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¡Lo he entendido!

ANTOLOGIA DOMESTICA

 | Tablón de Chitagá bicentenaria

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Sociedad Chitagá bicentenaria El 12 de diciembre de 1804 es la fecha oficial de la fundación del municipio de Chitagá, población al sur del departamento Norte de Santander, o sea que en dicha fecha se conmemoran sus primeros 200 años de vida municipalista. Hay otro sitio para ver:


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ANTOLOGIA DOMESTICA
ANTOLOGIA POETICA DEL GUSTO DE FAUSTO A. VILLAMIZAR R.
(Recopilada, transcrita y editada por Francisco Villamizar "Kico")


ELEGIA

Amor, amor, con llanto te lo digo:
Se fue mi padre. Anda por el cielo.
se quedaron los niños sin abuelo
y los viejos amada, sin amigo.
Un domingo con lluvia fue testigo:
Viajando por el barro, por el suelo,
llegó mi padre, con su blanco pelo
al país de las rosas y del trigo.
No volverá su voz a los cuarteles,
ni su dulce mirada a los manteles,
los panes rojos y las copas llenas.
De mi padre no queda casi nada:
Sólo dolor, la sombra de su espada
y la sangre que corre por mis venas.
(Carlos Castro Saavedra)

SOLO PREGUNTAS

Padre: ¿cómo es la tierra por debajo?
¿hay generosos muertos a tu lado,
que te tienden las manos como un gajo
para darte un saludo perfumado?
¿Oyes crecer la hierba, los rosales,
el azafrán y las enredaderas?
¿Te acarician profundos animales
con sus pestañas y sus calaveras?
¿La lluvia de este mundo que dejaste
te humedece las canas y los huesos?
¿Puedes decir ahora que lograste
atravesar los bosques más espesos?
¿Me recuerdas aún, me reconoces
cuando paso cerca de tu fosa,
y se enredan mis pasos y mis voces
entre tu dentadura silenciosa?
¿En la sombra que ocupas y que labras,
con tu silencio y tus rodillas rotas,
hay balidos de ovejas y de cabras
y rumores de arados y de botas?
¿Cómo crece el maíz, cómo traspasa
las oscuras maderas de tu lecho?
¿Es estrecha la tierra y es escasa
para guardar la tierra de tu pecho?
¿Te hace falta la casa, la caricia,
el amor de los tuyos, de los míos?
¿Piensas en la mañana que se inicia
y en el largo desfile de los ríos?
¿Sabes acaso, padre, que yo vivo
buscándote en mis hijos, en tus nietos?
¿Sabes que estas palabras que te escribo
son pasos tristes, pasos incompletos?
(Carlos Castro Saavedra)

EPITAFIO

Esta casa está sola. Aquí no vive nadie.
Pero hace apenas unos meses
era un hogar con una madre
que atizaba el fuego
y tendía los lechos blancos.
Era un hogar, y los hijos varones
hablaban de mujeres y de viajes
en torno del silencio de su padre.
Por la noche, muy cerca de una lámpara,
se agrupaba el amor de la familia;
alguien se levantaba
para ir a buscar un libro de poemas
pero dejaba en medio de los suyos el alma.
Adentro de esta casa, en sus alcobas,
que aún huelen a sábanas, a limpieza y a madre,
se vivió, se soñó,
y hubo sitios humildes y cotidianos
donde se echaba el perro a mirar a sus amos.
Mas un día llegó la muerte
y ordenó el desahucio,
porque nadie en la casa había pagado
su tributo a la tierra.
Murió la madre. Murió el padre
y los hijos se fueron a morir a otra parte.
Esta casa esta sola. Aquí no vive nadie.
(Carlos Castro Saavedra)

A MIS AMIGOS

A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas
los arrebatos del humor, la negligencia, las vanidades, los temores y las dudas.
A mis amigos les adeudo los enfados
que perturban sin querer nuestra armonía,
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por tonterías.
A mis amigos dejaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema
mi pobre alma incorregible de cigarra.
Amigo mío, si esta copla como el viento
donde quieras escucharla te reclama
serás plural porque lo exige el sentimiento
cuando se lleva los amigos en el alma.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad,
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad,
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel, el corazón.
(Alberto Cortez)

CAMINO DE LA VIDA

De prisa como el viento van pasando
los días y las noches de la infancia
un ángel nos depara sus cuidados
mientras sus manos tejen la distancia.
Después llegan los años juveniles, los juegos, los amigos, el colegio;
el alma ya define sus perfiles
y empieza el corazón,
de pronto a cultivar un sueño,
y brotan como manantial
las mieles del primer amor
el alma ya quiere volar
y vuelve tras una ilusión
y aprendemos que el dolor y la alegría
son la esencia permanente de la vida
y luego cuando somos dos
en busca del mismo ideal
formamos un nido de amor
refugio que se llama hogar
y empezamos otra etapa del camino
un hombre, una mujer unidos por la fe y la esperanza.
Los frutos de esa unión que Dios bendijo
alegran el hogar con su presencia
a quien se quiere mas sino a los hijos
son la prolongación de la existencia.
Después, cuántos esfuerzos y desvelos
para que no les falte nunca nada
para que cuando crezcan lleguen lejos
y puedan alcanzar esa felicidad tan anhelada.
Y cuando los hijos se van
algunos sin decir adiós
el frío de la soledad golpea nuestro corazón
y es por eso amor mío que te pido
por una y otra vez,
si llego a la vejez; que estés conmigo.
(Héctor Ochoa)

GRACIAS A LA VIDA

Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me dio dos luceros que cuando los abro
perfecto distingo lo negro del blanco,
en el alto cielo su fondo estrellado,
en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado el oído que en todo su ancho
graba noche y día grillos y canario,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos
y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
padre, amigo, hermano y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me ha dado la marcha de mis pies cansados,
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos montañas y llanos
y la casa tuya tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto,
me dio el corazón .........
(Violeta Parra)

SOLO LE PIDO A DIOS

Sólo le pido a Dios,
que el dolor no me sea indiferente,
que la reseca muerte no me encuentre
vacío y solo, sin haber hecho lo suficiente.
Sólo le piso a Dios,
que lo injusto no me sea indiferente
que no me abofeteen la otra mejilla
después de que una garra me arañe esta suerte.
Sólo le pido a Dios,
que la guerra no me sea indiferente
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.
Sólo le pido a Dios,
que el engaño no me sea indiferente
si un traidor puede más que unos cuantos
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.
Sólo le pido a Dios,
que el futuro no me sea indiferente
desahuciado esta el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.
(C. Gieco)

ELEGIA A MI PADRE
(a mis hermanos)

Una vez tendido le dio por morirse como
antes le había dado por vivir,
por talar los eucaliptus y hacer la casa
y se echó a morir porque sabía
que de esa no pasaba.
¿Acaso cuando los bueyes se cansaron
de arar, no se había puesto alguna vez
en la nuca y en los hombros la coyunda?
Y la tarea quedó cumplida mucho antes
que la sombra, ya que las estrellas.
Tenía que terminar también su asunto
a cabalidad y como fuera.
En su mano derecha la firmeza
como empuñando un arma
o dirigiendo el surco o trazando
el círculo de su vida, cerrado,
arbitrario, pero tan propiamente suyo
como el bastón de tosco palo,
como el sombrero o los zapatos,
o la ropa que llevaba, que era la suya,
hecha por él, como sus actos.
Su mayor riqueza consistía en ver los potros
galopar libres bajo el ancho cielo
o enlazar alguno con certero silbo,
marcarle el anca y darle nombre,
un nombre fácil: cascofino, Dulcesueño, el palomo,
enjalmar la mula, hablar de las heladas.
La tierra vino a él mas no en su ayuda.
Y decía palabras, preguntaba
por amigos que allí no se encontraban
y de sus brazos que iban y venían
como alentando el fuego del herrero
de su propia existencia, le caía
fuerza, sudor como yunques, dominio;
desde sus brazos le caían los días
que vivió, uno a uno, a borbotones.
Pero murió porque le vino en gana,
porque tenía que hacer del otro lado
junto con su mujer, la que le tuvo
los días listos para su trabajo,
dulzura en la mañana, el pan servido
al alcance del corazón, la ventana abierta
cuando volvía hecho trigo de los campos.
Yo no te cuento pero debo contarte:
te llevamos a una casa con amigos
del alma, te acompañamos, ya lo sabes,
y al otro día tuviste tres entierros
como te correspondía; en la mañana
te llamabas más Pablo aún, respondías
mas a tu nombre: eras silencio.
Por el aire te pusimos en las manos
de otros recuerdos, y tu tierra era entonces
tan cercana. Río arriba, entre los climas,
te nos hiciste piedra en el pecho, te nos ibas hundiendo pecho adentro
porque tú estabas en él y te nos ibas.
Entraste a pamplona como si lo hubiera hecho
a caballo: tomamos el potro de las bridas
y descabalgaste igual que siempre, entre cipreses.
Como estabas muy alto tus hermanas
no podía verte y una de ellas trajo una banqueta
sobre la que subieron y te llamaron Pablo Antonio,
te nombraron paulatinamente Pablo entre las lágrimas.
Pero estabas de espaldas como un río.
En la cuesta tu cuerpo se hizo plomo;
poco después el peso fue liviano
como si hubieras tú metido el hombro
y te llevaras a enterrar tú mismo.
Te colocamos con cuidado, con flores, con ternura.
Yo creo que tenía entre tus manos
una cuerda y un trompo y una espiga
y un rumor de mucho cielo en tus oídos.
Sabes muy bien lo que te cuento
pero te lo digo. Estaban
con el sombrero en la mano
a pesar de la llovizna
todos los que te querían:
el que te vendía la carne,
y el que te compraba el trigo
y el hombre de azadón que respetabas.
¿Hallaste allí la paz? es mi pregunta.
Mas yo no debo preguntarte nada.
Tú no querías la paz sino la dura
tierra para sembrar, el aire para
vencer con árboles, cosas difíciles.
Viejo campesino, Padre mío,
en palabras y en acto igual que el hierro:
tan de una vez, tan para siempre:
viejo de a caballo, viejo macho.
Pablo era no más y Pablo somos.
Padre, que poco Antonio te llamabas.
(Eduardo Cote Lamus)

EL PADRE

La casa era tan sola
el barrio tan callado
que no subamos cómo apretar
nuestro silencio.
Por las noches
la fragua ]i nos miraba
mientras mi padre con su mano grande
corría el sudor de su pecho de arcilla.
A las ocho todos nos recogíamos
en el camastro, a sonar bisontes y astros
y a escuchar los relinchos de la noche
en el fondo de la casa.
Una vez vino el circo
en un tren con sueño...
Traía hombres de cara enharinada
y largas piernas de madera.
Muchachas vestidas extrañamente
con escamas de peces
y enanos como niños monstruos
caminando bajo la lluvia.
El domingo siguió azul
pero el circo se llevó
la sonrisa de los muchachos
enredada en el trapecio.
La fragua no calentó más el hierro
y mi padre ya no trajo pan los viernes.
Se lo llevó un caballo preñado de sombra
y un árbol fue más verde.
Mi madre siguió lavando la ropa
y jugando al no-me- olvides.
El pueblo quedó como siempre
con sus techos pardos
barridos por el viento.
El domingo siguió apenas azul...
Ya éramos hombres de quince años.
(Mario Rivero)

A MAS NO PODER

más tarde,
cuando daba los primeros pasos sobre el día,
alguien corrió detrás de mí y puso sobre mí
hombro el peso de su mano, era él, el que
antes había llevado mi estatura al otro lado.
--fue una manera suya de decirme que no me
había olvidado--.
(David Bonnels Rovira)

EL ACTA

como caer de espaldas fue el regreso.
en días la casa fue dejada atrás para
el recuerdo. padre hizo el inventario
de las cosas, y allí de pie, como
si fuera la última vez que contara los
objetos, dijo que era preciso comenzar
de nuevo.
aún recuerdo su gesto esa mañana,
cuando dijo en la mesa la urgencia de
partir. -supe entonces, que era inútil
tratar de disuadirlo-
(David Bonnels Rovira)

SEBASTIAN

Tierra,
y como esta de mis brazos.
Mi raíz y mi voz.
Yo nunca te conocí
como se conoce el mar,
en la visión de la tarde.
De ti se recuerda la amplia frente,
los ojos como paisaje del valle,
la voz que gobierna.
Pero yo te recuerdo todo,
inasible.
pa mí no era sólo un gesto,
no solo tus lágrimas,
no solo aquella muerte
que en junio habitaba tu carne.
No tienes edad en mi recuerdo,
ni país ni hora
(David Mejía Velilla)

SOBERBIA

Le pedí un sublime canto que endulzara
mi rudo, monótono y áspero vivir.
El me dio una alondra de rima encantada...
!Yo quería mil!
Le pedí un ejemplo del ritmo seguro
con que yo pudiera gobernar mi afán.
Me dio un arroyuelo, murmurio nocturno...
!Yo quería un mar!
Le pedí una hoguera de ardor nunca extinto
para que a mis sueños prestase calor.
Me dio una luciérnaga de menguado brillo...
!Yo quería un sol!
Qué vana es la vida, que inútil mi impulso,
y el verdor edénico, y al azul Abril...
!Oh sórdido guía del viaje nocturno:
!Yo quero morir!.
(Porfirio Barba Jacob)

EN PAZ

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno
mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve alguna santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
!Vida, nada me debes! !Vida, estamos en paz!
(Amado Nervo)

ES LA MUJER

Es la mujer del hombre lo más bueno,
y locura decir que lo más malo;
su vida suele ser y su regalo,
su muerte suele ser y su veneno.
Cielo a los ojos cándido y sereno,
por muchas veces al infierno igualo,
por el mundo su valor señalo,
por falso al hombre su rigor condeno.
Ella nos da su sangre, ella nos cría,
no ha hecho el cielo cosa mas ingrata;
es un ángel y a veces una arpía.
Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer, al fin, como sangría,
que a veces da salud y a veces mata.
(Félix Lope de Vega)

MADRIGAL

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis. Miráis, airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira
porque no parezcáis menos hermosos.
!Aya, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos
(Gutierre de Cetina)

VOLVERAN LAS OSCURAS GOLONDRINAS

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez, con el ala en sus cristales
jugando llamarán;
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
Esas... !no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez, en la tarde, aún mas hermosas
sus flores se abrirán;
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
Esas... !no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate.
!Así no te querrán!
(Gustavo Adolfo Becker)

TODO ES AMOR

Todo es amor: lo dicho y lo callado;
el impulso del núbil, sorprendido;
la violeta escondida del olvido
y el odio, que es amor sacrificado.
La llama es un amor en sí abrasado;
la ceniza un amor ya consumido
pero viviente amor semidormido
que esconde el germen húmedo al sembrado.
Todo es amor: la paz, la guerra, el día,
la noche, el sí que paga el bienamado
y el no, que es la perfecta egolatría.
La alegría es amor manifestado;
la nostalgia amorosa melodía
y la muerte el amor eternizado.
(Rogelio Echavarría)

EL BIEN PERDIDO

Extinguido tu amor, seca la fuente
donde apague mi sed, ya nada quiero,
ni nada busco ya, ni nada espero
ni a nadie vuelvo la cansada frente.
Sangre en el corazón, fuego en la mente,
luz en la noche y agua en el sendero,
todo eso fuiste en la jornada, pero...
fuiste también lo efímero y ausente!
Un ácido fatal quemó los gonces
de mi ensueño y el tuyo, y desde entonces
igual que sombra entre las sombras yerro.
Y te miro a lo lejos de mi vida
como una dulce patria, ya perdida
por la que gimo y lloro en el destierro!
(Carlos Villafañe)

SILUETA INTERIOR

"Muerta la fe, rendida la cabeza,
la lanza rota, el corazón sin brío
voy por la carretera del hastío
sobre el viejo rocín de la tristeza.
Mi espíritu es un buen samaritano
que auna en brazos de perenne alianza
algo de don Alonso de Quijano
con algo del paciente Sancho Panza.
No llevo rumbo ni llevarlo quiero,
ni tras de nadie voy ni nada espero,
ni espera nadie la llegada mía.
Como ya la ilusión no me conforta,
como todo es igual, nada me importa
morir hoy o mañana o cualquier día"
(Restrepo)

?

Bebo para ahogar mis penas,
dice a todos Baltasar
-Lo malo es que las malditas
como que saben nadar-.
"Yo quiero; pero no quiero
decir a quien quiero bien;
pero que sepan, si quiero,
que quiero, pero no a quien.
(Vega)

?

Entierro un grano de trigo
y el grano produce granos;
entierro a un hombre, y el hombre
sólo produce gusanos.
Vuestros encantos son fulgores vanos!
No olvidéis que en la hueca sepultura
con vuestra carne alabastrina y dura
se revientan de gordos los gusanos.
(Julio Florez)

RESURRECCIONES

Algo se muere en mí todos los días;
la hora que se aleja, me arrebata
del tiempo en la insonora catarata,
salud, amor, ensueños y alegrías.
Al evocar las ilusiones mías,
pienso: "¡Yo no soy yo!". ¿Por qué, insensata,
la misma vida con su soplo mata
mi antiguo ser, tras lentas agonías?
Soy un extraño ante mis propios ojos,
un nuevo soñador, un peregrino
que ayer pisaba flores y hoy ... abrojos.
Y en todo instante, es tal mi desconcierto,
que ante mi muerte próxima, imagino
que muchas veces en la vida ... he muerto.
(Julio Florez)

MIS FLORES NEGRAS

Oye: bajo las ruinas de mis pasiones,
en el fondo de esta alma que ya no alegras,
entre polvo de ensueño y de ilusiones
brotan entumecidas mis flores negras.
Ellas son mis dolores, capullos hechos
los intensos dolores que en mis entrañas
sepultan sus raíces cual los helechos,
en las húmedas grietas de las montañas.
Ellas son tus desdenes y tus rigores;
son tus pérfidas frases y tus desvíos;
son tus besos vibrantes y abrasadores
en pétalos tornados, negros y fríos.
Ellas son el recuerdo de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías,
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos ... auroras que no eran mías.
Ellas son mis gemidos y mis reproches
ocultos en esta alma que ya no alegras;
son por eso tan negras como las noches
de los gélidos polos ... mis flores negras.
Guarda, pues, este triste, débil manojo
que te ofrezco de aquellas flores sombrías;
guárdalo; nada temas: es un despojo
del jardín de mis hondas melancolías.
(Julio Florez)

HISTORIA DE UNA TORTOLA

Joven aún entre las verdes ramas
de secas pajas fabricó su nido;
la vio la noche calentar sus huevos;
la vio la aurora acariciar sus hijos.
batió sus alas y cruzó el espacio,
buscó alimento en los lejanos riscos;
trajo de frutas la garganta llena
y con arrullos despertó a sus hijos.
El cazador la contempló dichosa...
¡y sin embargo disparó su tiro!
Ella, la pobre, en su agonía de muerte
abrió sus alas y cubrió a sus hijos.
Toda la noche la pasó gimiendo
su compañero en el laurel vecino...
Cuando la aurora apareció en el cielo
bañó de perlas el hogar ya frío.
(Epifanio Mejía)

PATRIA

¡Patria! te adoro en mi silencio mudo
y temo profanar tu nombre santo;
por ti he gozado y padecido tanto
como lengua mortal decir no pudo.
No te pido el amparo de tu escudo,
sino la dulce sombra de tu manto;
quiero en tu seno derramar mi llanto,
vivir, morir en ti, pobre desnudo.
Ni poder, ni esplendor, ni lozanía
son razones de amar. Otro es el lazo
que nadie, nunca, desatar podría.
Amo yo por instinto tu regazo;
madre eres de la familia mía;
¡Patria! De tus entrañas soy pedazo.
(Miguel Antonio Caro)

TODO NOS LLEGA TARDE

Todo nos llega tarde... ¡hasta la muerte!
nunca se satisface ni se alcanza
la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo ansiamos más fuerte.
Todo puede llegar; pero se advierte
que todo llega tarde; la bonanza,
después de la tragedia: la alabanza,
cuando ya está la inspiración inerte.
La justicia nos muestra su balanza
cuando sus siglos en la historia vierte
el tiempo mudo que en el Orbe avanza;
y la gloria, esa ninfa de la muerte,
sólo en la viejas sepulturas danza.
Todo nos llega tarde... ¡hasta la muerte!
(Julio Flórez)

?

"La mujer deberá ser un ángel en la calle,
una santa en la iglesia, hermosa en la ventana,
honesta en el hogar y
un demonio en la cama"
(nn)

UN PENSAMIENTO EN TRES ESTROFAS

"No son los muertos los que en dulce calma
La paz disfrutan de la tumba fría;
Muertos son los que tienen
Muerta el alma y viven todavía"
"No son los muertos, no, los que reciben
Rayos de luz en sus despojos yertos;
Los que mueren con honra son los vivos,
Los que viven sin honra son los muertos".
"La vida no es la vida que vivimos,
La vida es el honor y es el recuerdo:
Por eso hay muertos que en el mundo viven
Y hombres que viven en el mundo muertos"
(Antonio Muñoz Feijoo)

SONETO ENAMORADO

Dulce como el arroyo soñoliento,
mansa como la lluvia distraída,
pura como la rosa florecida
y próxima y lejana como el viento.
Esta mujer que siente lo que siento
y está sangrando por mi propia herida,
tiene la forma justa de mi vida
y la medida de mi pensamiento.
Cuando me quejo es ella mi querella;
y cuando callo mi silencio es ella;
y cuando canto es ella mi canción.
Cuando confío es ella la confianza;
y cuando espero, es ella la esperanza;
y cuando vivo, es ella el corazón.
(Francisco Luis Bernardez)

SABIDURIA

Nada a las fuerzas próvidas demando,
pues mi propia virtud he comprendido.
Me vasta oír el perennal ruido
que en la concha marina esta sonando.
Y un lecho duro y un ensueño blando;
y ante la luz, en vela mi sentido
para advertir la sombra que al olvido
el ser impulsa y no sabemos cuando...
Fijar las lonas de mi móvil tienda
junto a los calcinados precipicios
de donde un soplo de misterio ascienda;
y al amparo de númemes propicios, en dilatada soledad tremenda
bruñir mi obra y cultivar mis vicios.
(Porfirio Barba Jacob)

CANTO A LA MUJER
(A mi madre, mi esposa y mis hijas)

En la tierna mejilla de la rosa
un sueño de horizonte transparente
prolonga tu presencia, dulcemente,
de estrella entre la brisa luminosa.
Nutriente primavera milagrosa
que brota del amor como una fuente,
acrece tu pasión adolescente
en la flor de tu carne rumorosa.
Salmodia sobre el agua conmovida
escriben las espumas bajo el viento
que conserva tu forma presentida.
Y en las ascuas del hondo sentimiento
eres la fuerza misma de la vida
haciendo florecer el firmamento.
* * *
Fascinado en su propio sufrimiento
suspira el corazón por retenerte,
y el cielo se detiene para verte
en la piel del arroyo soñolineto.

Como el rocío musical de un cuento
la aurora entre los nidos ya te advierte
lejana de la sombra y de la muerte,
imagen del lucero en movimiento.
La voz del caramillo y de la alondra
saludan la mañana presentida
que emana luminosa de tu sombra.
Mientras el alma, esencia de la vida,
se torna en verso y sin cesar te nombra,
porque en todo te encuentras retenida.
Presente de un silencio desvelado
de pétalos abiertos al rocío,
navegas con el cielo por el río
que arrulla los alcores del poblado.
En tu cuerpo el amor ha madurado
la redondez del fruto estremecido,
y tu sangre, clavel enardecido,
va creciendo en el surco iluminado.
En tus manos el alba resplandece,
la verdad se eterniza en tu mirada
como un breve relámpago que crece.
Eres llama de arcilla enamorada
corazón de la tierra que florece
con la entraña de soles fecundada.
* * *
Recóndita crisálida del día
levanta el germinal de tu cintura
y en panales de leche se madura
tu fresca juventud de poesía.
El azahar del cafeto no tendría
la noble sencillez de tu dulzura,
ni el campo la bondad de su verdura
si no fueras de luz y de armonía.
Dulce niña de trigo y de campana,
de la música cauce y movimiento
sobre el cromo fugaz de la mañana.
Radiante en el amor y el sufrimiento
tu vida silenciosa se desgrana
como un fruto maduro contra el viento
(Jairo Baena Quintero)

MUCHACHAS SOLTERONAS

Muchachas solteronas de provincia,
que los años hilvanan
leyendo folletines
y atisbando en balcones y ventanas...
Muchachas de provincia,
las de aguja y dedal, que no hacen nada,
sino tomar de noche
café con leche y dulce de papaya...
Muchachas de provincia,
que salen -si es que salen de la casa-
muy temprano a la iglesia,
con un andar doméstico de gansas.
Muchachas de provincia,
papandujas, etcétera, que cantan
melancólicamente
de sol a sol: -"Susan, ven"... "Susana"...
Pobres muchachas, pobres
muchachas tan inútiles y castas,
que hacen decir al Diablo,
con los brazos en cruz: "!Pobres muchachas!"...
(Luis Carlos López)

OSTRAS

Nuestras conchas golpeaban en los platos.
Estuario desbordante era mi lengua,
Mi paladar absorto con brillos estelares:
Mientras gustaba yo saladas pléyades
Orión puso su pie dentro del agua.
Vivas y violadas
Yacían en sus lechos glaciales:
Bivaldas:bulbo rajado
Y galante suspiro del océano
Por millones abiertas, desnudas y esparcidas.
Habíamos llegado a esa costa
A través de flores y piedras calizas
Y estábamos allí, brindando por la dicha.
delineando perfectas remembranzas
En tamaña frescura de bálago y de barro.
Sobre los Alpes, bien empacadas entre paja y nieve,
Rumbo al sur los romanos impulsaban sus ostras hasta
Roma.
Yo vi los chorreantes canastos que volvían
Por labios como frondas y picados de sal
El atracón de los privilegiados.
Y enfurecióme no poder depositar aquel encargo
En la luz transparente, como la libertad o la poesía
Que nos vienen del mar. Consumí la jornada
Muy concienzudamente, para que su regosto
Me apurase a trocarme todo en verbo, verbo, puro.
(Seamus Heaney Nobel 95)

LA CURVATURA DEL ENSUEÑO

De los alazanes de la niebla
surge el espectáculo del tiempo
como del minúsculo mundo del rocío
el misterio de mis metempsicosis
que me trasladan en un vehículo de plumas
de la sorpresa de mis dioses
a los pilotos de mis fantasías
En obediencia a la curvatura del ensueño
la emplumada flecha de obsidiana
acepta su esbelta trayectoria
como en el rapto náutico
el tiempo describe su parábola:
escapada del arco
en el largo suspenso del albatroz
que inventa con el pico
el invisible norte de la navegación
la saeta de viento transparente
obedece a la obstinación del vuelo
que busca su destino
en el voluptuoso espacio
de la mecánica celeste
(Julio José Fajardo)

PESADILLA

Quisiera darle olor a la mañana,
deseo colocarle tu fragancia.
Darle un aroma suave y limpio.
Y tú, no llores
ya lo que hicimos no volverá,
seamos sinceros tan solo en esta vez.
Lo fuimos, quizás,
pero no llores ya no hay solución.
Te queda mi recuerdo
y de pronto cuando por primera vez
te vi.
También te quedan nuestros sueños.
Pero ahora que hemos sido sinceros
No llores, tan sólo déjame oler
esa fragancia que un día
de ti me enamoró.
(Juan Manuel Angel Maya)

CISSO

El pájaro a la tarde clava lento
un agudo alfiler del trino. !Viva!
La tarde se convierte en un momento
en inmensa paloma sensitiva
Mil naranjos y el mar !qué dulce viento!
Largo espectro de plata pensativa.
Mil vides en el monte !qué lamento!
de verde ausencia y lágrima cautiva.
(Federico García Lorca)

EN LA MUERTE DEL ABUELO

Las estrellas son mi alma,
el cielo es mi corazón,
la distancia es mi compañero del alma,
y el amor son mis nietos.
Soy pradera, sol y viento,
soy granizo y gorgoteo.
Es mi sombra la esperanza y mi ser un aliento
soy tan libre como un ave,
tan ligero que no me siento,
tan importante que soy hermoso recuerdo
Estoy acompañado por más estrellas en el cielo,
estoy sumergido en vuestros adentros
Si me ven o me sienten sonrían pues feliz me siento.
Soy todo aquello que se ama, soy ahora amor eterno,
ya no cuerpo solo espíritu,
ya no piel solo silencio,
Pero ahora grito más fuerte que nunca en sus recuerdos.
Y ahora me convierto en la columna de sus futuros aciertos.
Me encanta cantar con ustedes en este momento,
me fascina ser parte del cielo.
Recordar es muy fácil, olvidar esta fuerza de todo acierto.
Abrir los ojos y mirarme en la pradera,
abrir los ojos y encontrarme en el sol y el viento
Soy el amor que llevan dentro.
Soy feliz de mis recuerdos.
Estaré con ustedes hasta nuestro pronto reencuentro.
(Juan Pablo Ortiz)

SIGO PREGUNTANDO

Pienso en el dolor de otras mujeres,
de otras madres,
oyéndolas me escucho.
Me llamo con sus nombres
y con los nombres
y con los nombres de sus hijos llamo a los míos.
¿En qué patria?
¿En qué sueño?
Tal vez allí
donde la infancia
fue leve peso inclinado
sobre un cuento
o bajo el vuelo
de algún pájaro errante.
Y sigo preguntando
si preguntar es algo redivivo
pegado a nuestra sombra:
corazón, llanto, bandera
cubriendo soledades.
Y sigo preguntando.
(Matilde Espinosa de Pérez)

CONFIESO QUE HE VIVIDO

Miro las pequeñas olas de un nuevo día en el Atlántico.
El barco deja a cada costado de su proa una desgarradura
blanda, azul y sulfúrica de aguas, espumas y abismos agitados.
Son la puerta del océano que tiemblan.
Por sobre ella vuelan los diminutos peces voladores, de
plata y transparencia.
Regreso del destierro.
Miro largamente las aguas. Sobre ellas navego hacia otras
aguas: las olas atormentadas de mi patria.
El cielo de un largo día cubre todo el océano.
La noche llegara y con su sombra esconderá una vez
mas el gran palacio verde del misterio.
(Pablo Neruda)

MAÑANA XXVII

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.
Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.
Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo.
Como un largo río de trajes de trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.
(Pablo Neruda)

FABULA DE LA SIRENA Y LOS BORRACHOS

Todos estos señores estaban dentro
cuando ella entró completamente desnuda
ellos habían bebido y comenzaron a escupirla
ella no entendía nada recién salía del río
era una sirena que se había extraviado
los insultos corrían sobre su carne lisa
la inmundicia cubrió sus pechos de oro
ella no sabía llorar por eso no lloraba
no sabía vestirse por eso no se vestía
la tatuaron con cigarrillos y con corchos quemados
y reían hasta caer al suelo de la taberna
ella no hablaba porque no sabía hablar
sus ojos eran color de amor distante
sus brazos construidos de topacios gemelos
sus labios se cortaron en la luz del coral
y de pronto salió por esa puerta
apenas entró al río quedó limpia
relució como una piedra blanca en la lluvia
y sin mirar atrás nadó de nuevo
nudó hacia nunca mas morir.
(Pablo Neruda)

MI PEQUEÑA NIÑA

Como si a la tierra le arrancaran el mar,
como si a los trigales las espigas,
con el mismo dolor de la tierra y la misma soledad
de los trigales,
crece mi pesar al ver tus mejillas, niña mía,
con las nacientes quimeras del amor.
Mi niña amada, tú que conoces mis entrañas,
tu que paseaste ingenua por los mas profundo de mi ser,
fundiéndote en mi sangre con la inquietud de existir.
Tú que sigues formando parte de mí, refungiándote del miedo
y la soledad, y de mi mano, sin desenlace, vas por el mundo,
para continuar tus luchas y tus cantos.
Tú que hoy vistes tus ojos de llanto y pesar,
y, descuidada, perdiste la sonrisa angelical,
recoge tus juegos y tus fábula, guárdalos en cajas de cristal,
que como mujer yo te abrigaré con esperanzas y besos de ternura,
para que el hastío nunca el amor te congele.
Recogeré sonrisas y jazmines, dibujaré tu rostro con caricias;
recogeré el polvo de tus pasos,
pero yo, mi pequeña niña, no puedo evitarte los desencantos del amor.
(Eddy Galvis)

SALMO A LOS ARBOLES

Si quieres acercarte mas a mi corazón
rodea tu casa de árboles.
Y sentirás el júbilo de la flor incipiente
mientras menos lograda mas lejos de la muerte.
Escucharás las cosas pequeñas que yo escucho
cuando cae la tristeza sobre los campos húmedos.
El grillo que devana su pequeña madeja
de soledad y extiende su música en la hierba.
Y será tu pupila la aventura del vuelo
la fatiga del ala bajo el plumaje trémulo
Planta delgados álamos, donde sus sombras midan
el césped silencioso y el agua cantarina.
(Jorge Rojas)

ELEGIA Y GALOP

Como la miel y el oro
era el color de i noble alazán
una voluptuosa marea
se extendía debajo de su piel
cuando almohaciaba sus ijares y su vientre
terso de hermosa atleta.
A veces, antes de beber en el río,
sus remos delanteros
jugaban a hacer espuma
y al salpicarme
como un niño malcriado
Hoy sus huesos
miden el misterio del páramo,
devoran oscuras distancias
bajo la tierra negra
a la sombra del fraylejón y el rodameonte
donde extinguidos ya su ardiente relincho
y su gracioso piafar
le acompaña el réquiem de los vientos
encontrados.
!A galope! !A galope! !A galope!
!como para llegara la eternidad!
!Arre mi caballo
que así es el amor!.
(Jorge Rojas)

COMO UN SUEÑO YA DESPIERTO

Qué sola esta el agua
en este amanecer.
Muda, lisa, inmóvil,
como los ojos de los desvelados.
Yo desde la altura de mi ventana
sueño todavía.
Las gaviotas saben que ni los peces
rizarían ese pasmado cristal
y aún no lanzan
sus señales de vuelo
al aire del despertar,
de súbito
sobre la playa, alguien pasa,
casi del color de la brisa, su cuerpo
apenas es una sombra lineal
que avanza como un mástil
sobre la tierra firme.
Hay abandono y dulzura en su paso
y pienso
que ha de ser una grácil mujer.
Ha pasado, se aleja.
¿Cómo eran sus ojos?
¿Su cabellera? ¿Sus largas piernas?
!Era hermosísima!
No importa que sólo haya quedado sus huellas en la arena
(Jorge Rojas)

JUEGOS TRISTES

!Oh mis pequeños hijos de mi hija!
Goticas de la estirpe en mis collados,
simiente de la rosa y de la espina.
En vuestros ojos puedo ver intacto,
el cielo que miré, cuando era niño,
para el azul y el vuelo de los pájaros.
Borradme el tiempo, de insistente hilo,
navegando hasta el mar como una lágrima
con pañuelos, promesas y navíos.
En cambio yo estaré cada mañana
en el bosque, en los libros y en la madre,
de mano con el Angel de la Guarda
desatando mi voz entre los árboles.
(Jorge Rojas)

AL OIDO DE LA POESIA

Como sumando gotas, una a una,
desde mi antigua sangre hasta mi muerte,
mides mi fondo, escalas mis alturas.
Conoces cuanto pasa por mi frente:
el laurel y el olvido y los recuerdos
y el amor que me cura y que me hiere.
Soy de tu paraíso y tus infiernos
el alma preferida, en ti me salvo
a cada instante y vuelvo y me condeno.
Entre las soledades, nos hallamos
y en el mayor silencio, tu palabra
ordena el movimiento de mis actos
para ser el amado y el que ama.
(Jorge Rojas)

VERDE MAR

1
De tanto quererte, mar,
el corazón se me ha vuelto
marinero.
Y se me pone a cantar
en los mástiles de oro
de la luna, sobre el viento.
Aquí la voz, la canción.
El corazón, a lo lejos,
donde tus pasos resuenan
por las orillas del puerto.
De tanto quererte, mar,
ausente me estás doliendo
casi hasta hacerme llorar.

2
!Mar!
Y como si, de pronto,
se hiciera la claridad.
Angeles desnudos, Angeles
de brisa. cantar
del agua que danza una
zarabanda de cristal.
Islas, olas, caracolas.
Gritos blanco de sal...
Y el corazón, de latido
en latido, dice: !mar!
(Meira Delmar)

MANOS INEPTAS

Me acuerdo que alguien decía
Que en nuestras propias manos está el fin.
Yo busco las mías y me desconsuelo
al ver lo que hacen
Me dan pena. Son tan ineptas
Que hasta para consumar mi vida
No atinan en el blanco.
Ni siquiera saben empuñar un cuchillo.
Si jamás han acariciado un rostro,
Cómo pedirles que me dejen acariciar la muerte.
Son unas inútiles; semejan aburridas alumnas
esperando el dictado; porque sólo para eso
sirven
Para escribir palabras y voltear páginas.
Dichoso me sentiría si tuviera
Mis manos metidas en el fuego,
Pero para mi mala suerte
Las llevo metidas en la poesía.
(Carlos Trejos)

LOS ZAPATOS

Como el ancla, amarra al navío ebrio,
Así estoy clavado en ti por el helado viento del espejo.
No levita mi sombra,
Mis pies, son presos por caminos de siete leguas
que parten y regresan
!Alicia! -Tus ojos se dibujan en la hebilla de mis botines-
Mis brillantes botines que recorren el sendero de la fábula.
¿Dónde zapatero, se dio inicio a la insoportable pesadilla
Que señala la huella del ahorcado?
(Omar Ortiz)

HACIA BAGDAD

Viajan en largas caravanas
a través de la cortina del desierto
bajo el sol, sobre el cadáver
en el viento claro de la tierra
donde nadie vive.
En tinajas de barro llevan agua.
En cántaro de vino llevan sangre.
Así,
como un tropel de arena y de mujeres
los sueños del poeta van hacia
Bagdad
cabalgando en los muslos de la
suerte,
del azar, de la desidia.
Cuando lleguen no habrá nada.
nada habrá mas real
que un par de buitres
merodeando la carne de una estrella.
(Rafael Serrano)

?

Marioneta lanzada al escenario en
llamas,
mientras los niños dan a luz
desfiguradas sonrisas.
Se cierra el telón.
Mis cenizas buscan al titiritero.
(Liliana Moreno Muñoz)

DILUVIO

Hicimos con los días secos
una madriguera.
Afuera los días de lluvia y de musgo.
Permanecimos allí hasta que los
dioses se calmaron
y regresaron a sus quehaceres
resbalando
sobre un arco iris.
Arrepentidos
nos juraron que no volverían
a interferir en nuestro amor.
(Surlay Farlay)

IZADA

Como un espectro
tangible de lo irreal
Te veo
En la bandera
Que esta colgada de la nube
La desempolvé esta mañana
No porque fuera día cívico
Sólo por tu cuerpo
Que es mi nueva patria.
(Federido Diaz Granados)

DORMIR ES DISTRAERSE DEL MUNDO
(Borges)

El sueño llega,
golpe, entra
a mi lado,
se acuesta, silencioso
me entrego a la oscuridad
al sepulcro de la noche
cierro, aprieto mis ojos
me hundo pasivo en un mundo
donde la utopía es posible.
(Víctor de Currea Lugo)

?

Luz de invierno
lluvia de fuego
como lágrimas de estatuas
cavilan en las sombras.
Ampollar la piel con lágrimas
rozar la fina muralla de tu alma
armar el rompecabezas de tu máscara
dejar de herencia mi espectro.
(Nancy Rocío Pinzón)

?

No prometas nada
que tus manos temblorosas y
arrugadas
llegarán a rozar mi cabello
saciado de muerte.
(Bibiana Andrea Betancourt)

?

Vida,
filo agudo
que apuñala
mi vientre
de metal.
Gotas de fango caen,
dibujan en mi piel
el rostro infantil
del demonio.
Universos sin nombre
que se fijan con sangre
en mi cuerpo;
funesta sonrisa de la rutina
marca repugnante,
violación indefinida.
(Angela María Pinzón)

MONOLOGO

El cuerpo
tiene un corazón
que el alma no conoce.
(Alexandra Prieto)

ELLA

1
Ella era amor y dolor
Siempre mas dolor que amor.
Y a mi pesar
Yo la amaba inmensamente.
Hoy se ha ido
Y ya todo es dolor,
Un dolor negro, desolado
Interminable.

2
Unos labios, una boca
Esa mujer siempre ahí.
Besos de furia y sangre
Esa mujer siempre ahí.
Y yo clavado a su vientre
Como a una inmensa fiera
esa mujer, esa mujer siempre ahí.
Un adiós
Un adiós para siempre
Y después de todo, mas allá de todo
esa mujer siempre ahí
En la mitad de mí.
(Jorge Valencia J.)

EXPERIENCIA

Nadie es indispensable
Decía mi padre.
nadie es indispensable
Decía mi madre.
Si, nadie es indispensable
Repito yo también.
O mejor
nadie era indispensable
hasta que te fuiste.
(Jorge Valencia J.)

?

1
El cuerpo se enlaza
sucumbe al tiempo de las piedras
Ojos cerrados la mano palpa el vacío
la oscuridad fuera del cuerpo.
Desplazamiento
se tiñe el instante de dedos
a tientas
los granos secos
duelen bajo la palma
El viento transita
y ondea bajo la piel.

2
Mi camisa de noche blanca
esta pintada de rojo
excrementos de ritual
acodados al lado de la cama
Mi cuerpo vaciado abierto
trata de recuperar en el balbuceo
del agua caliente
el caldo oscuro de nuestros raptos
mi antiguo nombre
Escribo mi seña sobre el rostro del
espejo
cortada que me devuelve al
aslato inicial
cuando veíamos engolosados
como el "Tout va bien" descascaraba
sus pedazos
y Bogotá terminaba ahí
donde mis labios sangraban
la carnicería primera.
(Patricia Aguirre)

PRISION

pensar que estoy aquí
es mas doloroso que estarlo
porque mi pensamiento
será libre siempre
aquí en mis poemas
y mi cuerpo prisionero aún en el vuelo de la mariposa
cuando me dirijo al sol
y sonrío a la primavera
(Raúl Gómez Jattin)

DIOS TERRIBLE

El encierro es brutal
sinembargo aquí
me acoge la comodidad
de un pan y un lecho
No tengo nada
de qué quejarme
y aunque hubiera
tampoco lo haría
Si no me quejo de tener
un Dios terrible en las entrañas
porque me dolería
de mi encierro?
(Raúl Gómez Jattin)

DECLARACION DE BIENES

mi dios
mi patria
mi familia
mi casa
mi cepillo de dientes
mis callos
mi vida
mi cáncer
mis gusanos
(José Paulo Paes -Brasil)

LOS MISERABLES

Cuando murió la abuela los parientes
se repartieron todo
no era mucho
pero eso sí
muy limpio y ordenado.
Hubo averiguaciones
descontento
¿La abuela no tenía una cadena
de oro dieciocho gruesa
una medalla
y aretes con chispitas de diamente?
Sólo paños y sábanas muy limpios
además de los viejos muebles pudo
repartirse
La abuela no era rica
sólo tuvo una prenda
de oro puro
y la quebró el infarto aquella tarde
Ciegos estaban los parientes
ciegos
buscaban otra cosa.
(Luis Marre-Cuba)

POEMA TRECE

(No lo quieras escrito
no se ve ninguna grieta
no se oye lo que cruje
incesante en la rama
que recuerdas
A qué tanta insistencia
en escribir jamases y nuncas
si lo que separa
y destruye
no está en idioma alguno
Además
no lo intentes
Esa escritura lo borra todo
y el punto final eres tú)
(Luis alberto Crespo -Venezuela)

LOS CAMPOS OLVIDADOS

Una voz largo tiempo oculta en los árboles
me habla de los sagrados sentimientos, de la copa azul,
cuando la humedad desciende a la tierra amada.
Quizás llueve mansamente, quizás amo todavía
las tiernas maneras que tiene la vida conmigo.
Camino torpemente nombrado, no me dejes
y deja que alumbre tu misterio con mi voz ciega
Me acerco al final cierto y la unidad me abraza
aunque nada llevo en las manos
ni la belleza que apacienta los secretos de la tierra
ni aquel canto que en un sollozo la juventud me prometiera.
Desde un día nocturno te habla mi corazón
Caen los frutos a su tiempo en la plácida tierra.
Lo vivido ha engendrado una criatura desconocida
y mi pecho se rompe por su impulso cristiano
y le ofrece el silencio que gobierna a los astros.
(Jesús Urzagasti -Bolivia)

CANCIONES DEL ARQUERO

I
La flecha en su vuelo
llega y es herida
y la herida es
recuerdo de la flecha
en vuelo.
Boca abierta que nos dice
en su silencio
el desamor del arquero
II
Desamor de sí
la flecha
que de los ojos
vuela a los ojos
buscando no el amor
sino su herida.
III
La mano caída
la cuerda ya sin motivo,
la madera nerviosa.
Del otro lado la belleza
esquiva siempre
hace señas
La búsqueda, el disparo
El gesto inútil
de dar en al blanco.
(Detrás del arquero
espera sonriente
a que la mire
la belleza).
(José María Espinasa -México)

LA VIGILIA Y EL JARDIN

Nadie puede acusarme de no haber soñado.
Soñé siempre. Soñé como un loco. Para qué mentir.
Un largo y poblado sueño.
Calles y árboles y fechas no del sueño sino de la vigilia,
que es un verdadero sueño
el que existe y no se detiene,
las casas donde viví y mis hijos,
los lirios en el jardín,
un automóvil mojado por la lluvia,
los deseos y correr tras los deseos,
un verso perfecto,
una estrella de cine,
su amor, sus largas piernas envolviéndome,
otro sueño que tampoco ha de terminar.
Nadie puede acusarme de no haber soñado.
Soñar es correr tras los deseos y yo corrí,
así es la historia.
(Luis La Hoz -Perú)

EL ASCENSO DEL PACIFICO

Se encumbró entonces el océano
y nuestras pupilas miraban el portento
sin todavía creerlo
Escuchamos de nuevo las rompientes, las
infinidades de islas
subiendo igual que estrellas en el cielo
Allí está el Pacífico hombre, allí, encima
de nuestras cabezas
y no lo crees y tus ojos lloran
y no puedes entenderlo y tus ojos lloran
todos los que amamos son el mar
Todo lo que amamos es el mar
América es un mar con otro nombre
todo lo que vive es un mar con otro nombre
(Raul Zurita -Chile)

ACTITUD

Aburrido,
cansado,
atontado por las palabras
que no dejan de golpear mi puerta,
entrar en mi casa
cenar a mi mesa
dormir en mi cama
y luego partir sin decir adiós
como si yo fuera una vieja ramera obligada
a darles posada.
Si embargo
yo me sigo persignando ante las vocales.
(Daniel Enrique Chirom -Argentina)

LUZ DE LUNA

este cadáver que en el aire flota
Fecundando las vísceras del tiempo,
Y ésta que frígida platea
Con su luz al carámbano del alma...
Entre los dos pusieron en mi vida
una semilla de inquietud sin rosas
que en el misterio de la noche brota.
Y hay ahora una fuga de fantasmas
con albornoces pálidos de seda
que sobre putrefactos azahares
chillan para asustar mis ruiseñores.
Y hay músicas de insectos en la fronda,
y cantos de batracios y chicharras
que el tropical imperio multiplica,
para que dancen brujas de aguafuerte
en la amapola triste de la noche.
Mas yo soy luz también. Y ahora ya vuelo
sobre mi esclavo de marfil y hueso,
para expandirme entre la tibia atmósfera,
subir hasta su torre hecha de llanto,
y hacer que el viento, que entre palmas fluye,
pregone nuestro amor, hecho de espanto,
y esta separación que nos destruye.
(Eduardo Lemaitre)

EL MAR

El mar es un personaje
que, así como avanza el día,
cambia de humor y aun de traje.
Su pacífico oleaje
Cuando el sol rompe el oriente
Es tan manso y obediente
Como un chiquillo juicioso
Cuyo jugar silencioso
casi, casi ni se siente.
mas cuando la tarde crece
Y llega el viento y lo azota,
Se enloquece, se alborota,
Se encrespa, se ensorbece;
Su traje azul se oscurece
Y se torna aborrascado,
hasta que al fin, fatigado
de rugir y amenazar,
El mar se vuelve a quedar
tranquilo: nada ha pasado.
(Eduardo Lemaitre)

TU CUERPO

Cuando beso tu cuerpo
siento latir el corazón
profundo de la vida
Te recorro despacio
reviviéndome.
Hay hallazgos sutiles
hay derrotas.
El extenso placer
La abierta lucidez
La dicha de tenerte.
(Renata Durán)

CANTABA EL CARACOL

Cantaba el caracol
cierro mi boca y canto bajo el agua
para decir que soy un acróbata
anfibio
mitad toro y mitad pez
descendiente del mago Merlín
que practicaba el vuelo submarino
Fue concebido por la noche y el viento
y alumbrado por el sol
cambio de color a voluntad
y nunca muero
pues cuando estoy viejo me
transformo en nube
y ayudo a sostener el cielo o a
empujar los anillos de Venus.
(Hernando Cabarcas)

BORRON DE HORIZONTE

Una maquinita
me escupe límites
en una tarjeta de cartón,
borrones de horizonte,
y cada vez que así
me destaza la luz del día
con su metálica dentadura,
siento que la noche crece
en los pocitos de amanecer de mis
manos.
(Guillermo Velázquez)

SON MI VIDA

Son mi vida
los días y el viaje de las horas,
La ensoñación antigua,
Las estampas de barcos que
navegan.
Mis pensamientos son
Lo que contemplo,
Lo que no ha sido ni tiene
existencia,
Las historias que cuentan
los espejos
Y mis oficios
Seguir las voces mágicas,
Tejer las estaciones del vacío,
Sentir el hilo del tiempo en mis
venas.
Son mis asuntos
El duelo de las cosas,
Los mensajes que llevan las
campanas
O el rocío que hace y se deshace.
Mis posesiones son
El cofre de la espera,
El silencio de las nubes,
La bola de cristal de los recuerdos
Y mi destino
No ser y no saber,
La lejanía y materia del cielo,
Las líneas dibujadas por la vida en
mi mano.
(Jaime García Maffla)

RAZON DE MI SILENCIO

Este silencio mío,
esta abstención vocal,
como una permanente
obviedad de palabras...
Este mutismo mío,
esta omisión verbal,
como un criterio fijo
de que ya no hay hablar...
Este silencio mío,
esta actitud sin voz,
como un rotundo olvido
de lo que pienso yo...
Este silencio mío,
este ego de callar
es una enciclopedia
de secretos subjetivos.
(Alfonso Cepeda Arraut)

MARIPOSAS

En tu aposento tienes,
en urna frágil,
clavadas mariposas
que, si brillante
rayo de sol las toca,
parecen nácares
o pedazos de cielo,
cielos de tarde,
o brillos opalinos
de alas suaves;
y allí están las azules
hijas del aire
fijas ya para siempre,
las alas ágiles,
las alas, peregrinas
de ignotos valles
que como los deseos
de tu alma amante
a la aurora parecen
resucitarse,
cuando de tus ventanas
las hojas abres
y da el sol en tus ojos
y en los cristales.
(José Asunción Silva - 1865-1896)

P.P.C.

Rimas, rimas, donde quedan
guardados los pensamientos
cual pájaros que aletean
de la jaula entre los hierros,
seguid bien a la viajera
de los dorados cabellos,
y así, en Lima, alguna noche,
llega, pensando, en silencio,
a fijar en esta página
la luz de sus ojos negros;
rimas, alzaos al aire,
y blandas notas volveos,
y músicas de bambuco,
y canciones de recuerdo,
y voces de serenata,
que le digan en secreto,
que la estamos esperando,
que vuelva pronto a su suelo.
(José Asunción Silva - 1865-1896)

JUNTOS LOS DOS

Juntos los dos reímos cierto día...
!Ay, y reímos tanto
Que toda aquella risa bulliciosa
Se tornó pronto en llanto!
Después, juntos los dos, alguna noche,
Reímos muchos, tanto,
Que quedó como huella de las lágrimas
Un misterioso encanto!
Nacen hondos suspiros, de la orgía
Entre las copas cálidas
Y en el agua salobre de los mares,
Se forjan perlas pálidas.
(José Asunción Silva - 1865-1896)

A VECES CUANDO EN ALTA NOCHE

A veces, cuando en alta noche tranquila,
Sobre las teclas vuela tu mano blanca,
Como una mariposa sobre una lila
Y al teclado sonoro notas arranca,
Cruzando del espacio la negra sombra
Filtran por las ventanas rayos de luna,
Que trazan luces largas sobre la alfombra,
Y en las alas de las notas a otros lugares,
Vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
Y en gótico castillo donde en las piedras
Musgosas por los siglos, crecen las yedras,
Puestos de codos ambos en tu ventana
Miramos en las sombras morir el día
Y subir de los valles la noche umbría
Y soy tu paje rubio, mi castellana,
Y cuando en los espacios la noche cierra,
El fuego de tu estancia los muebles dora,
Y los dos nos miramos y nos sonreímos
Mientras que el viento afuera suspira y llora!
!Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
Cuando sobre las teclas vuelan sus manos!
(José Asunción Silva - 1865-1896)

LA VOZ DE LAS COSAS

!Si os encerrara yo en mis estrofas
Frágiles cosas que sonreís
Pálido lirio que te deshojas
Rayo de luna sobre el tapiz
De húmedas flores, y verdes hojas
Que al tibio soplo de mayo abrís,
Si os encerrara yo en mis estrofas,
Pálidas cosas que sonreís!
!Si aprisonaros pudiera el verso
Fantasmas grises, cuando pasáis,
Móviles formas del Universo,
Sueños confusos, seres que os vais,
Osculo triste, suave y perverso
Que entre las sombras al alma dais,
Si aprisionaros pudiera el verso
Fantasmas grises cuando pasáis!
(José Asunción Silva - 1865-1896)

MIDNIGHT DREAMS

Anoche, estando solo y ya medio dormido,
Mis sueños de otras épocas se me han aparecido.
Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías
Y de felicidades que nunca han sido mías.
Se fueron acercando en lentas procesiones
Y de la alcoba oscura poblaron los rincones
Hubo un silencio grave en todo el aposento
Y en el reloj la péndola detúvose al momento.
La fragancia indecisa de un olor olvidado,
Llegó como un fantasma y me habló del pasado.
Vi caras que la tumba desde hace tiempo esconde,
Y oí voces oídas ya no recuerdo donde.
Los sueños se acercaron y me vieron dormido,
Se fueron alejando, sin hacerme ruido
Y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra
Y fueron deshaciéndose y hundiéndose en la sombra.
(José Asunción Silva - 1865-1896)

MADRIGAL

Tu tez rosada y pura; tus formas gráciles
De estatua de Tangra; tu olor de lilas;
El carmín de tu boca de labios tersos;
Las miradas ardientes de tus pupilas;
El ritmo de tu paso; tu voz velada;
Tus caballeros que suelen, si los despeina
Tu mano blanca y fina, toda hoyuelada,
Cubrirte con un rico manto de reina;
Tu voz, tus ademanes, tu... no te asombre:
Todo esos está, ya a gritos, pidiendo un hombre.
(José Asunción Silva - 1865-1896)

ESTRELLAS FIJAS

Cuando ya de la vida
El alma tenga, con el cuerpo, rota,
y duerma en el sepulcro
esa noche, más larga que las otras,
mis ojos, que en recuerdo
del infinito eterno de las cosas,
guardaron solo, como de un ensueño,
la tibia luz de tus miradas hondas,
al ir descomponiéndose
entre la oscura fosa,
verán, en lo ignorado de la muerte,
tus ojos... destacándose en las sombras.
(José Asunción Silva - 1865-1896)

LAS ARPAS

Va la brisa por valles y collados
Y cargada de aromas y silencio
No lleva, entre sus alas invisibles,
Ni una voz -ni una música - ni un eco.
Pero en oscuro bosque retirado
Patria de las driadas y los genios,
En alto tronco suspendida encuentra
Arpa eolia de místicos acentos,
Ala pasar vibra en las sonoras cuerdas
Del dulce y melancólico instrumento
Y van sus sosegadas armonías
A perderse a los lejos!
El alma del poeta es delicada
Arpa -que cuando vibra el sentimiento,
En tus cuerdas sensibles- se estremece,
Y produce sus cantos y sus versos.
(José Asunción Silva - 1865-1896)

FRAGMENTO

¿Qué importa que la vida, en desiguales épocas
Se deslice entre lágrimas,
Que como un débil hilo se rompa de repente
Si aún os queda el alma?...
El alma que bien pronto remontará su vuelo
A más puras regiones
Y os llevará más lejos que van nuestros murmullos,
Que van nuestros dolores!
!Mirad! Sed como el ave que un solo instante posa
sobre la débil rama,
Que siente que se rompe y sigue sus canciones
Sabiendo que tiene alas.
(José Asunción Silva - 1865-1896)

PREGUNTA EL BUFON

Si ya no existo
¿Qué hago viviendo como los demás?
Si mi ser me ha dejado
¿Qué hago caminando por las calles?
Si ya no soy yo
¿Por qué sigo jugando a que vivo la vida?
¿Qué ha de ponerse a hacer mi corazón
Si no le valen los atardeceres?
Si ya no soy
¿Por qué me pesan tanto mis equivocaciones?
En fin, si ya no estoy
Y ¿por qué pongo atención cuando me llaman?
(Jaime García Maffla)

PIERROT

Pálido, lívido, escuálido
la sonrisa tumefacta
en la boca
-una rosca putrefacta-
el nocturno trovador
asido a su mandolina
abra el pecho en un
calambre
de ilusiones y de hambre
y de amor
Ha matado
ha robado
ha violado
(Manuel Machado -español)

PANDERETA SEVILLANA

Azahar y suspiros... manzanilla.
Pescado frito... El toro... Luz... Sevilla.
Carmela se arrodilla,
negro vestida... !Octava maravilla!
!Relinchos! Cascabeles... La sombrilla
del Carmen arde... !Feria de Sevilla!
(Manuel Machado -español)

FALSETA PROLOGAL

Poeta... En la alegría de ser poeta esta
la luz y la harmonía (sic)
...Y otros cosa, que va
desde la noche al día
y nunca llegará...
Si llegara, sería
en otro Mundo ya
la verdad la Poesía.
(Manuel Machado -español)

LEDA

Leda pasa sonriendo
Entre las cosas
Y se acuesta
Con cada una de ellas.
Al cercado le dio un hijo
De hiedra.
Del sol dio a luz
Un girasol.
Hizo el amor desvergonzadamente
Con todos los bueyes,
empezando con el buey Apis.
Pero !que se vaya al diablo!
Ni siquiera se conoce.
Buena pieza es
La tal Leda,
Es por eso que el mundo
Sigue siendo tan bello.
(Marín Sorescu -rumano)

LA MUERTE VISTE A LA NOVIA

El pulgar de hielo
levanta el párpado
y coloca una gota de oscuridad
Se agranda la noche
y cada parpado
es una parda medialuna
El aire vela
el hedor de la vida
deja intacto el perfil
Brillan con otra luz
cabello y labio
calla el mar en su oído
Y ahora el cuerpo entero
libre de viejas sombras
se alisa para el último amor
(Blanca Varela -Perú)

DE "PYTHIA"

Todavía estoy dentro de la luz
pero eres tú la que ha de decirme
tú la palabra vacía la que guarda el nombre.
Desbordada luz
en la confluencia de los sueños
anegándose en el corazón
Absuelta luz
en la extensión del instante
Luz sola sin más
desasida
mínima en su raíz
Quebrada luz áspera
detenida en su grito
temblando entre las manos.
(Gloria Gervitz -México)

DYLAN

Tu voz, ebria, era
sin embargo una luz
en el camino de nosotros,
los jóvenes. Y ahora,
todavía se alza
como una prueba demente
de la resistencia
feroz de la belleza
y de la gracia, prueba
del desmedido amor humano,
misteriosamente capaz
de sobrevivir
a tanto naufragio.
(Rodolfo Alonso -Argentina)

PAREJA DE CIERVOS

La cabeza adornada, flexibles y nerviosos,
pasan dos ciervos.
Su belleza ligera anima la soledad del bosque.
Es el momento de la cópula:
tienen del andar juntos una corta afición.
Ya su fino oído les advierte el peligro:
tensa en el aire silva la flecha asesina.
Un prodigioso salto en vano,
y después el trémulo bramido.
Qué extraña la muerte:
ha puesto al ciervo de rodillas
sobre su propia sangre,
contra la tierra la cabeza adornada.
Qué extraña la vida:
tras la espesura, quieta
y oculta, expectante mira
desde los ojos de la cierva.
(Antono Arrufat -Cuba)

VISPERAS DE LAS CAMPANAS

Se rompe un papelito
con una fecha original.
No es nada un papelito
mas si responde a un día
con el nombre de martes,
sábado o domingo,
el tiempo se divide,
deja caer algo;
Un sueño por ejemplo
una palabra
que suena a descontento
a llanto para adentro
a esperanza
que se queda en el aire
a jueves sin crepúsculo
a viernes que bien pudiera ser
un sábado víspera de las
campanas
y madrugadas tristes.
(Matilde Espinosa)

¿QUE COMO APRENDI A AMAR?

Te diré cómo aprendí a amar:
Fue escuchando la música.
Queriendo descifrar las notas
de las melodías
y como mi boca no pudo...
dejé mis manos
para que hicieran el arte
y explicaran el amor
que no podía yo con mi voz
ni con mi lápiz.
Cuando escuchaba el canto de los
pájaros
algún amanecer en el campo
descubrí la ternura;
y dejé a mis ojos
expresar lo que no podía con mi voz
Así contemplé el cielo,
miré el mar y sentí... la brisa
y entendí la paz
y ella también me enseñó a amar.
Si me hubieras conocido antes...
me encontrarías aun más tierna;
pero él me robó mis años
los mejores.
(Elcina Valencia)

HABRIAMOS PODIDO

Habríamos podido
querernos,
yo estaba seguro.
¿Pero en qué lugar
del mundo?
En qué época?
De ningún modo en
el mundo presente.
En ningún momento
del porvenir.
Pero habríamos podido
querernos,
yo estaba seguro.
Si nos hubiésemos
encontrado
Si no hubiésemos
reconocido.
(Mario Rivero)

EL TESORO

Dos columnas pulidas, dos eternas
columnas que relucen de blancura,
forja la línea irreprochable y pura,
como trazada en mármol de tus piernas.
Con qué noble prestigio las gobiernas,
cuando al marchar solemne de hermosura,
imprimes a tu cuerpo la segura
majestad de las Venus sempiternas.
Y cuando inmóvil, luminosa y alta,
en desnudez olímpica te ofreces,
entre tus muslos de marfil resalta
como una sombra el bosquecillo terso
de ebano y seda, bajo el cual guareces
el tesoro mejor del universo.
(Miguel Rasch Isla)

NINFOMANIACA

Boga en sus ojos ígneos el pecado
y la traición en su sonrisa boga,
y son sus brazos pérfidos la soga
con que toda virtud ha estrangulado.
En su vientre infecundo el insaciado
cortejo de los hombres de desfoga,
e infiltra malestar, como una droga,
su beso arteramente destilado.
sacerdotiza en el ritual venusto,
se defiende, se cimbra, se querella,
en los extremos del espasmo augusto.
Mas su imperiosa carne disoluta,
obliga al macho a devorar sobre ella
del viejo edén la insuperada fruta.
(Miguel Rasch Isla)

EDEN DE LOS EDENES

En la grata penumbra de la alcoba,
todo indecisamente sumergido,
y ella, desmelenada, en el mullido
y perfumado lecho de caoba.
Tembló mi carne -enfiebrecida loba!-
y arrobéme en el cuerpo repulido,
como en un jazminero florecido
una alimaña pérfida se arroba.
Besé con beso deleitoso y sabio,
su palpitante desnudez de luna...
y en insaciada exploración, mi labio
bajó al umbroso edén de los edenes,
mientras su piernas me formaban una
corona de impudor sobre las sienes.
(Miguel Rasch Isla)

CULTO DE SAFO

Bajo el cielo de Lesbos floreció tu malicia,
Y en Lesbos adquiriste la afición con que eres,
en el coro festivo de las otras mujeres,
la que eróticamente provoca e inicia...
¿Qué goce de otros mundos o qué extrema delicia
hallas en el inverso culto de tus placeres?
¿Por qué el beso del macho que fecunda, prefieres
el beso de la amiga: tu émula en la caricia?
Dichosa tú que sabes, sin manchar su blancura,
deleitarte en la núbil plenitud de sus senos
y embellecer el vivió con tu propia hermosura.
Salve a ti en el cortejo de las mujeres bellas
que ayúntanse a los hombres en connubios obscenos:
tu pecado rebelde no es el de todas ellas.
(Miguel Rasch Isla)

RETRATO EN EL DESIERTO

La imagen me presenta
la corteza calcinada de la tierra.
las vetas sombreadas que reposan en las rocas
dibujándose en los pliegues de la luz,
aununcian un crepúsculo cercano.
Adherido a una montaña
bajo el sol del verano permanente,
un arbusto solitario
se transforma en yerba quebradiza.
Imagino en tal desierto
el rumor enronquecido de un viento pasajero
soplando tenuemente.
Apenas se vislumbra algo más
que la sed y la aridez y la apatía de una nube
rozando con su cuerpo las arenas.
Un arroyo o el más delgado hilo de agua
serían allí una ironía.
No hay bestias ni animales
ni la sombra de una fiera muribunda
resignada a su destino.
El paisaje podría parecer sin vida
pero un detalle, conmovedor, lo protege.
La sombra que proyecta tu presencia en la arena
de la imagen,
en la foto permanente de un instante del pasado,
observando aquel paraje cuya muerte es
conjurada,
derrotada y vana,
cuando el mundo y su bondad
se festejan y celebran
por la obra y por la gracia de tu vida.
El fragmento de ese mundo
se convierte así en santuario
porque sé
que estás en él.
(Hugo Chaparro Valderrama)

EN EL TRASPATIO DEL CIELO

Sobre nuestras cabezas -flotante-
la casa del agua. Altos bosques acechantes de
lluvia
Arboles con raíces en otra parte
en cuyas frondas mora el fruto invisible
que la gente al pasar mira y señala con el dedo
y nombra diciendo Deseo Resplandeciente
de los Alto Allá sobre nuestras cabezas -flotante-
el río que una mano oculta estremece y deshoja
como un árbol y así en mitad de sus ramas
queda suspendida
la infatigable barca que lo surca
El viejo roble que enflora y desangra
en el traspatio del cielo cuyo extraño reflejo en el
agua es un círculo.
(Rómulo Bustos Aguirre)

TODO LO QUE TOCA

Porque la condena humana es esa:
Puede matar pero no puede hacer vivir
En cambio
Dios no puede matar:
Todo lo que toca vive y ahí está su límite.
(Campo Ricardo Burgos López)

EN MEDIO DE ESTAS PAREDES

En medio de estas paredes esta la decencia
Alguien me dijo que aquí estaba
y aunque no la vea
cerraré con seguro las puertas
es mejor que no salga.
(Campo Ricardo Burgos López)

DESEO

Orilla
laxitud donde se duerme un río
tierra húmeda
placidez del silencio.
Deseo que crece
en las fuentes del sueño
o en el paisaje cálido
donde la luz se anida.
Camino blanco
concierto unánime
amanecer abierto de campanas!
(Cristina Maya)

COMO ERA EL

Cuando mi corazón
sea una llama apagada,
sin brasa en el brasero
sin fuego y sin calor,
y cuando sin fatiga
cruce el portal del día
sin timbre en las palabras
ni luz en las pupilas;
cuando por fin mis labios
sellados, no respondan
ni a la humana pregunta
ni a la ritual plegaria.
Cuando todo sea fúnebre
y mi cuerpo se bíblica
reversión a la arcilla,
si alguien os preguntase
¿cómo era vuestro padre?
decid que era sencillo,
indulgente y severo,
honrado y laborioso,
bonachón y sincero.
Que nació en una aldea
florida y armoniosa, musical y romántica
como una serenata,
blanca como el azúcar
y buena como el agua,
en la comarca idílica
del su Valle del Cauca.
De padres que tuvieron
un existir bucólico
con fuente iluminada
por los soles del trópico;
padres invulnerables
que vivieron izando
la honradez por bandera:
Pedro el tenaz labriego
y Wldina la buena.
Que su infancia fue simple
colmada de escaseces
como la de los niños
que no tienen juguetes
Que amó profundamente
lo bello y lo poético;
la esposa con los hijos:
cinco vástagos firmes
como mástiles épicos.
Que vivió intensamente
la familiar velada
con la música ingenua
y alegre de los nietos
que surgían a la vida
como blancas crisálidas.
Que admiró embelesado
el celeste infinito,
la intimidad biológica,
la inmensidad marina;
el paisaje, la tarde,
las esquilas y el viento
y el alba campesina.
Que fue un ser sensitivo
siempre leal y grato
con quienes le sirvieron
en su áspero camino.
Su pobreza fue ejemplo
de callado heroísmo;
que sufrió sin quejarse
con un orgullo olímpico.
Se recreó en los clásicos,
los que nunca envejecen,
en los grandes cuentistas
y en los magnos filósofos,
en sencillos prosistas
y escritores noveles.
Convivió con recónditas
tribus de la Orinoquia,
con los chocoes remotos
y con los aborígenes
hombres de la Amazonia.
Visitó los vestigios
de cultura de América;
de huyumbes y de muiscas,
mayas, incas y aztecas,
que guardan en su entraña
un misterio de siglos.
Releyó minuciosas
la Vidas Paralelas
de Plutarco, el mirífico,
e ingentes biografías
de varones perínclitos.
Fue su pasión la historia,
lo nacional y eterno
la patria con sus próceres,
lo augusto y lo profético.
Fueron lanza y escudo
la verdad y el derecho,
sus formas permanentes
de combatiente eterno.
Luchó por ideales
como el del periodismo
donde fue altivo y firme
como risco granítico.
Amó entrañablemente
casi hasta el sacrificio,
la educación perpetua,
la mujer y los niños,
y el arte con sus múltiples
expresiones magníficas.
Profesor incesante,
exigente humanista
que enseñó a sus alumnos
como credo de vida,
el estudio constante
y la decencia estricta.
Veneró ardientemente
la ciencia y la justicia,
y adoró con delirio
la amistad sin tinieblas
y la verdad sin mitos.
Liberal respetuoso
de las tesis ajenas,
de toda ideología,
y de rituales éticos.
Que batalló obstinado
por elevar su nombre
sin envidias innobles
ni sentimientos sórdidos.
Humilde y altanero,
fue creyente y escéptico,
prudente y atrevido,
jubiloso y nostálgico,
prevenido e ingenuo,
pontifical y ecléctico.
Declarad finalmente:
que fue varón sin odios,
hecho de luz y légamo,
que ascendía del abismo
por la escala del sueño.
Y que creía en la estrella,
en la verdad divina,
en la maldad del hombre
y en el bien de la tierra.
Que es esta su semblanza
fehaciente y verdadera
para que la proclamen
sus hijos, cuando muera,
e inmerso en el arcano
donde nada es dolor,
en la quietud sin fondo
del eterno misterio
perdurará por siempre
en el seno de Dios.
(Félix Raffaen Gómez. El poeta, educador y periodista pidió que este poema suyo
se leyera en sus exequias (fragmento))

GENESIS

No había ningún signo sobre la piel del tiempo.
Nada. Ni este tapiz de invierno repentino que presagia
las garras del relámpago quizás hasta mañana.
tampoco esos incendios desde siempre que anuncian
una antorcha entre las aguas de todo el porvenir.
Ni siquiera el temblor de la advertencia bajo un soplo
de abismo que desemboca en nunca o en ayer.
Nada. Ni tierra prometida.
Era sólo un desierto de cal viva tan blanca como negra,
un ávido fantasma nacido de las piedras para roer el sueño
milenario,
la caída hacia afuera que es el sueño con que sueñan
las piedras.
Nadie. Sólo un eco de pasos sin nadie que se alejan
y un lecho ensimismado en marcha hacia el final.
Yo estaba allí tendida;
yo, con los ojos abiertos.
Tenía en cada mano una caverna para mirar a Dios,
y un reguero de hormigas iba desde su sombra hasta mi corazón
y mi cabeza.
Y alguien rompió en lo alto esta tinaja gris donde subían
a beber los recuerdos;
después rompió el prontuario de ciegos juramentos heridos a
traición,
y destrozó las tablas de la ley inscritas con sangre
coagulada de las historias muertas.
Alguien hizo una hoguera y arrojó uno por uno los fragmentos.
El cielo estaba ardiendo en la extinción de todos los infiernos
y en la tierra se borraban sus huellas y sus pruebas.
Yo estaba suspendida en algún tiempo de la expiación sagrada;
yo estaba en algún lado muy lúcido de Dios;
yo, con los ojos cerrados.
Entonces pronunciaron la palabra (...)
(Olga Orozco. Argentina, 1920)

EXPLICACION

no hay un
sentido único
en un
poema
cuando alguien
comienza a ex-
plicarlo y
llega hasta el fin
al entonces
sólo queda el
ex
del punto de
partida
callejón
(inténtelo de
nuevo)
sin salida
(Haroldo de Campos. Brasil, 1929)

TRANSBLANCO

la llamada nebulosa cangrejo
una constelación de reversos
en la galaxia de los agujeros negros
o la órbita excéntrica de plutón
meditada en Austin texas
en un party en lavasca street
tomé la mescalina de mí mismo
y pasé esta noche en claro
traduciendo blanco de Octavio Paz.
(Haroldo de Campos. Brasil, 1929)

EL ANIMAL

Cohabito con un oscuro animal.
Lo que hago de día, de noche me lo come.
Lo que hago de noche, de día me lo come.
Lo único que no me come es la
memoria. se encarniza en palpar
hasta el mas chico de mis errores y miedos.
No lo dejo dormir
Soy su oscuro animal.
(Juan Gelman. Argentina, 1930)

EL CORAJE

Palabra que se consume al respirar,
nombrar sus imposibles, huesos que
ardieron para darle sombra, paladar
acabado en sus salivas, lo que fue
cuerpo y se calcina para que empiece
el horizonte. El verso cava la poesía y,
alrededor del mundo, el limoso
amanecer es un bosque de sangre. ¿O
pasos de la muerte asustada? Ya no
hay ciudades de refugio, Cedes,
Arama, Asor tienen la frente
sudorosa, huyeron sus alondras a los
palos del sol. Ya todo es nacimiento.
(José Angel Valente)

COMO

Sos como ese Buda de granito que
recibe en su plato la única ofrenda
que un niño pudo hacerle: un puñado
de polvo del camino.
(José Angel Valente)

A LUIS DONOSO

OYE Donoso, tu charlar me agrada.
Eso no es escribir, eso es portento.
Eso es dejar que un río de talento
apure su caudal por la llanada.
El aire de tu Musa emancipada,
su sabroso reí y su ardimento
se imponen con heroico atrevimiento
en cualquier académica jornada.
Si das, rimando, al filo del abismo,
sueltas como pontón un neologismo
y ganas de través la opuesta orilla.
No tiene fin tu pródigo salero.
Eres de poetas y el primero
de todos los guasones de Castilla
(Guillermo Valencia)

AL MAESTRO VALENCIA

NI los pródigos signos de saturno,
ni el mas feliz y ponderado arresto
dieranme lo que imprímele a mi gesto
tu frase insigne de fulgor diuturno.
Pues que le ofreces singular coturno,
justo es que goce, con orgullo enhiesto,
de tu noble ademán este modesto
guasón de circo y burlador de turno.
Reír, maestro, es la mejor manera
de hacer un poco blanda y llevadera
esta vida fugaz. Pero mi risa
hoy le infunde mas fuego a mi coleto,
puesto que lleva en su jovial divisa
el ilustre blasón de tu soneto.
(Luis Donoso)

ADIOS EN UNA OLA

Como un adiós, al irme, así tu eras
en esa despedida desde enero,
era tu talle un mástil marinero
bajo el abanicar de las palmeras.
Como un adiós,al irme, así eras,
como el triste naufragio de un velero,
como un adiós en ola prisionero,
como un réquiem de brisas marineras
Era un adiós de litoral y playa,
era el abandonar una atarraya
con una estrella marinera rota;
Era escuchar un eco de campanas
y era ver que tus lágrimas tempranas
naufragaba de adiós una gaviota...
(mago)

ADOLESCENCIA
(La adolescencia es la menopausia de la niñez)

El ayer se inició en abecedarios
de niñez color rosa de payasos,
eran los patos verdes, como herbarios,
y florecían títeres y abrazos.
Simples muñecas las niñas sólo era
bello estorbo en los juegos infantiles,
los varones de estirpe pendenciera
jugábamos a espadas y fusiles.
Se fueron madurando las espigas;
los años nos midieron con sus pasos,
las niñas se volvieron más amigas
y se fueron muriendo los payasos.
Alguna se fugó de la niñez
y se fue a transitar la adolescencia,
fueron rosas las piernas y los pies
y ya me conturbaba su presencia.
A su paso el seseo ella sembraba
y nacían extrañas sensaciones
y su falda ceñida dibujaba
la V labidental de los calzones!!!!

MUJER

El mar:
No es tan profundo en sus orillas.
El sol:
Nunca despierta por el norte.
El desierto:
Siempre gélido en la noche.
Y el árbol:
Nunca puede cobijar la tormenta.
Pero tú!
Mujer arrullada por mi mente,
eres profunda aún en tus orillas.
Y si quieres ver amanecer,
el norte es tuyo.
Nunca tendrás desierto con las
noches
Y tus ramas serán...
Siempre mi abrigo.
(Rafael Victoria. Día universal de la Mujer, 03/8/96. Tulueño)

LOBREGUECER

Si un instante incendiados tus hombros
Bajo la llamarada impalpable de una mano
Mano de llaga y de lluvia y de llanto
Si un instante tus hombros sientes erizar
Por labios que apenas secretamente los rozan
es medianoche ya
Y entre otros seres
Desasida ahora mismo de tu existir
En tanto imágenes
Contra el tiempo borrado te dejan
aparte de la conversación
Sin oídos
Por los alrededores de nadie
Porque callas y caes
Sonámbula sobre sus pensamientos
Dorados entonces de cálido desnudo
Tornasoles
bajo la verdinegra cabellera
Donde vuelve otra vez la noche más oscura
Mientras lunar delira la luz llovisnándolos
Incendiados tus hombros
Los toca sangrante una sombra
Los hiere invisible el recuerdo
la desgarradura de un grito en el sueño
(Fernando Charry Lara)

LECCION DE AMOR

Para qué el viento si no existe el árbol.
Para qué el número 7 sin el uno.
Para qué la palabra sin el nombre,
la tristeza sin el hombro,
el escalón sin la subida.
Para qué el aguacero sin la espalda de la montaña.
Para qué la moneda sin el oro.
Para qué el océano Pacífico
sin la lágrima
Para qué el recuerdo sin la imagen
precisa en el momento del silencio.
Para qué el silencio sin su mano
pensativa en la palma de mi mano.
(Fernando Garavito)

SUEÑOS

Abotonado el ojal de pobre,
yo, abotonado.
Yo cobrado por mes o por quincenas,
yo sembrado en la esquina,
pagado en un bar de mala muerte,
paréntesis, ojo sin amarillo.
Yo, pedazo de piel,
hocico de perro, uña sin asidero,
pared de inquilinato.
Yo bufón de la reina, yo caldo de restaurante,
sombrero sin amo, espejo sin figura,
mueca oscura.
(Fernando Garavito)

EL HUECO

Mis versos dicen.
Hueco
Unico sitio habitable.
Casas.
Casas.
Casas.
Huecos interrumpidos por paredes y puertas.
Huecos divididos en cuadros.
Mi vida
mi vida transeúnte
está llena de las troneras
de las horribles cavernas
que las casas les hacen a los huecos.
Y ya no puedo
borrar en mí la sensación
de los huecos de la ciudad
encerrados en los cajones de los cuartos.
(Luis Vidales)

TRES MONJES QUE MARCHAN BAJO LA LLUVIA

Tres monjes van bajo la lluvia hiriente,
Andréi, Kyrill, Danilla... Y saltan hondas
chispas de luz desde las secas frondas
Y el pedregal se llena de simiente.
Solos bajo la lluvia y sus rigores
los tres hombres. Para ellos no es la lluvia
la luz que nutre a esa muchacha rubia
que es la esperanza de los labradores...
¿Dónde hallarán refugio? ¿En la cabaña
donde el mujik devora su misera?
¿Dónde, si hasta la tierra los extraña?
¿A dónde irán los de la faz tan seria,
Andréi, Kyrill, Danila... mientras baña
la lluvia el hondo mar de la materia?
(Raúl Hernández Novas)

ALGUIEN DESCUBRE UNA CIUDAD

Alguien descubre una ciudad
en el apartado rincón
contra el invierno y las rocas fraccionadas.
descubre un lugar para volver
para siempre.
alguien que no me ha visto espiar
detrás de las colinas y los árboles
donde el ovejero azul con su perro
busca el laberinto de los pastos.
quizá no sea el Armana
pero él descubre una ciudad
en el abismo
con la sabiduría de la abeja nocturna
profanando el alimento de su propio panal
y la paciencia de los que ven como los ciegos
en el sueño del tacto
un apartado rincón
una ciudad que no existe.
(Reina María Rodríguez)

EL ESCOGIDO

Voy a mentir, voy a mentir como se miente:
"Están ahí. Y ahí me son ajenas".
No. El ajeno soy yo. Tampoco alegra
imaginar que acaso mi muerte estaba escrita
y que alguien, en su lugar, parsimonioso lee:
"El fugaz dardo ya se olvidó del arco.
Desconoce si hay un capricho más:
Desliz, esplendor, máscara u objeto".
Es mi muerte. Mi muerte. esa es mi muerte.
Todo se acaba. Oh, no. Aya, pirámide. Ay luna.
Continúa la espiral. Continúa el círculo.
Y qué, si en espiral y círculo me apago.
Vienen. Lo harán. Yo, el escogido. Ya ni excepción
ni norma. Me aferran. Todo lo que temí
me envuelve. Todo lo que anhelé me acoge.
Insolencia, pavor, anhelo, error acuden.
Son este blanco y terco día entre
todos los días. Son el minucioso tajo
del cuchillo. Son esta franja oscura y son
este recinto donde los más arduo es
no poder escapar del conocimiento.
(Angel Escobar)

EL CUERPO FIEL
(Para mi amigo Otto de Greiff)

!Qué extasis a mi silencio
entrega su hermosura y su frecuencia!
A brisa y agua pura huelen sus hombros
y sus senos, que las estaciones y los astros
pulieron en su exultante clima.
Su cabellera flota en transparente equilibrio,
unas veces de lino en el aire,
otras en las azules ondas
como cascos de dorados destellos,
mientras sus labios, contra mi oído,
crean palabras que no se pronuncian
en su habla inefable.
Tímida seda la huella de su pie
atraviesa soledad y penumbra
para llegar a mi
aún entre la ebria alegría
pagana de los Cármina.
Pensativa se detiene en el aire de los espejos
y avanza luego, para someterse
con su nudo de entregas y posesión.
Todo palpita entre nosotros.
La luz calza para su paso
y se acerca y se aleja en solo espuma.
Me lanzo a estrecharla entre mi alma
y quedamos a gusto.
Su piel contra mi piel,
como en lo sueños,
solo en mi compañía, su cuerpo,
el cuerpo de la música.
(Jorge Rojas)

ATRAS DE LA MEMORIA
(Fragmento)

De hinojos en el vientre de mi madre
Yo no hacía otra cosa que rezar,
Por la grieta de su boca perfumada
Alguna vez al resplandor externo sorprendí;
No estaba yo al corriente de la realidad
Pero cuando ella sonreía
Un mediterráneo fuego se posaba
En el quebradizo treveaño de mis huesos.
Era el imprescindible amanecer de mí mismo
Y en aquellas vísperas de gala y de mísera
Pude oír el eco del granizo
Tras la nerviosa ventana carnal;
Arrodillado estuve muchas veces,
Velando mis armas,
Contando los instantes, los rítmicos suspiros
Que me separaban de la noche polar. (...)
(Marco Antonio Montes de Oca. Mexicano)

ADSUM REVISITED

En términos vagos escribiste
Tu vida, tu infortunio, tu desgracia.
asaz, largo tiempo triste,
Duró esa hambre, que no sacia.
Tu hambre de borrar la vida de otros
Con la miseria de tus sueños:
Donde no hay extraños sin nosotros,
Hay fatigosos, inútiles empeños.
Ahora ya tocas el fondo
Y no es raro que te duela
El sinsentido mondo
Que eras tú y era tu estela.
(Francisco Cervantes. Mexicano)

ORACION A LA VIRGEN DE LOS RIELES

Bendice, blanca Señora, al mas humilde de tus peones.
Concédele vía libre para llegar a Ti.
Ilumina sus noches con el carbón encendido de las máquinas.
Que tus ojos claros sean, en toda encrucijada, brújula y
linterna.
Todo tren un potro ligero hacia tu Reino.
Llévalo, gentil señora, de la mano sobre los durmientes.
Administra, con tu prudencia infinita, su pan de cada día
y cubre con tu sombra favorable los rieles errantes de su casa.
Aquieta sus pasiones,
deja escapar en la medida justa el vapor de su caldera.
Apártalo del estruendo de furgones y góndolas salvajes.
En el basto ferrocarril de sus breves días, no le des asiento en
el gobierno,
pero guárdale siempre un sitio discreto en el vagón de tu
confianza.
Bendice, blanca Señora, Virgen de los Rieles, a tu más
humilde:
tierra suelta que dispersas son tu manto.
(Jorge Esquinca. Mexicano)

LAS NALGAS

La mujer también tiene el traserodivido en dos.
Pero es indudable que las nalgas de una mujer
son incomparablemente mejores que las de un hombre,
tienen mas vida, más alegría, son pura imaginación;
son mas importantes que el sol y Dios juntos,
son un artículo de primera necesidad que no afecta la inflación
un pastel de cumpleaños en tu cumpleaños,
una bendición de la naturaleza,
el origen de la poesía y del escándalo.
(Ricardo Castillo. Mexicano)

LA ESTRELLA DE LA INFANCIA
(Fragmento)

¿Quién huele así como tú?
mama me ha dicho después de bañarme: ¿Quién huele así
como tú?
Huelo a albahaca, a hierba -del - negro, a mohuite. a pétalos
de tulipanes rojos machacados; huelo al agua de todas esas
yerbas juntas, puestas a serenar la noche entera.
Es verdad; así como yo, no huele nadie. espero oler así toda
la vida: ¡a esta agua intensamente roja como sangre fragante!
Cuando niño di muerte
a todos los pájaros del cerro
estos que ves ahora retozando
en las ramas del ciruelo
¿que pueden ser sino sus propias ánimas?
¿Cómo olvidarme de ti, María?
Cara pecosa, como huevo de tórtola,
y redondita como jícama.
¡Cómo te parecías,
ya de muchacha,
a esa huilota que todas las tardes
se posaba de un salto
en el borde del bebedero!
¡Pues ya en la tarde
tu cuello parecía que hirviera
de llevar el lazo todo el día
el pañuelo del sol!
Eras dichosa porque sí,
y a cada estallido de tu risa
se echaban a volar todas las aves...
(José Luis Rivas. Mexicano)

RECUERDOS COLEGIALES

Un día de estos
no obedecerás
al reloj despertador
aunque sea lunes
Dejarás esos tres o veinte
problemas sin resolver
No grabarás a la fuerza
tal o cual fórmula
tales o cuales nombres o fechas
No pintarás los mapas
Abrirás una revista de modas
o un tomito de Mafalda
Escribirás una carta de amor
o simplemente seguirás durmiendo
Un día de estos harás alguna
cosa diferente
al cumplimiento estricto
de los deberes
a obedecer maquinalmente
voces que te gobiernan
desde todos los lados

II
El profesor llega a las siete
se coloca el delantal blanco
obedece el horario
se despoja del hogar de los ruidos
del televisor del equipo de sonido
de tres o cuatro frustraciones
de las quejas de los hijos
el alto costo de los servicios
la cuenta del supermercado por las nubes
el Upac devorador inclemente
su mujer de senos que ya envejecen
y caderas muy anchas
asaltadas casi sin deseo
saluda y toma lista
y comienza a dictar su clase
en un salón que se sabe de memoria
y los alumnos
nuevos y en nada diferentes
quizá vean a un hombre sabio
inmune ejemplar solvente
no la gloria de enseñar
de sentirse un poco importante
un poco necesario

III
No aprende
no aprende en este hoy
no aprende en esta hora
no aprende en este instante
simplemente no puede
simplemente el día con sombras
Alguien con un beso u primer beso
le ha cegado le ha nublado el arrullo
le ha partido en dos la mañana
en dos tantos años de calma
tantos años de niña lejana
(F. Zapata)

SELECCION DE ALGUNOS VERSOS EROTICOS

Temblabas y eras mías bajo el follaje espeso
Una errante luciérnaga alumbró nuestro beso
El contacto furtivo de tus labios de seda...
(José Asunción Silva)

"¡Dame tu miel, oh niño de boca perfumada!"
(Porfirio Barba Jacob)

"Tu desnudez verás en mis ojos absortos,
mirarás mi horizonte que roe una fogata,
tú, que no serás nunca sino masa de llamas,
en mi honda noche de árboles, callada"
(Aurelio Arturo)

"A veces cruza mi pecho dormido
una persona o viento,
un enjambre o relámpago,
un súbito galope:
es el amor que pasa en la grupa de un potro
y se hunde en el tiempo hacia el mar y la muerte
(Eduardo Carranza)

"Discurro por los muebles que llevan a tu cuerpo
y caigo en él como un marino ebrio,
implorando el secreto de tu sexo violado"
(Arturo Camacho Ramírez)

"Secreto amor, aire perdido,
vuelve a mi piel de pasajera insomne"
(Matilde Espinosa de Pérez)
"Hay que inventar una nueva soledad para el deseo. Una
vasta soledad de delgadas orillas en donde se extienda a
sus anchas el ronco sonido del deseo. Abramos de nuevo
todas las venas del placer"
(Alvaro Mutis)

"Desnudos afrentamos el cuerpo
Como dos ángeles equivocados,
Como dos soles rojos en un bosque oscuro".
(Jorge Gaitán Durán)

"Tu cuerpo desnudo brilla bajo los relámpagos
como ante bajo mis manos.
Todas las estaciones están en tu cuerpo".
(Eduardo Cote Lamus)

"Sucedió como suele sobre los pastos haraganes
cuando el sol era el sol y el calor el calor.
La boca abierta hacia las gordas nubes fofas del verano
y la pollera sobre la cara como un jardín cubriéndola
(Mario Rivero)

"Todos los días en ti me acuesto
y de ti me levanto y vuelvo a tu cuerpo"
(Jotamario)

"Ah: volver a visitar tu más
Húmedo lugar a horas imprevistas
Mientras abres la página en blanco
De tus piernas".
(Juan Manuel Roca)

"Tu lengua, tu sabia lengua que inventa mi piel,
tu lengua de fuego que me incendia,
tu lengua que crea el instante de demencia,
el delirio del cuerpo enamorado".
(Darío Jaramillo Agudelo)

"Martes, soñé toda la noche contigo,
tu mano sosteniendo la mía, tu cuerpo
alimentándome como una naranja".
(Jaime Jaramillo Ardila)

"Pero en la noche de la victoria fue mío su lecho,
Para mi dócil desnudez su desnudez invasora,
Para mi oído atento el misterioso rumor de sus labios"
(William Ospina)

"Soy la de paralelas montañas
erectas, duras
por donde han caminado
pájaros heridos de amor"
(Orietta Lozano)

"Me gusta cuando pasas el jabón por esta parte;
y estoy seguro que si continuáramos así por un minuto
serían de verdad estrellas las que caerían del cielo".
(Héctor Ignacio Rodríguez)

SOLEDAD

Sólo se oyen las voces marineras
y el murmullo monótono del río;
sólo se oye el silencio en las riberas
y el vuelo de las garzas, amor mío.
Como un silencio en oración se escucha
el paso de la rústica piragua,
su muda brega, su continua lucha
y sus suspiro con que irisa el agua.
Mudo tu labio, el corazón te escucho
como si oyera en caracol marino
el ruido tormentoso de las olas
Y huyo el bullicio porque te amo mucho
y quiero soledad en mi camino
para auscultar tu corazón, a solas.
(Augusto Ramírez Villamizar)

"PERO SE NOS MURIO LA JARDINERA..."

Muerta como de luz, la rosa estaba
en esa sala funeral, transida,
mientras las otras flores, con su vida,
daban aliento al ser que se marchaba.
Muerta como de amor, resucitaba
con cada gota lacrimal vertida
en el insomnio de la despedida
-terrible, inevitable- que ocultaba.
Es una rosa que, sin alimento,
susbsiste apenas en el pensamiento
vencida para siempre por su herida.
Es la rosa habitual que ella cortaba
para saber que todavía lo amaba
cuando no pudo retener la vida.
(Juan Manuel Ramírez Pérez)

REFLEXION SOBRE LA PAZ

Qué lindo es caminar por las noches,
disfrutando de la paz.
Sueño inaccesible de todo un mundo
en el cual todos anhelamos
pero que poquitos cultivamos.
Estando tan cerca de nosotros,
teniéndola tan cerca, o mejor
teniéndola dentro de nuestro corazón,
no la podemos disfrutar, por unos
seres inconsecuentes que solo
pensamos en el pedestal del dominio
el cual al verse tan alto y al dar
sus destellos sobre la oscuridad de
un pueblo.
Que como ellos, también emiten
esa misma radiación y quizás con
más esplendor, mas expansión
no pueden ni podrán nunca ver
la igualdad, ni el beneficio de ese
potencial que es el amor, la amistad,
el derecho a discernir, el de dar,
recibir y producir ese gran manjar celestial
incorruptible que se llama "Paz".
(Luz Angélica Velásquez. 15 años Apartadó)

ESTA VEZ

estuviste dispuesta a ser herida.
estuviste tentada a descubrir tus espejos
y permitir la posesión de tu secreto.
estuviste dispuesta a escuchar los presagios
y a departir con las suposiciones y el acaso.
A dar el salto mortal a través de otro espacio
dibujando espejismos en el círculo sellado del destino.
estuviste propicia a la esperanza.
Estabas preparada.
Pero esta vez tampoco fue posible.
(María Clara González de Urbina)

SOLEDAD

Soledad
es día sin noche
noche sin estrellas
soledad.
Soledad
es niños sin padres
padres sin amor
soledad.
Soledad
peces sin aguas
agua sin mar
soledad.
Soledad
es música sin canto
canto sin alegría
soledad
Soledad
es sentir la vida
no tener salida
soledad
(Ana María Cuesta Bernal 11 años)

AZUL VIOLETA

Línea divisoria
límite entre el azul
y el rojo
caja fuerte con dos puertas
y dos claves distintas
fui contratada para escuchar
y contar
y condenada a mentir
o callar
calla
calla, espía
jura por tu vida
y firma
con el rojo de tus venas
píntale un lado de azul
y uno de rojo
pero pinta tus labios
de negro.
(Gabriela Santa)

REQUIEM PARA UN AMOR QUE HA MUERTO

Tal vez un réquiem
para enterrar un amor tardío
una canción triste
para recordar lo inocente.
Tal vez un atardecer lejano
que se ha perdido
en un profundo azul
o en tu solemne rapsodia.
Tal vez
un poema lleno de recuerdo
de horas sentada en el olvido
de palabras no dichas
de un amor sin regreso.
Tal vez sólo sea una noche sin luna
sin estrellas y sin alma
una noche que se entierra
en un réquiem
sin viento ni sonidos
(Monica Uribe)

GRITO

Es un grito útero
harto de costra
harto de búsqueda.
Sólo se pretende
virgen, humano, espejo.
Sólo se metamorfosea
en forma de barro
suficiente...
Sólo aspira a la no-necesidad
al no coágulo que lo petrifique
en forma de sentimiento.
Es el impotente
grito-útero
es el desafiante
no-reflejo
que pulula a través
de lenguajes frígidos.
Es el grito-vena.
(Verónica Moreno Uribe)

A UNA CIUDAD MUERTA

Murallas destruidas,
mansiones arruinadas,
Señales son del tiempo,
Que no perdona nada,
Señal de vanaglorias,
Y soberbia humillada.
Corazón, no las toques
No perturbes su sueño
Ni intentes revivirlas,
Que ya la muerte es dueña
De esas reliquias santas,
Y por mas que te empeñes,
Huésped serás ingrato
Entre aquellas paredes
Que cubre un musgo verde
Errarás entre sombras
Que no te reconocen,
Y aunque tú las despiertes
De su sueño de escombros,
No te darán un fruto
Ni una flor de su huerto,
Sino del húmedo aliento
De su pasado yerto.
Allí sólo fantasmas,
(Cuando es luna menguante)
Surgen de entre las ruinas
Para amarse en silencio
Y después esfumarse.
¡Corazón, no las toques!
Déjalas que se pudran,
Y mueran dignamente.
(Eduardo Lemaitre)

ESCALA DE AMOR

hay un amor humilde
que se entrega
como se da una flor:
un amor sin retorno
que sosiega
nuestro deseo de amor.
Y hay otro amor sereno
que comparte
con otros el amor
un amor que es amar
las mismas cosas,
y es amor del amor.
Y un amor impetuoso
que nos ciega
con el ímpetu cruel
de la pasión:
amor que nos afirma
y que nos niega,
terrible amor.
Y hay otro amor inmemso
que nos llega
no se sabe de dónde
al corazón.
(Gerardo Valencia)

JACOB Y EL ANGEL

A cada paso mío
se oculta lo que soy, el otro
que me persigue en sueños
y aun en la vigilia.
¿Cómo hallar esa historia
escrita por mí mismo?
¿Cómo decir su nombre
para que nadie sepa que estoy solo?
Quiero callar;
tal vez en el silencio
se revele su rostro que presiento
semejante a un país que no he olvidado;
así podré vivir al menos,
terminar esta farsa de dos desconocidos,
aunque su hechizo venga
desde el origen y la primavera.
(Giovanni Quessep)

EPIFANIA DEL AZUL

hay un color azul detrás de la casa,
pero no sabes ya de dónde ha venido:
de una barca sembrada de violetas
o del almendro que se abre como un palomar.
Entonces ya no sabes de dónde vino todo,
quién hizo el vuelo de los pájaros
o los sueños de la bella que duerme,
¿quién te mira escondido detrás de la memoria?
En el color te acercas hasta el origen
de lo que ya no tiene huella,
sales al patio y tocas su epifanía
que sube por tus manos como la vez primera.
(Giovanni Quessep)

ENTRE ARBOLES

Si eres tú la que busco
ven en la noche de perdidos reflejos,
si eres el cuerpo amado
ven entre árboles, entre canciones.
Aquí te espera un tiempo
desposeído de sus fábulas,
un cuerpo castigado por la vida
y las zarzas de los caminos.
Si eres tú la que vienes
déjame una señal entre los árboles:
un velo blanco, una huella en el polvo
me bastarán en mi miseria.
Ven que la muerte espera,
como floresta magnífica espera la muerte;
si eres tú la que busco
ven protegida por un cielo.
(Giovanni Quessep)

MADRIGAL

Ni siquiera tus pasos recordados,
ese banco rumor que te acercaba
por el cielo nocturno,
por la oscura vigilia;
ni siquiera esa música de hoja desprendida,
tu música que amé
como en sueños he amado
las desoladas hojas de la muerte;
ni siquiera la orilla del encanto imposible
que miraban mis ojos.
No sé qué soledades
florecen en tu alma,
no sé que cielo impronunciable.
(Giovanni Quessep)

EL DIA ENTRA A TU CUERPO

No se detiene el agua que te busca,
que te nombra los sueños y las manos;
al fondo transparente vuelan piedras oscuras
y el agua te persigue como en un pozo blanco.
El día entra a tu cuerpo y lo ilumina.
Ah doble cauce de tiempo encantado.
No se cierran sus olas, su claridad no olvida.
El mar deja en el viento su clepsidra esperando.
(Giovanni Quessep)

NOS PERSIGUEN OLVIDOS

Todo en ti es duro cielo. Me rodeas
casi entre la caída, cuando van
las nubes y las calles en un mismo
declive. Contra el filo de una música
tanto tiempo buscada y encontrada
en la muerte, con deseo soplas, hondo
por la raíz oscura, entonces surge
tu transparencia. El agua es menos río.
Pero en esta premura que nos hace
vivir ya destinados a la sombra
o a la orilla en silencio, nunca invade
tu fábula a mi lengua, nunca tus
nacimientos a tanta soledad.
Nos persiguen olvidos, esperamos
la desnudez, paraíso y derrota.
El cuerpo es duro sueño entre las manos.
(Giovanni Quessep)

MIENTRAS CAE EL OTOÑO

Nosotros esperamos
envueltos por las hojas doradas.
El mundo no acaba en el atardecer,
y solamente los sueños
tienen su límite en las cosas.
El tiempo nos conduce
por su laberinto de hojas en blanco
mientras cae el otoño
al patio de nuestra casa.
Envueltos por la niebla incesante
seguimos esperando:
la nostalgia es vivir sin recordar
de qué palabra fuimos inventados.
(Giovanni Quessep)

LI PO

Ebrio
caminé por el bosque
hasta llegar al riachuelo
llené el cuenco de agua
se salieron todas las estrellas.
(Gustavo Adolfo Garces)

ABUELO

En las noches
por el ruido
de tu respiración
te subamos
presa de fantasmas
pero los mediodías
te llegaban
con un calor dulce
y dormías como un ángel.
Con quién sueñas
Francisco
ahora que llevas
tantos días de siesta.
(Gustavo Adolfo Garces)

¿LA PALABRA?

Ahora el peso del silencio
oprime aún mas a las metáforas.
Para dejar atrás el último peldaño del milenio
nadie viaja suspendido
en los pájaros que parten de los labios,
y en todos los dedos
estéril suena la música de una cuerda sola.
Se ha perdido el futuro:
Ya ningún oído goza la sensualidad de la palabra;
a una página de código
se reduce la confusión de lenguas.
(Gustavo Adolfo Garces)

MEMORIA

He recorrido caminos
habitados hace milenios por el agua.
he llegado a bosques
donde los líquenes de las cuevas
tienen huellas de algas.
He penetrado sombras
preludios del abismo.
He sabido
que el eco de los ahogados
es el lenguaje
del fondo oscuro
del mar.
(Gloria Posada)

LA ORQUESTA ES NUESTRO CUERPO

El amanecer cierra las puertas entreabiertas
por el conjuro de siete violoncellos
y abre sus doradas alas al carnaval de sonidos.
Los niños caminan al son de congas y bongoes.
Las guerras despiertan con la canción ensordecedora.
Y el arco iris se extiende como un arpa.
Un contrabajo reina en el ritmo secreto del pensamiento.
a la melodía ociosa del saxo
el crepúsculo nace
y enriquece la orquesta con aleteos conjugados de ave
en comunión con la penumbra.
Los pianistas entran en la noche
enlazando el alma a las estrellas
la orquesta en nuestro cuerpo
Bajo este cielo de sinfonías abrigadoras
un festejo nos une desde siempre.
(Luis Eduardo Rendón)

FRAGMENTOS DE AYER

I
El miedo es un pájaro enorme
que nos bate sus alas
por dentro.
II
Las palabras son epitafios
para el miedo.
III
Como el dolmen renacido
del corazón de la piedra milenaria
el miedo camina
por la calle.
(Ana Mercedes Vivas)

10

Ave rasante de lo alto desprendida
su mano perfecta apenas me roza.
Al tañer yo su ocarina escondida
como estrellas sobre mí
los cinco lunares de su pecho.
Se suena deidad por un segundo
Y me ahogo en su luz sin decir nada,
luego se queda dormido
solitario con su luz y sus zapatos.
(Pilar Vargas Alvarez)

CAMINANDO SOBRE EL FUEGO

El fuego y yo
somos lo mismo
Me abro
No temo al próximo dolor
Me entrego
Que el fuego me penetre
y purifique mi espíritu
Plantas de mis pies arriba
todo es lo mismo
me entrego
soy brasa
soy flama
y conbustión
Y el fuego
se hace piel
y me cobija
Se hace yo.
(Luz Angela Caldas)

NUNCA ME HAN ESCRITO UN POEMA

Un poema es una cárcel con todas las puertas abiertas.
Más terrible que la libertad.
Más duro que los sentimientos encontrados.
pero el poema también te quita el frío.
Da hambre. Llena de sangre las mejillas.
es certero como mirada que traspasa el vientre.
Implacable con tus complacencias
te desnuda
arrojando al suelo
los triviales fantasmas de tantas noches estériles.
Los cuerpos vacuos de tus sucios sueños.
La alegría picotea en tus venas
al sentir el impacto del poema.
Al sentir, por fin, algo cierto
como un dolor no inventado por la mente.
Piedad que envuelve
congoja que no halla cómo volverse verbo
el poema te cura de la espera
o de las dudas sangrientas sobre tus propios yerros.
Dado que el poema fracasa siempre
la vida se esclarece
y sonríe con sorna fraterna.
El poema te deja sola
cargada de ímpetus no resueltos
pero en una vacilación hallas consuelo.
El poema insiste
y muerde sus cadenas
para llegar a tí,
la evanescente desmigajándose entre los dedos.
Con este óleo te unjo.
Con esta corona enaltezco tu frente.
Solo así
podré llegar a tu lecho,
entre los blancos huesos
de esos sí auténticos guerreros:
bailaron contigo
hasta el alba y la muerte.
(Gustavo Cobo Borda)

VEINTE POEMAS DE AMOR (Pablo Neruda)

1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fuí solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

2
En su llama mortal la luz te envuelve.
Absorta, pálida doliente, así situada
contra las viejas hélices del crespúsculo
que en torno a ti da vueltas.
Muda, mi amiga,
sola en lo solitario de esta hora de muertes
y llena de las vidas del fuego,
pura heredera del día destruido.
Del sol cae un racimo en tu vestido oscuro.
De la noche las grandes raíces
crecen de súbito desde tu alma,
y a lo exterior regresan las cosas en ti ocultas,
de modo que un pueblo pálido y azul
de ti recién nacido se alimenta.
Oh grandiosa y fecunda y magnética esclava
del círculo que en negro y dorado sucede:
erguida, trata y logra una creación tan viva
que sucumben sus flores, y llena es de tristeza.

3
Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.
En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y húmeda ansia anida.
Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.

4
En la mañana llena de tempestad
en el corazón del verano.
Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes,
el viento las sacude con sus viajeras manos.
Innumerable corazón del viento
latiendo sobre nuestro silencio enamorado.
Zumbando entre los árboles, orquestal y divino,
como una lengua llena de guerras y de cantos.
Viento que lleva en rápido robo la hojarasca
y desvía las flechas latientes de los pájaros.
Viento que la derriba en ola sin espuma
y sustancia sin peso, y fuegos inclinados.
Se rompe y se sumerge su volumen de besos
combatido en la puerta del viento del verano.

5
Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
mas que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas mas que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces que en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Amame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

6
Re recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus manos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

7
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.
Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces las costa del espanto.
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.
Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.

8
Abeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Ultima amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa!

9
Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el sólido frenesí marino.
Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto,
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.
Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.
Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,
de modo heroico dividido en sueños
y embriagadoras rosas practicándose en mí.
Aguas arriba, en medio de las olas externas,
tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido y lento en la energía subceleste.

10
Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.
He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.
A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.
Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?
Cayó el libro que siempre se toma en el crespúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.
Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

11
casi fuera del cielo ancla entre dos montañas
la mitad de la luna.
Girante, errante noche, la cavadora de ojos.
A ver cuántas estrellas trizadas en la charca.
Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye.
Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas,
mi corazón da vueltas como un volante loco.
Niña venida de tan lejos, traída de tan lejos,
a veces fulgurece su mirada debajo del cielo.
Quejumbre, tempestad, remolino de furia,
cruza encima de mi corazón, sin detenerte.
Viento de los sepulcros acarrea, destroza, dispersa tu raíz soñolienta.
Desarraiga los grandes árboles al otro lado de ella.
Pero tú, clara niña, pregunta de humo, espiga.
Era la que iba formando el viento con hojas iluminadas.
Detrás de las montañas nocturnas, blanco lirio de incendio,
Ah nada puedo decir! Era hecha de todas las cosas.
Ansiedad que partiste mi pecho a cuchillazos,
es hora de seguir otro camino, donde ella no sonría.
Tempestad que enterró las campanas, turbio revuelo
de tormentas
para qué tocarla, para qué entristecerla.
Ay seguir el camino que se aleja de todo,
donde no esté atajando la angustia, la muerte, el invierno,
con sus ojos abiertos entre el rocío.

12
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viraje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.

13
He ido marcando con cruces de fuego
el atlas blanco de tu cuerpo.
Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
En ti, detrás de ti, temerosa, sediente.
Historias que contarte a la orilla del crepúsculo,
muñeca triste y dulce, para que no estuvieras triste.
Un cisne, un árbol, algo lejano y alegre.
El tiempo de las uvas, el tiempo maduro y frutal.
Yo que viví en un puerto desde donde te amaba.
La soledad cruzada de sueño y de silencio.
Acorralado entre el mar y la tristeza.
Callado, delirante, entre dos gondoleros inmóviles.
Entre los labios y la voz, algo se va muriendo.
Algo con alas de pájaro, algo de angustia y de olvido.
Así como las redes no retienen el agua.
Muñeca mía, apenas quedan gotas temblando.
Sin embargo, algo canta entre estas palabras fugaces.
Algo canta, algo sube hasta mi ávida boca.
Oh poder celebrarte con todas las palabras de alegría.
Cantar, arder, huir, como un campanario en las manos de un loco.
Triste ternura mía, qué te haces de repente?
Cuando he llegado al vértice más atrevido y frío
mi corazón se cierra como una flor nocturna.

14
Juega todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres mas que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.
A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.
Quién escribe tu nombre con letras de humo entre
las estrellas del sur?
Ah déjame recordarte cómo eras entonces, cuando aún no existías.
De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.
Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo solo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras
y suelta todas las barcas que anoche amarraron el cielo.
Tú está aquí. Ah tú no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.
Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.
Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo. y mi alegría muerde tu boca de ciruela.
Cuanto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyenta.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos.
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en
abanicos girantes.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.
Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.

15
Me gusta cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Perece que tus ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llenas del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gusta cuando callas porque estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

16
Paráfrasis a R. Tagore
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es mas dulce que tus labios:
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estas presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

17
Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah mas lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías,
molinero taciturno,
se te viene de bruces la noche, lejos de la ciudad.
Tu presencia es ajena, extraña a mí como una cosa.
Pienso, camino largamente, mi vida antes de ti.
Mi vida antes de nadie, mi áspera vida.
El grito frente al mar, entre las piedras,
corriendo libre, loco, en el vaho del mar.
Desbocado, violento, estirado hacia el cielo.
Tú, mujer, qué eras allí, qué raya, qué varilla
de ese abanico inmenso? Estabas lejos como ahora.
Incendio en el bosque! arde en cruces azules.
Arde, arde, llamea, chispea en árboles de luz.
Se derrumba, crepita. Incendio. Incendio
Y mi alma baila herida de virutas de fuego.
Quien llama? Qué silencio poblado de ecos?
Hora de la nostalgia, hora de la alegría, hora de la soledad,
hora mía entre todas!
Bocina en que el viento pasa cantando.
Tanta pasión de llanto anudada a mi cuerpo.
Sacudida de todas las raíces,
asalto de todas las olas!
Rodada, alegre, triste, interminable, mi alma.
Pensando, enterrando lámparas en la profunda soledad.
Quién eres tú, quién eres?

18
Aquí te amo:
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.
Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.
O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es mi puerto
Aquí te amo.
Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre esta frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.
Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.
Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.
Me miran con tus ojos las estrellas mas grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

19
Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.
Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras
de la negra melena, cuando estiras los brazos.
Tú juegas con el sol como un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.
Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja, como del mediodía.
Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena dulce y definitiva
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

20
Puedo escribir los versos mas tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a los lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está con migo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismo árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contente con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
(Pablo Neruda)

Mis amigos

Tuve un insomnio feliz
pasé la noche en vela
pensando en mis amigos
increíble tanta risa
en la memoria.
(Gustavo Adolfo Garcés)

Puerto Casabe

Alguien
ordena silencio
en plena fiesta
y se escuchan
los muertos
que bajan
cantando
por el río.
(Gustavo Adolfo Garcés)

Infancia

La infancia
regresa en silencio
siento que me aprietan
las manos de mi padre.
(Gustavo Adolfo Garcés)

Preguntas de Facundo Canoles

¿Allá en la muerte habrá barro
de la arena del Sur?
¿Cantarán las muchachas
las buenas cosas tristes? (...)
¿Tomaremos sopa de queso
como acceso a la gloria?
¿Y el ojo del agua y la casa gastada
y la hierba tan hembra en que
resisten los hombres?
¿Habrá hablas de Nevija usta,
cafés de tardes bajas
y esos soles derramados
que purifican mi alma?
¿Habrá un pájaro cantable,
un muslo de mujer muy mía,
una plaza de cantar purezas?
¿Se acabarán los caminos solitarios,
el amor, amado a uña de buen caballo
y el polvo que ha sido la mejor religión?
¿Perderemos, otra vez, en tierra ajena?
(Jorge García Usta)

Indice

Su nombre
no aparece aquí.
No esta
en ninguna parte.
Dejó de ser.
¿Quién era?
¿Qué se hizo?
No lo sabremos nunca.
Si regresa
ya no será la misma.
¿En qué relojes,
escritorios,
archivadores,
almanaques, teléfonos
vivió
un largo destierro?
¿La reconocerán
cuando vuelva?
(Maruja Vieira)

Silencio

Conviví con las palabras mudas,
año tras año,
tardes en el árbol,
musgo en los tejados,
tropel de palabras
en el fondo de mi voz,
en el lápiz en mi mano,
detenidas,
temerosas,
inválidas.
Siempre existieron para ser,
lágrimas secas,
del color del pasto.
(Amparo Ramirez)

?

Aún sin la memoria que halla
su cruel recorrido
Pretendiendo perfeccionar la vejez
El milagro de un hechizo sin medir
Sin miradas sin música.
He repartido los dados
El extraviado el perfecto amor
Que duda
y que permite no ser visto
Bajo los puentes
Se arriesga el alma mentida
(Hernando Socarras)

Las olas del crepúsculo

En la cerradura del protón
una boca hechizada dibuja ciertas tonterías
ancianos y niños abren sus párpados y sonríen
pasan palabras vestidas de verde, ha salido
la pupila del ojo.
La brújula se ha descarriado, el capitán se tira por la borda.
El mar es un enorme desierto, una corta palabra.
Las espadas unen sus polos y cuidan la alta marea
el licor ha regado su ceguera de espantos dulces
La tarea arrodillada se pone su antifaz negro
la popa esta frenética de visiones
los marinos se han ido con sus amigos piratas.
Estoy solo desnudo en altamar
ni una sirena canta, las olas me engañan
el timón se ha roto no hay direcciones
el mar es una iguana azul sin fondo.
(Alfonso Carvajal)

Jamás

Podrá la vida desalojar la muerte
podrá el amor cortar la asechanza del odio
podrá el hombre eludir el poder del mas fuerte
ni encontrar en la tierra de la bondad el fondo
podrá la paz desplazar otras guerras
la luz pura e hiriente acabar con las sombras
la pasión del dominio defender a los débiles
ni ocultar la mentira la verdad de las cosas
podrá la ingenuidad dominar a la astucia
la fuerza de los músculos vencer la de las armas
brillar la inteligencia si existe la demencia
ni atajar las montañas los ímpetus del agua
podrá la mansedumbre aplacar la fiereza
los pueblos sin tratados defender sus fronteras
dar la mano al caído que esta sin esperanzas
contener los rebaños sin fuerza ni entereza
podrá el amo en silencio entregar sus dominios
la abeja trabajar la miel para ella misma
crecer la humanidad sin querer expandirse
ocultar el dolor la cruz que lo atestigua
podrá el ser reverente desdeñar sus reliquias
o cambiar en la tierra su credo por los mitos
lograr la libertad del mal que lo esclaviza
o hacer crecer un árbol en rocas de granito
(Carlos Gómez Cuartas)

Noche amiga mía

Has nacido noche,
has venido lúcida, triste,
otra vez conmigo,
envuelta entre nubes ocultas;
sobre miles de luces que te abrigan,
has venido conmigo a sufrir un poema.
(Pablo Ricardo Santos P.)

La fea

No te queda mas remedio
que ser alegre y simpática
No le queda mas remedio
que perdonar su propio nacimiento
y el que nos hayan enseñado a amar lo bello
No le queda mas remedio que beberse su amargura
solitaria
A la fea
no le queda mas remedio
que ser inteligente
(Consuelo Tomas, panameña)

La clarinetista

Tomo un clarinete
de esos que andan por ahí mal puestos
y salgo con él
por los que ya no están
Las luces del recuerdo
se oblongan en el metal machacado
Después de todo
los que queden
Aquellos que no sepan
del fragor de una descarga
saldrán alguna vez por la calle
y hará falta un clarinete
para enfrentar las sombras últimas de la tristeza
(Norberto Salinas, Costa Rica)

Las palabras

A la izquierda de la habitación
cae
oblicua
la lectura de este poema
estoy en un cuarto lleno de signos
por eso aúllo como perro sin dueño
parado en esta línea aún no escrita
la puerta se abre y cierra
de modo que entran y salen
palabras empapadas de huesos
perseguidas por un poema tuerto
que riega el agua del plato
y se aísla mas y más
donde
poco a poco
se petrificaban los hombres
(Edwin Madrid, Ecuador)

Haulover

En una punta de plancha arenosa, el caserío
asoma al mar como un lanchón, tembloroso
y lento, subiendo la marejada.
El caserío gris oscuro dormita por
la eternidad del invierno y la única
calle corre junto al Spanish Creek y se pierde
imperceptible con la maleza que crece
junto a la corriente.
Los peones de la plantación de Brautigham
vivían en las oscuras casas que circundan
la iglesia: un pequeño lanchón anclado,
con una torre azul y un copo de nube negra.
Sin ídolos ni estatuas, solo un letrero: "Aquí
estuvo Bracamonte, del BIR 8015".
Los negros de Haulover ya no bailan
ni cantan, se fueron en los lanchones
para la Barra de Punta Gorda o Bluefields.
Huían de la guerra. Y dejaron a Ben
que se quedó
a cuidar este pedazo de arena
(Manuel Martinez, Nicaragua)

La flor del cardo

Llega el panadero, pone
un asterisco en el jardín, remite
¿a dónde?
Desde la rosa o el juncal ¿a dónde?
¿A dónde desde el olmo
negro, desde el recto pino?
Al paisaje
le gusta el asterisco, la imagen
de una posible nota al pie, erudición,
detalles técnicos acerca de pájaros,
citas en latín. Pero falsas: en el aire
transparente, las sombras
se evaporan al pie de los macizos,
la naturaleza
se distrae, el panadero flota
(Daniel Samolovich, Argentina)

Lo que anuncia el sueño

Suspendan los leños ardientes
del toluchi en mi cuerpo
Apáguenlos y entiérrenlos
definitivamente
pues mis vientos han sido secados
y mi enfermedad mental se apaga
La lluvia, el viento, la sequía
la han traído y ahora
ellos la desaparecen
Suspendan los leños ardientes
del toluchi en mi cuerpo
(Antonio Correa)

Coctel

Como el cantante de una orquesta pobre
que achispado y alegre
quiere mezclarse con los dueños de la fiesta
bailar reír con ellos
y es rechazado fríamente
con un
"usted a lo que vino fue a cantar"
Así el poeta en la fiesta del mundo
(Rafael del Castillo)

Sexus

El sexo es una historia sin sosiego.
Caín ya no va más, queda al garete.
Domingo entre semana sin jinete.
Quevedo miope, Kafka, Borges ciego.
Cráneos de virtud en un talego.
Con la dama del rey nadie se mete.
¿Para qué en el reloj las diecisiete?
ilusión es morir. Se nace luego.
No más Job, no mas sur, no más virtudes.
La belleza de Venus es un mito.
Huelga de huesos, huelga de ataúdes.
El instante es eterno, es infinito.
Un tren es un expreso de aludes.
Ayer me moriré. Así es el rito.
(Fernando Garavito)

Sin prisa

Jueves gris, viernes gris, mayo sin brisa.
Dos de la tarde o tres, nada me advierte
este tren repentino de la muerte,
pasado que será, hoy de ceniza.
El futuro ya fue. No tengo prisa
de ser ni de vivir. Es una suerte
este hastío de huesos, esta fuerte
desazón de jamas, sola y sumisa.
No se si soy o fui. Asunto vano
el por qué de las cosas. No me inquieta
ni el alba ni el dolor ni el ser malsano
de estar aquí o allá. La voz sujeta.
El sol vuelve a la alcoba, de mi mano.
Ya sé que no soy yo, falso profeta.
(Fernando Garavito)

Guitarras del horizonte

Se fue por este camino
la vi perderse al final;
le hizo un nudo al horizonte
que no puedo desatar.
Ando buscando un camino
que no se borre en el mar
para llevarte conmigo
donde los barcos no van.
En la copa de una palma
que un ventarrón sacudía,
un pajarito cantaba
y el canto no se movía.
Las hojas no son del viento
ni de quien barre las calles,
son del color amarillo
y después no son de nadie.
Cuerda larga y sin clavija
que suenas de monte a monte,
¡Quién te tocara algún día,
guitarra del horizonte!
En la voz de cualquier hombre,
si uno se para a escuchar, siempre se oyen las campanas
que hay en su pueblo natal.
De muy lejos te traía
el clavel mas colorado, pero a mitad del camino
se lo comió mi caballo.
La guitarra esta en el árbol,
no ha nacido todavía,
pero cuando sopla el viento
se escucha su melodía.
Una flor que no ha nacido
de tu jardín arranqué;
no sé qué colores tiene,
cómo lo puedo saber.
En el país de las flores
donde es abril todo el año
me enamoré de una espina
para evitar desengaños.
Dios en los sapos es ronco
y claro en los pajaritos;
sólo en las piedras no se oye,
pero en las piedras da gritos.
Si tu belleza mañana
no la recuerda el espejo,
la recordarán mis ojos
porque mis ojos te vieron.
Yo aprendí por los caminos
como todo caminante
que el paso mas decisivo
siempre me queda delante.
(Sergio Sandoval, coplas)

Oh Madre

Brinda arrullo y regazo como el árbol y el ave
a la desolación de mis días aviesos.
La miel de sus palabras desciende hasta mis huesos
con el blando rumor de una lluvia suave.
En su mirar profundo puso Dios con la clave
de la vida, honda urna de castos embelesos.
Se hace pura mi carne al calor de sus besos;
su plegaria es la estrella que dirige mi nave.
Me ha dicho alguna vez que fue triste su infancia,
¡yo nunca le pregunto por las antiguas cosas!,
mas a su voz mi espíritu se llena de fragancia.
Si pienso en su niñez me inunda dulce llanto.
Cuando niña, ¡quién sabe si al mirar unas rosas
su virginal entraña sintió crecer mi canto.
(Antonio Llanos)

A mi madre

Todavía el dolor ara en su frente;
se humedecen sus ojos todavía;
sus ojos ¡ay! donde también el día
radió como en las cumbres del oriente.
Huyen las tempestades de mi mente
cuando los dedos de su mano fría,
se hunden, temblando, en la melena mía
y amorosos la erizan blandamente.
Ella es el astro de mi noche eterna:
su limpia luz, en mi interior se expande
como el lampo del sol en la caverna.
¡Yo la adoro... la adoro sin medida,
con un amor como ninguno, grande,
¡grande!... ¡a pesar de que me dio la vida!
(Julio Florez)

Madre

Todo lo que hay de triste sobre el mundo
en tu espíritu, madre, resumiste,
porque no se dijera que lo triste
no es, además de místico, fecundo.
A tu intenso mirar meditabundo
tal emoción de transparencia diste,
como para explicar por qué coexiste
lo diáfano, en el mar, con lo profundo.
Y hay tal valor en tu actitud sumisa,
tal decisión en tu palabra lenta,
y tanta austeridad en tu sonrisa,
porque la humanidad se diera cuenta
de por qué se estremece ante la brisa
el bambú que resiste a la tormenta.
(Juan Lozano y Lozano)

Mitad del alma

Mitad del alma, a mi dolor sumisa
y en quien solo mi espíritu confía.
Todo -porque he sufrido- ya me hastía
menos la bendición de tu sonrisa.
En esta senda que mi planta pisa
¿cómo habré de olvidarte, estrella mía?
¡Que se entreabra el botón sin ver el día
o que aliente el murmullo sin la brisa!
Ya hay nieve en tus cabellos en vez de oro.
Por eso al verte me provoco al lloro
y soporto en silencio la amargura
¡Ay, madre! porque pienso con tristeza,
que esa nieve es de mi alma la blancura
que pasó a eternizarse en tu cabeza.
(José Eustacio Rivera)

De "despilfarros"

Sólo por tí, madre mía,
soy bueno. Sólo por tí
jamas me preguntaría:
pero, ¿para qué nací?
(Luis Carlos López)

Nodriza

Mi nodriza era negra y como estrellas de plata
le brillaban los ojos húmedos en la sombra:
su saliva melodiosa y sus manos palomas mágicas.
¿O era ella la noche, con su par de lunas moradas?
¿Por qué ya no me arrullan, oh noche mía amorosa,
en el valle de yerbas tibias de tu regazo?
En mi silencio a veces aflora fugitiva
una palabra tuya, húmeda de tu aliento,
y cantan las primaveras y su fiebre dormida
quema mi corazón en ese solo pétalo.
Una noche lejana se llegó hasta mi lecho,
una silueta hermosa, esbelta, y en la frente
me besó largamente, como tú; ¿o era acaso
una brisa furtiva que desde tus relatos
venía en puntas de pie y entre sedas ardientes?
¿Tú que hiciste a mi lado un trecho de la vía,
te acuerdas de ese viento lento, dulce aura,
de canciones y rosas en un país de aromas,
te acuerdas de esos viajes bordeados de fábulas?
(Aurelio Arturo)

Esposa y madre

Ayer no mas jugabas indiscreta
con los bellos fantasmas de la vida,
y en ilusiones mágicas mecida
ibas de flor en flor vagando inquieta.
bella como un ensueño de poeta,
ibas de lumbre sideral vestida;
en tus ojos la dicha presentida,
la pasión de Desdémona y Julieta.
Hoy en tu fresca primavera hermosa
tienes la noble majestad de esposa y es una cuna el norte de tu anhelo,
y así es mayor tu gracia y donosura,
pues de una madre en la mirada pura
se transparente el esplendor del cielo.
(Antonio Gómez Restrepo)

Memoria de mi madre

Cuando murió mi madre yo tenía
la corta edad de un símbolo alfarero.
Era el rudimental barro primero
sin la virtud de su albañilería.
Quedó el vaso inconcluso. Está vacía
su cerámica tosca, y lastimero
testimonio señala el instantero,
ahí en la mesa descarnada y fría.
Las gramíneas recuérdanla tan leve
cual su coropreidad de harina y nieve.
asimismo la evocan las legumbres.
Yo ni siquiera la recuerdo y callo.
mas al callar para encontrarla, la hallo
con la misma grandeza de las cumbres.
(Germán Pardo García)

Madre dolorosa

Madre suspirante de dolores. mi dolorosísima mater
Como el cernícalo que raya
fulmineo, un aire calmo,
algo cae tendiendo una sombra,
repentinamente de arriba, como una nube que llora.
Mientras el tiempo, extraño e imprevisto,
espera encima mío nubles, y anubla,
a tu refugio vengo, para cobijar el alma desarraigada,
buscando tu recuerdo, a la orilla,
del inhóspito mundo me quedo;
como junto a un estanque cuya quietud me acoge,
deshojo mis terrores en tu severa linfa,
hasta que lenta, lenta, lentamente, sumergen.
Hasta que ya se anula el tiempo.
Y el blanco vuelo de tu ala, detenida,
se posa, tal y como en la vida,
con silencio y amor sobre mi hombro.
(Mario Rivero)

Maternidad

Si un hijo la abrumaba, no sabía.
Al principio pesaba lo que un nido,
lo que una voz, sin voz para el gemido,
lo que un perfume en trance de agonía.
Luego supo que el hijo nacería,
porque miró su seno convertido
en un tallo de miel, donde el latido
del corazón en leche florecía.
Más tarde toda se sintió vencida
por su propia cintura -mies crecida-
hacia el cielo redondo de su pecho.
Y un día casi azul, de madrugada,
se sintió por un niño desgarrada
sobre el lirio impasible de su lecho.
(Carlos Castro Saavedra)

Sitio Seguro

Te acompaño hasta aquí. Sitio seguro
donde Dios te esperaba y te recibe.
Con sangre de las lágrimas se escribe
este dolor tan lancinante y duro.
El sufrimiento que esconder procuro,
tras de la frente ya no se percibe.
Nadie sabe quién muere ni quién vive
tras de cada ventana y cada muro.
Dejé sobre la losa de tu pecho
como otra flor marchita mi alegría.
Lo que Dios hace siempre está bien hecho.
A nada, madre, el corazón se aferra.
Me duelen este oscuro mediodía
y tu primera noche entre la tierra.
(Dora Castellanos)

Hace más de muchos soles

Mi madre abría un libro
como dos alas para el vuelo.
A orillas de la noche
alguien prendía fuego a los candiles.
La tarde descendía hasta el patio
como si oyera un llamado.
Mi madre narraba la leyenda negra
del que huye del espejo,
caballero del polen cruzando nocturnas tempestades.
Si ella cerraba un libro
era como si cerrara la casa
y sólo entraba al dormitorio la noche,
su callada voz llegada de tierras del asombro.
Mi madre cerraba el libro como una dormidera,
y aún la perplejidad habitaba
al niño que fui hace más de muchos soles.
Cuando al sonido de cierta voz
en los umbrales del libro
los caballos de la guerra daban coces al cielo,
el galopero corazón
recorría el río de nieve de la cama,
la llanura blanca y silenciosa
que ascendía a la meseta de la almohada.
Mi madre cerraba el libro
como si cerrara la puerta de la casa.
En la penumbra del cuarto, una redada de
sueños me alumbraba.
(Juan Manuel Roca)

Ejercicio

Frente al espejo de las abluciones matinales
el habitual espejo
de los pensamientos dispersos
empezar el día recobrándose
a solas
mirando las partes de adentro
los confusos sentidos que despiertan
cada uno a su manera rutinaria
y secular en intensidades mecánicas
atento al resistente corazón
mirando también
la sombra de la sombra dejada atrás
y la mañana clareando en la mente
débil luz en el día aún a oscuras
promesa de soleo
para empezar algo
con la vacilante alegría
de creer que se puede empezar algo
en un acto afortunado
enriquecido por lo que se perdió ayer.
(Juan Liscano, Venezuela)

Poema

Nuestro amor no esta en nuestros
respectivos
y castos genitales, nuestro amor
tampoco en nuestra boca, ni en las manos:
todo nuestro amor guárdese con
pálpito
bajo la sangre pura de los ojos.
Mi amor, tu amor esperan que la
muerte
se robe los huesos, el diente y la uña,
esperan que en el valle solamente
tus ojos y mis ojos queden juntos,
mirándose ya fuera de sus órbitas,
mas bien como dos astros, como uno.
(Carlos Germán Belli, Perú)

Preludio para desnudar una mujer

Que esté, de preferencia, muy vestida.
Por eso es importante que las medias
sigan cada contorno de sus muslos; que disfruten
la pericia, el estilo del tornero
que supo darles curva de manzana,
maduración de fruto al,punto de caída.
Goza de la tela perfumada
encima de los jabones y los ríos.
acaríciala encima: su vestido
es la piel que ha elegido para darte.
Primero las caderas:
es la estación donde mejor preparas
el viaje y sus sorpresas. Cierra los ojos.
Ya has pasado el estrecho peligroso
que los manuales llaman la cintura
y tus manos se cierran en los pechos:
cómo saben mirar, las ciegas sabias,
el encaje barroco de la cárcel
que apenas aprisiona dos venados
encendidos al ritmo de la sangre.
Si los broches y el tiempo lo permiten,
anula esa defensa: mientras miras sus ojos
deslízale el sostén. Y si protesta
es tiempo de estrecharla.
Acércala a tu boca; y en su oído
dile de las palabras que son mutuas.
En un ritmo creciente, pero lento,
trabaja con los cierres, la hebilla,
los bastiones postreros de la plaza.
Aléjate y admírala: es un fruto
que pronto será parte de tu cuerpo
y tu sed de morderla es tan urgente
como la del fruto que anhela ser comido.
Has esperado mucho
y tienes derecho a la violencia.
Deja que la batalla continúe
y que el amor condene a quien claudique.
(Vicente Quirate. México)

Daguerrotipo de una desconocida

Esa muchacha que en el daguerrotipo esta mirándonos,
que no sabemos quién fue ni cómo se llamaba;
esa muchacha tan deliciosamente fresca bajo su blusa de
encajes
frágil con el temblor del pájaro que una vez hemos tenido
en la mano;
el óvalo de cuya cara nos hiere de belleza,
las líneas de cuyas manos dibujan la esperanza o la ternura;
esa muchacha está en peligro, ya ven, y no se da ni cuenta.
El día se le esta yendo como el aroma escapa de la rosa,
el nombre se le está yendo como esta yéndose la música, no
se da cuenta.
Sólo un instante más y ya no podremos ampararla, no
podremos;
El rumor de su falda se ocultará en la sombra de los márgenes;
ligera se habrá ido como si no tuviese un cuidado en el mundo y
con la punta de sus dedos.
No estará la muchacha, la perfección, la gloria de la luz, sino
su imagen
manchada ya, tocada ya, dañada, como por una mosca, por
la fecha.
Es demasiado joven para el odio del tiempo.
(Eliseo Diego, Cuba)

Descripción de mi esposa con acompañamiento de timbales

Ella es mi escarabajo sagrado
Ella es mi cripta de amatista
Ella es mi ciudadela lacustre
Ella es mi paloma de silencio
Ella es mi tapia de jazmines
Ella es mi langosta de oro
Ella es mi kiosko de música
Ella es mi lecho de malaquita
Ella es mi medusa dorada
Ella es mi caracol de seda
Ella es mi cuarto de ranúnculos
Ella es mi Anadiómena marina
Ella es mi Ageronia atlantis
Ella es mi puerta de oricalco
Ella es mi palanquin de hojas
Ella es mi postre de ciruelas
Ella es mi pentagrama,a de sangre
Ella es mi oráculo de besos
Ella es mi estrella boreal
(Carlos edmundo De Ory)

Vegetales

estamos en el bosque,
amor mío,
en la espesura de los años
vividos duramente
bajo la tiranía de las frondas,
en situación de seres vegetales.
Entre tú y yo el silencio
se mueve apenas,
su involuntaria brisa comunica los
troncos
y, sin palabras, las raíces
inician la aventura
de la espera anhelante: pasa
por nuestro sueño un leñador amigo
desbrozando la noche,
abriendo para siempre el camino del
alba.
(Carlos Sahagun, España)

Tu

Ese pedazo de ti
que se metió
en mí
cerró
echó candado
llave
Ahora camina
dentro
de mí
con paso lento
grave
¿hacia dónde?
(Aurora Arciniegas)

Brisa huracanada

¿Por qué me corres por las venas
por qué me empujas la sangre
por qué sacudes mi mente
y me llenas el pecho
de no sé qué cosa?
¿Por qué desbaratas mi alma
me golpeas el pensamiento
le das vueltas a mi mundo
y lo dejas boca abajo?
¿Quieres torcerme la vida
hacia algún camino enroscado
hacia algún cielo huracanado?
¿Por qué esa fuerza que refuerce
que remueve y revuelca
desbarata y golpea
arrebata y arrastra...?
¿Por qué esa fuerza no mira
que se me está llevando el alma...?
(Aurora Arciniegas)

Hombría

Espuma de besos
perfume que anida
en tu piel.
Ombú que cautiva
la luna sagrada
que vive en mi ser.
Tu hombría
parte de mi entraña
se diluye en tu cuerpo
la noche te inicia
con su viento
Galopas sin cauce
devoras mi sed.
(Guiomar Cuesta)

De par en par

I
Sueños que dejan
de par en par
los silencios
Abren puertas
cántaros
pájaros
fuentes que albergábamos
en ese terreno desconocido
que has creado para mí.
II
Tómame entre tus dientes
seré la primavera
que nace para vivir
en plenitud
Sueño viento
pasión que estremece
la atmósfera
y las recrea.
III
Voy por tu ancha espalda
sin saber que penetro
tu silencio
sagrado mar
que me recorre.
(Guiomar Cuesta)

Hombre

Hombre cábala misterio
Hombre ternura
Hombre mago, palpitante y desnudo
Hombre alegría
Hombre ojos profundos, compañía.
Hombre olor y tacto
Hombre murmullo
Hombre azul de mar
calor del trópico.
Hombre que indaga al infinito
pero ignora
la respuesta
labrada en la palma de su mano.
(María Clara González)

¿Cómo llegaste aquí?

¿Cómo resucitaste y desde cuando
fantasma que atormenta mis paisajes?
¿Cómo tu voz en mi ánfora secreta?
¿Cómo tu blanca vela por mi puerto?
¿Cómo arribó tu quilla a mi muelle solitario?
¿Cómo alcanzó tu rostro esa línea sinuosa
de mis lluvias de enero?
(María Clara González)

Adagio

es noche de estrellas y cangrejos
el viento danza entre los arrecifes
y el mar susurra palabras de amor
a las atarrayas dormidas.
Hay fuego en la enramada
Mi piel es la única frontera de tus manos
y mis labios son olas para el sueño.
Bajo t cuerpo
mi cuerpo estremecido
canta.
Es la hora mas honda
la última hora del misterio.
(Ana Mercedes Vivas)

Ecos

Soy gaita hembra melodía ancestro
olvidada en el tiempo.
Soy cununo hembra
mi piel es el eco del grito en la selva,
cuando un golpe caricia
me arranca lamentos.
Soy gaita y cununo
gaita macho
cununo hembra...
(Ana Mercedes Vivas)

I

Cierra tu voz
su grifo
la dulce mano
se aquieta
que acarició
mi entraña
Mi boca
saborea
acres desiertos
Entre la nebulosa
tanteante
ojos desorbitados
del silencio
Me encierra
única piel
asta cuando
su aroma
echen a volar
de nuevo
tus corolas
Paloma
Arroyo mío
Labio de flor
nombrarme
(Luz Angela Caldas)

Nocturno

Voy hasta tu casa
y salto los muros de la noche.
El viento
escribe y borra el paisaje.
Salto muros
para robarle el sueño desmelenado,
la cara que tenías la otra tarde,
esa barca lejana por tus ojos.
¡Qué cosa tan precaria es esta de amarte!
Si convinieras al menos
en dejar un puente,
yo sería un pez de dos aguas
y habría una noche tuya
con una voz
parecida a mi cielo interior.
(María Margarita Fernández)

Agua de luz

Agua de luz mis palabras
agua de luz
para tu cuerpo hecho de flores
de tenues hierbas
donde la sangre canta,
se recoge
y acerca su latido.
Cuerpo de tibio aroma
donde la vida se remonta.
Desde mi torre despierta
percibo tu ardoroso río
y te llamo con el corazón,
con palabras evocadas de la llama.
(María Margarita Fernández)

Lejano

Desde la ciudad te escribo,
desde la lluvia,
desde la nostalgia.
Cierro los ojos
para escuchar las olas de tu ser
sobre mi alma.
Cierro los ojos
fervorosamente,
para dejarte crecer
desde la magia.
Y te siento
como un fuego en la distancia,
en esta ciudad de invierno
y a estas horas
en que la nostalgia
es el comienzo del olvido.
(María Margarita Fernández)

Efímero

te amo
tan de prisa
que te acabo en el instante
arrastrado al infinito.
Antes de disfrutarte
te pierdo
en el oleaje de la espuma batiente.
Mi tentación,
extender los gemidos
lentamente
en la comunión de un no saber
quién está dentro de quién.
jadeo...
A veces, lo consigo
y sólo recordarlo
me precipita al vacío
me acelera vertiginosamente
acortando el momento
evitando el placer.
Después lo pienso
y el sueño me invade
me relajo plácidamente
y descanso en tí.
Quizás el próximo tren
sea menos vehemente
y permita, pausado,
prolongar la pasión.
tu compañía ya la tengo
para siempre.
(Belén Morillo)

Adivinanza

Solo ábrete.
El no entiende de virginidades
ni tabués
sólo sabe de placeres calientes
de sudores y fiebres...
Es obsceno.
Te recorre en una sola caricia
paseando sus inmensas lenguas de fuego,
lamiéndote con su caudal incandescente.
Es ardiente.
Te penetra todos y cada uno
de los poros
disfrutando y quemando.
Abrasando,
termina en combustión sin ornamento.
(Belén Morillo)

Eros de anturio y cayena

Muerdo
los secretos
de tu realidad erecta de anturio
descubro olores
y la noche derramándose
la antigüedad de los silencios.
Piel de cayena asombrada
durante tus pasos
habitada de carne de anturio
caminamos nocturnos
hacia el sol...
(Everlyn Damiani)
Despertamos del olvido
Despertamos del olvido
hermético
donde sobrevivíamos sin deseo.
Un beso casual
abrió las cortinas
y sin proponernos,
volvimos a transitar descalzos
la madrugada.
En tu pecho
el vuelo del alcatraz
se hizo himno
y tus manos desterraron
el hastío plomizo
anclado en mi vientre.
Despertamos del olvido
con un beso causal
y de pronto
volvimos a tener el sol
entre la almohada.
(Everlyn Damiani)

No me lloren, yo tuve
(fragmento)

No me lloren yo tuve
tardes rojas
manos calidas (¡tuve manos!)
que se rompan mis cuerdas
si los pájaros
jugaron en mi oído con sus arpas de niebla.
Un llanto frío calentó mis ojos
y la luna
de pronto
salpicó mi cabello con sus dedos redondos
de los soles mas blancos.
Le regalé mi risa al soldado más bello
mandé a hacer una estrella.
No me lloren
yo quise.
(Anabel Torres)

Sensualidad negra
(Fragmento)

Por la calle del Pozo
ya viene la negra,
por la calle del Pozo
a buscar agua fresca.
La negra Catana,
la negra más linda,
a quien todas las negras
y más de una blanca
le tienen envidia.
hay que ver en sus ojos
la luz cómo brilla
su cuerpo de junco
cuando ella camina.
(Jorge Ariel)

Viene una joven
(Fragmento)

Y viene ahora una joven, la hay:
es azulada y blanca y rubia y suave
Y es ligera y alada y de pies de rocío
Y posa en la caricia como lo hacen las hadas,
El don para que un hombre fantasee;
Una joven alada y tersa y grave
Que nada dice y que todo lo da con el aliento,
Del alma, de la edad y la piel,
Porque primero está la piel que el alma
Y primero la yema de unos dedos
Que toda la Doctrina;
Es una joven de jazmín que atraviesa
Por la infancia de un hombre terminado.
(Jaime García Mafla)

Póstumo

Siempre que hablé de la muerte
estaba vivo.
Revivo
lo que dije estando vivo
de la muerte
y aquella sólo era vida
detenida,
era muerte disfrazada.
La muerte es la otra cara
de la nada
(pálida en su mudez
o ensangrentada)
(Rogelio Echavarría)

Episodio de ausencia

¿Cómo llegué hasta aquí, si estoy ausente?
Yo nunca luché por olvidar la lucha
y para nunca recordar la ofensa,
sólo tengo memoria del presente,
que aunque sé que es muy poca es también mucha.
Y el mañana no existe, pues si llega
se aplaza a diario e infinitamente.
Si todo cuanto nace me relega
¿para qué lo que tengo y lo visto?
¿Para qué lo que aprendo y lo previsto?
si todo cuanto afirmo se me niega?
No me defiendo ya ni me apercibo.
Recuerdo que no soy pero que existo.
Sólo queda el amor: su eterno instante
y la quemante luz con que me ciega.
(Rogelio Echavarría)

Epitafio

Al fin voy a dormir
despacio
y solo.
(Rogelio Echavarría)

Has de vivir

has de vivir
El sueño de tus horas
Con la fe de la infancia
Y con la entrega del desprendimiento
Con la serenidad
Del abrir de los pétalos
La confianza del sueño
Y la alegría del viento que viaja
Con la sabiduría
De las hojas que caen,
La armonía de los juncos
Y el amor silencioso del rocío.
Con la paz
Misteriosa de la llama,
Con la verdad del agua
Y la paciencia de la hierba que crece.
Con el secreto
Del paso de la sangre,
La soledad del aire
Y la humildad antigua de la lluvia.
Con la fidelidad
De la vida que vive
Sólo porque es la vida
Y la obediencia de la luz que muere.
(Jaime García Maffla)

Cosas que me gustan

Me gustan las cortinas de seda roja
y los lechos de marfil.
Gozo colocando tus diminutos pies
sobre mis hombros y las puntas
de tus rojas y bordadas chinelas
apuntan hacia el cielo.
Adoro tu pequeña boca,
roja como una cereza
y su aliento de lilas.
Me enloquece ver tus grandes ojos
ardiendo de pasión y tu mente perdida
en otros mundos mientras saciamos nuestra sed
y escucho tus quejidos.
¡Cómo te recuerdo
los caminos secretos de nuestros cuerpos
en nuestro primer encuentro!
¡Qué seductora fuiste!
Ahora que dejas que crezca
tu verdadera naturaleza
tu aplomo, inteligencia, dulzura y elegancia
no tienen igual.
Peor lo que en verdad me pierde
es la forma como tus ojos enormes y divinos
aparentan vergüenza.
(Anónimo, poema chino)

Nocturno

Toma y toma la llave de Roma,
porque en Roma hay una calle,
en la calle hay una casa,
en la casa hay una alcoba,
en la alcoba hay una cama,
en la cama hay una dama,
una dama enamorada,
que toma la llave,
que deja la cama,
que deja la alcoba,
que deja la casa,
que sale a la calle,
que toma una espada,
que corre en la noche
matando al que pasa,
que vuelve a su calle,
que vuelve a su casa,
que sube a su alcoba,
que entra en su cama,
que esconde la llave,
que esconde la espada,
quedándose en Roma
sin gente que pasa,
sin muerte y sin noche,
sin llave y sin dama.
(Rafael Alberti, España)

Pasquinada

Te quiero imaginar, señor Pasquino,
como siempre, lanzando puteadas,
siendo hoy el blanco de tus pasquinadas
un tal Alberti que hasta Roma vino.
-Dicen que es español, que es florentino,
que de andar las pelotas tiene hinchadas
y que expuestas serán y subastadas
desde Piazza navona al Aventino.
Dicen que viene con las pretensiones
de coronarse emperador romano
y sentarse en la silla gestatoria.
Y que para evitar aclaraciones
anda con una loba en una mano
y en la otra mano una jaculatoria.
-Basta, señor Pasquino, porque advierto
que lo que me atribuyes es muy cierto.
(Rafael Alberti, España)

Figura de los amigos

Tigre rayado del relámpago:
su trueno es zarpa.

y
yo
buscándonos
entre la multitud del mundo
(Hugo Chaparro)
Detrás de la voz del trovador
Detrás de la voz del trovador de su guitarra encantada de la vida
pasan (mientras pasa el disco veloz bajo la aguja)
pasan digo los amores que acompañan esos acordes
las pequeñas tragedias y las enormes comedias
que nos han ocurrido en estos años
(¿O será que nosotros les hemos ocurrido a ellas?)
Desfilan rostros dibujados o borrosos enormes ojos
que nos miran desde el sueño
y algún que otro rostro que ya nos mira desde la muerte
El trovador dice "mariposas" y lo que vuela
no son insectos de variados y rítmicos colores:
pasa una muchacha que ya no cabe en nuestro sueño
Pregunta por ejemplo el trovador en un verso barroco o medioeval
que si aquí alguien "juguetea con la alquimia"
y llega parte de la vida jugueteando en ese verso
Acusa el trovador a esa mujer que no propone otra cosa
sino que él "sabe y se estrelle" sobre el muro del amor
o el de la rabia nos retrataba?
Claro que nacimos por la misma época
vivimos semejantes historias parecidos sueños
o idénticas muertes nos esperan
Pero así y todo
Ahora que suena esa voz en las bocinas estereofónicas
esa voz doble y la misma única y partida
por el rayo del amor y el de la técnica
a lo mejor es necesario decir lo que sabemos:
que antes o después nuestras pequeñas tragedias
nuestras enormes comedias
han andado rondando y ardiendo en esos versos
con que ahora el trovador nos agrede amablemente
desde el disco
Que somos parecidos y los mismos
Que somos los unos y los otros
pero iguales
Y que particularmente
ahora en este instante
me arden en el mismísimo amor sus mariposas
y la mariposa en especial que ya no cabe en este sueño
las alquimias.
la mujer propone mis historias
(Víctor Casaus, Cuba)

Ciencia (muy) natural

Somos materialistas confesos
Nos guiamos por concepciones científicas
del mundo y de sus cosas
Analizamos estudiamos pensamos
que todo pasa por el arco del triunfo
de las ciencias
Por todo ellos
es que ahora declaro
que el mundo se oscurece y se alumbra delante de mis ojos
cuando tú
parpadeas
(Víctor Casaus, Cuba)

Llueve

en la noche sobre el mar,
y la noche y el mar
se hunden, como en un esfuminio,
entre una bruma fría de soledad y olvido.
A ratos un relámpago
como una cicatriz de luz en el cielo,
y el aullido del viento
entre el desamparo y la espera,
y el perfil
de algún velero entre las sombras.
a ratos,
solo el recuerdo de una palabra y un presagio.
Y la lluvia en la noche infinita,
y el mar.
Todo está lejos de nosotros:
el campo con sus casas
hechas de barro y de silencio,
la ciudad
con sus ventanas iluminadas,
el campanario de la ermita
y la sonrisa de la primera mujer.
La lluvia cae sobre el mar,
la lluvia,
y el mar,
¡que no terminan nunca!
(Guillermo Payán)

Siempre

He mirado el mar, con amor y con miedo,
entre la fiebre y el éxtasis,
entre la sombra y el misterio.
Ciego ante su horizonte sin límites.
Atento a su silencio evocador y sugerente.
El mar melancólico de las bahías
en el otoño, el mar festivo con gritos
y canciones de ebrios,
el mar caricioso
cuando lame la playa y la piel
de las nadadoras,
el mar rutilante en el alba del mundo,
el mar solitario bajo la estrella de la Tarde.
Siempre he mirado el mar
como si entre sus ondas
estuviera el final de mi destino,
de todos mis destinos.
El mar,
-¡este mar de todos, de nadie-
siempre cambiante y siempre eterno
como el cuerpo de una mujer,
¡como mi corazón!
(Guillermo Payán)

Venecia

Me encontraba hace poco
acodado sobre el puente
en la noche sombría.
De lejos se oía venir un canto,
gotas doradas se deslizaban
por la superficie trémula.
Góndolas, luces, músicas
flotaban en la embriaguez
del crepúsculo.
Mi alma, un acorde de lira,
cantaba para sí, invisiblemente
pulsada una canción de gondolero
temblorosa de felicidad.
-pero, ¿la escuchaba alguien?
(F. Nietzsche)

Habla el varón piadoso

Dios nos ama porque nos ha creado:
"El hombre ha creado a Dios", es
vuestra sutil respuesta.
¿Y no ha de amar lo que ha creado?
Porque lo ha creado, ¿deberá negarle?
Esos argumentos cojean, dejan asomar
la pezuña del diablo.
(F. Nietzsche)

Sils María

Estaba ahí sentado, esperando,
a la espera de nada,
más allá del bien y del mal,
gozando, ya la luz, ya la sombra,
entregado al día, al lago al mediodía,
al tiempo sin fin.
Entonces amiga el que era uno
se volvió dos, y Zarathustra
pasó por mi lado.
(F. Nietzsche)

En el estío

¿Debemos comer el pan
con el sudor de nuestra frente?
Mejor es cuando se suda no comer nada
siguiendo el sabio consejo de los médicos.
¿Qué necesitamos bajo la canícula?
¿Qué pide ese signo inflamado?
Con el sudor de nuestra frente
debemos beber nuestro vino.
(F. Nietzsche)

Invierno

Gritan las cornejas
y vuelan aleteando a la ciudad:
pronto neverá, feliz
quien aún tiene una patria!
Ahí estás pues inmóvil,
miras hacia atrás, ah. ¡cuanto tiempo!
¿Por qué, bufón, huiste al mundo
antes del invierno?
El mundo: una puerta
a mil desiertos, muda y fría
Quien perdió lo que perdiste
en ninguna parte encuentra
un paraje.
Ahí estás pues macilento,
condenado a emigrar en el invierno,
como el humo que busca siempre
cielos mas helados.
Vuela pájaro, grazna
tu canción en el tono
de un ave del desierto,
esconde bufón tu corazón sangrante
en burla y hielo.
Gritan las cornejas
y vuelan aleteando a la ciudad.
Muy pronto ha de nevar:
¡Ay de aquel que no tiene patria!
(F. Nietzsche)

Amor, piel, canto

Tu tristeza se parece a la mía.
No mires tú a la mía, tú estas triste,
y cuando nos miramos
estalla la alegría
y hasta nuestro dolor
se vuelve estrella
Lo pienso cuando estas en la
playa y yo estoy lejos.
En esa misma playa yo oí decir tu
nombre al aciago viento.
Allí esperé tu canto, y él ahora
me habla
de tu alma y de tu piel...
Y mientras llego a tu alma
te imagino cantando
y flotando en el sueño
soñando con el canto
y cantando despierta
y despierta escuchándome.
El viento me trae entonces
canto, piel tuya, piel
y piel y canto.
Y yo sigo viajando
por el canto de tu piel,
por tu piel a mi alma.
Ya de regreso en ella
quiero oírte cantar
y tenerte muy cerca.
Pero, entre tanto, lejos
muy lejos de ti pienso
que una canción florece en mis tristeza:
la canción que camina por tu piel.
(Fabio Lozano Simonelli)

Noticias de Hades

El calor me despertó en medio de la noche
y bajé a la quebrada en busca de la fresca brisa
que viene de los páramos. Sentado bajo un frondoso guadual
un hombre esperaba, oculto en la esbelta sombra de las matas.
Permaneció en silencio hasta cuando le pregunté
quién era y qué hacía allí. Se levantó para responderme
y desde la oscuridad vegetal que lo ocultaba llegó su voz
y sus palabras tenían la afelpada independencia,
el opaco acento de una región inconcebible.
"Vengo -me dijo- de las heladas parcelas de la muerte,
de los dominios donde el cisne surca las aguas serenas
u preside el silencio de los que allí han llegado
para esperar, en medio de las altas paredes de granito,
la inefable señal, la siempre esperada y siempre postergada
señal de su definitiva disolución en la nada bienhechora.
Ni la pulida superficie de las rocas, ni el helado espejo
de las aguas, guardan signo alguno de esa presencia innumerable.
Sólo la nielada estela del perpetuo navegar
del ave que vigila y recorre esas regiones, anuncia
cuáles son los poderes y quienes los habitantes que pueblan
el ámbito sin designio ni evasión del que vengo a dar noticia.
Cada cual existe allí por obra de su propio y desolado
apartamento. Sólo el cisne, en su tránsito sin pausa,
con breves giros de su albo cuello majestuoso,
nos reune bajo el mismo gesto de un hierático despojo.
La brisa callada que baja a menudo de las cimas de granito
no basta para inquietar la superficie del lago. Nos llega
como una última llamada del mundo de los vivos,
de ese mundo en donde apuras, un distrido goce,
los dones que nosotros, allá, en nuestros parajes,
ya hemos olvidado. Observa cómo ninguna piedra es
muda en este tu mundo. Aquí te acogen voces, ecos y llamadas
todo te nombra, todo existe para tu protección y alivio.
Como presente no pedido y que no mereces vine a revelarte
lo que te espera. No saques apresuradas conclusiones,
nada de lo que puedas hacer se tendrá en cuenta
entre nosotros. La estancia y dura transparencia
de nuestro reino no es propicia a los recuerdos y esperanzas
que tejes y destejes en el tropel sin norte de tus días.
No creo que llegues a entender lo que he narrado.
Pertenece a una materia y a un tiempo que sólo los muertos
tenemos la lenta y gélida paciencia de habitar.
La huella del cisne sobre las aguas nos mantiene
a la espera de nada, apartados y ajenos, presos
en la neutra mirada del centinela de radiante blancura
en cuyos ojos se repite la teoría de los acantilados
que a trechos mácula el óxido estéril de un liquen inmutable".
Esto dijo y al extender la mano desde la tibia penumbra,
pareció iniciar un gesto ambiguo con el cual, a tiempo
que se despedía, el estaba indicando que, en alguna forma,
para mi indescifrable, yo me estaba iniciando en sus dominios.
(Alvaro Mutis)

?

"¿Podrías decirme por favor,
qué camino debo tomar?"
preguntó Alicia.
"Eso depende en buena parte,
de adonde quieres ir"
contestó el gato.
"Realmente no me importa mucho a donde..."
respondió ella.
"Entonces no importa
qué camino tomes"
dijo el gato.
(Lewis Carrol. Alicia en el país de las maravillas)

La pasión de los seducidos

A estas horas dos cuerpos se desean agitadamente,
En las sombras de un cuarto con el olor a semes,
Espejos invisibles observan cómo aquellos se devoran.
después de un rictus de amargura,
Sólo momentos agitados,
No es el amor lo que los llama
Es la soledad, esa loba traicionera.
Por las calles desiertas y oscuras
Cuerpos distantes parten por caminos diferentes.
(Eugenia Sánchez Nieto)

Desconfianza

Llevo un animal agazapado en la espalda
Tus semejantes te causan daño
Desconfías de su larga lengua
De la pulcra corbata de la risa entre dientes
Todos dicen estar en lo cierto,
Caballero impecable: las moscas rondan tu cerviz.
Camino de lado a lado
No doy la cara a nadie
La sombra que me acompaña me agobia,
Sólo deseo que el animal agazapado
Salte de una vez por todas.
(Eugenia Sánchez Nieto)

Estragos

A veces me asalta un fastidio incontrolable
Y armada de un paraguas deseo golpear
A quien se atreviese en el camino,
En mi cuerpo desposeído y como animal herido
Quiero morder al desgraciado,
Al legista hipócrita que roba a los demás.
Corretear a parejas desposadas que copulan sin pasión.
Pero nada de esto sucede,
Me trago la ira y una indigestión comienza a hacer estragos.
Sólo frente al demente bajo los ojos
Ellos se vengan de esta generación desventurada.
(Eugenia Sánchez Nieto)

Trabajos de Omar Ortiz - Tulueño
.
Uno,
entre mis varios oficios,
es la búsqueda de magos.
Supe de alguno que se dedicó al arte
creando un mecano genial y terrible a la vez.
Sus modelos eran devorados en cuerpo y alma
por un lienzo preparado ex profeso
y mas tarde en galerías y exposiciones
los críticos y el vulgo se maravillaban
y pagaban altas sumas por sus retratos.
..
El emperador,
retocaba todas las tardes a las cinco
su frondoso tocador mañanero.
El emperador,
sentaba su humanidad frente a un gran espejo
de monjas y poco a poco,
desenmarañaba el mirriñaque,
empolvaba granujos cachetes
y enrojecía los filósofos labios.
Entre tocado y tocado,
el emperador,
palpaba su fofo cuerpo
puesto que necesitaba asumir su materia.
El resto de tiempo
el emperador lo destinaba a gobernar
y a posar para los libros de historia.
...
Mi amigo Rubén,
Un rabino que vive en la calle de los alquimistas.
Y omito su apellido
porque nunca se sabe cuándo comienza una persecución.
La otra noche,
mientras medía con un enorme compás
la trayectoria del cometa Halley,
dijo, como hablando para sí,
es inútil, qué humanidad!
....
Todo parece indicar
que Hefestos era sordo, cegato, cojo
y celoso como el fuego.
Entonces Juno,
su divina esposa,
lo engañaba comiendo raspados rosaverdeamarillos,
en la plaza,
a las cinco.
.....
La mujer,
avanzó hasta el final del tiempo.
La noche dejó el rastro de su paso
en una niebla espesa que azuló las aguas del mundo.
La mujer,
por un camino de estrellas,
se llegó hasta la luna
y abandonó su mando en esa hija de la tierra.
Desde entonces un lado lunar
permanece para siempre oculto del sol.
......
Abuela me contó una vez este secreto: "Hijo,
la luna cuando ve al sol se pone mas pálida que nunca".
.......

Nadie sabe si es cierto.

Pero dicen algunos viejos sabios
que el ajedrez nació en la imaginación de un cacharrero
turco que vio huir su mujer con un soldado lombardo.
A la moza,
le apasionaban los estandartes
que identificaban las fuerzas del patrón de su amado.
El infiel se consoló pensando
que su artificio, Alá sea loado, duraría más
que amores traicioneros de berberisca casquivana.
Lo encontraron pasadas las mil y una noches
completamente loco,
muriendo de amor.
Hojas secas
Amo las hojas secas... Al acaso
muchas veces las hallo en mi camino;
las escucho charlar paso, muy paso,
y al mirarlas tan mustias, tan enfermas
pienso que es uno el suyo y mi destino.
Amo las hojas secas... Me parece
al ver cómo susurran y se alejan,
que son almas de vírgenes que lloran,
que son voces de niños que se quejan.
Sin fuerzas y amarillas caen del árbol;
se desprenden tan solo con su peso;
se saludan cantando en su caída
y se despiden luego con un beso.
¿Que si siente? Oh, sí!... Yo las he oído
referirse en secreto muchas cosas:
por qué un clavel hoy yace desteñido,
por qué derraman lágrimas las rosas.
Y hasta supe por una, ¡qué indiscreta!,
que una magnolia de jardín vecino
es muy hermosa pero muy coqueta.
hablan de sus recuerdos. De aquel día
en que al rayo de un sol de primavera
embaban en sus tallos de alegría,
y al besarlas la brisa pasajera
"buenas tardes, amigas!" les decías.
después vino el otoño... Horas tras hora
fueron perdiendo su ropaje verde
y hoy la anemia implacable las devora.
Son neuróticas... Tienen sus antojos;
gustan siempre de sombras y miestrio;
varias veces sorpréndenlas mis ojos
cuchicheando en el viejo cementerio.
Y hay alguna devota que prefiere
a los juegos, las tumbas, y volando
en las cruces musgosas se encarama;
allí entona un responso o miserere
y hacen coro las otras de una rama.
¿Las ves cómo se estrechan?... Se despiden;
dicen adiós a sus ocultas frondas...
¡Ellas tienen también como yo tengo
muchas tristezas y amarguras hondas!
Amo las hojas secas... Es su suerte
cantar desde que nacen:
cantando esperan su enlutada muerte
y cantando en el viento se deshacen.
Y al mirarlas pasar cerca a mi lado
moribundas y secas, sin perfume,
pienso en las almas tristes, sin consuelo,
de aquellos seres que el dolor consume
y mueren solos esperando un cielo.
Pienso en la niña de cabeza rubia
que tirita de frío en una losa,
mientras la azota sin piedad la lluvia...
y que mañana dormirá en la fosa.
Pienso en las frentes pálidas, ajadas;
en esos labios desteñidos, yertos;
en las quejas amargas del proscrito;
en las viejas reliquias de los muertos.
Y en vosotros, poetas,
los de los ojos turbios ,soñadores
que marcháis encorvados por el mundo
bajo el peso de todos los dolores.
Y al mirarlas pasar cerca a mi lado,
preludiando su eterna despedida,
pienso que ellas también, como yo tienen,
prematuro cansancio de la vida...
(Ricardo Nieto)

Libros

¿Para qué los libros, para qué, Dios mío,
si este margo libro de la vida enseña
que el hombre es un pobre pedazo de leña
que arrastra en sus ondas fugaces un río?...
¿para qué los libros, para qué, Dios mío?
Leí muchos libros. Leí tanto, tanto,
que al fin se cansaron de hacerlo mis ojos...
¿Qué resta de todo?... un poco de llanto,
una honda amargura y un hondo quebranto,
un bosque de espinas y un bosque de abrojos.
¿Qué sabio ha podido mecerse en la bruma?
¿Qué artista una gota formar de rocío?
¡Oh pobres poetas, romped vuestra pluma!
Mirad cómo escribe sus versos la espuma
y oíd cómo canta sus versos el río.
En vano con libros tu mente torturas;
en vano a las puertas cerradas golpeas;
no hay astro que alumbre tus noches oscuras;
si buscas en ellos capullos de ideas,
tendrás el veneno de las desventuras!
Lee sólo este libro: la Naturaleza.
Embriágate de aire, de luz y de rosas;
sé humilde, sé bueno, recógete y reza,
y pide a la augusta, serena Belleza,
te muestre tu imagen en todas las cosas.
Debajo de un árbol medito y espero...
¡Cuán poco a los hombres que pasan les piso!
La vida es un viaje; yo soy un romero
cansado de todo... Dormir sólo quiero
el último sueño de paz y de olvido!
(Ricardo Nieto)

La casa de campo

Entré a la casa solitaria y fría,
asilo en otra edad de mis mayores,
y al recorrer sus amplios corredores,
sentí el alma también, también vacía.
El sol en el crepúsculo se hundía
entre nubes de vívidos fulgores;
se apagaban los últimos rumores
con que doliente se despide el día.
De las tapias musgosas, casi en ruinas,
que circundaron la frondosa huerta,
me muraban las pardas golondrinas...
Cuando de noche traspasé la puerta,
la luna plateaba las colina
y un perro aullaba en la extensión desierta...
(Ricardo Nieto)

El viajero

Nunca supe su nombre, ni de dónde venía...
Una noche a mi cuarto penetró suavemente
y quedose mirándome de hito en hito.
Llovía.
Murmuraba a lo lejos el raudal del torrente,
y en las ramas del bosque como una arpa gemía
una ráfaga helada.
Yo miraba su frente
de blancura de mármol, sus pupilas llorosas,
y sus manos exangües como dos blancas rosas.
No me dijo una frase, ni una sola siquiera;
no le hablé yo tampoco. Se alejó como vino...
Cuando al cabo del tiempo me asomé a la vidriera,
sólo vi que a lo lejos se alargaba el camino...
(Ricardo Nieto)

Hoja muerta

Cansado de la lucha, entristecido,
cejé por siempre en mi ardoroso empeño,
y un rincón a la muerte hoy sólo pido
para dormir allí mi último sueño.
Si no hay entre los árboles un nido
para tus hijos pálidos, oh Ensueño!,
dále en cambio la paz, dále el olvido
al mas triste. más débil y pequeño.
Sólo un anhelo realizar querría:
quiero caer en la mitad del día,
a la sombra de un álamo sonoro,
donde escuche los ruidos de la selva,
y el viejo sol con laxitud me envuelva
entre un tapiz de lentejuelas de oro!
(Ricardo Nieto)

Sicut navis

Señor, hoy o mañana... El barco esta ya listo
y sólo espera tu orden para poder zarpar;
las gentes del contorno atónitas me han visto
cogiendo de la playa
las redes y las velas tendidas a secar.
¡Señor, cuando Tú quieras!... ¿A dónde irá la nave?
¡Lo ignoro, mas tus brazos abiertos siempre están!
Luché. Sufrí. Mi vida fue igual a la del ave
errante y solitaria.
que cruza por las olas que vienen y que van.
¿A dónde?... ¿A qué lejana estrella que titila
en el espacio inmenso?... ¿al sur o al septentrión?
No sé. mas mi esperanza en Ti se halla tranquila:
yo sé que he de encontrarte
en medio de la nube o en la constelación.
Azul el mar tranquilo; azul también el cielo.
La loma empieza a inflarse con un leve rumor...
¡Señir, cuando Tú quieras agitaré el pañuelo
a los que deja el barco
sobre la playa negra del Mar y el Dolor!
(Ricardo Nieto)

Estas viejas casas...

Estas viejas casas con sus paredones
llenos de tristeza, medio derruidos,
con sus ventanales, con sus portalones,
donde el ronco viento lanza sus quejidos;
estas viejas casas en que los jazmines
y los arrayanes se cuajan de flores,
en donde parecen llorar los violines
y oírse los cantos de los trovadores
de una edad distante, lejana, lejana,
que murió en el tiempo hace muchos años,
y guarda los ecos de vieja campana
que cantó alegrías, lloró desengaños;
estas viejas que huelen a rosas
marchitas, a trébol y a suave reseda,
donde se adormecen blancas mariposas
con alas de nácar, de tul y de seda;
estas viejas casas dialogan conmigo
cuando me detengo delante de ellas;
al ver sus mohosas ventanas no sigo:
¡si son para mi alma las casas mas bellas!
Yo fui -dice una- risueña y bonita:
azul fue mi traje. Sobre mis balcones
se asomaba trémula una margarita
llena de sonrisas, de amor e ilusiones.
Yo fui -dice otra- audaz y altanera
como el pavimento de mis corredores,
y oí los timbales de marcha guerrera,
y vi los penachos de grandes señores.
Y yo -dice aquella- jamás tuve amores
ni idilios ni lujo; fui pobre y discreta;
en cambio, a la vida mortal y entre flores,
di abrigo a la cuna feliz de un poeta.
¡Oh, pobre casita, tan triste y tan vieja,
permite que bese tus frágiles muros;
en vez de elegancias, detrás de su reja
las vides ofrecen sus gajos maduros!
¡Oh pobre casita, rural y pequeña,
sin noble abolengo y sin pretensiones,
en ti el alma blanca dormítase y sueña
oyendo lejanas y dulces canciones!
(Ricardo Nieto)

Prologuillo autobiográfico

I
Lector,
en la pendiente del camino
pedregoso y fatal, donde la inquieta
y arrocinada grey agua su vino,
quise coger una gentil violeta...
Mas dieron quince y raya a mi destino,
no solo una brutal motocicleta
y un H.P. 57, sino
también un trasto inútil de carreta...
Malferido en la cuesta árida y muda,
-la flor fue una quimera peliaguda-,
tercié la capa y dije adiós!... El cielo
de un amarillo anémico de alpiste,
me pareció risueñamente triste,
y el sol, el padre sol, un gran buñuelo.
II
Seguí después por el atajo... Y sigo
y seguiré muy lejos de la vía,
porque mi corazón -ese mendigo
vagabundo-, no quiere compañía...
Que no importa, ambulando sin testigo,
y sin llevar ni a Diógenes por guía,
que me ladren, surgiendo de un postigo,
los anónimos perros de alquería...
Solo y tranquilo cruzo la vereda,
no temiendo dejar bajo una rueda
-despanzurrado ante una flor-, mis huesos...
Pues si alguna muchacha en un recodo
me da su corazón, antes que todo
sé muy bien que lo da por cinco pesos.
III
De tiempo en tiempo, "en al abril florido",
bajo a mi villa... ¡Oh villa amurallada
de San Pedro Claver, donde han nacido
Rafael Núñez y Antonia la pelada!...
Y en la villa me aburro, y aburrido
de mí, de tí, de aquel, de todo y nada,
vuelvo a mi soledad, como a su nido
regresa el ave herida y desplumada...
Mas dejo al irme -amén de lo que dejo:
salud, papel moneda... -este librejo
y otros librejos sin literatura,
que no valen siquiera un estornudo,
para que tú, lector hueco y panzudo,
los tires al barril de la basura...
(Luis Carlos López)
Ecología tropical
"¡Qué descansada vida!..."
Fray Luis de León
¡Oh, sí, qué vida sana
la tuya en este rústico retiro,
donde hay huevos de iguana,
bollo, arepa y suspiro,
y en donde nadie se ha pegado un tiro!
De la ciudad podrida
no llega un tufo a tu corral... ¡Qué gratas
las horas de tu vida,
pues andas en dos patas,
como un orangután con alpargatas!
No en vano cabeceas
después de un buen ajiaco, en el olvido
total de tus ideas,
si estás desaborido
bajo un cielo que hoy tiene sarpullido.
Feliz en tu cabaña,
madrugas con el gallo... ¡Oh maravillas
que oculta esta montaña
de loros y de ardillas,
que tú a veces contemplas en cuclillas!
Duermes en tosco lecho
de palitroques, sin colchón de lana,
y así, tan satisfecho,
despiertas sin galbana,
refocilando con tu barragana.
Atisbas el renuevo
de la congestionada clavellina,
mientras te anuncia un huevo
la indiscreta gallina,
que salta de un jolón de la cocina...
¡Quién pudiera en un rato
de solaz, a la sombra de un caimito,
ser junto a ti un pazguato
panzudamente ahíto,
para jugar con tierra y un palito!
¡Oh, sí, con un jumento,
dos vacas, un lechón y una cazuela,
-y esto parece un cuento
del nieto de tu abuela-
siempre te sabe dulce la panela!
Y aún más: de mañanita
gozas en el ordeño, entre la bruma,
de una leche exquisita
que hace espuma, y la espuma
retoza murmurando en la totuma...
¡Oh, no, nunca te vayas
de aquí, lejos de aquí, donde te digo,
viniendo de otras playas,
que solo en este abrigo
podrás, como un fakir, verte el ombligo!
Y ¡adiós!... Que te diviertas
como un piteco cimarrón... ¡Quién sabe
si torne yo a tus puertas
-lo cual cabe y no cabe-
a pedirte una torta de cazabe!
Puesto que voy sin rumbo,
cual un desorientado peregrino,
que va de tumbo en tumbo
buscando en el camino
cosas que a ti te importan un comino...
(Luis Carlos López)

Pero
"nihil admirari"
Horacio

¡Oh, que alegre, sutil y esplendorosa
mañana tropical, donde uno olvida
-sin ser u n morfinómano- la prosa
de una vida que acaso no es la vida!
Porque bajo este sol -cálida rosa
del zafiro del cielo desprendida,
que nos pone a pensar en otra cosa-
nadie, señores, nadie se suicida!
Que aquí no hay un político, el jilguero
trina feliz, no existe una sotana,
y el mar -que al hosco malecón argente-
todo es azul, azul de Prusia... Pero,
¡demonio!... ¡En esta lírica mañana
se oyen los gritos de una parturienta!
(Luis Carlos López)

Campesina, no dejes

Campesina, no déjes de acudir al mercado
con tus rubios cabellos -coliflor en mostaza-
y tus ojos, tus ojos donde anida el pecado.
¡Quién no acude por verte cuando cruzas la plaza...
¡Si hasta el cura del pueblo, que es un alma sencilla,
al mirarte sacude su indolente cachaza!...
¡Si eres égloga!... Y cantas, sin cantar, la semilla
y el surco, los molinos, el arroyo parlero,
donde viajan las hojas su tristeza amarilla...
¡Qué te importa que un zafio, que un panzudo banquero,
y que aquella muchacha, solterona y muy fea,
no avaloren -mendigos de su inútil dinero-
la eclosión de tus frutos, de tu alegre azalea!...
¡Que se vayan al cuerno!... ¡Que se vayan al ajo
y al tomate!... ¡Y que coman arroz con jicotea!...
¡Porque tú, campesina de sombrero y refajo,
cuando pasas en burro -sandunguera y sabrosa-
pones alas y trinos del jilguero en el grajo!
Pones alas y trinos!... Y te llevas la rosa
de tu paz... Y te llevas tu maligna mirada,
con tu dulce sonrisa que me ha dicho esa cosa
que le dice a un goloso la entreabierta granada...
(Luis Carlos López)

Vejez

Vejez, si tú me has puesto en un camino
que no es posible desandar, siquiera
-¡y hazlo por compasión!- no agües mi vino,
mi última copa de falerno... ¡Espera!...
Y no adelantes la hora de mi sino
fatal, la inexorable hora postrera,
que aún no ha llegado mi cajón de pino,
mi fatídica caja de madera...
¡Que aún ni piensan cavar mi sepultura...!
Y si hoy no aliso canas y entre memos
y sabios sé lucir mi dentadura,
no vayas a decir que eso es mentira,
como "ese cielo azul que todos vemos"
y "aquel bello carmín de doña Elvira"...
Y déjame apurar, como te pido,
mi última copa sin la inicua pena
de irme achacoso hacia el eterno olvido,
tras de los granos del reloj de arena...
De irme entre sinsabores y el torcido
dolor que ahora me angustia y envenena,
porque comí lo que a un recién nacido
no le hace daño: leche con avena...
¡Mas si tú, que hoy me miras abrumado,
me has de poner, como nos dijo el vate,
"chato, peló, sin dientes y estevado",
llámame a Satanás, Vejez maldita,
para poder hacer un disparate,
como Fausto, y buscar mi Margarita...!
(Luis Carlos López)

La pobre viejecita

Erase una viejecita
sin nadita que comer
sino carnes, frutas, dulces,
tortas, huevos, pan y pez.
Bebía caldo, chocolate,
leche, vino, te y café,
y la pobre no encontraba
qué comer ni qué beber.
Y esa vieja no tenía
ni un ranchito en qué vivir
fuera de una casa grande
con su huerta y su jardín.
Nadie, nadie la cuidaba
sino Andrés y Juan y Gil
y ocho criados y dos pajes
de librea y corbatín.
Nunca tuvo en que sentarse
sino en sillas y sofás
con banquitos y cojines
y resorte al espaldar.
Ni otra cama que una grande
mas dorada que un altar,
con colchón de blanca pula,
mucha seda y mucho holán.
Y esta pobre viejecita
cada año, hasta su fin,
tuvo un año más de vieja
y uno menos que vivir.
Y al mirarse en el espejo
la espantaba siempre allí
otra vieja de antiparra,
papalina y peluquín.
Y es pobre viejecita
no tenía qué vestir
sino trajes de mil cortes
y de telas mil y mil.
Y a no ser por sus zapatos,
chanclas, botas y escarpín,
descalcita por el suelo
anduviera la infeliz.
Apetito nunca tuvo
acabando de comer
ni gozó salud completa
cuando no se hallaba bien.
Se murió de mal de arrugas,
ya encorvada como un 3,
y jamás volvió a quejarse
ni de hambre ni de sed.
Y esta pobre viejecita
al morir no dejó más
que onzas, joyas, tierras, casas
ocho gatos y un turpial.
Duerma en paz, y Dios permita
que logremos disfrutar
las pobrezas de esa pobre
y morir del mismo mal.
(Rafael Pombo)

Los maderos de San Juan

¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan,
piden queso, piden pan,
Los de Roque
alfandoque
Los de Rique
alfeñique
Los de triqui, triqui, tran!
Y en las rodillas duras y firmes de la abuela,
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos agitados y trémulos están;
la abuela se sonríe con maternal cariño
mas cruz por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan,
Triqui, triqui,
triqui, tran!
esas arrugas hondas recuerdan una historia
de sufrimientos largos y silenciosa angustia
y sus cabellos, blancos, como la nieve están.
De un gran dolor el sello marcó la frente mustia
y son sus ojos turbios espejos que empañaron
los años, y que, a tiempos, las formas reflejaron
de cosas y de seres que nunca volverán.
Los de Roque, alfandoque
Triqui, triqui, triqui, tran!
Mañana cuando duerma la anciana, yerta y muda,
lejos del mundo vivo, bajo la oscura tierra,
donde otros, en la sombra, desde hace tiempo están,
del nieto a la memoria, con grave son que encierra
todo el poema triste de la remota infancia
cruzando por las sombras del tiempo y la distancia
de aquella voz querida las notas vibrarán!
Los de Rique, alfeñique
Triqui, triqui, triqui, tran!
Y en vano en las rodillas cansadas de la abuela
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos conmovidos y trémulos están;
la abuela se sonríe con maternal cariño
mas cruz por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.
¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan,
piden queso, piden pan,
Los de Roque
alfandoque
Los de Rique
alfeñique
Triqui, triqui, triqui, tran!
¡Triqui, triqui, triqui, tran!
(José Asunción Silva)

El milagro de San Isidro

Un gallo y su mujer, un viejo cerdo
y un fatuo pavo real,
antiguos camaradas que de acuerdo
se hallaban siempre para hacer el mal,
desplegaban su inquina
contra una pobre pata campesina,
recién internadita en el corral.
El ancho pico feo,
la bronca voz ingrata,
y el rítmico y pausado bamboleo
con que anda doña Pata
cuando va de paseo,
eran tema de burla y serenata
por parte de la corte,
del pavo, el cerdo, el gallo y su consorte.
Emperatriz del canto y la elegancia,
le pusieron por mote a la infeliz
y hasta el último pollo de la estancia,
empinándose al verla, con jactancia,
cacareaba: señora emperatriz.
Emperatriz, en tanto
sufría su dolor, bañada en llanto,
hasta que, por consejo de un ratón,
encomendó su suerte al dulce santo
que en el campo veneran por patrón.
San Isidro la oyó, volvió la cara
al lejano lugar de la pendencia,
y, perdiendo su angélica paciencia,
tomó a dos manos la pesada vara
con que guiaba la paciente yunta
en su vida mortal, y con la punta
desgarró un nubarrón con gran violencia.
Hay que oírle contar a doña Pata
lo que fue aquel terrífico aguacero,
que cayó con furor de catarata
y duró un mes entero.
La inundación subía
mas y más cada día,
y con la angustia y el espanto
de los señores Gallo y compañía,
que con el agua al cuello,
imploraban piedad ya sin resuello.
Al fin, con espantosas convulsiones
clavó el cerdo el hocico,
y murieron después, pico tras pico,
los otros tres bribones.
Entonces doña pata, alegremente,
libre por fin de humillación y ultraje,
esponjando el plumaje
navegó sobre el férvido torrente,
y dirigió su rumbo hacia un paraje
donde pasó felices
las horas de su infancia ya lejanas,
en medio de guapichas y lombrices,
renacuajos y ranas,
y en donde todavía,
con cien años completos,
vive para consuelo y alegría
de nietos y biznietos.
(Víctor E. Caro)

Salpicón

Perico Murallas, chiquillo alocado,
gran premio en diabluras de todo jaez,
metido en la chipa de un rejo, al tejado,
a enlazar la luna se subió una vez.
Y de teja en teja, con buena fortuna,
llegó a lo mas alto, y estando ya allí,
preparó el chambuque, le apuntó a la luna,
y ¡zas! al abismo rodó el infeliz.
En veinte pedazos desprendido y roto,
como una tortilla quedó en el andén;
acude la gente con gran alboroto,
y todos pregunta: Qué hacemos con él?
carreras, chillidos; el tumulto crece
y corre entretanto la sangre en raudal;
cien veces ordenan, ninguno obedece
y vuélvese aquello el juicio final.
En esto llegando la tía Petronila,
frutera de oficio y maga además,
recoge a Perico, lo echa en su mochila,
y con él a cuestas corre hacia su hogar.
Cierra bien la puerta con tranca y cerrojo
prepara un emplasto de frutas y miel,
y le va arreglando la cara, lo ojos,
las piernas, las manos, la carne y la piel.
Con dos pomarrosas le hizo las mejillas,
le puso de orejas gajos de limón,
de boca unas fresas, y con granadillas
la rota cabeza le armó con primor.
Le formó pupilas con pepas de guamas,
con jugo de moras sangre le infundió,
y tal quedó el niño que su misma mama
al verlo en su casa no lo conoció.
Algunos decía: Si que huele rico!
Y otros opinaban: Pero qué mal va!
Porque a las andadas volvió don Perico
más fértil en tretas que el mismo Satán.
Y ocurrió que un día por frente a la escuela
pasó cuando todos salían en tropel,
y -aquí sí fue Troya- metiéronle muela,
y en pocos mordiscos dieron cuenta de él.
Qué blanda papaya la de aquel cogote!
Y el de aquellos brazos, ¡qué rico melón!
Qué espléndido muslo de tierno zapote
y qué pantorrillas de melocotón.
Libróse así el barrio de sus maleficios;
durmieron tranquilos los pobres papás,
la tía Petronila cobró sus servicios
y todos vivieron contentos y en paz!
(Víctor E. Caro)

El tigre y el conejo

Yendo un conejo extraviado
una noche muy oscura
por medio de la espesura
de cierto bosque intrincado,
se entra en la cueva de un tigre
el mas feroz, con el cual
no hay en la selva animal
cuya vida no peligre.
Al sentir el barbarote
que un viviente se le arrima,
la mano le pone encima
relamiéndose el bigote.
Nuestro conejo malicia
(fácil maliciarlo era)
que es la tan temida fiera
quien le hace la caricia,
y haciendo a fuerza de miedo
un esfuerzo exhorbitante,
dice con voz arrogante:
"Hola, quien me coge un dedo?"
El tigre, que oye tal cosa,
dice en sus adentros "Tate!"
antes que el monstruo me mate
pongo pies en polvorosa!"
Cuántos rasgos de denuedo
y proezas encomiadas,
son puras fanfarronadas,
hijas de un heroico miedo!
(José Manuel Marroquín)

El rondel de Juanin

Juanín, Juanín, canta el tin tín;
Juanín, Juanín, canta el gorrión.
Es la canción del periquín
que dice historias a montón.
Y va pasando el batalló
al compas del cornetín...
tarín... tarín... Tarán... Tarán...
Juanín, Juanín, Juanín, Juanón;
rezonga el viejo en su trmbón
y canta el grillo en su flautín.
Alguien apunta muy guasón:
es que la infancia sin bombón
es como un arco sin violín.
Duerme el chico en el sillón
y ronca el gato en el cojín.
flautín, trombón y cornetín
qué sinfonón...
Tin tín gorrión y periquín...
que sonatín pirín pin pin...
po - rom pompón qué batallón.
Juanín, Juanón y esta canción
para que tome el chico su bombón
y el viejo su violín Juanín, Juanón...
Aquí te entrego el corazón.
(Eleazar Libreros L.)

La Luna

Qué bonita la moneda!...
Y qué grande y luminosa!
Cómo luce allá en el cielo
y cómo alumbra la noche!
Es ella barquita de oro
que navega por los mares
con pilotos de luceros
y velámenes de nubes.
Ya se entró por este golfo
de nubarrones oscuros;
ya vuelve al piélago insomne;
ya se escondió tras el cerro;
ya ladra el perro a la sombra.
La luna riela que riela
y el niño duerme que duerme;
la madre vela que vela
y el corazón en un beso.
(Eleazar Libreros L.)

Si eres mi amigo

No me puedo ir hacia ti. Tengo miedo,
No pienso ir hacia ti, te digo.
Aun cuando la noche pase en vela pensando
y sepa que tampoco duermes tú,
aun así.
Aunque día tras día siga el camino de la soledad
y llegue al atardecer a una oscura morada.
Pero si de verdad eres mi amigo,
entonces, al final,
hay un camino por el que nunca anduve,
y ese camino no lo andarás tú solo.
Me hallarás una noche junto a tí;
la noche en que me digan que has muerto.
(Anónimo)

A mi madre

Amo el nombre gentil, amo la honesta
aura del rostro que del pecho arranca.
Amo la mano delicada y blanca
que mis lloros a secar acude presto,
los brazos donde yo doblo la testa
que a mi trabajo sirven de palanca.
Amo la frente pura, abierta, franca,
donde toda virtud se manifiesta.
Pero amo mucho más la voz sencilla
que el ánimo conforta entristecido
convenciendo y causando maravilla.
La voz que cariñosa hasta mi oído
llega al alba a decirme dulce y bajo:
Hijo mío: ¡Es la hora del trabajo!
(Edmundo de Amicis)

Si tienes una madre todavía

Si tienes una madre todavía
da gracias al Señor que te ama tanto,
que no todo mortal cantar podría
dicha tan grande ni placer tan santo!
Si tienes una madre... sé tan bueno
que ha de cuidar tu amor su paz sabrosa
pues la que un día te llevó en su seno
siguió sufriendo y se creyó dichosa.
Veló de noche y trabajó de día,
leves las horas de su afán pasaban;
un cantar de sus labios te dormía
y al despertar, sus labios te besaban.
Enfermo y triste, te salvó su anhelo,
que sólo el llanto por su "bien querido"
milagros supo arrebatar al cielo
cuando ya el mundo te creyó perdido.
Ella puso en tu boca la dulzura
de la oración primera balbucida,
y plegando sus labios con ternura,
te enseñaba la ciencia de la vida.
Si acaso sigues por la senda aquella
que va segura a tu feliz destino,
herencia santa de la madre es ella,
tu madre sola, te enseñó el camino.
Mas si al cielo se fué... y en tus amores
ya no la harás feliz sobre la tierra,
deposita el recuerdo de tus flores
sobre la fría losa que la encierra.
¡Es tan santa la tumba de tu madre,
que no hay al corazón lugar más santo;
cuando espina cruel tu alma taladre,
ve a derramar allí tu triste llanto!
(N. Neumann)

AFRENTA

Nunca pretendas desafiar un espejo.
Ayer un esgrimista lo retó a duelo;
su habilidad y rapidez no bastaron para neutralizar
la espada de luz que lo fulminó
(Luis Fernando Vaquero)

BABILONIA

Se necesita
un cuarto de siglo
para abrir la ventana
que hay en esta cárcel
Nunca se debe permitir
que una mujer se abanique
antes de tiempo tras de aquel vidrio
No es conveniente que salgan
mil años de sueños
entre los movimientos de su muñeca
Ni tampoco
hay que dejar entrar
su gato negro
(Willmer Echeverry)

BIOGRAFIA

Llena de silencios
Des escaleras sin final y sin comienzo
He visto héroes que bajan
Suicidas que suben
Aridez en los párpados
laberintos sin Borges
Minotauros sin víctimas.
Yo pronuncio mi nombre
abortando mañanas.
(Yvonne Angel)

LAS MOSCAS

Cómo revolotean las moscas sobre la comida
tan sinceras en sus apetitos
no admiten los estorbos de la urbanidad
¿Qué sería de nosotros sin las moscas?
No comeríamos sus larvas en las carnes descompuestas
ni beberíamos los efluvios de sus lenguas
cuando nos acompañan a tomar la sopa.
Somos tan parecidos a las moscas
cenamos a la misma hora y en el mismo plato
nos gustan las mismas viandas.
Son bonitas las moscas
siempre vestidas de negro.
No sé, me recuerdan los matrimonios elegantes
o las ceremonias fúnebres
(Federico Cóndor)

POEMA CERO

la hebra gris
que halo
del vestido
me descose
el alma.
¿Quién pudiera
tejer
de nuevo
mi esperanza?
(Jorge Julio Echeverry)

EPITAFIO PARA PROUST

Pregunto la hora
en todas partes,
queriendo saber
dónde encontrar el tiempo perdido.
(John Galán Casanova)

La bruja

Cuando la bruja llegue
con sus patines de aire,
con su abanico de dientes
acechándome las sábanas;
cuando se acerquen
sus cabellos de maíz
desparramados sobre la cama
y descubra en los poros
la sonrisa de mi piel;
cuando la bruja llegue
con sus diez espadas
y comience a escarbarme
buscándome la vergüenza,
afortunadamente para entonces
ya habré perdido
(Luz Elena Cordero)

Pequeña oda a un negro boxeador cubano

Tus guantes
puestos en la punta de tu cuerpo de
ardilla
y el punch de tu sonrisa.
El Norte es fiero y rudo, boxeador.
Ese mismo Broadway,
que en actitud de vena se desangra
para chillar junto a los rings
en que tu saltas como un moderno mono
elástico,
sin el resorte de las sogas,
ni los almohadones del clinch;
ese mismo Broadway
que unta de asombro su boca de melo
ante tus puños explosivos
y tus actuales zapatos de charol;
ese mismo Broadway,
es el que estira su hocico con una
enorme lengua húmeda,
para lamer glotonamente
toda la sangre de nuestro cañaveral.
De seguro que tú
no vivirás al tanto de ciertas cosas nuestras
ni de ciertas cosas de allá,
porque el trianing es duro y el músculo traidor,
y hay que estar hecho un toro,
como dicen alegremente, para que el
golpe duela más.
Tu inglés,
un poco más precario que tu endeble español,
sólo te ha de servir para entender sobre la lona
cuánto en su verde slang
mascan las mandíbulas de los que tú derrumbas
jab a jab.
En realidad acaso no necesitas otra cosa,
porque como seguramente pensarás,
ya tienes tu lugar.
Es bueno, al fin y al cabo,
hallar un punching bag,
eliminar la grasa bajo el sol,
saltar,
sudar,
nadar,
y de la suiza al shadow boxing,
de la ducha al comedor,
salir pulido, fino, fuerte
como un bastón recién labrado
con agresividades de black jack.
Y ahora que Europa se desnuda
para tostar su carne al sol
y busca en Harlem y en la Habana
jazz y son,
lucirse negro mientras aplaude el bulevar,
y frente a la envidia de los blancos
hablar en negro de verdad.
(Nicolás Guillén)

Felices los normales

Felices los normales, esos seres extraños,
los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho,
un hijo delincuente.
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
los que no han sido calcinados por un amor devorante,
los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un
poco mas.
Los llenos zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles,
Felices las aves, el estiércol, las piedras.
Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.
(Roberto Fernández)

Mientras tú ardas junto al mar

Mientras tú ardas junto al mar,
Fuego,
Mientras levantes tu columna viva, dorada, real,
Fuego,
Mientras, con un árbol, crezcas en medio de la noche,
alegrándola,
Fuego,
El amor vivirá, el amor tendrá sentido, la vida vivirá,
Fuego nuestro, pájaro inmortal volando sobre las aguas
amargas y profundas del mar.
(Roberto Fernández)

6, Rue Claude Matrat

A través de la pared resucita el vecino,
oigo sus pasos, el bostezo con que se reconoce,
el chorro con que se comprueba, la insolente
relojería doméstica. No sé quién es, cómo
se llama ni para qué despierta tan temprano
y alevoso.
Hoy no ha sonado todavía
Y temo que llegue tarde a su deshora
y se quede sin nada, y tengo ganas de llamar
a su puerta recordarle que existe, que no puede
dejarme sin indicios de su paradero.
En cuanto
a los demás, no hace ruido su vida, no sé
contra quien frota su miércoles la sirvienta
ni a dónde lleva el perro las mañanas
a su jubilado tirado por la oreja.
Qué
sé yo de cuantos me rodean, por ejemplo
de mí, sino lo que me tolero, lo que me toco,
lo poco que me veo y que me digo,
yo mi vecino, mi sirviente, mi perro.
(Jorge Enrique Adoum)

La visita

LLamo a la puerta.
-Quién es, pregunto.
-Yo, contesto.
-Adelante, digo.
Yo entro,
Me veo al que fui hace tiempo,
Me espera el que soy ahora.
No sé cuál de los dos está más viejo.
(Jorge Enrique Adoum)
"La misma magia burguesa en todos los sitios donde el baúl nos
deposite"
(Arthur Rimbaud)

no importa que nos amamantemos
de un baúl
depositario de las contradicciones
y el más dorado amor
Ocuparé el nombre suburbano
de una lata vacía
hasta constatar que el camaleón
es un pensador profundo
importa que avancemos
a ciclos aunque
las líneas voluntarias crezcan
como la ortiga entre nuestros zapatos
asistiré al asfalto
el día que se anegue de inocencia
o nos acose con insufrible sangre
hoy he constatado
el odio
construido de los más pequeños desencantos
¿es la magia de la inexistencia
que levanta sus guantes
en la carcajada sin dientes
de nuestro padre
común?
(Alfonso Chávez)

Aprendizaje amargo

Llega un día en que el día termina
antes que la noche caiga completamente,
Llega el día en que la mano, ya en camino,
de repente se olvida de su gesto,
LLega un día en que la leña ya no alcanza
para encender el fuego de la ladera.
Llega un día en que el amor, que era infinito,
de repente se acaba, de repente.
(Thiago de Melo)

El pan de cada día

Que el pan encuentre en la boca
el abrazo de una canción
inventada en el trabajo.
No el hambre fatigada
de un sudor que corre en vano.
Que el pan del día no llegue
sabiéndose resto de la lucha
y trofeo de humillación,
Que el pan sea como flor
graciosamente cogida
por quien dio ayuda a la tierra.
Más que la flor, sea al fruto
naciendo límpido y simple,
siempre al alcance de la mano.
De mi mano y de tu mano.
(Thiago de Melo)

I- Cuando Dios desgozna las puertas...

Cuando Dios desgozna las puertas de la luz,
pequeñas y locas fantasías se posan en el borde de la luna
como el espíritu de los pájaros.
La corriente oscura de la vida fluye
despreocupadamente a través del tiempo y el espacio;
nadie recorre la luz
que entra por los grandes ojos, cerrados a su destino.
Todas las cosas se mueven en un mar inmenso;
pensamientos de otro silencio caen
como flores que se abren en la noche.
Caen en el espacio como lluvia de abril,
coloreados y modelados por sí mismos
como la,perla en la concha de la ostra.
Entonces, manos invisibles se sumergen en los pequeños
lagos del Cielo;
Ahí, ay ahí, otra vez
las manos de la mente están mojadas
con las plateadas gotas de la lluvia;
con todos sus admiradores la mente marca
el vuelo sin rumbo del viento,
derramando perlas en los muros de la noche,
conduciendo las gotas de lluvia a través de la oscuridad.
Es la mente que avanza por el mundo de la luz.
(Anne Sullivan)

II- Manos (Fragmento)

Manos, manos comprensivas,
manos que acarician como delicadas hojas verdes,
manos, manos anhelantes...
manos que extraen conocimiento de los grandes libros,
libros Barile...
manos que llenan espacios vacíos con cosas vivas,
manos tan tranquilas, cruzadas sobre un libro...
manos que olvidan las palabras leídas durante la noche,
manos dormidas en la página abierta,
manos fuertes que siembran y siegan pensamiento,
manos trémulas y estáticas oyendo música,
manos que llevan el ritmo del canto y de la danza.
(Anne Sullivan)

Alter Ego

A cada hora del día yo veía el tatuaje
en su pecho sedoso: una mujer rojiza
hincada, como en un prado, en el pelo, Debajo
a ratos brama un tumulto, que turba a la mujer.
El día pasaba entre maldiciones y silencios.
Si la mujer no fuera un tatuaje, si viviera,
aferrada a ese pecho velludo, ese hombre
mugiría más fuerte en la pequeña celda.
Con los ojos abiertos, tendido en la cama, callaba.
Un respirar profundo de mar ascendía
desde su cuerpo de grandes huesos sólidos: tendido
como en una cubierta. Pesaba sobre el lecho
como el que ha despertado y podría saltar.
Y su cuerpo, salado de espuma, chorreaba
una transpiración solar. En la pequeña celda
no cabía la amplitud de una mirada suya.
Si uno contemplaba sus manos, pensaba en la mujer.
(César Pavese)

Ballet

Es un gigante que pasa volviéndose apenas
cuando espera a una mujer, y no parece que espera.
Mas no lo hace a propósito: él fuma y la gente lo mira.
Toda mujer que vaya con este hombre es una niña
que se arrima a ese cuerpo riendo, asombrada
de la gente que mira. El gigante se mueve
y ella es una parte que integra su cuerpo,
sólo que más viva. La mujer no cuenta,
cada noche es distinta, pero siempre es pequeña
y contiene riendo el culito que danza.
El gigante no quiere un culito que baile
por la calle, y tranquilo lo lleva a sentarse
cada noche al estadio y a la mujer le gusta.
A ella la ensordecen los gritos del estadio
y mirando al gigante vuelve a ser una niña.
Se oyen los ruidos sordos de los saltos y golpes
de los dos boxeadores, mas parecen bailar
desnudos y abrazados, y la mujer los mira
con sus ojitos, y se muerde los labios contenta.
Se abandona al gigante y se convierte en niña:
es un gusto apoyarse en una roca acogedora.
Si se desnudan juntos la mujer y el gigante
-lo harán más tarde-, el hombre se parece
a la tranquilidad de una roca, una roca quemante,
y para calentarse la niña se abraza a esa mole.
(César Pavese)

Laurel

Releo "Laurel",
antología de la poesía moderna en lengua española,
seleccionada por Emilio Pardos,
Xavier Villaurrutia, Juan Gil Albert y Octavio Paz.
Xavier y Emilio han muerto ya.
Fueron mis amigos.
Xavier murió cuando yo vivía en Guatemala.
A Emilio lo velé en su primera noche en la eternidad.
Una que otra encina conserva su verdor negro y vigilante.
Con perfume penúltimo, ido y cansado,
Cuánta hierbecilla es paja ardiendo
ya sin llama, sin humo, sin crepitar siquiera.
Cuánta, incandescente, se desbarata sola,
roída simplemente
por su esplendor que ayer pareció deslumbrante,
impune a todo tiempo.
Algunos poetas no han muerto o viven todavía.
Xavier y Emilio tienen en la mano la espiga.
Su Tiempo Absoluto ganaron ambos,
circunferencia de infinitos centros simultáneos.
Otros, piedras casi muertas, figuras de proa dormidas,
memoria inmemorial,
son ágata amantes sus poemas,
con no sé qué remota y nostálgica humedad visceral.
Invictos aquí unánimes cristales, tensos sobre la mano,
plenitud minuciosa de la muerte,
en donde los Infantes de Aragón
danzan sobre las nieves de antaño.
La poesía no envejece.
Es la rosa intemporal del tiempo.
El propio aliento de Adán.
Siempre su realidad es profecía
cada vez más próxima a su cumplimiento.
La poesía es la única prueba
concreta de la existencia del hombre.
El jarro de agua y el pan de cada día.
¡Oh!, viejas fotografía
que un instante detuvieron el tiempo.
Jorge Manrique y Francois Villón
mañana sonreirán
leyendo el Eclesiastés
en español o francés.
El agua, clara.
Concreto el pan.
El propio aliento de Adán.
¡Oh, Muerte, odiosa y divina belleza!
¡Oh, diosa, madre mayor que el tiempo!
Y todo es cierto.

no,
tal vez...
(Luis Cardoza y Aragón)

Fotografías

Ni siquiera amarillas,
opacas y más tristes, como suelen
enfermar en los Albumes.
Enteras
pruebas de afilados cantos,
copias de la mano diestra, casi
insensibles al tiempo.
... Jugando con un gato, vuelto
por sorpresa a una voz prometedora,
o en un rico aguafuerte,
sobre una vieja puerta de astillas despeinadas,
más suave entre tanta
carbonosa materia..., o ágil
en la dorada orilla del verano.
He sido un niño alegre,
un retoño feliz del bienestar,
según dicen los datos predispuesto
al espacio y a la luz, y que resulta
casi contemporáneo.
¿Mas cómo distinguir
lo que recuerdo de memoria viva
de lo que he oído sobre mí, del yeso
blanco que me ayudaron a poner
sobre tantos rincones,
cubriendo todo alrededor, cegando
los rostros más veraces?
Niño, por Dios, extraño
personaje cargado de razón,
¡con qué Insolencia
devuelves la mirada y nos escupes
tu venenosa beatitud!
Tú y yo sabemos,
mejor que nadie, di, dónde enterraste
el hacha de los juegos peligrosos,
las cenizas del sapo que ardió vivo
para ver el dolor,
y desde cuándo
sabes cómo se ganan indulgencias.
(Carlos Barral)

Artes de ser maduro
A José Antonio

Todavía la vieja tentación
de los cuerpos felices y de la juventud
tiene atractivo para mí,
no me deja dormir
y esta noche me excita.
Porque alguien contó historias
de pescadores en la playa,
cuando vuelve: la raya del amanecer
marcando, lívida, el límite del mar,
y las sardinas frescas
en espetones, sobre la arena.
Lo imagino en seguida.
Y me coge un deseo de vivir
y ver amanecer, acostándome tarde,
que no está en proporción con la edad que ya tengo.
Aunque quizás alivie despertarse
a otro ritmo, mañana.
Liberado
de la exsaltaciones de esta noche,
de sus fantasmas en blue jeans.
Como libros leídos han pasado los años
que van quedando lejos, ya sin razón de ser
-obras de otro momento.
Y el ansia de llorar
y el roce de la sábana, que me tenía inquieto
en las odiosas noches de verano,
el lujo de la impaciencia y el don de la elegía
y el don de disciplina aplicada al ensueño,
mi fe en la gran historia...
Soldado de la guerra perdida de la vida,
mataron mi caballo, casi no lo recuerdo.
Hasta que me estremece
un ramalazo de sensualidad.
Envejecer tiene su gracia,
Es igual que de joven
aprender a bailar, plegarse a un ritmo
más insistente que nuestra inexperiencia.
Y procura también cierto instintivo
placer curioso,
una segunda naturaleza.
(Jaime Gil de Biedma)

La cabra

He hablado a una cabra.
Estaba sola en el prado, atada.
Harta de hierba, bañada
por la lluvia, balaba.
Aquel monótono balido acompañaba
mi dolor. Y respondí, primero
en broma, después porque el dolor es eterno,
tiene una sola voz y no varía,
Escuchaba esa voz
gemir en una cabra solitaria.
Es una cabra de rostro semita
sentía la marca de todos los males,
la queja de todas las vidas.
(Umberto Saba)

Cielo

La amable, la maravillosa Lina,
abre de par en par la ventana
para que yo vea el cielo inmenso.
Aquí, tranquilo, en calma, donde pienso
que he dado en vano, que el fin se acerca,
más me complacen esas nubes, ese cielo
y tantas golondrinas. Nada mas pido
Fumar
mi pipa en silencio como un viejo
lobo de mar
(Umberto Saba)

Amor

Te digo adiós cuando te busco. Amor,
como mi tiempo y esta tristeza lo requieren.
Oh, en ti estaba la sombra de la tierra, el sol,
y el corazón de un joven despiadado.
(Umberto Saba)

Trabajo

En un tiempo
mi vida era fácil. La tierra
me daba flores, frutos en abundancia.
Ahora labro un terreno seco y duro.
la azada
tropieza con piedras, con malezas. Debo cavar
profundo, como quien busca un tesoro.
(Umberto Saba)
Amé
Ame las palabras sencilla que nadie
se atrevía a decir. Me encantó la rima flor, amor,
la más antigua y difícil del mundo.
Amé la verdad que está en el fondo,
casi como un sueño olvidado, que el dolor
descubre. Con miedo el corazón
se le aproxima y ya no la abandona más.
Te amo a ti que me escuchas y a esta amable
carta dejada al fin del juego.
(Umberto Saba)

Adios

Hoy mi hija ha trazo en el aire
un incipiente adiós
dirigido a mí por sobre el hombro de su madre.
Le hemos celebrado largamente
ese primer gesto elaborado
aunque vaya acompañado de una dura comprobación:
La vida nos entrena bien temprano
para las despedidas.
(Orlando Gallo)

Tesoro

Lugares a los que arribamos buscando la sombra para el amor.
Lugares no resaltados por ningún mapa de turismo, repentinamente ubicados en el
centro del universo.
Lugares irrepetibles cuyas rutas de acceso nos hemos encargado de dinamitar,
como quien entierra un tesoro con su patio incluida, con su probable fantasma.
(Orlando Gallo)

Aguas claras

En ese solitario paraje el hostelero sacude el polvo de las mesas.
Obstinado repite una ceremonia vacua para un solo comensal: la niebla.
Sin saber su suya o heredada, la costumbre de la espera es en él la banqueta de
cuero recostada a una tapia que mide la luz de la tarde.
(Orlando Gallo)

Un lugar

Apenas distraídos; apenas vagamente equivocados, pendemos de un lugar al que
nuestros días agregan alguna sombra, algún golpe de viento.
Aquel afán de visitar el país donde es posible asentar cada pie en un
hemisferio, no es fortuito. Va con nosotros.
Nosotros que sabemos que las calles, como las líneas de los mapas, son
imaginarias.
(Orlando Gallo)

Oración

La voz de Neruda,
fervorosa,
prestándole belleza a sus poemas
y discretamente escuchada en mi pequeña grabadora.
se filtraba sin embargo
a través de la pared
hasta el cuarto de la abuela
confortándola en la idea
de que la oración volvía a velar mis noches.
(Orlando Gallo)

La batalla

Habíamos agotado las palabras de amor.
Callamos entonces, y al igual del silencio que se establece entre dos
ejércitos que han de librar batalla, hubo un silencio profundo entre nosotros.
Y libré la batalla de amor. El ruido de los sables estaba en nuestro besos.
Los suspiros de los heridos en nuestros estertores. La algarabía de los carros
de guerra estaba en las arterias...
Y te conservé, contra mí, como un estandarte destrozado.
(Del libro El Jardín de las Caricia, antología de poetas árabes)
Tu
Tu cabellera, que es el estandarte de mi querer.
Tu frente, tibia, redonda, pura, con un ánfora.
Tus ojos, que se han extendido sobre tu cara.
Tus labios, esa puerta del jardín.
Tus dientes entre tus labios, nieve entre púrpura.
Tu lengua, que ha madurado para mi boca.
T cuello, una columna de marfil.
Tu espalda, lisa, como el pensamiento de una doncella.
Tus brazos, que serán dos llamas alrededor de mi cuerpo.
Tus senos, que tiemblan por darse.
Tu vientre, ese atrio de mármol.
Tus piernas, juntas, como dos corderas atemorizadas.
Tus pies, que atravesaron el umbral de mi puerta y que poso yo ahora sobre mi
frente.
(Del libro El Jardín de las Caricia, antología de poetas árabes)

Pañales

El que brilla al alegre sol de las batallas.
El del asesino, de sangre mohoso.
¡Y la mirada de la bienvenida!
(Del libro El Jardín de las Caricia, antología de poetas árabes)
La serpiente
Se había sentado sobre mis rodilla.
Yo había deslizado mi mano bajo su túnica y con voz indiferente hablaba de los
rebaños, de la agilidad de los perros, de los pastos.
Sus piernas eran lisas y firmes. Al fin me pareció advertir que la acariciaba.
-¡Hay una serpiente bajo mi vestido!- dijo entonces, riendo.
-Justamente -le contesté-, la estoy buscando...
(Del libro El Jardín de las Caricia, antología de poetas árabes)

II: Desarrollo del amor

Somos apenas un par de animales solitarios.
Tu trabajaste rompiéndote la dicha
durante algo así como ocho meses
En esa casa de peste que llamaron casa de la cultura
y ningún falo, intenso
como una pintura de Marc Chagall,
llegó trayéndote noticias saludables
hasta hoy que en esto versos
son para ti una gran fornicada. Esto es llamado desarrollo
del amor
en condiciones de existencia más o menos difíciles.
¡Cúbrete, está lloviendo fuerte aquí!
La alienación y otros monstruos de este pequeño país
del Tercer Mundo opaco como esas monedas
del siglo XVIII
que hallamos enterradas en la playa -y la Santa
Inquisición condenó esa luz
que nunca a nadie te atreviste a mostrar
por lo mismo que eras como una fruta

MUCHACHA DE MIRADA ESPANTADA.

No poseemos nada sino nuestro propio esfuerzo
de hacerlo todo
y por hacerlo bien maullando
como los gatos sobre el tejado
ahora hemos cometido alguna barbaridad
que tampoco a nadie puede no debe interesar.
sino para continuar más allá de otra página,
de otra soledad.
Ni tú ni yo creemos ya en las formas
amables del poema/ Habitamos el infierno.
En eso estamos claros.
Habitamos el infierno.
(Enrique Verástegui- Lima, 1950)

Mi abuela fue irlandesa y yo no lo sabía

He traído las casas dublinenses hasta el paraje
de tu muerte.
Un olor a tumba me cuenta la locución con el fuego cuando los fantasmas
ancestrales surgían en el
pequeño
refugio de la infancia.
Ella con sus ojos célticos induciéndome el miedo a toda luz, mensajera del
hechizo.
Mirándola fijo podías encontrarte con el cuello
ancho
de tus antepasados.
Y tú siendo una negación de ellos con el perfil sobre la cuerda de un
trapecista.
He traído el almanaque joyciano que sólo tú puedes
entender
vociferando los días incontenibles
de los huelguistas irlandeses.
Las liebres de una revolución que despunta
en el inexistente Dublin.
en los países pintados en las paredes del ataúd.
(Zoé Valdes -La Habana, 1959)

Fases

Me sucede siempre igual
días en que me desconozco
no soy el mismo
demasiado nerviosismo
(me digo)
tanto trabajo
me desquicia
cuánto bien haría
quedarme en casa
De nada sirve
Como si una fuerza desconocida
me atrapara
no se sabe cómo
zarandeándome
y amenazando con arrojarme y
volverme añicos
mi vida da un vuelco
mi vida cambia
Me rasco entonces la cabeza
y doy una vuelta en torno
otra
en la boca siento un sabor
salvaje
un sueño demencial empaña mis ojos
un fulgor extraño
Estoy agitado
aunque mis incesantes chillidos y monerías
me alarman
pienso que es transitorio
e intento tomar las cosas con calma
pero salidos de no se sabe dónde
otros congéneres llegan
monos de todo tipo
que vienen a divertirse
primero se agrupa y
luego se inicia la danza
los saltos
el atávico frenesí
en ese vértigo me pierdo
horas y horas
pero antes de caer
vuelvo la mirada
a ese cielo primitivo
lleno de reflejos como copa de champaña
Allí cabeceando como una aceituna
está la luna llena
(Elkin Restrepo)

Corazón de las palabras

En la noche de las espadas, los pasos de un hombre
resecan las piel de los fantasmas; la espesa neblina oculta
los techos de las casas, para que el odio ronde las
ventanas del alma.
El reloj detiene su marcha y los sueños se despiertan con el olor de la pólvora.
Una gaviota cruza el recuerdo, llevando en sus alas el corazón del mundo:
corazón que canta, que habla la lengua de los dioses, y viaja por mares y
montañas. Un niño invita a sus amigos
a cubrir las sombras con palabras
(Walter Azula)

Lady Godiva

Al amanecer
Paseo desnuda
Por las calles
Y ninguna mirada
Me ensucia
(Gloria Posada)

Beatriz

Ella
Podrá conducirte
Hasta el infierno
Mostrarte
El purgatorio
Y llevarte al cielo
¡A ti poeta.
Aunque
No seas
Dante!
(Gloria Posada)

Bella Durmiente

Solo estoy viva
Por sus besos
Su amor me ha rescatado
De un profundo sueño
Entre los siglos.
(Gloria Posada)

Circe

Yo discuto con las hormigas
Las alas de las mariposas muertas
Yo robo a los buitres
Los cuernos del antílope inerte
Y a los gusanos que devoran tu
Cuerpo
Guerrero muerto en la batalla
Les privo de tus ojos
Y tus manos
(Gloria Posada)

El ángel de las piernas torcidas
A Flavio Porto

A un pase de Didí, Garrincha avanza
Pegado el cuerpo al pie, mirar atento
Dribla a uno, a dos, después descansa
Calculando el pase más perfecto
Tiene un presentimiento; allá se lanza
Más rápido que el propio pensamiento
Dribla a uno más, a dos; la globa danza
Feliz entre sus pies -¡un pie de viento!
De repente la multitud contrita
En un acto de muerte se alza y grita
Al unísono un canto de esperanza.
Garrincha, el ángel, oy, espera: ¡Goooool!
Es pura imagen: la "G" tira una O"
Que entra al arco, una "L". ¡Es pura danza!
(Vinicius de Moraes)

heme
pues aquí
soy el frondoso
árbol genealógico
de toda poesía vieja o nueva
sea adánica edénica o satánica
algunas de mis hojas caen es cierto
pero esponjan la tierra se hacen abono
mis mejores frutos estallan sobre las cabezas
de quienes se van por las ramas ramoneando
o de quienes dormitan y roncan bajo mi sombra
la verde verdad de mi follaje busca más y más cielo
por eso mis raíces se hunden en el subsuelo
acepto riegos y podas mis pájaros cantan
me olvido de esos que acuchillan mi corteza
borro sus nombre mientras voy creciendo
me asustan los hacheros que cumplen
Ordenes municipales o ministeriales
¿qué daño hago yo a nadie?

A TI QUE MIRAS
TE RUEGO
RESPETAR
Y AMAR
CADA
RAMA
TODA
HOJA
CADA
HIJA
TODO
NUDO
DE MI
TRONCO
Y POR FAVOR
NUNCA ORINES
AQUI EN MIS RAICES.
(Eduardo Llanos Melussa)



Eres una canción. Aire ligero
cernido entre las flores y los nidos.
Duermen. Bajo tus pies, campos floridos,
y es tu melena un río verdadero.
Comienza en ti mi vida. Eres mi enero
que asoma en horizontes presentidos;
mi comarca de ríos conocidos,
mi alta constelación de marinero.
Por mis manos te vas como una brisa;
envuelves un jardín en un suspiro,
y se abren mariposas en tu risa.
Eres la sombra toda, eres la lumbre,
y yo, elevando el corazón, te aspiro
como al viento que viene de una cumbre.
(Rafael Maya)

Exhortación

No vayas nunca, alada
Musa, tras el aplauso
que prodigan los otros. Busca sólo
tu íntima complacencia
en todo cuanto cantas,
como busca el espejo
la gracia, nada más, con que las cosas
hallan ser bellas en su claro fondo.
Canta todos los días
el milagro del mundo
recién nacido, y canta
el prodigio divino que es tu vida,
humilde, triste, silenciosa y buena.
No busques en retóricas
superfluas el sentido
del vago anhelo que sofoca tu alma.
Dilo todo con diáfanas palabras
húmedas en tu espíritu,
que traigan como un hálito
de la mañana primordial.
Y luego
medita vastamente
en el hondo misterio
que nos envuelve. Un día
llegará, Dios lo sabe,
en que caigas también, como la oliva,
en el surco materno.
Prepárate con dulce
resignación para el celeste trance,
mientras sigue la luz dando guirnaldas
y hay hermosas mujeres que despiertan
con ojos nuevos de ansiedad y labios
que ríen con la gracia de las flores.
Tú, en cambio, habrás hallado
la luz perpetua y el amor eterno,
y una gran paz, inalterable y honda,
en el tibio regazo de la noche.
(Rafael Maya)

De más allá

La tarde, con su clara transparencia,
ha venido al cristal de mi ventana
y me mira con ojos de inocencia
como miran los ojos de una hermana.
¡Hora crepuscular de confidencia!
tú tienes una voz, que es voz humana,
y aunque habla más allá de la existencia
siempre se escucha al corazón cercana.
En tu silencio evocador yo siento
almas que vienen con la sien herida.
Sopla en mi oído imperceptible aliento
y una voz clara y familiar me nombra:
la voz de aquella que dejó la vida
y hoy vuelve a mí desde la antigua sombra.
(Rafael Maya)

Ya se anuncia la tarde

Ya se anuncia la tarde.
Recógete, alma mía, en el silencio
y mira atenta cómo
a medida que el mundo se obscurece
tienes más luz adentro.
Es la hora propicia
de los grandes recuerdos.
La risueña colina del pasado
se tiñe de una luz afable y triste.
Dan su olor los rosales
en el jardín de loa amores muertos,
y manos perfumadas
también nos llaman desde lejos. Alma,
¡qué lenta está la tarde!
¡qué divina la hora!
Arrodíllate al pie de aquel milagro
que hace temblar en ámbar todo el valle.
Embriágate en la brisa.
escucha al pie del árbol
la oración de las hojas que se caen.
Ya comienza la santa
vigilia de las cosas,
ya se vuelve más honda
el agua azul de los estanques viejos,
¡ya se presiente la divina estrella
que nace para todos en el cielo!
(Rafael Maya)

La niña de los jardines
Esta es la luz que pinta los jardines
Rafael Pombo

¿En qué jardín del aire o terraza del viento,
entre la luz redonda del cielo suspendida,
creció tu voz de lirio moreno y la subida
agua surtió que te hace de nube y pensamiento?
A tus años abraza su tibio encantamiento,
como una enredadera de música, la vida;
y es onda de jazmín tu alma, conducida
por la brisa de más hermoso movimiento.
Alzas al sol los brazos -surtidores de gozo-
como al fin de una danza, y un azul alborozo
de ángeles te rodea y esbeltas melodías.
Sabes el alfabeto rosado de las rosas,
tu corazón columpia todas las mariposas
y cantan como pájaros en tu hombro los días.
(Eduardo Carranza)

Soneto sentimental

Eres el cuándo, el dónde y el porqué,
la respuesta final enardecida
a mi pregunta de toda la vida.
Lo que es, lo que será y lo que fue.
Si hacia otro instante avanzo el pie,
si viajo a una ciudad entredormida.
si la súbita estrella aparecida:
eres el cuándo, el dónde y el porqué.
Si me llevo la mano hacia la herida,
si ocupo este planeta y este día
y oye mi frente una palabra fiel,
si confundo llegada y despedida,
si en mis venas el tiempo desvaría:
eres el cuándo, el dónde y el porqué.
(Eduardo Carranza)

Eco

Tú respondes a mí
como a la voz el eco.
Eres la resonancia
humana de mi acento.
Al tocarla, tu mano
me responde; el reflejo
dorado de tus ojos
contesta a mi deseo.
A mi caricia tiemblan
buscándome tus senos.
Tus labios y tu lengua
responden a mi beso.
Mi alma escucha tu alma
y, al abrazarte, siento
cómo responden todos
los poros de tu cuerpo.
Piel con piel, me contestas
con tu calor interno
y a mi sexo responde
con su entrega tu sexo.
Somos entonces una
estrofa de dos versos,
sílaba de dos letras
de un extraño alfabeto,
somos la humana síntesis,
clave del universo.
(Andrés Holguín)

Astros en órbita

Esta noche me amaste nuevamente
y por eso volvió a ser bello el día,
cada astro tornó al curso que tenía
y a su cauce de antaño cada fuente.
El universo entero, antes demente,
ya regresó a su límpida armonía
y la noche dejó de ser sombría
para ser el espejo de la ausente.
Mi corazón tomó su pulso
y mi sueño la paz que antes gozaba,
vencidos los insomnios torturantes.
Y mi amor, otra vez desde su cima,
volvió a sentir el fuego que añoraba
y la pasión que tiembla en esta rima.
(Andrés Holguín)

Auténtico ser

"Te espero con un ser que
no espera a los otros"
Pedro Salinas
El ser con que te espero
es mi auténtico ser.
Sólo tú amor, llegas
a ese núcleo del alma,
a ese espacio recóndito,
a ese ser de mi ser.
Sólo creo en mí cuando
así te amo y te siento.
Mundo, gentes y formas
son entonces fantasmas,
fantasmas irreales
que no habitan en mí.
tu ser y el mío, entonces,
son lo real, la sustancia
verdadera del mundo,
el nudo que nos une
y que nos da la vida,
la penumbra interior
donde nos confundimos
más allá del abrazo,
del beso o del espasmo.
Desnudos, más allá
de toda desnudez,
nos hallamos, temblando,
ya sin alternativa
distinta a la de amarnos,
sintiendo cada uno
su raíz en el otro.
(Andrés Holguín)

Savia

Ven, amor, acaricia este árbol desnudo.
Dame tu mano, toca conmigo esta corteza.
Siente el contacto vivo de este ser vegetal.
Oye el pulso recóndito que palpita en el tronco.
Aproxímate, amor, toca este árbol desnudo,
ciñe amorosamente su tronco con tus brazos
y siente junto a tí cómo circula, viva,
la sangre vegetal dentro de cada rama.
Aproxímate, amor, toca esta savia pura.
Piensa que en este instante la misma savia corre
por todas las criaturas vegetales del cosmos.
En cada árbol que toques sentirás esta savia,
este divino líquido, vital y misterioso.
Todo árbol se estremece desnudo sobre el mundo,
pero en cada raíz, en cada gajo y flor
tiembla esta savia única que todo lo transforma.
Mientras tú duermes, sueñas o vives simplemente,
olvidando que existen árboles sobre el mundo,
esta savia alimenta el universo entero,
tiembla en el corazón primaveral del campo
avanzando por dentro de cada tallo erguido.
Ella rejuvenece todo el piélago verde,
dios líquido y eterno, deidad que resucita
todos los días sobre un universo en ruinas,
dios puro, omnipresente, que asciende, palpitante,
desde los más profundos subterráneos terrestres
hasta la cabellera verde sobre lo azul.
Y, convertida en sangre, tiembla en el pecho humano.
El universo oculta este océano blanco,
vivo y disperso, clara sustancia circulante.
Esta savia transita por el cósmico ser.
Ella renueva el mundo con su blanca marea.
Sus jugos humedecen cada raíz perdida.
Cada fecunda gota, sobre la tierra oscura,
resume la energía de todo el universo.
Y ella esconde el milagro de cada primavera.
Hay en la noche una palpitación de amor
como si un invisible corazón palpitara
en esa indescifrable, nocturna soledad.
La noche se hace blanca y el tallo de la estrella
parece estar nutrido por otra savia clara.
El misterio insondable de la vida no es otro
que este extraño misterio de la savia invisible.
Cruza la noche un pávido temblor de vida nueva.
Y el aire mismo tiembla con otra savia ignota.
El universo tiene un solo corazón
que pone en un perpetuo movimiento esta savia.
El corazón de cada bestia y de cada ave
se estremece al unísono con tu sangre y la mías.
En cada corazón se hace presente, amada,
el flujo y el reflujo de un otro corazón.
Y en cada pulso tiembla, siempre igual a sí mismo,
el pulso universal que todo lo gobierna.
La luz se expande, amor, con un ritmo inmutable
y las sombras, tal vez, se difunden, calladas,
siguiendo el mismo ritmo de la luz y la sangre.
El pulso de la onda que en tí y en mí palpita
es el de las mareas sobre la playa curva.
Todos vamos viviendo de temblor en temblor.
De temblor en temblor la vida se nos fuga.
Savia, aliento, temblor, marea, sangre y ritmo
son solamente formas de un pulso universal.
¡Vida y muerte, amor mío, son sólo un pulso más!.
Ven, ven aquí a mi lado, aquí sobre mi pecho
y dime si la sangre que oyes correr en mí
no es la misma sustancia que temblaba en el árbol.
Ven, amémonos, cierra los ojos y oye ahora
mi pulso con tu pulso, mi sangre entre tu sangre.
Cierra los ojos y oye el ritmo de mi sangre
temblando entre tus venas. Desde que fuiste mía,
tu corazón palpita con mi savia de hombre.
El ritmo de tu aliento, junto al aliento mío,
¿no es la respiración de la savia en el árbol?
El temblor de tus senos desnudos en mis manos
¿no es el mismo temblor que habita en todo el cosmos?
no es otro ritmo más de la armonía cósmica?
Bajo mis pies, amor, siento temblar la tierra
como siento temblar tu ser al poseerte.
Oye cómo respira Dios en cada criatura.
Dios está respirando en cada átomo vivo.
Oyelo respirar en cada planta, amor.
Una savia divina anima el corazón
de cada árbol.
Ven, aproxímate más,
acaricia este árbol desnudo bajo el cielo.
Dame tu mano, toca conmigo esta corteza,
siente el contacto vivo de este ser vegetal.
Aproxímate más, toca esta savia pura
(Andrés Holguín)

Mar

Inmóvil, milenario, resplandece
como si fuera ciego, de diamante,
el mar, el claro mar, el mar cambiante
que, igual siempre a sí mismo, se estremece.
El hombre eterno es el que grita y crece
y llora en esta masa palpitante.
Y bajo cada ola navegante
y pretérito mundo se guarece.
Ciegos ojos, temblor, torsos humanos,
senos y risas, grito lastimero,
tacto sin tacto ya, mútilas manos...
Impalpable, disperso, fugitivo,
el hombre es quien te cerca, ¡oh marinero!,
deshecho en esta olas, siempre vivo.
(Andrés Holguín)

Reclamo de la tierra

Esta noche la tierra me reclama.
Fuera, bajo la noche casi blanca,
su milagro plural el campo ordena.
La tierra espera con sus bosques solos.
La nocturna corteza de los árboles
dora muy vagamente el aire en fuga,
y sus copas, temblando bajo el cielo,
tienen un resplandor ciego que espanta.
Hay, lejos en la noche, sendas puras,
sendas que no conocen su destino,
perdidas y olvidadas como un hombre.
La tierra me reclama, y en su acento
se confunde el pasado de las razas
con el destino de mi ser disperso.
Doble reclamo de la eterna sombra.
¡Tierra y noche gemelas de misterio!
(Andrés Holguín)

Nueva aventura

La muerte no es un viaje, es un regreso.
No es partir a región desconocida.
Es volver al origen de la vida,
patria de carne y polvo, sangre y hueso.
Por eso no me aterrará. Por eso
llegaré a su ribera presentida
como quien entra a tierra conocida
buscando amor y sal, abrazo y beso.
Este mar y estas tierras circundantes
no serán enigmáticos países
sino el abismo en que habitara antes.
Y, transformado en otra esencia pura,
el amor que ha sufrido mis raíces
aprenderá a vivir otra aventura.
(Andrés Holguín)

Llanura de Tuluá

Al borde del camino, los dos cuerpos
Uno junto al otro,
Desde lejos parecen amarse.
Un hombre y una muchacha, delgadas
Formas cálidas
Tendidas en la hierba, devorándose.
Estrechamente enlazando sus cinturas
Aquellos brazos jóvenes,
Se piensa:
Soñarán entregadas sus dos bocas,
Sus silencios, sus manos, sus miradas.
Mas no hay beso, sino el viento,
Sino el aire
Seco del verano sin movimiento.
Uno junto del otro están caídos,
Muertos,
Al borde del camino, los dos cuerpos.
Debieron ser esbeltas sus dos sombras
De languidez
Adorándose en la tarde.
Y debieron ser terribles sus dos rostros
Frente a las
Amenazas y relámpagos.
Son cuerpos que son piedra, que son nada,
Son cuerpos de mentira, mutilados,
De su suerte ignorantes, de su muerte,
Y ahora, ya de cerca contemplados,
Ocasión de voraces negras aves.
(Fernando Charry Lara)

Anónimo

Vivía entre las paredes y el tiempo
entre la luz pura y la pregunta.
Afuera rugían las fábricas
la noche pasaba tambaleante
con un puñal entre los dientes
y una botella entre las manos de uñas negras.
Afuera la luz ardía turbia
y las respuestas,
el tráfico escandaloso y la musiquilla de los bares.
Afuera olía a sudor y a sangre.
El vivía en el centro como en un agujero rodeado por el mar.
Los obreros cantaban cuando tenían suerte.
Devoraban a dos carrillos su miserable pan
y un beso apresurado sellaba la hora del almuerzo.
Los obreros desbarataban camastros haciendo el amor.
El pasaba largas horas acariciando una muñeca de ojos redondos.
Un día se levantó la tapa de los sesos.
En el barrio hubo alboroto...
¡La Juana daba una solemne paliza a su marido!
El viento se pobló de pájaros burlones
Los ojos redondos miraban inmóviles el techo
(Eduardo Gómez)

Reflexión amorosa

Los besos que no resisten la prueba de las jornadas sencillas son falsos
como las declamaciones sobre el furor de las batallas
de quienes no han visto la sangre y el lodo revueltos.
Para apuntar con tino en los combates
se necesita haber tenido un hijo
o haber amado mucho
así como no es posible hornear el pan con maestría
sin tener el pulso firme y la limpia mirada de un guerrero.
(Eduardo Gómez)

Una esperanza

Las gentes pobres cortan el pan con mano gruesa
en rebanadas finas
escrupulosamente.
En los días de fiesta visitan cementerios
ferias abarrotadas donde no compran nada
parques abandonados o iglesias sombrías.
Las gentes pobres deambulan como perros
se ahogan pesadamente en el fondo de los ríos
que rugen en los sótanos de fábricas inmensas
y en sus ojos severos hay un fuego escondido
y en sus músculos crece un demonio dormido.
(Eduardo Gómez)

Tectónicas

Los enterré en arena.
Cascadas de agua dulce
tercas
los arrastran al mar.
Arena de castillos
caracoles
piedra rota
de conchas y esqueletos.
restos naúfragos
de horrendos cochayuyos
y cabezas reducidas
calaveras fruncidas peludas
miquitos incompletos
medusas traicionera
collares no de perlas flotan
en la playa roja.
Trituradas vértebras
huesos mal enterrados
arrastrados
al borde de la ola por
cascadas sin recuerdos
de las placas que se atacan
y vomitan lodo y fuego.
No hay entierro.
Las cascada de agua dulce obcecadas con la playa
solo insisten.
(Monserrat Ordóñez)

Los cuatro elementos

Fui criado en una ciudad fría en un barrio modesto
el pavimento
el alumbrado
la reforma de las casas vecinas
me llegaron a cierta edad.
Cuando volvíamos de tierra caliente
tenía una limpia sensación de desear el frío
y a veces
traíamos gallinas entre talegos
en el tren
(Manuel Hernández Benavides)

Poema de la tarde

El alba y el atardecer
son una suma de cansancios
la débil luz que encienden
y apagan las mujeres
en la estancia
es un silencio
(en la tarde
la niebla se ordenaba
en la montaña
como plumas en alas de gallina
las manos
subían desde la tierra
para atrapar la suavidad).
Sale el sol y se oculta
comienza la lluvia y termina
y el hombre siempre camina
con los ojos achicados
por el brillo
o el silencio
humedecido por el gris de la niebla.
(Manuel Hernández Benavides)

Domingo

Domingos de ciudad,
rudo bostezo al sol adormecido.
La miseria pasea sus ruidosos colores
inventándole un nombre a la mentira.
Por un día el tornero
es campeón del mundo en bicicleta,
y en los cinemas
bocas que besan copian de otras bocas
dulces sueños baratos repartidos.
Domingos de ciudad,
burbuja de agua.
Recuerdo de una casa con balcones de un tiempo irrepetible.
Cuchillo de rencor que abre su filo en doloridas calles bulliciosas.
La miseria arrastra sus rodillas
quitándole la costra a los pecados.
Mujeres jóvenes de pieles viejas
lloran sus muertos en los cementerios
mientras en verdes calles el hastío
se acomoda al calor de las poltronas.
Domingos de ciudad.
Domingos de los siglos y los siglos.
(Piedad Bonet)

De madrugada

Apaga su reguero de bombilla
el día, tiritando,
y descorre su velo de neblina.
En el mezquino cuarto un hombre soñoliento
abre los ojos
a otro día de bancos en los parques,
de avisos de periódico
casi rabiosamente subrayados.
Lustra el contabilista su cabeza
entre llantos de niños
y todos los tenderos del mundo, satisfechos,
sacan su delantal de la trastienda.
La rolliza señora
prolonga un poco mas el morbo de sus sueños
mientras la adolescente se acaricia desnuda
delante del espejo.
Repican las campanas con sus voces de angustia,
se derrama el incienso,
y hombre de oscuros gestos, de ojos enfebrecidos,
hacen sonar sus pasos
en las naves de inmensas catedrales.
(Piedad Bonet)

Contra la seducción

No os dejéis seducir
no hay retorno.
El día esta allí entre las puertas
y ya sentís el frío de la noche.
No vendrá otra mañana.
No os dejéis embaucar
no dejéis que os digan
que la vida es poca cosa.
bebedla a grandes tragos
ella no habrá sido suficiente
cuando tengáis que dejarla.
No aceptéis promesas
no os sobre el tiempo
dejad enmohecer a los que mueren piadosamente.
La vida es lo más grande
ya no da más de sí.
No os dejéis seducir
hasta la servidumbre y la extenuación.
¿Qué os puede angustiar?
Moriréis con todos los animales
y nada viene después
(Bertolt Brecht, traducción de Eduardo Gómez)

Cuerpo de mujer

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros,
en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel de musgo, de leche ávida y firme.
¡Ah los vasos del pecho! ¡Ah los ojos de ausencia!
¡Ah las rosas del pubis! ¡Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
¡Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces, donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
(Pablo Neruda)

Cintia deleitosa

Como una flor arcana, llameando
bajo el turquí del cielo apareció.
Fue su amor mi almohada matutina,
su seno azul, de gota coralina
en el pezón, de noche mi almohada.
Y era esencia tan dulce y regalada
la de su carne en flor, la de su boca
por enjambres de besos habitada,
la de su axila, ¡Lecha con canela!
Que un ansia de gozarla me extenuó.
Cintia concentra la onda de la vida.
El campo es de ella y grana para ella.
Mi sangre está en su sangre consumida.
Su alma radia con mi luz ardida.
Y ella está en mí porque yo estoy en ella.
-Dame tu axila. ¡Leche con canela!
Dame tu beso. Dámelo, y la lengua
fina y caliente y roja y ternezuela...
-¡Ay!, ¡Ay! ¡Ay!
Fatiga dulce, letal desvarío...!!!
-¡Ay!, ¡Ay! ¡Ay!
No más, amorcito mío,
que me muero...!
(Porfirio Barba Jacob)

La espera

He buscado tu amor desde que existo
y eres un yugo en mi silente espera;
una espina que punza y que lacera
como la espina que acongoja a Cristo.
He buscado tu amor desde que existo
y lo buscaba aun sin que naciera,
pero al hallarlo se volvió quimera
el instante fugaz de haberlo visto.
Sólo te pido amor que no me olvides
aunque pasen los días y suspires
por una veleidad que no has tenido.
Porque seré para tu tarde airosa
un soneto con luz de mariposa
y un recuerdo sin ánimo de olvido.
(Helio Fabio Gómez)

La Gota Fría

Acordate Moralito de aquel día
que estuviste en Urumita
Y no quisiste hacer parranda
te fuiste de mañanita
sería de la misma rabia (bis).
En mis notas soy extenso
a mi nadie me corrige (bis)
para tocar con Lorenzo
mañana sábado día de la Virgen (bis)
Me lleva él o me lo llevo yo
pa que se acabe la vaina (bis)
Ay Morales a mí no me lleva
porque no me da la gana
Moralito a mi no me lleva
porque no me da la gana
Qué cultura que cultura va a tener
un indio chumeca
como Lorenzo Morales
qué cultura va a tener
si nació en los cardonales (bis)
Morales mienta mi mama
solamente pa ofender (bis)
Ay Morales a mi no me lleva
porque no me da la gana
Moralito a mi no me lleva
porque no me da la gana
Moralito Moralito se creía
que él a mi, que él a mi
me iba a ganar
y cuando me oyó tocar
le cayó la gota fría (bis)
al cabo e la compartía
el tito le salió mal (bis).
(Emiliano Zuleta)

Verde Paz

Cuántas muertes
desastres ecológicos
petróleo, en el mar
la contaminación
los animales y sus cuerpos
se vuelven despojos
De nuestra carroña
sucios loos hombres
sin entender cuál es su vida
alojad al inmenso mar
sus riquezas y reserva natural
no aportemos, nuestro suicidio
respeta sus derechos
No aportemos a nuestro suicidio
respeta sus derechos
la verde paz.
(La Pestilencia)



Por perico200 - 29/09/2004 15:46:41 [denunciar este mensaje]

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