julio y que los dos días que pasamos juntos era la única vez que sé había acostado con él en los últimos cinco años. Eso me tranquilizó pero sólo temporalmente.

En las noches me he torturado con unos celos que racionalmente entiendo que son totalmente ridículos puesto que todo lo estamos compartiendo, sin embargo no he podido luchar contra eso y le he manifestado a Julio que no deseo seguir la relación con él al mismo tiempo que he enfriado a propósito mi relación con Celia.

Esto me ha traído como consecuencia que en las noches duermo muy poco, que despierto empapada en sudor con una excitación plena de las imágenes de lo vivido y me masturbo casi hasta producirme daño. No me atrevo a plantear mi problema a nadie porque nadie lo entendería. La verdad es que estoy asustada de vivir lo que he vivido, pero nadie me obligó a eso y realmente he sido feliz. Hace diez días que no me he escrito con ninguno de los dos, ni contesto sus mensajes, pero aunque mi mente apunta a alejarme de ellos mi cuerpo reclama a Celia con una intensidad que no puedo gobernar y de alguna manera percibo que Julio controla mi conducta a la distancia.

Por favor si alguien quiere ayudarme escríbame a la dirección

vital231@yahoo.com

Creo que solamente las personas que de algún modo han penetrado o están interesadas en este mundo extraño y cautivante del erotismo, pueden con conocimiento y experiencia darme una opinión que pueda serme útil. Les doy las gracias por escucharme y estoy dispuesta a contestar todas las preguntas que deseen hacerme. Gracias.

Mercedes.


Mercedes(vital231@yahoo.com)


Por odracir - 07/10/2007 16:52:00 [denunciar este mensaje]
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El Agradecimiento de mi prima (Anónimo)
Empezaré diciendo que soy casado con una bella mujer y que a pesar que en mi época de soltero fui bastante mujeriego, las responsabilidades del matrimonio y sobre todo el amor que le tengo a mi pareja aunado a mi trabajo, me había digamos "curado" de aquellas costumbres, hasta que me sucedió lo que a continuación les contaré...

Trabajo en un empresa y estoy a cargo de una área de sistemas, un día recibí la llamada de mi prima Erika (a quien llamaré así por obvias razones) quien estaba por terminar su carrera de administración, y me preguntaba si habría oportunidad de que realizara un internado en la empresa para poder realizar su tesis, cosa que en años atrás yo mismo le había ofrecido, sin dudarlo le dije que en unos días le tendría la respuesta y así fue, no hubo ningún problema para que ella pudiera ingresar al departamento de administración como auxiliar contable. Pero antes de continuar déjenme hablarles un poco de Erika, ella tiene 22 años aunque parece de 19 o menos y sinceramente tiene un cuerpazo además de ser muy linda, cosa que si bien ya lo había notado, no lo hacia con la morbosidad clásica de nosotros los hombres pues cuando la veía era en reuniones familiares y acostumbraba vestirse digamos de manera normal y no provocativa, pero ahora al conseguir su primer empleo, sacó quien sabe de dónde ropa sumamente provocativa, minifaldas, pantalones ajustados, blusas escotadas, en fin ustedes saben...

Los días transcurrieron de forma normal, los compañeros de trabajo notaban que esa chica era sumamente sexy y no faltó quien hasta me llamara primo, lo galanes le sobraban, pero la verdad a mí ni me inmutaba la situación aunque debo admitir que empezó a nacer en mi una atracción hacia esa mujer olvidando totalmente el parentesco familiar que existía.

Se llegó el tiempo en que se aproximaba una auditoria a la empresa y muchos datos administrativos tenían que ser capturados y Erika fue la encargada de hacerlo, y tubo que ser en mi oficina, en donde tengo 2 equipos destinados precisamente para estos casos urgentes. A principios de la semana, las 4 de la tarde llegó, aún había compañeros que se empezaban a retirar a eso de las 5 dejándonos solos, pues tenía que capacitarla en la captura de la información, al estar solos entramos en confianza familiar, platicábamos trivialidades mientras realizábamos nuestro trabajo, no podía dejar de admirar sin que ella se diera cuenta esas piernas que eran perfectas, esa cintura y esas tetas rebosantes y grandes, poco a poco empezamos a relajarnos más conforme los días pasaban. Al terminar la semana cerca de las 6 y media de la tarde el trabajo estaba terminado, le dije que si quería que la llevara a casa a lo que dijo inmediatamente que sí, al subir al auto no parábamos de hablar y esa charla fue subiendo de tono pues hablamos de los chismes clásicos de cualquier empresa en cuanto a parejas, los jefes y sus amantes etc, etc, eso sinceramente empezó a calentarme y le pregunté (y no sé cómo lo hice) si ella aún era virgen, volteó a verme con una mirada que no se me va a olvidar, tal parecía que esperaba que le hiciera esa pregunta, dijo que no y que para ella el sexo era lo máximo y le encantaba y sin quitarme los ojos de encima cruzó la pierna... ya se podrán imaginar cómo se me puso la verga... nos quedamos callados por unos segundos yo sin saber qué decir aunque sí sabía qué hacer, tenía que cogerme a mi prima, pues sé que ella me lo estaba insinuando ¿pero cómo? En ese momento me dijo ¡espera, se me olvidó mi celular en tu oficina! Tenemos que regresar pues mañana sábado lo voy a ocupar... sin más di la vuelta, estábamos a más de la mitad del camino... en ese momento pensé que esa era mi oportunidad de por lo menos darle un buen faje y vaya que después me sorprendería pues esta putita ya lo tenía planeado todo, llegamos a la oficina cerca de las 7 los últimos empleados iban de salida así que nos fue fácil entrar desapercibidos. Al ir delante mí por las escaleras sus nalgas casi en mi cara dieron cuenta de mi palo que empezaba de nuevo a ponerse firme, al llegar cerré la puerta, prendí la luz, ella se recargó en una mesa y me vio fijamente y dijo: "bueno primo, es hora de que te agradezca lo bien que me has tratado y lo mucho que me has ayudado". En ese momento no había más que decir , la tenía para mí nada más. Me acerqué a ella, la tomé de la cintura y empecé a besarla, al tomarla entre mis brazos pude sentir la exquisitez de su cuerpo, su aroma, que mujer estaba a punto de cogerme, me quitó el saco y la corbata, mientas yo ella le desabotonaba la pequeña blusa que llevaba , tuve frente a mí sus tetas puestas en un corto sostén que dejaba ver casi en su totalidad sus rosados pezones, su respiración se hacía cada vez más rápida, y no decía ni una sola palabra, sólo pequeños gemiditos de excitación, en ese momento no soporté más y yo mismo me quité el cinturón desabroché mi pantalón, enseguida saltó mi palo en toda su magnitud, ella al sentirlo lo tomó en su mano y empezó a jugar con él, se separó un poco de mí para verlo y después verme a los ojos con esa mirada retadora muy de ella, a unos pasos de donde estábamos había una silla, en donde ella me sentó, me miró, aún sin decir nada, se quitó la minifalda que traía puesta que cayó hasta el piso, donde se la quitó totalmente levantando sus pies, estaba frente a mi con su tanguita blanca, se arrodilló delante de mí y empezó a mamarme la verga... era toda una experta su lengua recorría todo mi palo de arriba abajo mientras su manos apretaban mis huevos con una delicadeza magistral, después empezó a chaparme la punta de mi verga y con la punta de su lengua me daba lamidas que parecían toques eléctricos, volvió a bajar a mis huevos en donde empezó a chuparlos sin compasión, mis manos sobre su cabeza levantaban los cabellos de su frente lo que me permitía tener una perspectiva espectacular del trabajo que me estaba realizando, cuando terminó se levantó y se quitó su tanguita, la muy cabrona estaba rasurada con solamente un poco de vello púbico en la parte de arriba de su concha, se sentó en la mesa, justo a lado del monitor de la computadora donde recargó su uno de sus brazos y me dijo: "te toca"; al momento di vuelta con mi silla donde estaba y aún sentado empecé a lamer su panocha, ella colocó sus pies sobre mis rodilla y sus piernas totalmente abiertas daban toda la libertad que pudiera desear, era increíble ese sabor, sus jugos eran riquísimos empezó a gemir cada vez más mientras mi lengua entraba en su vagina... ¡¡¡mmmm ahhh, ahhh!!! decía mientras su espalda y su cabeza se hacían para atrás dándose espacio para respirar y menear su cintura, sus muslos de repente presionaban mi cabeza, a lo que por tercera vez que sucedió esto dijo: ¡cógeme ya, ya mételo! Ella no se movió de su lugar y así sentada sobre la mesa yo me puse de pie, tomé mi verga y la apunté sobre su clítoris en donde la coloqué para rozarla aún más, a lo que ella me ordenó: ¡¡¡ya, ya mételo cabrón!!! Y así sin más, y de una sola embestida se la clavé hasta el fondo, sus ojos se cerraron fuertemente mientras gemía:¡¡¡así, así!!!. ¡¡¡Qué rico, qué rico me coges, más, más!!! Yo estaba como loco cogiéndola agarrado de sus nalgas que las empujaba hacia mí, el brazo que estaba sobre el monitor lo quitó y colocó esa mano en mi cuello de donde se agarró para poder tener más apoyo... yo sabía en cualquier momento iba a venirme, era cuestión de segundos, por lo que pasó en mi mente rápidamente el temor de embarazar a mi propia prima, a lo que solamente se me ocurrió preguntarle: ¿quieres de que me venga dentro de ti? Ella entre palabras cortadas y con la mirada clavada en mí dijo que sí... por lo que solamente cerré los ojos y dejé venir todo mi semen dentro de ella... vaya cogida... sentí que arrojaba litros de semen en su interior, al terminar sólo caí sobre sus pechos mientras ella me acaricia la espalda era fantástico, esa cogida había estado de fantasía nunca me imagine que mi prima fuera tan puta, aún mi palo estaba dentro de ella me retiré y pude ver como sus jugos y los míos mezclados escurrían al borde de la mesa, tomé mi pene todo batido en semen sin saber qué hacer así que sólo me senté de nuevo en la silla, ella se levantó de la mesa y me dio un delicado beso en la mejilla como si nada hubiera pasado, en el ambiente aún se percibía el inconfundible olor del sexo, miré mi reloj 7:35 pensé que era hora de limpiar e irnos a casa, pues el "agradecimiento" estaba dado. Qué equivocado estaba, mi prima permanecía inmóvil aún a lado mío sonriendo, al mirarnos nos dio por reírnos al ver el estado en que estábamos, yo con la camisa arriba del ombligo y los pantalones en los tobillos y ella con la entrepierna aún escurriendo de mi semen y una teta de fuera, hubo unos segundos en los que nos quedamos mirando como dos tontos enamorados a lo que solamente le dije: Qué bárbara eres Erika estas riquísima... ella contestó: ¿Sabes desde hace cuánto tiempo deseaba hacer esto contigo? Su pregunta me dejó perplejo, jamás me imagine que esa niña con la que crecí en mi infancia y ahora toda una mujer me deseara aún sabiendo que yo ya era casado, me quedé mudo, en mi cabeza rodaban un montón de pensamientos. Continuó diciendo "desde hace mucho tiempo y no sé cuándo vaya a ver otra oportunidad así que de aquí no nos movemos hasta que me dejes completamente" -Vaya que era una perra mi prima pensé y al mismo tiempo que me esperaba una buena faena por hacer pero no iba a desaprovechar ese monumento que tenía enfrente, además ya entrado con ella qué más daba darnos gusto los dos....

- Ok. Pero aquí no porque no tarda en pasar el guardia hacer su rondín y sería peligroso, además aquí está muy incómodo ¿no crees?. - -¿Me vas a llevar a un hotel?. - Sí.

- - Lanzó un grito de emoción cómo si una adolescente hubiera visto a su artista favorito, lo que me provocó risa, nos empezamos a vestir, al ponerse su tanga pude admirar por primera vez en su totalidad su culo ¡vaya culazo que tenía mi prima! mucho mejor de lo que me había imaginado al tocarlo un momento antes pues nunca me dio la espalda, estaba firme paradito y con una piel de porcelana con un pequeño lunar en la nalga derecha lo que lo hacía más apetecible... una vez vestidos me preguntó que con qué limpiaba la mesa y lo que había escurrido al suelo, le dije que en mi cajón había un trapo para hacerlo, mientras tanto, llamaba a casa para decirle a mi esposa que llegaría más tarde pues estaba tomando una copa con unos amigos, y debo de confesar que era la primera vez después de 4 años de casados que engañaba a mi esposa, y saben qué, por alguna extraña razón no me sentí mal, ni el más mínimo sentimiento de culpa me invadía, quiero pensar que por el hecho de que era mi prima no lo tomaba tan grave después de todo era de la familia. - - Ella se me quedó mirando mientras hablaba por teléfono, no dijo absolutamente nada al respecto tomó su bolso y claro el susodicho celular... después de revisar por ultimo que no hubiera ningún rastro de lo realizado ahí , emprendimos el camino al hotel en donde sé que se pondría esto mejor... mucho mejor...



Por odracir - 07/10/2007 16:50:24 [denunciar este mensaje]
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Las 3 maravillosas noches con mi prima por Gigolo
Desde hace mucho tiempo atrás quería escribir esto, pero no lo había hecho por x razón, pero ahorita me animé y pues les voy a contar una de las cosas más excitantes que me ha pasado.

Para empezar, Les comento que a mi casa llegó a vivir una prima porque en mi ciudad es donde estaba su carrera, ella es un poco bajita de estatura, no muy bonita de cara, pero eso sí, cuando yo la volví a ver (hace ya varios años, ya que pasaron muchos años para que nos volviéramos a ver), ella estaba muy buena y aunque no hubo mucho acercamiento esa vez, me quedé con la espinita de hacer varias cosas cachondas con ella, ya que ella en ese tiempo contaba con unas tetas que estaban de pelos, y tenía un trasero hermoso, pero como era mi prima, yo respeté eso.

Después de varios años de llevarnos y platicar un rato cada que nos veíamos, nos fuimos haciendo mejores amigos pero no pasó a más.

Y ahora que llegaba a mi casa, yo tenía que salir de la ciudad, ya que yo también estudiaría en una ciudad del Norte.

La primera vez que regresé de vacaciones, ella me recibió de una forma muy cachondona (ya que llevaba unos tragos encima), yo disimulé ya que mi mamá estaba viéndonos, pero en la noche ya solos, yo estaba navegando, cuando ella llegó y me dijo qué estaba haciendo, yo abrí un video porno y le dije que veía eso, ella en vez de irse se quedó y me dijo que quería ver más, yo le mostré otros más, después de un rato, se desinteresó y se fue a su cuarto, que en sí, era el mío pero ella se quedaba en él mientras yo estudiaba fuera, así que yo también fui para allá y nos acostamos, ella ya para dormir y yo había quedado excitado por ver los videos con ella, pero ella no parecía importarle nada, se metió a la cama y se durmió yo hice lo mismo pero ya en la cama la empecé a abrazar y ella no dijo nada, después la besé pero ella no quiso, pero después de un rato accedió y empezamos a besarnos de una forma apasionada, pero a cada momento nuestra excitación seguía, yo podía notar que su respiración era cada vez más profunda y le empecé a tocar las piernas y cuando ya me dirigía a su vagina me detuvo y me dijo que no, después de un rato me dijo que ya no quería nada y me dejó con una gran excitación, yo de mal modo acepté.

Al otro día todo trascurrió normal hasta en la noche que otra vez dormimos casi juntos ya que ella había puesto un colchón en el mismo cuarto que el mío para que mi mamá no dijera nada, ella se puso un short y llevaba una blusa que resaltaba sus tetas, yo me percaté de eso, estuvimos viendo un rato la TV y ya para dormir cerramos con llave el cuarto y le dije que en vez de dormir en el colchón, que lo hiciera conmigo, ella aceptó y nos empezamos a besar y yo nuevamente la empecé a tocar, y ahora tocaba todo su cuerpo, ya un poco excitados le dije que se quitara el short y ella aceptó yo me sorprendí un poco ya que pensé que iba a hacer lo mismo del día anterior (mandarme a la goma), pero no fue así quedó en una tanga blanca que traía y que se le veía bien, pude contemplar sus piernas que eran hermosas, después de calentarnos un rato el uno al otro le empecé a mamar las tetas y después me quité el pantalón.

Después de quitarme el pantalón y quedar en calzoncillos, me subí arriba de ella y le empecé a tocar su vagina y le metí un dedo, pero como las veces anteriores al principio no me dejaba hasta que por fin aceptó, ya con el dedo adentro ella me empezó a besar de una manera apasionada, y yo entendí que era el momento para penetrarla, pero cuando le estaba quitando la tanga me detuvo y me dijo que mejor nos durmiéramos y se desentendió de mí y ya se iba a ir a su colchón, pero yo seguí besándola y dejé que tuviera más confianza y eso sucedió como una media hora después, ella estaba muy lubricada, ya que para esto yo ya le había metido dos dedos y estaba muy mojada, yo me subí en ella nuevamente y besándola y metiéndole los dedos, empecé a bajarle poco a poco la tanga que llevaba puesta, ella esta vez no dijo nada y comprendí que ella estaba lista para ser penetrada, enseguida me quité el bóxer que llevaba y mi pene erecto buscó la vagina de ella, y antes de metérsela, agarré mi pene y lo froté de arriba a abajo en su vagina, en eso ella como vio que no me había puesto un condón, me dijo que cuando estuviera a punto de venirme me saliera, yo le dije que sí, pero yo ya quería penetrarla, le abrí las piernas y se la dejé ir de una sola vez, ella gimió un poco ya que el cuarto de enfrente era el de mis papás, como yo sabía que ya no era virgen, sabía que no le iba a doler.

Ella estaba extremadamente empapada con sus jugos vaginales (que me encantan) y yo empecé a moverme poco a poco, y ella hizo lo mismo así estuvimos practicando varias posiciones y tratando de no hacer ruido para no despertar a mis padres, eso nos excitaba más, hasta que al final ya apunto de venirme, sentí que se venía y entrelazó sus piernas con las mías y yo aceleré el ritmo y al venirme me salí de ella para que no hubiera algún problema, ese día terminamos exhaustos y ella se quedó conmigo en la cama hasta el amanecer.

Al otro día en la noche fue casi igual pero esta vez no hubo tanto preámbulo, ella llevaba un pantalón que de prisa se lo quité y ella quedó desnuda y empezamos a besarnos y la penetré (esta vez con un condón puesto para no correr riesgos), la agarré de las piernas y las puse en mis hombros y se la metí hasta adentro ella sólo gemía y yo al escuchar que gemía la besé para que no se escuchara, nos empezamos a mover de una manera que mi pene se metía hasta dentro mientras ella con sus movimientos me apretaba mi pene con sus músculos y esto me excitó mucho y me moví mucho más fuerte ella se vino en ese instante, después de un rato, cambiamos de posición y ella se metió mi pene y se empezó a mover locamente yo ya no aguanté mucho y me vine dentro de ella, ella aceleró los movimientos e hizo lo propio. Nuevamente se durmió conmigo.

Al tercer día ya nada más la besé un poco y ella de volada se quitó la ropa y yo hice lo mismo, ese día disfrutamos mucho nuestro encuentro al final ella se quedó a dormir conmigo.

Al cuarto día ella se tenía que ir a su pueblo, y ya no pudimos repetir lo que hacíamos todas las noches.

Hasta la fecha sigo tirándomela, pero esta relación sólo la sabemos nosotros dos, pero cada vez que nos vemos y tenemos tiempo y aparte nos quedamos solos lo hacemos hasta quedar agotados.

Nos escribimos casi todos los días y las cartas son muy cachondas, y esto hace que cada que nos vemos las cogidas sean más excitantes.

Bueno eso es todo, tengo otras historias con mi prima, pero creo que otro día les contaré más sobre nuestras aventuras.

Escríbanme

gigolo1345@yahoo.com.mx


Gigolo(gigolo1345@yahoo.com.mx)


Por odracir - 07/10/2007 16:49:07 [denunciar este mensaje]
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Los dos minutos por Ernesto
Ese día llegué más temprano de lo habitual a casa, y saludé como siempre lo hacia : ¡mama! ¡papá!, pero esta vez no hubo respuesta. Extrañado un poco, fui directo a mi cuarto donde dejé mis libros, y después caminé hacia el cuarto de mis padres, donde la puerta estaba entreabierta. Lo que vi, cambió para siempre mi vida. Bueno, no es que un muchacho soltero de 17 años hubiera vivido mucho, pero aquello era increíble : ¡Mis padres estaban desnudos y en ese momento mi padre se disponía a clavar a mi madre!

Me restregué los ojos, como para ver si era cierto, y me acomodé al lado de la puerta, para poder ver sin ser visto, en caso de que alguno de ellos volviera a ver hacia donde yo me encontraba. Mi padre le chupaba las tetas con frenesí, y mi madre le decía, vamos por favor, clávamela ya, ¡no me hagas esperar!

Yo estaba en shock, ver a mi madre desnuda por vez primera (antes la había visto, pero no en una situación como esa), y segundo, verla como una cualquiera, suplicando por una verga, eso era demasiado. Sin embargo, el morbo era demasiado, a mis 17 años, no se tiene la oportunidad todos los días de ver sexo en vivo y en directo, y a sólo unos pasos de distancia, incluso aunque se tratara de mis padres, la situación era demasiado morbosa para cualquiera. El caso es que decidí quedarme a ver el espectáculo. Después de que mi madre le había pedido a mi padre que la clavara, él la complació. Sin ningún miramiento la ensarto completamente, los ojos de mi madre se abrieron como platos y empezó a gemir mas fuerte, entonces rodeó a mi padre con sus piernas y se acompasaron en el ritmo de las embestidas (era obvio que los años de follar los hacía compenetrarse de inmediato), todo iba muy bien, hasta que al cabo de no más de 2 minutos, mi padre empezó a resoplar más fuerte, sus embestidas se hicieron más rápidas y más enérgicas, y de pronto todo terminó.

Él se desplomó encima de mi madre, y ella le decía : no, no, no, por qué siempre es así, siempre me dejas caliente, ¡sólo piensas en ti! A lo que mi padre respondió : lo siento, estoy muy cansado, ¿qué quieres que haga?

Mi madre entonces, lo empujó hacia un lado y se levantó rápidamente, en ese momento, yo salí disparado para la parte de enfrente de la casa, y haciendo como que estaba entrando en ese momento, grité mis habituales saludos. Mamá me respondió desde su cuarto, ¡ya vamos! Yo me dirigí hacia mi cuarto y no salí hasta que me llamaron para cenar. Tenía demasiado en mi cabeza.

A esas alturas, las pocas experiencias sexuales que había tenido no habían sido todo lo placenteras que hubiera querido, además el problema de papá, parecía hereditario. Me propuse entonces vengarme de los dos: de papá por haberme heredado esa inutilidad en el sexo, y de mamá por todas las veces que me había reñido. Ya tenía un plan y lo pensaba poner en practica esa misma semana.

Papá trabajaba los sábados en la mañana en la oficina, y regresaba hasta las 2 o 3 de la tarde, por lo cual tenía suficiente tiempo para completar mi meta : ¡FOLLARME A MI MADRE !.

A pesar de que acostumbramos desayunar juntos el sábado, ese día no me levanté de la cama. Esperé que papá se fuera y cuando oí el ruido del coche alejarse, me desnudé por completo y me cubrí sólo con la sabana, y esperé.

Como a los veinte minutos (tal y como lo había imaginado), se apareció mi madre, recién bañada y perfumada y una bata sencilla que usa ella para andar más cómoda en la casa. Me preguntó que si estaba bien, que por qué no había ido a desayunar con ellos. Yo le dije que me sentía muy mal, pero que no podía decirle de qué se trataba, pues me daba mucha vergüenza.

-Vamos, soy tu madre y siempre nos hemos hablado con franqueza, dime qué tienes. -Pero, prométeme que no te vas a reír. -¡Prometido! dijo, alzando su mano derecha. -Bueno, lo que pasa es que (hice una pausa, respiré hondo) lo que pasa es que yo (volví a suspirar, ¡qué hijueputa que soy!) y se lo solté de una sola vez : mamá, creo que tengo problemas con el sexo, pues las veces que lo he hecho, he durado tanto para correrme, que mi pareja se corre varias veces, y a veces no me da tiempo de terminar, pues todavía estoy empalmado y mi pareja dice que eso no es natural, tu qué crees, mama, ¿crees que soy alguna clase de bicho raro? ( y al decir bicho, gemí un poco, como queriendo llorar).

Mi madre no sabía qué decir, pero al rato reaccionó y me preguntó: oye hijo, y como cuánto duras tú, ya sabes, haciéndolo. Yo le traté de responder con la mayor naturalidad del mundo (como quien cuenta las noticias): mamá, duro en promedio 2 horas. A veces he durado menos, pero en promedio 2 horas.

-2 ¡HORAS ! preguntó mi madre, y se llevó una mano a la boca, como tapándosela. -Sí, mamá, es eso malo. -¡Hijo, no creo que tengas nada de que preocuparte! En ese momento advertí que había un cierto brillo en sus ojos, que nunca había visto antes, y al bajar la vista, me fijé en que sus pezones se marcaban totalmente en su bata, ¡mi mama estaba excitada! ¡y era por mi! Decidí ir al todo por el todo y agregué:

-Sí, mamá, incluso eso me trae problemas, pues a veces cuando me levanto estoy empalmado y como duro tanto, tengo que esperarme mucho rato para poder bajar con ustedes. -Ahora mismo..., ¿estás excitado? me dijo con una mezcla de turbación y excitación que me terminó de decidir. -Sí, mamá, mírame! Al decir esto, aparté la sabana que me cubría y dejé al descubierto mi pene que estaba excitado al máximo, imponente, majestuoso, incluso tenía el glande humedecido con líquido preseminal. Cuando volví a ver a mi madre, ella se acariciaba uno de sus pechos. Suavemente dirigí su mano libre hacia mi pene, ella no se opuso, creo que la excitaba la idea de pasar 2 horas haciendo el amor, aunque fuera con su hijo.

Lentamente empezó a subir y bajar su mano a lo largo de mi pene, lo miraba fijamente, con placer. Yo por mi parte, en un dos por tres le quité la bata que tenía puesta, y sin darle tiempo a reaccionar le empecé a chupar las tetas. ¡Qué tetas mas ricas las de mi madre! Y ella empezó a gemir, yo le apretaba las tetas, se las sobaba, se las chupaba, y al mordérselas un poco, me di cuenta que eso la ponía a mil.

Pero no quería entretenerme más en preliminares, debía poseer a mi madre de una buena vez, no quería dejarla pensar y jugarme el riesgo de que se arrepintiera. Bajé mi cabeza aún más y le besé el vientre, mientras que al bajar mi cuerpo le separé las piernas, volví a acomodarme arriba, como para seguir chupandole las tetas, pero en realidad lo que estaba haciendo era acomodándome mejor para penetrarla, mientras chupaba sus pechos con más fuerza y le daba pequeños mordiscos, con las manos le separé las piernas, ella no se dio cuenta de este movimiento (o no se quiso dar cuenta) y con mi mano derecha guié la punta de mi glande hacia esa fuente de calor que me llamaba, que pedía ser llenada, y cuando dejé de jugar con sus pechos, la miré fijamente a sus ojos, ella abrió sus ojos y me miró, extrañada, de por qué me había detenido, y en ese momento empujé con fuerza, hasta el fondo, como si la vida se me fuera en ese esfuerzo. Ella abrió más sus ojos (igual que lo vi hacerlo con papá) y me abrazó, y empezó a darme besos en toda la cara.

Al fin estaba adentro de su cálida y húmeda cueva, ¡cuánto tiempo había esperado por este maravilloso momento! Había fuego en la mirada de mi madre, se pasaba la lengua por los labios, pensando en el banquete que se iba a dar. Por fin podría dar rienda suelta a todos sus deseos reprimidos y sentirse libre, al fin.

Yo aproveché y empecé el metesaca, primero muy rápido (estaba muy excitado) y después un poco más lento, tratando de controlar y alargar al máximo el placer de la penetración.

Al cabo de dos minutos, (incluso creo que no llegaron ni a cumplirse), le di dos violentas embestidas, y derramé toda mi leche en su interior. Ella, que estaba comenzando a disfrutar, me miró extrañada, y me reclamó : ¿Qué es esto? ¿No es que durabas 2 horas? a lo que contesté mientras sacaba mi pene chorreante de su acogedora gruta:

- Lo siento mama, creo que es un problema de herencia. Y a menos que quieras que papá se de cuenta de esto, creo que no te queda más remedio que aceptarme como tu amante, ¡aunque el que goce sea sólo yo! ¡Te amo, mama!

- Eres un hijueputa, dijo resignada.

autor : Ernesto cherepo@hotmail.com

Ernesto(cherepo@hotmail.com)


Por odracir - 07/10/2007 16:47:38 [denunciar este mensaje]
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Desvirgando a mi cuñada (Anónimo)
El sábado siguiente fui por mi cuñada y le pregunté que si quería probar algo diferente, ella me dijo que ¿cómo que? Y yo le respondí es algo que ni te imaginas, pero no te voy a decir qué si te animas a probar dime y te llevo a realizar lo que nunca pensaste, pero piénsalo bien por que si te arrepientes, es mejor que te olvides de mí, así que si me dices que no ahorita haré de cuenta que esto no lo hemos platicado.

Ella se quedó pensando un rato y me contestó, -está bien estando contigo y mientras me dejes tomarme tu leche no me importa nada.

Así nos dirigimos a la casa de mi hermana, yo sabía que ella estaba sola ya que mi cuñado había vuelto a salir de viaje y mis sobrinos se habían ido con otro de mis hermanos por lo que no había problema.

Al llegar, nos abrió mi hermana ella ya sabía que yo iría pero lo que no le dije es que llevaría a mi cuñada por lo que se quedó muy sorprendida al verla, yo le dije a mi cuñada que se pasara y se sentara mientras hablaba con mi hermana, ella me preguntó - ¿por qué has traído a tu cuñada, yo pensé que íbamos a repetir lo de la otra vez?, yo le contesté - te acuerdas que te dije que conmigo ibas a aprender muchas cosas pues el realizar un trío es una de ellas, no me digas que ahora te arrepientes de lo que me dijiste. Te aseguro que no te vas a arrepentir ya lo verás.

- Pero ella sabe lo que va a pasar esta de acuerdo, tengo miedo y vergüenza de lo que vaya a pensar.

- - - No te preocupes ella esta de acuerdo además ya tiene tiempo que mantengo relaciones con ella y una vez lo hice con ella y con su hermana Rocío.

- - - Bueno a ver que pasa, la verdad es que esto se me hace excitante.

- - Regresamos a la sala donde se encontraba mi cuñada la cual se nos quedó mirando, ambas se sonrojaron y se sentaron empezando a hablar de cosas sin importancia, pero sin atreverse a mirarse directamente a los ojos.

- - Entonces me di cuenta que toda la situación dependía totalmente de mí, parándome le extendí una mano a cada una de ellas, haciéndolas que se pararan y las abracé por la cintura al tiempo que les decía, ya basta de niñerías a lo que venimos, y al terminar de decir esto empecé a besar a mi cuñada, al tiempo que con cada una de mis manos las agarraba de sus respectivos culos, la verdad no había a quien irles las 2 están buenísimas, después de besar a mi cuñada empecé a besar a mi hermana intercambiando nuestras lenguas, empezando a pasar de una a la otra, poco a poco se fueron soltando y los 3 empezamos a juntar nuestras lenguas de tal forma que ellas mismas cruzaban sus lenguas y si no se besaban con migo se besaban entre ellas, mis manos recorrían sus culos para luego subir a sus tetas, les empecé a desabrochar sus blusas, pero por la posición en que estábamos se me dificultaba, por lo que ellas mismas se las quitaron así como sus brassieres, así quedaron las 2 con sus tetas al aire, la verdad no había a cuál irles, las de mi hermana son más grandes con pezones obscuros y en forma de cono, los de mi cuñada aunque son más pequeños están paraditos apuntando hacia arriba y con pezones claros, las 2 pueden presumir de poseer un vientre plano a pesar de que mi hermana ya tiene 3 niños, y sus culos de las 2 son redonditos y bien formados y con sus pantalones ajustados no había a cuál de las 2 irle.

- - Procedí a juntarlas de tal forma que sus tetas quedaron juntas y empecé a chupar primero las de mi hermana y luego las de mi cuñada, pasaba de unas a otras sin fin, mientras ellas ya totalmente calientes se desinhibieron empezando a besarse y cruzar sus lenguas, al separarme un poco, como si se hubieran puesto de acuerdo empezaron a bajar besándome cada una de ellas por el lado de mi cuerpo que las tenía hasta llegar a mi ombligo, empezando a desabrocharme entre las 2 el pantalón dejándome la verga afuera, ambas empezaron a besármela de su respectivo lado empezando por la base hasta llegar a la punta donde juntaron sus labios dejando la punta de mi verga en medio de ellos, empezaron a cruzar sus lenguas, rodeando al mismo tiempo mi verga, para después empezar a turnarse empezando por mi cuñada Cris para mamármela. Las 2 se esmeraron como si de una competición se tratara, parecía que ambas querían ver quién era capaz de sacarme la leche. - -

Separándolas las acosté en el piso y entrelazando sus piernas empecé a chuparles sus rajitas, primero a mi hermana y luego a mi cuñada, ellas se empezaron a besar y a acariciar sus senos mientras yo les introducía un dedo a cada una sin dejar de chuparles sus rajitas, cuando vi que ya estaban bien calientes les dije - ahora me las voy a coger, empezando por Cris hermanita acuérdate que hay que ser corteses con las visitas, y así lo hice le empecé a meter mi verga a mi cuñadita que gemía cachondamente mientras mi hermana y yo nos dábamos lengua, mi cuñada me agarro de las nalgas y me empujaba más fuerte contra ella diciéndome -dame más duro cuñadito la quiero sentir toda así Alex así. Me vengo yaaa. - -

Yo se la saqué y me recosté en el piso y jalando a mi hermana la hice que se empezara a sentar en mi verga, - ahora te toca a ti hermanita cabálgame hasta que te vengas, - la tienes bien rica hermanito es deliciosa, hazme gozar, dame placer, así rico qué vergota tienes, mi cuñada ya repuesta de su primer orgasmo procedió a sentarse en mi cara para que le siguiera chupando su rajita mientras mi hermana me cabalgaba, ellas se besaban y se chupaban mutuamente las tetas, mi hermana empezó a subir y bajar más rápido de mi verga diciéndome - así hermanito cógeme así más duro soy tu puta, somos tus putas cógeme más duro con tu vergota así más, y abrazando a mi cuñada tuvo su orgasmo.

- - Ellas se recostaron en el suelo a descansar pero yo todavía tenia mi verga dura, pero ellas me dijeron que las esperara a que se repusieran, yo no podía dejar de admirar sus bellos cuerpos, ellas se empezaron a besar nuevamente y adoptaron la posición del 69, quedando mi cuñada arriba de mi hermana, ambas se lamían sus rajitas, pero lo que más me llamó la atención fue el culo de mi cuñada que se abría ante cada chupada de mi hermana, yo me acerqué y le empecé a lamer el ano, para luego decirle a mi hermana que me chupara la verga, ella me la empezó a chupar pasando de mi verga a la vulva de mi cuñada, hasta que mi verga escurría de su saliva y de la humedad de mi cuñada, entonces le separé los cachetes de las nalgas a mi cuñada y empecé a meterle mi verga por el ano, ante el asombro de mi hermana, - qué rico se siente por el ano cuñado dame duro eres un cabrón tu hermana tiene razón somos tus putas nos gusta como nos coges más así mas, yo la seguí bombeando mientras ellas seguían chupándose sus vulvas, hasta que no pude más y sacando la verga del ano de mi cuñada la puse en la boca de mi hermana la cual empezó a chupármela bastando solo 2 chupadas para que me corriera en su boca. Ellas siguieron dándose lengua hasta obtener su segundo orgasmo cada una. - -

Después de un rato mi hermana le preguntó a mi cuñada - no te duele cuando te la mete por atrás, - sólo al principio y la primera vez pero es algo tan delicioso después que quisieras que nunca te la sacara, deberías de probarlo, - no sé me da miedo, - ándale anímate te va a gustar además tu hermano lo hace tan rico. - -

Ella se me quedo mirando al tiempo que me empezaba a acariciar la verga y me dijo - esta bien pero si me duele mucho me la sacas y nos olvidamos del asunto, a lo que yo le dije esta bien.

- - Mi hermana se puso en cuatro patas y mi cuñada Cris anticipándose me dijo - yo los lubrico y empezó a chuparle el ano a mi hermana y luego a mí la verga, yo le apunté al culo de mi hermana y empecé a metérsela lentamente, ella me dijo me duele sácala, pero mi cuñada Cris le dijo aguanta es el principio yo te voy ayudar y metiéndose entre sus piernas le empezó a pasar la lengua por su rajita, yo seguí empujando hasta metérsela totalmente, entonces se la dejé adentro por unos instantes, hasta que mi hermana me dijo ya no duele tanto, entonces la empecé a bombear lentamente, y ella empezó a gemir - tenías razón Cris, ya no duele esto es riquísimo es sabroso más hermanito más que vergota Alex así cógeme duro el Culo así rico ya me vengo yaahh. Yo también estaba apunto de correrme y Cris me dijo --Ahora me toca a mí tomarme tu leche y así lo hizo se la tomó toda, pero mí corrida era tanta que le empezó a escurrir por la comisura de los labios, y mi hermana le empezó a limpiar con su lengua la leche que se le escapaba a mí cuñada. - -

Después de un tiempo mi cuñada fue a visitarnos a mí esposa y a mí a nuestra casa, estaba muy triste por que tenía problemas con mi suegro, ya que le decía que si ya había terminado su carrera debía aportar algo a los gastos de la casa, pero ella todavía no trabajaba y aunque era verdad que ya había terminado su carrera, también era cierto que le faltaba titularse, ella le dijo a mi esposa que si se podía quedar con nosotros en lo que terminaba su tesis y se titulaba, y conseguía un trabajo, mi esposa le dijo que no había problema, y me preguntó que si yo me oponía, por supuesto que dije que aceptaba que ella se quedara, y aunque nuestras carreras son muy distintas me ofrecí a ayudarla en todo lo que yo pudiera.

- - Y en verdad que la ayudaba y ella a mí ya que ella se hizo adicta a mamarme la verga y a tomarse mi leche lo cual realizábamos cada que teníamos oportunidad, como ya les mencioné anteriormente ella se volvió una experta mamadora, y lo hacía aun mejor que mi esposa, siempre buscaba la forma de poder chupármela, y en realidad todo podía parecer maravilloso, pero el que mi cuñada me sacara la leche por lo menos 2 veces al día y luego en la noche tener que cumplirle a mi mujer cobró factura llegó un momento en que no podía ni mantenerme en pie, y yo creo que nadie que en realidad diga la verdad por muy caliente que sea podría aguantar por mucho tiempo este ritmo de vida, y eso sin contar el tener a veces que cobrarme la deuda que tenia mi otra cuñada con una buena cogida, o el tener que satisfacer a mi hermana.

- - Hasta que un día estando con mi mujer me dijo - qué te pasa por que últimamente estas tan cansado, y ya no aguantas como antes, yo le tuve que inventar que tenía muchos problemas en mi trabajo, pero que no se preocupara que todo estaría bien en poco tiempo. Entonces tuve que rehuir un poco a mis otras relaciones para recuperarme un poco. - -

Después de unos idas de descanso por fin una tarde me dispuse a complacer a mi esposa, pensando que estábamos solos empezamos a juguetear en muestro cuarto, nos empezamos a besar al tiempo que le agarraba las nalgas, que por cierto siguen vírgenes ya que nunca me ha dejado metérselo por el culo, poco a poco la fui desvistiendo y la empecé a chupar sus hermosas tetas, mi verga estaba totalmente dura y ella la sobaba por encima de mi pantalón, totalmente calientes nos desvestimos por completo y nos acostamos en la cama besándonos y acariciándonos, después de un rato de estar así, ella estaba completamente mojada y caliente, jalándome para que me pusiera encima de ella me dijo métemela, quiero sentirla, yo la penetré empezando un mete y saca lento que ella acompañaba con un subir y bajar de sus caderas, el cual se fue haciendo más rápido, como dije al principio mi esposa nada más gemía más fuerte sin pronunciar palabra hasta que se tensaba y esa era la forma en que yo sabia que estaba teniendo su orgasmo, yo me recosté a un lado y ella empezó a besarme y a bajar por mi pecho hasta llegar a mi verga la cual empezó a mamar lentamente, yo tenia los ojos cerrados cuando sentí otra lengua, y que Gloria decía, - pero qué haces tu aquí, yo abrí mis ojos y vi a mi cuñada Cris que me estaba agarrando la verga, al tiempo que le decía a mi esposa, - Discúlpame hermanita, pero al llegar y verlos haciendo el amor y verte chupándosela se me antojó como nunca antes, y creo que es preferible tener mi primera experiencia ahorita, que después con cualquiera, no crees. - -

Mi esposa no sabía que contestar y yo no dije nada, esperando su reacción, se me quedó mirando y dijo lo que pase aquí espero que se quede aquí yo confío en ti Alejandro, yo le dije claro no me voy a arriesgar a tener un problema, y dicho esto entre las dos me empezaron a chupar la verga, y después se subió mi cuñada Cris encima de mi verga, fingiendo que la estaba desvirgando, (después me diría que para fingir que sangraba, había escogido el momento en que estaba menstruando) por lo que mi esposa creyó que la estaba desvirgando, después de que mi cuñada tuvo su orgasmo nos metimos a bañar y en el baño mi cuñada me la empezó a mamar hasta que me vine en su boca. Después de esto llegamos a un acuerdo en el que ellas se turnarían para hacer el amor conmigo, ya que mi esposa no quería que volviéramos a tener relaciones los tres al mismo tiempo, mi cuñada y yo aceptamos gustosos y desde esa vez solo tengo relaciones con ellas y muy esporádicamente con mi otra cuñada y con mi hermana, que como les dije les contaré luego lo que he hecho con ella.


Por odracir - 07/10/2007 16:46:10 [denunciar este mensaje]
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Una mujer me convirtió en bisexual (1) por MARA GU
¡Hola, Amigos!

Pensarán que no es posible que una mujer haya sido la causante de que me haya convertido en bisexual, pero es la verdad.


Yo siempre he sido un hombre muy activo sexualmente y por eso desde adolescente he tenido incontables encuentros ocasionales, buscando siempre a las mujeres que les gusta ser penetradas por atrás, porque esa es mi práctica sexual preferida. Si no hay penetración anal, es como si no hubiera tenido sexo. Lo malo es que no se porqué, pero no a todas las mujeres les gusta y curiosamente a todos los hombres nos gusta que nos hagan travesuras en el culo, ya seamos heterosexuales, homosexuales o bisexuales, y el que no lo reconozca esta mintiendo o no ha probado, sobre todo aquellos que piensan que su heterosexualidad está en riesgo, pero no saben de lo que se están perdiendo como yo me lo perdí durante muchos años. Esto se debe a que nosotros tenemos el punto "G" en el recto junto a la próstata y para tocarlo es necesaria la introducción de los dedos, un pene artificial o un pene verdadero, lo cual depende de cada quien y de acuerdo a sus preferencias, así como del momento en que se da la relación sexual, el estado de ánimo y principalmente el sexo de la pareja.


Después de muchos años de batallar con mujeres que no se dejaban coger por atrás, me encontré casualmente con la que ampliaría mis preferencias sexuales, de lo cual no me arrepiento. Fue una mujer y no un hombre como podría pensarse, la que me indujo al bisexualismo.


Como suele suceder, los encuentros casuales e inesperados resultan ser los mejores, aunque también a veces resultan decepcionantes. Yo conocí a esa mujer de manera inesperada.


En una ocasión que un amigo y yo salimos de un Table Dance, me dijo que tenía unas amigas muy guapas y que la invitaría para que cogieran con nosotros. Mi amigo era heterosexual igual que yo, por lo que no hubo ningún mal entendido cuando los dos llegamos al cuarto de un Motel, desde donde les llamó a sus amigas, pero antes habíamos pasado a comprar cervezas y bocadillos para compartirlas con las damas que en unos minutos más estarían con nosotros.


Efectivamente, las muchachas llegaron y la verdad me sorprendí de ver la belleza de ambas. Una de ellas se acercó con mi amigo y la otra se presentó conmigo, diciéndome que se llamaba Carolina. Se sentó junto a mí y los cuatro empezamos a conversar mientras bebíamos y degustábamos unos bocadillos, pero antes de eso yo me había dado cuenta de la linda cara y del cuerpazo de Carolina, sobre todo del fabuloso trasero que lucía cubierto por una pequeña minifalda. No les miento si les digo que tuve una instantánea erección cuando imaginé que en unos minutos más, ese par de fabulosas nalgas iban a golpear contra mi pelvis cuando mi verga entrara en su lindo agujero. Deseaba que Carolina no resultara ser de las mujeres que no les gusta el sexo anal.


Carolina y yo nos retiramos a otro cuarto mientras dejábamos a mi amigo con su compañera. En cuanto entramos la abracé y besé apasionadamente, mientras mis manos levantaban su minifalda buscando desesperadas aquel fabuloso par de nalgas. No fue difícil encontrarlas porque Carolina no llevaba nada puesto bajo su minifalda, lo que demostraba su extremada sensualidad. Después me confiaría que nunca usaba ropa interior y cuando salía de día usaba pantalones. Yo le confesé que yo tampoco uso ropa interior, salvo en casos que tenga que acudir a una reunión social o familiar.


Carolina respondió a mis besos y caricias mientras sus brazos rodeaban mi cuello. Ensalivé uno de mis dedos y me dejó que se lo metiera en su apretado culito. Nos separamos para que ella me desvistiera y para que yo hiciera lo mismo con ella. Mi verga estaba a punto de explotar pero me contuve para meternos juntos a la regadera y asearnos mutuamente. Yo estaba gozando a todo lo que daba aquel momento y me sentía más feliz al notar que Carolina también estaba gozando, porque afortunadamente hubo una química instantánea entre nosotros, sin pensar en esos momentos que esa química me iba a llevar en un futuro muy cercano, a gozar de experiencias que nunca había imaginado ni siquiera en mis más ardientes fantasías sexuales.


Salimos de la regadera y mientras yo secaba su cuerpo con una toalla, Carolina hacía lo mismo con mi cuerpo. Me dijo que me acostara en la orilla de la cama mientras ella se arrodillaba en una almohada que había colocado en el piso y me empezó a mamar la verga de la manera más experta y deliciosa que puedan imaginar. Se la tragó hasta que mi glande se introdujo en su garganta mientras me lengüeteaba los huevos, lo que resultó excepcionalmente excitante. Me dijo que levantara mis piernas y fue entonces que experimenté uno de los más grandes placeres que el sexo puro puede ofrecer, porque Carolina me dio un prolongado y ardiente beso negro, mientras su mano me masturbaba haciéndome casi eyacular. Su lengua entraba y salía con gran rapidez en mi culo, mientras que me daba unos suaves mordiscos que me hicieron alcanzar el cielo y las estrellas. Su boca subía para chupar mis huevos, para mamar y mordisquear mi verga y volvía a bajar para seguir dándome aquel beso negro como nunca nadie me lo había dado.


De pronto sentí que uno de sus dedos me penetraba, lo que no le había permitido nunca a nadie por la estúpida idea de que mi heterosexualidad se ponía en riesgo, pero en esa ocasión yo estaba tan caliente que dejé a Carolina que lo hiciera porque además supe de lo ardiente que es que le toquen a uno el Punto "G" y lo estaba gozando enormemente. Carolina se dio cuenta del placer que me estaba provocando y aprovechó para meterme un dedo más y cuando mi ano se dilató lo suficiente, me metió tres dedos que entraban y salían con rapidez mientras me daba una exquisita mamada, provocándome un gran placer que nunca había experimentado. Le tuve que decir que se detuviera porque mi leche estaba a punto de brotar.


Le dije que subiera a la cama e hicimos un esplendoroso 69 antes de penetrarla por la vagina. Bebí sus jugos vaginales de agradable olor y sabor, comparados con los fuertes olores y sabores de otras mujeres. Me puse un condón y cuando me la estaba cogiendo en la tradicional posición de "El Misionero" y mis caderas se movían en el mete y saca, mi boca se prendía de aquellas maravillosas tetas que me sabían a manjar de los dioses, mientras mis manos recorrían su suave piel morena hasta detenerse en aquellas maravillosas nalgas, para que dos de mis dedos se introdujeran hábilmente en su agujero que tanto deseaba penetrar con mi verga. Quedamente al oído le pedí que se volteara para cogérmela por atrás.


Dócil y calladamente Carolina se puso boca abajo colocando una almohada bajo su vientre para que su trasero quedara totalmente disponible para ser penetrado, pero antes me pidió que sacara un consolador vibratorio que ella traía en su bolso de mano, para que se lo metiera por delante. Tomé el consolador de color carne que medía 20 centímetros de largo, con una cabeza algo afilada pero que su grosor aumentaba hasta 6 centímetros al llegar a la parte que se unía con los huevos que también eran de color carne. Lo accioné para que vibrara y se lo metí hasta el tope en su lubricada vagina. Carolina gemía de placer, en tanto yo estaba impactado ante la exuberante hermosura de aquel trasero espectacular con que la naturaleza pródigamente la había dotado.


Mientras Carolina yacía acostada boca abajo con su hermoso trasero respingado, yo estaba arrodillado entre sus piernas abiertas, acariciando sus espectaculares nalgas y no soporte más. Me abalancé desesperadamente sobre aquel maravilloso trasero y con ambas manos le separé las nalgas para que mi rostro completo se introdujera en aquella hermosa rajadura de carne morena y mi boca empezara a mamarle su lindo agujero. Le di un prolongado beso negro de la misma manera como ella me lo había dado minutos antes y le dejé el culito lleno de saliva listo para penetrarla, pero antes le metí dos dedos para dilatárselo. Ustedes conocen esta técnica para practicar el sexo anal, el cual no se debe hacer con brusquedad, sino más bien con suavidad para que la verga entre poco a poco y cause placer en lugar de dolor, porque esa es la finalidad de una relación anal.

Finalmente me tendí encima de aquel escultural cuerpo caliente, pero la continuación de mi relato la podrán leer en la segunda parte.

HASTA PRONTO.

MARAGUTI.

Espero sus amables comentarios.


MARA GUTIERREZ(gutierrezmara@gmail.com)


Por odracir - 06/10/2007 20:07:26 [denunciar este mensaje]
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Una mujer me convirtió en bisexual (2) por MARA GU
¡Hola, Amigos!


Cuando estuve arriba del maravilloso cuerpo de Carolina, la cabeza de mi verga entró en su culo, mientras mi pecho quedaba en su espalda y mis manos sigilosas entraban por debajo de ella para apoderarse de sus tetas. Sentí en la cabeza de mi verga la vibración del consolador que Carolina tenía en la vagina y más me encendí. Mi verga no es grande pero se la metí toda en su tibio y apretado agujerito, sintiendo fenomenalmente las vibraciones del consolador que se encontraba haciendo su tarea muy cerca de mi verga. Una loca lujuria se había apoderado de mí pues sentía que la sangre hervía dentro de mi cuerpo mientras jadeaba en su nuca alcanzando respiración a duras penas. Mi verga entraba y salía en repetidas ocasiones y mi pelvis y mis huevos se arremolinaban en aquellas maravillosas nalgas en tanto mis manos aprisionaban con fuerza las tetas de Carolina y no aguante más y estallé con un gran gemido que salía de los más profundo de mi ser. Mi leche salió a borbotones depositándose en el condón que protegía mi verga introducida hasta el tope en el culito de aquella espectacular mujer. Esperé a que me saliera toda la leche para sacarle la verga y tirarme boca arriba a su lado.


Después de entrar nuevamente a la regadera, Carolina se vistió mientras yo me quedaba desnudo sobre la cama para recuperar las energías felizmente perdidas. Le llamó a un taxista para que pasara por ella al Motel. Se despidió de mí con un prolongado beso, pero antes me había dado su número telefónico, diciéndome que le llamara cuantas veces yo quisiera, porque la había pasado muy bien conmigo, recomendándome que me afeitara mis zonas sexuales por higiene y porque le molestaban los vellos, lo cual hice al llegar a mi casa y hasta la fecha lo sigo haciendo. Además me dijo que el consolador vibratorio que ella usaba era su fiel compañero y que en la siguiente ocasión que estuviéramos juntos, me iba a dar una sorpresa que para mi sería inolvidable. En ese momento no comprendí las palabras de Carolina, pero muy pronto las iba a comprender porque tendría nuevas experiencias sexuales que me dejarían marcado para siempre, ya que probaría los momentos más lujuriosos de mi vida.


Quedé agotado pero feliz porque increíblemente después de haberme cogido a muchísimas mujeres, ninguna de ellas me había hecho gozar tanto como Carolina, quien se convertiría en mi favorita durante muchos años, porque me convencí que ninguna otra mujer me daba lo que Carolina me daba, ya que no eran muchas las que se le podían comparar tanto en su belleza como en sus artes sexuales experimentadas. Además ya no tenía que andar batallando para encontrar mujeres que les gustara ser penetradas por atrás, porque a Carolina le encantaba esta práctica sexual.


Yo tenía como norma inviolable buscar mujeres de preferencia que les gustara ser penetradas por el ano, pero me encontraba con la desagradable sorpresa que a la mayoría no les gusta, lo cual es muy frustrante. Además, tenía como norma acostarme con ellas en una sola ocasión o cuando mucho en dos, porque no me gustaba crear compromisos ni hacer amistades y porque sólo quería gozar del SEXO PURO. También lo hacía porque me gustaba experimentar el sexo con diferentes mujeres, porque aunque es cierto que todas tienen lo mismo, también es cierto que todas huelen y saben diferente, además que cada una tiene su manera muy particular de mamar y de coger, sus cuerpos tienen diferentes estaturas y formas y sus partes sexuales tienen también diferentes formas y tamaños, de ahí que no exagero cuando les digo que en mi vida como heterosexual me acosté con cientos de mujeres.


Pero como suele suceder, todos encontramos una razón para violar una norma y yo no soy la excepción, porque todo en mi vida cambió después que conocí a Carolina con quien sostuve una relación de muchos años, durante los cuales nos acostamos en incontables ocasiones pues gozaba con ella el SEXO PURO como con nadie lo había gozado, a tal grado que dejé de buscar a otras mujeres pues ya ninguna otra me importaba.


El primer encuentro con Carolina me había vuelto loco de placer, por lo que no pasaron muchos días para volver a estar con ella. Quería volver a saborear los maravillosos momentos de locura sexual que había vivido días antes.


La cité en el mismo Motel donde habíamos estado la primera vez y llegó en taxi. Yo la esperaba ansioso recién salido de la regadera donde me había aseado perfectamente mis partes íntimas, cubriéndolas con una suave loción de feromonas para que mi compañera me hiciera gozar de nuevo con sus expertas mamadas, pero en especial con el beso negro que me había vuelto loco, y por supuesto en espera de que sus dedos se introdujeran de nuevo en mi virginal culo. Ya había probado esas mieles y deseaba seguirlas probando.


Yo me encontraba desnudo acostado en la amplia cama de aquel cuarto, sintiendo que mi corazón acelerado se salía de mi pecho. Estaba impaciente, nervioso y emocionado, como un adolescente que acude por primera vez a una cita amorosa. No podía creer lo que esa mujer había provocado en mí, porque nunca antes había sentido tales emociones con ninguna otra.


Carolina hizo su entrada al cuarto y me levanté para darle un abrazo y un beso. Me retiré a sentarme en un sofá que había en la habitación, mientras ella se quitaba la poca ropa que llevaba puesta, pues como era su costumbre no usaba ropa interior, así que con sólo quitarse dos prendas quedó completamente desnuda. De su bolso sacó el juguete sexual vibrador que siempre la acompañaba y lo colocó cuidadosamente sobre la cama. Yo pensé que se lo introduciría de nuevo en su vagina, pero no imaginaba las ideas que Carolina traía en su mente para darle uso a tan especial juguete sexual, pero muy pronto lo sabría.


Completamente desnuda y dejando ver su vulva cuidadosamente afeitada, se posó frente a mí poniéndose las manos en su breve cintura y girando sobre sí misma para que yo observara la belleza de su cuerpo y en especial su portentoso trasero, lo que me produjo una inmediata erección. Cuando ella estuvo de espaldas a mí, apresuradamente me incorporé de mi asiento para abrazarla por atrás y ella se dejó. Mi verga se abrió paso entre aquellas maravillosas nalgas, mientras mis manos le aprisionaban sus bien formadas tetas y mi boca y lengua se pegaban en su nuca. Mi verga no alcanzaba a llegar hasta su hermoso agujerito, por lo que Carolina se agachó un poco y con sus manos se abrió las nalgas y fue entonces que sentí que la cabeza de mi verga entró en su apretado culito. Con la habilidad sexual que le caracterizaba, Carolina movía sensualmente sus caderas invitándome a que la penetrara, pero me contuve porque no me había puesto condón y nos separamos. Le pedí que se acostara boca abajo a la orilla de la cama y le apliqué un lubricante y con dos dedos empecé a dilatarle el ano. Me puse un condón y me la cogí en la posición "de perrito" que en lo sucesivo se convertiría en nuestra posición favorita. Se la saqué antes de eyacular porque deseaba que ella me hiciera gozar de la misma manera como lo había hecho la primera vez.


Como en la primera ocasión, Carolina me pidió que me acostara en la orilla de la cama para darme la experta mamada que ella sabía dar como pocas, así como el extraordinario beso negro como el que nadie jamás me lo había dado, y por supuesto para meterme los dedos en mi virginal culo, lo cual hizo después de ponerme el lubricante que permitía sin dificultad que sus tres dedos entraran y salieran de mi culito mientras me mamaba la verga en forma desesperada. Ya lo tienes bien dilatado, me dijo, preguntándome si me gustaba lo que me estaba haciendo. Con voz entrecortada por la lujuria desbordada que sentía en esos momentos, le respondí que no solamente me gustaba sino que me estaba volviendo loco de placer. Pues para que te vuelvas más loco, ahora vas a sentir el verdadero placer del sexo, me respondió tomando con su mano izquierda el consolador vibrador que había puesto sobre la cama y lo accionó, en tanto sus tres dedos de su mano derecha seguían entrando y saliendo de mi culo que Carolina quería desvirginar. Carolina sacó sus dedos de mi excitado agujero y me metió la cabeza vibratoria de aquella verga artificial. Sentí un enorme placer con poco dolor porque mi culito estaba muy dilatado.


HASTA PRONTO, AMIGOS. ESPERO QUE LEAN LA TERCERA PARTE DE MI RELATO.


MARAGUTI.


Espero que les esté gustando mi relato. Así mismo, espero sus amables comentarios.


MARA GUTIERREZ(gutierrezmara@gmail.com)


Por odracir - 06/10/2007 20:02:49 [denunciar este mensaje]
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